Discleimer: Estos personajes no son míos. Son de la magnífica Stephanie Meyer
¡Capitulo dedicado a Thea2612 por su cumpleaños!
¡Espero que sea de su agrado!
¡Nos vemos abajo!
¡Maru!
Capitulo 10: ¿Comenzamos con los celos?
Entré a la casa todavía pensando en la desagradable visita que tendrían los Cullen en unas horas. Charlie estaba mirando la televisión, lo saludé y él me devolvió el gesto sin despegar los ojos de la TV. Subí las escaleras, entre en mi habitación y dejé las cosas encima de mi cama. Al mirar a mi alrededor me di cuenta de cuan desordenaba estaba. Ordené mi cama y levanté las cosas que estaban en el suelo, vi que una camisa estaba sobre el pequeño escritorio, la tomé y caminé hasta el cesto de ropa sucia. Saqué todos los papeles y salí afuera para dejarlo en el tacho de basura. Al entrar nuevamente a mi habitación sentí el suave cambio de aroma y en ese momento me di cuenta de algo.
Que no haya ido al juego de beisbol no me aseguraba que los nómadas no captaran mi olor al pasar por el bosque. Me puse nerviosa con ese pensamiento y empecé a caminar por la habitación como un león enjaulado buscando una solución para este dilema. Pronto me acordé de algo que sucedería en mi futuro, corrí hasta donde escondía mis escrituras y saqué el tercer manuscrito que había hecho. Al leer la parte que buscaba encontré la única solución que podría hacer que los nómadas no se acercaran a mi casa. No pensé que la excusa que le había dicho a Edward para no ir al partido se haría realidad, pero necesitaba ir a La Push.
Tomé mi abrigo y bajé rápidamente por las escaleras, me tropecé en el penúltimo escalón pero conseguí sujetarme de la baranda antes de caerme por completo. Charlie aun seguía en la misma posición que cuando entré.
— Iré a La Push a pasar la tarde —le avisé a Charlie mientras caminaba hacia la puerta para marcharme.
— Hoy vendrán a cenar Billy y Jacob —me informó. En ese momento me di cuenta de que no solamente era necesario esconder mi aroma sino, también, el de Charlie. Tal vez tendría que traer a Sam aquí ya que el aroma de Jacob todavía no era como el de un licántropo.
— Claro, tal vez invite a Sam y a su novia ¿Puedo?
— ¿Sam? ¿Sam Uley? No sabía que eras amiga del muchacho. —y no lo soy quise decir pero si lo hacía sería muy sospechoso que lo invite a cenar.
— Nos conocimos cuando fui a La Push con mis compañeros de clases —no era del todo mentira, yo lo había conocido personalmente aquella tarde.
— Está bien, vuelve temprano —y sin decir nada más volvió a prestarle atención a la TV.
Antes de salir de la casa llamé a Billy para preguntarle la dirección de Sam, me contestó Jacob, trató de mantener una conversación conmigo pero en el estado de ansiedad en el que me encontraba no pude evitar ser un poco cortante con las preguntas que él me hacía. Finalmente me pasó la dirección de Sam pero me dijo que seguramente lo encontraría en la casa de Emily, su novia. Después de que me pasara la dirección de Emily le colgué el teléfono con un apresurados 'adiós'. Entré a mi monovolumen y partí rumbo a La Push, para mis adentros deseé tener un auto como los que tenían los Cullen para llega más rápido aunque nunca lo admitiría en voz alta.
Llegué luego de unos cuantos minutos. La casa era no bastante amplia como la había imaginado pero no dejaba de ser bella. Me bajé del monovolumen y toqué la puerta. La persona que me respondió fue una mujer de tez morena con una gran cicatriz en el lado derecho de su rostro, deduje que era Emily y con una cordial sonrisa me presenté.
— Buenas tardes, mi nombre Bella. —le sonreí— ¿Se encontraría Sam?
