Chapter 10

Sin pensarlo Bella movió, se echó sobre Edward. El retrocedió un paso y ella tropezó. Ella cayó al suelo de rodillas siendo capaz de agarrar su cintura.

Ella se lanzó hacia adelante, envolviendo sus brazos alrededor de su muslo. Ella se aferró a él con fuerza, apretando su cuerpo contra la pierna, con firmeza apretando con sus dos brazos.

—Por favor Edward. Yo entrare en juicio si es lo que se necesita No lo hagas. Voy hacer lo que quieras. Pero no dejes que me lleve. No me vendas. Lo juro por Dios, que nunca voy a huir de nuevo. Tú me dices lo que quieres lo hare. Lo juro por mi vida— Ella estaba consciente de que Edward se tensó desde que envolvió sus muslo y su cara estaba en la parte interior de su pierna. Ella lo abrazo con más fuerza. Lo oyó tomar una respiración profunda. Él no la iba a alejarla de él.

—Por favor te lo ruego Edward. Cualquier cosa. Me dijiste que no me harías daño. Él lo hará— Manos ásperas agarraron sus hombros mientras ellas la forzaban a desprenderse de Edward. El tropezó un poco por la fuerza que ella lo sostenía.

James la obligo a pararse, sus manos dolorosamente sobre sus brazos, por lo que dio un grito ahogado de dolor. Ella se dio la vuelta para hacer frente al cyborg enojado. James bajo la cabeza para mirarla.

—Te dije que no huyeras— el soltó un brazo y alzo su mano. –Veo que necesitas mano dura para aprender a obedecer a tu amo— la iba a golpear. Bella gimió y se abría derrumbado si no fuera porque la sujetaba con el otro brazo con mucha fuerza. El la mantenía de pie contra su cuerpo. En el último segundo su mano se detuvo. Ella volteo la cabeza. Edward se había apoderado de la muñeca de James. Edward negó con la cabeza.

—No lo hagas— Los ojos de James se estrecharon.

—Tú me la vendiste a mí— Con furia apretó la boca Edward.

—Te dije que te la vendía si no abusabas de ella.

—Ella necesita una buena zurra. Tal vez si la hubieras puesto sobre las rodillas no hubiera escapado— Edward miro furioso.

—La venta no es definitiva hasta que Doc la libere de medicina. Él no lo ha hecho. Suéltala ahora— Ella vio la sorpresa cruzar los rasgos de James, pero el soltó a Bella a regañadientes. Edward envolvió su brazo alrededor de la cintura de Bella, tirando de su espalda contra su cuerpo. El la abrazo. Edward suspiro.

—Déjennos. La voy a llevar a medicina después de haber hablado con ella— James no se movió, pero vio a Edward en su lugar.

— ¿Sabes lo que estás haciendo?— Edward hizo un gesto brusco con la cabeza.

—La voy a llevar a medicina después de que hayamos resuelto esto. Nuestra discusión no se olvidara— James asintió con la cabeza y entorno los ojos mientras miraba hacia abajo a Bella.

—Voy a tratar contigo mañana— Era una amenaza. Bella volteo en los brazos sueltos de Edward para abrazarlo. Él había impedido que James le pegara.

Ella se acurruco en su cuerpo. Ardientes lágrimas llenaron sus ojos y ella no intento detenerlas. Pensó que Edward podía sentir las lágrimas a través de su ropa, no traía el uniforme. Llevaba pantalones y una camisa gris a juego hechos de algún material suave y gris. Había visto algunos hombres que trabajaban vistiendo trajes como el que él llevaba.

Edward la dejo sujetarlo durante treinta segundos aproximadamente antes de agarrarla por los brazos.

—Suéltame. Vamos a mis cuartos a hablar— Ella dejo que se soltara, pero no quería. Edward cerró la distancia a la puerta para recorrer con su palma sobre el teclado de la cerradura. Las puertas se abrieron al instante. Hizo una pausa y la miro.

—Entra— Bella casi corrió hacia los cuartos que había compartido con Edward. Vio que nada había cambiado. Al sonido de las puertas cerrando se dio la vuelta para enfrentar a Edward. El vaciló y luego negó con la cabeza hacia ella.

