Complicado Amor

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.

Prefijo: U/A (Universo Alterno)

Autora Original: Aiko Amori

Fecha de publicación: 27/07/09

Género: Romance/General

Trama de la Historia: Hinata es una chica tímida que entra a un nuevo instituto, ella se cree enamorada de un chico rubio, pero sus sentimientos cambiarán por el chico que le gusta a su nueva amiga Sakura Haruno... ::SasukexHinata::


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Capítulo Once

Antiguos compañeros

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No comprendía nada de lo que sucedía. Si bien, miró y escuchó que Sasuke se dirigía única y solamente a ella, parecía que su cerebro se negaba a entender el mensaje. Era como si su mente se hubiera quedado en blanco. En un mundo inexistente. Irracional. ¿Pero...? ¿Cómo? Eran las preguntas que sonaban con fuerza en su cabeza.

Y no era que estuviera nerviosa o algo parecido, sino por que las pocas veces que se había encontrado con Sasuke sólo para hacer un trabajo escolar, o simplemente una mirada fría —arrogante— por parte del moreno inconscientemente le habían dado a entender que a el chico Uchiha ella no le caía muy bien.

Precisamente no era eso lo que pasaba. Él era un poco apático. La palabra poco se quedaba corta. Mejor dicho, un auténtico apático. Él nunca miraba a alguien con agrado, siempre mostraba su mirada que parecía que cargaba a más de mil icebergs juntos. Además de el hielo que contenían sus ojos, igualmente miraba de forma despectiva y arrogante. No mostraba interés alguno en nadie. Absolutamente en nadie.

Cuando llamó a Hinata por su apellido, no fue la excepción. Su mirada nocturna lucía igual, no había siquiera un minúsculo cambio en ella. Frialdad. Indiferencia.

Su voz. Avinagrada. Agria. La misma que para las admiradoras de él catalogaban como atractiva y varonil. Era curioso que, cuando las precarias veces que él hablaba —"Hmph"—, a las chicas les fallaban las piernas y más de un desmayo había entre la multitud. Y ahora, ¿para qué querría Sasuke Uchiha dialogar con Hinata Hyuuga —siendo ella insignificante, según su propia definición— cuando él era tan distante? Insólito, ¿no?

A pesar de que su mente estaba en otra dimensión, esto no había afectado en nada a su expresión. Fresca y natural. Ajena al nerviosismo, cuando su cabeza estaba hecha un revoltijo. Seguramente por estar tan ocupada en sus pensamientos no se había dado cuenta que le hablaban, y con certeza la inquietud se apoderaría de su rostro.

Aunque Sakura tenía un aspecto preocupante, como quien ve visiones, logró mover su codo derecho y con él golpeó a Hinata varias veces en el brazo, para que reaccionara y cayera en cuenta que Uchiha Sasuke le había hablado. ¿Qué...qué pasa aquí? se preguntó con incredulidad Sakura.

Reacción nula.

—Hi...Hinata, Sasuke te...— trató de informar, pasando de pegarle con el codo a hacerlo con el antebrazo, sin apartar la mirada de Sasuke.

Alguien más le arrebató la palabra. La voz, que era decidida y recargada, se nubló y sonó imparcial. Cómo quien ve una cosa que aún no puede comprender.

—Está ha...hablando— con dificultad soltó las dos palabras. Ino de igual forma estaba boquiabierta y no apartaba la vista del chico de cabello negro. Su larga coleta rubia que llevó por vez primera ese día no se meneó ni por el viento que soplaba de forma regular.

Ésta última tenía aun menos paciencia que Sakura, y le dio una palmada en la espalda para que saliera de planeta de una vez por todas. Al fin, Hinata dio señal de vida y volteó a ver un tanto exaltada a Ino, sin saber qué decir o hacer. La chica de ojos azules movió la cabeza en la dirección en la cual se encontraba Sasuke para que la morena supiera de su presencia. Hinata no comprendió al instante, pero por insitinto giró su cara para ver hacia donde había señalado la rubia.

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Sasuke bufó en aquel momento y fijó aún más su vista en ella. No tenía deseos de hablar. Su cuerpo se contrajo levemente hacia atrás y su cabeza hacia adelante. Con esa pose le daba a entender que no quería ni tenía que esperar más.

Hinata dudó. Lo pensó dos veces. Sakura e Ino apenas si a ellas le hubiera dicho eso, en un instante estuvieran a su lado. Pero ella no. No supo por que dudó, pero lo hizo. Las manos que la empujaron para que se fuera pertenecían a las dos chicas que estaban a su costado.

Se puso de pie rápidamente y miraba con una gran interrogante a las muchachas de cabello rosa y rubio, respectivamente. Sacudió como pudo su falda y su chaqueta escolar que se ponía encima de la blusa al igual que todos los alumnos. Era parte del uniforme escolar nuevo. El de las chicas era azul claro y el de los chicos azul oscuro y el de ambos cargaba el estigma del Instituto; sólo había una pequeña diferencia, la chaqueta de las mujeres traía sujetadores en los brazos, poco más arriba de la altura del codo.

Iba a subir sus calcetas que en el reglamento de la escuela decía que debían ir a la rodilla, pero por no hacer esperar más al Uchiha las dejó como estaban, a medio subir.

Se despidió con la mano de las chicas y caminó torpemente hacia donde el chico se situaba. Él no esperó a que Hinata lo alcanzara y comenzó a caminar. El paso del muchacho era calmado, pero se notaba que traía prisa, la Hyuuga intentó imitar su paso y llegó casi a su lado. A lo lejos se escuchó un efusivo: "¡Nos vemos a la salida!" por parte de la Yamanaka y alcanzó a visualizar como Sakura le pegaba un fuerte codazo en el brazo y la otra torció la cara y le devolvió el golpe. Ya no vio más, por que puso su vista al frente, atenta a donde estaba Sasuke.

Éste aún iba adelante de ella. Todos los alumnos posaron su vista en ellos dos. Igual ó más sorprendidos que la Haruno y Yamanaka. Las fans del chico miraban con furia a Hinata. Una razón más había para odiarla. ¿Qué no le bastaba con haber estado en brazos de él? No parecía que le fuera suficiente.

Sasuke seguía andando a su ritmo, sin voltear ni prestarles ni la más mínima atención a los demás. Lo que dijeran de él lo traía completamente sin cuidado.

Unos pasos atrás, venía Hinata muy sumida en sus pensamientos.

No tenía idea a dónde se destinaban, pero simple y sencillamente secundaba la silueta del Uchiha. Acaparó su atención como caminaba el chico. Seguro de sí mismo, erguido y decidido. Cómo anhelaba ella andar. A lo contrario de él, ella cuando caminaba miraba al piso y sus piernas no se compaginaban muy bien. Desde chica siempre había pensado que nació con dos pies izquierdos; y no había sucedido nada para que esa teoría suya se apartara de sus pensares.

Y como un mosquito enfadoso que no se quiere apartar, siguió el revuelo por la presencia de Sasuke y la sorpresa que conformaba el que Hinata, más conocida por "la chica nueva rara", lo acompañara. Bueno, que fuera caminando casi al lado de él y éste no se enfadara ni la apartara o hiciera aun más mala cara de la que ya tenía.

