No es divertido andar de cyber en cyber; pero hasta que no resuelvan el problema; me verán intermitentemente. Unos besos; que bueno que les gustó el chap pasado.
M'S
Capítulo 10: Vacaciones con mal pie.
Lo que más había ansiado Hermione, estaba sucediendo luego de unos días. ¡Era el primer día de vacaciones! Emitió un suspiro de felicidad y, se levantó de la cama de un brinco. Sin duda, ese día; sería el comienzo de todo.
Observó a Snape mientras bajaba a desayunar, que seguía leyendo su libro. Parecía hablar enserio, cuando se lo había pedido. No comprendía que, le evocaba el leerlo; pero realmente era algo digno de ver.
- ¡Felices vacaciones!- Sonrió Lupin sirviéndole un poco del desayuno- ¿Tienes algún plan Hermione?
Hermione meditó por unos segundos. Hasta ahora, la invitación de Ron seguía manteniéndose en pie. Le encantaba la idea de ir a pasarseel verano en, la madriguera. Pero, sabía que; tenía otras obligaciones.
Snape alzó la vista del libro, mientras ella meditaba. Esperaba, que no se hubiese olvidado de su "problema" y ya; estuviese pensando en lo que "deseaba hacer" en vacaciones. Con un débil carraspeo, se lo hizo saber. Él también tenía una vida.
Al oír aquello, la chica soltó un débil suspiro de frustración camuflajeado con; un bostezo. Estaba aburrida de "literalmente" ser la niñera de Snape. Ya necesitaba su propio espacio, su propia libertad.
- Ya sé- espetó ella con un tono ligeramente enfurecida- no me he olvidado de mi deber.
Snape igual, no pareció conforme con lo que la chica indicaba. Volvió la vista hacia el libro, y salió de la cocina; dirigiéndose hacia las escaleras. ¿Por qué estaba abajo esa vez? ¿Y junto a Lupin? ¿Dónde estaba Sirius?
Iba a preguntar, pero Remus se le adelantó. Le dijo, que Snape estaba allí; esperando la visita de Dumbledore. Parecía que el segundo, tenía algo muy importante que comunicarle. No supo por qué, pero aquello le llenó de curiosidad.
Luego del desayuno, se introdujo en la habitación y; sustrajo su libro de récipes. Mientras más rápido convenciese a Remus de buscar los ingredientes faltantes, ella podría liberarse. Sabía, que no los hayaría todos tan rápido; pero hacer el intento no le haría daño.
- Está bien Hermione, ¿Qué te hace falta?
- Bueno está esta poción de acá, ese polvo y; un poco de ese zumo- dijo, mostrándole el libro.
- Bien, en cuanto Dumbledore aparezca; yo podré hacer el viaje. Pero, me temo que será hasta un poco más tarde.
Hermione asintió, y se encaminó hacia su habitación. No sabía con exactitud, de qué se trataba dicha reunión, pero intuía que debía ser muy importante. En su pasantía por Grinmauld Place, había visto ir y venir a muchos magos. Así era la Orden del Fénix.
Se mantuvo la mayor parte del día dentro de su habitación, repasando la teoría para su exámen. Su brazo no había mejorado, pero ya no le dolía tanto como los primeros días. Las prácticas con Snape, habían cesado; pero él seguía indicándole que estudiase. Ya le haría preguntas sobre las lecciones.
Mientras leía sobre teoría de la magia, escuchó un débil ruido en el salón; como un "plop". Supuso inmediatamente, que Dumbledore había emergido en el salón.
Tomó violentamente su libro y, apenas pudo ponerse los zapatos; resbalando con uno de ellos. Se inclinó en las escaleras, para evitar que notasen su presencia; y trató de agudizar su oído. Sentía tanta curiosidad, que no se reconocía a sí misma.
- Bienvenido Albus- indicó Remus, con unas sonrisa amplia- Severus, debe de estar por venir- Y sin más se iba.
El hombre rodeó el salón y se detuvo frente a los demás. A Dumbledore, le acompañaban otros magos que, Hermione figuró; eran de la orden también. Parecía ser algo serio.
- Severus, he estado meditando sobre lo que has comentado. Sé que has sentido el ardor, y estás preocupado por lo que pueda suceder. ¿Me equivoco?
Snape asintió con lentitud, sin dejar de mirar de reojo a los presentes. Hermione se mantuvo impávida, ¿El ardor, era lo que se imaginaba? Bueno, no podía decirlo con certeza.
