Buenos días, mi nombre es Naya, entiendo que ustedes son el nuevo equipo.

Así es Naya, buenos días, yo soy Derek, ella es Candy, Marianne, Beth, Steve, John, Rob y Mark, y estamos a tu disposición.

Perfecto, comenzaremos a despertar a los niños, Candy, Marianne y Beth pueden ayudarme con esto, ustedes pueden ayudar en la cocina o bien, hay que limpiar la calle. Derek, Steve y Rob, creo que la calle, y John y Mark la cocina por favor. Ranjit les enseñará dónde están las cosas para limpiar y dónde está la cocina, bienvenidos a bordo.

Naya caminó por las oscuras escaleras seguida de las chicas.

Creo que sería bueno que te recogieras el cabello, hacemos todo lo que podemos por mantener la higiene, y los parásitos fuera, pero no es sencillo.

Claro, solo esperaba que se secara, pero tienes razón. –

Candy ató su cabello en un rodete apretada en lo alto de su cabeza, y se preguntó si no debía cortarlo, pero el tiempo de considerar eso se acabó, cuando atravesaron el umbral de la primera puerta, más de 60 pequeños de entre 1 y tres años dormían en pequeñas mantas directamente sobre el suelo, Candy pudo ver que estaban desnutridos y no en las mejores condiciones, como enfermera había visto cosas duras, pero nada la había preparado para esto, observó maravillada como Naya levantaba a los más grandes con una sonrisa para dirigirlos al baño, Candy, Marianne y Beth siguieron su ejemplo, y ayudaron a los pequeños a asearse y a vestirse, otros voluntarios se hicieron cargo de los demás.

El albergue tenía 250 niños residiendo, y contaba con 15 personas que trabajaban permanentemente ahí, y entre 10 y 20 voluntarios, la labor era titánica, ya que había que educar, formar y entretener a cada uno de los niños, Tiny Hands colaboraba con ellos, pero no era un albergue directamente de la ONG, había sido fundado por gente local, y los recursos no eran suficientes.

Ideas venían por montones a la cabeza de Candy, tratando de calcular cuánto costaría equipar el albergue para que fuera como el Hogar de Pony, las implicaciones de una donación cuantiosa, las posibilidades de sacarlos de ahí y trasladarlos a una mejor zona, no tenía ni una hora ahí y ya estaba segura de que en menos de tres meses podría cambiar la situación de vida de esos pequeños.

La realidad la trajo de vuelta Naya le decía que era hora de ir al comedor, Candy se dirigió hacia allá y ayudó a acomodar a los pequeños y a repartir comida, una especie de avena clara y bastante líquida, también había un plato para ella, Derek y los muchachos, lo aceptaron porque sabían que era lo correcto, pero cada quien se preguntó cómo era que podían vivir en base a eso y al menos Candy se sintió un poco culpable por la comida empacada en la hielera de la camioneta, no se atrevería a comer lo que Joanne les había preparado en frente de los residentes del albergue y por otro lado era dolorosamente consciente de que lo que llevaban no les alcanzaría para alimentarlos a todos, debía pensar cómo donar esa comida, tal vez entre los enfermos, o los que trabajaban en el albergue, claro, si los demás estaban de acuerdo.

Vio de reojo a Derek y a los muchachos que habían trabajado limpiando la acera, estaban sucios y sudados, y Derek se veía como que definitivamente no podía pasar un bocado de lo que le habían servido.

Candy había pensado que por haber crecido en el Hogar de Pony estaría lista para enfrentar la experiencia, pero debía reconocer que en el hogar de Pony siempre hubo mucho más que comer, había camas, menos niños, y era un palacio a comparación del edificio medio derruido en el que se encontraban.

Después del desayuno siguió trabajar con los deberes de los niños, cómo no concia el idioma le pidieron que trabajara con los más pequeños, para ella lo normal era abrazarlos y tener contacto físico, sin embargo, llamó su atención el hecho de que algunos pequeños parecían temer el contacto físico, pero ese día las cosas parecían pasar muy rápido, aún no concia la historia de los pequeños y había mucho trabajo por hacer no solo con los niños, sino en el lugar en general, lavar baños, ropa, limpiar, y todo esto se hacía por supuesto a mano y era trabajo muy duro.

