Disclaimer | Shingeki no Kyojin 進撃の巨人 no me pertenece. Esta obra es realizada sin fines de lucro, únicamente recreativos. Por MagiAllie a la plataforma de FanFiction. Cualquier modificación o re-subida a un sitio diferente sin autorización será reportada en Support de Google. Todos los derechos reservados. El título pertenece a amante bandido de Miguel Bose.

Advertencias | RiRen. Magia y palabras raras. Parejas secundarias. Sexo homoerótico. Capítulo largo.

Notas | Fanfiction ha tenido problemas para visualizar los reviews, espero que se arregle pronto para poder responderles, de verdad que muero por ver sus hermosos reviews. Aun así no de abstengan de dejar su opinión. ¡Un beso enorme!


Arco 2:

Del amante bandido


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Capítulo 10:

Seré tu amante bandido

Corazón malherido, seré tu amante cautivo

Seré un hombre por ti, renunciaré a ser lo que fui

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— ¡Levi! — gritó el castaño moviendo a Levi rápidamente, tenía la cobija encima, el sol en la piel y el pelinegro seguía durmiendo —. Tienes que despertar, el auto se mueve…

— Cinco minutos más — gruñó el pelinegro ignorando las advertencias del castaño, dejándose mover por la fuerza de los brazos del más joven —. Espera… ¿Qué?

Abrió los ojos rápidamente, efectivamente el automóvil estaba moviéndose, no estaba encendido, sin embargo, había alguna especie de movimiento que provenía de la parte de enfrente del auto. Los dos aun cubriéndose con la cobija se levantaron para mirar por encima de sus hombros. Había una camioneta de color blanco enfrente.

Reiner estaba parado en la parte frontal y ataba una cadena al parachoques del convertible. Annie estaba subida en la parte de atrás de la camioneta y les saludo con la mano cuando ambos la miraron. Adentro Berthold estaba en el asiento del conductor.

— Buenos días. — saludó Annie con una mueca de complicidad —. Jamás había visto a Duhamel dormir más allá de las 11 de la mañana.

— Bien Berthold, ya está atada. Intenta arrancar — Reiner se quitó el sudor de la frente y levantó la mirada para ver a los recién despertados. Ya estaban poniéndose la ropa —. Vinimos a buscarlos, usamos la magia de rastreo de Armin, perdonen si no querían ser encontrados.

— Pensamos que vendrían más tarde… —dijo Levi a manera de excusa.

— Mikasa presionó para que viniéramos a buscar a Eren. Se cumplió el plazo para el trato que hicieron… — Reiner los dejo a solas y se subió a la camioneta, Annie también se metió en la cabina.

Eren y Levi se miraron un momento, luego se siguieron vistiéndose con su ropa, que ya estaba perfectamente seca, Levi se trasladó al lugar del piloto y dejó el acelerador puesto para que la camioneta pudiera cargar al auto sin problema, aunque las llantas ya no daban para eso. Después se percató que habían repuesto las llantas traseras, así que el auto sólo sería arrastrado.

Eren se acomodó en el auto y se pasó al lado del copiloto. Traía encima la ropa de la noche anterior y una cara sonrojada por el calor del día en el desierto, habían pasado ya varias horas bajo el sol. La piel de Levi estaba ligeramente rojiza.

Sus pómulos un poco quemados.

— ¿Qué trato? — le preguntó Eren en voz baja cuando el auto ya había llegado a la carretera de nuevo —. Hiciste un trato con Mikasa…

— Le dije… que me dejara convencerte de quedarte — murmuró Levi —. Te traje aquí, pudimos hablar con tranquilidad y me di cuenta de varias cosas. Además de que he reafirmado mi promesa Eren, si quieres buscar a los que mataron a tu clan… los mataremos. Es todo lo que puedo darte y prometerte, no sé qué más puedo darte.

Se mordió la lengua. Había sentido que debía agregar algo más, decirle a Eren que había encendido una chispa en su interior que nunca nadie antes había logrado prender, que podía darle su amor y su protección, pero quizá aún no era el momento de decírselo tan abiertamente. Admitir sus sentimientos y soltarle todo. Todo eso tendría que esperar un tiempo más, al menos hasta que supiera que Eren iba a quedarse.

— ¿Te quedaras? —preguntó Levi a Eren.

El castaño se miraba las manos, retorcía sus dedos y se chupaba los labios, tenía bastante sed, pero también había ansiedad en su actuar. La mirada de Levi estaba clavada sobre él, aun cuando no estaba manejando mantenía sus manos sobre el volante.

— No tienes que responder ahora. — volvió a decir el pelinegro intentando reparar la ansiedad de su propia pregunta —. Puedes pensarlo hasta que lleguemos. Aunque… no falta mucho…

Era verdad, a la velocidad a la que Reiner manejaba faltaban al menos unos cinco eternos minutos en los que él tenía que llegar a una decisión, tenía que considerar todas sus opciones o si es verdad que tenía más de una opción. Considerar plenamente la opción que Levi le daba.

