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Haiiro no Shinju

.:*:.:*Capitulo 11*:.:*:.

.:*:.:*:.."La familia debe estar junta"..:*:.:*:.

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El cielo nublado de los días de otoño daba a desear un hermoso amanecer soleado que inundara toda la mansión Uchiha.

Las cosas en el interior de la gran casa eran ya de costumbre; como aun era temprano ninguno había almorzado y cada uno se dedicaba a sus acostumbradas tareas caseras.

Sasuke revisaba su katana para su siguiente misión; mientras, cada ciertos minutos observaba de reojo en dirección al pasillo que conducía a la cocina, donde Hinata cocinaba el desayuno, al tiempo que, tarareaba una canción que era desconocida para el Uchiha; Shinju jugaba con unas figuras de acción que eran similares al Yondaime y a Orochimaru, mientras el pequeño gritaba: "Muere, Oro-Oro", ya que nunca se aprendía el nombre de los malos de sus juguetes.

-Es "Orochimaru" –Corrigió Sasuke sin dirigirle la mirada al niño.

-En ese caso le llamare Orochi (serpiente) –Decidió sonriente el ojigris, recibiendo un gruñido por parte del azabache mayor y por parte de su madre una pequeña risilla.

Abría que estar loco como para decir que al antiguo discípulo de Orochimaru le agradaba que el niño al que le guardaba tanto cariño llamara a la serpiente humana "Orochi" como si fueran conocidos… o peor, Amigos.

El ojinegro se levanto del sofá a paso tranquilo, se acercó a la cocina en busca de algún aperitivo, más por hacer algo que por hambre. Dejó a Shinju sólo en el recibidor, ya que éste estaba feliz jugando con sus figuras de acción de ambos rivales, esta vez usando un peluche diminuto de halcón y otro de un conejo que atacaban al muñeco de Orochimaru.

Se escucho el sonido de la puerta siendo golpeada, acompañada de dos voces discutiendo.

-Tío Uzumaki y tía Sakura–Pensó el niño al escuchar los gritos, no pudo diferenciar aquellas voces, pero por como discutían debían ser ellos dos, los padres de Kiseki.

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Shinju se acercó a la puerta, dispuesto a abrir la entrada a ambos adultos. El niño de ojos grises aún era un infante, por lo que no era consiente de que no debía abrir la puerta a extraños, aunque claro, él no sabia que estaba por abrir la puerta a unos desconocidos para él.

Se paro de puntillas para abrir la puerta, casi colgando la abrió con una sonrisa. Tres personas entraron al living, Shinju les observó entre curioso y maravillado.

La primera persona en entrar, era; aparentemente, la única mujer del grupo, de larga cabellera color rojo como el fuego y ojos de igual color, ambos escondidos por gruesos lentes que le daban un toque intelectual. Shinju observo a la mujer, encontrándose con la sorpresa de que era, a su parecer, el polo opuesto de su madre. La pelirroja tenia un chaleco color crema que le llegaba solo hasta el ombligo, este era de color beige; los pantalones de ella eran pescadores sobre las rodillas, lo cual hizo reír al menor de edad, la mujer no se veía mal, pero pareciera que eligió una ropa como para la edad de su tía Hanabi y no para una mujer de unos veinticinco años o más.

El segundo en entrar, quien venia gritándole a la mujer que nunca cambiaria. Él tenia ojos color morados, y su cabello era de color blanquecino mezclado con azulino ¿verdoso o sólo una mezcla aguamarina? Shinju no lo sabía, pero le encanto ese color de cabello. El hombre de ojos morados poseía una polera morada hasta el final de su cuello y en los brazos había unas especies de pulseras puestas en orden incoherente, causándole un aspecto extrovertido y algo rebelde en el hombre, que, también tenia unos pantalones blancos.

El ultimo en entrar era el de aspecto mas común, un hombre que media como dos metros de alto y era robusto, no por ser gordo, sino porque, aparentemente, había sido bien entrenado y tenia buenos músculos para una pelea, mas, su rostro mostraba amabilidad, calma y algo de curiosidad por todo lo que ocurría a su alrededor, como si el tiempo en ese mundo fuera recién acostumbrándolo y la relación de sus compañeros fuera algo que le llamara la atención la amistad y amor parecía llamar la atención del hombre. Él tenía un polo puesto, algo suelto, lo cual dio a entender al niño que a ése no le gustaba mostrar sus músculos para intimidar a los demás. Seguramente sólo para defender a sus amigos. Pensó Shinju al ver que el hombre se veía atento a la escena que eran protagonistas los otros dos, aparentemente, buscando el momento apropiado para intervenir. El hombre alto era de piel pálida, cabello naranja y ojos similares a castaños.

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-¡Sasuke-kun! ¿Dónde estas? –La mujer tenía una voz melosa, tan empalagosa que hizo tiritar al niño, era peor que la voz melosa de Kiseki.

-¿Qué pasa, Karin? ¿Acaso no soportas ni un segundo sin ser rechazada? –Bromeó el hombre de ojos morados.

-¡Cállate maldito idiota! –Se dispuso a golpearle la mujer que respondía al nombre del Karin, lo cual asusto al niño, pero cuál fue su sorpresa al ver algo fuera de lo común, cara del hombre se convirtió en una especie de agua viscosa que en cuanto fue librada del golpe de la mujer, regreso a su estado natural- ¡Genial!–Pensó maravillado el niño, sin creer lo que veía, cuando viajaba con su madre vio diversas técnicas, pero esa era la primera vez que era espectador de tal espectáculo.

-Karin, Suigetsu –Llamó el mayor de los tres, siendo ignorado- ¿Quién abrió la puerta? No veo a Sasuke por aquí.

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Aquella observación logro detener a ambos jóvenes de cabelleras exóticas, quienes no pudieron evitar observarle con curiosidad y luego ver su ambiente; ante eso, Shinju pensó que debía presentarse.

-Disculpen –Los presentes dirigieron sus miradas hasta el pequeño, las reacciones fueron diferentes.

La mujer de cabellera larga abrió su boca a mas no dar, mientras apuntaba al niño de forma acusadora, sus ojos color rojos se perdieron en sus lentes, su cabellera de fuego se erizó ante la sola presencia del pequeño y su tímida sonrisa.

El hombre con apariencia de tiburón palideció un segundo, cerrando su boca de golpe, sin embargo, tras pasada la sorpresa soltó una sonrisa burlona, mostrando sus filosos dientes de tiburón.

El ultimo hombre, el más alto, observo al niño de pies a cabeza, analizándolo con la mirada, causando un sonrojo juguetón en el pequeño. El peli naranja esbozo una pequeña sonrisa ante el aspecto del menor, era idéntico al Uchiha, sólo que tenia ojos grises y el cabello más azulino que el único portador del Sharingan.

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-Soy Shinju –Se presentó el niño de ojos grises, despertando del trance a ambos varones- ¿Buscan a Uchiha Sasuke? –Nuevamente sus modales salieron a luz, había pasado mucho tiempo desde la última vez en que se había presentado ante mayores, pero eso no significaba que hubiera olvidado sus modales. Esperó una respuesta, mas, lo único que recibió fue una risa contenida por parte del tal Suigetsu- Él se encuentra en…

No pudo terminar cuando fue interrumpido por el hombre que se asemejaba a un albino, de no ser por sus vivos ojos- ¡¿Uchiha Sasuke? Jajaja –Se rio mientras lo tomaba por debajo de los brazos y lo alzaba al aire como un muñeco recién comprado- Eres muy formal, Chibi (pequeño).