Para cuando pusieron a los niños en la cama Candy estaba exhausta, la comida había sido a eso de las 6 de la tarde y había consistido en lentejas hervidas, nada más, Candy ya había pasado por todas las fases del hambre, un poco de hambre, mucha hambre, morir de hambre, ignorar el hambre, y dejar de sentir hambre, o al menos las fases del hambre que alguien acostumbrado a comer a sus horas experimenta, ella aún no sabía lo que era sentir ese dolor que carcome las entrañas cuando se tiene hambre permanentemente.

Cuando Candy iba a retirarse un par de pequeños brazos morenos se aferraron a ella, era Sethi, una pequeña de tres años, enormes ojos negros y carita seria, había seguido a Candy todo el tiempo que le había sido posible fascinada por la rubia y por su tendencia a dar afecto, la jaló hacía ella pidiéndole que se recostara a su lado. Y Candy no tuvo el corazón para negárselo, ser recostó en el duro suelo, sobre la pequeña manta, y abrazó a la pequeña hasta que se quedó dormida. Cuando se puso de pie su cuerpo estaba contraído por el estrés y el duro trabajo del día, bajó las escaleras y se encontró con Naya.

Hiciste un gran trabajo hoy, aunque tal vez no debiste hacer lo último que hiciste, ella necesita poder dormir sin nadie con ella.

Lo siento… no pude evitarlo.

Está bien, cuesta trabajo al principio.

¿Dónde están los demás?

Te esperan en el comedor.

Naya, trajimos comida, que quisiéramos compartir con ustedes, el trabajo es pesado y… no quiero ofenderlos…

No te preocupes, todo es bien recibido, gracias.

Traeremos algo todos los días, tú sabrás como distribuirlo.

Muy bien, vayan a descansar, mañana será igual.

Nos vemos mañana Naya.

Candy caminó al comedor y en cuanto la vieron todos se pusieron de pie y en silencio se dirigieron a la camioneta que los esperaba afuera, Candy se quedó dormida recargada en el hombro de Derek en cuanto el auto comenzó a andar, tal vez en otro momento él se hubiese vanagloriado de ello, pero estaba demasiado cansado para sentir nada.

Llegaron a la casa a las 10 de la noche, Candy sintió su teléfono vibrar en cuanto se bajó de la camioneta, y sin decir nada se dirigió a su habitación.

¿Sí?

Mi vida, ¿ya la viste?

¿De qué hablas?

Hay una sorpresa para ti en tu habitación.

Apenas llegamos Albert, voy para allá.

Candy entró en la habitación y encontró en su recamara un Ipad nueva.

¿Quieres explicarme que es esto?

Traje tus aparatos de regreso conmigo, pero esa es una especial, su VPN no es rastreable, y todo es segura, nada se guardará en su memoria, todo se guardará directamente en un icloud encriptado.

Muy bien, y tengo un ipad porque…

Quiero verte.

¿Facetime?

Así es.

Candy escuchó el tono familiar y aceptó.

Hola preciosa ¿cómo estás aparte de cansada?

Eso no es un cumplido.

Eres hermosa aún cansada, pero se nota.

Tengo que darme un baño.

¿Puedo observar?

Jajajajaja ¿hablas en serio?

Por supuesto.

Muy bien, vamos.

Candy se dirigió hacia el baño con el ipad y logró acomodarla para tener las manos libres, mientras le sonreía se deshizo de la camiseta y de los pantalones quedando en ropa interior mientras abría la regadera y dejaba que el agua corriera un poco.

¿Te vas a quitar el resto o me dejarás con las ganas?

¿Qué vas a hacer cuando te excites al verme?

Tomaré el primer vuelo de regreso a la India y me convertiré en tu sombra.

Ella lo miró con ternura y atrevimiento mientras se deshacía de su brassier y sus pantaletas, él la observó y le hizo una seña para indicarle que se diera la vuelta, ella le sonrió coqueta y dio una vuelta tentadora, luego se metió a la regadera dejando el cancel abierto. Albert disfrutó cada segundo de verla bañarse y pasar el jabón y la esponja por su cuerpo, ciertamente deseó estar ahí, y ella se excitó ante la emoción del momento. Él le hizo el amor con sus palabras, describiendo detalladamente todo lo que anhelaba hacerle, mientras ella repasaba con sus manos cada centímetro de su cuerpo cómo si sus manos estuviesen poseídas por él. Al final ambos alcanzaron el éxtasis, él con los ojos puestos en ella, observándola, y ella con los ojos cerrados, olvidando que él no estaba ahí, enamorada y reconfortada con el sonido de su voz.