— Ya te he dicho todo lo que podía decirte para que te quedaras.

'Estas mintiendo' le recordaba la parte callada de su cerebro a Levi, pero rápidamente la suprimía y seguía mirando la carretera y al castaño, se veía aún más confundido que antes. Pero, no podía hacer absolutamente nada ya para cambiar el ritmo de la situación, su día había terminado.

Visualizaron la imponente y moderna casa donde se alojaban y el corazón de Eren dio un vuelco, de verdad que aún no lograba conocer la respuesta a esa pregunta y no había mucho que pudiera pensar.

Cuando los dos salieron del automóvil y los tres que los habían recogido se quedaron afuera intentando arreglar el desastre que había sucedido en el convertible, Eren y Levi más refrescados decidieron entrar a la casa. Mikasa ya estaba tras las puertas, esperándoles.

— ¡Te lo llevaste toda la noche! — le gritó con los brazos en jarra —. Eres tan irresponsable Levi… ¡Estaba muerta de preocupación! ¿Estás bien Eren, te hizo daño?

La pelinegra se aproximó a la cara del castaño y la examinó abiertamente. No parecía haber ningún indicio de maltrato.

— Estoy bien Mikasa, deja de preocuparte.

— Tengo las maletas listas Eren, Armin ya está empacando todo — Mikasa le mostró a Eren una colección de maletas en color verde limón —. En cuanto estés listo nos vamos de aquí.

— ¡Oye! — le gritó Levi con los brazos sobre el pecho —. El aún no ha decidido…

— ¡Es obvio que querrá irse antes de quedarse con un loco como tú! ¿No es así Eren? Este sujeto es un tonto, sólo te manipulará para que te quedes, así que hazme caso y vámonos lo más pronto posible — suplicó Mikasa tomando a Eren del brazo para que le hiciera caso.

El castaño apartó su mano con un poco más de rudeza de la que en verdad quería utilizar.

— Yo, no estoy seguro de si quiero irme.

Los dos pelinegros se quedaron mudos, Armin bajó en ese momento cargando una gran maleta de color negro con todos sus esfuerzos, detrás de él estaba Jean bebiendo un refresco de cola y sonriendo ante los grandes esfuerzos que el rubio hacía.

— Ya tengo la maleta ¿Nos vamos? —preguntó Armin quitándose un poco de sudor de la frente — ¿Qué pasa? ¿Por qué están serios?

— Eren no sabe…. — susurró Mikasa perdida entre sus pensamientos, pero luego reaccionó con violencia y tomó a Levi de la playera — ¡¿Qué fue lo que le dijiste?!

— No le dije nada — gruñó Levi, Eren intercedió para que Mikasa lo soltara rápidamente.

— Levi ya me dijo absolutamente todo lo que tenía que decirme para que yo decidiera. Sólo soy yo que quiero meditar correctamente mi decisión… Mikasa sé que trabajaste haciendo las maletas y todo para que me sienta cómodo, pero, por favor ¿Podrías esperar sólo el día de hoy? Te daré una respuesta al anochecer. De todas maneras, aun no estoy muy seguro de lo que quiero…

Mikasa tembló y asintió.

— Deberías, tomar un baño — le sugirió Levi a Eren.

El castaño sonrió.

— Gracias por su cooperación a todos. — subió las escaleras mientras se quitaba la parte de arriba de la ropa.

Mikasa, Levi, Armin y Jean se quedaron quietos hasta que Eren salió de su campo de visión. Después el rubio aventó su propia maleta al sillón de la sala, produciendo risas en Jean. Sólo habían empacado para nada, pero Mikasa por su parte no se quedó tan tranquila. Miró a Levi con los ojos cual pistolas.

— ¿Qué le hiciste a Eren? — gruñó —. Ayer ni siquiera volvieron a casa, ¿Lo amenazaste? ¿Le has hecho daño? Su cara no se veía maltratada… pero por el amor de Dios, él ayer quería hacerte un agujero en la frente. ¿Qué diablos pasó?

— No pasó nada — se escudó Levi —. Sólo salimos y hablamos, realmente no hubo más… el auto se descompuso, así que no pudimos volver, entonces pasamos la noche juntos. En el desierto.

Mikasa apretó los puños y sus dientes rechinaron, apuñaló a Levi con los ojos y luego abrió la boca con furia.

— ¿Tuviste sexo con él? — Levi dio un respingo, no sabía por qué lo sacaba a colación precisamente ahora. Mikasa se relajó después de decirlo, suavizó la mirada y medio se rio —. No convencerás a Eren con eso, es más listo de lo que crees. No por llevártelo a la cama, él… se quedará a tu lado. Lo sé.

