R e s i l i e n c i a

Capitulo XI: Reminiscencias Primigenias

I was just guessing at numbers and figures,
pulling your puzzles apart.


—¿Más huevo?

Videl trató de tragar por segunda vez lo que tenía en la boca para contestar. —Mno.. Grhacias, cohn esto es suficiehnte.

—¡Por dios!. No puedo creer como estas generaciones de hoy comen tan poco... —la mujer de fuertes brazos y gran busto se levantó de la mesa secándose las manos en el delantal, para girar nuevamente a la muchacha quien repasaba mentalmente los últimos desayunos 'completos' que había tomado: Tazas y tazas de café cargado— ¡Deberías de seguir el ejemplo de tu novio!

Atorándose de improviso, Videl bebió un poco de jugo de naranja, divertida —Él no es mi novio...

Oh, disculpa... No es que sea una entrometida, ni que me interese la vida de los demás... Pero como los vi llegar juntos anoche...

La chica tomó otro trago que hizo estremecer sus entrañas. Pudo sentir cada sabor descrito en aquel jugo natural, era sencillamente delicioso. Se dispuso a excusarse —En realidad... Sólo estábamos caminando...

—Pues deberías aprovecharlo... —agregó automáticamente la mujer— Está como un tren.

Videl dejó el vaso a un lado a la vez que elevaba una ceja particularmente divertida, recordando a Ireza: Su amiga tenía un gusto muy especial. Rió con suavidad y la señora giró hacia ella pelando una papa con habilidad maestra, con una cara de pregunta.

—¿Qué?

—Nada... Me hace recordar a una amiga.

—¿Ah si?. ¿Ella es bonita?. —replicó alegremente, fingiendo un rostro de supermodelo, a lo cual Videl volvió a reír asintiendo y observó de paso a su nueva acompañante con más detención.

Akemi correspondía al típico estereotipo de una entretenida mujer de edad con habilidad innata ante la cocina y quehaceres del hogar. Regordeta, amistosa y corpulenta, con el cabello negro fielmente peinado en un moño. No debía pasarle de porte y sus grandes manos daban a entender que ella parecía haber vivido ya, al menos, tres vidas juntas.

—Muchas gracias... —Videl se puso de pie— Hace mucho tiempo que no desayunaba tan bien.

—Te vendría de maravilla. Las mujeres muy delgadas ya están pasadas de moda... Las más atractivas son las mejores alimentadas, además¡El desayuno es la comida más importante del día!

La chica se retiró segura de que Chichi le había mencionado lo mismo alguna vez. Tomó un sweter y se lo puso acogedoramente en la espalda para salir, aún saboreando los huevos, el tocino, el pan amasado, el té —le habían prohibido hasta mencionar su preciado café—, y el jugo de naranja.

Era gustosamente extraño: Hoy había logrado dormir muy bien y eso tenía un efecto instantáneo en su estado anímico. Se sentía mucho más fresca y despejada. Para alguien podía ser pasajero, pero para ella hoy, era increíble.

Aunque había un sol bastante tímido rodeado de nubes, Videl concluyó que no parecía ser de mañana. Salió de la cama con lentitud, observando el lugar más detenidamente y encontrando de paso sus pertenencias supuestamente perdidas —el celular y la billetera— sobre la mesita de noche. No quiso interrogarse más allá sobre el hecho, más bien, decidió descubrir detalles del paisaje que, ahora que caminaba hacia las afueras, comenzaba a percibir.

Debido a la oscuridad de la noche anterior, había pasado por alto detalles esenciales: Era un sector bastante amplio a simple vista, de más de tres hectáreas, perfectamente armonizadas con la naturaleza. Daba la impresión que al construir el sitio, no se había talado ni podado un solo árbol. Todo calzaba muy bien e inclusive más adelante había una entrada detalladamente construida que demostraba un gran cartel que no alcanzó a leer.

Videl se abrazó a si misma ante una ráfaga de aire que hizo picar su nariz y los ojos. Continuó andando por el mismo camino que la noche anterior realizó con Gohan, descubriendo un sendero nuevo que al parecer la internaba de lleno en el bosque. Esquivó unas posas de barro y anduvo cerca de cinco minutos entre un paisaje verde que la llevó a recordar su infancia.

Nunca su padre le había dicho nada, pero estaba segura que parte de su niñez la había pasado con paisajes similares al de ahora, caminando, viviendo o simplemente recogiendo flores. El aroma de ellas le traía sensaciones extrañas y sensibles que eran imposibles de evitar. Estuvo a punto de encaminarse de regreso, cuando un sonido la detuvo de improviso. Giró la cabeza a ambos lados y agudizó la vista entre medio de un gran arbusto tupido, al mismo tiempo que sacó un par de ramas con cuidado y avanzó sigilosa.

No demoró mucho tiempo en darse cuenta que aquella voz pertenecía a nada más y nada menos que Son Gohan. Creyó pegar un leve sobresalto, cuando en realidad se petrificó por completo al admirarlo a unos veinte metros vestido como no lo hacía hace años: Aquel gi morado oscuro que delimitaba a la perfección cada detalle y línea de su cuerpo varonil, que daba la sensación de entregarle más libertad de movimiento y que, inevitablemente, le traía recuerdos tan arraigados y frescos de su memoria, que no se producía ningún esfuerzo exagerado para traerlos a su mente.

En un arranque de sensaciones, no pudo sacarle la vista de encima, ni menos pensar en otras cosas que no fueran el semisaiyajín, su cuerpo y sus movimientos, al revés, decidió sin problemas que estaba llevando a cabo golpes sencillos, frontales y de poca complejidad. Era extraño. Era como si estuviera repasando ideas importantes y significativas a la vez que se entrenaba pausado y tranquilo.

Videl intentó sacar la cuenta de hace cuanto tiempo no lo contemplaba ejercitándose físicamente a si mismo y, al mismo tiempo, le invadió un sentimiento de vergüenza al verse en tal posición: Técnicamente, escondida detrás de un arbusto, lo estaba espiando.

Ruborizándose, alejó unas ramas molestas que insistían mezclarse con su cabello y agudizó la vista sintetizando todo lo vivido en estos últimos minutos en una sola frase: No tenía remedio.

"Bueno. Os voy a enseñar a volar a los dos. Se trata sólo de controlar la energía y por lo tanto no es algo especialmente difícil. Aunque si queréis conseguir velocidad, os encontrareis con más dificultades..."

Sin siquiera pedirlo, trajo a su mente momentos ya almacenados en su memoria. Todo el ambiente era similar, por no mencionar las otras miles de ocasiones de entrenamiento.

"¿Controlar la energía...? Oye... ¿Y qué es esto de la energía?"

"¿Eh?. La energía... Bueno... Quizás vosotros lo llaméis de otra manera. Es la fuerza que llevamos todos dentro. Puede llamársele energía o puede llamársele poder mental..."

"¿Qué?. ¿De qué estás hablando?. ¿La fuerza que llevamos dentro?"

"Um... Videl... Es esto."

"¡BROOOAMM!"

Estuvo a punto de reflexionar seriamente sobre sus recuerdos pasados, cuando algo le llamó la atención. Gohan se había sentado en el pasto dispuesto a meditar. Al verlo de espaldas, solo la silueta de Píccoro se le vino a la cabeza. En esa posición de concentración y de pasividad absoluta, la hacía acordarse de las veces que visitaron juntos la plataforma celeste, divisando al namek en una parada idéntica. Por una cosa de inercia, volvió a los recuerdos.

