-¡¡Urahara!! –Ichigo entró corriendo en el almacén con la pequeña shinigami morena en brazos, que estaba inconsciente.- ¡¡Urahara!! Joder que es todo esto… -Aún no habían recogido todo el mobiliario que había en el suelo. Y al muchacho le falto poco para caerse al suelo.

-¡Rukia! -Renji al ver la escena se le olvidó el mareo y lo que le estaban contando, y corrió hacia la pareja.- ¡¿Qué coño le has hecho?!

-¡Yo nada imbécil¡Apártate y déjame pasar!

-¡No¡Mira que le has hecho! A partir de ahora la cuidaré yo.

Mientras los dos shinigamis seguían peleándose, el resto de personas los miraban atónitos. Chad se acordó de una discusión similar en la Sociedad de Almas, pero esa vez Renji tenía a Rukia en brazos y ésta no estaba inconsciente, pero ambos muchachos estaban tan concentrados en la pelea que estuvieron a punto de ahogarla. Así que decidió poner fin al flash-back, apartar a ambos y coger a la muchacha, después de eso podían seguir matándose. Pero no, en el momento que los apartaron, centraron su atención en Rukia, ya que medio se despertó y Chad decidió dejarla sentada en el sitio de Abarai, junto a Ishida y Orihime. Sonrió a la muchacha y antes de poder articular palabra se cayó encima del Quincy, mientras Inoue intentaba sostenerla. Al ver que era imposible, no podía mantenerse, llevaron a la chica a una habitación contigua para que descansase. Tessai sabría cuidarla, ya que Inoue no parecía muy convencida de poder hacer uso de sus poderes curativos, se sentía algo débil al lado de Rukia.

-¿Qué ha pasado Ichigo? –Preguntó seriamente Urahara, que acababa de entrar en la habitación donde se encontraban todos sus invitados, todavía con el informe 313 en la memoria, acababa de leerlo, pero necesitaba reflexionarlo.

-Estábamos hablando en una heladería… se quedó pensativa y al poco tiempo comenzó a balbucear, no se qué cosas, y cuando nos dirigíamos aquí, a pocos minutos de llegar, se desmayó.

Ichigo comenzó a contar todo lo que había dicho Rukia, no sin antes pegarle a Urahara por avisar a su familia de todo el embrollo. Al poco, Renji tuvo suficiente, y se levantó para ir a ver a la muchacha. "¿Porqué Ichigo¿Por Shiba Kaien¿Qué te pasa en la cabeza Rukia?", pensó el muchacho antes de entrar a verla. Tessai le contó que se había despertado súbitamente y que le dio un calmante para que pudiera dormir, Abarai no estaba muy convencido, pero el hombre le dijo que era lo mejor, él sabía como tratarla. Se quedó a su lado mientras el pelirrojo contaba la extraña historia que había estado viviendo durante todo el día, aunque estaba algo lejos, podía escucharla casi a la perfección, para su desgracia. Le acariciaba el pelo lentamente, hasta que, súbitamente tuvo que dejar de hacerlo ya que alguien se acercaba a la habitación.

-Vago-san. –Ururu entró en la habitación.- Te llaman a la sala, yo me quedaré con Rukia-san. -Renji se levantó y se dispuso a acudir junto al resto de sus amigos.

-Abarai-san, cierra la puerta. –Le dijo Urahara. El muchacho se sentó al lado de Ichigo.- Toma Kurosaki-san. –Le dio el informe 212, el que se había quedado Yourichi.

-"Luciérnaga azul". –Leyó el muchacho.- ¿Esto que es?

-Un informe qué escribí hace mucho tiempo, cuando yo era el Capitán del escuadrón número doce, y podía investigar libremente en la Sociedad de Almas. –Se decidió a contar, por fin, la historia.- Siempre me pareció curioso el cuento de la luciérnaga azul.

-¿Me acabas de dar un cuento?. –Preguntó extrañado el muchacho que sostenía los papeles en sus manos.

-Mas o menos. –Urahara se reía, recordaba a la primera persona que le contó esa historia y la cara que puso, esperaba una reacción similar.- No se si sabrás que la mayoría de cuentos infantiles tienen algún trasfondo real, y por supuesto alguna enseñanza. Y éste no es diferente. Pero lo que es curioso es que la gente se lo aprendía como una oración, es decir, casi todo el mundo lo relataba igual. Decidí preguntarle a Yamamoto Genryuusai, y él me lo relató tal y como esta en el informe. –Ichigo comenzó a leer los papeles.- Léelo, el cuento es correcto, pero tenemos un problema, alguien ha modificado el resto del informe, yo no lo escribí.

Los Capitanes del segundo, octavo, décimo y treceavo escuadrón, junto con sus respectivos Tenientes, se encontraban reunidos en la que ya habían decidido llamar "la salita de Ukitake". Últimamente pasaban más tiempo en ella metidos que en sus propias divisiones.

-Pero¿cómo puede ser que un informe sea sólo la narración de un cuento? –Preguntó Hitsuyaga.

-Urahara es un hombre extraño. –Contestó Soi Fong.- Tendrá un trauma con ese cuento.