-¡¿Pero quien coño me explica quien demonios es este mocoso? –Explotó al fin la mujer, sin dejar su posición.

El grito de Karin resonó por toda la mansión, llegando a la cocina, donde ambos adultos encargados de Shinju escucharon el grito. Hinata y Sasuke se levantaron de golpe de la mesa al escuchar la voz femenina, ambos salieron corriendo y atravesaron el pequeño pasillo hasta llegar al recibidor, donde se encontraron con la curiosa escena del antiguo Taka y Shinju.

-¡Shinju! –Gritó Hinata acercándose para tomar a su hijo, mientras el dueño del territorio preguntaba que estaban haciendo ellos allí.

El acercamiento de la Hyuga hacia su hijo fue detenido bruscamente por la mujer integrante de Taka.

-¡¿Quién te crees que eres? –Gruñó Karin, anteponiéndose a la madre de ojos color perla, quien se detuvo de manera automática al verla interpuesta en su camino- ¡¿Cómo te atreviste maldita regalada? –La pelirroja levantó su mano, dispuesta a abofetear a la madre del niño, ésta se limito a verla vacilante, sin entender a que se refería la mayor- ¡¿Cómo te atreviste a tener un hijo con Sasuke-kun? –Hinata observó la mano acercarse a ella, no obstante, no intento detener el impacto, no era su deseo, es mas, de cierta forma, sentía que se merecía ser golpeada, inclusive su mirada se nublo unos segundos.

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-¿No piensas decir la verdad? –Observe a Itachi jugar con Shinju, verlos a los dos jugando con una pequeña pelota de plástico ya era rutina de cada viernes en la tarde, y aquella escena me gustaba de manera sobrehumana.

Quién diría que el temido Uchiha Itachi, asesino de su Clan era torpe ante los cuidados de un bebé de seis meses, que apenas podía sentarse y reírse de forma traviesa al intentar caminar y tropezar en el intento.

-No –Le conteste sujetando a Shinju de sus manitas, alejándole de la pelota- Así es mejor –Itachi curvó sus labios en muestra de desaprobación, él deseaba contarle a todos la verdad de Shinju, mas que nada, contar la existencia del pequeño Uchiha- Si ellos supieran… Estoy segura que más de alguna persona me odiara en cuanto se sepa la verdad –Shinju tropezó al intentar dar un paso, por lo cual le tome en brazos y lo apegue a mi cuerpo- No quiero que ocurra eso –Sentí como las lágrimas acariciaban mis sonrojadas mejillas- No quiero defraudar a nadie mas, no quiero hacerlo nunca mas.

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Y todos sus deseos y anhelos quedaron destruidos en cuanto se provoco aquella tormenta hace cinco meses.

Hinata cerró sus ojos, de cierta forma, queriendo recibir aquella bofetada del destino: Ella había obrado mal y ahora recibiría su castigo, mas, la mano de la otra mujer nunca llego a su mejilla.

La Hyuga abrió con lentitud sus ojos, preguntándose del por qué no llegaba la bofetada que anhela, y cuál fue su sorpresa al encontrarse con la cabellera azabache del Uchiha, quien sujetaba con una mano la muñeca de Karin, de manera brusca y gruñendo por lo bajo- Baja la mano, Karin –Habló con veneno el hombre. Hinata, desde su punto de vista, sólo podía ver la espalda de él, la escena provoco que ella se quedara sin palabras ante eso, la relación entre ambos había mejorado de forma descomunal en los últimos meses pero jamás lo imagino capas de defenderle.

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-¡Pero Sasuke-kun! –Reclamó angustiada la mujer de ojos rojos, observando de reojo al hombre de ojos negros, y, nuevamente a la heredera original del Clan Hyuga.

-Ya cállate, Karin –Intervino Suigetsu, quien aun tenia a Shinju sujeto de la misma posición- Al parecer Sasuke ya encontró lo que quería para renacer su Clan –Rio por lo bajo, recibiendo una mirada de curiosidad del niño- ¿Son de verdad? –Se preguntó el niño mirando los dientes del peli celeste- Que bien lo tenias oculto, Sasuke –Bromeó el originario del país de la niebla.

Ante tal desastre, el mas pacifico del grupo decidió intervenir- Karin ¿No crees que podrías estar equivocada?

-¡Cállate, Juugo! –Contestó en un grito, mostrando odio tras sus gruesos lentes- ¡Esta tipa se metió con mi Sasuke-kun! –Aquel comentario le llegó a la peliazul como un balde de agua fría- ¡Tubo un hijo con Sasuke-kun! –O como una navaja que atravesaba su corazón- ¡¿Qué clase de zorra eres como para tener un hijo sin estar casada?

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Y al final, Karin toco el tema tabú del hogar.

El lugar enmudeció unos segundos, nada acompañaba el silencio más que el diminuto eco del tembloroso cuerpo de la pelirroja, quien intentaba zafarse del agarre del hombre.

-No lo es…

Todas la miradas se dirigieron a la dueña de la temblorosa pero dulce voz que contestaba tartamudeante a una pregunta que nadie estaba seguro sí se había dicho o no.

-Sasuke-kun no es el padre de Shinju.

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Las facciones de su rostro se encontraban tensas, como una persona que miente sabiendo que la verdad esta cercana a uno mismo. Hinata observó a Karin con el seño levemente fruncido y con su cuerpo tembloroso por las emociones que eran alojados en su cuerpo y con sus ojos perdidos en la oscuridad de su alma pero vivos con una chispa de vida que pocas veces eran presentes en las pupilas humanas ¿Qué provocaba su mirada? Seguramente era el hecho de que la insultaran… No, ella no era así, ella era del tipo de personas que del sólo hecho de pensar en su felicidad se sentían egoístas ante los demás; por lo tanto, lo que causaba esa mirada era que la otra mujer se atrevió a entrar en un territorio prohibido para todo mundo, ni siquiera tenía el derecho de ver el territorio clausurado a la distancia.

El cuerpo de Karin se relajó ante la declaración de la madre de Shinju, por lo cual, el portador del Sharingan soltó su agarre, dejándola libre, la mujer de forma silenciosa y recelosa se acercó a sus compañeros, pasando por alto la presencia del menor y en especial, hacinado caso omiso a su mirada de rencor.

Sasuke se puso de perfil ante la Hyuga, observándola por el rabillo del ojo, él no se sorprendió al no verla llorar, era consciente del dolor que la Hyuga había sentido durante todos esos años, fue un dolor parecido al que él sufrió ante la muerte de sus padres y de su familia; no era el mismo dolor, no obstante, era parecido en cierto punto: Ambos habían caído en la oscuridad un tiempo, pero con ayuda de alguien volvieron a la luz. Suspiró para sus adentros, ahora que lo pensaba ¿Qué hacía Taka en Konoha?

