Los personajes son de Stephanie Meyer, a excepción de algunos son míos.
La historia es mía.
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¡Que demonios hacía Edward Cullen aquí!
-Usted debe ser el arquitecto.- más que una pregunta fue una confirmación por parte de Alec.
Por favor, que diga que es solo una confusión, que se equivoco de mesa.
-Así es.- dijo Edward recobrando la compostura.
Cerré los ojos fuertemente como si me hubieran dado un fuerte golpe.
Mierda, ahora si estamos perdidas.
Asentí dándole la razón a mi conciencia.
Alec se levanto de su asiento para darle la mano, yo debí haber hecho lo mismo, pero sinceramente dudaba que pudiera levantarme en estos momentos.
Al fin Edward tomo asiento, quedando yo entre ellos. Podía sentir la mirada fija de él en mí aunque yo me negaba a mirarlo, manteniendo mis ojos en la mesa.
-¿Bella que haces tú aquí?- preguntó Edward confundido.
-Esa misma pregunta me hacía yo pero dirigida hacia ti.- conteste mirándolo al fin.
El frunció el ceño.
-El señor Aro Vulturi me contrato para trabajar en su nuevo proyecto como arquitecto.- Alec intercalaba miradas entre yo y Edward.
-¿Se conocen?- pregunto finalmente.
-Somos viejos conocidos.- me apresure a responder.- y en cuanto a lo que hago aquí…- suspire, no valía la pena inventar algo porque Alec terminaría descubriéndome- trabajo como asistente del señor Vulturi.
-No seas modesta Isbel, también eres la fundadora del proyecto sonrisa de Ángel.- agrego Alec, lo fulmine con la mirada ¿Dónde estaban los tenedores cuando se necesitaban?
Edward parecía estar en un estado de shock, cuando al fin pareció recuperase solo pregunto:
-¿Isbel?
-Lindo nombre no ¿crees?- le pregunto Alec a Edward.
-Su nombre es Isabella, Bella mas bien- Alec sonrío, estaba a punto de abrir la boca, cuando por fortuna la mesera llego.
Entrego las cartas del menú y espero a que decidiéramos.
-Bouillavaisse para mí.- pidió Alec pronunciando a la perfección el nombre del platillo.
-Boeuf bourguignon- elegí yo.
-¿Qué significa pate de canard salé foie?- me pregunto en un susurro Edward.
Pensé en no contestarle o mejor aun decirle que se las arreglara como pudiera, pero no podía ser tan cruel y dejarlo pedir un platillo el cual seguramente no le iba a gustar.
-Pate de hígado de pato salado.-conteste de igual manera.
Edward hizo una mueca de asco y yo tuve que morderme el labio para no reírme.
-Lo mismo que la señorita.- dijo a la mesera entregándole el menú.
Después de que cada quien tuvo su plato en frente – aunque yo solo pique un poco pues me interesaba mas los negocios- y procedimos a trabajar y gracias a Dios abandonaron el tema sobre cual era mi nombre.
En realidad era algo muy ridículo y simple:
En una cena de gala que Aro ofreció a algunos inversionistas a la cual me obligo a asistir, Nathan llevo a su primito de cinco años pues lo habían dejado a su cuidado y como no quería perderse la fiesta, no se le ocurrió otra que llevarlo consigo, al ultimo la que termino cuidando al pequeño fui yo, mientras él coqueteaba con las hijas de los inversionistas. Después de la "fama" que me dio la revista en la que pose, paparazzis empezaron a perseguirme y mas aun después de que hice algunas participaciones especiales como en sketches de parodia e invitada especial en otros tantos programas – los cuales por no hacerle quedar mal a Aro tuve que aceptar- un reportero se acerco a "entrevistarme" trate de eludirlo pero como el niño quería salir en la tele empezó a gritar
-¡Isbel, Isbel! Yo quelo salil en la tele yo quelo Isbel – a la prensa se le hizo tierno que no pudiera pronunciar bien mi nombre y desde ahí cada vez que me ven en algún momento que requiera estar arreglada o involucre publico me llaman Isbel y lo del apellido Vulturi es otra cosa que la prensa también adopto pues Aro hizo unas declaraciones donde decía que yo era como una hija para el.
Vendría siendo como dos personas diferentes en una sola. Isbel Vulturi la que posa en revistas y sale en la tele, además de la que es considerada ahora en Italia como la mujer de negocios mas sexy –y todo por culpa de esas dichosas fotos- y Isabella o Bella Swan la simple universitaria que trata de hacer lo posible para pasar desapercibida sin mucho éxito.