Pronto se encontraban ya adentro de la construcción que era bastante amplia. En el transcurso del recorrido ninguno de ellos había pronunciado ni una sola palabra. Él, con la expresión de arreglar un asunto rápido. Ella, presa de la incertidumbre.

Pasaban por la entrada a varios salones de primer grado. Hinata vio cómo las chicas se emocionaban con la presencia de Uchiha Sasuke y miró también como Sasuke apresuró el paso y dio la vuelta en otro pasillo que estaba más solitario. Fue tan rápido su movimiento que, por un momento, lo perdió totalmente de vista. Luego vio como asomó la cabeza y verificaba si nadie había visto en donde se había metido. Efectivamente, las chicas eran persistentes, pero lo que ellas tenían de persistentes él lo tenía de audaz; y nadie vio hacia donde fue.

Después, como si fuera lo último por hacer, giró para ver en donde se localizaba la chica despistada. Ella estaba enfrente de los casilleros, observándolo. Él alzó una ceja dando a comprender a qué hora iba a ir para dónde estaba. Claramente le había dicho que tenían que hablar, no hallaba respuesta lógica a que ella casi huía de o no quería tener cualquier contacto con él.

Hinata asintió de forma tardada, y se acercó hasta los otros casilleros que estaban cerca de donde estaba Sasuke, manteniendo la distancia. Éste la miró directamente a los ojos, aburrido. Ninguno de los dos dijo nada por aproximadamente un minuto. Sinceramente ese silencio no era molesto.

Sasuke suspiró con enfado y empezó:

—Hay que comenzar con las clases de natación cuánto antes. No tengo tiempo para andar desperdiciándolo dando clases y quiero terminar con esto pronto— tiró las palabras de golpe, que si Hinata no hubiera escuchado detenidamente, no hubiera entendido ni media palabra. Su usual seriedad acompañó su voz como siempre.

Para ella la noticia le llegó de manera desprevenida; no se imaginó que las clases iniciarían tan pronto. Antes de aceptar, Sasuke volvió a hablar.

—Bien, iniciemos— el choque de la mano de él contra el casillero la sobresaltó y dio un respingo.

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Ino se adentraba en sus teorías y éstas amontonaban las dudas de Sakura. La rubia decía que lo más probable era que Sasuke invitara a Hinata a salir y como la chica de cabella rosa se quedaba pensando, la Yamanaka aprovechó para quitarle el pan de chocolate de las manos.

—Así es, Sakurita— dijo con su acostumbrada voz cuando volvió a la normalidad. Se deshizo pronto de la envoltura del pastelillo y prosiguió —Es eso lo más seguro ¿Para qué más iba a hablarle? Lo bueno es que ya me olvidé de Sasuke. No puedo negar que es todo un cuero, pero ya no es mi prioridad. Sí; no me hizo caso a mí, pero tampoco se fijará en tí— se llevó un pedazo de pan a la boca y saboreó. —Además, hay más peces en el agua— sonrió de forma pícara a los chicos que pasaban al frente de ellas.

Pero ella no entendía que Sakura no quería poner sus ojos en otro chico. No. Ella sólo los tenía para Sasuke Uchiha, y eso no cambiaría. No, señor.

La Haruno evitó seguir oyendo las locuras que salían de la boca de su amiga-rival. Aunque ya no encontraba sentido a lo rival, por que se habían vuelto enemigas sólo por que a las dos les gustaba el mismo chico, aparte de otros inconvenientes. Mas no hallaba una oportunidad para que volvieran a ser las mismas amigas que antes.

Olvidó que sus manos tenían algo y de repente las sintió vacías. Volteó a ver a la de ojos azules y vio como ésta terminaba con su manjar.

—¡Cerda! ¡Te comiste mi panecillo! —Su grito atronó por todo el colegio. Se abalanzó sobre ella y comenzaron a rodar por el zacate.

El impacto fue tal, que Ino reaccionó de manera agresiva y la empujó hacia adelante, pero no se podía deshacer de ella.

—¡Frente andante, chicle viviente; quítate de encima!— atacó Ino y se agarraron como solían hacerlo de pequeñas: A cachetadas.

Ino plasmó la primera en la mejilla izquierda de Sakura e hizo que esta se inclinara más al lado derecho; luego volteó ofendida y ensartó la otra a la rubia, la agarró por sorpresa y más dolorosa fue. Así prosiguieron hasta que sus cachetes terminaron rojos y el dolor no pudo más. Estaban tan débiles que ni ya el brazo podían levantar. Luego se tiraron al zacate a reír a carcajadas. Todos los que pasaban por ahí, las miraron con cara de no comprender nada y que a ellas les faltaban más de un tornillo.

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Sonó el timbre para regresar a clases y como pudieron se pusieron de pie. Se quitaron la hierba verde que se había impregado tal y como un imán atrae un metal. Por un momento Sakura olvidó que Sasuke llamó a su amiga y no a ella.

Tocaba clase de Historia. Era aburrido pensar que tenían que sentarse a escuchar al maestro hablar cosas de Historia, además del sueño que provocaba. Hinata iba a comenzar sus clases de natación antes, y junto con Sasuke se salvarían de esa clase y de las que restaban.

Pero para ellos no era fastidioso nada que tuviera que ver con los estudios, al contrario, eran los chicos más inteligentes del salón. Hinata disfrutaba cada clase y para ella cada asignatura tenía algo importante qué enseñar y por lo tanto aprender; a Sasuke, no tenía mucho que ver el que le gustara estudiar, él quería ser el mejor en todo y para ello era necesario la formación.

Algo tenía de relacionado el no perder el tiempo en "tonterías" como él decía a las cosas a las que no les hallaba sentido aún, con el que su manera de ser: Serio, orgulloso, arrogante y misántropo (1)*.

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Entre tanto, Sasuke fue a buscar a Kakashi para que les diera el permiso de dar por iniciadas las clases de natación y también para que no les pusieran falta en las otras materias. Él comentó a Hinata que, mientras él buscaba al profesor, ella se cambiara de ropa; ya que con uniforme no se debía meter al agua.

Por un momento Hinata pensó en hacer eso, pero cuando el se lo mencionó, tachó inmediatamente esa opción que atrajo su cabeza y, en gran parte, su timidez.

Y es que a ella no le entusiasmaba la idea de volver a estar en traje de baño. Siempre que le era posible se ponía ropa de más, decía ella que por tener frío, pero eso sólo era un pretexto cuando llegaba la época de verano, ya que nunca le había gustado enseñar su cuerpo. En el nuevo Instituto en el que había ingresado no era permitido llevar más prendas que las necesarias, ella llevaba la chaqueta, blusa blanca, falda azul, y las calcetas blancas a la rodilla.

El primer día de clases, Hinata antes de irse a la escuela, pensó en tomar su suéter blanco que tanto le gustaba, pero se acordó de lo que decía en el reglamento de la escuela e igualmente firmó —significaba un compromiso—, y desistió de su ilusión de poder llevarla.

Antes de que Sasuke fuera en busca de Hatake Kakashi, ésta asintió suavemente y se dispuso a ir a los vestidores de chicas para eso el moreno le dijo que la veía en la alberca, Hinata escuchó a penas y movió la cabeza de manera afirmativa por segunda vez.