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Al cabo de una hora todos se encontraban almorzando alrededor de la mesa, el ambiente ya estaba más calmado ante la declaración de la peliazul, no obstante, la pelirroja seguía viendo con desprecio a la madre soltera. Suigetsu se limitaba a jugar con el pequeño, señalando a diferentes lugares con su dedo índice, logrando que el niño de ojos grises volteara a ver lo que señalaba el originario del país de la niebla. Juugo sonreía ante los gestos infantiles del niño y no pudo evitar, en una ocasión, revolverle el cabello. Los dos hombres estaban felices, jugar con Shinju era como una exótica fantasía prohibida hecha realidad: Tratar a Sasuke como un niño y burlarse de él; Aunque no fuera el mismísimo Sasuke, el parecido entre ambos les satisfacía.

-¿Por qué están aquí? –Preguntó nuevamente el azabache mayor. Todos dejaron sus almuerzos de lado y Suigetsu, por su parte, ignoró la pregunta de su antiguo líder para seguir molestando al pequeño- Suigetsu –Llamó el Uchiha con voz demandante, logrando que el usuario del elemento agua le tomara atención.

-Hace seis meses que no nos escribes –Contestó Karin, moviendo su cabello con una mano- ¿Acaso ya no te interesamos, Sasuke-kun? –Preguntó de forma acaramelada, mostrando una mirada coqueta que no logro nada en el dueño de casa.

-No

El ambiente se congelo unos segundos y la fantasía de la ojirojo se rompió al instante.

-¡Jajaja! –Se rio Suigetsu- ¡En tu cara! –Continuó burlándose el albino, mientras el infante le miraba confundido.

Hinata guardo silencio, esos eran asuntos de Taka y no de ella, por lo cual se limito a comer e intentar no prestar atención a la conversación de los antiguos subordinados de Orochimaru.

-Sasuke –Llamó Juugo, atrayendo la atención de todos- Lo que dice Karin es verdad, pero tenemos otra razón por la cual estamos aquí.

-¡Juugo! –Se levantó de golpe la rastreadora, golpeando con sus palmas la mesa.

-Lo mejor es decírselo, Karin –Comentó el peli naranjo, manteniéndose tranquilo como siempre. Sasuke les observo de reojo, preguntándose de que se trataba.

-Tú misma dijiste que debíamos decírselo cuanto antes –Agregó Suigetsu, poniéndose serio por primera vez- Por eso vinimos aquí.

La conversación cada vez se tornaba más interesante a oídos ajenos, por lo que la Hyuga se levanto de la mesa y retiro los platillos vacíos.

-¿De que demonios están hablando? –Preguntó el portador del Sharingan, ya rabioso de lo que estaba ocurriendo, la situación empezaba a sobrepasar su poca paciencia.

Hinata guardó y puso los platillos sucios en el lava trastos y tomo el patillo vacío de Sasuke, dio un paso atrás para ponerlo con el resto de los platos sucios, pero su camino se detuvo al escuchar lo siguiente:

-Sentí el chakra de Uchiha Itachi.

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Las palabras de Karin sonaron como un eco lejano en la habitación.

Sasuke abrió sus ojos dé la impresión por la revelación de aquella noticia; sintió que por unos instantes dejo de respirar, de vivir, su cuerpo quedo paralizado por la sorpresa y el peso que tenían esas palabras. Para que Karin, la rastreadora de mayor potencial, sintiera el Chakra de alguien, sólo existía una razón coherente: Esa persona estaba viva.

En su mente pasaron miles de imágenes, de su vida y recuerdos de Itachi; los recuerdos que atravesaban su mente pasaban con tal intensidad y velocidad que por un segundo pudo jurar que no pensaba en nada. Es… Es imposible. Se dijo a si mismo, sintiendo por primera vez en su vida que sus piernas flaqueaban. Él esta muerto ¡Lleva más de ocho años muertos! ¡Si estuviera vivo ya abría venido aquí y…!En su mente atravesó la sorpresa que les causo a los demás el que Hinata estuviera viva…. Hinata paso más de seis años como fallecida, todos juraron que estaba muerta, en cambio, ella estaba viva, huyendo de los demás y escondiéndose en las sombras ¿Entonces…? ¿Y si ocurrió algo parecido con Itachi? ¡Yo lo vi! ¡Él estaba muerto! ¡Yo lo mate!Mentalmente se negó a creer todo lo que su antigua compañera le decía, no podía ser verdad aquello, debía ser una mentira… aunque… aunque nunca… Nunca toque el cadáver de Itachi… me limite a verlo…¿Podría ser que su hermano mayor hubiera seguido con vida en esos momentos? Se supone que Akatsuki destruyo el cuerpo.

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-Itachi esta con vida

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Hinata quedo paralizada ante las palabras de Karin.

Itachi-kun… Esta vivo Las lagrimas agolparon sus ojos al escuchar esas palabras, al recordarlas pudo sentir lagrimas imaginarias acariciar sus mejillas Esta vivo ¡Itachi-kun esta vivo! Sintió sus piernas flaquear, y se vio tentada a dejarse caer de rodillas en el fino piso de madera y llorar de felicidad, o ira, no lo sabía con precisión; sin embargo, si dejaba escapar sus emociones, los demás sabrían que ella era consciente de la verdad: Que Uchiha Itachi seguía con vida. Que alegría… Que alegría, estoy feliz, Itachi-kun sobrevivió a la tormenta Y es que en el ultimo tiempo se lamentaba en silencio la ausencia de su camarada, aquel que la defendió y protegió, durante algunas noches se imagino que el cadáver, del héroe anónimo de la villa de la hoja, se encontraría en algún lugar, sin ser enterrado de una forma digna y merecedora para él.

Las lágrimas imaginarias empezaron a acariciar sus mejillas de tierna forma, un sentimiento cálido le invadió el alma. Ella estaba feliz, la única persona que le apoyo tras la muerte de su amiga seguía con vida, no le importó si él estaba herido o no, lo importante era que estaba con vida.

Porque a pesar que un lado de Hinata detestaba a Itachi por ser quien era, su otro lado quería a Itachi… tal vez era algo más que simple cariño.

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-Itachi esta muerto –Dijo de forma mecánica el Uchiha, sin creer lo que la mujer de anteojos le decía.

-Yo también me sorprendí al reconocer su Chakra –Habló con seriedad la mujer, ajustándose sus lentes- Pero no tengo la menor duda, Sasuke-kun, pasamos meses buscándolo en el pasado, no pude olvidar su Chakra, lo conozco a la perfección.

El silencio volvió a adornar la habitación, el rostro de todos estaba tenso, a excepción del pequeño de cinco años de edad, que no lograba entender del todo la situación.

-Debe estar herido… Su Chakra estaba débil, por lo que no pude rastrearlo, pero esta cercano aquí, a Konoha.

El sonido de porcelana fina chocando contra el suelo llamo la atención del antiguo Taka y Shinju; todos observaron como Hinata se encontraba de rodillas en el suelo, recogiendo con lentitud los trozos del platillo roto y guardándolos con cuidado sobre su dental de cocina, para botarlo en cuanto tuviera un buen montón en sus manos.

-Perdón… -Susurró con un hilo de voz, la cual llegó con dificultad a los oídos de los demás.