—No te entiendo. En primer lugar, te escapas de mí y ahora estas pidiendo que te acepte de vuelta— Ella se secó las lágrimas mientras lo miraba.

—Por favor no me vendas a ese hombre.

—Ya está hecho. Cuando Doc regrese a su turno en siete horas él te dará de alta de medicina. Tú perteneces a James.

—Yo sé que metí la pata, pero tú me heriste. Soy humana, maldita sea. Somos emocionales. Me dejaste en claro que no soy nada para ti más que una propiedad. Yo soy...— Ella tomó una respiración profunda. –Me has hecho daño, heriste mis sentimientos y tenía miedo de que te aburrieras de mí y me vendieras. Mi hermano tenía una colección de tarjetas. Quiero ser más que una maldita colección de tarjetas para ti. Es por eso que escape. Tú me salvaste de nuevo. Por favor, no dejes que James me lleve, Edward.

—Tú sigues siendo una propiedad de modo que nada ha cambiado. Tus sentimientos aun van estar heridos.

—Si lo están, pero estoy aquí. No me fui. Si tengo que pertenecer a alguien, prefiero que seas tú— El frunció el ceño.

—Tu lógica es nula, Bella.

—Si yo estuviera en la tierra mi vida sería diferente, pero estoy aquí. Si tengo que estar aquí, quiero estar contigo. ¿Que no hay de lógico en eso? James me odia y me va hacer daño. Tú me prometiste que no me harías daño y no lo hiciste.

—Crees que estas más segura conmigo, ¿que no te hare daño?

—Tú me dijiste que no me harías daño.

—Yo dije eso— el asintió. –Desnúdate Bella— Ella lo miro fijamente y luego tomo la parte inferior de su camiseta médica. Él la deseaba. ¿Eso significaba que había cambiado de opinión? Quería preguntarle. Abrió la boca, pero volvió a cerrarla rápidamente cuando Edward negó con la cabeza.

—Sin palabras Bella. Solo haz lo que te digo. Demuéstrame que me puedes obedecer. Quítate la ropa y metete a la cama ahora mismo— Sonaba como una segunda oportunidad, Ella se quitó la camiseta médica para revelar que no estaba usando nada debajo.

Edward fijo sus ojos en su cuerpo mientras la observaba. La pasión ardía en sus ojos azul oscuro. Él se inclinó quitándose cada bota. La camisa y los pantalones le siguieron. Ella se subió a la cama mientras lo veía desnudarse. Le quito el aliento. Él era perfección mientras se movía a la cama.

—Abre las piernas para mí— Ella abrió las piernas par en par. El subió a la cama para sentarse entre sus muslos. Su mirada poso en su sexo expuesto antes de recorrerla por el cuerpo. Sus miradas se encontraron y se sostuvieron.

—Tienes que obedecerme— dijo en voz baja. — ¿Puedes hacerlo?— Ella asintió con la cabeza. Ella le obedecería si él se quedaba con ella. Ella feliz haría cualquier cosa que le dijera si no la vendía a James. Ella no quería que nadie la tocara solo Edward. Incluso tan enojado como él había estado, Él no la había lastimado y no dejo que James la golpeara.

—Tócate— No había esperado esa orden. Ella dudo por un segundo.

Bella puso un dedo en su boca y se mojó la punta. Paso la otra mano por su pecho y lo ahueco. Su dedo mojado se movió por su cuerpo. Vio la mirada interesada de Edward seguir el movimiento hasta que llego a la cúspide de su sexo.

Solo vacilo unos segundos antes de que jugara con su clítoris con el dedo. Dibujo lentos círculos alrededor de la pequeña protuberancia que le hizo sacar un gemido. Ella oyó que la respiración de Edward aumentaba el ritmo. La pasión se encendió en sus ojos. El alargo su mano hacia ella y ella se congelo. Sus ojos tiraron hacia los de ella.

—No te detengas— Ella se pellizco el pezón entre el dedo índice y el pulgar. La punta de su dedo hizo círculos lentos alrededor de su clítoris.

Ella nunca había tenido a un hombre viéndola masturbarse. Tenía las mejillas enrojecidas un poco por la vergüenza, pero también la encendía. Su mirada se posó sobre el cuerpo expuesto de Edward para mirar su polla erecta mientras seguía jugando con su clítoris. Edward acaricio sus dedos y luego los recorrió por la línea de su hendidura.

