19 de julio de 2012
Pequeñas noticias
En apariencia, fácil es hacer desaparecer al vivo. La cuestión es hacer desaparecer al muerto. Un cadáver se entierra, un fantasma, no. - Rafael Barrett
PDV de Bella.
Todavía estaba algo cansada por el viaje, así que antes de que se metiera el sol fui a la habitación que compartía con los otros agentes especiales e intenté dormir, pero antes de lo deseado Claire fue a despertarme. Ambas estábamos cambiándonos a nuestra usual ropa negra y botas, Claire tenía el seño fruncido, como dicen por ahí, traía un humor de perros.
—¿Qué tienes? —Le pregunté en voz baja, sin atreverme a hacer contacto visual, no quería que descargara su mal genio conmigo.
—Es Penélope, creí que esa… —Se mordió el labio y la palabra por la que se decidió al final distaba mucho de la que yo había supuesto en un primer momento. —bruja, jamás regresaría.
—¿Por qué se fue? —Admito que me sentía una entrometida, pero algo de información no le hace daño a nadie… espero.
El mal humor de Claire pareció empeorar con eso, pero se limitó a no responder. Con todo, no se me quitaban de la cabeza las ganas de que me contaran más sobre Penélope, todo acerca de ella era tan misterioso y aparentemente muy grave también. Quizá el señor Watanabe me platicaría algo…
La puerta se abrió y apreté los labios en una mueca, de seguro era Francisco que veía a darnos órdenes, pero no, sólo eran los chicos: Lucas y Felipe. En el segundo en que Felipe vio lo enfurecida que estaba Claire la envolvió en sus brazos, pensé que ella querría gritar para desahogarse pero se limitó a enterrar el rostro en el pecho de Felipe. Ésos dos llevaban años de compañeros y se llevaban muy bien, se notaba que se querían mucho. Lucas también me conocía y era más intuitivo de lo que yo quisiera; la curiosidad, que debió leerse en mi rostro como si fuera un anuncio con luces de neón, no le pasaría a nadie desapercibida.
—Hey. —Dijo a modo de saludo.
—Hola. —Hice el intento por sonreír. —No te he visto en todo el día.
—Estuve ocupado. —Ah, una respuesta evasiva, Edward me daba una de ésas cada media hora.
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San Francisco de noche era… deslumbrante. Era una ciudad grande, con mucho tráfico donde los humanos salían a divertirse de noche pero los vampiros vagaban cerca para alimentarse. Ya nos habíamos separado de los otros cazadores, cada quien con su propio compañero. Lucas caminaba en silencio junto a mí, meditabundo.
—¿Por qué tan serio? —Le di un golpe juguetón en el hombro. Normalmente Lucas me hacía reír y mucho, era una de las cosas que me gustaban de él.
—¿Ya conociste a Penélope?
¿Qué? ¿El día de hoy no iba a responder ninguna de mis preguntas?
—Ajá. —El juego de las evasivas lo podíamos jugar dos. Lucas aguardó, rodeé los ojos y me rendí, aunque igual vería que pescaba. —Es un poco intimidante. —Corrección: quería intimidarme. —Dicen que es muy buena cazadora.
—¿Eso es todo lo que te han dicho? —Lucas me sonrió, quería verse relajado pero sus ojos se habían oscurecido, algo lo tenía tenso y de mal humor.
—Ah, ya. —No pude evitar sonreír maliciosamente. —Era tu novia. Ya le dije a Bianca y ahora todas nuestras amigas lo saben. —Le guiñé un ojo. Me alegré de sacarle una sonrisa sincera a mi mejor amigo.
—Las chicas siempre se cuentan todo. No puedes besar a una sin que sus amigas sepan exactamente como estuvo.
Las carcajadas pronto abandonaron mis labios, eso… podría ser verdad. Sentí mis mejillas coloreándose, volví la vista al suelo y negué ligeramente con la cabeza.
