Bueno, y ahora, el último cap, previo al Epílogo (sí, me gasté en hacer un epílogo para darle más forma al final)!! Espero que les guste sinceramente! ME costó horrores terminarlo, pero estoy bastante satisfecha con el resultado (y que se sepa que pasó por mi "inspector" personal y fue aprobado! XD)... En fin, dejen review!!
Disclaimer: los personajes de FMA no me pertenecen, son propiedad de su autor, solo los tomo prestados!
Aviso: fic con contenido yaoi (relación chico-chico), homofóbicos, abstenerse!
Capítulo 11: "Desprendimientos"
Ed despertó inmensamente relajado y descansado. A su lado, Roy aun dormía profundamente, cosa entendible ya que las últimas noches no había podido hacerlo con tranquilidad. El sólo recordar lo que habían vivido produjo reacciones adversas en Ed: un sonrojo y una sonrisa. Se levantó lenta y sigilosamente, se vistió y salió de la habitación con su maleta, no sin antes dedicar una última mirada al perfecto ejemplar que Roy representaba desnudo y tendido sobre la cama en tal estado de relajación. Depositó un breve beso sobre sus labios entreabiertos, cuidando de no despertarlo, y se marchó.
- Ed… - suspiró quedamente Roy entre sueños.
Pero Edward ya había salido de la casa.
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Los hermanos Elric caminaban por la atestada calle que desembocaba en la Estación de tren de Central. Al parecer, mucha gente estaba viajando hacia allí, a pesar de los rumores de inseguridad que se acrecentaban día a día.
Pero ellos tenían planeado hacer directamente lo opuesto: irse de la ciudad. Según Alphonse había dicho ni bien Ed volviera al hotel, apenas unas horas antes, Winry había llamado porque quería que la acompañasen a Rush Valley, donde pretendía expandir tanto sus conocimientos sobre mecánica, como sus materiales y herramientas para trabajar en ella. Sin encontrar forma posible de negarse, ya que eso podía significar una muerte súbita, ambos habían accedido a hacerlo.
Así que allí estaban ahora, parados en medio de la estación, rodeados por el vapor y el humo que desprendía la gran locomotora que los llevaría lejos de allí. A pesar de que Al estaba entusiasmado de que los tres volvieran a estar juntos, Ed no parecía mostrarse de la misma forma.
- Nii-san… Desde hace rato te noto muy callado… ¿Estás seguro de que todo está bien¿De veras no ocurrió nada con el Coronel? Tal vez te dijo algo acerca de la piedra y no quieras decírmelo… - Al sabía que si algo estaba pasando, nada tenía que ver con la piedra, pero no había forma de confrontar directamente a Ed para que le dijese la verdad, si éste no quería hacerlo.
Ed dio un respingo al oír aquellas palabras, pero nada había que pudiera decir que no hubiese dicho ya.
- Al, ya te he dicho que nada ocurrió… Sólo quiso revisar el informe antes de que me marchase, para asegurarse de que todo estuviera en orden…
Sabía que no estaba bien mentirle de ese modo a su hermano, pero Al era demasiado pequeño todavía… Él nunca entendería nada de lo que había pasado en los últimos días, aun si tratara de explicárselo. Y además, no tenía intención alguna de hacerlo.
- Bien… ¿Vamos, entonces? Winry debe estar impaciente por que vayamos por ella…
Ed asintió levemente, pero permaneció en el mismo lugar, viendo a su hermano atrapado en aquella enorme armadura, avanzar hasta dejarlo atrás.
Aquella sí que era una situación difícil. Antes nunca le había importado abandonar la ciudad de Central, más bien, habría estado encantado de hacerlo, ya que estaba acostumbrado a la vida lejos de los grandes lugares céntricos… Pero algo había ocurrido, algo dentro de él había cambiado de forma permanente, y odiaba admitirlo, pero ese "algo" tenía nombre…
Una punzada de dolor le atravesaba el pecho con cada paso que daba, alejándose de allí, de lo que había ocurrido entre ellos en ese último tiempo, caminando hacia un nuevo lugar… De alguna forma sentía que estaba sellando su destino, despidiéndose sin decir adiós. Y había tanto aun que le quedaba por decir, tanto aun más que "adiós".
