¡Hola! :D Estoy aquí otra vez, ahora con la onceava parte de esta historia diabólica que me hace sufrir.

Antes que nada quiero extenderle todo mi agradecimiento a Sunny D'Argonnel que se hizo cargo de la beteada de este capítulo, ¡Eres grande mujer! T_T

Y ahora con las noticias: Mis ojos están mejor. Ja xD

Gracias por todos los views, Reviews, follows, favorites y demás XD Me hacen muy feliz y me inspiran

Sé que acostumbro publicar cada dos o tres día, pero como estamos tratando de mejorar la calidad de esta cosa, pues tal vez me lleve un día o dos más para colgarla, será para bien lo prometo xD

No hay mucha acción en este capi pero es necesario :I lo recompensare :P

Pff, ya me explayé demasiado :s nos vemos al pie del capítulo

Enjoy :P


Capitulo XI. Parálisis emocional

Fue un acuerdo bilateral. No lo discutieron, no estrecharon sus manos, pero ese beso que Sherlock le había dado era un pacto, un contrato entendido, sin firmas.

Fingir no era difícil para ninguno de los dos: la misión de Irene era que el rubio creyera que tenía una relación amorosa con él, y Sherlock necesitaba dejar de estar loco por John Watson y olvidarlo todo. Sus propósitos podían funcionar juntos.

Sherlock se estremeció cuando la mano de Irene se puso en contacto con la suya, haciendo rozar los huesos de sus pulgares. Compartieron una mirada abierta cuando estaban a punto de cruzar el umbral de la puerta del salón de clases, y él la sintió como un arma afilada entre los dedos. Sabía que detrás de esa puerta estaba su única debilidad, y probablemente lo atacaría mentalmente, de la peor manera posible. Aunque ahora no estaba indefenso: la tenía a ella.

Entraron al aula en silencio, tomados de la mano, como una pareja normal, ambos conscientes de las miradas que eran lanzadas sobre ellos, ojos asombrados, fascinados y seccionados por el desconcierto.

Algunos abrieron la boca hasta el suelo, otros se atragantaron con su propia saliva, pero John Watson ni siquiera levantó la vista cuando entraron. Se limitó a seguir mirando al suelo, sentado en la esquina del salón, muy erguido, en forma soldadesca.

Sherlock sintió una punzada de resentimiento, pero la echó a la basura. Supo que no tenía ningún derecho de esperar algo de John, después de todo, sólo era su amigo, dejando aparte todo el sexo sin sentido.

...

El celular vibro en su pierna: -Alerta de mensaje-.

Trató de controlar el temblor intermitente en sus manos y la agitación de su vientre. John necesitó de varias respiraciones profundas para tener el valor de ver de qué se trataba.

"Oh por favor...no llores Johnny boy :( lo justo es lo justo"

N o. (…)

El mismo número desconocido que le había enviado la fotografía hacía pocos días. Su mente trabajó a la velocidad de la luz y una profunda y extraña sospecha se volvió cólera insoportable en su cuerpo.

Irene Adler.

Estaba seguro de que era ella, y eso solo estaba empeorándolo todo.

Su puño se cerró alrededor de la pantalla del teléfono celular que descansaba sobre sus dedos. Si no hubiera tenido tanto autocontrol, lo hubiera destrozado y lanzado contra el pizarrón frente a él. En vez de eso se quedó en la misma postura, apretando los labios.

Mary llegó unos minutos después de eso y se sentó a su lado. Le dirigió una mirada preocupada, pero él ni siquiera se volvió para verla, y siguió sumergido en sus pensamientos, como si ella no estuviera ahí.

El resto de la clase transcurrió en un ambiente tenso e imprudente. Molly se disculpó y salió del salón para no regresar. Lestrade la miró con aprensión, pero no se decidió a seguirla.

John no se movió ni un milímetro de su lugar. Se quedó apretando la mandíbula con el semblante más indiferente que tenía, aunque en realidad solo trataba de controlar su respiración, sintiendo la carrera intensa a través de sus venas.

Sherlock tuvo que mirarlo mucho. Su amigo era tan impredecible que le causaba pánico verlo tan quieto. Su estómago se revolvió con algo nuevo, diferente, algo que se sentía como miedo mezclado con duda: Incertidumbre.

El timbre de salida invadió la escena y tan pronto como el profesor hubo terminado, el rubio arrancó su mochila del suelo y salió casi corriendo antes de que Sherlock pudiera acaparar nuevamente sus ojos. Se escapó al baño y se dejó caer por la puerta, con un suspiro de frustración.

Después de controlar los síntomas de la ira, se levantó y dio varias respiraciones profundas.

Abrió la puerta decidido a llegar a la cafetería y actuar como si nada hubiera pasado. Incluso, si era necesario, enfrentar a su mejor amigo, y…

«Mierda, no. Es imposible». Si esa ramera se le ponía enfrente no sabía qué sería capaz de hacer.


