Capítulo 11.

Escuchando de pronto la voz de Ino diciéndole a Temari algo respecto a una planta, Shikamaru abrió inmediatamente los ojos y parpadeó un par de ocasiones mas, antes de arrugar ligeramente el entrecejo y echar un vistazo a su alrededor…

¿Cuánto tiempo había pasado con los ojos cerrados?, se preguntó a sí mismo el muchacho, sintiéndose un tanto desconcertado por no haber escuchado a Ino entrar, motivo que lo llevó a observar minuciosamente las cosas a su alrededor…

La luz en el invernadero seguía tan clara como minutos atrás, el ambiente seguía siendo cálido… y sin embargo, tras bostezar y mirar distraídamente el reloj de pulso que llevaba en la mano, la realidad casi le provocó un infarto al muchacho…

-¡¿Las 3…? Mendokusai – gruñó para sí mismo, y poniéndose inmediatamente de pie, comenzó a buscar con la mirada al par de problemáticas que a unos cuantos metros de él, hablaban animadamente, de una forma en que él nunca las había visto, mientras observaban minuciosamente a una misma planta…

-… además de fascinantes, son increíblemente fáciles de cuidar, ¿estás segura de que no quieres llevarte una también?- preguntó la Yamanaka, esforzándose en su labor de convencimiento con la de Suna, que aunque estaba considerando seriamente agregar aquella plantita a su nueva colección, al escuchar el carraspeo del Nara que a sus espaldas se aclaraba la garganta, fijando su completa atención en él, sin siquiera pensarlo le sonrió dejando a un lado la charla que sostenía con la platinada…

-¿Estás listo ya vago? – le preguntó ella, como si durante largo rato hubiera estado esperándolo… y como el pelinegro sabía que en efecto así había sido, dando una seca cabezada de asentimiento, se despidió de la ojiazul que lo miró con una enorme sonrisa…

-Te encargo el resto a ti – dijo seriamente él, mirando después a Temari, que sin borrar su sonrisa, también se dirigió a la de cabellera platinada…

-Arigato Ino, te veré después – dijo, y la Yamanaka, despidiéndose de ambos con un gesto de la mano les deseó un buen día al verlos salir…

Y aunque la se Suna salió de la floristería sintiéndose de buen humor, su compañero, que caminando con paso un tanto más veloz de lo que estaba acostumbrado y uno o dos pasos más delante de ella, contrario a la embajadora no podía ocultar su mal humor…

Y es que verdaderamente estaba molesto, terriblemente enfadado consigo mismo por el hecho de haberse quedado dormido… y como no, ¡si se suponía que solo iba a descansar los ojos unos instantes, no a quedarse dormido por horas!, se reprendía a sí mismo, mientras avanzaba por las calles con las manos en el interior de sus bolsillos, bufando y reprochándose mentalmente de su descuido, que encima de todo amenazaba con arruinar el resto de sus planes, porque claro, por haberse quedado dormido ya iban retrazados para la reservación que había hecho desde hace días en el recién remodelado Ichiraku para comer tranquilamente con ella… que aunque pronto se dio cuenta del estado de animo del pelinegro, no comentó nada dejándose guiar hasta el restaurante de ramen, en donde la amable y siempre simpática Ayame los recibió con una enorme sonrisa y los llevó hasta su mesa sin darle la más mínima importancia al retrazo de la pareja a la que muy emocionada guió…

-Shikamaru ¿te sientes bien?– no pudo evitar preguntar la rubia de Suna minutos después, al la mesera dejarlos finalmente a solas… y él, volteando a verla, se encontró con su intensa mirada puesta sobre él, observándole fijamente y con seriedad…

-Si, estoy bien – dijo finalmente él, saliendo abruptamente de su ensimismamiento y cayendo en cuenta de que no había escuchado ni una sola palabra de las que hubiera pronunciado Ayame sobre el platillo especial del día… y sin embargo, al verla poniéndose de pie, instintivamente preguntó… - mujer, ¿que…? - tan solo alcanzó a balbucear el muchacho, cuando de pronto y antes de siquiera terminar de formular su pregunta, se encontró con la mano de la ojiverde sobre su frente, y su mirada atenta y escrutadora fija sobre su rostro, a muy escasos centímetros de distancia…

Y un tanto sorprendido y casi enrojeciendo ante el contacto, durante unos instantes Shikamaru fue incapaz de moverse ni pronunciar una sola palabra ante la cercanía de ella, que comparando su temperatura con la propia, hizo una ligera mueca que denotaba preocupación…

-Tu temperatura esta un poco más alta – aseguró inmediatamente ella, mirándolo con cierto toque de reproche en la voz, ante lo cual el muchacho, tomando la mano de ella entre las suyas, tragó saliva con dificultado y lo negó…

-Fue por estar tanto tiempo en el invernadero – se justificó él, sintiendo su corazón latiendo acelerado ante la cercanía.

Ya era la segunda ocasión en que la tenía así de cerca, ambas en el mismo día, y aunque en su interior deseaba que ella no se separara, sabía sin embargo que ella iba a hacerlo y él no iba a hacer nada por evitarlo…

No, todavía no era tiempo, pensó.

-¿Cómo puedes estar tan seguro? – le interrogó al instante ella, apartando su suave mano del rostro del muchacho tal y como él ya había previsto, y aunque la vio cruzarse de brazos y mirarlo con el entrecejo ligeramente arrugado, para Shikamaru fue sencillamente imposible no sonreír…

-No seas tan problemática y confía en mi – le dijo, y ya que estaba sintiéndose nuevamente de buen humor, le preguntó. - ¿Elegiste muchas plantas en el invernadero? – quiso saber, y aunque al principio Temari se mostró reacia a dejar el tema por la paz, al notar que el estratega había vuelto a sonreír, finalmente suspiró y le contó un poco sobre sus recientes adquisiciones, que por supuesto, él se había encargado previamente de comprar a los Yamanaka…


Y tal como se los dije en el capitulo anterior, he aquí –y en tiempo record cabe mencionar,- la nueva y más reciente continuación de esta historia!

Y no se ustedes, pero yo hace un tiempo tuve un novio que, al quedarse dormido una vez en medio de una cita, se despertó de pésimo humor alegándome que se sentía así por haber desperdiciado nuestro valioso tiempo juntos durmiendo y no haciendo cualquier actividad al lado mío… y claro, él fue mi inspiración para este capitulo del fict, jejeje.

Agradezco con todo el corazón a quienes se molestaron en dejarme un review, Nonahere, Nairu Nara, Cristal, Mitchel, Oonigiri, no saben el gusto que me da saber que siguen leyendo mis historias, y por supuesto, a ustedes les dedico éste capitulo.

Y ahora que no tengo nada más que decir, me despido deseándoles un maravilloso fin de semana, cuídense mucho y pórtense como se les de la gana! Jajaja xD

Bezasos, de Yusha ;D