De cualquier forma ni siendo una, ni siendo la otra me gusta llamar la atención.
Alec me entrego el contrato que teníamos que firmar, así que lo estaba revisando, siempre era muy cuidadosa en lo que firmaba, aunque fuera una simple factura la leía detenidamente.
Acaba de terminar de leer el contrato y todo estaba en orden, me disponía a poner mi firma cuando algo de la conversación de Edward y Alec me distrajo.
-Así que debes estar enterado de que Isabella y yo pronto nos comprometeremos.-levante de golpe la cabeza para mirar a Alec incrédula.
-¿Pero que mierdas estas diciendo?- pegunte irritada tratando de no levantar la voz para no llamar la atención.
-Digo lo que es inevitable cara tu me amas y eso es algo que no puedes ocultar y yo bueno podría sacrificarme para hacerte feliz.-concluyo
-Permíteme que te discuta eso.- conteste.
-Vamos Isbel siempre has estado loquita por mí, tu indiferencia es solo una mascara para ocultar tus sentimientos.- este hombre realmente tenía un problema de ego.
-Alec- hablo Edward viéndose irritado.- ella merece mas que un tipo el cual solo se preocupe por el mismo y creo que ella tiene mejor gusto.- mi boca se abrió completamente.
-Pues ella…- comenzó Alec pero lo interrumpí parándome de mi lugar.
-Escúchenme bien ustedes par de imbeciles- dije viéndolos a ambos.-Dejen de hablar de "ella" como si "ella" no estuviera presente. Les diría que se comportaran como los hombres que son pero dudo mucho que lleguen a eso, así que solo les diré que dejen de comportarse como un par de neandertales, venimos a hablar de negocios, esto es algo muy importante para mí pero no espero que ustedes lo entiendan.
Tome el contrato y plasme mi firma en el, guarde una copia en mi bolso y me dirigí a pagar mi cuenta.
¡¿Con que derecho se atrevían hablar de mí?
¡¿Cómo él se atrevía siquiera a decir eso!
"ella merece mas que un tipo el cual solo se preocupe por el mismo"
¡¿Y el que? ¿Acaso el no había jugado conmigo?
-¡Bella espera!- grito Edward a mis espaldas.
Apure mi paso hacia mi auto, mientras buscaba en mi bolso las llaves de mi auto, estaba a punto de introducirlas en la cerradura cuando estas me fueron arrebatadas.
-Por favor espera- dijo Edward a mis espaldas.- Lo siento por todo.- tenía la sensación de que no se estaba disculpando solo por lo del restaurant.
De pronto recordé a Demetri y el pánico me invadió, si a Alec le había rozado con una bala solo por intentar acercárseme no me imaginaba que era lo que le podría hacer a Edward quien prácticamente me tenía acorralada y me había quitado las llaves de mi auto.
-Edward dame las llaves- pedí con voz temblorosa.- Por tu bien dámelas.
-No hasta que me escuches…- su voz se vio interrumpida por otra.
-La dama dijo que le devuelvas las llaves.- dijo Demetri quien apareció de pronto detrás de Edward apuntando con su pistola de mano directo a la cabeza de él, pude ver como Edward se tensaba.- tienes exactamente tres segundos para obedecer antes de que yo incruste una bala en medio de tu cerebro.
Edward se movió rápidamente y me puso detrás de él, para protegerme.
-Aléjate de ella o sufrirás las consecuencias.- advirtió Edward.
Demetri rodó los ojos.
No pude contenerme y respondí desde atrás de él.
-Edward agradezco que trates de… defenderme. Pero te doy un consejo: no creo que sea buena idea amenazar a alguien si no eres tu quien sostiene la pistola, y mas aun cuando el otro sujeto te sigue apuntando con ella.
Me zafe de su agarre y salí de mi "escondite".
-¿Qué haces aquí?- pregunte a Demetri, bueno se suponía que su trabajo era vigilar de "lejos".
-Vi a este tipo seguirte cuando saliste del restaurant, lo reconocí del día que estuvo en tu casa y por lo tanto pensé que era algún conocido tuyo, por lo que en vez de dispararle vine a preguntarte si querías que lo hiciera- respondió como si fuera la cosa mas obvia del mundo.
-Ah… vaya, gracias… creo.- conteste.
-Amm… ¿Bella?- llamo Edward, me gire para hacerle saber que tenía mi atención- ¿Podrías pedirle a tu… amigo que deje de apuntarme con el arma.