"Exactamente, Goten. Es este tipo de fuerza."

"... Ah... ¿Ah sí?..."

"Videl¿Cómo la llamarías tú?"

"Esto... Esto debe ser un truco."

"No... Esto no tiene nada que ver con los trucos. Aquí no hay ningún artificio."

"¡Es que yo no se nada de brujería!. ¡Ni siquiera he oído hablar de ello!"

"¿Eh?. No es brujería... Así que¿De verdad no sabes que es la energía?. Esto va a ser un problema..."

"Oye..., si alguien no tiene energía¿No puede llegar a volar?"

"No te preocupes... Todo el mundo tiene energía, lo que resulta difícil es controlarla."

"¿De verdad?"

"Goten, tendrás que esperar un poco para aprender a volar... Primero le enseñaré a Videl como utilizar su energía."

Sin mediarlo concretamente, la muchacha se observó las palmas por un rato. ¿Qué había ocurrido con esa Videl temerosa, creída y agresiva?. Analizó cada línea, cada surco, color, temperatura, con meticulosidad. No. Esas manos no eran las que recordaba.

Dejó la posición anterior y se dejó caer sentada. Algo fuera de lo común había comenzado a revolotear en su estómago y su corazón parecía galopar con desenfreno, despertando sensaciones muy, muy conocidas y este último tiempo rechazadas.

Giró a mirar a Gohan.

¿Acaso...?

No. Era imposible. Imposible.

Videl se levantó agitando su cabeza, quedando de frente al escenario anterior, donde su ex era el protagonista. Volvió a tocar su pecho y a darse cuenta de su incertidumbre: Los latidos no cesaban y cierto magnetismo se apoderaba de su cuerpo con gracia. Comenzó a avanzar hacia el chico, poco convencida de ello, e internada en las reflexiones interiores.

Su estómago pareció desaparecer y una sensación extraña la llevó a andar sin cuestionarse nada. Sudaba exageradamente y podía asegurar que su temperatura corporal había aumentado dejándole la boca seca y con unos deseos enormes de conocer verdaderamente lo que ocurría. Cuando estuvo a unos tres pasos detrás de la presencia imperturbable de Gohan, se interrogó que demonios estaba haciendo, mordiéndose el labio y con las piernas temblorosas. Intentó modular algo verosímil, pero al contemplar como el chico se movía atento a su presencia toda intención se fue lejos, limitándola a balbucear a duras penas.

—He-e-ey... Gohan.

El semisaiyajín dio media vuelta y se incorporó despacio con una sonrisa inquieta en los labios.

—¡Que tal Videl!... Pensé... ¡Pensé que nunca te acercarías!

La aludida sintió un escalofrío, afirmando en su mente lo recién oído. ¿Sabía que estaba cerca y esperó pacientemente a que se acercase por si misma a él?

Antes de reflexionar una respuesta abrupta en sus sienes, Gohan pasó las manos por sus cabellos, extremadamente sonriente. A simple vista estaba muy emocionado y reafirmaba cierto pensamiento feliz. Videl aún seguía intrigada sin entender nada, en cambio, dijo lo primero que se le vino a la boca con oraciones sueltas, simulando una falsa tranquilidad y control de situación.

—Yo... Yo solo estaba caminando por aquí... No esperaba verte en este lugar... Entrenando.

—¿Entrenando?... ¡Ah si!. ¡Estaba entrenando!...

Mirándolo de lejos, Videl contempló como el primogénito Son ponía una de sus manos tras la cabeza riendo sonoramente nervioso. Fue incapaz de encontrar una explicación a sus actos y menos de interpretar lo propios. Sencillamente, y acorde a sus recuerdos anteriores, la risa pura y honesta de un Son siempre vendría de maravilla a cualquier persona, especialmente a ella, que no se deleitaba con aquel sentimiento desde hace mucho tiempo. Ahí, es esa posición, la mujer decidió que a pesar de todo, ese ser inocente y manso frente a ella era el mismo que cierta vez conoció en Satán City.

—... Aunque en realidad, intentaba meditar. Ahora que lo hago, comprendo todo lo que me falta por aprender para llegar al nivel de Piccoro.

Gohan gesticulaba entusiasmado mientras la joven ojiazul hacía un intento claro por separar las cosas con cuidado. Concluyó seguir con el tema parcialmente hasta que se agotara.

—Yo pensaba que eras más fuerte...

—Quizás en niveles corporales sí, pero él me supera en todo lo que refiere a poder mental.

Videl pensó lo dicho con una mueca de poco entender y movió su cabeza confusa. Gohan volvió a hablar.

—¿Recuerdas cuando aprendiste a manifestar la energía?

Asintiendo, la chica prefirió ignorar cuan bien lo recordaba.

—Esto es un poco más complicado... Debes intentar conectarte con cada partícula del ambiente en una sincronización perfecta. Hasta incluso materializarla.

Gohan captó su mirada, interesado y locuaz, sonriendo con mesura. Se inquietó por instantes ante los ojos expectantes de la chica que justo ahora daba a demostrar un interés auténtico. Se detuvo un momento y meditó una posibilidad por segundos, Videl lo contempló y estuvo a punto de modular algo cuando el semisaiyajín interrumpió ofreciéndole su mano.

Instintivamente, la muchacha se alejó un paso intrigada. Hasta el momento, todo iba bien, pero la sola idea del contacto podían intimidarla de un simple chispazo.

—Dame tu mano... —volviendo a curvar los labios con candor, Gohan pronunció suavemente— Solo quiero demostrarte lo que se siente.

Dubitativa, Videl miró sus ojos azabaches amistosos para volver a caer la vista en su mano: Firme, segura y protectora. ¿Qué daño podía hacerle?

Suspirando, comenzó lentamente a rozar sus dedos con los del chico infinitamente sereno y complacido.

No importaba cuando, no importaba como. Sus manos siempre iban a calzar a la perfección con las de Gohan. Cada vestigio, cada curva y la incipiente suavidad instantánea, daban a pensar por momentos que desde tiempos remotos estaban destinados a juntarse. Era ridículo tal vez, pero ahora que sentía con ligereza la fuerza de su acompañante, no sintió nada raro, solo una sensación agradable e irrepetible.

Gohan la acercó a sí íntimamente con una delicadeza parecida a una invitación de baile. Ella intentó de todo para fijar su atención en otro objeto, como árboles, nubes, pasto, montañas y cielo, pero ni siquiera el contar hasta diez pudo servirle para alejar ese sentimiento anterior que la acompañaba desde que lo descubrió a mitad de su camino.

Sus cuerpos no se tocaron. Aguardando cierta distancia, que Videl agradeció en lo más profundo para mantener su cordura fresca, el hombre musitó despacio. —Alza tu mano derecha e intenta proyectarle absolutamente toda tu energía.

A la vez que una brisa los rozó a ambos, la heredera Satán movió el brazo y los dedos aún semi dudosa. Era complicado. Ella solo sabía hacerlo usando sus dos manos, así, podía dividir su energía y hacerlo más sencillo. Una sola implicaba concentrar todo a un único punto y eso, por muy simple que se viera, era difícil. Llenando los pulmones de aire, intentó relajarse y dejar fluir su carga energética con facilidad, pero acorde con lo pensado anteriormente, se vio explícitamente limitada.

—No... No puedo hacerlo.

