Disclaimer: Los personajes son de la serie transmitida por canal FOX GLEE.

Historia original, queda prohibida su adaptación, distribución y copia parcial o total.

CAP 10 – COLGANDO EN TUS MANOS

Quizá no fue coincidencia encontrarme contigo...
Tal vez esto lo hizo el destino...
Quiero dormirme de nuevo en tu pecho...
y después me despierten tus besos.

Tu sexto sentido sueña conmigo,
se que pronto estaremos unidos.
Esa sonrisa traviesa que vive conmigo.
se que pronto estaré en tu camino.

Sabes que estoy colgando en tus manos,
así que no me dejes caer.
Sabes que estoy colgando en tus manos.

Me desperté muy temprano como los últimos días, Rachel aun se encontraba dormida así que le di un beso en la frente y me dirigí a realizar mi rutina matutina. Fui a la cocina puse hacer café y luego me dirigí a la computadora la encendí.

Mientras abría mi correo electrónico el café estuvo listo, me serví una taza y volví a sentarme frente a la computadora y como siempre no había ni un solo correo. Ya iban 15 días desde que escribí los reportajes, hasta hice dos, uno en el que decía todo lo que estaba sintiendo los últimos días, ese se lo enviamos a una revista de mujeres y el otro era de deportes.

En realidad no puedo creer que escriba tan mal. Me gradué con honores pero ahora nadie me quiere contratar, la revista femenina – si estaba tan desesperado que escribiría sobre lo que fuera, hasta para una revista de mujeres – ellos me contestaron hace una semana, el correo decía que les gusto mucho mi historia pero que me avisaría pronto si había un puesto para mí ya que la editora en jefe está de vacaciones. Y aun nada.

Cuando vi la hora me levante en un salto y me dirigí a la habitación, Rachel estaba dormida abrazada a mi almohada, camine de puntillas tratando de hacer el menor ruido posible, cuando llegue a la cama, me acerque a Rach y le llene el rostro de cortos besos hasta que despertó.

Buenos días Preciosa – dije al ver que abría uno de sus ojos

Buenos días Grandote – me contesto, estirándose, para luego volverse acurrucar entre las cobijas

Rach es hora de que te despiertes o vas a llegar tarde a tu ensayo – le explique tiernamente

Hoy no tengo ensayo – chillo feliz

No tienes? – pregunte confundido

Hoy podemos pasar todo el día juntos – dijo pícaramente

Tengo una gran idea – hice una pausa para sentarme a la orilla de la cama – que te parece si vamos a un parque de atracciones que esta por aquí cerca – quería que ambos pasáramos más tiempo juntos, pero no solo físicamente, últimamente Rachel estaba como enferma.

Se había desmayado en uno de los ensayos, además estaba muy pálida y vomitada casi a diario. Cuando fuimos a ver al Doctor nos dijo que lo más seguro era una especie de gripe seca y que pronto se le pasaría. Yo pienso que tanto ensayo, funciones y sexo la tienen exhausta.

Parque de atracciones? – pregunto haciendo un puchero – yo creí que podríamos hacer cositas… ya sabes – soltó sonriendo abiertamente ante su proposición.

Es que pensé que podríamos pasar más tiempo juntos, pero haciendo nuevas cosas

Bueno está bien tu ganas – exclamo – puedo invitar a los demás

Claro, todos pueden ir – Ella se lanzo sobre mi y nos besamos dejando que nuestras lenguas se entrelazaran, detuve el beso antes que me arrepintiera de haber propuesto la salida.

Rachel tomo el teléfono y empezó a marcarles a todos sus amigos. De hecho ya me llevo muy bien con ellos, Jesse es el que mejor me cae, he platicado mucho con él, creo que podríamos llegar a ser buenos amigos. Una hora después nos encontramos en el lobby, pedimos un autobús especial, para que Artie no tuviera problemas.

Nos sentamos en parejas, por supuesto Rachel iba conmigo, luego estaban Mercedes y Kurt, Tina cerca de Artie, Britt y Santana, Matt y Mike y al fondo iban el Will y Jesse. Emma no pudo venir porque ya casi no podía caminar, además de que el doctor le pidió que guardara reposo ya que Terry amenazaba con nacer antes de tiempo.

Me recosté con la espalda pegada a la ventana y Rach encima de mí recostando su espalda en mi pecho. Le empecé a dar pequeños besos en el cuello haciendo que soltara risitas. Todos empezaron a burlarse haciendo sonido como vomito. Por lo que nos comportamos el resto del camino.

Al llegar Rachel estaba dando saltitos de la emoción. Compramos pases especiales y todos empezamos a correr como niños. Rachel no cabía de la emoción, se subía en todas las atracciones que pasábamos de nuevo yo iba a su lado, como su compañero inseparable.

Cuando tuvimos hambre pasamos a uno de los puestos de comidas rápidas y compramos de comer, nos sentamos bajo un árbol a almorzar y nos reíamos por cualquier tontería. Luego de que acabamos continuamos recorriendo el parque.

Cuando era hora de que cerraran el lugar, nos dirigimos al autobús. En el camino de vuelta Rach se durmió en mis brazos, así que cuando llegamos al hotel no quise despertarla y la cargue hasta la habitación. Jesse nos acompaño, para ayudarme abrir la puerta, le agradecí y entre al cuarto.

La recosté suavemente en la cama, pero cuando trate de alejarme de ella se despertó, coloco sus manos en mis cabellos enredando sus dedos en el besándome apasionadamente. Entonces me coloqué sobre ella. Fui besando su rostro, para luego bajar a su cuello, empecé a desabrochar los botones de su blusa.

Puso sus manos en mi cuello para profundizar el beso, luego fue subiendo mi polera, me la quitó y después nos deshicimos del resto de nuestra ropa. Me introduje de un solo movimiento y luego fui subiendo la velocidad ya que ella me lo pedía entre jadeos, me encantaba escucharla gemir y repetir mi nombre con la voz entre cortada.

Movía mis manos de sus senos a su cintura y las suyas viajaban por mi espalda. Rachel enrollo sus piernas en mis carderas para lograr que el roce entre nuestros sexos fuera más exquisito, haciendo que nuestros gemidos se intensificaban.

Cuando sentí que estaba a punto de terminar, la bese con fuerza alcanzando ambos el clímax. Ya que Rachel había perdido el sueño nos vestimos nuevamente y nos fuimos a la playa para poder ver el amanecer. Nos sentamos en una de las sillas de playa. Rachel entre mis piernas y yo abrazándola fuerte por la cintura.

No hacía falta que dijéramos una palabra, yo podía pasar el resto de mi vida ahí, a su lado, viendo su sonrisa traviesa, estaba completamente loco, estaba loco de amor por ella, aunque no se lo dijera con palabras. Nuestros cuerpos expresaban todo lo que necesitábamos decir.