Aclaración

La siguiente historia es propiedad de Jaid Black yo solo uso sus maravillosos escritos para una pequeña adaptación.

Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto yo solo uso sus personajes sin fines de lucro para pervertirlos/as un poco y tener un mundo con más ItaHina, SasuHina o LukaHina.

El siguiente contenido es clasificación M o MA contiene escenas de sexo explícito, sumisión y seducciones forzadas.

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Capitulo XI

Hinata se hizo amiga rápido de la hermosa y vivaz Ino de cabello rubio platinado, quien había visto en el palacio antes. Ino era una reina menor y prima por matrimonio de Itachi. Su Compañero Sagrado se llamaba Shikamaru y era soberano de una colonia en Tryston a camino de tres días de Sand City.

Ino no sólo resultó ser muy confiable y amistosa, sino una educadora inestimable también. -¿Ves a esas mujeres que usan la qi' ka pero sin corpiño?- susurró Ino.

-"Sí".- Hinata frunció el ceño, para nada contenta por su presencia. Una de esas mujeres sin corpiño, quien estaba muy viva y para nada encantada, usaba sus grandes senos como almohada para que Itachi acostara su cabeza. Ella estaba de pie tras su silla, y le daba un masaje en sus grandes hombros y se reía de los juegos de palabras sexuales que algún guerrero acababa de hacer.

-"Ella no son esclavas, pero tampoco son libres. Ellas siempre son bellísimas por cuanto son adquiridas mediante guerras y se les obliga a la servidumbre por el tiempo de cinco años Yessat".- Ino encogió sus hombros de manera elegantes. -"Aunque la mayoría deciden seguir en Tryston aún después que su tiempo ha pasado, para cumplir con las necesidades de los guerreros sin aparear".- dijo Ino.

-"Ya entiendo".- dijo Hinata no le hizo caso a ese poquito de información. Por lo menos Ino había dicho los guerreros sin aparear, lo que excluía a Itachi por completo después de esta noche. Por supuesto, ¿Por qué le debía importar?

Hinata frunció el ceño mientras miraba la expansión del cuarto, mientras se dio cuenta que el hombre endurecedor apretaba las nalgas de dos Kefas que estaban de pie a cada lado. Primero la Jefa Sacerdotisa y ahora estas esclavas. ¿No podía retener las manos el ogro?

-¿Por qué le da un masaje la mujer sin corpiño que no es una Kefa a Itachi si esas sirvientas sólo le dan placer a los guerreros sin aparear?- pregunto la ojiperla en un siseó conteniendo su ira.

-"Por la misma razón que una sirvienta sin corpiño le da un masaje ahora a mi Shikamaru".- Ella sonrió en forma abierta atrayendo atención favorable. -"Es el único momento en que los guerreros juegan, en los banquetes de consumación".- dijo Ino sin borrar la sonrisa.

Ah. Es la versión trystonni de una despedida de soltero. Sólo que estos que no son solteros permitían a que otras mujeres fueran sus títeres justo ante los ojos de sus esposas. -¿No te molesta?- pregunto la ojiperla.

Ino le echó un vistazo a donde los hombres en la mesa al otro lado del cuarto estaban sentados, segregados de sus mujeres como era la costumbre en todos los banquetes de consumación. Que Shikamaru permitiera que dos Kefas situadas de rodillas a ambos lados de él le mamaran su verga hinchada, parecía no parecerle importante a la de cabello rubio platinado de cuerpo pequeño. Ella se encogió de hombros. -"No es más que lo que las Kefas de nuestro hogar le hacen en la cámara de bañarse, seguramente.- dijo Ino.

Las manos de Hinata se tiraron a su corazón. -"Temari, la Jefa Sacerdotisa, dijo que cuando un guerrero se une, busca sus necesidades sólo con su Compañera Sagrada".- dijo la ojiperla con cierta duda.

Ino asintió con la cabeza. -"Cierto. Mi Shika nunca clavaría a una Kefa, ni otra hembra atada a él por la santa ley. Sólo yo".- dijo Ino.