Te amo.

Yo también te amo, y quisiera que estuvieras aquí para quedarme dormida en tu pecho después de esto.

Desearía estar ahí, duerme mi amor, estás cansada.

Ella ya no le contestó, se quedó dormida en cuanto llegó a la cama, él la observó por un rato y luego cortó la llamada. Y se fue a dormir pensando en ella.

Derek y los demás llegaron a cenar lo que Joanne les había preparado, se habían dado cuenta de que ella había recibido una llamada de Albert y aunque Derek quiso subir Mark y Steve lo entretuvieron, y para cuando pudo librarse de ellos Joanne le dijo que había subido, pero ella ya estaba dormida. Así que a Derek no le quedó de otra que ir a su propia habitación.

Estaba cansado, el día había sido pesado, tan solo limpiar la calle en la mañana había sido trabajo arduo, y cuando salieron en la noche pudo darse cuenta que pareciera que nadie había limpiado en la mañana, la cantidad de basura, deshechos, condones usados era impresionante. Aunado a la poca comida y todo lo demás había sido un día complicado, se deshizo de la camisa, y estaba a punto de deshacerse de los pantalones cuando llamaron a su puerta, no se molestó en ponerse la camisa de nuevo y se dirigió a abrir.

Marianne se quedó sin aliento ante la vista de su torso desnudo, era guapo, y ver su abdomen bien marcado y las líneas fuertes de sus pectorales definitivamente la puso nerviosa.

¿Sí?

UH, lo siento… este… Joanne…

¿Te mandó a traerme toallas? – le dijo él clavando sus amables ojos grises en ella.

Sí.

Gracias, que descanses. – la sonrisa encantadora la hizo suspirar y ponerse aún más nerviosa, así que se dio la vuelta y se dirigió a su habitación.

Derek sonrió para sí, le gustaba saberse guapo, y Marianne era hermosa, alta, atlética con cabello castaño claro y ojos azul turquesa, ciertamente no era alguien que sus padres aprobarían, pero ellos no esperaban nada serio de parte de él hasta que cumpliera 30. Sin embargo, había una rubia de ojos verdes que le gustaba más y por la cual debía ser extremadamente discreto si se involucraba con Marianne. Dejó de pensar, estaba molido, así que se dirigió al baño y se relajó bajo el chorro de agua caliente.

El ipad de Candy sonó de nuevo demasiado pronto, aún dormida deslizó su dedo por la pantalla para contestar, pero ni siquiera lo levantó, Albert pudo apreciar el techo de la habitación de Candy.

¿Pequeña?

Mmmm

Es hora de levantarse mi amor, debes empezar a arreglarte.

Está bien, sabes no te conté ayer, hay una pequeña de tres años, se llama Sethi, es hermosa y me pidió que me quedara con ella hasta que se durmiera, quisiera que la conocieras, me siguió todo el día, y siempre que podía me tocaba… - la voz de Candy se quebró un poco en ese punto.

¿Estás bien?

Sí, es solo que… es doloroso ver a los pequeños en esas condiciones, las carencias son demasiadas, y no hay suficiente personal. El Hogar de Pony nunca fue así.

Mi vida, no será sencillo.

Quiero… - ella se detuvo aún no tenía el plan bien armado en su cabeza y quería demostrarle a Albert que ella era capaz de desarrollar un plan y llevarlo a cabo, sabía que con decir lo que pensaba Albert lo haría suceder, pero ella quería hacer eso ella sola.

¿Qué quieres princesa?

Dormir entre tus brazos, pero debo levantarme, ¿tú estás bien?

Sí, mañana viajo a Boston, estaré ahí unos tres días, me llevo a los chicos conmigo, aún están castigados.

¿Castigados?

Cierto, no te lo dije, Stear manipuló los videos de seguridad para que yo no pudiera ver con quien te fuiste. Así que están castigados.

Jajajajaja wow, es brillante.

Sí, Stear es brillante, pero no se lo digas ¿quieres?

Y Anthony y Archie están castigados por ser sus cómplices supongo.