—Para que conste; no le he contado nada. —Le aseguré, pero todavía sentía que la risa se me escapaba.
—¿Le molestaría mucho? —Ya estaba relajado, pero noté rápidamente el genuino interés en su voz.
—Tal vez. —Admití. —Bueno, Bianca no es la clase de chica controladora que espía a su novio y le dice de quienes no puede ser amigo. —Creo, el historial de novios de Bianca era apenas un poco más extenso que el mío.
Estuvimos en silencio un par de minutos hasta que agregué:
—A ninguna chica le gustaría saber que tiene esa clase de competencia.
—Jamás compararía a Bianca con ninguna otra. —Respondió realmente rápido.
—¡Más te vale! —Sonreí ampliamente. —Pero de cualquier modo… No puedes contar con que reciba campantemente ese pedazo de información.
Lucas llevaba las manos en los bolsillos y levantó la vista hacia las estrellas.
—No sé por qué no me sorprende saber que andabas con una chava1 así. —Afirmé con cada palabra cargada de sarcasmo.
—¿Qué? —Exclamó sonrojándose.
—¡Por favor!, a todos los chavos les gustan las mujeres así; desinhibidas, que su mundo gira en torno su apariencia y que agarran confianza fácilmente y uno les toma confianza más fácilmente.
—En primer lugar, yo no me fijo en chicas así. Y en segundo, tú eres así con los vampiros.
—Primero, a todos los hombres les atraen las mujeres voluptuosas. —Me hice la ofendida. —Y segundo, toda mujer que se arregle demasiado tiene un motivo oculto.
Mi cara ya debería parecer un jitomate de lo colorada que me había puesto; los dos nos reíamos sonoramente, empecé a intentar hacerme aire con la mano.
—Me sorprende la poca fe que tienes en mí. —Me contraatacó con una voz que pretendía ser de dolido.
Me quedé callada. Lucas era demasiado guapo para jamás haber tenido novia, o besado a alguien por lo menos. Yo sí creía que él nunca antes pudiera darse el lujo de tener una relación duradera por lo inestable de su modo de vida, pero de cualquier forma era un chico, uno muy carismático y apuesto, sumando que tenía el don de la palabra para encantar a quien se propusiera. Lucas seguramente ha tenido muchas "amigas".
Bianca nos había contado que una vez a Lucas se le había escapado decirle que había besado a otras chicas; ni Amy, Patrice o yo nos sorprendimos; pero Bianca se sintió un poco insegura supongo, después de todo ella era muy tímida y si había besado a dos chicos antes que a Lucas era mucho; saber de Penélope no le haría feliz. O lo peor, que Penélope era una mujer hecha y derecha; o sea que tendría experiencia en ciertas cosas.
—¿Me dirás alguna vez por qué razón tu ex novia quiere decapitarme? —Dije abruptamente.
—¿Qué te dijo? —Parpadeó sorprendido.
—Pues que ella era tu compañera antes y creo que por eso no le caigo bien.
Lucas frunció el seño y se remango la sudadera que llevaba puesta, a veces hacía eso cuando estaba estresado.
—Hace rato discutí con Francisco. —Afirmó entre dientes. —Eliza aprecia mucho a Penélope y lo que sea que ella quiere lo obtiene. Francisco no quiere hacer nada para enfadar a Eliza, ya quedamos mal porque no fui capaz de averiguar la razón por la que la señora Bethany recibe humanos en Medianoche, él y mi madre odian que los pongan en entredicho. Por eso Francisco me mandó a que volviera a ser el compañero de Penélope.
Lo que fuera que quisiera Penélope lo obtenía, y ella quiere a Lucas. La preocupación me golpeó como una gigantesca ola y no supe si sentir pena o qué.
—Le dije que de ninguna manera le haría caso. —Prosiguió y con esas palabras tensó la mandíbula, no había que ser un genio para darse cuenta que la rotunda negativa de Lucas había causado la cólera de su padrastro. —Francisco todavía espera que cambia de opinión. —O que Penélope lo persuada.