—Shh... Concéntrate. Deja que tu aura se expanda y recorra cada espacio posible.

Gohan se acercó aún más por la espalda sigiloso, mientras Videl, sin girar el rostro, pudo sentir su pecho masculino presionado contra su corporalidad, además de su mentón y mejilla rozándole tentadoramente la tez.

La muchacha continuaba con el brazo derecho perpendicular a su cuerpo, moviendo lentamente los nudillos en un vaivén interminable, intentando concentrar todo su ser espiritual en las palmas para dejarlo huir en una bola luminosa perfecta.

Inspirando profundamente, Gohan adhirió su cuerpo por completo a la muchacha quien cerró los ojos sintiendo de todo: El movimiento ondulatorio de la caja toráxica del saiyajín y como el aire expandía sus pulmones, al mismo tiempo que le entregaba a su propia espalda un estremecimiento repentino. El chico acabó por ascender su brazo, fielmente inmerso en concentración.

—Gohan... —musitando su nombre, presa de una inusitada sensación, la joven se enrojeció ante la calidez de la piel del chico, que ahora acariciaba tímidamente la curva de su cuello y oído desprotegidos.

Shh...

Entonces, algo fuera de lo común ocurrió.

A partir de la corporalidad homónima de Gohan, nació una descarga de energía vibrante, semejante al efecto de la adrenalina en límites riesgosos, pero Videl fue capaz de experimentar un brutal estremecimiento de cada poro de su cuerpo, de cada vello y vestigio de piel ponerse trémulamente de gallina. El chico juntó ambos brazos para entrelazar sus dedos con los de la muchacha, que pareció desfallecer ante la exposición táctil de sentimientos.

Solo un ansimo fue reflejo de ello y, en el instante que el hombre exhaló todo el aire resumido en su pecho, una ráfaga inusual atravesó su espalda y llegó tibiamente hacia su brazo y palma de mano, la cual comenzó a denotar cierta luminosidad extraña. Estaba sucediendo. Un halo de luz apareció a partir de sus manos unidas que se materializó en una esfera radiante, que al abrir los ojos, Videl pudo notar como comenzaba a alejarse lentamente de ambos, iluminando cuanto alcanzara su paso, hasta en pocos segundos desaparecer.

—Oh... Kamisama...

Pues bien. Estaba al extremo. Porque no había otra forma de explicarlo. Las repercusiones que sentía en estos momentos la habían dejado incluso inestable y temblorosa. Respirar nuevamente y con normalidad se le hizo dificultoso, y al tragar saliva, sintió como cada glándula salival reaccionaba al estímulo.

Perceptiva.

Al abrir los ojos y agudizar el oído, se dio cuenta como Gohan jadeaba extenuado a su lado y se colocaba en cuclillas de manera repentina, tal como si su energía vital hubiera disminuido de un momento a otro.

—¿Qué ocurrió?. —Videl también sudaba inmersa en dudas básicas y lucía agitada. Giró hacia él aún confundida, con la mano en su pecho, que latía vigorosamente. Luego de jadear por un momento y pasar una de sus manos por los cabellos, el chico habló.

—Te he traspasado un poco de mi energía para lograr construirla entre ambos...

Por instinto, Videl se sentó observando sus propias palmas que parecían seguir palpitando por su cuenta propia. —Pero... Ha sido algo... Distinto.

—En realidad... —el chico habló por momentos dudoso de sus palabras— Ha sido bastante agotador hacerlo contigo...

—¿Cómo así?. Tú mismo me enseñaste a sacar mi energía, pero nunca sentí nada como esto... —agregó convencida de que había sido cómplice de algo especial que se camuflaba detrás de cualquier otra intención, el semisaiyajín se mantuvo sentado y suspiró inquieto para responder.

—Todo es más sencillo cuando hay predisposición, Videl.

—No entiendo —mirándolo directamente a los ojos, la chica repuso firme, a la vez que Gohan se incorporaba despacio hablando.

—Tu cuerpo... —volvió a tomar una pausa— Tu cuerpo me ofrece resistencia.

La muchacha contempló como el hombre se acercaba más sin dejarla pensar en otro argumento.

—Es difícil de explicar, pero... Es imposible lograr algo juntos cuando todo lo que es me rechaza.

Las palabras melódicas del joven Son taladraron un gran agujero en la conversación, todo pareció enmudecer, incluso el ambiente de pájaros y árboles en movimiento. Gohan bajó la mirada con ojos pasivos y una sonrisa débil en los labios. Videl no supo que retrucar, al revés, se quedó pegada en la expresión impotente que se dibujaba en el rostro de su ex.

Era tan cierto, que era inútil encontrar una razón consistente para debatirlo. Ella le eludía. Le rechazaba. E intentaba no entablar ni siquiera un contacto corporal. Dicen que la mente es más fuerte que el cuerpo, pero Videl parecía demostrar que aunque su mente se debatiera en conclusiones, su corporalidad decía a gritos todo el esfuerzo que conllevaba formar una verdadera muralla ante cualquier vestigio de sentimientos.

Gohan tomo aire en silencio y tragó saliva sopesando algo desconocido. Se acercó a Videl metódico con el brazo alzado en dirección a las manos de la chica, ella, ensimismada aún, las apartó súbitamente asustada ante el toque incipiente.

No eran necesarias las palabras. Videl lo miró a los ojos y encontró la acción recién cometida como prueba evidente: Daba a parecer que le causaba terror tan solo tocarlo.

Luego de un momento de quietud recíproca, Gohan volvió a fijar la vista en su objetivo inicial, levantando el brazo nuevamente sin dar a torcer en meditaciones absurdas, ofreciendo por segunda vez su mano.

—¿Qué quieres... Gohan?

—Demostrarte que nunca me cansaré hasta que creas que no quiero hacerte daño.

El semisaiyajín tenía tal parada, que en cada línea de su cuerpo demostraba guardar una seguridad y frescura rebosantes. La sonrisa la invitaba a dejar atrás miles de remordimientos y días de pensamientos ambivalentes.

—Yo... —cerrando los ojos, Videl murmuró en voz baja, como un verdadero preludio a algo sin precedencia concreta.

—Tranquila.

La temperatura pareció descender unos grados más. Tanto, que de un momento a otro, el vaho huidizo de Videl apareció para darles una señal clara del frío que se aproximaba. Gohan le tomó la mano temblorosa, pero ni siquiera la helada pudo intervenir en las cavilaciones de la chica. Realmente nunca encontraría la respuesta a su actuar. Quizás un inconsciente relativo y sensible a cambios climáticos, pero en realidad no podía existir una válida que justificara como procedía a permitir que él la atrajera a sí pausado, sin el conocido y cercano reclamo mental.

Como un robot perfectamente programado, todo sucedió como ella recordaba, el contacto de sus cuerpos, el roce perseguido de sus rostros, la quietud constante y el rubor automático, es decir, lo más cercano a un abrazo.

Quebrando por segundos la vivencia, Videl lo miró de frente. No pudo soportarlo. Debía mirar su cara al momento de acceder a tal riesgo y por supuesto, tratar de mantenerse firme. Cosa difícil frente a la tibieza fresca de las facciones de su acompañante que parecía maquinar un acto sencillo y benévolo. Su respiración se agitó al momento de recordar los motivos fundamentales del viaje, pero esta sensación fue aplacada misteriosamente por otra distinta: El creciente sentir de un espacio neutral creado por un abrazo no simétrico e inseguro de ambos.