— Buenas tardes Bella, soy Emily la novia de Sam. El en este momento no puede atenderte, está…ocupado —expuso algo incomoda.
— ¡Oh! ¿Está en fase? —pregunté un poco desanimada por mi mala suerte, aunque aquí no se sintiera mi aroma, en mi casa sí y Charlie estaba allí. Su pistola de policía no le serviría de nada estando al frente de tres vampiros sedientos. Me estremecí de solo pensarlo. Emily mal entendió mi gesto y me invitó a que pasara a su casa.
— ¿Tu eres la chica que Sam me ha comentado? —preguntó mientras traía unas tasas de té con unos panecillos.
— Si estás hablando de la chica que puede saber el futuro y que tu novio estaba en el junto a muchos chicos de La Push formando una manada de licántropos. Sí, soy ella.
— Si básicamente es lo que me ha dicho Sam —respondió sonriendo.— Entonces, ¿Por qué estás aquí? Discúlpame por ser tan directa pero me da curiosidad.
— Descuida. Básicamente necesito que Sam vaya a mi casa. —expliqué— Claro que tu también estas invitada—apresuré a agregar.
Sentimos la puerta abrirse y por ella apareció Sam con unos pantalones cortos y sin camisa. Miró a Emily y a mi repetidas veces con expresión confusa.
— Buenas tardes, Sam —lo saludé parándome de mi asiento.
— Buenas tardes, Bella —me devolvió el saludo— No quiero sonar grosero, pero ¿Qué haces aquí?
— Bueno, venía a invitarlos a mi casa a cenar.
— ¿A cenar? Algo me dice que no me estás diciendo toda la verdad.
— Es verdad, no lo estoy haciendo. Necesito que vayas a mi casa a cenar para que tú aroma tape el de nuestra sangre, o sea, el de Charlie y el mío.
— ¿Cómo es eso de que mi aroma tape el de su sangre? ¿Para qué…? —empezó a preguntar pero pronto se dio cuenta de por qué le estaba pidiendo.— Pasará algo ¿no? —preguntó aunque sabía muy bien que el ya lo daba por hecho.
— En realidad, hay una leve posibilidad de que pase algo. Ya he cambiado el curso de las cosas pero nada me confirma que no pasará nada. Prefiero estar preparada en caso de que no funcione. —expliqué.
— Entonces supongo que está bien. Pero déjame decirte algo Bella. En caso de que algo sucediese no dudaría en defenderlos pero eso es contra al tratado que tenemos con los Cullen. Aunque siendo a ti a quien defienda no creo que haya algún reproche. —esto último lo dijo algo enfadado, él sabía de mi relación con Edward y no la aprobaba para nada pero eso a mí no me importaba.
No quise responderle nada. Aunque Sam tuviera tiempo siendo un licántropo no quería tentar a la suerte. Nunca se había enfadado tanto como entrar en fase delante de mí pero tampoco quería estar ahí cuando pasara. Edward dice que no tengo instinto de supervivencia porque no me alejo de las bestias mitológicas pero sí lo tengo solo que en casos muy limitados.
Nos quedamos conversando sobre mi 'don'. Me preguntaron cuantos chicos iban a estar en la manada, sus nombres y cuando lo harían. Le dije todo lo que sabía y le recomendé que no los hostigara cuando estén por cambiar, en especial a Jacob. Les dije que algunos les tendrían miedo si se comportaba de esa manera. Me preguntaron sobre lo que sucedería en mi futuro. Fui bastante cortante en ese punto, no les dije sobre mi transformación o sobre mi hija. Esos detalles eran demasiado personales. Ellos tendrían que saber lo justo y necesario, el resto de la historia solo yo la sabría. Ni siquiera los Cullen lo descubrirían. Por lo menos no hasta que haya sido trasformada y teniendo a mi hija en mis brazos.