Shinju observó a su madre, confundido, no entendía el por qué ella se encontraba tan nerviosa, la conocía, él mejor que nadie conocía cada reacción y gesto de su progenitora. Shinju lo sabía, él sabía que su madre le estaba ocultando algo, sus manos temblorosas, su mirada perdida que intentaba concentrarse en un punto fijo.

Sasuke se levanto de su asiento de manera brusca- ¿Estas segura? –Preguntó con voz autoritaria a Karin, esta asintió con la cabeza. El único portador del Sharingan en Konoha se froto las sienes, intentando calmarse- Tres meses… -Dijo con voz apagada- Tienen tres meses para encontrarlo, si no lo encuentran, olvidaremos esto…

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Seguramente Karin se equivoco.

"Olvidaremos esto"… Eso es lo único que deseo…

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-¡Juugo-san!

Todos los niños gritaron con tal furor que lograron ensordecer a Shinju por un segundo, y cuando menos se dio cuenta, el hombre de cabellera Naranja era rodeado por todos sus amigos.

-Juugo-san ¿Nos contara un cuento? –Escuchó a Sarutobi hablar Los amigos de Uchiha-san deben venir a veces Pensó el niño de ojos grises.

Shinju ignoro el escándalo de sus amigos, al notar que Kiseki recién llegaba en compañía de Akane, Shinju volteo a ver la dirección de donde provenían la hiperactiva y la impuntual niña; Los padres de ambas niñas se encontraban saludando a su Madre con el Uchiha y al dúo de Taka que no paraba de discutir.

-Shinju-kun –El nombrado volteo su rostro hacia donde estaba la dueña de esa voz, Yuhiko se encontraba a un lado de él, viéndole con una sonrisa tímida y con Hiroto, el hijo de Kankuro, junto a ella; ante tal escena, el ojigris frunció el seño- Etto… -La niña de ojos color negros tartamudeo al ver el seño fruncido de su amigo.

-¡Tranquilo hombre! –Exclamó el niño de cabellera castaña con tonos rubios y ojos aguamarina- Me voy mañana temprano –El sobrino del Kazekage poso ambas manos en su nuca y sonrió ampliamente- Así que cuídala –Ese comentario no le agradó al azabache de brillos azulinos, quien se limito a soltar un bufido.

-Shinju-kun –Volvió a llamar la niña, al verse ignorada- Juugo-sama nos contara un cuento –Sonrió- Son… Son muy lindos.

Shinju se limitó a encogerse de hombros, volteó nuevamente para ver a su madre, sin embargo, solo logro ver como ella se iba del lugar en compañía del Uzumaki. ¿Hmp? No se preocupo mucho por el tema y se dirigió al círculo improvisado que había creado sus amigos alrededor del antiguo integrante de Taka; Juugo seguramente tenía cuentos que valían la pena ser escuchados.

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"¡Hinata-chan! Déjame invitarte un plato de Ramen!"

La curiosa invitación del Uzumaki a la Hyuga dejó a más de alguno desconcertado ante tal ofrecimiento, mas, la mujer de cabellera color noche no tuvo tiempo de dar una respuesta concreta, cuando, el rubio hiperactivo le tomo de la mano y, prácticamente, la arrastró al Ichiraku.

"Sakura-chan, teme, regresamos en un rato"

Y el rostro dolido de Sakura no escapó de su mente en todo el trayecto en dirección al puesto de comida. El rostro de Sakura, ante los ojos de Hinata, era el de un corazón marchito, dañado y sin amor ¿Por qué los vio con esa mirada tan desesperada? Sakura ya debía ser consciente que el amor de la Hyuga, por el hijo de Minato Yondaime, ya no existía; Ese enfermizo amor de colegia, que era comparable con la obsesión, murió tras el nacimiento de Shinju.

El sufrimiento de la mujer de cabello color rosa no tenia explicación… al menos que hubiera otro problema tras su rostro jovial.

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-Hinata-chan –La nombrada se sobresaltó al escuchar su nombre provenir de los labios de su acompañante; ella volteó a verlo con cierto matiz de duda impregnado en su rostro ¿Para que la había invitado a comer? Si ella conocía bien al rubio, sabía que Naruto tenía algo importante que decirle, algo que no podía ser dicho frente a todo el mundo… o tal vez, únicamente no debía ser escuchado por Sakura- ¿Qué vas a pedir?

-¡Ha! ¡S-Si! –Asintió con su cabeza de forma tímida, aun seguía algo aturdida por improvisada invitación, mas, se limito a ver el menú y sonrió débilmente- Son mas platillos que antes –Pensó con alegría, viendo la gran variedad de platillos- Quiero un platillo de Curri –Dijo aumentando su sonrisa para ver a la mujer que atendía el negocio en soledad desde un año atrás; pero al verla, la sonrisa de la Hyuga se desvaneció.

Ayame, la dueña del puesto de comida Ichiraku mostraba una sonrisa vacía ante sus ojos, ante esto, Hinata agudizo sus ojos perlados, dándose cuenta del descuidado aspecto de la mujer: Su melena castaña se encontraba caída, mal arreglada, como si la hubiese hecho mientras dormía; su rostro escaso de luz daba ventanilla a apreciar marcas de noches en vela bajo sus ojos. El traje que usaba se veía añejo, como si siempre lo utilizara, de día y de noche, mas… parecía intentar verse bien, sin resultado alguno- De inmediato –Dijo la mujer de aspecto decaído, empezando a cocinar una vez que Naruto gritó que quería lo de siempre.

-Hinata-chan –Naruto volvió a atraer la atención de la ojos de luna, quien intentó prestarle toda la atención que poseía- ¿Cómo te a tratando el teme?

La mujer sonrió de buena gana- Muy bien, Sasuke-kun es muy atento con Shinju.

-Shinju es buen niño, ttebayo –Agregó el Uzumaki, recibiendo su ramen- ¡Arigato, Ayame-chan! –Agradeció el rubio y continuó hablando con su antigua compañera de academia- A Kiseki-chan le agrada mucho Shinju, aunque él la hizo llorar –Se rascó una mejilla, para luego tomar los palillos y empezar a devorar su platillo.

-¿La… La hizo llorar? –Sus ojos color luna empezaron a abrirse por la sorpresa, ella había criado a su hijo para ser amable con las niñas, es decir, no ser como su padre, sino como ella.

-Si, dattebayo –Asintió con la cabeza, pidiendo otro platillo- Kiseki-chan le pidió ser su novia.

–Ese comentario le sacó una que otra gota en la nuca a la ojiperla, sin entender como una sola persona salió tan parecida a ambos padres- Debe ser porque Naruto-kun y Sakura estaban hechos el uno para el otro–Pensó la mujer de cabellera azulina- Shinju fue amable con ella –Comentó el ojiazul- Pero la rechazo de una forma tan fría, dattebayo ¡Por unos momentos llegue a creer que era Sasuke quien la rechazaba!