-¿Tú no lo consideras",- Hinata movió su mano como haciendo una ola hacia la mesa de hombres- buscar sus necesidades con otras?- pregunto dudosa.

Ino en verdad parecía sorprendida. -¡Por las arenas, no!- Ella movió su cabeza y se rió en forma tonta. -¿No te llevaron las Kefas a tu gozo de mujer en el baño?- quiso saber Ino.

Hinata tuvo la buena suerte de sonrojarse. Ino tenía razón, pero a ella todavía no le importaba al pensar que una de esas mujeres encantadas le hiciera sexo oral a Itachi. Así que cuando dos Kefas se tiraron de rodillas y desaparecieron bajo la mesa ante su esposo, se le hundió el corazón de dolor en su pecho. En primer lugar, era cierto que ella no había querido venir a Tryston, pero coño, ahora que estaba aquí y no tenía otra opción mientras tanto pero quedarse quieta, ella comenzaba a pensar que el hombre era de ella.

Ino sintió el dolor de la Alta Reina. Ella le acarició con la mano por su brazo para calmarla. "Hinata, de cierto estás enojada, ¿o no?- pregunto dudosa no solo veía enojo en aquellos ojos perla si no que también el inestable deseo de ver correr sangre.

Ella asintió con la cabeza.

-¡Ay, querida!- Ino tomó las manos de Hinata entre las suyas, contenta porque ninguna de las otras nee' kas alrededor de la mesa de las mujeres le prestaba atención alguna. Ella sabía que darse cuenta sólo humillaría más a la Alta Reina. -"Queridísima Hinata, no agraves esto en tu mente más de lo que es. Míralas. Son sólo muñecas".- dijo Ino.

Ino se rió entre dientes, mientras trataba de limar las perezas y hacer que su amiga entendiera. -¿Te sentirías herida porque una criatura sin vida mamara a tu Compañero Sagrado? ¿O tan sólo una sirvienta de bajo grado como la que le sirve de almohada con sus senos a Itachi?- Ella le dio unas palmadas en la mano de Hinata para calmarla. -"Se me olvida que todavía no conoces los placeres que sólo una Compañera Sagrada le puede traer a su guerrero. Cuando seas atravesada por el miembro viril de Itachi, no te preocuparás sobre juegos sin mal en banquetes de consumación, créeme".- dijo Ino guiñándole un ojo.

Hinata le echó un vistazo a la mesa. Ella se mordió el labio sin quererlo.

-"Las Kefas no son reales"- le susurró Ino al oído. -"No son más que una obra de magia, que nos engaña a sentirlas como en forma real. Y las sirvientas atadas que no tienen corpiño no se les tiene en mayor consideración que a ellas".- trato de calmarla Ino.

-"No estoy muy segura que eso sea algo bueno. Son mujeres, en fin".- dijo Hinata.

-"Son bajas de guerra. Así es la vida".- dijo Ino.

Hinata detestaba admitirlo, pero cuando lo veía desde ese punto de vista, el peso en su corazón se aliviaba un poco ella sabía gracias a Madara el dios de la guerra como eran después de todo era su abuelo y también fue su maestro cuando entreno como una guerrera. Ino tenía razón. Los celos de una mujer encantada eran como sentirse amenazada de un juego de realidad virtual. Y en cuanto a la sirvienta atada, Itachi no parecía ponerle más atención que a la suavidad de sus senos acolchonados. Con una sonrisa tentadora, ella cubrió a su amiga con los suyos. -"Gracias".- dijo en voz baja la ojiperla.

-"No es nada".- Ino sonrió en forma abierta, buscando con sus ojos. -"Sólo es así en los banquetes de consumación, los cuales se dan en rara vez de todas formas, cuando nuestros hombres se ponen tan bellacos con las sirvientas atadas y las Kefas. Cobra ánimos".- Ella se acercó al reclinarse, bajando su voz hasta un susurro con el aliento. -"Además, nosotros tendremos nuestro turno para cambiarle los ánimos a nuestros hombres".- susurro de manera risueña la ojiazul.