—Gohan... —Videl habló con el contacto visual intacto.

—¿Lo ves?. Nada de esto es peligroso, ni radica en daños posteriores...

Con el corazón casi saliendo de su pecho, la muchacha iba a hablar, pero nada coherente salió de sus labios. Se concentró por segunda vez en su aspecto varonil. En aquel Gohan que conocía hace años casi como la palma de su mano, volviendo a trasladarse al pasado nuevamente sin poder evitarlo.

"¿Videl?"

Otra de esas tardes soleadas en Paozu Yamma. Ella recordaba que junto a Gohan habían planeado un entrenamiento a solas el cual fue abortado por la presencia del hermano menor Son, aparentemente aburrido y que por esos azares había decidido pasar una tarde con ellos entrenando. No había sido una mala idea.

"¿Sí?"

El asunto era realmente atractivo y deslumbrante cuando ambos hermanos practicaban entre ellos, pero todo se iba al diablo en cuanto ella deseaba estar a solas con su reciente novio. En esa ocasión, se había quedado un rato a solas junto con Goten, pues Gohan había ido a buscar un encargo en especial.

"¿Te he dicho que mi hermano tiene una novia?"

Por más que ocurriera, el chiquillo siempre tenía algo bueno que contar. Su inocencia jugaba bastante bien al momento de hablar las cosas claras, y sobretodo con la tranquilidad que caracterizaba a sus progenitores.

"¿Ah, sí?"

"Sip... Cada vez que ella lo llama se pone roooojo como un tomate y después de acabar de hablar, se cae con todo lo que hay en su paso, mamá dice que es la edad, pero parece que estuviera en las nubes..."

"Oh... ¿Lo llama cómo a las 9 o a las 10?"

"Sí. ¿La conoces?"

"Bueno... Creo que si..."

"De todas maneras no le digas nada a Gohan, se pone muy nervioso cuando le pregunto de ella..."

"Lo tomaré en cuenta."

No era una relación explícitamente unida, ni con indicios de predestinación, pero Videl siempre encontró en Goten algún rastro del hermano o hermana que nunca pudo llegar a tener. Sus gestos al hablar de algo supuestamente secreto, la sonrisa energética y su actitud transparente daban a pensar que la vida entre hermanos podría resultar bastante placentera.

"Hey, ya he vuelto..."

"¡Hermano!"

"¿Encontraste lo que buscabas?"

"Aja. Creo que estas son las hierbas que mamá desea... Goten¿Podrías ir a entregárselas?"

Videl recordaba que Goten, con su usual inocencia, se había puesto de pie con un salto, tomando las hierbas para luego alejarse emprendiendo vuelo. Gohan hubo de permanecer de pie y semi ausente hasta que ella, incorporándose a su lado, comenzó a hablarle.

"¿Te costó mucho hallar las hierbas?"

"No... En verdad apenas comencé a andar, ya las había encontrado... Aquí abundan mucho ese tipo de cosas. ¿Caminemos a casa?"

Sin duda, olvidar las largas caminatas que dio alguna vez con su novio, sería una empresa imposible. Estaba de más el agregar que consistían en unos de los medios más nutritivos de interacción entre ambos.

"Goten me ha mencionado que tienes una 'novia'."

"¿Eh?... Vaya, no puedo creerlo. Tanto Goten y Trunks un día me volverán loco. El hecho de que les haya comentado algo de nosotros parece que los alienta a indagar más."

"¡Peeero!. No te olvides de los detalles. Es lo más verídico que he podido escuchar en mi vida..."

"¿Detalles?"

"Tu hermano declara profundamente que al momento de mencionar a tu novia, subes a las nubes."

"No puedo creer lo atento que se ha vuelto ante mis acciones..."

"Gohan, no te esmeres en negarlo, es bastante... original"

"No lo niego, Videl. De hecho... Tal vez sí tenga un poco de razón..."

Era ese tipo de respuestas que a Videl la enloquecían. Respuestas que nunca esperó escuchar de alguien y menos de su novio. Gohan podía algunas veces parecer muy despistado, pero en realidad era todo lo contrario. Los acontecimientos le habían jugado de tal manera que el solo hecho de madurar tempranamente le habían cambiado y era algo que a ella nunca le pasaría inadvertido. Su formula masculina parecía mediar entre la observación y la reflexión, pues cuando más concentrado parecía, más inesperado podía ser su comportamiento.

"... Muchas veces no sé que sentir con respecto a esto..."

"¿Hm?. ¿Te refieres a nuestra...?"

"Aha. Nuestra relación. Verás... Podré sacar cálculos imposibles, luchar como nunca... Pero resulta difícil buscar respuestas ante gestos... o-"

Cuando afloraba en él algo de nerviosismo propio ante las relaciones afectivas, más allá de sentir extrañeza, era contemplar como un ser poderoso era aún capaz mantener la inocencia en amistades y en su propio caso de relaciones amorosas. Aquella vez, mientras caminaban, Videl no pudo resistir las ganas de besarlo suavemente. No le importó nada. Menos que luego de ello Gohan quedara medio impactado y sorprendido ante las demostraciones efusivas de cariño. Sus memorias más íntimas se basaban el aquella reflexión: La sensación de poder enseñarle todo lo que pudiera de cosas tan sencillas como caminar tomados de la mano en el parque, abrazos en silencio, o besos furtivos e imprevistos. Tal vez su propia manera de agradecer sucesos pasados, desde sus enseñanzas en el combate, hasta las vidas que él pudo salvarle alguna vez sin su conocimiento.

"¿Lo ves, Gohan?. Nada, nada de esto es peligroso..."

Volviendo a la realidad, en donde a ella le tocaba ser la impactada y sorprendida, ambos se quedaron en silencio e inmersos en sus propios pensamientos. Videl se preguntó internamente quien le había mencionado una vez que las relaciones eran sencillas, por el solo hecho de acercársele nuevamente y dejarle su experiencia como una muestra de lo contrario.

—Videl...

La chica le prestó atención inmediata y volvió a guardar todos sus pensamientos en algún baúl de su mente.

—... Tu celular.

En efecto, algo en el bolsillo de la joven vibraba sonoramente. La aludida se zafó de los brazos de Gohan de inmediato y, con movimientos exagerados, sacó precipitadamente el celular que aún clamaba por la atención. El chico se alejó unos pasos, dejando que Videl contestara más calmada.

—Diga.

—Buenas. ¿Hablo con el fono de personas desaparecidas?

La muchacha frunció el ceño agudizando el oído, la señal era pésima. —¿I... Ireza?

—¡Oh vaya!. ¡Te has acordado de mi!

Videl se golpeó la frente emitiendo un ruido extraño. Con todo lo ocurrido hasta ahora, se había olvidado por completo de otras cosas de una importancia relevante, como lo es al menos dar señas de vida a una amiga, la misma que ante su silencio volvió a hablar.

—Em... ¿Es un mal momento?

La chica ojiazul giró a ver a Gohan que aún seguía parado en el mismo lugar. Debe haber tenido una cara de sorpresa enorme, puesto que él le señaló en respuesta con las manos que no había ningún problema y que volvería a la casona.

Nerviosa ante el silencio perpetuo, Ireza volvió a mascullar al otro lado de la línea. —Oh... Ahora sí que la...

—Ireza. ¿Podrías esperar un segundo?

Tapando el auricular y bajando el celular, Videl habló a su acompañante ascendiendo los hombros. —Lo siento... Volveré en un momento.

