Dios Bendiga Ese Ventanal (Y a un Manager que es un Amigo)

La cafetería se encontraba ubicada dentro de un nuevo edificio, lleno de enormes ventanales con vidrios especiales que son como espejos en la parte exterior evitando que los transeúntes vean a los comensales, pero dando una visión amplia y clara de todo lo que pasaba en la calle para quienes estaban dentro.

Muchas veces la gente olvidaba que del otro lado podían verlos, así que era común que quienes pasaban frente al local, se dedicaran una mirada furtiva e incluso se encontraban algunos que lo hacían sin vergüenza y sin reparo: se miraban, arreglaban su ropa y hasta se giñaban un ojo al pasar.

En esa cafetería se encontraba Ren Tsuraga sentado. Había terminado una reunión de trabajo y tenía algo de tiempo libre. Su manager le pidió que lo esperara ahí, mientras iba a la oficina para recoger unos documentos. Lo que el actor no sabía era que su kohai llegaría a ese lugar en unos minutos.

La reunión "inesperada" fue gestionada por el competente Yashiro, que como amigo realmente quería que fueran felices juntos. Ninguno sabía de la presencia del otro. A Kyoko le había pedido que esperara fuera de la cafetería y a Ren, Yashiro lo había dejado sentado cerca del ventanal, para que la viera y fuera toda una "coincidencia".

Si el Presidente supiera todo lo que había estado maquinando el hombre de espejuelos, mira que hasta aumento le hubiese dado. El día anterior los había acompañado a un "casual picnic" y los dejó solos un rato. Algo bueno debió pasar, porque al regresar por ellos, sonreían tiernamente y evitaban contacto visual... Si no fueran actores tan extraordinarios, tal vez hubiese podido adivinar lo que había sucedido entre ellos. Pero ninguno tocó el tema y la verdad, ambos eran capaces de hacerlo temblar cuando sacaban su lado oscuro, por lo que no preguntó nada más.

Así que mientras Yashiro hacía tiempo en la oficina, Ren la vio: Kyoko de pie en la calle esperando con paciencia. Era una visión tan atractiva que podría estar todo el día contemplándola. Mirándola de lejos, sin saberse observada, ella tan casual, calmada, así la quería ver siempre a su lado, sin las barreras auto impuestas para no asustarla y sin los límites de infinito respeto por un superior impuestos por ella.

Decidió mandarle un mensaje, así que sacó su celular y le escribió.

El celular de Kyoko sonó y ella se apresuró a buscarlo.

Y fue ese momento lo que cambió la dinámica entre los dos, porque Kyoko hizo tal expresión de amor al ver su mensaje, que para Ren fue imposible acallar nuevamente su corazón. Ayer cuando le colocó el anillo de flor en su dedo meñique, ella lo miró de una forma que lo llenó de esperanzas. Pero hoy, verla reaccionar de forma espontánea y sin inhibiciones (porque no sabía que él la estaba viendo, ¡Dios bendiga ese ventanal!) realmente vio que para Kyoko él era especial.

¡Rayos! Kyoko me corresponde. Fue todo lo que pensó antes de ir a buscarla. Y esta vez no se contendría, esta vez no tendría miedo porque por primera vez desde que se reencontró con Kyoko, Ren tuvo claro que actuar con seguridad era necesario para avanzar.

Cuando Kyoko lo vio salir por la puerta de la cafetería volvió a usar su cara de respeto de siempre, pero Ren ya había visto lo que necesitaba y con confianza le dijo:

- Kyoko-chan, esta noche, ¿tendrías una cita conmigo?

Desde ese día ellos comenzaron a salir y un manager fue recompensado con muchos bentos (y uno que otro reloj de lujo).

Ah y también un tiempo después, fue el Padrino en la boda del año...