Disculpen si está un poco corto, siempre trato de hacer todos los capítulos mas o menos largos, hago/escribo cuatro páginas del Word en tamaño 12... pero siempre me pasa que lo publico y parece que es un mini capítulo ._. espero que lo disfruten !
[NARUTO NO ME PERTENECE] - pero lo que leerán a continuación es contenido creado por mi.
NOS VAMOS DE VIAJE - [SEGUNDA PARTE]
Con todo el tema del viaje a las tierras del Raikage, Sakura corría de acá para allá en busca de todo lo necesario para el bolso de su hija.
-Mamá solo me voy unos días – decía Sarada ya en pijama.
-No me importa, tienes que ir totalmente lista, te preparé un pijama nuevo, tu botella de té frío para el viaje ya está en la heladera, el estuche para tus lentes también lo puse en uno de los bolsillos de tu bolso, ahora voy a preparar varios bentos…
-Mamá, Hinata-san va a tener todo listo… -
-No Sarada-chan, no hay que darle tanto trabajo a Hinata – Sakura tenía el bolso de viaje de su hija en el sofá, no dejaba de meter cosas que la misma Sarada estaba segura que no iba a usar, por ejemplo un gas pimienta, con la fuerza sobrehumana que tenía gracias a su madre, un gas pimienta era más para la pequeña Himawari que para la Uchiha – ve a dormir que mañana vendrán a buscarte temprano.
Sarada hizo caso y se fue a su habitación, pero le costó encontrar posición cómoda ya que nunca antes había ido de viaje sin su madre, se sentía sumamente nerviosa y estaba inquieta, aún no era oficialmente una kunoichi así que solo había ido a "misiones" [campamentos] con sus compañeros y Aburame-sensei.
-Nunca he salido del País del Fuego sin mamá – susurró y cerró los ojos, obligándose a dormir.
Por otro lado en casa de los Uzumaki, la pequeña Himawari ya había salido de la ducha y Naruto estaba batallando para desenredarle el pelo, Hinata y Boruto corrían por todos lados en busca de abrigos y… un mapa.
-Mamá, no encuentro el mapa que me dieron en la academia – decía Boruto buscando en la sección de la biblioteca que era de él y sus apuntes de clase.
-Busca otra vez en tu cuarto – dijo Hinata pasando por la habitación de estudio-oficina.
-¿Quieres que te ayude a buscar? – gritó Himawari desde su cuarto, Naruto seguía batallando con el pelo de su nena.
-Siiiii – contestó Boruto levantando la voz.
-BYAKUGAN – Boruto puso mala cara, desde que su hermanita había despertado el Byakugan, Boruto se sentía inútil en casos como esos – el mapa está en tu habitación, en tu mochila del año pasado.
El mini rubio tomó la mochila de su madre que ya estaba llena (con un botiquín, un termo con té y demás cosas que todos sabían que llevarían de paseo), se fue a su habitación, en efecto, el mapa estaba entre varios papeles que habían quedado en la vieja mochila de Boruto. Lo dobló bien y lo metió en uno de los bolsillos de la mochila.
-¿Por qué llevamos mapa? – pregunto Naruto cuando ya había terminado con el pelo de Himawari, el matrimonio estaba en su habitación.
-Porque tú vas por razones de trabajo, pero los niños van de vacaciones – dijo Hinata - Acuérdate que mañana iremos a buscar a Sarada-chan antes de irnos – la kunoichi estaba sentada sobre la valija, había demasiada ropa.
-Si, lo sé, Himawari me dijo toda la semana que no nos teníamos que olvidar de Sarada – Naruto se acercó a su mujer y la ayudó a cerrar la gran valija.
-Aquí está la mochila con el mapa… mamá ¿qué haces sentada ahí? – Boruto se asomó por la puerta.
-Estaba cerrando la valija – dijo ella.
-Pero todos sabemos que mucha ropa ni la usaremos – Himawari apareció detrás de su hermano.
-A la cama, dejen de molestar a su madre – Naruto se acercó a sus hijos y se puso en cunclillas – mañana nos tenemos que despertar temprano –
-Yo no dormiré – dijo Himawari.
-Si no duermes no disfrutarás del paisaje mañana – dijo su madre con una sonrisa.
-Vamos, a la cama los dos – animó el Hokage y sus hijos hicieron caso.
Quince minutos más tarde los niños ya estaban con Morfeo y el matrimonio estaba listo para dormir unas escasas horas, pero antes, Naruto empezó a darle besos a su mujer, pequeños besos en las mejillas y luego en los labios –
-Naruto…-kun…, hay… que… dormir… – alcanzó a decir ella entre beso y beso.
-Lo… se… pero… me… gusta… mimarte… - contestó el ninja rubio sin dejar de darle besos.
A Hinata le gustaba que su marido tenga esa clase de detalles, pero ya iban a tener tiempo para ponerse tiernos los siguientes días. No pudo evitar mirarlo con autoridad para que él dejara de perder el tiempo y dormir.
-Está bien, date la vuelta – suspiró Naruto y Hinata hizo caso, se puso de espaldas a él y ambos se quedaron dormidos a los diez segundos, Naruto la abrazaba por la espalda tiernamente.
-ARRIBA SARADA NARUTO ESTÁ AFUERA – gritó Sakura, aún tenía el pijama puesto, dejó la ropa limpia de su hija a los pies de la cama y cerró la puerta.
Sarada saltó de la cama.
-NO ME DESPIERTES ASÍ – dijo enojada asegurándose que había levantado la voz lo suficiente para que su madre la escuchara, agarró su ropa para empezar a cambiarse.
-TIENES UN BENTO EN LA MESA, ESE ES EL DESAYUNO Y EL ALMUERZO ESTÁ EN TU MOCHILA, NO TE OLVIDES DEL BOLSO – dijo Sakura del otro lado de la puerta cuando su hija estaba en el baño cepillándose los dientes.
-Ajá –
-Apúrate Sarada-chan, nos vamos de vacaciones – escuchó la Uchiha cuando estaba guardando su neceser en la mochila. Era la quinta vez que Himawari gritaba desde el genkan.
-YA VOY – se despidió de su madre y salió corriendo.
-CUIDATE MUCHO – gritó Sakura.
Ya en el dirigible, los tres pequeños sacaron sus bentos para desayunar, unos ANBUS que acompañaban a Naruto para el viaje y la estadía en la aldea de la Nube, manejaban el dirigible.
-Si te quedas con hambre, mi mamá tiene más en la mochila de papá – dijo Himawari sacando un onigiri de su bento.
-Gracias Hima-chan – contestó Sarada.
Naruto y Hinata estaban sentados en sus butacas, ambos estaban por comenzar a desayunar.
-Llegaremos como a las cinco de la tarde, Hokage-sama – dijo un ANBU.
-Muy bien, tengo entendido que el Raikage nos espera como a esa hora – dijo Naruto.
-Hinata-sama, cualquier cosa que necesite, puede pedírmela a mí o a cualquiera de mis compañeros – el ANBU hizo una reverencia.
-Gracias – dijo Hinata y sonrió.
-Elegí a estos ANBUS porque desde que entraron en las Fuerzas Especiales demostraron ser sumamente fuertes y sobre todo leales, todos nosotros estamos seguros con ellos.
-El Hokage es asombroso – susurró Sarada quien estaba escuchando con atención todo lo que decía su ídolo.
Continuará…
-JuHinamori.