El camino al vestidor no quedaba muy lejos de donde los dos se separaron, sólo bastaba cruzar el jardín que estaba protegido por una pequeña cerca teñida de blanco y un letrero que decía: "No pisar el césped ni tocar las flores". Realmente las flores eran hermosas. Y cómo no, el jardín no se quedaba atrás.

Las plantas estaban acomodadas por un orden sincronizado. Unos arbustos comenzaban la vista al jardín, frondosos y pequeños, recortados por los encargados de mantener al colegio en buen estado y elegante. Después le seguían los rosales, más chicos y de muchos colores, rosa, blanco, rojo, amarillo. A la cadena siguiente del círculo estaban los claveles igualmente de diferentes y bonitos colores. Al lado venían los tulipanes que lucían preciosos semejantes a las demás flores.

Pero fue una, la flor que acaparó más la atención de Hinata. Claro, todas eran hermosas, pero esa flor que había en medio de todas le traía recuerdos: Flor de ciruelo.

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Cómo le encantaba ver el jardín que arreglaba su madre cada que podía. Solía sentarse en una banca para apreciarlo. El olor que desprendían las flores era exquisito; el viento fresco le acariciaba la cara y era muy agradable sentir como éste mecía sus cabellos azulados. Relajante. El gran afecto que sentía por la naturaleza y éste no había cambiado con el pasar de los años. Su madre se había encargado de que ella aprendiera a amarla.

Llegó de repente su mamá y le acarició la espalda, sin no antes decirle que la acompañara.

Hinata pronto obedeció y se puso de pie de un pequeño salto. Le entusiasmaba ver qué iba a hacer su progenitora.

Cada vez que quería que su hija la acompañara, tocaba su espalda y le daba un ligero golpecito, animándola a que fuera con ella.

La niña de, aproximadamente cuatro años, levantó la vista para ver qué traía la mujer en brazos. Era una hermosa flor.

No se atrevió a preguntar para qué era, ya que sabía la respuesta: La iba a plantar en su jardín. Conocía cuánto amaba las plantas.

Al llegar al centro de dónde estaban otras plantas, la esposa de Hiashi Hyuuga detuvo su paso y se agachó a verlas. Las tocó con ternura y sonrió.

—Este lugar es perfecto, Hinata— le dijo a su hija mientras se levantaba para ir por una pequeña pala. —Quiero que aprendas a plantar flores— su rostro era gentil, mas cuando se dirigía a su hija lo era aun más.

Ésta la miró entre sobresaltada y asombrada. No se imaginó que aquel día llegaría. Lo veía venir, pero nunca lo vio tan cerca. La mujer notó el desconcierto en la expresión de su hija y le dijo que todo iba a estar bien, aprendería rápido a plantar flores y también eligió esa planta por que era un regalo para su hija.

Una hermosa flor de ciruelo blanca. Un lindo botón blanco con tonalidades rosáceas.

Le encantó el regalo de su madre y lo tomó entre sus manos cuando ésta se lo ofreció. Feliz, le agradeció profundamente y le dio un abrazo. Su mamá era feliz si Hinata lo era. Le obsequió un beso en la frente y la separó diciendo que tenían que comenzar. Hinata aceptó.

Debía de hacer el agujero en el que instalaría la planta. Comenzó su antecesora colocando la pequeña pala de mano en la tierra con maestría y luego se la pasó a su hija. Ésta, un tanto temblorosa, tomó el artefacto e imitó los pasos de su madre, lentamente pero bien. Echó la tierra para un lado y cavó hasta que su maestra le dijo que así estaba bien.

Pasaron a otro sencillo paso.

Le enseñó que debía primero tomar con cuidado la mata, quitándola de la maceta lenta y delicadamente para que no se dañara. Ella empezó a hacerlo y luego se la dio a Hinata para que ella aprendiera. Siguiendo las instrucciones de su mamá, logró sacar con éxito la flor.

Después, siguiendo al pie de la letra las intrucciones de su ascendiente, colocó con pulcro la flor en la parte que ahondó. Quedó bien y luego, junto a su madre comenzó a ponerle de la vuelta la tierra que había removido y la juntó en el espacio que quedaba para que su planta ya quedara instalada.

Tal como lo suponía, su niña aprendía pronto si se le explicaba con apacibilidad, como ella lo hizo. Le apretó la mano con satisfacción y le observó:

—Esta flor es a penas un capullo, cómo tú— le miraba con amabilidad y una casi imperceptible sonrisa. —Pronto abrirá sus pétalos y sentirá otro ambiente. Debes de cuidarla, hija mía, como si esta flor fueras tú misma. — terminó por decir. Lo útimo que dijo si lo alcanzó a comprender, pero lo de "Pronto abrirá sus pétalos y sentirá otro ambiente" no lo alcanzó a entender totalmente.

Tomó el recipiente que servía para regar las plantas y vació un poco del contenido en el capullo que no tardaría en florecer.

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La flor de ciruelo que vivía en el Instituto ya había abierto sus pétalos y era en extremo hermosa. Brillaba su tono blanquecino y el rosa, aunque era mínimo, se dejaba ver en todo su esplendor.

No pudo evitar la tentación de acariciarla y sentir la suave textura de la planta, así que no se percató del letrero y la tocó delicadamente. Pareció una eternidad y el recuerdo que aguardaba en su mente se recapitulaba con furor. Madre...

Era imposible que en los momentos en que recordaba a las flores, no recordara a su mamá, ya que vivió muchas lindas experiencias con ella. De igual forma el recuerdo traía felicidad y al mismo tiempo tribulación; siempre resultaba doloroso el saber que su madre ya había partido.

Si no fuera por que un conserje interrumpió sus pensamientos y le dijo que no tocara nada, ella hubiera seguido allí por más rato y ni se hubiera acordado de las clases de natación. Tras dar un salto, se disculpó y avanzó de manera rápida, intentando no caer, a los vestidores de mujeres.

Entró y la habitación se encontraba desierta. Ningún alma deambulaba por ahí a las horas de clase y se sintió extraña al no estar en el salón tomando nota de cada materia y prestando atención al maestro, aunque teniendo a Naruto cerca eso no le era tan posible. Cada que se descubría volteando a ver al rubio se sonrojaba y ella misma trataba con sus manos volver su rostro a la pizarra y al profesor. Cuando esto no funcionaba, se pegaba un ligero golpe en la cabeza para reaccionar.

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Puso la clave para abrir su casillero y ésta era la fecha de su nacimiento que era el veintisiete del mes doce. Como la clave tenía que contener cinco números, optó por poner el ocho, ya que ese número desde pequeña le había gustado.

Le pareció haber visto un papel en la puerta del casillero, pensó que tal vez pudiera haber sido una ilusión, pero decidió volver la entrada para verificar si estaba o no un papel.

Efectivamente, había un hoja y estaba dirigido para ella. El color con el que se escribió el mensaje era rojo, era tan fuerte que se notaba que había sido escrito con un plumón. Leyó las palabras y su cara se puso más blanca de lo que ya era. Le amenazaban con sutileza:" Si te vuelves a acercar a Sasuke, nosotras nos encargaremos de darte una visita personal, linda" ¿Pero ella que había hecho? Sí, se había acercado a Sasuke, pero no con intenciones románticas. ¿A quién se le ocurrió semejante idea? A sus admiradoras, claro.