Levi rodó los ojos y caminó dos zancadas más. Los habían dejado solos. Lo cual era raro en una casa tan llena de gente, pero todo el mundo tenía sus asuntos. Mikasa era la única que estaba molestándolo en ese preciso momento. No tuvo más opción que decirle la verdad.

— Lo sé — bufó con aburrimiento —. Sé que no se quedará por eso y es otra de las razones por las que no he querido decirle la verdad.

— ¿La verdad? ¿Qué verdad?

Levi bajó unos escalones y se detuvo en la sala, miró los sillones y luego se giró. Mikasa se veía confundida, pero al menos ya no parecía tan furiosa como antes. Se mordió el labio.

— Que… estoy enamorado de él.

Mikasa abrió los ojos como platos y luego palideció notablemente como si acabara de ver a un fantasma, pero luego se relajó. Sonrió para sus adentros y un poco externamente. Se rio por lo bajo, Levi no entendía porque de su reacción tan extraña.

— No estás enamorado de él, Levi. Te conozco, eres la persona más lujuriosa del mundo, una completa serpiente, sólo has pasado demasiado tiempo rodeado de sus ojos verdes. No es nada más que eso, así que sólo relájate…

— No estoy bromeando, Mikasa. Estoy enamorado, lo sé… lo siento, en mi corazón. Cuando lo veo.

— ¿Estás hablando enserio? — Mikasa palideció de nuevo —. No, no puede ser… es sólo un truco para convencer a Eren de que se quede. Para convencerme a mí de que no le harás daño.

— Es por eso que no voy a decírselo. — explicó Levi caminando hasta la barra de la cocina y tomando un poco de zumo de naranja —. O al menos no planeo hacerlo. Eren no ha desayunado… tal vez suba sus maletas y le lleve un poco de jugo. Nos vemos más tarde…

Cuando Levi caminaba con una de las maletas verdes en la espalda y un vaso de jugo en la mano, Mikasa lo sujetó del brazo para detenerlo. No alcanzó a dar el siguiente paso y llegar a las escaleras.

— No te hagas el listo Levi, deja que Eren se cambie, pero no desharé estas maletas hasta que Eren me diga que lo haga. ¿Comprendes?

— Lo que digas…

Mikasa lo soltó y Levi subió por las escaleras. Intento sonar indiferente pero su corazón lo había traicionado, realmente no quería que Eren se fuera. Pero tampoco quería decírselo, no podía poner la decisión del castaño en mano de sus emociones. Porque sabía que Eren no pensaba en eso para decidir.

Siguió subiendo e intento calmarse, pero fue infructuoso.


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El baño de Levi era amplio y espacioso como la habitación, tenía ese toque de mármol moderno y la bañera era un hexágono que se llenaba con cuatro grifos al mismo tiempo. Era la segunda vez que se bañaba ahí, pero la primera vez sólo había encendido la regadera de teléfono, esta vez, por lo pesado de la noche anterior decidió darse ese lujo.

Además de que necesitaba meditar absolutamente todo con un poco de burbujas, que resultó ser una cantidad desmesurada. Se metió y se puso a pensar con mucho detenimiento. Tenía que soportar sus propios pensamientos, esa confusión que se había plantado en su cabeza…

¿De verdad tenía que quedarse a vivir ahí? Lo que dijo Levi es verdad, él había soltado todo lo que podía decir para que se quedara a su lado, sin embargo, parecía no ser suficiente. No quería sentirse tan confundido, realmente irse al exterior era… peligroso, ya no tenía a Mike. Ahora tenía a Mikasa y a Armin…

Pero, además, era injusto. Ellos tenían una vida en este lugar, Mikasa era parte de los dragones y Armin estaba enamorado de Jean. Él no podía romper con eso, sólo porque no estaba seguro de si quería vengarse o si quería una vida normal o si quería depender de Levi.

¿Qué clase de persona era él? Un gritón, desconsiderado, un grosero… pero también lo había traído aquí. Y lo había tocado, le había perdonado la vida y se había ofrecido a ayudarle. A cumplir su promesa, lo había llevado a su lugar secreto.

Con Levi todo era claro, oscuro, especial y horripilante. ¿Podía basar su decisión en esos momentos a su lado? Si tan sólo pudiera… preguntarle.

— ¿Es buena idea quedarme a su lado? — dijo soplando las burbujas.

Su piel se había arrugado bastante.

— ¿Por qué estoy pensando en Levi? Él realmente sólo me ayudará a matar… no es como que tenga que quedarme junto a él, a dormir, a vivir… porque no quiero tener esa clase de relación con él. Ni, aunque me toque toda la noche y me bese… no me gusta.

Se levantó rápidamente de la bañera y quitó el tapón para que el agua sucia se fuera. Se colocó la toalla encima del cuerpo y refunfuñando se acercó al espejo, tenía la piel un poco tostada y las mejillas rojas, tal vez por quemaduras o tal vez por el calor de la bañera. O tal vez estaba sonrojado de haber pensado que tal vez le gustaba Levi, que tal vez por eso no quería irse.