Suspirando audiblemente caminó detrás de Al hasta la entrada al compartimento que les correspondía, cuando una voz, ya tan familiar y nostálgica, le detuvo en seco.
-¿Se van tan pronto¿Sin decir adiós?- el sarcasmo le confirmó aun más quien era dueño de aquella voz.
Al se volteó, ya subido al vagón y levantó la mano en un gesto de saludo.
- Coronel Mustang- dijo casualmente.
- Alphonse- respondió éste.
Edward permanecía de espaldas a él, sin haber pronunciado palabra alguna.
- Quizás tenga algo que discutir con mi hermano, y estoy seguro de que mi presencia está de más… Nos veremos pronto Coronel- dijo para perderse luego en las sombras del interior del vagón.
- Hasta luego, Alphonse.
Silencio.
Ed volteó lentamente, sin evidenciar emoción alguna en el rostro.
-¿Así que te vas a ver a Winry, eh?- comentó en un intento de sonar casual.
Ed lo miró profundamente, casi como si quisiera grabar esos hermosos ojos mirándole, como si no fuera a verlos otra vez.
- Sí… Vamos a Rush Valley… Ya sabe como es ella, loca por la mecánica y eso…
Su tono de voz parecía querer decir mucho más que esas triviales palabras, tanto más.
Roy también tenía mucho que decirle. Había despertado sin encontrar al enano a su lado, y había corrido en dirección al hotel, para enterarse de que no estaban allí… Así que eso sólo dejaba la estación.
Se iba. Sin decir adiós, sin verle ora vez, sin darle oportunidad de decirle lo que pugnaba por salir de su garganta en ese momento.
- Sí, eso he visto… Bueno, espero que si averiguas algo que esté relacionado con la piedra, me traigas un informe completo. Y que estés atento a una posible llamada de mi parte… - hizo una pausa- Después de todo, nunca se sabe cuando puede surgir una nueva misión para ti, Alquimista de Acero…
Más charla trivial. Bueno, tenía que admitir que le resultaba igual de difícil continuar con ese absurdo que sincerarse con el Coronel.
- Sí, claro, sólo que no esperes que venga corriendo cuando me llames como si fuera tu perro… Quizá sea un perro militar, pero no creas que haz logrado adiestrarme…
Dios, cómo adoraba a esa sanguijuela de cabellos dorados, que parecía contener más ego y más amor en ese pequeño cuerpo, del que él podría llegar a reunir en toda su vida. Después de todo, al parecer, sí era cierto que cada cual tiene su horma… Y vaya horma que había encontrado, no la cambiaría por nada.
Roy rió audiblemente, mientras posaba su mirada en la sonrisa sarcástica de Ed, sonrisa que sabía iba a extrañar.
El sonido de alarma que avisaba que el tren estaba por marchar, destruyó la extraña burbuja que parecía haberlos envuelto, devolviéndolos a la realidad, y a la partida inminente.
Ed se volteó y levantando una mano en señal de despedida, subió al vagón. Al llegar hasta donde estaba su hermano, y sin poder reprimirse, se asomó a la ventana.
Roy estaba allí, mirándolo. El tren comenzó a moverse, pero aun así, Ed logró escuchar las palabras del Coronel, por sobre el bullicio ensordecedor.
- Esto no termina así… No creas que haz dicho la última palabra¡aun tienes algo que escuchar de mi parte! Y créeme que con respecto a tu adiestramiento¡nadie disfrutará de eso tanto como yo!
Ed sonrió, y gritó su respuesta, que fue engullida por el sonido de la bocina y el andar del tren. Pero Roy podía imaginar lo que había gritado.
Se quedó allí, de pie, al final de la estación viendo como se marchaba ese niño.
Una vez el tren hubo desaparecido en el horizonte, Roy se volteó y se encaminó, a paso lento, de vuelta a la rutinaria vida de oficina, mientras Ed se reclinaba sobre su asiento, mirando hacia algún punto perdido en el cielo azul. Sendos pensamientos y sonrisas coronaban sus rostros, mientras cada uno recordaba la imagen del otro, sin sospechar si quiera, que no podrían decirse esas palabras… Hasta que quizás fuera demasiado tarde.
Espero que no quieran matarme por este final (y por el largo del cap) porque se viene el Epílogo después (y es un poco más largo)...
Matta ne!
...:::Ede:::...