Estaban que se quemaban de envidia y cólera. Se la habían pasado al verla junto a Sasuke cuando él la estaba cargando y los dos estaban en paños menores, eso las había enfurecido, pero aún no habían decidido tomar cartas en el asunto. Pero ya la segunda era la última, y en cuanto vieron a Sasuke ir con ella y decirle algo —no supieron que fue lo que le dijo, ya que él fue discreto, como solía ser— y que vieron como se fueron juntos caminando a quién sabe donde, ahí fue cuando explotaron.

La hoja se le cayó de las manos y un tenue temblor la invadió. Supo que no había que tener miedo, ya que entre Sasuke y ella no había nada ni lo habría —o al menos eso pensaba ella—. Sacudió su cabeza para deshacer esa idea y dejar atrás todo, como si ese papel nunca hubiera llegado a sus manos, lo recogió y lo encerró en su casillero, no sin antes sacar su traje de baño.

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Inconscientemente, giró a ver a su alrededor por si había alguna o varias visitantes inesperadas. No había nadie. Estaba sola. Suspiró casi inaudiblemente y se llevó una mano a su frente. Había estado por comenzar a sudar. Se limpió las gotas y se metió en un vestidor.

Se terminó de poner la ropa para la clase de natación y se fue a ver a los espejos. Verificó primero que no estuviera nadie por ahí y de puntillas, como si hubiera hecho algo malo, se deslizó hasta llegar frente a los espejos.

Si era sincera, nunca estaba a gusto consigo misma. Miró su reflejo en el espejo y se mordió el labio inferior. Pensaba que estaba un poco pasada de peso y no le gustaba enseñar su cuerpo, igual se debía a la falta de confianza que se tenía y que ella misma se menospreciaba ya que su padre lo hacía seguido, ella terminó por creerse todo lo que él le decía: "Eres una inútil", "no sirves para nada", "que lenta eres", "deberías aprender a tu hermana que es menor", "cállate, tú no hables". Esas pequeñas, pero crueles y significativas para ella habían dañado su autoestima.

Éstas palabras también la frecuentaban mucho como lo hacían los recuerdos de su madre. La voz de su padre resonaba contra sus oídos y ella se los tapaba, pero esa voz era mental, así que no le servía hacerlo. Cuando recordaba los buenos momentos que pasó con su madre, lo gentil que era, y que ya no la volvería a ver; con los amargos de su padre, las palabras hirientes que salían de su boca, contenía los grandes deseos que tenía de llorar, aunque en la mayoría de las ocasiones se escapaba una lágrima que rodaba por toda su mejilla y caducaba su recorrido por el cuello.

Sus ojos. Tan parecidos al color de una nube. Eran similares, pero no iguales. Ella no podía ser completamente libre. Su clase social alta se lo impedía y su padre era un hombre muy estricto. Debía siempre lucir presentable y educada. Asistir a las reuniones fuera del trabajo que tenía con sus compañeros, su antecesor le decía, que aunque no quería llevarla, tenía que hacerlo por que era una reunión de familia.

Si tan sólo evitara decir que soy un estorbo para él, todo sería mejor pensaba continuamente Hinata. Si le gustaba hacerla sentir miserable, que contara con ello, ya que ella se sentía peor que miserable, era más que infeliz.

Evitó pensar más en ello por que si lo seguía haciendo acabaría soltando un par de lágrimas. Siempre lo hacía. Y esa vez no iba a ser la excepción ya que notó que sus ojos brillaban.

Buscó con insistencia el gorro y los protectores para agua que se necesitaban para nadar. Se las puso torpemente, ya que jamás había usado nada así y el gorro quedó de lado, con el cabello aún sin sujetar, sólo lo puso por encima y los protectores para los ojos acabaron algo chuecos.

Iba a avanzar cuando se dio cuenta que no podía salir así. Faltaba algo. ¡Ah, sí! La toalla. La tomó y se la enrolló en la cintura, si no se le miraban las piernas era ya ganancia, aunque supo que a la hora de meterse al agua tenía que deshacerse de ella. Inhaló profundamente. ¿Por qué todo era tan complicado?

Ignoraba que sus piernas eran bonitas. Eran perfectas para su cuerpo. Además de que eran muy blancas y la piel de Hinata era tersa y suave. Ella, en general, era bonita. Su cabello llegaba hasta su cintura, sedoso y brillante, negro con destellos azulados. Su piel nívea y delicada que al contacto parecía que tocabas los pétalos de una rosa. Sus ojos claros, que casi te podías ver en ellos, adornados por un par de pestañas negras y espesas, y qué decir de sus mejillas, que cuando tomaban un tinte carmesí la hacían lucir muy mona.

Nuevamente se le olvidaba algo. Las sandalias. Corrió hacia ellas en un intento desesperado por no llegar tarde a la clase con Sasuke Uchiha y tambaleó por un segundo, aunque luego se recuperó. Rápidamente se puso las sandalias y salió casi trotando del vestidor de chicas.

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—A dónde vas— oyó decir a una voz masculina. Uchiha. Sin duda. No existía nadie más con la voz tan áspera y ácida como la de él.

Y como si hubiera sido pillada, se detuvo lentamente y volteó la cabeza hacia él, que se localizaba parado cerca de el vestidor de mujeres, con un pie apoyado en la pared y mirando al piso. Él, en cuánto levantó la vista, ella la agachó ocultando su sonrojo al ver como la había encontrado casi como huyendo y trotando.

Sasuke suprimió una sonrisa al verla. Como se notaba que era inexperta en esos campos. A penas iniciaba con sus clases y ya quería irse a lo último, como si ya estuviera preparada para nadar en las profundidades del mar. Ella estaba aún de lo más cohibida, así que él habló. Era claro al escucharle hablar que a él a duros esfuerzos le salían las palabras, ya que no le gustaba hablar. Le escuchó decir que llegaba tarde y que no necesitaba por lo pronto todas las cosas que traía, además de que se veía ridícula. Comenzó a avanzar pausadamente y ella dudó, mas le siguió.

En cuánto llegaron a los terrenos de la alberca, ella se quitó el gorro y los protectores para los ojos y los puso en el suelo.

Desde cuando que el chico de ojos oscuros había terminado de arreglar sus cosas, y eso que eran muchas a comparación de las de Hinata: Buscar al maestro Kakashi —ese sí que era un gran reto—, encontrarlo en donde quiera que estuviera, no sabía por donde empezar a buscar, pero comenzó primero por ir a ver a la sala de maestros. Lo que sabía era que Kakashi dialogaba de más con Shizune —nadie ignoraba el hecho—, la asistente de la directora, con quién se llevaba muy bien, así que decidió ir ahí.

Y ahí lo encontró. Charlando relajadamente con la mujer de algunos veintitrés años o menos, sentados cada uno en un sillón con una taza de café, frente a frente. Le dijo en palabras cortas que iba a iniciar con el encargo que le había otorgado. No tuvo que decir nada más, Kakashi supo que tenía que dejar un justificante a cada maestro, el hombre de cabello plateado se puso de pie, se despidió de Shizune y salió del lugar después que Sasuke. Sabría Dios si no se fue a vagar a otra parte antes de ir a entregar los justificantes de ambos.