La conversación siguió su ritmo a paso tranquilo, entre un platillo y otro llego a pasar dos horas de conversación sin sentido, por lo cual, ambos decidieron regresar al parque y ver como estaban sus respectivos hijos. El parque no quedaba lejos, mas, ellos tomaron un camino largo para llegar a éste, platicando de cualquier tema hasta que…

-Hinata-chan –Habló de la nada el Uzumaki, recibiendo un asentimiento por parte de su acompañante- ¿Eres feliz?

Ambos detuvieron su andar al mismo tiempo. La ojiperla desconcertada volteo a ver a su ídolo a los ojos, chocando con el mar reflejado en las pupilas de éste, la voz se le quebró, sintió que en su garganta se formaba un nudo ¿Cuántas noches, en su niñez, soñó con un momento similar? Muchas… pero todas terminaban igual, ella sola y él alejándose; No obstante, ahora las cosas eran diferentes.

-Si, Naruto-kun –En sus labios empezó a dibujarse una sincera sonrisa, similar a la que había hecho al ver el primer abrazo entre Sakura y el hombre que estaba frente ella misma- Soy feliz.

El silencio se hizo cómplice de aquella escena de amor perdido y amistad eterna.

Naruto observo con determinación a su amiga, buscando la mentira en sus ojos, y encontrándola, una mancha oscura marchitaba a la primera flor blanca en florecer en el jardín de sus amigas. Hinata era feliz, pero no completamente; Sentimientos de culpabilidad empezaron a embriagar el alma del hombre de elemento aire, secándole la boca al verse enfrente de la primera persona de su edad que lo amo, que le aprecio y le admiró.

Los ojos de la Hyuga mostraron vació en su alma, logrando hacer temblar al Uzumaki, pudo verlo sin observar, el alma hueca, escaso de amor por parte de amigos, ese era un corazón desgarrado, un corazón que lo había perdido todo.

Absolutamente todo

Sus amigos

Su familia

Su aldea

…Su amor…

Lo peor de todo era que sólo había un responsable de ese dolor

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-¡Lo siento!

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Y ante la atónita mirada de los ojos de Hinata, el responsable de aquel dolor pidió disculpas, desmoronándose en el frío pavimento de arena, humillándose como una vez lo hizo frente al Raikage.

-¡Discúlpame!

La Hyuga observó a su primer amor arrodillarse enfrente suyo, sin lograr entender el porqué de esas palabras- ¿Naruto… Naruto-kun? ¿Por qué me pides disculpas? –Preguntó con un hilo de voz, convirtiéndose en un susurro que el viento se llevó.

-Discúlpame por casarme con Sakura-chan –La mujer de cabello oscuro abrió levemente su boca de la sorpresa, observando la cabellera color oro de su amigo, arrodillado ante sus propios ojos color de luna- ¡Discúlpame, es mi culpa todo lo que te ha ocurrido!

La mujer le vio sin procesar con precisión las palabras ¿De que estaba hablando su modelo a seguir?

-Naruto-kun… No… No entiendo –La sorpresa no abandono su rostro en momento alguno.

-Sí yo no me hubiese casado con Sakura-chan, no hubieras caído en ese mal habito –Naruto cerro los ojos, pegando su frente contra el suelo- ¡Perdóname! ¡Perdóname, por favor! ¡Si no fuera por mí! ¡Si no te hubiera rechazado nada de esto hubiera pasado!

Fue como si un balde de agua fría hubiese caído sobre Hinata, hasta ese momento, ella simplemente había tomado suposiciones de lo que su "muerte" había provocado en sus amigos, no obstante, ahora era consciente de que el daño fue aun mas grande de lo que esperaba.

-¡Si no fuera por mi no hubieras ido al bar esa noche y tú…! –Cortó la oración de golpe, sin atreverse a continuar- ¡Y tú no…! –Las palabras se atascaron en su garganta ¿Cómo decir "Y tú no hubieses quedado embarazada de un extraño"? No se podía, eran palabras muy fuertes y muy dolorosas para la mujer, o al menos eso creía Naruto- Todo es mi culpa… -Su expresión mostró suma seriedad al decir esas últimas palabras, pues seguía siendo el mismo de siempre, aquel Naruto de hace mas de ocho años que tomaba a sus amigos como lo principal en su vida.

-Naruto-kun…

La Hyuga observó de forma perdida a su amigo- Te equivocas…-Sintió como, a paso lento, sus mejillas empezaban a ser acariciadas por cristalinas gotas del liquido de su alma- Te equivocas Naruto-kun… yo… -Su voz dejó de salir en un instante, quedo paralizada, del temor.

Del terror que sentía al saber que su secreto podía ser descubierto si le contaba la verdad al rubio de ojos color zafiro.

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Yo no caí en el vicio del alcohol por ti Naruto-kun

Cuando te comprometiste con Sakura tome… es verdad, pero sólo tome un poco, no llegue a perder el conocimiento… -Su mente empezó a vagar por los tiempos de su juventud, recordando aquella noche en el frío bosque- Fui consciente de todo lo que estaba haciendo… fue un error, losé, Naruto-kun –Recordó sus palabras, todas y cada una de ellas al momento en que le beso con castidad en sus labios- Pero me sentía sola… Todos me habían abandonado y "él" me ofrecía un amor, pasajero, pero un amor al fin y al cabo –Esa noche se dejó influenciar por aquellas palabras- Me sentí feliz en sus brazos… Me sentí una mujer, por primera vez me sentí una mujer, "él" me dijo que después de eso no volveríamos a vernos…-Esa noche, al terminar todo, ella lloro con amargura- Pero lo desperté… y cuando me vio en medio de un mar de lagrimas me consoló… y me prometió que las cosas no acabarían de esa forma, dijo que no olvidaría esa noche, incluso me dijo que nos reuniéramos al día siguiente en el puente que cruza el río en las zonas de entrenamiento… porque allí no iba nadie…

Se mordió el labio inferior, cerrando los ojos con fuerza- Pero él falto a nuestra cita… Lo espere todos los días desde entonces… Pero nunca llegó… y entonces, conocí a Hoshi, ella había sufrido aun mas que yo y por eso mismo nos hicimos amigas, ella me dio la llave a un olvido de ese amor pasajero, un olvido momentáneo como "nuestro amor", sin embargo, me bastaron un par de horas para ser feliz… por eso… por eso mismo Naruto-kun… Tú no…

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Naruto-kun… Tú no tienes la culpa de nada… -Pronunció al fin con voz ronca, producto de su sollozo silencioso- Tú no eres el culpable… -Admitió, ocultando su rostro tras su flequillo y juntando sus manos sobre su corazón. El Uzumaki, sorprendido por las palabras de su amiga, le observó con sorpresa, levantando la cabeza e incorporándose lentamente, escuchando con claridad las palabras de la antigua heredera del Clan Hyuga- Naruto-kun… yo… -Vaciló unos segundos, intentando encontrar el purgatorio entre la mentira y la verdad- Te estoy muy agradecida –Mentira no era, verdad sí. Cerró los ojos, sintiendo como el aire otoñal le acariciaba la nuca, meneando sus finos mechones azulinos como el mar mas profundo- Si no te hubieses casado con Sakura… No hubiera pasado todo lo que me ocurrió –Aquellas palabras lograron dibujar una mueca de dolor en el ojiazul- Pero… -Él levantó la cabeza, mirándole con curiosidad- Me alegro de que te hallas casado con Sakura… Porque de no ser así… -Trago saliva de forma sonora, sintiendo que se ahogaba por leves momentos- Yo no hubiera tenido a mi razón de existir.