—No hay problema.

Gohan se elevó suavemente y se alejó levantando el brazo derecho. La joven llevó nuevamente el celular a su oído mientras contemplaba su ida. Mientras lo hacía, se preguntó hacia donde podría ir todo esto. Tanto desconcierto y sentimientos puestos sobre el tapete podrían resultar peligrosos y explícitamente riesgosos ya que el chico constituía la llave más accesible e inevitable ante todos sus recuerdos íntimos y ocultos. Suspiró semi ida y tomó con fuerza el celular indiferente a Ireza, quien volvió a murmurar nerviosa, intentando quebrar el momento de tensión.

—Eh... ¿Viddy?

Videl volvió a respirar hondo con una mano cubriéndole el rostro y la otra con el aparato al lado de su oreja.

—No. Me. Llames. Así.

—Uffff... Vaya, pensé que te había dado un paro cardiaco o algo parecido...

Recordando todo lo sucedido hace diez minutos, la muchacha solo respondió extenuada, recostándose en el pasto. —En realidad, no está muy lejos de ello.

—Pues suenas como si hubieses salido de un parto.

Tocando su pecho, aún palpitante, Videl suspiró mientras decidía tomar las cosas con calma. —No sabes cuanto me alegra oírte...

Bueno, no tenía otra cosa que hacer —Ireza agregó sarcástica— Si espero por tu llamada, me saldrán raíces.

Ahogando una risa y ya más serena, la chica habló. —Lo siento mucho... Últimamente he estado muy, muy distraída... ¿Dónde estás?

—Pues la que debería responder eso eres tú. ¿Gohan está aún contigo?

Videl arrugó el rostro y volvió a tocarse la frente, miró hacia atrás, justo el lugar donde habían estado con el chico recientemente. —Eh... Acaba de irse.

—Oh... Ya veo de donde viene lo de despistada —la rubia colocó un tono de voz burlona que Videl captó a la perfección.

—No... Por favor, no confundas las cosas. Me ha ayudado mucho.

—... —Ireza guardó un silencio sospechoso— Videl Satán... ¿Lo estás defendiendo?

La mencionada pegó un salto frunciendo el ceño intrigada, tomo el celular con fuerza mientras gesticulaba rápidamente. —¡No me malinterpretes! Solo he dicho que ha sido de ayuda.

Ireza rió con fuerza por un tiempo corto, luego carraspeó y continuó explícitamente divertida. —Ya, ya... Tranquila. Solo estoy fastidiándote. Me lo merezco¿No crees?. Por la espera, al menos...

A lo escuchado, Videl iba a responder vigorosamente, cuando escuchó un sonido extraño por el aparato. Al parecer su amiga no estaba sola. —¿Shapner está contigo?

—¿Eh?... Pues sí. Está en mi casa.

Mientras enderezaba la espalda y alzaba una ceja, la muchacha observó su reloj de pulsera para opinar. —¿Con Shapner tan temprano?. ¿No me habías dicho que odiaba levantarse a estas horas?

—En realidad... Aún está durmiendo... —Ireza tomó una pausa que aplacó inmediatamente inquieta— Ayer la presentación terminó más tarde y no sé tú donde estés, pero aquí llovía bastante y...

—Amiga... —Videl movió la cabeza a ambos lados entre risas— ¿Estás excusándote?

—Vale, vale... Ayer hacía un vendaval que no imaginas. Le ofrecí quedarse a dormir en el sofá y aceptó gustosamente. Ahora estoy desayunando mientras lo veo pernoctar. Es... Bastante divertido.

Imaginando la situación, la joven sonrió entretenida. Al parecer, todos guardábamos sorpresas. No importaba quien. —Pues ten cuidado. Lo he oído roncar y es escalofriante.

Después de risas compartidas, Ireza contestó del mismo modo. —No te preocupes, ya lo oí... Ahora vamos, te toca a ti.

—Bueno... —acomodándose en su puesto, la chica respondió— Imagina esto. Luego de ver a un padre en el hospital, que por cierto, estaba bastante bien, en el regreso, dos personas se quedan atrapadas en un ascensor, luego hablan, discuten y finalmente cuando el dicho aparato vuelve a abrir las puertas, uno de ellos prefiere huir.

Videl escuchó a Ireza reír con ánimos ante su montaje oral de sucesos, no pudo evitar contagiarse y disfrutó un poco más el momento. Una brisa helada llegó a sorprenderla, obligándola a arroparse con la misma ropa puesta.

—No puedo creerlo. Deberías escribir una crónica, sería fantástica.

Patéticamente fantástica —la muchacha corrigió.

—O sea, luego de tales travesías... —Ireza intentó hablar entusiasmada, a lo cual Videl interrumpió sin muchos ánimos.

—... Por un mal cálculo acabé en las afueras de un hotel... Y caí dormida... —no especificó los 'malos cálculos' por un asunto personal. Ello se lo guardaría hasta que muriera. Finito. —... Y luego, para acabar, mientras aquella persona duerme, la otra logra encontrarla y la lleva a un lugar seguro.

Ireza tardó en responder. En tanto, Videl se dispuso a oír de todo. De regaños hirientes hasta cualquier estupidez. Sabía que su amiga estaba al tanto de sus trastornos de sueño y tenía todo el poder para reprocharle. Volvió a tenderse en el pasto que se sentía humedecido y frío, cerrando los ojos para esperar un veredicto.

—... Mh... Creo que esa parte no deberías agregarla.

Soltando un bufido sonoro que derivó en risas pequeñas, Videl volvió a hablar. —Definitivamente no.

—Pero... ¿Estás bien?

—Al menos, entera —replicó suspirando y mirando al cielo.

—Cuando te mencioné lo mucho que te quedaba por bailar, nunca me referí a esto, amiga. Veo que no nos falta.

—Tranquila... Creo que me deberé tomar las cosas con más calma y evitar ahogarme en un vaso de agua.

—¿Y Gohan?. —Ireza habló como si de un momento a otro el tema se le hubiese encarnado en la cabeza.

—Gohan... —Videl suspiró. Con lo ocurrido hasta ahora y su historial, supo, como siempre, que él sería el último cabo suelto que solucionar. Fuese como fuese.

—¿Se ha portado bien contigo?

—Sí... Debo serte honesta. Sin él no podría ni siquiera haber llegado a ver a papá...

La joven de cabellos negros fue fehaciente y con extrañeza pudo percatarse de que no hizo un gran esfuerzo el decirlo —y admitirlo— frente a su amiga, la cual respondió pacífica, tal como si hubiera afirmado un pensamiento.

—Hey... ¡Por fin buenas noticias!

Frunciendo el ceño, Videl repitió. —¿Buenas noticias?. ¿Por qué?

—Pues... ¡Por tu padre!. —Ireza rió entre dientes y cortado, lo que trajo a la mente de su amiga las risas nerviosas de Gohan.

—En fin... Ya veremos como seguirá su recuperación. Espero que sea lo suficientemente efectivo para regresar luego a casa.

—¿Volver?. Por Dios... Videl, no te pierdes de nada, aprovecha el nuevo clima y diviértete. Un ex mío venía de esos lugares y no tenía nada que perder...

Videl envidió la habilidad de su compañera para tomar los asuntos a la ligera y con una carga de humor correspondiente. —Gracias, Ireza... —volvió a mencionar con gracia— Te has preocupado mucho por mí... Te debo una.