Si soy honesto ahora no es por eso, creo que deben aprender humildad y a conocer ciertos límites de legalidad, Stear también hackeo el sistema de cámaras de la ciudad, nadie lo atrapará, pero no quiero que se le ocurran otras ideas.

Jajajajaja y en que ha consistido su castigo.

Archie ha sido chofer de la tía con uniforme y todo.

¿Manejando la camioneta de la tía?

Sí…. Exijo fotos de eso.

Las tendrás mi amor, ahora vete a bañar, te amo, hablaremos en la noche.

Candy le lanzó un beso a la pantalla y se dirigió a darse un baño. Bajó vestida en algo similar al día anterior, pero esta vez recordó recoger su cabello, tomó el termo con café que le ofrecía Derek y la banana que Steve le alcanzó. Agradeció a Joanne por los alimentos que preparó y se dirigió junto con los demás a la camioneta, todos estaban cansados, pero en cuanto llegaron pusieron una sonrisa en sus rostros porque sabían que eran el rayo de luz para los trabajadores y los niños.

Así corrieron los días y las semanas, la dieta del albergue hizo un poco de mella en Candy, sus pantalones que debían ser skinny comenzaban a verse flojos, cómo ella no cenaba al llegar a casa sino que iba directo a hablar con Albert, literalmente solo comía lo que sea que Joanne lograra que comiera en la mañana y lo que le servían en el albergue, invariablemente dejaban la comida que Joanne les había preparado como donación, e incluso llevaban sacos de papas, lentejas, arroz, etc… para tratar de mejorar la calidad de alimentación del albergue. Sin embargo, ella comía poco, sentía que cada bocado que ella daba se lo estaba quitando a un pequeño, así que normalmente daba unos tres bocados y luego le daba el resto de su comida a Sethi por lo regular.

Su relación con la pequeña se había estrechado con el pasar de los días. Candy había conocido su historia, Sethi había sido dejada en el albergue por su madre, una prostituta del distrito, cuando solo tenía unos días de nacida, por algunas semanas la visitó, pero poco tiempo después fue encontrada muerta en las calles, un cliente se había pasado con ella y la había dejado tirada para que se desangrara en su cuartucho, ella trató de llegar al albergue para despedirse de su pequeña, pero no lo logró.

Las historias eran así, tristes, crudas, partían el corazón, algunos de los niños habían sido prostituidos, algunos otros violados y dejados por muertos una vez que terminaron de utilizarlos, maltratados por sus padres, vendidos, abandonados, desolados, conocían la peor cara del mundo, las heridas físicas, habían sanado, en algunos quedaban cicatrices, pero las heridas emocionales aún estaban abiertas, algunos eran violentos con los más pequeños, otros no permitían que se acercarán a ellos, algunos no hablaban, y aún en medio de todo ese horror había otros que sin importar lo que habían pasado aún conservaban la inocencia y el deseo de ser amados, esos eran los que más le dolían a Candy, tal vez porque se veía reflejada en ellos, tal vez porque anhelaba verlos felices y no sabía cómo lo conseguirían ya que su situación era muy limitada y el albergue no era uno de los que se consideraran por las agencias de adopción.

Cuando Candy no estaba en el albergue o hablando con Albert estaba cotizando lo que el albergue necesitaba para ser remodelado, ella tenía una fortuna personal asignada por ser una Andrew, y el plan inicial era sacar de ella lo necesario para cambiar las condiciones de vida de los pequeños.

Cada noche llegaba cansada y expectante, expectante a ver que se le había ocurrido a Albert mandar ese día, cada día había una sorpresa esperando por ella, unas hermosas flores, chocolates de sus favoritos, un brazalete de cuentas azules para recordarle el azul de su mirada, y después le enseñó qué él tenía uno de hilo verde para recordar el color de los ojos de ella. Un chal de seda china, un diario, una hermosa pluma fuente de cristal veneciano, una botella de su vino favorito que degustaron al mismo tiempo a miles de kilómetros de distancia, hubo noches tiernas, noches de ver una película mientras hablaban por teléfono, y por supuesto hubo noches de pasión, en las que con palabras se hacían el amor el uno al otro.

A pesar del contacto continuo Albert no se había dado cuenta de cuanto peso había perdido Candy, tal vez era porque no la estaba viendo en persona, pero Derek y los demás si estaban un poco preocupados, al grado que Joane empezó a prepararle un licuado y a ponerle vitaminas todos los días.