Naruto le vio con desnuda sorpresa, sin lograr creer las palabras de la Hyuga, mas, al ver como esta le dirigía una maternal sonrisa no pudo evitar sonrojarse ligeramente: Nunca le habían sonreído de esa manera, Iruka le sonreía de manera paternal, pero nunca tuvo a alguien que le viera con cariño maternal, y menos de alguien de su edad.

-Pero Hinata –Cuestionó el rubio- De no ser por mi no hubieses estado sola todos estos años.

Como respuesta, ella negó con la cabeza sin borrar la sonrisa de su rostro, sin limitarse a secarse sus lagrimas, ahora salían mas rápido, pero esta vez no por culpabilidad, sino, por alegría.

-Te equivocas, Naruto-kun, no estuve sola –Se abrazó el vientre con suma alegría, como recordando una grata sensación- Shinju siempre estuvo con migo –Contestó con furor sonriendo de una manera que parecía que estuviese contemplando el cielo en una ilusión de su pura mente- Y también tuve a Itachi-kun Estoy muy agradecida contigo –Sus ojos color perla se mostraron casi transparentes por las cálidas lagrimas, que, nuevamente empezaban a desbordarse de sus pupilas- Gracias a ti, soy mas feliz de lo que nunca imagine.

Aquella declaración le quito el habla al Uzumaki. Él no lo podía creer, a pesar de todo, ella no le odiaba ni le culpaba, es mas, le agradecía el rechazo. El rubio empuño sus manos, sin saber que hacer o que decir, estaba confundido ¿Por qué Hinata decía esas cosas? ¿Acaso no había sufrido ante la boda de la que ella fue testigo e incluso respondió a los saludos de ellos dos y les deseo lo mejor? ¿Acaso no sufrió?

-No entiendo, Hinata ¿Acaso no sufriste? -Pregunto él, arqueando una ceja.

-Si, Naruto-kun, yo sufrí, sin embargo, creo que era mi destino enamorarme de ti –Usó su chaqueta para limpiarse su rostro, sin poder ocultar su sonrojo, ocurrido por tanto llanto- Si no te hubieses casado, yo hubiese seguido con mi capricho por ti… y… No hubiese tenido a Shinju, ni tu a Kiseki y a Sakura.

El viento soplo con fuerzas, atrayendo las hojas secas del otoño consigo, ambos Ninjas se vieron a los ojos, intercambiando miradas que expresaban sentimientos confusos.

-Arigato –Susurró.

El viento dejo de soplar por unos minutos y el ambiente se relajó, dando lugar a un abrazo entre el rubio y la peliazul.

Con esto, el capitulo del primer amor de Hyuga Hinata

Se cerraba

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-Me voy

El anciano dejó de hacer la cena para observar a su paciente ponerse una capa negra con capucha, ocultando su rostro de paso; Vio como el moreno de unos 29 años de edad se disponía a irse de aquel humilde poblado, sin dudarlo, el anciano se acercó a paso lento y calmado al joven pelinegro y de hipnotizantes ojos negros que solía mantener cerrados.

-¿Iras a buscar a tu mujer e hijo? –Pregunto con su ronca voz el hombre de avanzada edad, situándose frente al hombre de alta estatura.

-Si –Respondió con frialdad el pelinegro, observando con sus penetrantes ojos al anciano, quien se limitó a encorvar sus cejas.

-Pero no sabes donde están, Itachi, tardaras mucho tiempo en encontrarlos –Hizo notar el doctor del pequeño pueblo. Itachi guardó silencio y dio media vuelta, abriendo la puerta del hogar del anciano y marchándose sin dar un adiós ni un gracias- Puedes regresar cuando quieras –Aquellas simples y honestas palabras lograron detener las acciones del Uchiha, pero sólo por un segundo, pues prosiguió a marcharse- Éste es un pueblo pequeño que no sale en ningún mapa, incluso en los de la región… Si ustedes necesitan un lugar donde quedarse, serán bienvenidos a quedarse en este lugar –Dijo el anciano, observando como la puerta se cerraba ante sus ojos.

Fue lo ultimo que pensó el antiguo doctor, teniendo el presentimiento que Itachi necesitaría, en un par de meses, un lugar donde alojarse con Hinata y Shinju.

-A veces debemos luchar por lo que amamos… inclusive si de paso herimos a alguien más…

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-…Y de esa forma, se creó la luna.

El relato termino y los niños aplaudieron con inocente alegría.

Hinata y Naruto llegaron en medio de la alegría de los niños, acercándose a su respectiva pareja para seguir escuchando los relatos del miembro más pasivo, en ocasiones, de Taka.

Naruto se acercó a Sakura y a Kiseki, tomando a esta última en brazos, sin percatarse del seño fruncido de su esposa.

Por otro lado, Hinata se acercó a su hijo, quien estaba junto al Uchiha.

-¡Otro cuento! ¡Otro cuento! –Empezaron a gritar los niños, algunos con más fuerza, mientras otros se limitaban a pedirlo con la mirada.

-No tengo mas cuentos por hoy –Admitió el peli naranjo, recibiendo un reproche múltiple por parte de los infantes, y sobre todo de la Hatake que se levantó y gritó: "¡Esto apesta! ¡Inventa algo o ya veras!", al final, fue detenida por su mejor amigo- Supongo que podría contarles una metáfora… pero no creo que la entiendan, niños.

-¡Ho, valla! ¡Sólo escúpelo anciano con esteroides! –Volvió a opinar la niña impuntual.

-Esta bien, esta bien –sonrió Juugo.

Había una vez dos hombres, ninguno de los dos pasaba hambre jamás, pero un día, tuvieron hambre y fueron a buscar una manzana para cada uno –Observó a los niños, quienes tomaban atención intentando no confundirse a futuro- Ambos hombres se acercaron a un árbol, el primer hombre vio que el árbol estaba muy alto, y aunque las manzanas se veía grandes y sabrosas, tuvo miedo de caer y lastimarse, así que tomo una manzana que se encontraba en el suelo, aunque tenia mal sabor, prefería comer algo que estuviera en mal estado a caer y salir lastimado –Los niños intercambiaron miradas, sin entender muy bien el relato, no obstante, siguieron tomando atención al relato- El segundo hombre, que no era muy valiente, no quiso conformarse con una manzana podrida, así que escalo el árbol, callo muchas veces, pero al fin llegó a la cima, había muchas manzanas, pero él quería una en especial, la tomo, bajó y se la comía con mucho gusto e inclusive, con las semillas de la manzana, planto un árbol de donde salieron mas manzanas.

La metáfora termino y los niños empezaron a susurrar cosas como: "¿esa fue una historia?" "¿Qué es metáfora?" "¿Metáfora es un historia sobre comida?"; Lo que causo risa entre los mayores, excepto en uno de cabellera rubia que preguntó a su esposa que era una metáfora y por respuesta recibió un golpe en la cabeza.