—Mujer, ni que lo digas. Ya te lo he dicho, con que llegues bien, ya será todo. Ahora debo dejarte, Shapna está despertando.

—Espero que te comportes bien mientras no esté¿Eh?. —Videl agregó incorporándose de una vez por todas del suelo, sacudiéndose las ropas y con una sonrisa en los labios.

—Lo mismo de ti, Satán. ¡Nos vemos!

Cuando colgó y alzó la vista, solo en ese momento pudo darse cuenta del verdadero frío que hacía. Aún sonriendo a la nada, Videl guardó el celular en el bolsillo para comenzar a caminar a la casona. Por segunda vez, no podía entenderlo muy bien. A pesar de las circunstancias, y todo lo que conllevaba su actual posición, se sentía descansada y ligera. De algún modo recóndito, todo daba a parecer que resultaba bien y que le tocaban muchas más cosas por descubrir.

Siguió el sendero abrazándose a sí misma. El cielo, ahora gris, entregaba pronósticos no muy alentadores y el viento hacía de las suyas de vez en cuando levantando hojas secas a su alrededor. Al llegar a la casa, toco el timbre aún rebosándose, pero nadie abrió. Se confundió por segundos y miró a ambos lados buscando a alguien más. Finalmente se guió por voces de personas que se oían por la parte de atrás, justo por sitios a donde nunca había ido.

Decidida a no entumirse de frío, se puso en marcha velozmente hasta el fondo del lugar, descubriendo un granero y establos de caballos a simple vista. Videl se interrogó como hasta ahora no se había dado cuenta de ellos. Lucían enormes y le daban al lugar un toque imponente.

El sonido se materializó, de un momento a otro, en ánimos vociferados por una joven mujer. Con las manos en los bolsillos, la hija de Mr Satán avanzó unos pasos más al fondo, internándose en el bosque, pero siempre guiada por un camino marcado. Luego de esquivar uno que otro arbusto, pudo encontrar lo que sus oídos andaban buscando.

El sitio constituía un gran espacio abierto de alrededor de una hectárea, en el centro, un gran círculo estaba cercado, parecido al escenario principal de un rodeo, pero con un aspecto de potrero bastante mejorado. Videl se acercó contemplando la situación semi asombrada, se encontraban Gohan, Lime y cerca de nueve caballos, la mitad atados y otros sueltos. Pero eso no era lo único, sobre los animales y en los mismos alrededores con adultos cercanos al parecer, unos quince niños discapacitados reían y disfrutaban el momento.

Apoyándose en la cerca, que era de su misma estatura, Videl se detuvo unos instantes a contemplar la situación circundante. Muy pocas veces había estado cerca de niños con discapacidades físicas o mentales, las únicas consistieron en visitas que ella efectuaba a hospitales y a centros de rehabilitación en nombre de la policía estatal, pero ello no superaba ni en un mínimo a la imagen actual. Ahora que lo pensaba mejor, muchos rostros le parecían conocidos, algunos los había visto la noche anterior retratados en fotografías en la casona.

—¡Hey, Videl!

La muchacha ascendió la tez instintivamente para toparse con el semisaiyajín, quien lucía distinto que hace momentos atrás: Jeans, camisa y un semblante fresco y amistoso. Sacándose un mechón de cabello rebelde de la frente, lo saludó levantando la mano con timidez, el llamado había producido que todos los presentes girasen a verla por un corto tiempo, a la vez que Gohan caminaba a su posición con confianza.

—Hola. —respondió en voz baja.

—¿Pasó algo?

—No, nada... —Videl se separó por completo de la cerca, moviendo una mano— Ireza llamó para regañar mi ingratitud y olvido.

Gohan sonrió inexplicablemente. —Que bien. Pensé que podía haber sido algún doctor. ¿Llegaste aquí hace mucho?

—Nop. Acabo de descubrir este lugar... No tenía idea de que existía.

El chico asintió ante las palabras y volvió a hablar, tomando la mano de Videl, la cual, evidentemente sorprendida, no fue capaz de articular una respuesta anticipada ante el contacto.

—Ven, de aquí no podrás ver nada...

Contando lo de ahora, era la primera vez desde el regreso de Gohan que pasaba un día con tantas emociones ligeramente derivadas y dependientes al tacto. Mientras andaban, la muchacha no fue capaz de pasar desapercibido el aspecto de su ex. Hasta su mano tibia irradiaba energía y un entusiasmo digno de proporciones infinitas, y su aspecto, a simple vista más casual y relajado, la hicieron sentirse por instantes frente a un hombre nuevo y revitalizado.

Totalmente fuera de contexto, mientras caminaban rodeando la cerca, Videl sintió que el tiempo se volvió lento e intransigente y, con un sentimiento conocido, un recuerdo se le vino a la mente con la facilidad de momentos anteriores.

"Vamos Gohan¡Te estás quedando atrás!"

"Videl... Ya hemos recorrido toda la playa, sería mejor regresar."

"¿Regresar?. Por Kamisama... ¡Nunca habíamos hecho esto!"

Luego de un examen de fin de año de Gohan, Videl había insistido en ir a pasear lejos, para celebrar las últimas notas. Era, específicamente, una de las pocas veces que salieron fuera de Satán City a pasear. Después de insistir bastante, el chico había accedido pese a deber rendir una prueba más el día siguiente.

"Videl... Sabes que mañana tengo otro examen oral..."

"Oh, vamos... si caminamos un poco más, tu traje no saldrá lastimado. ¡Lo juro!..."

Una caminata de la mano y descalzos en la playa, no había sido lo que muchos pensarían como una tarde romántica. Además, la tenida formal del semisaiyajín no había ayudado en nada. En un arranque de galantería y formalidad, a sus profesores se les había ocurrido pedir a sus alumnos presencia formal en cada tipo de prueba.

"Además... Ya has estudiado mucho."

"Vaya... Nunca te das por vencida¿eh?"

"¿Contigo...?"

—¿Videl?

"...Nunca."

—¿Videl?. —Gohan repitió tomando el brazo de la chica con fuerza. Ella, aún ida y lejos de responder coherentemente, pestañeó y le enfrentó con dificultad— ¿Te ocurre algo?

Videl movió la cabeza a ambos lados describiendo una negación. Volvió a sobarse los ojos para alejar cualquier vestigio onírico y poco senil, contemplando lo que sucedía a su alrededor.

—Solo... Estaba pensando...

En ti... Reprimió.

—Pues, ven aquí un segundo. —Subiendo a la cerca y sentándose por sobre ella, Gohan ofreció la mano a la muchacha para que se sentara con él. Videl accedió aún confundida y se ubicó junto al saiya que apuntó hacia el centro del potrero, musitando en voz baja.

—Mira.

Uno de los niños, ayudado por Lime, se subió sobre un caballo con dificultad. El animal pareció esperar pacientemente cada intento hasta que el pequeño logró arraigarse a él con confianza. El niño esbozó una sonrisa instantánea, que contrastó radicalmente con su evidente incapacidad motriz y los ojos perpetuamente cerrados.

—¿Qué está haciendo?. —Videl preguntó en murmuros al oído de Gohan, sin despegar la vista de lo que ocurría.

—Lime es especialista en la técnica curativa mediante animales, específicamente con caballos.

—¿Con caballos?

—Así es, además de criarlos muy bien, domina a la perfección la Hipoterapia. Es muy reconocida.