No tenían mucho tiempo de socializar, se mantenían ocupados, y eso lo frustraba y enojaba un poco, trataba de pasar tiempo con ella, pero normalmente no tenía suerte, ella se la pasaba trabajando y cuando llegaban iba directo a su habitación. pero una tarde Derek se acercó a Candy y le preguntó cómo estaba, ese día no habían ido al albergue, a causa de un disturbio en el distrito rojo el equipo de seguridad había decidido quedarse en casa, así que ella había aprovechado para continuar su investigación sobre las mejoras al albergue, ya estaba muy cerca de concretar todo, se encontraba sentada en el patio trasero en una mesa de jardín con sombrilla, su ipad frente a ella.

Derek la observó concentrada, era un cuadro encantador, llevaba una amplia falda de tela india de brillantes colores y un top sin mangas ni tirantes, sus pies iban descalzos sobre el fresco y húmedo pasto, su cabello estaba suelto.

Hola.

Hola Derek.

¿Cómo te has sentido? ¿No te parece que ha pasado una eternidad?

¿Una eternidad?

Sí, desde la última vez que hablamos.

Ha pasado una eternidad para todo, casi acaban nuestras 8 semanas y hay tanto por hacer.

¿Qué planeas?

No quiero dejar el albergue, las mejoras han sido mínimas, pero estoy cotizando lo que se necesita para las reformas y aunque pudiese pagarlo directamente creo que tal vez contar la historia de los niños y su hogar será efectivo para recaudar fondos, eso es lo que estoy planeando.

Es una empresa atrevida, ¿quieres decirme tu plan?

Mira, esto es lo que creo que se necesita. – le dijo ella empujando su ipad hacia él para que viera su trabajo.

Derek tomó el ipad y quedó maravillado con el trabajo que ella había estado haciendo, estaba consciente de que muchos exigentes hombres de negocios incluidos su padre y Albert estarían más que listos para apoyar la causa ante el planteamiento que ella hacía, había factorizado todo.

¿Qué piensas?

Qué quien sea que te vea hacer esta presentación querrá contratarte.

No quiero que me contraten, quiero que aporten.

¿No harás los típicos bailes de caridad?

Dime, ¿Cuántas veces sabe la gente en esos estirados bailes para que están donando?

Muy pocas.

Quiero incomodarlos, quiero hacerlos conscientes, responsables, porque en cierto sentido, en muchos sentidos de hecho el sistema en el que vivimos es responsable de estas desgracias.

Derek suspiró profundo, entendía lo que ella decía, pero también sabía que no lograría mucho atacando a los poderosos.

No los culpes, usa tu linda sonrisa y apela a sus sentimientos, de otra forma no lograras todo lo que puedes lograr. ¿ha visto esto Albert?

No, quiero sorprenderlo, en cuanto yo abriera la boca tendría aquí un ejército de trabajadores mandados por los Andrew para remodelar el lugar, pero no quiero eso, no quiero que me dé un juguete más, quiero lograr esto por mí misma.

Vas por buen camino. ¿pedirás que nos quedemos en el albergue más tiempo?

Sí, ¿te molesta?

No me molesta, de hecho, se me ocurren ideas para ayudarte, ¿qué te parece un mini documental?

Me encanta, filmemos el distrito rojo, contemos las historias.

Y en la siguiente que vayas en busca de apoyo otro contando el progreso.

Eres brillante.

A mi padre le daría gusto saber que no ha tirado a la basura todo el dinero invertido en mi educación.

Jajajaja.

No te burles, a Albert le dará gusto saber lo mismo de ti.

Tengo que demostrarle que no soy solo un adorno.

Candy, tú nuca podrías ser solo un adorno, eres única. – le dijo él clavando su mirada gris en ella y acariciando levemente su mejilla.

¿Crees que todos estarán bien?

¿Por los disturbios?

Sí.

Espero que sí.

Te dejo, le pedí a Joane que me enseñará a preparar lasaña, así que iré a ayudarle.

¿Eso será nuestra cena?

Así es.

Entonces haz el favor de seguir todas las instrucciones. Pensándolo dos veces, ¿puedo ayudar?

¿No confías en mí?

Candy, nena, tú misma familia se burla de tus habilidades culinarias.