-¿Qué quieres decir?- pregunto curiosa la ojiperla.

Ino guiñó un ojo. -"Dentro de un ratito verás, entonces cuando se calme sabrás".- dijo con una sonrisa.

Mientras Itachi gritaba su clímax por todo el salón del comedor, Hinata decidió que ella no quería saberlo.

Media hora después, Hinata descubrió exactamente lo que Ino le quiso decir. Y ella se dio cuenta con una satisfacción engreída que Itachi parecía como si quisiera matar a alguien, específicamente al guerrero sin aparear en cuyo regazo ella estaba montada.

-"El Rey Sasuke tiene el derecho a eso, mi Alta Reina".- El guerrero guapo continuó frotando su muslo mientras sonreía en forma abierta con descaro. -"Tus bayas de mujer tienen el aspecto de frutas taka maduras". – dijo el guerrero.

Hinata le sonrió en forma encantadora. Era curioso cómo hace dos días, quizá hace tampoco tiempo como ayer, quizá hace hasta una hora, tal comentario la hubiera mortificado. Era extraño lo que tener el clímax en los comedores y excitarse con gente desconocida mientras se bañaba podía hacerle a los modales de una mujer.

Hinata echó un vistazo por encima de su hombro para asegurarse que su esposo odioso viera cada movimiento de esta escena. Oh sí. El veía cada movimiento. -Muchas gracias, Izuna. ¡Cuán generoso es que lo digas!- dijo la ojiperla.

-"Es sólo la verdad".- El capiroteó una fruta taka con su dedo pulgar, lo que hizo que Hinata aullara.

Hinata dio una sonrisa aseguradora cuando él consideró con detenimiento sus preguntas. Está bien, así que no ignoraba por completo la mortificación.

Otro guerrero fue hacia donde estaba Hinata reclinada cruzada en el regazo de Izuna y se agachó sobre sus rodillas a su lado. Mientras él deslizaba su mano por sus muslos, y dio un gruñido de agradecimiento. Hinata se dio cuenta que el novato estaba muy erecto. -"Yo juro, mi Alta Reina, jamás he visto piel como la suya".- murmuro el novato.

Hinata dio un vistazo por la recámara. Itachi no le prestaba atención alguna a las sirvientas sin corpiño que se frotaban contra él, que esperando seducirlo, presionando sus senos en el rostro del joven guerrero enamorado, que se reía en forma tonta mientras la agarró por la cintura y se las mamó. Otro guerrero se reclinaba a su lado, que le frotaba el clítoris y sonreía en forma abierta. Shikamaru, un hombre grande en la flor de su vida, se sentaba en el otro lado de la recámara ojeando dagas a los hombres valientes más jóvenes.

Hinata seguía sorprendida de que esto sucedía. Ella estaba tan perdida en sus pensamientos que ella ni se dio cuenta cuando Izuna apartó su qi' ka, dejando expuesto sus otros labios a la vista de todos los guerreros sin aparear del lado de las mujeres del salón del comedor. Ella casi no se dio cuenta del hecho de que los dedos de Kagami se habían enredado en su vello púbico y la acariciaban como a una gatita.

Ino le había explicado que esta parte de las costumbres antiguas se hacía para volver locos hasta frenesí a los guerreros. Ella se daba pompa porque ella y Shikamaru siempre tenían las mejores uniones sexuales cuando se iban a sus recámaras después de las cenas de consumación. Era como si su guerrero tuviera que comprobar algo y, por supuesto, Ino sólo estaba demasiado contenta para obligarlo.

El sentimiento de los dedos de Kagami que rozaban su clítoris trajo a Hinata otra vez al presente. Se dio cuenta que estaba acostada en el regazo de Izuna completamente desvestida d su qi' ka, sus piernas ahora abiertas para el placer de la vista de todos los guerreros sin aparear y, ligeramente excitada.

