El tiempo seguía avanzando, como era normal. Marinette continuaba estudiando, eso era lo normal. Aunque también iba al supermercado, como era normal en su rutina diaria.

Lo que también se había convertido en una costumbre era ya no ver a Adrien. Definitivamente él solo estaba en el turno de la mañana ahora. Ir al supermercado ya no sería lo mismo, pero al menos podía entretenerse un poco. Ir al supermercado era una buena forma de entretenerse, de olvidar un poco la rutina escolar y monótona.

A quien sí veía siempre era a Luka. Últimamente ambos se habían convertido en buenos amigos sin darse cuenta. Hablaban más seguido que antes, era algo genial para la azabache.

No era ningún secreto para nadie que Marinette era una gran fanática de Pokémon, que le encantaba el anime y que Pikachu le parecía un Pokémon muy tierno, aunque no era su favorito.

Una tarde salió a la calle con un Pikachu dibujado en la palma de su mano y no se dio cuenta. Esa noche Sabine y ella se colocaron en la caja de Luka. Luka se dio cuenta del dibujo presente en la mano de la joven y comenzó a molestarla.

—Tengo que ser siempre el mejor, mejor que nadie más —cantó él.

Marinette se sintió avergonzada. Lo suficientemente avergonzada como para no notar lo bien que cantaba el joven.

—¡Eso es bullying! —reclamó algo avergonzada.

—Pero tú eres la que tiene un Pikachu dibujado en la mano —le recordó Luka.

Marinette le enseñó la palma de su mano, se pudo apreciar el deforme pero tierno Pikachu.

—Estaba aburrida —se defendió ella.

—Normal, cuando yo me aburro también dibujo cosas en mi mano —lo decía a modo de broma, pero aún así la azabache se lo creyó y sonrió conforme. Le agradaba saber que existían adultos inmaduros como ella.

Eso fue todo lo que sucedió esa noche, fue corto, pero sería algo que Luka jamás olvidaría. ¿Cómo saber eso? Es fácil.

La otra noche ambas mujeres se colocaron nuevamente en la caja de Luka.

Luka miró con maldad a Marinette, algo haría.

—El pollo esta en oferta —le contó a Sabine.

—¡No! —se quejó Marinette y Luka aprovechó para reír. Su maldad había funcionado.

Luka sabía lo mucho que Marinette odiaba el pollo. Ella misma se lo había dicho en una de sus tantas conversaciones y le agradaba poder molestar a la chica con eso.

Sabine fue corriendo a buscar pollo, dejando a ambos solos. Genial, muy cómodo.

—Tengo que ser siempre el mejor, mejor que nadie más... —Luka comenzó a cantar de nuevo.

Marinette solo rió y negó con la cabeza. ¿Por qué tenía que molestarla con eso? ¿algún día olvidaría ese Pikachu dibujado en su mano? Aparentemente nunca.

—Atraparlos mi prueba es, entrenarlos mi ideal —continuó. Marinette se relajó un poco, lo cierto era que cantaba bonito, tenía una voz que te atrapaba, que te gustaba —. Yo viajaré, de aquí allá...

Se detuvo.

—No seas mala, canta conmigo.

Marinette dio un salto ante aquella petición. ¡¿Ella, cantar?! ¡ni en sueños! No tenía una buena voz.

—No —fue su rotunda respuesta.

—No seas aburrida.

¿Aburrida? Evidentemente esa no era la palabra adecuada para esa situación.

—¿Por qué quieres que yo cante? Tú tienes una gran voz, eres afinado —ella no notó la sonrisa que se formó en el rostro de Luka, por eso mismo añadió: —. Yo no sé cantar, parezco una cabra gritando.

Luka rió a carcajadas, ese comentario había estado genial, muy entretenido.

—¿Y por qué no te gusta el pollo?

Luka siempre intentaba mantener una conversación con ella, era algo lindo.

—Sabe mal.

Su madre llegó, ella realizó una pregunta. "¿A ti también te gusta Pokémon?", Le preguntó a Luka.

—Me gustaba hasta la primera generación. Después salieron muchos Pokémones raros.

"¡¿Pokémones?!" ¡esa palabra ni siquiera existía! ¡y los Pokémon no son raros! ¡no puedes decir algo así!

—¡Tú eres raro! —se quejó ella alzando un poco la voz.

Los ojos de Luka se abrieron más de lo necesario debido a la sorpresa que surcó su rostro. Nunca pensó que la adorable Marinette le diría raro.

Quizás se pasó un poco, solo un poco...

—¿Por qué soy raro? —preguntó con un tono neutro.

Em... ya no sabía qué responder. Dijo eso solo por el enojo del momento.

Pensar en eso le causó gracia, no pudo evitar reír un poco. Es que realmente había sido gracioso, nunca pensó que se pondría así solo porque dijeran que Pokémon era raro.

Cuando los guardias estaban haciendo fila para pagar, Luka les gritó: "¡Guardias, no la dejen ir!" Aunque ellos no lo escucharon y Marinette salió fácilmente. Le sacó la lengua a Luka de modo burlón y se fue despidiéndose con la mano. Eso había sido muy divertido.

Y hoy nuevamente se encontraron.

Marinette estaba junto a su madre y a una amiga de Sabine. Las tres estaban juntas, las adultas estaban viendo algo y Luka pasó.

—Tengo que ser siempre el mejor, mejor que nadie más... —volvió a cantar.

—¡Bullying! —se quejó Marinette. Luka se limitó a reír.

Al momento de ir a las cajas, Marinette y su madre se colocaron en la caja de Luka. Él saludó a su amiga y le preguntó por sus dientes, ella le respondió como era debido.

—¿En qué curso estás?

—Primero medio.

—¿Y qué quieres estudiar? —preguntó.

—¡La verdad es que me encanta la moda y el diseño! ¡por eso mismo quiero ser diseñadora de modas! —habló rápido debido a la ilusión que provocaba en ella ese tema, le encantaba. Luka sonrió.

—Te debe gustar mucho dibujar.

—Me encanta y soy buena en eso —sonrió. Aunque pensó en algo, quería preguntarle a Luka por sus sueños, por su vida.

Luka evidentemente era un adulto, por esa razón trabajaba. Pero... ¿siempre quiso ser un cajero? ¿esa era su meta en la vida?

No pudo hablar debido a que su madre le pidió dinero prestado. Ella le pasó su billetera. Luka vio que era de Eevee y le dijo que era muy bonita.

—¡Es de Pokémon! ¡es que me encanta! —exclamó ella con emoción, incluso su rostro lo demostraba.

—A mí me gusta Togepi.

—¡Togepi es adorable y pequeño! —estuvo ella de acuerdo.

Pero llegó el momento de despedirse. Sabine ya había terminado y no había nada más que hacer en el supermercado. Así que ambos amigos se despidieron, aunque por primera vez, Luka tomó la mano de Marinette. Ella sonrió y luego se fue corriendo. ¡Eso había sido nuevo y un poco raro!

Definitivamente, eran grandes amigos.