El deslizo dos de sus dedos dentro de su coño, probando su preparación antes de empujar lo más profundo dentro de ella cuando se enteró de lo mojada que estaba. Bella cerró sus ojos. Y empujo las caderas contra su mano. El condujo sus dedos más profundo. Ella gimió. Edward curvo sus dedos y toco su punto G con las puntas de los dedos. El placer hizo a Bella gemir más fuerte mientras se frotaba su palpitante clítoris más fuerte y rápido. Ella se pellizco el pezón. Sus caderas se movieron con la mano de Edward.

Ella sabía que no iba a durar. Hacía días que no habían tenido relaciones sexuales. Sus músculos internos se estremecieron y sabía que se iba a correr.

—Por favor Edward. Te quiero dentro de mí. Me voy a correr— El apretó más su dominio dentro de la vagina y froto su punto G. Ella echo la cabeza para atrás, arqueándose contra su mano y ella grito su nombre mientras se corría. Su cuerpo se sacudió con cada espasmo. Apretó su pelvis contra sus gruesos dedos mientras ella salía del clímax. Ella alejo su dedo del clítoris, abriendo los ojos. Edward estaba encendido y respiraba aceleradamente. El la miro a los ojos mientras retiraba los dedos.

—Rueda sobre tus manos y rodillas. Ahora— Bella no cuestiono la orden.

Se dio la vuelta en la cama en sus manos y rodillas. Volteo la cabeza cuando Edward se alzó para quedar de rodillas detrás de ella. Una firme mano se apodero de la cadera, curvándose sobre el hueso de la cadera mientras se acercaba.

—Pon los codos sobre la cama. Prepárate Bella. Te voy a follar duro y rápido— Ella bajo su pecho a la cama, agarrando la ropa de cama con fuerza para sostenerse bien. Un suave gemido salió de su boca cuando su gruesa polla empujo dentro.

Él se deslizo lentamente en su tembloroso coño hasta que se enterró profundamente hasta las bolas. Ella todavía sentía las secuelas de su orgasmo. Sus bolas rozaron el clítoris demasiado sensible así que ella supo que estaba enterrado hasta el fondo. Su otra mano se apodero de la cadera, doblándose alrededor también. Se retiró lentamente y se detuvo.

—Agárrate fuerte— dijo jadeando. Ella lanzo un grito de placer cuando Edward comenzó a follarla rápido y profundo. Las caderas de Edward se hacían para atrás y chocaban contra su culo. Él estaba grueso y grande.

El placer y el dolor se dispararon a través de ella con cada golpe rápido. Si no se hubiera agarrado de la ropa de cama, la hubiera mandado hacia abajo del colchón por su potentes estocadas. El sonido de sus caderas golpeando su culo lleno el cuarto, junto con sus pesadas respiraciones.

Edward se tensó cuando su polla palpito dentro de ella. Se puso rígido, su polla tiro en su interior con cortas ráfagas.

—Bella— el gimió su nombre cuando se corrió duro. Bella casi tenía ganas de gritar cuando Edward desacelero sus movimientos. Había estado tan condenadamente cerca de llegar por segunda vez. Con unos empujones más cortos, él se derramo todo lo que tenía en ella y luego se retiró de su cuerpo.

Él se hizo para atrás, liberando sus caderas. Bella se desplomo en su lado de la cama, volviendo la cabeza para mirar a Edward. Él se bajó de la cama para ir a unos de los cajones de almacenamiento. Ella lo observo mientras saco una toalla de mano y se limpió el cuerpo. El dudo por un largo rato antes de voltear la cabeza. Sus miradas se sostuvieron. Él le tiró la toalla a ella sobre la cama.

Ella la tomo. Podía sentir la humedad que se filtraba entre sus muslos. Edward camino a una esquina y le dio la espalda. Ella se limpió los muslos y se sentó.

— ¿Edward?

— ¿Qué?— él no se dio la vuelta. Su voz era fuerte y parecía enfadado.