-"Color de la noche".- susurró Kagami con voz profunda, -"también es cierto".-

-¿Color de la noche?- gimió Hinata sin aliento. Mientras carraspeaba, ella forzó que su tono bajara a uno que sonara un poquito menos excitada. -¿Color de la noche?- preguntó ella con más calma.

-"Sí".- Acurrucado entre sus piernas abiertas, él se le recostó e hizo un movimiento largo de lamido desde la apertura de su vagina hasta la parte superior de su clítoris. El torcía su lengua antes de responder más. Ella inhaló. -"Naruto declaró que tu parche de vello era del color de la noche es cierto, ahora lo veo".- dijo Kagami.

-"Oh".- Para su gran disgusto, Hinata se dio cuenta que se le estaba haciendo bastante difícil tener un pensamiento en su mente. Kagami tenía talento, eso lo podía admitir.

Lo siguiente de lo que se dio cuenta Hinata es que ella estaba rodeaba por todos lados por gigantes como torres que estaban excitados e incluía a Sasuke y Naruto. A un cuando Izuna le mamaba el pezón derecho y gruñía de las ganas, un guerrero guapo a quien todavía no la habían presentado le capiroteó con la lengua el izquierdo, lo que hizo que la punta de su pezón izquierdo entrara en su boca.

Hinata quería gritar. Ella quería decirles a estos hombres que ella no era así, que ella no disfrutaba de esto que quien podría disfrutar de ello era su prima Afrodita, pero no lo podía hacer; hubiera sido una mentira.

Era erótico en forma hedonística.

Era más excitante de lo que podría admitir estar acostada desnuda con las piernas abiertas mientras que un clan de hombres guapos lujuriosos la acariciaban en forma íntima. Era mil veces mejor que el incidente en la cámara de baño.

-"Permita que yo sea el escogido, Su Majestad".- dijo Kagami.

De alguna forma Hinata logró abrir sus ojos vidriosos por lo suficiente para mirar fijo al rostro expectativo del excitado Kagami. -¿El escogido?- exhaló la ojiperla.

-"Sí".- Kagami movía su lengua en forma espiral alrededor de su clítoris, y entonces lo mamaba mientras que sus dedos escarbaban en sus rizos del color de la noche. Hinata agarró el dorso de su cabeza, y movía sus dedos entre su cabello negro azabache.

Kagami alzó la mirada y sonrió en forma abierta a sabiendas. -"El guerrero sin aparear que te dé tu gozo de mujer antes que el Alto Rey te penetre".- Su boca se enterró entre sus muslos y la mamó en forma minuciosa antes de salir por aire. Ella dio un gemido lascivo. -"Tengo fama de haber llevado hasta diez sirvientas atadas a su goce de mujer en una salida de luna, mi Alta Reina. Mi madre ha oído las historias. A ella le constan mis escapadas lujuriosas".- dijo Kagami con orgullo.

¡Por Hera! Imagínense preguntarle a una madre terrestre que catalogue cuán bien le parece que su hijo hace el sexo oral. Esto era demasiado. Hinata parecía no poderle pedir a Kagami que dejara de lamer su coño como tampoco podía dejar de respirar. Su cuerpo excitado de cierto pensaba por sí mismo.

Ino había mencionado que en las ceremonias de consumación, las parejas no se iban a sus recámaras hasta que le sirvieran a los guerreros las mujeres atadas y sus nee' kas fueran provocadas a sus clímax por los guerreros sin aparear. Los jóvenes bellacos esperaban su parte de la tradición, porque era la única vez que tenían permiso de tocar a una mujer apareada. Si en otro momento se le acercaran, el Compañero Sagrado los golpearía hasta matarlos.

-¿Soy yo tu escogido?- preguntó Kagami con voz brusca.