—¿Y qué opina tu mamá al respecto? —Dije en voz baja y angustiada.
—Ella acepta mi decisión de no querer involucrarme con Penélope, pero para Francisco sólo estoy siendo infantil. — ¡Vaya! lo que sea que pasó entre Lucas y Penélope debió ser serio. Mi amigo de verdad se veía afectado.
—No le hagas caso. —Susurré.
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PDV de Bree.
No supe muy bien como sucedió pero de pronto Fred sentía una inclinación por ir a Medianoche y a Diego no le quedó otro remedio que aceptar. Edward nos acompañaría, su familia estaba viviendo en Salt Lake City; él nos había explicado que Carlisle y Esme daban clases en la universidad, Rosalie y Emmett asistían a clases ahí, mientras que Alice y Jasper buscaban información sobre la vida humana de Alice.
Llegamos a Medianoche en la tarde antes de que se metiera el sol, así que el lugar no tenía un aspecto tan aterrorizante. Las dos grandes puertas del castillo se abrieron con un sonido chirriante producido por el metal; con paso firme una mujer alta con el cabello negro recogido avanzó hacia nosotros, detrás de ella iba otro vampiro. Edward y Amy, quienes habían estado charlando sobre mucho y nada a la vez se callaron al instante; Edward compuso una mirada relajada y su postura era informal, Amy sonrió ampliamente con toda la confianza del mundo como era habitual en ella, por el contrario, el rostro de Fred no delataba emoción alguna, Diego se notaba inquieto pero determinado a no dejarse intimidar fácilmente. Mi maniobra fue la habitual, tratar de pasar desapercibida, di un pasito para estar un poco más cerca de Diego y me quedé inmóvil.
—¡Bethany! ¡Qué amable al salir a recibirnos! —Exclamó Amy de excelente humor.
—Señorita Roux es un placer tenerla de vuelta. —La señora Bethany también sonreía, aunque parecía una mueca incomoda en su ceremonioso rostro. —Señor Cullen. —Asintió una vez en su dirección.
—Señora Bethany. —Respondió Edward, brevemente.
—Quiero presentarle a mis amigos, Bree Tanner, Diego Thomas y Fred Wilson. —Anunció Amy, la forma en que dijo "mis" sonó posesiva pero me di cuenta de que intentaba protegernos, estar bajo su amparo nos daba cierta distinción en el mundo de los vampiros.
La señora Bethany nos dirigió una mirada condescendiente a Diego y a mí.
—Estoy segura de que sabrán comportarse a la altura de esta institución. —Nos dijo. Me dio un escalofrío adivinar qué pasaría si no lo hacíamos.
—¿Vamos? —Se suponía que era una pregunta, pero se veía que la señora Bethany no estaba acostumbrada a ser desobedecida.
Ella dio media vuelta y encabezó la marcha al interior del castillo, no supe cuando, pero Amy había entrelazado su brazo con el de Edward y ambos seguían a la directora con más compostura de la que yo podía aparentar. Diego me tomó de la mano y yo agradecí el contacto.
—Yo soy el señor Yee. —Se presentó el otro vampiro, había estado al margen todo el tiempo y casi me olvidé de él. —Y les explicaré las reglas que deberán acatar durante su estancia en el internado Medianoche.
Fred, Diego y yo seguimos al señor Yee en silencio, él recitaba sin cambio en su monótona voz los horarios de la escuela, la prohibición de chicos en el dormitorio de las chicas y viceversa, para cuando llegamos al vestíbulo el señor Yee nos explicaba en voz baja que estaba rotundamente prohibido alimentarse de los alumnos humanos y fue entonces cuando vi a Bianca junto a un chico rubio sentados al final de las largas escaleras de piedra.
—Señora B. —La saludó a lo lejos el chico rubio con gorra.