—Gracias por quedarte conmigo. Te voy a recompensar en todo, te lo prometo. Voy hacer que todo esté bien entre nosotros. Si me das acceso a una terminal voy a tener mi dinero trasferido para ti. Tú puedes tener todo lo que tengo si lo deseas. No quiero que pierdas tu dinero— Ella se bajó de la cama para acercarse a él. Todo el cuerpo de Edward se puso rígido. Tenía el mejor culo y cuando su cuerpo se tensaba, hizo que los músculos de su culo se flexionaran. Ella camino detrás de él, dejando que su mano le cepillara la espalda.

—Nunca voy a volver a huir de ti otra vez. Gracias por darme otra oportunidad. No te arrepentirás de ello. Voy a ser la maldita mejor...— le dolió decirlo, pero lo hizo. —Propiedad que tú posees— Edward se dio la vuelta. La ira marcaba sus rasgos, haciendo que sus ojos se estrecharan y sus labios carnosos se presionaran con fuerza. El enojo la sorprendió.

— ¿Es eso lo que pensabas que era? ¿Yo cambiando de opinión? Ya te he vendido, Isabella Swan. Es un hecho. Tú me perteneces hasta el final del ciclo del sueño del Doc. No puedo detener la venta, incluso si quisiera. Esta finalizada— Las rodillas se volvieron liquidas bajo de ella. Bella ni siquiera trato de detener su caída, mientras se dejaba caer al suelo. El dolor se disparó en sus rodillas que se estrellaron contra el inolvidable metal. Ella miro a Edward con horror.

—No... No digas eso— La expresión de Edward se suavizo, cuando se puso en cuclillas desnudo delante de ella para mirarla a los ojos.

—Te dije que me obedecieras. Tú me humillaste delante de la tripulación cuando te escapaste. Me costaste mucho dinero al perseguirte. ¿Que se supone que debía hacer? ¿Quedarme contigo cuando no querías que me quedara contigo? No tenía ni idea que todavía querías ser mía cuando fuiste devuelta. Te vendí a James antes de saber que estabas enferma. Ya está hecho y nada se puede cambiar— Ella alzo sus manos tomando las suyas.

—Por favor Edward. Usa mi dinero para volverme a comprar. No dejes que me lleve. Quiero quedarme contigo. ¿Quieres que me arrastre? Ya te estoy suplicando— Edward se sacudió de las manos de ella mientras se enderezaba en todo lo alto. Él se alejó a otra parte de la habitación. Se mantuvo de espaldas a ella.

—Él está empeñado en la venta. Él te desea y ahora te tendrá en pocas horas. Incluso si le ofrezco dinero para que él tenga mayor beneficio no te venderá de nuevo— La mente de Bella estaba como en un sueño.

—Pero yo llevo tu marca. Doc dijo que ningún cyborg me querría con la marca de otro cyborg— Edward volvió a fruncir el ceño ante ella.

—No te mantendrá por mucho tiempo. Te va a vender a otro cuando se aburra. Yo podría comprarte de nuevo cuando termine contigo, pero...— suspiro. — No creo que tú seas la misma.

— ¿Estás diciendo que no voy a estar sana?— Sus ojos azules se apartaron de los suyos.

—Eso y que James dejo claro que después de que te haya comprado el estaría dispuesto a alquilarte a los hombres de la nave durante unas horas a la vez. Yo no sabía eso hasta después de que accedimos a la venta— Sus ojos se volvieron a Bella de nuevo. — Muchos de ellos están interesados. Yo tenía planes para ti, Bella. Esos planes están rotos ahora.

— ¿Qué planes?— Si ella no gritaba ahora probablemente tendría que comenzar de nuevo.

—Yo quería criar. Quería tener hijos contigo. Te iba a llevar al Jardín y hacer una unidad familiar contigo— El dolor y la sorpresa atravesaron sus rasgos.

— ¿Por qué no me dijiste eso?

—No tenía razón por compartir mis planes futuros contigo. Tú me perteneces, así que no sentí la necesidad de discutir contigo porque pensé que tal vez tú discutirías sobre eso. Yo no quería ponerte emocional de nuevo. No sabía cómo ibas a reaccionar con mis planes. En el momento que James termine contigo, tener una unidad familiar contigo sería imposible. El hará que te hagan estéril cuando te rente para que no te embaraces.

—Tú dijiste que no podía quedar embarazada de ti.