— ¡Basta de tonterías Eren! ¿Te quedas o no? — gruñó cepillándose el cabello y abriendo la puerta de un punta pie.

Afuera estaba Levi, tenía las manos llenas de ropa, la maleta de Eren abierta sobre la cama y estaba guardando la ropa en las cajoneras.

— ¡Waa! No estoy vestido — murmuró Eren encerrándose en el baño de nuevo.

Levi soltó un soplido y siguió acomodando la ropa del castaño. No había razones para sentirse avergonzado seguro Levi lo había visto más veces desnudo que sus propios padres. ¿Por qué siempre estaba gritando?

— Te traje un poco de jugo…

Eren dejo que su corazón se calmara un poco. Tenía una toalla encima, no había porque preocuparse podía salir perfectamente y estar en la misma habitación. No había ninguna otra razón para estar rojo como un jitomate. ¡Tienes que relajarte! Se murmuraba a sí mismo.

— Em… gracias — murmuró saliendo del baño y tomó el vaso que estaba sobre el tocador —. No tenías por qué. ¿Esa es mi ropa? ¿Mikasa te dejo deshacer mi maleta?

— Bueno, no tenías con que vestirte y te estabas bañando. Creo que es bastante obvio que necesitabas la ropa — Levi cerró la maleta y la dejo debajo de la cama —. Ya tienes lo suficiente para vestirte, así que no tendrás mayor problema.

— ¿De quién es esa ropa? — preguntó Eren sentándose en la cama —. Claramente no la compraron para mí, pero es de mi talla. ¿Puedo saberlo?

Levi meditó, bueno no había más opción que decirle la verdad.

— En su mayoría es ropa robada, hay una colección de cosas que a nadie le quedan o nadie quiere, la juntamos toda y a veces la donamos a Duncan. Seleccioné todo lo que era de tu tamaño y lo traje para ti, puedes devolver lo que no te gusta. Ira a la caridad.

Eren miró a Levi, como siempre, era sincero. ¿Acaso le había mentido alguna vez? Bueno eso le daba puntos, tal vez quedarse con él no era tan malo. Después de todo quería ayudar a la gente pobre, pero eso no quitaba que era un mercenario y según sabia uno de los más temidos del mundo.

— ¿Por qué eres uno de los mercenarios más temidos del mundo, Levi?

— ¿Estas meditando el quedarte? — le preguntó el pelinegro tomando asiento en la cama —. Supongo que no me queda más que decirte la verdad. No quiero forzarte a nada y no voy a mentirte para que te quedes. No es mi estilo, para nada.

Eren se quedó quieto. Estaban demasiado cerca y además él estaba desnudo.

— Soy una persona bélica, no perdono a los que se meten conmigo y si necesito algo lo tomo y no habrá nadie que se oponga. Tengo muchos poderes, he vencido a muchos de mis enemigos y no conozco a nadie con quien haya peleado que me haya ganado. Nunca pelearía una batalla que no puedo ganar. He matado, Eren y mucho, lo seguiré haciendo porque ese es mi estilo de vida.

No hubo más palabras que decir, Eren acarició el brazo del pelinegro, era bravo y fuerte como un león salvaje. Pero no podía evitar sentirse intimidado y protegido, quería comprobar sus argumentos ¿Debía quedarse a su lado? Debía aceptar que tal vez se había enamorado un poco de él…

— Eres peculiar Eren. Te digo que mato gente por dinero y que robo por mis propias necesidades y sólo te sientes atraído a mí, eres como un imán de problemas. ¿Eso está bien para ti?

— Tú prometiste que matarías a los que asesinaron a mi clan, una persona como tú debe cumplir sus promesas ¿Verdad?

— Siempre que hago una promesa la cumplo.

— Pactémoslo — sugirió Eren sin saber muy bien a donde estaba dirigiendo esta conversación.

Levi analizo la situación, el castaño seguía con la toalla alrededor del cuerpo, sólo tenía que lanzarse a su cuello y dejarle una marca. Pero ese no era el punto de esto, ¿Qué necesitaba el castaño? Tal vez necesita un poco de seguridad, tal vez para variar quiere confiar en mí. Pensó Levi.

— Haré el pacto.

Levi movió la mano derecha y partió el aire, mostrando su cetro. Rápidamente las cadenas se apoderaron de su brazo y el rubí de la punta comenzó a brillar. Eren se quedó boquiabierto, estaba demasiado cerca, podía ver la plata y las extrañas letras en el cetro, las cadenas atarse a su brazo, como si sólo pudieran cortarle el brazo para que él soltara ese cetro.

— Levi, tú…

— Pacto ante ti Eren, lealtad a la promesa que te he hecho. Juro que asesinaré a los que mataron a tu clan, juro que me dedicaré a ese servicio hasta que lo haya conseguido. Te demostraré que no te has equivocado.