Sherlock no esperaba ese comportamiento por parte de John. Sabía que Irene no le caía bien, pero era una reacción exagerada como para ser solo disgusto o celos. Pensó también en Molly, su expresión descompuesta cuando lo vio entrar con la morena había sido algo nuevo para él.

En realidad se quedó sorprendido por la reacción de todos, incluso la suya.

Sin embargo, Lestrade se acercó a él con una sonrisa, los saludo, hizo una mala broma sobre ellos y los invitó a la fiesta de esa noche.

— ¿Y qué celebramos? —preguntó Sherlock, con frialdad.

Idiota —respondió áspero Lestrade, entornando sus ojos—. Es el cumpleaños de Molly, y por cierto, ninguno de ustedes se tomó la molestia de felicitarla.

Yo no sabía que era su cumpleaños —dijo Irene con una sonrisa encantadora que suavizó la expresión de Greg.

Oh… No, no me refería a ti —Sonrisa estúpida—. Me refería a Sherlock y a… a… —quería decir John, pero por alguna extraña razón, la mirada de Sherlock lo hizo dudar y prefirió cerrar la boca. —Es a las ocho, en mi casa. Ambos están invitados —había una señal de amenaza en su voz, y Sherlock supo que Lestrade estaba molesto con él. Al parecer todos lo estaban.

Antes de poder decirle nada, el castaño ya había desaparecido.

Irene se quedó mirando a Sherlock con suspicacia.

¿Qué? —susurro él con extrañeza.

Quieres ir a buscar a John —soltó la morena con una sonrisa.

No —dijo él, empujando sus ojos lejos de Irene y lanzándolos al suelo.

No era una pregunta —respondió ella, tomando su barbilla con decisión y robándole un beso en los labios. A pesar de la resistencia de él, después de unos segundos el beso se hizo más sólido, más profundo, hasta que Sherlock lo interrumpió, sacudiendo la cabeza.

Lo siento —murmuró, con las mejillas enrojecidas y los ojos cerrados.

Descuida querido, sé que pensabas en alguien más —. El sonido de su voz era templado y conforme. Ella seguía siendo una perspectiva intimidante, tal vez incluso más de lo habitual. Sherlock no se movió de su lado. Las ganas de correr tras el rubio se fueron.

Indagó en su mente en busca de respuestas. No estaba del todo seguro de lo que lo mantenía junto a ella y lo conservaba lejos de su amigo. Creyó que era justo el recuerdo de lo que es estar solo, corriendo detrás de John, con su corazón extirpado y pisoteado.


Mary estuvo casi media hora buscando a John por todo el colegio, casi se terminó la hora del almuerzo. Dando la vuelta por el estacionamiento, lo encontró sentado dentro de su automóvil, con un brazo sobre el rostro y las piernas presionándose contra el volante.

¿Qué sucedió anoche con Holmes? —preguntó ella, con la voz contraída.

El cambio en la postura de John fue inmediato y la tomó por sorpresa. Se enderezó, entrecerrando los ojos, y sus labios se convirtieron en una línea pequeña, delgada.

No es importante —dijo rápidamente, en un tono claramente molesto, como diciendo entre líneas "Por favor déjalo como está"

La rubia frente a él lo miro fijamente, con recelo.

Creo que puedo juzgar por mí misma si es importante o no —el tono de Mary era amigable y coloquial, pero tenía fuego en los ojos y toxina en las pupilas.

John sintió un nudo en la garganta, como si los verdes y venenosos ojos lo estuvieran paralizando.

Mary, por favor, por favor, déjalo así, no quiero hablar de eso —respondió John, con temblor en la voz. En todo caso, le estaba advirtiendo a Mary que detuviera su petición, que se detuviera porque era algo peligroso para ambos.

Dime —La rubia puso una sonrisa, apretando su mano—, ¿o es un secreto, sólo entre tú y él? ¿Tiene que ver con Adler? ¿Estás celoso de ella?

John se levantó y la tomó por los hombros para ponerla sobre la puerta, tal vez un poco más tosco de lo que comúnmente era con ella.

No lo hagas —murmuró con voz ronca. Enojado. Con el entrecejo fruncido y sus labios torcidos en una mueca—. No empieces con eso otra vez.

Mary supo que había cruzado la línea, pero no era nada nuevo. Desde que iniciaron su relación, todas las discusiones habían sido iguales, centradas en el mismo tema: Sherlock Holmes.

Extraño era que Mary no parecía disgustada en lo absoluto, aunque nunca parecía estarlo. Incluso parecía que le divertía la reacción de su novio.

Sin embargo, sólo dijo:

—Lo siento—y ahora, las infames lágrimas resbalaban sobre sus mejillas sonrosadas.

Mary era tan inestable todo el tiempo, y lo descontrolaba de la peor manera. Él siguió con el ceño fruncido, pero se frotó la parte posterior del cuello y dejó escapar un lento suspiro.

No —John la abrazó por la cintura y beso sus labios suavemente— No, perdón… perdón, soy un tonto.