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Todos se habían ido ya a sus casas, a excepción del antiguo Taka y ambos herederos de sangre Hyuga. Sasuke se encontraba un poco mas alejado de estos dos últimos, hablando con sus antiguos subordinados, dándoles instrucciones de no hablar con nadie sobre la información de Itachi, hasta que estuviera confirmada cual era el Chakra similar al de su hermano. Hinata suspiró, pensando en dónde se encontraría Itachi y el cómo se encontraría éste, un sentimiento de angustia le invadió, ella no tenia la mas mínima idea de cómo sobrevivió a la caída del acantilado, mas, podía recordar el como sintió que alguien amortiguaba su caída en el agua del río y chocar contra unas roca al dejarla en la orilla ¿Esa persona había sido Itachi?

-Vámonos

Sobresaltada, la ojiperla alzó la vista, observando como el azabache le ofrecía su mano para levantarse, el sonrojo fue instantáneo al ver aquel gesto desinteresado por parte del Uchiha. Ella acepto su ayuda, levantándose del frío césped y, ha continuación, ayudó a su propio hijo a levantarse. Los tres empezaron a caminar, hasta que la mujer se dio cuenta de un detalle importante.

-¿Dónde están Karin, Suigetsu-san y Juugo-san? –Preguntó curiosa, no se había percatado en que momento aquel trío se había marchado del lugar sin dar un adiós.

-Se marcharon –Fue la única respuesta que dio el ojinegro, sin dar mayores detalles.

Caminaron en silencio, ambos enfrascados en su propio mundo, mientras, el menor de edad caminaba con los ojos cerrados, intentando comprender la metáfora dicha por el mimbro de Taka, mas, no lograba entender el relato y en especial qué era una metáfora, tal era su duda insaciable que se vio tentado a preguntarle a su madre y al hombre al que tanto aprecio tenia.

-Etto… -Shinju llamó la atención de los mayores, logrando que ambos le vieron con caras curiosas, su madre con una sonrisa y el ojinegro con su mirada indescifrable de siempre- Mami, Uchiha-san… No entendí el relato de Juugo-ojisan –Ambos adultos sonrieron ante eso- ¿Qué significan las manzanar y el árbol? –Preguntó cruzándose de brazos con el seño fruncido- No lo entiendo…

La madre del niño también mostró curiosidad en eso, realmente no sabía a que se refería el relato-Etto… yo… yo tampoco sé… -Admitió sonrojándose ante su ignorancia.

El Uchiha sonrió al notar que ninguno de ellos dos sabía la respuesta a tan fácil enigma-Las manzanas representaban a las mujeres –El pequeño de ojos grises observó fijamente al hombre, mostrando admiración en sus ojos, lo cual incomodo al portador del Sharingan, en especial, al darse cuenta que la mujer de ojos color perla le veía con suma atención-Las manzanas representaban mujeres y el árbol la dificultad que le toma a los hombres conseguir su amor –Madre e hijo vieron sorprendidos al azabache mayor, empezando a procesar la información.

-Uchiha-san es muy inteligente –Opinó el pequeño, sonriendo ampliamente al entender por completo la metáfora- ¿Verdad, mamá?

-Hai (si) –Asintió con la cabeza, sin decidirse si ver a su hijo o al Uchiha- Sasuke-kun es muy inteligente –Ante tal comentario el moreno sonrió de forma arrogante.

-Ahora que lo pienso… -Los adultos observaron nuevamente al pequeño, quien detuvo su andar de golpe y giro sobre su propio eje para ver a su madre con un rostro lleno de ingenua curiosidad.

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-¿Qué clase de manzana serias tú, mami?

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Se sirvió el líquido amarillento, casi transparente al ojo humano, rebasó el borde del vaso, mas, no le importo y de forma delicada tomo aquel líquido, dejando que este le quemara la garganta.

Y de pronto la luz se prendió.

-¿Qué demonios estas tomando?

Sorprendida, la mujer de cabellera azulina oscura volteo su cuerpo para observar al portador del Sharingan verla con el seño fruncido y con los brazos levemente tensos a sus ojos puros. La Hyuga balbuceo unos momentos, sonrojándose ante el hecho de verlo en, únicamente, pantalones.

Sin relajar su expresión, Sasuke se acercó a la mujer, tomando el vaso con brusquedad y oliendo su contenido, al terminar de hacerlo, levanto una ceja y observó de manera penetrante a la ojiperla, quien se ruborizó al darse cuenta de lo que el Uchiha había creído que estaba bebiendo.

-Es limonada… -Contestó a la pregunta inexistente del azabache, quien bufó y giro su rostro, ocultando un pequeño rubor que la Hyuga alcanzó a ver- ¿Creíste que…? –El ojinegro le vio por el rabillo del ojo- ¿Creíste que estaba bebiendo?

-Hmp –Sasuke le dio la espalda y en silencio se sirvió un vaso con agua- Las palabras de Shinju te lastimaron –Comentó antes de dar un pequeño sorbo.

Hinata bajo la vista, recordando como sus ojos se abrieron dé la impresión al escuchar la pregunta de su niño, sin embargo, sonrió de forma vacía y le dijo: "¿Quieres que te cargue a casa?". Ignoró la duda de su pequeño… ¿Qué podría responder? ¿Qué era una manzana podrida que se disfrazaba de manzana madura?

Sasuke se apoyó en la mesa, viendo a la mujer de forma penetrante, intentando leer los pensamientos de la madre soltera, aunque, de cierta forma ya sabía lo que atormentaba a aquella mujer.

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Su corazón era puro como una rosa blanca

Pero por unos instantes se había marchitado

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Y lo mas seguro es que se considerara un ser horrible por ser una madre soltera- No eres una manzana, Hyuga –Claro que no, ella no era una manzana.

Hinata vio expectante a su antiguo compañero de academia Sasuke-kun… Pensó, sintiendo como sus mejillas empezaban a sonrojarse al encontrar honestidad en las palabras del Uchiha. Ella observó como el azabache le dirigió una media sonrisa y abandonaba la cocina.

-Sasuke-kun es una buena persona–Volvió a pensar la mujer, pero al instante recordó la razón por la que estaba allí, la razón por la que tenía a Shinju: "esa noche" era la causante de todo… y por ése Uchiha en especial tuvo que dejar a todo el mundo. Negó con la cabeza con fuerza, recordando lo importante, estaba allí- Sasuke-kun puede agradarme… pero… pero jamás… -Cerró los ojos con fuerza y suspiró resignada- No puedo querer a Sasuke-kun…

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Al igual que tampoco pude querer a Itachi-kun

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No es que ella no deseara quererlos, simplemente seria erróneo llegar a sentir algo mas que simple simpatía por alguien que proviniera de ese Clan…. Y en especial cuando el dolor de aquella herida dejada en medio de su alma aun no sana, Hinata los apreciaba, tanto a Itachi como a Sasuke, no obstante, no podía darse el lujo de amar, el amor era algo prohibido para ella.

Hinata se sentía una manzana podrida.

La Hyuga suspiro, quedando pensativa sobre el rumbo que estaba tomando su vida, si bien, nada había salido como tenia imaginado desde su infancia, todo había dado un giro de 380º ante su embarazo, tras enterarse que Uchiha Itachi era el esposo de su amiga Hoshi, después todo cambio súbitamente en cuanto su hijo conoció a Uchiha Sasuke.