- ¿Piensas que él pueda estar?
- Sí, buscándome. Pero él, no puede verme aún; no en este estado.
- ¿Qué piensas hacer Severus? No puedes retrasar más tu entrada. Él podría matarte.
Hermione soltó un débil gemido por la sorpresa, y resbaló un poco del escalón. Lo suficiente, como para hacer el ruido necesario para; alertar a los reunidos. Los presentes alzaron la cabeza, preguntándose por el mismo. Snape observó, fugázmente; el cabello de Hermione mientras corría a través de las escaleras. Tuvo el impulso de ir a buscarle, pero Dumbledore le detuvo; colocando una de sus manos sobre su hombro.
- Déjale Severus, está bien.
Lo era ¡Era un mortífago! No sabía por qué se sorprendía, ya lo intuía; pero aún así. ¿¡Por qué el director hablaba de ello con tanta calma!? Bueno, sabía que Dumbledore era un hombre sabio; ¿Pero qué tanto?
Emitió un suspiro, tratando de respirar. Había corrido hasta el cansancio, y se había encerrado en su habitación. Ya intuía que, Snape se había dado cuenta de que ella; había estado espiando. ¿Qué podría hacerle?
Mientras, abajo; Dumbledore también suspiraba. Snape tenía mucha razón de preocuparse. Era terriblemente peligroso aparecerse ante él, de esa forma. Estaría arriesgando su vida.
- ¿Hermione, qué te sucede?- preguntó Lupin, llamando a su puerta.
- Na, ¡nada! ¿Por qué no estás abajo Lupin?
- La reunión no nos incumbe ni a Sirius ni a mí. Necesito tu libro.
Hermione asintió, buscándolo entre sus cosas. Luego de sonreírle, Remus le prometió que; haría todo lo posible por encontrar los ingredientes que ella necesitase. Le pidio, que no se metiese en problemas. No tenía de qué preocuparse; ella no saldría de allí.
En unos cuantos minutos la casa pareció estar en silencio total. Todos parecían haberse ído, y aún así, se preguntaba por qué; Dumbledore no había preguntado por ella.
Comenzó a bajar las escaleras con lentitud. Snape ya la encontraría, ya le exigiría una explicación; ya lo sabía. Se detuvo en la sala, y respiró aliviada al notar; que él no estaba allí.
Pero se equivocaba. Se había detenido cerca del sofá y, le acariciaba con una de sus manos sin; dejar de observarla. Su rostro estaba tenso y pálido; quizás crispado por el enojo.
- Aficionada a escuchar lo que no debe ¿No es cierto Granger?
- Yo no.
Rodeó la habitación y, se detuvo a centímetros de ella. La sostuvo por uno de sus brazos y; la observó. Sus ojos centelleantes, no dejaban de analizarla; casi sin parpadear.
- ¿Le ha parecido divertido?
- Señor por favor, suélteme.
- ¿Y ahora que lo sabe, qué quiere hacer? Seguramente, salir corriendo y contárselo a Potter. Se divertirá mucho.
Los ojos de Hermione, se iluminaron con pequeñas lágrimas. Snape daba miedo, estaba lívido de la rabia y; su mano le temblaba. Tan sólo había escuchado una inocente conversación ¿Qué había hecho?
- Me está lastimando. Yo no quise, discúlpeme.
Ante aquellas palabras, pareció ubicarse en el tiempo y en el espacio. Observó el húmedo rostro de Hermione, y su brazo rojo por su sostén. Hermione continuó sollozando, incapaz de moverse.
Estaba preocupado. El hecho de, estar siendo convocado ya lo mantenía en tensión; y ahora ¿eso? Hermione podía poner en peligro su "doble vida" Aunque, no desestimaba su capacidad interpretativa. Seguramente, ella ya lo había notado.
- Lo siento Granger- le dijo, en una débil voz. Hermione no le escuchó, tan sólo se fue corriendo por las escaleras.
- ¡Granger!- le llamó, pero ella no se detuvo. Esuchó el portazo, y supo que; había cometido un gran error.
No supo más de ella. Lupin había regresado, traía consigo todo lo que ella necesitaba para su poción. Le preguntó, el porqué de su actitud; pero él no supo qué responderle. Hermione no había salido en toda la tarde.