Levi tomó la punta de su cetro y la estrelló contra su antebrazo, su piel ardió por la quemadura que se acababa de formar, se trataba de un semicírculo de color dorado que olía a quemado, en medio del semicírculo había una mancha negra y completaba con una aureola de color esmeralda. Como marcando el cambio de color de ojos de un smaragd. Alrededor del símbolo se marcó una inscripción.

''In memet obtemperare''

— Juro cumplir —murmuró Levi guardando su cetro en la nada.

Eren apartó la mirada de aquella marca tan leal. Algo que jamás imagino que el pelinegro haría, esa marca no se iría hasta que Levi cumpliera y aun si no lo hacia lo lastimaría mucho, era un precio muy alto sólo para que se quedara.

¡Lo hizo por mí!

— Necesito estar solo…—murmuró Eren a Levi.

Levi se quedó callado y suspiró. Luego se levantó. Dejo a Eren solo.

El castaño enterró su cabeza entre las piernas, ahora estaba tres veces más confundido de lo normal. No había forma de que su corazón le gritara tan potentemente que se quedara… sólo porque Levi resultaba ser una persona…

Demasiado peculiar para sus sentimientos.


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Levi llevaba todo el día mirando a Eren desde lejos, primero el castaño había permanecido mucho tiempo en la habitación hasta que su estómago lo traicionó y lo atrajo hasta la cocina. Después de que comiera en la barra mientras los dragones veían televisión se había quedado en la sala un rato, hablando tranquilamente con los demás miembros del clan.

Finalmente, la reunión desapareció y Eren se quedó solo en la sala, después salió al patio y había tomado asiento en uno de los camastros a lado de la alberca. Tenía encima un pantaloncillo y una camiseta, unos lentes de sol sobre su cabello y las piernas encogidas.

Definitivamente estaba pensando.

Levi estaba ansioso.

Mikasa también.

Todos en la casa parecían notar lo que había pasado, su líder estaba pegado al cristal de la ventana y Eren parecía no prestarle atención. No había manera de no darse cuenta que Levi estaba impaciente por saber la verdad. Incluso Mikasa había decidido quedarse en la sala mirando, era increíble ver a Levi tan… expectante.

La primera en romper el silencio de la tarde anaranjada fue Hanji con un tono sutil, quizá por primera vez desde hace mucho tiempo.

— Levi. — murmuró la de lentes parándose a su lado —. Es obvio que estas ansioso, no se ve atractivo.

— No quiero verme atractivo, pero ya casi termina el día y tengo esto en mi brazo…

Hanji miró la muñeca de Levi, frunció el ceño. Así que hasta esos extremos habían llegado, bueno seguramente Levi si quería que Eren se quedara, pero tampoco podía obligarle a nada. Era esa la razón de sus inseguridades.

— Sé que no quieres esperar más.

— No quiero. — admitió Levi con torpeza —. Quiero que me diga que se queda.

— Ya hiciste todo lo necesario para que Eren se quede — le aseguró Hanji apretándole el hombro —. Sólo tienes que esperar un poco más.

— No, no he hecho lo necesario — dijo Levi bajando la cabeza —. Hay algo más que debí hacer y no hice. Pero no debería hacerlo… está mal.

— ¿No le has dicho que estás enamorado de él?

Levi alzó la cabeza, asombrado por la certitud de la castaña, esta sólo le sonrió dándole a notar que era demasiado obvio incluso para una persona como él. Se sintió torpe, si Eren se iba y él jamás le decía la verdad de sus sentimientos, se arrepentiría.

— Sabes, cuando te conocí pensé: ''A este nadie lo va a aguantar''. Jamás pensé que te enamorarías enserio de alguien. Creo que tus sentimientos son sinceros, Levi. Si Eren decide que no quiere esta vida, sólo tu culpa será… y además jamás podrás decirle la verdad sobre aquello que le ocultaste. Es un chico, aún no sabe muchas cosas y aunque para nosotros sea obvio, que estas completamente prendado de él… tú tienes que decírselo, antes de que sea demasiado tarde ¿Verdad Mikasa?

La pelinegra se levantó del sillón y caminó hasta donde se encontraban los dos. Levi la miró. No podía creer que estaba sonrojada y además se veía un poco molesta.

— No me metan… sólo no quiero que Eren tome una decisión mal influenciado. — Levi se mordió el labio, de nuevo el mismo problema —. Sin embargo, jamás te había visto así, Levi, creo que debes ser sincero con Eren. Si él quiere quedarse por tus propios sentimientos, lo mejor será que se los digas.

— Hazlo, Levi — lo alentó Hanji —. Ya tienes permiso, solo ve y díselo.