Después tuvo que ir al vestidor de hombres y cambiarse. No se entretuvo demasiado como Hinata, en menos de diez minutos estuvo listo. Lo que sí es necesario decir es que él igualmente se vio en el espejo. Era atractivo y lo sabía. Sólo que odiaba que las chicas lo persiguieran. Ser guapo como él lo era era un privilegio. Aunque eso sí, tenía muy en alto su autoestima, tanto, que se podía decir que era un ególatra. Claro, tenía que cuidar su cuerpo para estar saludable; era casi vegetariano, en un ambiguas ocasiones probaba la carne, no era muy de su gusto; y hacía ejercicio. Además de lo que hacía en el gimnasio, también ejercitaba su cuerpo practicando deporte. El mejor en ese ámbito.

Pronto había terminado de ver su silueta y salió para ver si la chica Hyuuga ya estaba en condiciones de empezar con su entrenamiento. Examinó el área de la alberca: Nada. Ojeó alrededor de ahí: la cancha de fútbol, la de básquetbol, volibol, y los jardines, todo lo que estuviera cerca. Ni rastro de la morena.

Decidió ir cerca de los vestidores de mujeres. Le repugnaba ir allí, eso significaba ir a la boca de los leones. Si algunas chicas que no fueran la Hyuuga, lo encontraban ahí, se lo comerían vivo. De cualquier manera, se acercó y esperó afuera. Apoyó su pie derecho en la pared como ya era costumbre y mantuvo sus ojos cerrados. Tenía buen oído, así que sin mirar sabría cuando alguien saldría.

Tal como hizo, supo que era Hinata la que salía de los vestidores. Salió con el paso apresurado, pero no escandaloso a como las demás chicas. Era un peso menos el que ella no lo persiguiera y se colgara de su cuello cada vez que lo miraba. Ya había notado que ella no era una más de sus desquiciadas admiradoras y eso era bueno para él. Aunque en ningún momento pensó que no por ser una de las demás no sería molesta. Todas las chicas lo eran.

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Se quitó la toalla y la dejó al lado de las otras cosas que había traído. Observó el agua y no pudo disimular el temblor en sus piernas. Nunca, pero nunca había aprendido a nadar y ya era hora de hacerlo. Ella no era de practicar nuevas experiencias. Y sabía que el agua no era muy buen amigo suyo, bueno, lo suponía; ya que casi ahogarte a causa de ello causa una especie de bloqueamiento hacia la situación por la que pasaste peligro aquella vez. ¡Si en ese mismo día tragó agua y ésta se le metió a los pulmones! Sasuke la llevó a la enfermería, pero tan rápido que ni siquiera sonaba la campana para entrar de receso fue por ella para comenzar las clases de natación. Eso sí que era cansado.

Aún estaba un poco débil, pero no se iba a rendir fácilmente y no le iba a decir a Sasuke que comenzaran las clases después. Bien claro había dicho él que quería terminar rápido con esto, así que en sus deseos no estaba hacerlo esperar más ni ser algún estorbo para él cómo sabía que lo era para su padre.

Trató de deshacerse del temor y caminó hacia el Uchiha, manteniendo la distancia. Sus piernas aún temblaban, pero su miedo se había reducido en un buen por ciento.

—Métete al agua y sostente de la orilla— ordenó Sasuke, que estaba viendo al agua al igual que Hinata— Hazlo.

Inmediatamente, llevada por un impulso, se sujetó por los metales que había para meterse o salir del agua y se puso a la orilla, cerca de la escalerilla. Al sentir el contacto del agua se estremeció un poco, ya que estaba algo fría.

El chico de cabello negro se acuclilló para que la Hyuuga lo escuchara mejor y así no repetir las palabras. Le indicó que se sumergiera y que hiciera inmerciones aguantando la respiración.

Al oír eso, Hinata infló un poco sus cachetes e inhaló aire para estar lista. Luego se vio la pura cabellera que flotaba en el agua. Ya había empezado a sumergirse, mas no lo suficiente. Sasuke empujó más su cabeza para que lo hiciera mejor y Hinata intentó salir del agua. Sintió el esfuerzo de la muchacha y quitó la mano para que pudiera salir.

En cuánto Sasuke aparto su mano, Hinata agarró fuerte el borde de la alberca para poder impulsarse a la superficie. Su respiración era bastante agitada y el ritmo de su corazón se había disparado. Limpió con una mano sus ojos y apartó el fleco que se había impregnado en su rostro a causa del agua. Respiró un par de veces para regularizar los latidos de su corazón y miró a Sasuke, que la miraba como algo insignificante, como si no fuera capaz de aprender nada.

Entonces recordó la misma mirada en los ojos claros de su padre. No quería que nadie más la mirara así y decidió sumergirse lo más que pudo y permaneció en el agua el tiempo suficiente para poder levantarse y tomar aire. Ahora la mirada oscura de Sasuke era la normal. Le dijo que lo hiciera quince veces y así lo hizo. Cada intervalo volvía a tomar aire y las inmersiones terminó por hacerlas bien. Iba por buen camino. Eso era lo más fácil de hacer.

Esperó un tiempo para que Hinata pudiera hacer los otros pasos. A penas iban en la etapa inicial. Hinata sabía que Sasuke esperaba a que regularizara el ritmo de su corazón y regresara a la normalidad para poder proseguir. Ésta asintió cuando se sintió lista y el Uchiha indicó el próximo paso por hacer.

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Igual que como estaba, tenía que mover sus piernas para que estar se fortalecieran y se acostumbraran a estar en el agua. La chica de ojos claros comenzó a mover las piernas y no le resultó muy fácil que digamos, ya que no estaba acostumbrada a realizar o practicar algún tipo de deporte. Su cuerpo tenía que adaptarse a ese nuevo estilo de vida que había adoptado.

Después de buen rato intentando terminar con el límite puesto por Uchiha Sasuke, es decir, cuando él quisiera que terminara de hacer aquel ejercicio, sintió gran cansancio por que ya sus piernas empezaban a reclamarle. Agotada, siguió moviéndolas y sabía que no iba a poder aguantar un minuto más cuando, de repente, Sasuke le informó que ya era hora de ir a otro paso.

Para eso, el Uchiha se metió al agua y se acercó a Hinata. Antes que nada, hundió su cuerpo en el agua y mojó su cabello negro. Otra cualquier chica se hubiera desmayado al verlo así, mas sólo Hinata lo miraba un poco desconcertada. Lo miró por que pensaba que él no se iba a meter al agua ni mojarse, por que le había dicho que hiciera todos los anteriores pasos sin él ayudarla.

Retiró el exceso de agua de su cabello exprimiéndolo con las dos manos rápidamente, después miró a Hinata y le dijo lo que iba a hacer. Que se siguiera agarrando del borde de la alberca y que soltara su cuerpo, pero que se pusiera boca arriba. Ella lo hizo, pero había doblado los brazos y así no se podría realizar el paso, así que él le dijo que extendiera los brazos y se dejara flotar. Titubeante a que se pudiera soltar y como ya antes había sentido la sensación de estarse ahogando, reaccionó e hizo lo que se le indicaba.