Ella se aferró a él con pertenencia y le sonrió, aún con lágrimas en los ojos.

Te amo, John

Los labios de John temblaron con alarma, y se limitó a acariciar el hombro de la rubia, como si estuviera tratando de mantener un animal salvaje en la bahía. Quiso decir "Yo también", pero no consiguió hacerlo.


Molly se había sentado en la cafetería. No era la primera vez que Sherlock le rompía el ánimo de esa manera, pero no recordaba haber sentido tanto malestar en ninguna ocasión.

Alerta de mensaje

Hola Jim, me preguntaba si te gustaría venir a mi fiesta de cumpleaños esta noche, he estado pensando en lo que dijiste y creo que tú también me gustas. Con cariño Molly Hopper

Alerta de mensaje

Me encantaría Molly, estoy feliz de que pienses en mí

Molly se sintió delincuente. Jim era un chico muy dulce que había conocido semanas atrás, era guapo y listo, pero no era él.

Pensó que algún día, tal vez, Sherlock aceptaría salir con ella y sería su perfectísimo novio, guapo e increíblemente listo.

Pero la triste realidad era que la palabra "perfecto" no tiene superlativos. Así que debía olvidarse de eso.

Se sintió tan tonta al pensar que Irene lo dejaría escapar. No. Irene Adler era demasiado lista, no había comparación entre ellas, parecían mujeres de planetas diferentes.

A pesar de eso, se sintió sorprendida. Siempre había pensado que Sherlock estaba enamorado de John, pero al parecer estaba más que equivocada. Le gustaban las chicas, era solo que ella no le gustaba.

¿Qué esperaba lograr con Jim? ¿Darle celos a Sherlock? «Tal vez».

Se rió con la simple idea de que eso pudiera pasar. Antes de poder seguir cavilando sus ideas, un par de brazos fuertes rodearon sus hombros con cariño.

Molly… ¿estás bien? —la apacible voz de Greg llegó y acarició sus oídos con suavidad.

Molly lo miró confundida. Lestrade era demasiado lindo con ella, un buen amigo.

Estoy bien —dijo ella con resignación y le devolvió el abrazo.

Lestrade le explicó que había hablado con todos para invitarlos a la fiesta. Molly casi golpea su cabeza contra la mesa cuando le dijo que había invitado a Irene Adler también.

En serio Greg, ¿te has vuelto con muerte cerebral? —Dijo, con un gesto irritado y triste— Es mi cumpleaños, no quiero tener que fingir que me agrada.

Lestrade sacudió los hombros y le besó la mejilla con disculpa.

Sabes que Sherlock no va a ir, y por ende ella tampoco.

Una parte de Molly quería que Sherlock fuera, para ver su reacción cuando ella llegara de la mano de Jim.

«Qué tontería tan ridícula, seguro ni lo notaria».

Está bien, no importa, no irá de cualquier modo.


(...)

Alerta de mensaje

"¿Cómo vas con mi chico? ¿Se porta bien? Tenemos fiesta esta noche, no te olvides…. Ponlo lindo para mi ;)"

Sherlock estaba al corriente de que los mensajes que llegaban a ese celular con cámara de Irene eran de parte de esa persona que estaba tan interesada en él. De cualquier forma no trató de pillarlo, algo le decía que no serviría para nada.

—Iremos a la fiesta de Molly esta nocheSentenció Irene, levantándose del asiento con apostura.

—No— Sherlock no pudo disimular el zumbido de su voz — No iremos—

La morena cruzó los brazos sobre el pecho, y dibujó un rodaje de regaño en sus labios. La voz de él se apagó, con un millón de razones en los labios para negarse a la absurda petición

A pesar de que Irene no lo estaba amenazando directamente, el sintió peligro. Su mente era un revoltijo de pensamientos y sentimientos. John Watson

Sherlock exhaló en un suspiro de exasperación, se inclinó hacia delante y asintió con la cabeza débilmente.

¿Y? Ella ni siquiera se molestó en ocultar la sensación de satisfacción dentro de sus ojos.

—Ya he dicho que si—gruñó Sherlock, arrastrando sus cejas mientras sus labios se curvaban en una mueca resignada


...

Menciones honorificas para: Sheila Ruiz, little owl7, Onyx, Sunny D'Argonnel, aliencita, jessyriddle, JawnBloggerHolmes, Nuria, mariaisidorafeli, Sarah, Shinigamysan999, Yuki Uzumaki, hayden1989, Laura ¡! :D

YO SIMPLEMENTE ADORO SUS HERMOSOS REVIEWS, me dan unas ideas increíbles que a mí jamás, jamás, se me hubieran pasado por la cabeza XXD

Espero sus comentarios, dudas (excepto que va a pasar al final, porque ni yo lo sé xD ) sugerencias, invitaciones a cenar…

¡Gracias por todo y hasta muy pronto!

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Pd. En el siguiente capitulo es muy probable que haya sangre, violencia y cosas subidas de tono, es una ADVERTENCIA xD