Recién me di cuenta de que Demetri seguía con su mano al aire y en ella la pistola directo hacia la frente de Edward.
-Demetri guarda el arma.- gracias a Dios el estacionamiento ya estaba muy oscuro como para que la gente que pasaba notara algo.
-¿Tu eres…?- pregunto Edward a Demetri.
-Guardaespaldas personal de Bella- dijo en un tono en el cual dejaba claro una advertencia.
Edward asintió frunciendo el ceño.
Un mareo repentino me hizo tambalearme, Demetri me sostuvo por el codo.
-¿Te encuentras bien?- pregunto
-Si, en unos segundos pasara.- respondí sosteniendo mi cabeza.
Demetri le arrebato las llaves de mi auto, quien por mirarme preocupado no reacciono. Abrió el carro y me sentó en el asiento conductor.
-Dame la botella de agua que esta en el asiento trasero.- pedí.
-¿Qué has comido hoy?- pregunto mientras yo le daba ligeros sorbos al agua.
-Mmm... - murmure haciendo memoria- un jugo y un galleta de avena, y comí lo del restaurante…
-En realidad solo lo probó, dejo prácticamente intacto el plato.- interrumpió Edward, lo fulmine con la mirada pero no pareció afectarle.
-Como lo sospeche- dijo Demetri interrumpiendo mi duelo de miradas con Edward.-De nuevo has estado descuidando tu alimentación, lo mejor será que regresemos a Forks y…
-No- lo corte.- mañana tengo que ir a ver el edificio para indicarle al señor Cullen sobre de que va esto, tengo que trabajar, por favor no me quites esto, sabes que trabajar es lo que me mantiene a flote.- suplique.
El estudio mi rostro, lo que no debió ser fácil debido a la oscuridad del lugar, pero escuche como suspiro resignado. Se levanto y cerró mi puerta entregándome mis llaves, se giro hacia Edward y observe con curiosidad como anotaba algo en un papel y se lo entregaba.
-Esta es la dirección del edificio, mañana a las nueve y treinta, la señorita Swan es muy puntual por lo que se espera lo mismo de usted, a ella no le gusta que la dejen esperando.- le dijo firmemente.
-Así será y puede contar con lo de mi puntualidad yo también soy alguien a quien le gusta que sean muy puntual, nueve y media ni un minuto mas.- se giro un poco para observarme.- hasta mañana Bella.- dijo con voz dulce, para después dirigirse a su propio auto.
-Quien diría que el mejor francotirador de la INTERPOL y la CIA, sería un muy buen asistente.- le dije con una sonrisa burlona- piénsalo para cuando te aburras de apuntar a la gente con tu arma.
-Nos vemos Isbel- contesto el en venganza y yo le saque la lengua en un actitud muy madura de mi parte, antes de arrancar el auto y dirigirme al hotel.
…
-¡Estupida! ¡Estupida! ¡Estupida!.-me decía a mi misma mientras me daba de golpes contra la pared del baño.- ¡Hugh!- me queje mientras me sobaba la cabeza, me había dado uno con mas fuerza.
Creí que ya habíamos acordado que darte de golpes contra una pared no era buena idea, desde esa ves que te salio un enorme Chichón.
-Desaparécete- gruñí, estaba demasiado enojada como para mantener una conversación conmigo misma.
¿Y todo por que?
A si, por que la estupida de mi se le había olvidado echar los somníferos al bolso.
-¡Mierda!- volví a quejarme
Bueno, tenía algunos trabajos con eso podría tratar de distraerme y olvidarme de la idea de dormir por un rato.
Trate de tranquilizarme pero no duro mucho pues otra realidad me golpeo.
Edward Cullen era arquitecto. Edward Cullen era él arquitecto.
Maldita sea ¿por que el mundo se ensaña conmigo?
Digo, soy buena hija, buena amiga, buena empleada, una ciudadana que si bien no ejemplar colaboro con la comunidad, no tiro basura a la calle, voy a la iglesia, cumplo con mis deberes y hago donaciones a causas benéficas.
Entonces… ¿Por qué?
¿Por qué de tantos malditos arquitecto en el mundo Aro tendría que elegir a él.
Me refiero a que él no podría haberlo hecho a propósito… ¿O si?
El ni siquiera sabe quien es el, no digas tonterías.
Como sea, ahora tendría que trabajar con Edward imbecil Cullen.
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Bueno chicas aquí otro capitulo mas
creo que ya quedo aclarado lo de Isbel Vulturi.
Y después de tanto tiempo apareció nuevamente Demetri.
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Un beso.
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DenisseR_Cullen.