Hinata lo miró fijo a través de sus párpados entrecerrados. Ella todavía podía ver a Izuna y el guerrero cuyo nombre ella no sabía que mamaba sus pezones como a pirulís. Los otros guerreros se reunieron en su alrededor Sasuke y Naruto también lo miraban todo, sin que se les fuera por desapercibido nada de la ceremonia. Con sus ojos le comían el cuerpo, devoraban los labios del bollo de Hinata como si fueran ellos los que estuvieran de rodillas ante sus muslos.

La escena tentadora de tantos hombres erguidos, completamente vestidos, reunidos alrededor de una mujer desnuda, excitada en extremo era una que haría a cualquiera pensar. Hinata se sentía más erótica y deliciosamente lasciva que lo que las palabras podrían expresar ahora entendía el deseo irrefrenable que desprendía Afrodita. Sin pensarlo más, ella bajó su rostro del hijo de su amiga entre sus piernas, invitándolo sin palabras a que la llevara a su clímax.

Kagami gimió, su rostro se enterró entre sus muslos. El lamió, mordisqueó y mamó en su clítoris como si fuera su dulce preferido.

Desde alguna parte del fondo de su conciencia, Hinata oyó a Ino gritar mientras que el venirse de su amiga vibraba por todo su cuerpo. Ella percibió sonidos de risa tonta, y la voz de un hombre quien sólo podía ser Shikamaru quien levantaba a su Compañera Sagrada en sus brazos y le decía que le enseñaría lo que en realidad era placer.

Ella oyó estas cosas, pero le prestó poca atención. Ella estaba demasiado entretenida en lo que su hijo hacía entre sus piernas.

Los brazos de Hinata se quedaron sin fuerza mientras que los sentimientos de éxtasis se hacían agudos, más intensos. Gemía y temblaba ella, cerró sus ojos y simplemente sentía.

Bocas, lenguas, y dientes en su pezón. Labios, lengua y dientes mamaban en su clítoris lleno de sangre hasta su límite. Otra mano frotaba su muslo de arriba abajo. Lenguas en su barriga. Dedos frotaban entre sus rizos. Palabras susurradas de agradecimiento por espectadores.

Era abrumador.

Gritando los pezones de Hinata sobresalían y se hicieron más gruesos y endurecieron de las bocas agradecidas de los guerreros que mamaban en ellas mientras que ella con violencia tenía su clímax. Sus labios se hicieron de un color rojo delicioso, que bocanearon para decirle a Kagami sin palabras que había hecho bien.

Entonces Hinata era levantada en los brazos del excitado y feroz Alto Rey quien tenía algo por demostrar. Ella cerró sus ojos y se acurrucó en el pecho de Itachi mientras que se dirigía a la recámara.

-"Ningún guerrero te hará gritar como yo te haré gritar, nee' ka. Ningún guerrero".- afirmo Itachi.

Sus ojos se abrieron de repente. Ella de repente se preguntaba cuán buena era la idea de desatar los instintos de celos de Itachi.

Ella tragó saliva con fuerza. Temari había tenido razón. Hinata estaba contenta de que ella estuviera ahí para la unión.

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Mi rincón

Kon′nichiwa chicos pues que les digo no tenía nada que hacer y aquí les traigo la conti

Bien ahora voy a aclarar algo que ya había dicho con anterioridad yo no doy mi permiso para que mis historias sean adaptadas a un sasusaku o naruhina si se preguntan porque es muy sencillo no me gusta el sasusaku ni el naruhina. Ahora si quieren hacer las adaptaciones con Sasori, Gaara, Shikamaru, Izuna, Shisui, Itachi o Madara adelante pueden hacerlo pero si es un sasusaku o naruhina NO pueden hacerlo ¬¬

Otras aclaraciones

Indra será Zeus ;P

Hashirama será Tanatos dios de la muerte.

Madara será Ares dios de la guerra.

Hizashi será Poseidón dios de los océanos.

Hana será Artemisa

Kurenai será Atenea

Mei será Afrodita.

Kaguya será Hera.

Dejen review

Matta nee.