Le anunció que soltara su cuerpo por que si no lo hacía se podía hundir. Esto la alarmó y decidió relajarse por completo, dejar que su cuerpo flotara y no tener miedo, todo por no ahogarse, por no volver a sentir esa desesperación.

Ya que logró hacerlo y cerró los ojos, escuchó la voz avinagrada de Sasuke que le decía que se soltara de la orilla. ¿Qué? ¿Y si se hundía? Como si estuviera leyendo su pensamiento, Sasuke se adelantó y le dijo que si había soltado su cuerpo y que si no estaba nerviosa, no iba a suceder nada de eso. Lo dijo en el mismo tono, desinteresado. Ese tinte en su voz jamás lo abandonaba.

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Desistió de soltarse, pero pronto se convenció de que si no lo hacía no aprendería a nadar, y quería demostrarse que podía hacerlo. Dejó que sus manos abandonaran el borde y de pronto sintió unas manos que la sostuvieron. Era Sasuke. Tenía que sostenerla por que se había percatado que no estaba lista y la llevó lejos de la orilla.

Hinata pensó en no perder el tiempo sorprendiéndose, y aunque lo hizo, se concetró más en su relajamiento. Sabía que en algún momento Sasuke tenía que soltarla y dejarla flotar sola. Cuando estuvo más lista, ella se lo dijo y él la dejó que flotara. Su cuerpo permaneció inerte y flotó por un rato. Entonces si se sorprendió. Pensaba que no lo iba a hacer, pero luego se animó en que debía hacerlo. Y cómo pensó, así fue. Aún faltaba mucho por aprender, eso que ni que. Mas el avance era un avance y eso significaba algo.

Al estar pensando en sus avances, se desconcetró y en un movimiento brusco que hizo, perdió el equilibrio y dejó de flotar. Aprendió, sí, pero aún no sabía nadar, así que se ladeó y comenzó a desesperarse. Empezó a manotear y en menos de un suspiro ya se encontraba otra vez ahogando. Sasuke ya no estaba, había salido ya de la alberca.

Como Sasuke no le gustaba que nadie fuera dependiente, fue por un salvavidas y se lo lanzó a Hinata.

Ella no veía nada, no vio el salvavidas que Sasuke le aventó, pero lo sintió cerca y lo sujetó. Aunque era difícil en esas situaciones, intentó apartar angustia por que en esos casos no servía de nada, sólo complicaban aún más las cosas.

Tomó el salvavidas y se lo puso. Ya cuando el miedo lentamente se fue escapando de ella, empezó a respirar hondo y a avanzar con las piernas hasta la orilla y así salir del agua. De forma inexperta, salió de la alberca y se quitó el salvavidas, tambaleante. La clase de ese día había finalizado, lo supo por que Sasuke, al llegar ella a la orilla, se iba a los vestidores de hombres.

Sasuke sabía nadar muy bien y era buen profesor, hacía que tú hicieras por ti misma las cosas y te enseñaba a no ser dependiente de nadie, cualidades que se encontraban en pocos maestros.

Hinata estaba acostumbrada a decir gracias por todo, y cuando pudiera se las daría. Por la propia voluntad del Uchiha no era, sabía que el profesor Kakashi se lo había ordenado, pero de todas maneras se lo iba a agradecer.

Usó la toalla para secarse el pelo y después la acomodó alrededor de su cintura. Se dirigió a los vestidores y pronto terminó de ponerse el uniforme para estar preparada para la salida, ya que consultó su reloj de mano y supo que faltaban menos de diez minutos para que el timbre sonara y todos partieran a sus casas.

Agarró una liga de las cuales Sakura le había proporcionado y sujetó su cabello en una coleta. Aún su cabellera estaba mojada, pero tan pronto que llegara a su casa, se quitaría el sujetador, tomaría una ducha y cepillaría su cabello. Después, quizás, tomaría un libro para leer en su habitación y le pediría los apuntes de las clases perdidas a Sakura.

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Buscó la mochila en el casillero pero no estaba, luego recordó que se había quedado en el salón. En lugar de eso, encontró el panecillo de chocolate que le había comprado la Haruno, lo tomó para devolverselo a su amiga y puso el uniforme de natación ahí mismo, en la ropa sucia, allí en el Instituto se limpiaba y se volvía a poner en el mismo lugar, ya que tenía el nombre del alumno en la etiqueta.

Salió del los vestidores a un paso más calmado que el anterior, ahora ya no llevaba demasiada prisa. No pensó encontrárselo allá afuera nuevamente, estaba él con su misma pose de antes. Se detuvo y esperó por unos instantes. Tal vez se habría equivocado, quizás estuviera buscando a otra chica y siguió su camino. Fue cuando dio un paso, habló Sasuke.

—Hyuuga, tienes que avanzar más en esa clase— informó Sasuke, poniéndose en marcha de igual forma. Con su caminar pasivo y no comunicativo, llegó hasta donde Hinata. Ella supo que de alguna manera eso quería decir que pronto habría una nueva clase de natación. Pronto iba comprendiendo el idioma Uchiha, sostenido por palabras en su mayoría ásperas y despectivas.

Ella asintió con la cabeza un par de veces y agradeció que la ayudara, tartamudeando un poco. A él sólo se le oyó decir un simple "Hmph" y un ligero cabeceo, que no fue ni asentimiento ni negación.

Se podría decir que caminaban "juntos", aunque Sasuke ya le había ganado por unos cuantos metros. Los alumnos de la escuela no tardaron en amontonarse en la salida, otros platicando con sus parejas en las bancas, algunos ya en los carros de sus padres o propios, caminando en dirección a su hogar.

Fue cuando al fondo del edificio en donde se situaba su salón, alcanzó a divisar que venía corriendo un chico, detrás le seguían los pasos Sakura e Ino, que venían platicando, más bien la rubia, ya que la chica de ojos verdes venía con los brazos cruzados y se le veía muy sumida en sus propios pensamientos y en sus manos vio que traía su mochila lila.

Llegó Naruto a su destino, que era encontrar a Hinata. Por fin lo había hecho, e iba a volver a correr y gritó por toda la academia el nombre de la chica, lo cual provocó que ésta adquiriera un rojo intenso en sus mejillas. Antes de que comenzara a trotar, Tsunade le tomó de la oreja izquierda y le regañó para que no corriera. Después la rubia giró su vista hacia donde Naruto se dirigía y vio que era a Hinata Hyuuga, así que pensó que sería mejor iniciar con las clases que ella le daría. No le soltó la oreja y lo llevó hasta donde iban Hinata y Sasuke, Naruto hizo un reclamo pero ni así de pudo apartar a Tsunade.

La directora estaba enfrente a ella seguida de Naruto, el chico que le gustaba. La señora pareció haberse enfadado, ya que la vena que palpitaba en su frente y el tic en su ojo derecho la delató. Al estar el rubio de ojos azules frente a Hinata, le tendió algo que traía en sus manos. Ella balbuceó por un momento y luego lo tomó.

Era la medicina que la enfermera le había dado. Ya se había aliviado, pero esas pastillas eran calmantes y Gina vio que Hinata necesitaba uno. Agradeció el gesto y sonrió tímidamente. Éste rió y se llevó las manos detrás de la cabeza.