Ella deseaba morirse. No supo por qué diantres, se había puesto a escuchar esa conversación. Él no tenía derecho, de tratarla de esa forma; ella no tenía la culpa de que él fuese un mortífago. ¿Y si ella sólo hubiese querido bajar las escaleras? Bueno, Lupin ya le había advertido.
Tenía miedo. El haber visto su reacción, le había generado un miedo terrible. ¿Y si así se comportaba siempre? ¿Y si ese era su carácter asesino? Los mortífagos estaban llenos de eso. ¿Qué haría entonces?
Anochecía en Grinmauld Place, nuevamente. No había respondido a la carta de Ron, no había tenido ánimos. Había pasado, la mayor parte del tiempo; observando los pocos ingredientes que Lupin había conseguido. Debía hacer la poción.
Bajó las escaleras nuevamente, para tomar un poco de agua y serenarse. Se sentó en la cocina, que era iluminada; por una débil luz intermitente. Detuvo su vista, en la pared y se quedó contemplando a la nada dentro de ese lugar.
- Granger- escuchó detrás de ella, pero no se volvió- Lamento lo que sucedió en la tarde. No debí tratarle de esa forma.
- Exacto- respondió ella, nerviosa; pero ligeramente iracunda- No debió hacerlo.
Snape rodeó la cocina y se sentó frente a ella. Le mantuvo la vista, su rostro aún tenía los últimos vestigios de sus lágrimas. ¿Cómo pretendía ella que él reaccionara ante aquello? ¿Qué brincara dela felicidad?
- Sabe que hizo mal.
- Lo sé, sé que no debí- dijo, rehuyendo de su mirada.
Snape emitió un suspiro. Ya el daño estaba hecho, ¿Qué iba a hacer al respecto? Se había enterado, o ya lo sabía.
- Al menos, ¿Guardará el secreto?
La observó asentir y, pareció conforme con eso. Se disponía a levantarse, pero se contrajo; sosteniéndose el estómago. Hermione brincó alarmada.
- Señor ¿Qué le sucede?
Le ardía nuevamente, una vieja herida de guerra le molestaba de nuevo. Había comenzado a dolerle, desde el repentino "virus" y; el sólo hecho de que Voldemort le convocara, lo hacía sentir peor.
Lo sostuvo, mientras; él trataba de sostenerse de algo inútilmente. Alzó la cabeza cuando, las fuertes olas de dolor lo afectaron. Esa noche; seguramente tendría que desaparecer.
- Granger, váyase- le ordenó, sosteniéndose; una mano sangrante- por favor.
- No, no voy a dejarle.
- No es asunto suyo, váyase.
Pero se negó. Le ayudó a subir las escaleras, y lo tumbó sobre la cama. Buscó rápidamente su varita dentro de la habitación, y se detuvo a su lado.
- Necesito ver la herida- musitó, pero él no le hizo caso- Por favor señor, desabotone su camisa.
Siguió sin escucharla. Hermione emitió un suspiro y trató nuevamente, ante un quejido del hombre. Tenía que ayudarle, sin importar lo que fuese. El pasado.
Al final, desisitió. Hermione con mucho cuidado y lentitud, comenzó a desabotonarle la camisa hasta dar con la herida. Ligeramente sonrojada por supuesto, pero; Snape estaba tan cansado que decidió ignorarlo.
Estuvo por varias horas, limpiando y curando la herida con la varita. Seguramente, había intentado hacerlo con rapidez y; no lo había hecho bien. Bueno, lo entendía; no tenía tiempo de hacer algo en su vida.
Terminó de vendarlo, y creyó que éste dormía. Agotada se tumbó sobre el suelo y se quedó; dormida con la cabeza apenas apoyada sobre la cama. Le pareció que, antes de dormirse; Snape musitaba un débil "gracias"
Mucho más tarde alguien volvió a levantarse. Snape se sentó en la cama y se frotó el rostro con las manos. Bajó la vista hacia la exahusta Hermione que seguía durmiendo; apenas sosteniéndose con sus brazos. Tomó su camisa y volvió a colocársela; con mucha lentitud debido a la herida. Sabía que debía encontrarse con Voldemort, de eso no tenía duda.
No podía hacer magia correctamente, pero ya se las arreglaría para fingir. Antes de irse, tomó su saco y se lo colocó a Hermione. Ya había hecho demasiado por él.
TBC.
Espero les gustase, besos y cariños.