—No puedes quedar embarazada de mí ahora. No he tomado los shots para activar mi esperma para hacerlos funcionales. Luego yo sería capaz de dejarte embarazada. No todos los cyborg los necesitan. La mayoría de los cyborg tiene los espermatozoides funcionales— suspiro. — James me dijo después de que te vendiera que él iba a pedir que te extrajeran el útero. La mayoría de las trabajadoras de placer han hecho esto para prevenir los embarazos y si los hombres se ponen agresivos reduce el riesgo de hemorragias internas. Hay menos que dañar— El negó con la cabeza. — El nunca menciono nada de esto antes de la venta. Yo no te hubiera vendido a él si hubiera sabido de sus planes— Bella se puso sobre sus temblorosas piernas y camino a la cama.

Ella se dejó caer y enrosco los brazos alrededor de sus piernas, abrazándolas. Ella comenzó a balancearse hacia adelante y atrás. Su futuro iba a ser un infierno. James la iba a convertir en la puta de la nave. Ella prefería morir antes de sufrir lo que James había planeado para ella.

—Tengo que regresarte a médica, Bella. — dijo Edward en voz baja. — Estaba enojado cuando te vendí. Si yo hubiera sabido que querías volver a mí, no habría hecho el trato con él. Esta hecho. No puedo hacer que te venda de regreso— Bella levanto la cabeza para mirar los ojos de Edward. No se le escapo el arrepentimiento en él y ella podía jurar que vio tristeza reflejada en su mirada.

No iba a salvarla sobre lo que le haría James a ella y permitir lo que los otros cyborg hicieran con ella. La ira y el dolor la desgarro. ¿Por qué no le había dicho Edward que quería una familia con ella? Nunca se hubiera ido. Esa era una relación, tener hijos juntos. Si hubiera sabido que tenía ese tipo de planes, ella no habría estado tan herida.

—Vístete Bella— Ella no quería moverse. Ella se sacudió.

—Mátame, Edward— La sorpresa golpeo sus rasgos.

— ¿Qué?

— ¡Por favor! Solo mátame— ella susurro las palabras.

—No voy hacer eso— El frunció el ceño. Ella lo miro a los ojos.

-Tú puedes regresarme al área médica, pero no voy a dejar que James me tenga. Prefiero echar por la borda mi cuerpo en el espacio o sangrar hasta morir a dejar que alguien, además de ti me toque. Yo no soy una puta. — Ella tomo una respiración entrecortada— No voy a ser una puta. — Edward frunció el ceño a ella, observándola y no dijo nada. Se alejó de ella quedándose parado en silencio.

Largos minutos pasaron. Finalmente hundió el hecho que Edward no la iba ayudar a poner fin a su vida antes de que se pudiera convertir en una pesadilla.

—Tú me sacaste de mi transbordador, Edward. Tú me quitaste mi trabajo, mi familia y mis amigos— Ella miraba su espalda. — Cuando abrí esa puerta del cuarto de limpieza para ti y te mire a los ojos, sentí cosas al instante hacia ti. La primera vez que me tocaste sentí una fuerte conexión entre nosotros— Hizo una pausa. El cuerpo de Edward se había tensado. –Yo solo quería ser para ti algo más que una propiedad. Quería que te interesaras en mí como tú me estabas importando a mí. Eso todo lo que quería y tú me dejaste con un frío emocional. Es por eso que hui. No dejes que esto me pase. Yo confiaba en ti desde el momento que me tendiste la mano. Puse mi mano en la tuya y junto con ella mi vida. — Edward se volvió lentamente hacia ella. Sus ojos oscuros la atraparon.

—Me escape porque no quería que me rompieras el corazón. Fue un error huir de ti. Estás enojado conmigo ahora y me vendiste. ¿No crees que eso es un error? Hay algo entre nosotros, Edward. Tú lo sientes cuando te toco lo mismo que yo. Me da miedo. Casi no tenemos nada en común, sin embargo, siento mucho por ti. No tengo idea de qué tipo de futuro este frente a nosotros, juntos. — Hizo una pausa mirándolo. — Si me das a ese hombre será mejor que me dispares, Edward. Me estarías matando de todas maneras. Él va hacerme daño, hasta que ya no quiera vivir. ¿Es por eso que tú me llevaste de esa nave? ¿Así terminaría siendo una puta de esta nave para los hombres que me hará desear estar muerta? No. Tú me llevaste porque me deseabas...