Levi miró a las dos chicas, le sonrieron. No había razón para que no lo hiciera, tenía el permiso. Podía decirle a Eren la verdad de sus sentimientos y si por eso mismo decidía irse entonces definitivamente no era la persona para él. Las chicas lo dejaron solo, subieron las escaleras.

Levi jaló la puerta corrediza y se armó de valor.

— Eren… — murmuró Levi. El castaño dio un respingo y se tocó el corazón, no estaba preparado para recibir la visita del pelinegro, ahora mismo sólo se había relajado mirando la luna reflejada sobre la alberca. La noche pintaba todo el desierto.

— Hay algo que debo decirte — murmura con cierta esperanza —. No me había decidido a decírtelo porque realmente no quería que esto influyera sobre tu decisión.

Levi tomó asiento sobre el camastro. Eren bajó las piernas hasta el pavimento y los dos quedaron juntos, se miraban fijamente a los ojos. El ojiverde no dijo absolutamente nada a pesar de que se sentía sorprendido e intrigado. Había tenido un flechazo al ver al pelinegro acercársele. Pero ahora lo volvía a mirar… quería escucharle.

— Dime, quiero escucharte.

— Por favor no pierdas el control — pidió Levi sujetándose el pelo negro con una liga pequeña que resultó infructuosa y terminó rompiéndose, el cabello negro volvió a inundarle la frente y se quedó quieto, miró sus piernas.

Ambos traían shorts y playeras de tirantes con decorados absurdos. Si lo pensaba atentamente y fantasiosamente, ambos se veían bastante joviales, como una simple pareja sentada a la orilla de la alberca. En una linda noche cálida.

Ninguno de los dos se había percatado del espectáculo que tenían en la ventana, había una reunión en el piso de arriba, todos los dragones se habían reunido en la ventana de arriba para mirar la escena. Todos murmuraban y estaban claramente escondidos.

— Levi díselo ya, enano — gruñó Hanji, que estaba recién añadida, desde la ventana, todos la callaron con un ''shhh'' al unísono.

Eren también se acomodó el cabello y miró a Levi. Estaba buscando las palabras que decir, como si fuera algo que él jamás hubiera dicho, se lamía los labios y jugaba con los dedos de sus manos. Eren suspiró, Levi se le quedo mirando por unos segundos eternos. ¿Cuánto tiempo más tenía que esperar para que hablara?

— Tú… eres la primera persona que yo he traído a vivir aquí, la única a la que he llevado a las aguas termales, eres la única persona con la que he estado más de una vez. La única con la que he desgastado mis labios, la única a la que le miro el rostro y siento… — Levi se quedó callado. Eren había guardado un silencio sepulcral sin embargo su corazón latía tan rápido que sentía que en cualquier momento se le iba a salir — Me gustas Eren.

Levi estaba mirándole fijamente, no sabía que decir. Su corazón latía tan rápido, sus manos sudaban… sin darse cuenta habían sido atrapadas por las manos de Levi, tenían las manos enlazadas, la noche alumbraba sus rostros y el rostro de Levi se notaba tan sincero. Tan expectante.

Eso era lo que quería decirle, lo que pensó que influiría en su decisión para quedarse a vivir ahí. De pronto sintió que todo lo que había meditado se había derrumbado y luego se había consolidado, todas esas excusas que había puesto… ¿Tal vez él también gustaba del pelinegro? Le gustaba, era atractivo. ¿Esa era la razón por la que quería quedarse? Exceptuando lo obvio… tal vez, sólo tal vez…

— ¿De… de la forma romántica? — murmuró Eren con la voz pegada a la garganta y un poco tartamudeante.

—De la más romántica que te imagines —dijo Levi acercándosele peligrosamente. Su rostro quedo pegado al del castaño, aguantando la respiración. — Te quiero, Eren. Estoy enamorado de ti.

Eren jadeo, lo tenía tan cerca. Esos ojos grises que lo eclipsaban, su perfecta nariz recta y ese hermoso cabello negro, sedoso. Todos sus deseos de irse — si es que alguna vez existieron — se esfumaron, su mente sólo traía imágenes hermosas de Levi, de lo atractivo que era y de lo bien que se sentía cuando tenían sexo. Y al final el pelinegro se lo había confesado… que estaba enamorado de él.

"Esta enamorado de mi'' se regocijó Eren. Levi estaba tan cerca, sólo moverse un centímetro más supondría rozar sus narices para después poder besarse, Eren incluso se sentía imantado ante la boca de Levi.

Él también lo quería, quería que fuera suyo.

— Yo también… te — murmuró cerrando los ojos, por la ventana todos estaban emocionados y expectantes, aguantando la respiración y soltando chillidos emocionados.

Estaban realmente cerca de besarse.

— ¡Que conmovedor, Levi! ¡Enserio!

Se separaron. La alberca había obtenido un aspecto verdecido enfermo, el desierto se había llenado de una bruma morada que parecía neblina tóxica. Levi se levantó del camastro, frunció el ceño mirando lo podrido del ambiente y buscando al dueño de la voz. Eren también se levantó.