Tsunade le dijo a Hinata que si tenía tiempo hoy en la tarde. Ella negó, ya que no tenía nada importante que hacer excepto pedir las notas que escribieron el día de hoy en clase y eso seguramente se lo iba a pedir a Sakura.

Entonces la rubia le dijo que si ella estaba de acuerdo, ese mismo día iniciarian con la clases de Naruto. La Hyuuga aceptó y sus palabras temblaron. El Uzumaki volteó a ver a Tsunade y le dijo que aún era muy pronto, pero ella no le dijo nada y se fue a la dirección alegando que era una mujer muy ocupada.

El Uchiha no entendía de lo que hablaban. Por lo que alcanzó a escuchar Naruto recibiría clases ese día en la tarde.

Como la conversación había terminado, Naruto se quedó viendo a Sasuke y éste lo miró de forma despectiva, así al mismo tiempo cada uno saludó. Un "estúpido" por parte de Naruto y un "Idiota" cortesía del Uchiha. Hinata vio cómo se trataban y sus cejas se curvaron mostrando desconcierto. Iba a tratar de decir algo, cuando dos chicas llegaron junto a ella.

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La de cabellera rosada le tendió su mochila y la saludó y la otra se quedó viendo a Sasuke. Trataba de encontrar indicios de que entre ellos había algo más. Apartó a Sakura de la multitud y le comentó de lo que había escuchado en su salón, y no sólo en el de ellas, sino en toda la escuela.

—Sasuke sí que debe ser un profesor sexy— exclamó la Yamanaka e hizo un movimiento sensual mientras reía. A Sakura le molestó y le pegó un golpe en el brazo, Ino se quejó y le regresó el golpe. Como era de esperarse, se cubrió para recibir otro nuevo y reinventado golpe de Sakura, pero este nunca llegó. Seguía igual o más metida en sus pensares.

De tanto escuchar a Ino parlotear de ello, le había entrado una enorme duda de eso. Pensaba sin cesar si Sasuke y Hinata eran novios. No podía ni quería creerlo. Simplemente no podía ser.

Hinata extendió su mano y le dio el pastelillo de chocolate a su amiga. Sakura lo recibió y se lo pasó a Ino, que si estuviera en sus cinco sentidos, jamás de lo daría por que se lo debía. La rubia lo tomó feliz de la vida y ya se encontraba comiéndolo cuando vio dos chicos a la entrada de la escuela. Éstos no eran de la escuela, lo supo por que no traían el uniforme.

Al parecer buscaban a alguien insistentemente, principalmente el chico de ojos y cabello castaño un tanto alborotado. Se extrañó y prosiguió comiendo lentamente el pan.

La Hyuuga desvió su mirada de las chicas y se guió por la vista de Ino. Volteó por curiosidad y vio a los chicos que Ino había visto.

Una sonrisa de las pocas que se le conocían fue bienvenida a su rostro. Se echó a correr aunque no era tan veloz, y pronto llegó al encuentro.

En cuanto la vio, el castaño sonrió ampliamente y el otro chico de lentes no se inmutó. La muchacha se cansó de correr y se detuvo a tan sólo unos metros de donde estaban los chicos desconocidos para los demás, para ella no, ya que los conocía bien. Eran sus amigos de la anterior escuela a la que había ido. Kiba y Shino eran sus nombres, respectivamente.

—¡Hinata!— gritó Kiba, llamando la atención de todos alrededor. A pesar de ello, Hinata ni se dio cuenta; estaba contenta de volver a ver a sus antiguos compañeros y amigos. Sonrió sin mostrar sus dientes y los saludó diciendo sus nombres.

Antes de que pudiera decir algo más, llegaron Sakura, Ino y Naruto a la entrada, aparentemente yéndose a sus casas. Cómo a quien le interesa saber todo, Naruto preguntó:

—¿Quién eres tú?— señaló el rubio a Kiba. Hinata se puso roja y el muchacho castaño le respondió a Naruto.

—Soy el novio de Hinata, Kiba. —se aventuró a decir.

Sasuke estaba lejos, no le interesaba nada el asunto, pero alcanzó a escuchar la presentación del chico.

Lo que faltaba, otro idiota como Naruto pensó con amargura.

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Continuará...


N/A: Buenas tardes. Lo sé, lo sé, siempre me llevo mi tiempo para volver a actualizar. El tiempo es precario, sí. Y bien ¿qué les pareció el capítulo? ¿Valió la pena la espera? Espero que sea así n.n. Este mes ha sido de demasiadas emociones para mí, ha habido tristeza, dolor, enojo, y luego llegó la felicidad y las sonrisas. No cabe duda que en la vida hay de todo. Es duro siempre tener que lidiar con situaciones desagradables, sí, y no siempre el optimismo nos acompaña, pero hay que tenerlo presente, no hay que hundirnos en la negatividad pues nosotros mismos nos dañamos.

Hablo por experiencia propia, sé que es difícil mantener la cabeza en alto y no desmoronarse, pero por lo menos hay que intentar darle frente a las cosas de la vida. Como dice el dicho, se vale caer, pero hay que levantarse.

Oh, y la palabra.

Misántropo (1)*: Persona que tiene aversión al trato con los demás.

Muchas gracias a los que dejaron reviews, se agradece mucho:

Lilamedusa: Sí, la esencia de Naruto es difícil de plasmar. Es que tiene tantas cualidades *-*. Por eso lo amo (L). Y es... hermoso. Pero sí me cuesta trabajo encontrar las palabras adecuadas para definirlo. Es tan guapo (VL). Lo sé, Sasuke no sabe ni por que se queda, igual lo hizo en este capítulo y no halló respuesta. La parvada de admiradoras si que son fastidiosas, andan detrás de Sasuke, respiran por Sasuke, sueñan con Sasuke... estan traumadas con él. Sí, Sakura tendrá que hacerlo, pero tampoco se le va a forzar, las cosas se irán dando poco a poco. Concuerdo contigo, te traen mordiendo la almohada pero a la vez te gustan. Son graciosos.

Tienes razón. Es complicado el amor, pero precisamente eso lo hace más divertido. Lo fácil aburre pronto. Saludos :).

gesy: Sobre tu pregunta, he aquí a Kiba y Shino ¡Yujú! Vamos a ver qué es lo que sucede ahora. Oh, y sobre tu duda en el otro fic, fue que a Sasuke le dio una mezcla de enojo y gracia el terminar con un chicle pegado en la frente, cosas que suceden. Cuando Hinata se dio cuenta de que él había tirado su goma de mascar al suelo, ahí termina. Me gusta que los lectores se imaginen que pudiera haber pasado. Saludos =).

Marbard: Mucho gusto en leerte ^.^. Me alegra que tengas esa idea de mi fic y que te guste, espero y que este capítulo te guste. Saludos :).

