CAPITULO 11

Me fui de aquel local, iba tan concentrada en mis pensamientos que me choqué con algo muy duro y me caía al suelo.

Ainhoa: ¡Dios! ¡Que ostia me he metido...! Perdone es que... (Mire arriba y entonces me tranquilicé) Perdona, Zorro, es que iba muy distraída pensando en una cosa.

Zorro: No pasa nada. (Me extendió la mano y yo la acepté)

Ainhoa: Gracias, caballero.

Zorro: Aceptaría esta preciosa señorita ir del brazo de este humilde caballero.

Ainhoa (abrazando su brazo): Por supuesto.

Empezamos a caminar.

Zorro: ¿Has descubierto algo?

Ainhoa: Que le hombre que tenía el libro ha muerto.

Zorro: No jodas.

Ainhoa: El caso es que fui a un lujoso bar a tomarme un café, y cuando iba a pagar, uno de los camareros reconoció su foto, yo le pregunté que si le conocía, y por lo visto venía pocas veces, de echo, según el camarero, para el era impensable que viviese por aquí, ya no hablaba nada de español. A si que si vive aquí, la casa tiene que estar muy escondida, tal vez en un bosque o en un lugar a los que los aldeanos acudan poco...

Zorro: Gran deducción.

Ainhoa: Si es que soy la hija del mejor detective. (Dije con una sonrisa, orgullosa de mi padre) Tampoco he averiguado mucho...

De repente alguien se acercó.

¿?: ¡Señorita! ¡Señorita!

Me giré y vi al camarero de antes.

Ainhoa: ¿Es conmigo?

Camarero (llegando hasta nosotros): Si, perdone la interrupción, pero creo que esto le va a interesar.

Ainhoa: ¿A mí?

Camarero: Verá, fue muy raro, la ultima vez que el señor Liderton vino al bar, dijo que si alguna vez le pasaba algo y algún forastero preguntaba por él, que le diera esto, dijo que era muy importante lo que había dentro, no se lo que pone, pero estoy seguro que usted es la persona adecuada.

Ainhoa (un poco sorprendida): Vaya...gracias.

Camarero: Siento no habérselo dado antes, es que se me olvidó.

Ainhoa: No pasa nada, más vale tarde que nunca, ¿no?

Camarero: Supongo. Bueno, hasta otra señorita, señor (dijo mirando a Zorro)

El camarero se fue y abrí el papel.

Zorro: ¿Hay algo importante?

Ainhoa: Tal vez...

Zorro (abrazándome por la espalda): Pues... ¿Por qué no lo dejas para más tarde?

Ainhoa: Está bien. (Guardé el papel en la mochila) ¿Tienes algún plan?

Zorro: Pues había pensado en que podríamos ir a la playa los dos solos.

Ainhoa: ¿Y que vamos a comer?

Zorro: Pues compramos unos bocatas y algo de beber.

Ainhoa: Vale, ¿lo compras y yo voy a ponerme un bikini y te traigo algún bañador?

Zorro: Me parece genial. (Dice dándome un beso)

Ainhoa: No te vallas a perder. Te espero aquí.

Después un rato esperándole, llegó, y nos fuimos a la playa.

Estábamos dando un paseo por la orilla, por suerte no había nadie más. Zorro me contaba la historia de su amiga de la infancia, Kuina.

Ainhoa (abrazando el brazo de MI chico): ¿Y yo soy la única que lo sabe?

Zorro solo sonrió.

Ambos nos fuimos a un lado de la playa junto a un acantilado. Allí empezamos a comer y cuando terminamos de comer, empezamos a hablar.

Ainhoa: ¿Pues sabes que te digo, Zorro?

Zorro: ¿Qué?

Ainhoa: Esto...

Dije mientras le agarraba de su miembro, después empecé a correr huyendo de él.

Zorro: ¡Ven aquí!

Empezó a seguirme, yo corría todo lo que podía, hasta que me alcanzó me agarró de la parte de abajo del bikini y me acercó a él, me puso boca arriba en el suelo y el se puso sobre mí, poniendo cada brazo a un lado de mi, acorralándome.

Zorro: ¿Adonde te crees que ibas? (Yo le saqué la lengua) ¿Has visto lo que ha causado tu gracia?

Ainhoa: ¿Qué ha pasado?

El peliverde se pegó más a mí, entonces sentí un bulto muy cerca de mi intimidad, solté un suspiro por aquella sensación y me sonrojé un poco.

Zorro: ¿Cómo me lo piensas pagar?

Ainhoa: Hazte una paja.

Zorro (mosqueado): ¡Eso solo lo hacen los que están desesperados, bestia!

Ainhoa: ¿Y que quieres que haga?

Zorro puso una sonrisa ¿pervertida?, y empezó a bajar su mano hasta la parte baja de mi bikini y empieza a masajear mi intimidad por encima de la tela, haciendo que yo soltase algún suspiro.

Ainhoa (sonrojada y algo excitada): Zo-Zorro...no juegues...por favor...

Zorro: O sea, tú si puedes jugar, pero yo no, que lista.

Le empujé y calló al suelo, me puse sobre él.

Ainhoa: Si eso es lo que quieres... pero esta vez déjame a mi.

Dije dándole un beso cargado de pasión.

Y lo que pasó en aquella playa, solo lo sabemos Zorro, yo y el mar...

CONTINUARÁ...