Por eso quiero aprender.

Quieres aprender porque en una semana y media verás a Albert.

Bueno, también por eso.

Anda, vamos, déjame ser testigo de semejante proeza, es más puedo hacer un documental de tu esfuerzo y compartirlo con Stear, Archie y Anthony.

No te atrevas.

Sería genial, te extrañan.

También los extraño, pero no hemos tenido tiempo libre.

No, ni lo tendrás mientras todo el tiempo disponible lo pases en video llamadas con Albert.

Candy se sonrojó por un momento recordando que no solo había video llamadas.

Vamos, no quiero que Joane comience sin mí. – le dijo la rubia poniéndose de pie y caminando despreocupadamente y descalza hacia la casa, Derek no pudo dejar de notar el leve movimiento de sus caderas y sentir un escalofrío, un carraspeo detrás de él lo sacó de su ensoñación.

¿Sabes que William Andrew la adora y ella a él verdad? – le dijo una voz femenina.

¿Los has visto juntos?

Algunas veces, mi madre trabaja para ellos, y yo he estado al pendiente de ella en Yale.

¿Cómo es que una mujer hermosa como tu decide ser guardaespaldas?

¿Qué debería de ser entonces? ¿bailarina?

No, es solo qué...

Estudié en academias militares toda mi vida, y serví en el ejército.

¿Cuántos años tienes?

26.

Eres muy joven para haber hecho todo eso.

Me fui en mi primera y única misión a los 21, duró dos años, en ese tiempo mi padre murió, y siendo la única hija, creí que mi responsabilidad era mantenerme con vida, William me ofreció trabajo y se encargó de acelerar mi baja.

¿William?

Nos conocemos desde niños, mi madre ha trabajado para los Andrew toda su vida.

¿Nunca te enamoraste?

¿De William? Jamás, además desde hace mucho tengo claro que es inútil enamorarse de un hombre que ama a otra mujer, y William Andrew adora la tierra sobre la que ella camina, tal vez deberías considerar eso.

No saldré lastimado.

No es tu corazón lo que me preocupa, créeme él es más que capaz de partirte la cara.

Mientras no sea capaz de estar aquí y amenazarme él lo pondré en duda, si me disculpas voy a la cocina a ayudarle a Candy a aprender a hacer lasaña.

Es la comida favorita de él.

Ahora entiendo.

Derek se alejó de mal humor, Marianne podía ver a través de él, o tal vez él era demasiado obvio. Marianne lo observó a alejarse, debía controlar su debilidad por ese hombre.

Candy logró preparar lasaña con éxito, esa noche sentados alrededor de la mesa todos bromearon al respecto mientras comían.

Mi madre no podría creerlo Candy.

Lo sé, en cuanto regrese a Chicago tendré que preparársela. Espero no se ofenda, ella ha tratado de enseñarme antes.

No te preocupes ella es de las que piensa que él amor todo lo puede, así que entenderá que Albert sea tu motivación.

Jajajajajaja

¿Y bien señorita Andrew ¿a dónde iremos en semana y media? – le preguntó John sabiendo perfectamente que ella odiara que le llamaran señorita Andrew.

Por lo que me han comentado iré dos semanas a Inglaterra a reunir fondos, aún no coordino nada del viaje, pero no creo que necesite que viajen conmigo, por mi pueden tomar unos días de descanso, seguir trabajando en el albergue, o ir a ver a sus familias. Después volveremos aquí, he decidido regresar al albergue, aún hay muchas cosas que tengo que hacer.

¿Estás autorizada para darnos vacaciones? – preguntó Beth un poco desconcertada, ella era nueva, no había trabajado para los Andrew por mucho tiempo y para ella su jefe era William Andrew.

Jajajajajja aquí dónde la vez la señorita tiene al jefe comiendo de su mano, así que lo que ella diga eso se hace. – le dijo Steve.

No exageres Steve. – le dijo Candy en tono de reproche. – Beth, ya he platicado con Albert, y me dio carta blanca para decidir, por lo que yo les doy carta blanca a ustedes, sólo les pido que por favor me digan que harán para poder hacer los arreglos necesarios, debo mandar el correo al asistente de Albert para que compre los pasajes y coordine los itinerarios, igual para ti Joanne.