—Bella...— Ella se puso de pie y se acercó a él.

—Me deseas tanto como yo. Ambos sentimos eso. Yo sé que estás enojado conmigo. Yo te coste dinero y tiempo. Tengo dinero para pagar todo así que realmente ¿perdiste?— Se detuvo frente a él, buscando sus ojos y luego paso su mano por su pecho, dejo que su mano se deslizara por su piel hasta que sus dedos rozaron su cuello. Ella finalmente le toco el pelo corto.

—Esto va a crecer de nuevo. Si tú me entregas a ese imbécil me habré ido para siempre. No hagas esto, Edward. No dejes que me vaya. Me perseguiste en la maldita capsula, negando a dejarme ir, así que no me dejes ir, maldita sea. — Edward cerró los ojos. Respiro profundo. Su cabeza se volteo un poco, lo que le permitió a Bella acceso a tocar más su pelo. El tomo respiraciones lentas hasta que finalmente abrió los ojos. El frunció el ceño a Bella, pero sus brazos envolvieron su cintura. Sus grandes manos se apoderaron de ella con firmeza.

—Eres difícil, Bella. Voy a hablar con James. Voy a negociar con él, pero me lo debes. ¿Lo entiendes? Si revoco la venta, es mejor que no trates de escapar de mí. Haremos de esto una experiencia de aprendizaje. Estoy tratando de adaptarme a ti siendo tu humana y tú no sabes acerca de los cyborg. Somos orgullosos, Bella. Tú te reflejas en mí. Yo dirijo esta tripulación. Si no puedo controlar mí...— Ella suspiro

— ¿Esclava? ¿Propiedad? Adelante dilo— El asintió con la cabeza.

—Si no puedo controlarte me haces parecer débil frente a ellos. Es mi trabajo estar al mando de estos hombres, Bella. ¿Entiendes?— Ella entendió.

Asintió con la cabeza.

—Lo entiendo— Él la alzo lentamente sobre su cuerpo, caminando alrededor de la cama. Con suavidad, la tumbo.

—Estas cansada por la recuperación. Tú te quedas aquí conmigo.

—Gracias Edward— Dijo ella en voz baja. La gratitud y el alivio la llenaron...

Él se quedaría con ella. Tenía fe de que él podía romper la venta. Él tenía que hacerlo.

—Solo... gracias— Edward ordeno que las luces se apagaran se metió en la cama con ella. Bella se acurruco al ras de su cuerpo caliente y grande. Edward la abrazo con fuerza. Se sentía bien, estar en los brazos del cyborg y a Bella le gusto la sensación de él con ella. Se sentía segura con él. Bostezo, física y emocionalmente agotada. Edward le acaricio la espalda, frotando su columna vertebral.

—Duerme, Bella. Estoy aquí. Nadie te va a quitar de mi— Ella asintió con la cabeza en su pecho.

—Te juro que no te arrepentirás— La mano de Edward se deslizo por la espalda alta para poder agarrar en un puño su largo cabello, frotando suavemente los hilos en sus dedos.

—Vas a estar bien. Cuando lleguemos a Jardín vamos a ser una unidad familiar. Quiero tener hijos.- Ella asintió con la cabeza.

— ¿Serán cyborg?— El dudo.

—Probablemente. La mayoría de mi esta hecho de material clonado de humano, pero todos los cyborg tiene hijos físicamente defectuosos. Fuimos diseñados deliberadamente defectuosos y será trasmitido a nuestros hijos. La cibernética hará que nuestros niños sean completos y sanos.

—Okey.

— ¿Eso te molesta?

— ¿Tener pequeños cyborg?— ella sacudió la cabeza. –Yo no había planeado tener una familia dentro de algunos años, pero tampoco había planeado conocerte— Edward se rio entre dientes.

—Nunca te planee a ti Bella.

—Tú me salvaste una vez más. Realmente me quiero morir si dejas que otra persona me tenga. Quiero quedarme contigo— una mano la calmo y luego continúo cepillando con sus dedos su pelo.

—Duerme. Lo necesitas.

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Continua