Videl recordaba haber escuchado aquel término en una revista de sábado adjunta al periódico. No podía acordarse del artículo a la perfección, pero sí estaba al tanto que comenzaba a ser una de las tácticas preferidas por familiares de niños con discapacidades que preferían este tipo de interacción natural ante idas eternas a hospitales y consultas sin fines a doctores.

El equino comenzó a avanzar despacio, guiado por Lime, quien daba a pensar que entraba en una concentración absoluta, limitándose a acariciar por momentos al animal. Videl le siguió cada paso con la mirada y una cuota de asombro creciente, el rostro de la chica de cabellos castaños irradiaba un control inimaginable y, literalmente, se deslizaba por el lugar en perfecta armonía con el corcel. Solo muy pocas veces —contadas con las manos— Videl había contemplado tal complemento, con tal solo recordar aquella vez en Satán City, cuando Gohan y ella ayudaron a un dinosaurio en plena adolescencia, bastaba para recalcar su impresión y asombro.

El caballo relinchó, a lo cual el pequeño a sus espaldas respondió con una risa explosiva, evidentemente feliz. El trayecto ya había terminado y Lime se dispuso a bajar al chiquillo con una sutileza maternal que fue correspondida por rostros felices de todas las personas.

Videl se sintió extraña, no pudo explicarlo, pero tal acto tuvo una repercusión no esperada. Apretó con fuerza los puños al mismo tiempo que veía con detalle al niño, que ahora volvía a brazos familiares rebosante de alegría. Sintió sus ojos humedecer con sorpresa y su corazón agitarse impetuoso.

¿Qué estaba ocurriendo?. ¡Es solo un pequeño feliz y complacido por cosas sencillas!

Lime se acercó sonriente a otra niña en silla de ruedas que clamaba una emoción inexplicable por subirse al animal. Con ayuda de sus respectivos padres y luego de varios intentos, pudo hacerlo correctamente. Todo volvía a repetirse. Paso a paso, emoción por emoción, risa por risa.

—¿Es hermoso, verdad?. —Videl giró inestablemente emocional ante las palabras cándidas de Gohan, quien no apartó la vista del centro— Es una sensación diferente, pero conmueve el solo hecho de descubrir como aún el mundo puede verse de manera distinta con actos sencillos...

La chica asintió sin mediar en oraciones. Simplemente no pudo hacerlo. Era impactante ser testigo de como niños con discapacidades podían reír y ser explícitamente felices con solo un paseo a caballo, mientras ella...

La niña alzó sus manos en señal de victoria y sonrió ampliamente a la vez que Videl se sintió estremecer ante los hechos. Miró a Gohan: Concentrado, con una de sus manos apoyada en su pierna y la otra cayendo a su lado derecho. Solitaria y Acogedora. Terriblemente protectora.

"Vaya... Nunca te das por vencida¿eh?"

"¿Contigo...?. Nunca."

Al momento de volver a tomar aire, sintió como le costó hacerlo. Su corazón volvió a latir con fuerza y su estómago se revolvió ante la sensación de ver algo fuera de lo cotidiano. Tragó saliva y sintió la necesidad urgente de sentirse acogida por alguien. No importaba quien. Se mordió el labio recordando cuantas veces había sentido lo mismo, pero no pudo acabar la búsqueda mental, el simple hecho de que la mano de Gohan estuviese a centímetros de la suya la hacía sentir ansiosa, como un niño pequeño que no sabe expresar verbalmente lo que siente. ¿Que demonios le ocurría...?

Estuvo a segundos de cometer un acto no debidamente reflexionado, cuando el chico bajó sorpresivamente de la cerca. Pestañeó dos veces antes de volver a la realidad y dejar sensaciones emocionales a un lado, para ver como Gohan se acercaba a Lime con un ritmo pausado y un aire tranquilo. Al mirarlo con detención, Videl se sorprendió ruborizándose y con el corazón palpitante. Hace mucho que no lo sentía... Pero ahora, que lo miraba desde ese lugar, no había duda alguna. El muchacho se veía espectacular.

Tal parecía que un ser celestial había escogido ese momento exacto para revolverle las sienes con ideas poco subordinadas. Puesto que por más que lo intentara, su figura no se apartaba de su mente, ni siquiera cuando cerraba los ojos. Con las manos en los bolsillos, Gohan caminó hacia Lime que procedía a bajar a la niña pequeña del caballo con alegría. Sus padres la recibieron con sonrisas y hablaron palabras indescifrables a la muchacha quien procedió a despedirse de ellos jovial.

Videl iba a bajarse de la cerca cuando vio algo que la detuvo en seco: Un Gohan sonriente se acercó a abrazar con una mano a Lime por la espalda, ésta, que aún hablaba con padres emocionados, giró a su encuentro feliz. En el momento exacto en que ellos se toparon frente a frente, un extraño sentimiento le llegó. No era la misma indiferencia de antes, las ganas de abortar cada vestigio sentimental, o los intentos de enfriar sus emociones. Al instante en que ambos cruzaron sus miradas, el aire que respiraba pareció hacérsele escaso e hiriente.

No podía quitar la vista de ambos. Por más que lo intentara, el tiempo se detuvo grabando aquella imagen para siempre, el de Gohan viendo a su nueva acompañante a los ojos, interesado, y recibiendo en respuesta una caricia al rostro por parte de la muchacha de cabellos castaños que le habló en susurros.

Era un sentimiento absolutamente inefable. Antes de ella, Videl no conocía a ninguna otra chica que se hubiese cruzado sentimentalmente con Gohan. Era un pensamiento que siempre había tenido en cuenta, pero que en ciertos momentos afloraba como una idea lejana que se volvía inherente a la relación que en algún momento pudo tener con él.

En este momento, al verlo ser acariciado en el rostro por otra mujer que no fuese ella, causaba en su cuerpo reacciones casi mudadas al olvido y una especie de ambivalencia la comenzaba a carcomer lentamente.

También, era un sentimiento de posesión, mezclado de melancolía y tristeza. El mismo que hizo fruncir su ceño impactada y confundida. ¿Acaso no había roto con cualquier conexión entre ambos?. Esto no podía suceder. Ahora no.

Lime comenzó a reír vigorosamente, víctima de un comentario de Gohan, el mismo que hizo que Videl, aunque no pudiese escucharlo claramente, sintiese como se abría un agujero en su vientre. ¿La había hecho reír?. Hasta ese instante, nunca se había puesto a pensar en aquella posibilidad, en que el semisaiyajín se hubiese enamorado de alguien más de la misma manera que lo vivió con ella.

Ambos comenzaron a caminar hacia su puesto, Videl se sintió intimidada, como si les hubiese entregado un arma ideal para acabar con su postura en cualquier instante. Miró a todos lados buscando un nuevo rostro, que aplacara el de sorpresa que debía tener y bajó de la cerca con un salto rápido, sacudiéndose las ropas para enfrentar el encuentro.

—Videl, no te había visto por aquí. —Lime opinó con una frescura auténtica y transparente.

—Pues... Andaba por aquí y Gohan me ha guiado a verte... —la hija de Mr Satán habló casi a tartamudeos, al verlos a los dos acercarse confiados y, por sobretodo rítmicamente juntos, la intimidación volvió a aparecer.

—Vaya, que bien, ayer no tuve tiempo de llevarte a ver el establo ni este lugar, espero que Gohan te haya mostrado más cosas... —palpando el hombro del chico con una sonrisa en los labios, Lime pareció sentirse explícitamente en confianza.