Gracias Candy. – le dijo Joanne conmovida, ella estaba acostumbrada a no tener vacaciones más que una vez al año. -Joven Derek, ¿usted qué hará?

Por mí no te preocupes Joanne, yo estaré trabajando directamente en la oficina de Tiny Hands, pero soy perfectamente capaz de atenderme solo, todo esto es por ella, porque ni mi padre ni William soportan pensar que una dama de alta sociedad pueda valerse por sí misma, y menos una princesa como Candy.

Si tú te quedaras coordinaremos los horarios para que no te quedes solo, aunque si no te importa, Marianne y Beth pueden tomar las dos semanas. – le dijo John, consciente que parte de su trabajo era también cuidar de él.

No es necesario John, en serio.

Lo siento por sí lo es, el senador también está interesado en tu seguridad, y aunque dejó que el señor Andrew coordinara todo, es parte de nuestro trabajo.

Muy bien, pero no se quede más de uno, no es necesario, y Joanne, definitivamente con que dejes comida congelada será suficiente.

Entonces queda arreglado, John me pasas mañana como quedará el itinerario para pedir los vuelos.

Está bien Candy.

La semana y media pasó volando, en ese tiempo y con discreción Derek grabó algunas cosas del distrito, así como testimonios, y la vida en el albergue, Candy y él trabajaban en ello cada noche hasta la 1, por lo que Candy apenas hablaba unos minutos con Albert a esa hora y temprano en la mañana, pero le consolaba el hecho de que en pocos días lo vería.

Sin embargo, Albert estaba un poco desconcertado, no entendía bien que era lo que sucedía, porque ella aún no le había platicado sus planes, y él no le había preguntado nada, aunque por John sabía que todas las noches se quedaban ella y Derek trabajando juntos en la habitación de él hasta la 1. Si bien la puerta siempre estaba entreabierta a él no le gustaba nada que ella pasara tanto tiempo a solas con Derek.

A pesar de que Candy y Derek juraban que habían sido discretos el último día alguien los siguió y de no haber sido por John y Mark que los acompañaban la hubiesen pasado muy mal, pero ni Candy ni Derek le tomaron importancia, habían conseguido el film que querían y podrían cerrar con broche de oro su pequeño video.

Esa noche Candy se despidió de Naya y los demás con el corazón lleno de sentimientos encontrados, por un lado, su corazón se desgarraba al tener que dejarlos, y por el otro no podía dejar de recordar que muy pronto estaría en brazos de su amado.

No habló con Albert, se quedó con Derek hasta las dos de la mañana terminando el video, y después fue a darse un baño, a las 3:00 ella y los demás con excepción de Mark, quien tomaría el primer turno para quedarse con Derek saldrían con rumbo al aeropuerto.

Estaba un poco indecisa sobre que ponerse, sabía que lo que se pusiera sería con lo que Albert la vería y aunque moría por verse espectacular también recordó las 15 horas de vuelo a Chicago, así que se decidió por un par de cómodos yoga pants color negros y una camiseta de cuello v de algodón del mismo color, la camiseta cubría sus caderas. Calzaba Vans de tela también en color negros y tomó la chaqueta deportiva que iba a juego con los pantalones, dejó su cabello suelto, que por cierto era un desastre, todo este tiempo apenas había tenido tiempo de desenredarlo, aunado a que había estado usando shampoo anti piojos para prevenir la infestación de los pequeños parásitos, no hacían su tarea de desenredar su abundante y larga cabellera nada fácil.

Candy se observó en el espejo por primera vez en dos meses y casi no se reconoció, se veía increíblemente delgada, e imposiblemente pequeña, estaba segura de que podría pasar por una niña de 13, había ojeras alrededor de sus ojos, y su cabello no tenía el brillo de antes, se preguntó qué dirían Albert y los demás cuando la vieran, en fin ya iba tarde, tomó una gorra deportiva dolor negra para meter en ella su cabello cuando aterrizaran, no tenía fuerzas para pensar o hacer un esfuerzo un poco más grande, todo el cansancio acumulado, junto con las desveladas y malcomidas estaba pasando factura a su cuerpo, se enojó consigo misma, sólo llevaba dos meses en ese lugar, no era posible que fuese tan frágil.

Salió de la habitación, solo con su bolso y una pequeña maleta de mano con una muda de ropa por cualquier eventualidad, todo lo demás lo dejaría, el mundo al que iba era completamente diferente al que había vivido estos últimos seis meses.