LennaParis: Vacaciones... vacaciones no tuve este verano :C. Pero igual he tenido mis momentos :D, aunque estos no siempre sean de felicidad total, pero hay que aprender de ellos. Espero que te la pases bien lo que queda de vacaciones, por que entrar a la escuela de nuevo va a ser pesado, bueno, al menos para mí. La cuestión está en disfrutar todo, y lo que no sea muy agradable, no tomárselo muy en serio. Sí, en el instante en que Sasuke le dice eso a Hinata, yo igual me emocioné, pero luego me estrellé xD. Sé que entre ellos no hay nada aún, pero poco a poco se irá dando, eso tenlo por seguro, complicaciones abrá —de ahí el título—, aunque también cosas agradables. Practicamente de todo. Espero y que estés pasándola muy bien. Saludos =).

Park Jing Sang: Se agradecen mucho los reviews :D. Igual a mí, a veces me entra el gusanillo de leer de otro tipo de pareja y todo. Siempre he sido de ver hacia otros horizontes. Es pesado leer un fic de un tirón, yo una vez lo hice y casi me quedaba dormida en el intento, me frotaba continuamente los ojos pero seguí por que el fic me había gustado. Aunque digo que después de tanto tiempo en la computadora, no terminé bien ese día .. El dolor de cabeza se hizo presente y tomé una pastilla para el dolor de cabeza y suficiente agua. Saludos ;3.

PD: Ojalá te haya resultado fácil bañar a tu perrito, no como a mí, menudo pastor alemán, un movimiento y me saca volando ¡Lol!

Vainilla-Pervinca: Yap, Sasuke le dijo lo que tenía que decirle. Me agrada que te haya gustado el capítulo. Y Sasuke a penas se enteró que Hinata le iba a dar clases a Naruto por que Tsunade lo dijo, si no lo hubiera mencionado, ni enterado él xD. Aunque sabemos que Sasuke es muy observador. A mí Sakura no me cae mal. Sólo en la primera temporada, no me gustaba su actitud. En la segunda me cae bien, pero he de admitir que no me gusta que llore por Sasuke, me recuerda a como era cuando tenía doce años. Creo que fue entre el manga 452 y 453 cuando quise cachetear a Sakura por todavía llorar por el Uchiha y, en parte, lastimar a Naruto.

Naruto se queda conmigo :D (K). Me gusta NaruSaku :). Saludos ^^.

adrifernan19: Gracias por tu review ^.^. Saben que cada comment me hace muy feliz =D. Oh, sí Sasuke-sexy, Hinata tiene suerte de verlo así, pero aún no lo ve como alguien más que un compañero ni él a ella. Ahí voy al paso de tortuga. Bueno, ya comenzaron con las clases de natación, habrá que ver cómo son las otras clases e igual ella comenzará a ayudar a Naruto. Saludos :3.

angela-hinata: En este capítulo se leen un poco sus expresiones, la verdad a veces me pongo a escribir a medianoche, como lo hice este capítulo. Sólo que mi primo no me dejó terminar ya que llegó a las once de la noche y se estuvo hasta la una pasada de la mañana, así que no pude actualizar ayer. Ay, mi primo. Casi lo sacaba a patadas de la computadora y él se plantó como un árbol.

Sí, a mí también se me antoja el chocolate oscuro en ocasiones, es muy bueno. Me empalago rápido xD. Me gustó mucho tu historia, un abrazo es necesario cuando necesitas apoyo :). Saludos ^^.

p0rj0d3r: Qué bueno que creas que cada quien tiene su carácter. Me gusta que sean iguales a como Kishimoto los creó, aunque este fic sea UA. Otro gran review que se agradece mucho :). Gracias por tus palabras — que son muchas— y espero que te la estés pasando bien lo que queda de vacaciones. Saludos :).

sakatomo-kirumi: No te preocupes, te entiendo a la perfección. Gusto en leerte ^.^. Me alegra que te haya gustado el capítulo. La actualización no estuvo tan pronto, pero este capítulo es más largo y bueno, en fin, espero que te haya gustado. Saludos =). Muchas gracias por tu review.

xXBlackxxStarXx: Wow. Agradezco mucho que hayas leído la historia. Debió ser cansado xD. Estas en lo cierto, Sasuke no la invitó a salir xD. Las chicas se quedaron con la boca abierta peligrando en que una mosca se metiera xD. Tardé un tanto, espero que te haya gustado. Saludos :). Gusto en leerte.

KathyLuu: Muchas gracias por tu comentario ^^. Sabes, leí tu fic y me gustó mucho. Me gusta la forma en que relatas :). Es un gusto que el fic sea de tu agrado n.n. Y aún sigo escribiendo sin word u.u es pesado por que si el módem tintinea y el internet se va, todo lo que escribía se me borraba, y ahora sólo me queda confiar en mi ortografía —estoy perdida con eso— xD. Comprendo totalmente lo que es escribir sin word. Saludos =). Gusto en leerte.

beatifulGirl100: Gusto en leerte ^^. De mi alocada mente salió la historia xD. Muchas gracias por tu comentario ^.^, se aprecia mucho. Demoré un poco y he tenido algunos problemas para actualizar, pero aquí estoy n.n. Saludos :).

shiru: Hubo mucho suspenso de lo que querría Sasuke, y lo que tenían que hablar eran las clases de natación xD. Gracias por comprender, en serio, he tenido muchos problemas y hasta cuando estoy regresando los reviews me llaman y no puedo terminar de actualizar. Tal vez ya luego no tenga internet u.u espero que no. Gusto en leerte. Saludos :3.

Neko-Naru-Uchiha: Gusto en conocerte y muchísimas gracias por tu review ^^. Es para mí un gusto el saber que te agrada la historia y que ésta te ayude, aunque sea un poco =D, ya que aún me falta mucho por aprender. Suerte en todo. Saludos ;).

Mina-San86: Gusto en leerte ^^. Entiendo que a veces no haya inspiración, ya que a mí me ha pasado y cuando escribo un review en ocasiones pongo cuánto amo a Naruto, lo bello que es y no sé cuánto más xD. Saludos =). Gracias por tu review.

Daniela xP: Muchísimas gracias por tu comment ^^. Igual yo, y también espero mejorar *-*. Gracias, me alegra saber que te gusta la historia. Saludos ;D.

gozatela: Se entiende a la perfección, el tiempo está más que precario. Pero aún así gracias por molestarte en dejar un review n.n. Oh, sí, yo no pertenecía a ningún club, pero siempre es bueno mirar chicos guapos. Los chicos cambian y al que te caía mal, puede que luego te guste xD. Sí, de acuerdo contigo. No tiene nada de malo andar viendo chicos lindos, pero cuando andas de rogona todo cambia, nunca me ha gustado esa actitud, parece que las chicas que hacen eso no se aprecian lo suficiente u.u. Espero que Hinata no batalle tanto con Naruto, aunque él sea un poco distraído xD. Y yo amo las nubes, me gusta verlas —cómo Shikamaru (L) —y aparte tomarles fotos.

Acertaste. De eso es lo que hablaron, con las pocas palabras que le salen a Sasuke. Éste capítulo creo que es más largo que el anterior :). Espero que te guste. Sí, ya lo creo. Trabajo y parece que no he tenido vacaciones. Pero pronto me iré a vaguear por ahí ¡Lol! xD. Saludos e igualmente suerte ^.^.

Los dejo, chico(as). Mi casa parece internet y me andan sacando. Un gran beso.

Gracias por leer.

Aiko Amori