Nada, nunca, salía como ella quería, pero tal vez eso era lo mejor, tal vez nada saldría bien si todo resultaba como ella deseaba.

Sólo espero que… que Shinju no descubra quien es su padre

Suspiró y se quedo mirando el fregadero durante unos instantes que se convirtieron en horas, la ojiperla no se dio cuenta de aquello hasta que vio por la ventana que el cielo empezaba a tornarse colores morados y rojizos, por lo cual, se dirigió a su habitación para ver si lograba dormir aunque sea unas dos horas.

Mañana iremos a casa de Naruto-kun… debo dormir un poco.

Giró el picaporte de su habitación, no obstante, su sorpresa no fue menor al notar que se encontraba entreabierto, desorientada, abrió con lentitud la puerta para ver si se encontraba con un intruso en sus aposentos, pero, únicamente encontró que su habitación estaba siendo bañada por los primeros rayos del sol, de forma inmediata, la portadora de la visión pura encontró algo poco común en su habitación, para ser mas precisos, en sima de su lecho descubrió una rosa blanca posada en medio de la cama.

Hinata se acercó al objeto y con cuidado de no ser lastimada con las espinas de éste, le tomo con suma delicadeza y lo vio.

Era una rosa blanca que estaba en el esplendor de su vida, sin embargo, el borde de sus pétalos estaban marchitos, lo cual le daba un aspecto elegante y precioso a la vista de cualquier ser humano. La rosa no estaba marchita, tampoco estaba recién florecida. Esta se encontraba en el momento más hermoso de su existencia.

"No eres una manzana, Hyuga"

Las palabras del Uchiha resonaron en su mente.

Con cierto temor de descubrir una verdad que se encontraba frente a sus propios ojos, la peliazul oscura observo de nueva cuenta a la rosa, ahora que lo recordaba, esa flor ya la había visto antes, crecía en el patio trasero de la mansión Uchiha…

-Sasuke-kun… -No pudo evitar sonrojarse al darse cuenta del acto desinteresado del hombre con el que compartía techo, no, no es que hubiese hecho un acto desinteresado, él había intentado animarla, porque él sabía que ella estaba triste. Las pupilas de Hinata se cristalizaron, casi convirtiéndose en tierno liquido transparente de gratitud- Gracias…-Fue lo único que pudo decir, algún día le diría esas palabras cara a cara al Uchiha.

Pero por ahora… solo podía concentrarse en no quererlo.

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Al día siguiente, en la residencia de los Uzumaki:

Kiseki y Shinju jugaban juntos, bueno, Kiseki jugaba a ser madre de una de sus muñecas mientras Shinju le observaba regañar a un peluche por no querer dormirse, lo cual logro sacarle una gota estilo anime al ojigris. Hinata hablaba con Naruto, mientras, ponían la mesa. Sakura se dedicaba a cocinar y el Uchiha se limitaba a ver como los pequeños "jugaban juntos".

El ambiente era de alegría consumida, no obstante, nadie se percato del rostro de insatisfacción de la antigua Haruno, quien, enfrascada en pensamientos sobre como iba su matrimonio no se percato de la pila de platos que se encontraban a un lado suyo, hasta que su codo choco con ellos.

El estruendo de los platillos chocando contra el suelo, y quebrándose de paso, llamo la atención de los presentes, quienes se acercaron al lugar de los hechos a ver lo ocurrido.

Al ver que no se trataba de nada serio, los niños volvieron a sus inocentes actividades, mientras Naruto le preguntaba a su esposa si estaba herida, sin embargo, al verificar que su esposa se encontraba en buenas condiciones volvió a terminar de poner las ensaladas en la mesa, con ayuda de la Hyuga.

Tía Sakura tuvo un accidente, se le cayeron todos los platos, así que tuvo que ir por los de reserva… No me extraña que tenga, con tío Naruto y Kiseki-kun en la misma casa… bueno, no me extrañaría que dijeran que tienen pocos platos- Sasuke-kun ¿Me ayudarías a buscar los otros platos? –Dice tía Sakura, lo cual me confunde un poco ¿Por qué no le pidió ayuda a tío Naruto? Prefiero no tomarle importancia y sigo viendo como Kiseki-kun finge llorar porque "su hija" esta enferma, me gusta verla jugar, al menos hasta que me pida ser el padre de "su hija".

-Shinju-kun – ¡Ho, no! ¡Ese tono!- ¿Quieres ser el…?

-Debo ir al baño –Digo tan rápido que no creo que me allá entendido, no me importa si lo hizo o no, sólo quiero escapar de allí antes que me obligue a usar un sombrero ridículo como el que ella esta usando (Sin ofender, tía Sakura).

Camino un poco hasta llegar al baño, donde me encierro unos minutos para que Kiseki no descubra que le mentí… No me gusta mentir, mami dice que esta mal mentir, pero si ella miente, supongo que no es tan malo decir una mentira "blanca" como dice Tetsuya.

De repente, escucho el sonido de algo impactarse contra el suelo- ¿Qué será? –Me pregunto, ya que el sonido no fu muy fuerte, pero alcance a escucharlo.

Sin perder tiempo, me lave las manos y me seque con mi camisa color azul oscura y me dirigí a la puerta de al lado, donde, en la puerta había dibujado un corazón- Esa debió ser Kiseki-kun.

-Sasuke-kun…

Escucho la voz de tía Sakura como si fuera un suspiro, lo cual me hace menear la cabeza mientras intento entender por qué habla de esa forma.

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Abro la puerta para ver que ocurre… Tal vez se lastimo o algo, espero que no sea así o Kiseki-kun estará triste.

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Su corazón se destrozo al ver tal escena. Realmente, él esperaba que su tía no estuviera herida o algo, pero se equivoco, ella estaba muy bien, estaba en perfectas condición, en especial porque…

Sakura se encontraba besando a Sasuke

Los ojos de Shinju se abrieron de par en par al ver tal escena desde una pequeña abertura de la puerta entreabierta.

-¿Uchiha-san…? –Pensó el pequeño, sin asimilar lo que sus ojos apreciaban.

Sakura besaba al azabache, rodeando el cuello de éste con sus brazos, mientras él se mantenía inmóvil, sin hacer nada. Shinju no podía ver la expresión del Uchiha, únicamente podía ver la cabellera rosa de la Uzumaki y la espalda de esta.

Sintió su corazón estrujarse, y se llevo una de sus diminutas manos a su pecho, apretándolo por sobre la ropa, como si eso calmara el dolor que estaba experimentando, él no sabia que sentir, eran demasiadas emociones alojadas en un cuerpo tan pequeño

…Dolor…

…Decepción…

…Preocupación…

…Miedo…

…Angustia…

No pudo llorar al instante, esa escena sobre pasaba su pequeña mente, no comprendía nada.

Lo único que entendía.

Es que el dolor que sentía era igual.

El dolor de un hijo que encuentra a su padre con alguien que no es su madre.

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Gracias por leer este capitulo

Agradecimientos especiales al colegio: Santa Maria de la Trinidad.

Especialemente al 3er curso (O Decimo grado, como le digan )

Del pais de Ecuador