Empieza aquí.
—¿y finalmente cuando te casas? —pregunto Aladdin, preocupado.
—Morgiana no quiere aun… —respondió un resignado Alibaba.
—¿ah? ¿ya no te quiere? —se burlo Hakuryuu entrando por la puerta.
—seguro se aburrió del unicornio… —Judal apareció por la ventana.— con lo soso que eres seguro ya la aburriste.
—¡¿qué les pasa eh?! —se enojo este, pero sin evitar reírse finalmente.
Alibaba soltó un profundo suspiro de resignación, era lo mas parecido que tenia de amigos, y bueno tenia que admitir que eran sus amigos, el bullying solo era gratuito por que eran sus amigos.
—ya, pero enserio ¿por qué no quiere? —pregunto Hakuryuu una vez mas.
—dice que tenemos que tener un lugar donde vivir…
—parece que ella tiene mas sentido conmigo que tú —comenta divertido Judal.
—igual podríamos… no sé… celebrar tu despedida de soltero Alibaba –Aladdin buscaba alguna razón para irse de fiesta o mejor dicho un burdel.
La idea de llevar a Hakuryuu y a Judal a un lugar así, le daba mucha curiosidad, y sobre todo diversión.
Judal respondió arqueando una ceja, no era una idea que a él se le hubiese ocurrido.
—podríamos ir al burdel… el nuevo que se puso en la ciudad.
—y tu ya sabes donde esta Aladdin —Hakuryuu, hoy estaba después a molestar.
—claro por que no…
—estoy de acuerdo! —dice Alibaba animado.— ¡iremos los cuatro!
—idiota… —murmuro Judal y Hakuryuu al tiempo, mientras Aladdin sonreía.
-.-.-.-.-.
no podía sacarse de su mente los latidos del corazón de Judal en su oído, se sonrojaba de solo la idea de pensarlo, pozo ambas manos en sus mejillas sonrojadas, y sonrió un momento. Se sentía una estúpida enamorada, de la peor persona del mundo.
—hasta para eso soy idiota… —dijo con resignación.
—siempre lo haz sido…
Judal se le apareció de repente por su ventana, dándole un susto de muerte, no era como si él no supiese lo que siente ella por él, pero igual.
—¿qué haces aquí?
—nada… solo no quería ir a mi habitación… —entro por la ventana a su cuarto, sin mucho interés, ella había retrocedido.— tu habitación sigue exactamente igual como la recordaba.— miro a su entorno, sonriendo perversamente.
—si, sigo siendo la misma… supongo. —camino hacia una mesita de noche, y tomo un peine, soltando su cabello y comenzando a peinarlo, dándole la espalda a el.
—no… —murmuro, acercándose a ella, tomando levemente su cabello, que aroma tan agradable, dejo pasar las delgadas fibras del cabello por entre sus dedos, antes de que la dueña de este se percatara.
—tu… Aladdin me esta obligando a ir a una fiesta en un burdel. —dijo de mala gana.
Kougyoku en ese momento, exploto, no podía parar de reír. Judal estaba ahí, porque estaba molesto y necesitaba contarle a alguien de algo que no quería hacer, pero que haría igual. Ese motivo le causaba aun mas gracia, le resultaba encantador.
—no veo lo gracioso… —respondió molesto.
—no, no, no lo es…—se secaba las lagrimas de sus ojos, sonriéndole finalmente.— puedes decir que ahora, tienes amigos Judal.
Le respondió con una mueca, seguía molesto.
—¿peino tu cabello? —sonrió kougyoku levantado el peine. El replico resignado y se fue a sentar a la cama.
—¿de verdad que me dejaras? —se sorprendió, no esperaba una respuesta positiva de ella. ¿y ahora que hacia? Jamás había llegado tan lejos…
—¿lo harás o no?...
se sentó rápidamente detrás de el, y el soltó su cabello con magia, kougyoku se sonrojo, el cabello de Judal era muy suave, quizás mas que el de ella, comenzó a pasar el peine cuidadosamente.
—aay… no tan fuerte. —se quejo, burlándose.
—quejica –se detuvo un momento.
Cerro los ojos, disfrutando el momento, sentir el peine pasando por su cabeza, suevamente, de las manos de ella, aquella mujer, que por una tonta razón no podía sacarse de la cabeza.
Tenia una idea, aun mas tonta… pero seguro que esta idea…
Se giro, tomándola sutilmente del rostro, dándole un pequeño beso en los labios, un robo, rápido y preciso.
Kougyoku se quedo paralizada, con el peine en sus manos, Judal ya se había alejado de ella, y se quedo observándola.
—¿respiras?
—¿por qué…? ¿por qué haces esto? No juegues Judal…
—estoy intentando sacarte con todas mis fuerzas de mi cabeza… y tu… tu simplemente no quieres salir… todos mis pensamientos empiezan y terminan en ti… —dijo frustrado.— no fue la mejor idea… lo sé…
con cada palabra que el decía, mas se sorprendía.
—prefería estar el tiempo contigo que en un burdel… pero… es mejor que me vaya con los chicos… —camino rápidamente hacia la ventana, despeinado tal cual, cuando kougyoku lo alcanzo un momento antes de saltar por ella.
—espera… —lo miro fijamente a sus ojos, cosa que el también hizo, se sentía muy avergonzando por todo lo que había dicho.
Ella se inclino, hacia él, devolviendo lo que el había hecho unos minutos antes, un beso robado, un beso que el por alguna razón no dudo en responder, cerrando sus ojos, al sentir nuevamente el suave contacto de los labios de kougyoku con los de él.
Ella lo empujo, haciendo caer por la ventana y cerrando rápidamente, sin dejarlo reaccionar si quiera, se quedo elevado en el aire, sorprendido.
Todo empezaba con ella y terminaba con ella. Se revolvió el cabello, aun más de lo que llevaba, grito frustrado, mirando hacia la ventana que ahora se encontraba cerrada.
—arruinas mi mente bruja… —sonrió.
pd: mil disculpa por los errores.