El momento mágico se había roto.

— ¿Sabes? Estuve así… de convencerme — el dueño apareció, parecía brotar de la alberca que se había convertido en un lugar lleno de chapopote. El ser tenía una gran capa negra y las manos juntas formando un milímetro —. Por suerte pudiste entretenerlo lo suficiente para que lograra acercarme…

Atrás de él había más personas usando la misma capa larga de color negro, una mujer de pelo rubio y otros cuyos rostros no pudieron ser identificados por la oscuridad en la que los individuos se habían deslizado por la inmundicia que no los había manchado ni un poco.

— ¿De qué está hablando? — preguntó Eren apretando el brazo de Levi que se había colocado enfrente de él de manera sobreprotectora.

—Eren, te juro que no…

El hombre giró la cabeza rápidamente para ver la puerta de la casa de donde habían salido los dragones y se encontraban en alerta máxima ante el peligro próximo, la primera en tomar la delantera fue Mikasa.

—Tú… — lo llamó la pelinegra con odio en la boca, el ceño fruñido y los puños apretados.

— ¡Mikasa! – saludó el hombre con entusiasmo — ¡Todos! Me gustaría pasar a saludarlos a todos, pero no tengo tiempo. Así que sólo me llevare al chico y me iré…

— No te lo llevaras. — le amenazó Levi reforzando su posición de protección frente a Eren, y al mismo tiempo comenzaba a mover su mano para sacar del escondite su cetro.

El hombre sonrió de lado y por magia avanzo tan rápido que no fue visible para los ojos de los demás. Ya se encontraba frente a Levi, sólo por unos miserables pasos de distancia, levantó la mano y se cubrió la mitad del rostro evitando mostrar su risa a carcajadas, pero le resulto casi imposible.

— ¿Por qué? ¿Lo amas? — se rio cada vez más fuerte hasta que se quedó sin aire —. No te hagas el chistosito conmigo Levi, te conozco mejor que nadie. No lo amas.

Levi apuntó su cetro a la cara del hombre, no dudaba, el hombre dejo de reírse y se puso un poco serio sin embargo su reacción no cambio demasiado, se mostró sonriente sintiendo la ira del pelinegro y el arma apuntándole, el rubí centelleaba con el odio de Levi.

— ¿O qué? ¿Vas a atacarme? — se rio un poco sarcástico sintiendo el arma de Levi acercársele —. Yo te di esos poderes Levi… y yo puedo quitártelos. — cuando dijo esto levantó la mano acariciando el aire que rodeaba el cetro de Levi, este de inmediato sintió el peligro, las cadenas que unían el cetro a su mano se disolvieron como ceniza y el cetro también lo hizo, Levi se miró la mano vacía —. Ahora bien, me voy, porque tengo muchos lugares a donde ir, algunas cosas que robar y gente a la cual asesinar…

Eren ni siquiera sintió cuando el hombre ya lo tenía tomado del brazo y lo había apartado de la protección de Levi, el cual miraba su cetro que nuevamente se había formado de las cenizas, estaba hiperventilando. Alzó el rostro y vio como el hombre se llevaba a Eren, que apenas y podía reaccionar.

— Traigan a la chica — murmuró cantarinamente caminando por encima de la porquería que se había formado encima de la alberca, Eren caminaba a su lado intentando soltarse.

Una de las mujeres que había llegado con él, tenía tomada a Historia por el cuello y la rubia tenía las manos atadas, todo sucedía demasiado rápido para que alguien pudiera haber reaccionado. Levi miró a los dragones, Historia ya no estaba a su lado, Ymir intento dar un paso enfrente, pero ni con los segundos detenidos habría llegado más rápido.

— ¡No me iré! — gritó Eren intentando zafarse del agarre con todas sus fuerzas.

El hombre medio sonrió y se rio.

— ¡Jaja! ¡Tienes carácter! — halago sintiendo como el castaño se retorcía, buscando ayuda en Levi o en quien fuese. — Pero, veamos… ¿En dónde nos quedamos antes? Qué tal si te estas ahogando…

La visión de Eren se nubló por completo, era como si de pronto se hubiera hundido con el hombre que lo sujetaba y ahora se encontraba sumergido en la inmundicia, sus pulmones se llenaban con aquella porquería viscosa, aunque sus ojos sólo podían ver la oscuridad. Ya no estaba sujetado, intento moverse para conseguir aire del exterior. Pero fue inútil… perdió el conocimiento solo unos segundos después.


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Cuando el desierto volvió a mostrarse como realmente era, ya era tarde para hacer cualquier cosa. Levi estaba de rodillas mirando el lugar por donde se habían llevado a Eren y a Historia. Ymir había perdido la cabeza, se había metido en la alberca y golpeaba todo a su alrededor intentando inútilmente lograr que la atmosfera escalofriante volviera.