—Señor Woodson. Señorita Roux, me gustaría hablar con usted en mi oficina. —Aseveró la directora.
—Naturalmente. Disculpen. —Amy nos mandó una última sonrisa aseguradora y se fue junto a la señora Bethany.
—Síganme muchachos. —Nos instruyó el señor Yee. —Los llevaré a sus habitaciones y les entregaré sus horarios. ¡Dense prisa!
Bianca me saludó tímidamente agitando la mano, yo quería quedarme a hablar con ella pero no me atreví a contradecirlo, Fred y Diego también se tensaron un poco más sin Amy ni Edward. Volví la vista atrás y alcancé a ver a Edward junto a Bianca.
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PDV de Edward.
La señora Bethany no era empática como Jasper ni oía pensamientos como yo, pero con una simple mirada había notado que Bree y Diego estaban juntos. Todos los vampiros teníamos la habilidad de notar ese tipo de conexiones, pero su rapidez al percatarse fue absurda. Y como yo esperaba, Amy casi brinca del susto. Si la señora Bethany se entera de que Amy tiene sentimientos por Fred podrá chantajearla y amedrentarla; Amy nunca antes había tenido debilidades pero ahora con la llegada de Fred estaba realmente propensa a tener una.
—¿Qué onda E? —Me dijo Vic.
—Vic, ¿cómo has estado?
—Yo de maravilla. Pero aquí, la pequeña señorita manojo-de-nervios está a punto de hacer una escena.
—¡No es verdad! —Protestó Bianca, dándole un golpe en el brazo.
—¡Tranquila! —Le pidió Vic, fingiéndose herido.
—Edward. —Suspiró Bianca, volteando a verme. —Necesito hablarte de algo importante.
—No sé por qué tanto drama, no es gran cosa. —Decía Vic.
—¡Claro que es gran cosa! —Discutía Bianca. Me tomó de la muñeca para que me sentara en los peldaños de piedra con ella.
A esta hora todos los estudiantes estaban en la planta alta y susurrábamos tan bajo que no nos oirían. Los chicos me contaron lo que habían visto hace unos días, los escuché sin hablar y cuando acabaron Bianca tenía los ojos dilatados por el nerviosismo y Vic se recargo con las manos tras la nuca campante y alegre. No respondí al principio, me dediqué a ver las imágenes en sus mentes. No me cabía duda de que lo que habían presenciado era real y no fruto de su imaginación, pero en todas las décadas que yo había caminado en este mundo jamás había visto algo así con mis propios ojos. Sería mejor llamar a Rosalie y a Carlisle. No obstante, sí sabía que era imposible que un fantasma rondara el castillo, algo estaba gravemente mal.
¿Cuándo se ha visto a un fantasma y a un vampiro en la misma habitación?
Respuestas a reviews del capítulo anterior:
Chocolatha: Ojala esta espera también lo valga. Pronto habrá más de la rivalidad entre Penélope y Bella, también se revelaran misterios respecto al fantasma en Medianoche. ¡Esperaré con ansias tu review!
ryu akai: ¡Claro! Penélope les complicará mucho las cosas a Lucas y a Bella. Soy feliz de que te guste la historia y lamento la tardanza. Pero ya tengo ideas para el nuevo capítulo, ojala te guste éste. ¡Estaré esperando tu opinión!
Bebehermosa: ¡Lo sé! Me he tardado mucho actualizando, pero ahora tengo un poco de tiempo libre que pretendo aprovechar para ponerme al corriente con mis historias. ¡Ojala me escribas sobre este capítulo!
Guest: Por fin he actualizado, intentaré que el próximo capítulo no tarde tanto. Aprecio que te guste esta historia y ojala puedas comentar este capítulo. Aunque Bella y Lucas son amigos habrá mucho compañerismo entre ellos en la Cruz Negra y su amistad se estrechará ya que Penélope les causara migrañas.
¡No se les olvide dejarme review!
¡Gracias por leer!
Itzi