Chicago, Illinois.

¿Está todo listo? – preguntó un apuesto hombre rubio a su tía.

Sí William, todo está listo para recibirla, aunque debo decirte que creo que aún deben mantener su relación en silencio, apenas han pasado dos meses.

Lo sé tía, lo sé, por eso es que la bienvenida solo será entre familia, aun así tiene que ser perfecta.

Lo será, ¿le avisaste?

No, es una sorpresa.

William, es una cena formal, esa chiquilla vendrá de 15 horas de vuelo, y sabrá Dios en que fachas, porque ha pasado dos meses en el tercer mundo.

Ella es hermosa en cualquier circunstancia.

No me refería a eso, me refería al hecho de que tal vez a ella no le agrade sentirse emboscada, tal vez solo querrá dormir.

Tía, solo será una cena familiar.

Muy bien, como tú digas, imagino que compraste un vestido.

Por supuesto, está en su cuarto.

¿Irás por ella al aeropuerto?

No, mandaré a Archie.

¿Con uniforme y en la camioneta?

Así es.

William.

Tía, aún están castigados.

Lo disfrutas demasiado.

Tú eres quién se ha paseado con él por todo Chicago.

Está bien querido, te dejo, trata de no volverte loco en estas 15 horas.

India.

Candy descendió de la camioneta, estaban en un hangar privado, Albert había dispuesto uno de los jets para ella, y ella había invitado a todos a viajar junto con ella, le parecía una tontería que volaran de otra forma, después de todo habían sido su familia durante los últimos dos meses, volarían a Chicago, y de ahí tomarían los vuelos a sus hogares.

Subió al avión, y se dirigió a una de las habitaciones privadas, dónde colapsó en la cama y durmió por 15 horas.

Marianne la despertó en cuanto llegaron. Ella se puso en pie a regañadientes, escondió su cabello dentro de su gorra y sus ojeras tras gafas oscuras a pesar de que ya eran más de las 5 de la tarde.

Archie la esperaba afuera de la camioneta, estaba listo para gastarle una broma, pero cuando la vio descender le pareció que estaba más delgada, y cuando la abrazó y la alzó para hacerla girar sintió un nudo en su estómago, ella no pesaba casi nada.

Gatita, ¿estás bien?

Sí, dormí todo el vuelo. Pero déjame admirar tu uniforme.

No te burles, anda, que mi tío casi hace una zanja en la biblioteca de tanta vuelta esperándote.

¿Y por qué no vino el mismo?

Por qué dijo que quería que disfrutaras la experiencia de tenerme de chofer al máximo, anda, vamos.

Espera, me despediré de los demás.

Archie la observó abrazar a cada uno de los presentes y después subió a la camioneta en la parte trasera como parte de la broma, conversaron un poco, pero ella se quedó dormida pronto y él prefirió no despertarla, cuando llegaron a la mansión Andrew, Albert los esperaba, pero sólo Archie bajó de la camioneta.

¿Dónde está?

Se quedó dormida, está agotada, tal vez…

La llevaré a su habitación en brazos.

Albert abrió la puerta y sonrió ante el atuendo de ella. Pero cuando la tomó en brazos sintió que se quedó sin aliento, cruzó la mirada con Archie quién le confirmó que no se estaba volviendo loco. No dijo nada y la llevó hasta su auto.

Dile a la tía que nos disculpe con todos, ella no está en condiciones de una cena familiar.

Lo mismo pienso, ¿la llevarás a tu departamento?

Sí, creo que nuestro departamento será lo mejor por ahora.

Está bien. Te llamaremos mañana.

Albert la subió al auto y la aseguró, manejó al penthouse, descendió del auto, subió al elevador y la llevó a su habitación dónde la depositó en la cama con cuidado, le quitó los zapatos, la cubrió y la dejó dormir mientras la contemplaba preocupado, cuando se deshizo de sus gafas pudo ver sus ojeras, suspiró profundo, se deshizo de su traje y se puso un pantalón de pijama, se acomodó al lado de ella y con cuidado de no despertarla la envolvió con sus brazos, ella se acomodó en el pecho de él cómo otras tantas veces sin siquiera despertar. Y él agradeció que ella hubiese vuelto a casa con bien.