— ¡Levi! Tenemos que hacer algo — gritó Mikasa tomándole de los hombros y sacudiéndole. Parecía en un estado de shock — ¡Se ha llevado a mi hermano! ¡Debemos ir por él!

Levi reaccionó ante esto y sacudió la cabeza. Luego tomo ambas muñecas de Mikasa y se mordió los labios.

— No seas estúpida Mikasa… Eren no es tu hermano. Yo soy tu primo, él es tu tío y nosotros si somos tu familia.

— ¡Pero tú… lo amas! ¡Haz algo! — le gritó de nuevo Mikasa intentando levantarlo.

— ¡Armin, rastréalo! Rastrea a Historia, rastrea a Eren — le gritó Ymir saliendo de la alberca y tomando al rubio de los hombros.

— No puedo, no puedo hacerlo… no llego a ningún lado, necesito el nombre de ese hombre. No puedo hacer nada — el rubio negó con la cabeza y había cierta desesperación en su mirada, no sabía cómo decirle a la pecosa que no encontraba a los muchachos.

— Aun cuando tuvieses su nombre — dijo Levi levantándose —. No hay mucho que puedas hacer.

— Sólo dime el nombre… — pidió Armin mostrando las manos en señal de humildad.

— Kenny Ackerman. Mi maestro…

Los labios de Levi dijeron estas palabras, pero en su mente sólo quería decir, Kenny Ackerman una de las muchas encarnaciones del mal. Un completo timador, un mentiroso, un ser capaz de lo que sea sólo para apoderarse de las almas que consideraba valiosas. Un recolector. El sujeto con la magia más malvada y excéntrica que he tenido la mala suerte de conocer. Y se llevó a dos que le interesan…

— Y mi maestro. – murmuró Jean mirándose las manos y bufando por su preciosa 'magia del caos'

Y por qué sabía que sería el siguiente.


N/A: las cosas se ponen complejas e interesantes. Perdónenme por lo corto del capítulo enserio, pero no puedo llevar capítulos tan largos últimamente con lo ocupada que estoy. Intentaré oscilarme en las 5000 y 6000 palabras.

MickeyLove14: Gracias por esperar y espero que esto también te resultara kawaii. ¡Saludos!

Charly: Ay si, de verdad que si se hacen pareja no sé qué esperar de ellos porque seguro van a pelear a cada dos segundos. Espero que con las pruebas que se les viene cambien un poco más su actitud. ¡Gracias por todo mi buena amiga! ¡Gracias por leer!

Bossenbroek: ¡Ni me lo digas! Ve cuanto tarde en subir esto. Eren es más coco duro, pero al menos ya está dudando bastante si solo quiere matar o si también se ha enamorado… ni modo tendremos que esperar.

Sora: Levi esta prendadisimo de Eren mujer y claro que se lo de tu sensible kokoro, jaja, pero ya se vienen las pruebas de amor entre ambos. JAJA este Eren aun no lo acepta completamente pero ya haremos que su corazón también se estruje, gracias por leer!

Lia: Yo creo que Eren no ha hecho duelo correctamente por eso esta tan de malas todo el tiempo, pero con las cosas que están por pasar estoy segura de que Eren va a cambiar y ellos se amaran con ternura, no me gustaría que fueran una pareja peleonera. Gracias por leer Lia y espero que lo lindo de este capítulo también te gustara jaja.

Akira: ¡Gracias por leer! Jaja pues es que Levi es súper fantabuloso y eso nadie lo puede negar.

Fujimy: Ya era de hora de que entablaran conversación sin gritarse jaja, amo ver a Eren aventando cosas, enserio que me gusta mucho. Sobre todo, porque Levi es tan sacado de onda todo el tiempo. Claro que Levi ya se dio cuenta que esta mega enamorado de Eren, pero Eren aún no se decide, ahora con lo que se avecina estoy segura que lo notara. ¡Gracias y saludos!

Engel Laufen: Creo que la historia ya está encajando jaja ahora solo partan algunas cosillas y el caos se desatara. Estos villanos son malos muy malos, probablemente los más malos de los que escribiré. Gracias por leer!

Nanao: jaja ese Levi es un grosero, pero verlo tan enamorado de Eren y creo que ya se ha dado cuenta que no puede seguir con sus peleas y gritos, ahora quiere a Eren para él. ¡Me cuesta mucho escribir este fic sin embargo ya se viene lo mejor y espero que te siga gustando! Gracias por leer!

Gatita: Esos dos no dejan de pelear nunca jaja bueno ahora que ya sabemos que Levi está enamorado solo falta que eren lo acepte y creo que las peleas disminuirán notablemente. Si ya se viene el mero drama, así que esto fue lo más tierno hasta ahora… pero ellos lucharan salvajemente de ahora en más. ¡Gracias por leer pequeña casi graduada! ¡Saludos!