—No es necesario —Videl retrucó inmediatamente, agitando su mano izquierda— Ya lo he visto con mis propios ojos.

Gohan opinó algo con vehemencia que ella no escuchó. Y no fue por amplitud acústica o algo parecido, sencillamente todo se silenció en su mente para observar con detención a ambos que conversaban entusiasmados frente a ella. Al verlos de ese modo, era imposible que en sus pensamientos no surgiera algo controversial, algo relacionado directamente con Gohan y Lime, algo como Gohan y Lime caminando y charlando juntos por el lugar, algo como Gohan y Lime abrazándose bajo las estrellas o algo como Gohan y Lime besándose apasionadamente en el río. Sí. Tal como se escuchaba y sentía: Ellos con una relación furtiva a sus espaldas y ella de agente expectante.

Lime le preguntó algo al azar, a lo cual Videl asintió a la nada, aún procesando imágenes imposibles de censurar y sacar de su mente, que parecían envenenarla lentamente, creando situaciones llenas de paranoidismo, las mismas que como un tic nervioso no se retiraban a voluntad.

—¿Y que os parece si vamos a dar una vuelta por el lugar?. Aunque hace frío, no deja de ser un buen día.

Las palabras verosímiles de Lime la trajeron a tierra. Lo peor del asunto consistía en que la chica parecía emanar una simpatía verdadera y sin un interés premeditado, lo que la dejaba en una posición bastante ridícula, que tan solo en pensarla la hacía sentir patética. Gohan continuó.

—Pues me parece buena idea¿Vamos, Videl?

Todos sus pensamientos aludían a que era una muchacha increíblemente imaginativa en situaciones de ex novios y nuevas conocidas, o que simplemente...

—No gracias, chicos... Quiero tomar una ducha tibia.

... estaba celosa.

Ante la respuesta, Gohan solo sonrió penosamente, tal como si se hubiese entusiasmado inefectivamente. Lime armó un pequeño puchero y se acercó a Videl quien había cruzado los brazos y forzando un rostro de seguridad envidiable.

—Está bien, no hay problema. Entonces nos vemos en el almuerzo.

Videl se retiró adecuadamente, como quien deja la pista de baile en armonía. Ninguno de los dos podría ni en sueños sospechar que se debatía interiormente, como si dos seres viviesen en su cabeza.

Celos.

No podía asimilarlo. Justo cuando ya creía haber aclarado todo. Tuvo ganas de patear una puerta o dar un grito grave, lleno de ira y repleto de frustración. Mientras avanzaba a la casona, se debatió entre negarlo repetidamente con ímpetu y las ya intermitentes imágenes de su ex y su nueva amistad besándose con locura. Cerraba los ojos, pero las visiones iban y venían sin interrupción.

Su corazón comenzó a galopar a la par de su respiración. Era como resistirse ante un sentimiento posesivo ya petrificado y arraigado a su ser. Mientras entraba por la puerta de la cocina con los nervios de punta y encrespada como gato asustado, se encontró con Akemi que pelaba una cebolla silbando una canción.

Videl cerró la puerta y apoyó la espalda en ella mordiéndose el labio, tratando de borrar por enésima vez imágenes extrañas.

—¿Ha ocurrido algo?. —la mujer preguntó interrumpiendo su labor y levantando la cabeza.

—No... nada. —tomando un gran suspiro, Videl mintió.

—Pues... Estás muy pálida. Pareces haber visto fantasmas.

No sabrías que me he imaginado. —No te preocupes... No es nada. —la chica posó el dedo índice y el pulgar en el entrecejo concentrada. Esperó unos segundos y habló más calmada, esperando que todos los recuerdos de hoy y cada sentimiento comenzaran a alejarse para dejarla en paz— ¿Sabes donde puedo tomar un baño?


Freetalk: ¡Ta-dah!. He tenido la suerte de este último tiempo deleitarme con nuevas series de anime y nuevos tomos de mangas.. Ay diox... Han sido días felices XD, también he tenido el drama de sentarme a escribir como loca y no parar hasta altas horas de la noche, lo que no es malo, pero al momento de editar se vuelve tedioso y ciertamente triste. No sé si lo había comentado por aquí, pero he eliminado muchas partes de la historia que he decidido sacar por la concordancia. No puedo creer que esto se esté volviendo algo más aún profesional, quiero decir, constantemente me debato entre las ediciones de una parte u otra, cual es mejor, que pensamiento dejar, cual privilegiar, etc... ¡Espero que lo disfruten!. Con este capítulo me ha pasado de todo, ya veré si a ustedes les agrada. Y por sobretodo, pido disculpas por cualquier falta ortográfica... El editor de es un fiasco. La próxima actualización con la ayuda de la virgen maría y el santo hijo perdido podría ser la semana siguiente, dependiendo de la recepción y comentarios de éste capítulo.

Muchísimas gracias a los reviewers de mi capítulo anterior: InuSherry, síi.. Definitivamente Videl no se midió, pero sin duda ya ha avanzado bastante, al menos, en estos nuevos capítulos hay mucha mas soltura entre ambos, ya veras que irá sucediendo... je, agradesco tu opinión por mil; Patybra, wapa, le has dado en el clavo, yo no desearía estar en el pellejo de Videl mientras sucedía lo del ascensor, menos con un ex o algo parecido, gracias por el comentario a mi capítulo anterior y a mi nuevo fic de Cowboy Bebop, sabes? No pudiste hacer un review mejor, has descrito todo lo que intenté transmitir, en otras palabras, me sentí privilegiada... ¡Gracias, ya nos leeremos nuevamente; Fairy-Li, muchas gracias, nena, hago lo posible por que quede bien y los lectores comprendan lo que sucede en cuanto a las escenas. Ya habrán resoluciones claras, agradezco tu fiel lectura; Elena, lol, la otra vez leía sobre aquella capacidad que poseemos las mujeres de encontrar mil opciones, mil soluciones, mil rollos y miles de cosas más a tan solo un problema... ay diox; tATu-fan, gracias chicaa.. Y sobre el manga de spiral, pues te recomiendo el emule, tal vez ahí salga algo; PrincessMko, ¿descenlace cercano?... jeje. Tiruriruriruuu, ya veremos, lo importante sería llegar bien, y por lo menos con las cabezas claras, tanto mía como la de mis protagonistas XD, gracias por tu comentario; Lilyanita, Oh vaya... Pues lily, que quieres que te diga, admiro bastante a las personas que sufren cambios de ese modo. Creo que por mucho que diga, para mí, sería una transformación increíble irme de mi país y abandonar todas las cosas que me han visto crecer... La melancolía puede ser un arma de doble filo, pero sin duda ya te adaptarás, no te preocupes y trata de aprovechar al máximo la nueva experiencia. Te agradezco millones que aún así te tomes el tiempo para leerme..., creo que eres una de las personas que realmente toma el significado de lo que intento expresar mediante esta historia, las relaciones humanas, las oportunidades y fracasos inherentes a cualquier situación de Videl o cualquier ser humano y que lo más importante no son cosas que suelen alborotarnos, sino más bien la resolución de nuestros sentimientos en el interior. Yo también me he alargado XD, pero creo que al expresarte me has mostrado que eres una persona bastante confiable, ya veré si algún día puedo escribir algo por el email, lo siento, soy un desastre para esas cosas. Muchas gracias a ti por tu comentario, me has alegrado el día, espero que te guste el capítulo. A todos: ¡Muchas gracias por leer y opinar!