* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm.
El interrogatorio tomó mucho menos tiempo del planeado, no soportaba estar en la misma habitación que ella… Dos hombres de la Guardia escoltaron a Rey hasta su celda, pero otro de ellos, la única chica, se mantuvo firme a mi lado, caminando por los largos pasillos de la estación. Llegué hasta la entrada de mis aposentos, donde trataría de despear mi mente en lo que restaba del día, al ingresar pude sentir la confusión en la joven que me seguía de cerca. Giré al instante para confrontarla.
—Señor…—Dijo poniéndose firme y hundiendo sus ojos en los míos.
—¿Qué? —Le pregunté exasperado.
Noté la confusión en su rostro, pero se mantuvo firme mientras hablaba—Espero órdenes señor.
—¿Sobre qué?... —Necesitaba con desesperación estar solo, por lo que mis palabras sonaban cada vez más con excesiva rabia.
—¿Sobre la resistencia?... —El nerviosismo se hacía cargo de su voz, y pude registrar un tono de duda en su pregunta—Sobre la información que le habrá dado la chica ¿Cómo vamos a proceder?
—La chica no sabe dónde está la resistencia, es casi inútil el tenerla aquí
La joven se mantenía erguida esperando más noticias, solo retrocedí decidido a cerrar la puerta.
—¿Señor?...
—¿QUÉ!?... —Grité mientras habría de nuevo la puerta.
—¿Qué hay del arma?
—¿Qué arma?
Las cejas de la joven se unieron y su rostro se crispaba—El arma, señor, de la resistencia ¿Lo recuerda?
La famosa arma de la resistencia, me tenía sin el mínimo cuidado, bien podrían usarla y matar a la Jedi con ella también.
—La resistencia no se arriesgará a nada mientras tengamos a la joven prisionera…—No pude percibir su calma, ella se mantenía nerviosa ante la sola mención del aparato—Es su responsabilidad ahora—Comencé hablando y poniendo mis brazos a los costados—La joven y toda la información que logre sacar de ella, ahora es su responsabilidad… No quiero avances, no quiero noticias, no quiero mención de ella, a no ser que sea para decirme que ya sabe dónde se oculta la resistencia o su famosa arma.
—Como ordene señor…—La joven de inmediato dio media vuelta y se alejó por el pasillo, lo que me permitió entrar y poder despejar mi mente un poco. Trataba de concentrarme, utilizar toda mi fuerza para evitar destruir todo lo que me rodeaba. Cada segundo que pasaba era más duro que el anterior.
Aun no podía sacar de mi cabeza la imagen de ella, arrodillada ante el suelo, elevándose lentamente mientras su ropa se ajustaba y dejaba entre ver su avanzado estado de embarazo.
Jamás imaginé que ella fuera esa clase de persona, cuando estuvo a mi lado, sus carias parecían tan inexpertas como las mías ¿Será que fingió cada momento conmigo? ¿Con que fin? No lo soportaba más, caminé hasta la ducha con la esperanza de que el agua lavara mis dudas. Sentir el chorro frío no me brindaba paz como en ocasiones anteriores, mis manos se recargaban sobre la baldosa helada y mi mente viajaba en el tiempo, recordándola a ella, cuando la vi por primera vez en el bosque de Takodana, lucía tan frágil, tan inocente… quien imaginaría lo que se escondía debajo.
Nada me brindaba tranquilidad, la cena fue casi insípida, ni los avances de las tropas me pudieron animar, mi cabeza estaba dispersa, y mis subordinados los sabía, debía componerme lo antes posible, pero ¿Qué me puede traer paz ahora? Se suponía que todo iba a estar mejor con ella a mi lado, no contaba con que las cosas tomarían este rumbo, necesito desesperadamente volver a recuperar mi enfoque; Encontrar a la resistencia debe ser mi prioridad y dedicaré todo mi esfuerzo en hacerlo, quería disfrutar con mis propios ojos el fin de la resistencia, la caída de sus líderes y la muerte del piloto. Él se ha convertido en la principal razón para querer eliminar a la basura… Buscarlo a él y darle el final que se merece, una muerte rápida, sin la posibilidad de ver a Rey o a su hijo alguna vez. Estaba en mis manos ahora, su destino se ha ligado indiscutiblemente al mío. Mandaría a mis hombres a seguir buscando, en cada rincón de la galaxia y si por alguna razón ellos los encontraban primero; me traerían inmediatamente al piloto vivo… necesito ser yo quien elimine la luz de su mirada.