-Pone algo más, pero es inteligible para nosotros, esperemos que Abarai tenga más suerte. –Contestó el Capitán de la división trece.- ¿Cuándo tendremos contacto con él?

-Pronto, en cuanto sepa algo me avisará. –Contestó cansada la Capitana.- Ahora sigue con el otro informe, quizás nos saque de dudas.

-Recuerdo ese cuento, cuando éramos pequeños Rukia y yo, nos lo contaban los pocos adultos que hablaban con nosotros. Lo había olvidado. Pero si de pequeño me parecía una tontería, ahora…

-No debes desdeñar la sabiduría popular, Abarai-san. –Le replicó Urahara.

-¿Pero que tiene que ver todo esto con Rukia?

-En la Sociedad de Almas hay mucho más de lo que uno ve. –Ya empezaba a ponerse misterioso.- Nunca llegue a averiguar si la luciérnaga azul existía de verdad, pero lo que sí llegue a saber es que era posible la manipulación de personas, tal y como lo está haciendo con Kuchiki-san, nunca supe realmente cómo, tuve demasiados problemas con este tema. El informe que tengo en mis manos, debería ser un completo análisis sobre su funcionamiento. Y además debería poner que se cree perdido, y posiblemente roto o inservible. Pero en cambio habla de una extraña sociedad secreta.

-Para de leer Ukitake. –Ordenó Soi Fong.- ¿Estas diciendo que hay unas personas que piensan que pueden tener toda la sabiduría y poder sobre la vida y la muerte? –El aludido asintió con la cabeza.- ¿No tienen bastante con ser shinigamis? Suficiente poder tenemos ya sobre la vida y la muerte.

-Pero no sobre la nuestra. –Aclaró el Capitán del octavo escuadrón, tan serio que no parecía él mismo.- ¿Se dice algo más sobre estas personas?

-Sí, la posible ubicación en la época en que se hizo el informe, pero nunca se verificó ya que hubo una prohibición expresa de hacerlo, no pone quien lo prohibió. –El hombre de pelo blanco siguió ojeando el informe.- Dice que no puede ser un número extenso de personas, por fuentes que no cita piensa que serán unas 13 o 15 personas, por supuesto con un líder y… una mano ejecutora… -Levantó la cabeza y observó a los Capitanes y Tenientes que tenía a su alrededor.

-Sólo puede ser la persona que se hace pasar por Shiba Kaien. –Rompió el incómodo silencio Hitsuyaga. El Capitán de la división trece estaba notoriamente afectado por la situación, por un lado estaban utilizando la memoria de un amigo suyo, y por habían hecho desaparecer a una subordinada suya.

-¿Y que más pone en el 313 Ukitake?

Urahara y Yourichi miraban el té que les habían servido, sólo podía ser eso. Ellos no habían bebido, a ella no le gustaba y él se acababa de sentar. Se planteaban seriamente si Tessai había puesto alguna cosa en la bebida, quizás pasada de fecha. Ya que a ellos no podía haberle afectado, observaban la escena desde la perspectiva de la serenidad, o más bien de la cordura. Se miraban un poco alucinados. Ya que poco después de explicar la mitad de la historia, el tendero estaba emocionadísimo poniendo en vilo a los presentes cuando todo se volvió más surrealista aún ¿No se daban cuenta del alcance de lo que estaba explicando? Evidentemente, no.

-Entonces, si estamos hablando de un cuento, podemos despertar a Kuchiki-san como si fuera uno¿no? –Comento alegremente Inoue, interrumpiendo la conversación, en ese momento comenzó la locura.- Kurosaki-kun ¿ha tomado alguna manzana en tu casa?

-No.

-Pero para eso nos hacen faltan siete enanitos, y yo no veo siete enanitos por aquí Inoue. –Dijo convencido Ishida, siendo secundado por Chad.

-Pero, quizás necesite el beso de un príncipe. –Recapacitó seriamente Orihime.- Aunque no hubo manzana pueden haber muchas otras cosas que la hagan dormir así profundamente…

-Entonces creo que eso me toca a mí.

-¿Qué dices Renji¡Si tu vienes del Distrito 78 del sur del Rukongai! De príncipe tienes poco…. –Le contestó rapidamente Ichigo, algo molesto.

-Bueno, pero seguro que funciona… -se quedó pensativo un buen rato- creo que voy a ir a probar.

-¿Qué dices loco? Sí va alguien voy yo… -Se levantó y agarró del brazo al muchacho.

-¿Y tú que? Tampoco vienes de la nobleza que digamos…

-Pero mi padre es médico.

-¿Y que tiene eso que ver?

Urahara se levantó, dejando a los presentes con sus absurdas teorías acerca de cómo curar a Kuchiki-san. Vaya día le estaban dando, a él un hombre tranquilo y un tendero honrado. Tenía que cambiar de compañías.

-Tessai-san. ¿Qué tipo de té has puesto a nuestros invitados?

Por su parte, Yourichi, no podía aprobar la situación, no estaba el asunto para tonterías de ese estilo. Pero amparándose en que en ese momento no eran ellos mismos, estaba disfrutando muchísimo de la escena, hasta llegar al punto de que a veces, animaba a contestaciones más absurdas, eso sí, mientras no estaba Urahara.