Me levanté a la mañana siguiente. Loki ya no estaba junto a mí. Busqué a mí alrededor, pero no había rastro de él en la habitación. Tampoco hallé un reloj a la vista. Salí descalza a la sala para lo encontré perfectamente vestido y leyendo un libro.
-Buenos días – dijo tranquilamente. –Pensé que no despertarías hasta mañana.
-Soy una mortal cualquiera, no la Bella Durmiente. – bromeé.
-Vaya, no sé quien sea esa Bella Durmiente, pero seguro no es más bella que tú.
Sentí mis mejillas arder un segundo.
-¿Quieres desayunar? Puedo prepararte algo si gustas. –Comenté para desviar la conversación.
Loki asintió y dejó el libro en la mesa de centro. Se dirigió tras de mi a la cocina y abrió los estantes.
-Como puedes ver están vacíos. No suelo cocinar. Pero eso no será un problema, puedo traer de inmediato lo que ocupes.
No sabía aún que prepararía. Unos pancakes parecían buena opción. Antes de que pudiese decirle a Loki, estaba frente a mí con harina, huevo, leche y otros ingredientes para cocinar. De inmediato me puse a preparar la harina. No tarde más de media hora en cocinar el desayuno. Loki me observaba intrigado, como si nunca hubiera visto a alguien cocinar.
-¿Me ayudas? Sólo falta poner la mesa.
Loki hizo como le pedí, y nos sentamos a desayunar. Ya era la mañana del domingo y el fin de semana se había ido volando.
-Están deliciosos. Te agradezco que hayas tenido la delicadeza de preparar mis alimentos.- Me encantaba la forma que tenía de hablar. Bastante elegante y sin embargo parecía ser su natural.
-Por cierto, ¿te quedaras hoy? – soltó de repente Loki.
-Tengo que irme en la noche, mañana debo ir a la universidad.
-Ah es un lugar donde estudian los mortales ¿cierto? ¿Y que estudian en esos lugares?
-Depende de que elijas. Yo por ejemplo estudio literatura.
-Con razón conoces de libros. Como ya te habrás dado cuenta soy un lector nato. Otro buen motivo para estar conmigo ¿no lo crees?
-A veces eres muy directo – le dije entre risas.
-Claro que sí, hay que ser directo con lo que se quiere. –Respondió con una ligera risa.
El resto del desayuno transcurrió en calma. Después de todo, siempre había preferido mis comidas en constante silencio y al parecer Loki creía lo mismo. Sin embargo aún quedaba mucho por hablar entre nosotros. Debía admitirlo, la idea de saber que un dios se fijó en mi era emocionante. Loki ya se había sido sincero conmigo, y ya sabía yo a qué atenerme, pero mi historia aún era desconocida para él. Me aterraba la idea de tener que narrarle mi vida, no porque quisiese esconderle algo, sino porque no deseaba revivir los horrores que a su lado comenzaba a olvidar.
-No tienes que hacerlo si no quieres. Hazlo cuando te sientas lista.
¡Diablos! Había olvidado que él podía leer mis pensamientos. Ahora me sentía incomoda.
-Sera extraño para mí – continuó, en un buen intento por cambiar de tema. – El que te vayas aunque sea por un tiempo.
-Únicamente han pasado dos noches – le repliqué.
-Quizá, pero son las suficientes para convencerme que quiero que siempre estés a mi lado. –Se detuvo un momento para hacer una pausa –Compartamos mi casa.
Casi me atragantó con la comida. ¿Qué tenía este hombre en la cabeza? No es que me disgustase la idea… ¡Qué diablos estaba pensando! Loki sonrió sin dejar de comer, probablemente entretenido por mis pensamientos. Se levantó entonces, tomó su silla y la acercó para poder sentarse junto a mí. Sin titubear como ya lo había hecho antes, tomó mi mano atrapándola en las suyas.
-Sé bien que no quiero que te vayas, y sé que tu actual casa te provoca demasiados malos recuerdos. Si lo que te preocupa es que intenté propasarme contigo pierde cuidado, pues no me atrevería a tocarte sin tu consentimiento. Además hay un cuarto adicional en la casa. – Tenía un nudo en la garganta. Hasta el momento acertaba en todo.
Detestaba eso. Detestaba que junto a él no podía ser racional. Y a la vez me encantaba.
-Acepto. Pero no creas que por vivir juntos significa que te acepte.
-Tengo la confianza en que pronto lo harás querida – me dijo mentalmente mientras se ponía de pie. -¿Me permites acompañarte por tus cosas?
-Claro, pero necesitaremos un auto. Quizá alguna amiga me preste el suyo un par de horas. – le respondí. Apenas estaba pensando en si acaso Julieth o María podrían hacerme el favor cuando Loki me interrumpió.
-No es necesario. – Entrelazó sus manos con las mías y aparecimos en el elevador rumbo al primer piso. Mi ropa ya no eran las pijamas. Ahora vestía un hermoso vestido verde oscuro ceñido a mi figura que terminaba elegantemente apenas por encima de las rodillas y unas zapatillas negras con un ligero tacón. Al pasar por el vidrio de la puerta en la entrada vi que estaba maquillada, con los ojos ahumados en negro. Loki por su parte llevaba un traje gris oscuro. Definitivamente los trajes le sentaban espléndidamente bien. Una bufanda y su atuendo sería perfecto, pensé.
-¿Qué tal ahora? – En un parpadeo había aparecido en su cuello una bufanda negra con toques verdes.
Le guiñé el ojo seductoramente y el carcajeó un poco de vuelta. Al salir, frente al edificio nos esperaba un auto deportivo negro muy de acorde con su estilo. En unos quince minutos gracias al poco tráfico llegamos a mi casa. Loki se apresuró a bajarse y abrirme la puerta, cuando alcancé a ver de reojo al mismo vecino que nos habíamos topado ayer. Suspiré, esperando que la discusión no se retomara. Loki se comunicó conmigo telepáticamente.
-No se iniciara nada a menos de que me provoqué. Y me aseguraré que lo sepas por primera mano.
Comenzamos el camino hacia dentro cuando oí la voz de Ernest (mi vecino) en mi mente. Entendí que realmente estaba escuchando a Ernest a través de Loki.
-Maldita zorra, se deja coger por un carro.
Apreté la mano de Loki con fuerza. ¿Cómo se atrevía ese bastardo a decirme eso? Lo siguiente que supe es que Ernest estaba volando por el aire. Loki lo lanzó varios metros de donde estaba parado.
-No lo hice yo querida, esa fuiste tú.- Aún me daba coraje su comentario.
-No seas ridículo, sabes que yo no puedo hacer eso.
-Cuando te permito conectarte tan íntimamente conmigo, de alguna forma puedes hacer uso de mis habilidades mágicas. Tu furia dirigió mi magia a lanzarlo hacia allá.
-Si fui yo, entonces no me arrepiento. Lo merecía. – Era increíble saber que lo la conexión entre Loki y yo podía lograr. Al voltear a verlo su mirada me decía que se estaba divirtiendo. Bastante.
-Me encantas cuando te enojas. Sólo espero que no lo hagas conmigo.
Le di media sonrisa y le hice continuar caminando. Ya no me sentí insegura en ningún sentido. Me hacía sentir orgullosa ir de su mano, y darme cuenta, poco a poco, que con él podía ser autentica y perversa.