El tiempo pasaba y decidí que lo mejor era que nos marcháramos a mi casa. Ellos se fueron en una camioneta que sinceramente no me acordaba que poseían y yo me fui en mi monovolumen. Esta demás decir que ellos llegaron antes de mí. Estacionado en la acera estaba el automóvil de los Black. Entramos a mi casa y en la sala de estar estaban Charlie y Billy viendo muy atentamente la TV; Jacob, en cambio, estaba pendiente de la puerta de entrada ¿Como me he dado cuenta? Fácil, miraba la puerta atentamente cuando entré en mi hogar.
Salude a los presentes y caminé hasta la cocina. Hice un exquisito pollo al horno con la ayuda de Emily. Al empezar la cena había cierta tensión en el ambiente, todos estábamos en silencio aunque Sam, en contra de lo que le pedí, le mandaba miradas con doble significado, el pobre chico se le notaba el nerviosismo que aquello le provocaba. Disimuladamente pateé a Sam para captar su atención. Cuando él por fin despegó la mirada de Jacob yo lo miré duramente y él hizo un gesto de disculpa.
Después de corregir ese pequeño error la velada fue muy entretenida. Charlie, Billy, Sam y Jacob se fueron a la sala de estar para tomar unas cervezas (a excepción de Jacob claro está) mientras que Emily y yo nos quedamos limpiando las cosas sucias.
— ¿No te dio miedo estar con Edward? —me preguntó Emily mientras secaba un plato que le pasaba.
— No. Para nada. Sería lo mismo para ti el estar con Sam. Aunque existe la posibilidad de que nos hieran sabemos muy bien que no lo harían intencionalmente. —ella automáticamente llevó una mano a su cicatriz.
— Sam siempre se culpa de lo que pasó aquella tarde pero sé que no lo hizo conscientemente. El me ha contado que es muy difícil no hacerle caso a su instinto animal cuando está en fase. —me respondió ausentemente.
Seguimos haciendo nuestra tarea sin hablar. Se notaba que ella estaba pensando en lo que me había dicho y yo la dejé pensar sin interrupciones. Al terminar nos reunimos con los hombres. Sam al vernos se paró y caminó hacia nosotras y abrazó a Emily.
— Creo que ya es tiempo de que nos marchemos. —anunció Sam.
— Creo que será mejor que nosotros también nos marchemos. —le secundó Billy.
Charlie los despidió dentro de la casa porque ya se tenía que ir a dormir, mañana tenía que estar temprano en la jefatura de policías. Yo, en cambio, los acompañé hasta la puerta. La primera en despedirse fue Emily seguido por Sam. Este último me sorprendió cuando me abrazó pero al instante me di cuenta de por qué lo hizo.
— Siento a un vampiro acercarse. —me susurró en el oído para que nadie lo escuchara.
— Lo sé, pero es un Cullen. Quédate tranquilo.
— ¿Cómo lo sabes? —preguntó receloso pero ante mi expresión su postura se tranquilizó— Lo siento, no me puedo acordar de tus habilidades.
— A veces ni yo misma lo hago. —le confesé.
Después de eso él se alejó y se subió a su camioneta donde lo esperaba Emily. Luego se acercó Billy a saludarme y por último Jacob, él también me abrazó; he de suponer que al ver a Sam abrazarme le dio el coraje necesario para hacerlo. Le devolví el abrazo mas por compromiso que por quererlo ya que no quería que haya malos entendidos en lo que respecta a nuestra relación de conocidos. Los Black se fueron y yo entre en la casa. Sentí a alguien en mi habitación y no dudé que fuera Edward por eso decidí ir a ducharme antes de estar en la misma habitación que él, para ellos el aroma a licántropo era asqueroso. Después de asearme y ponerme mi pijama (que siempre lo guardaba en el cuarto de baño) entré a mi habitación.
Edward se encontraba sentado en la mecedora que tenía, su rostro no transmitía ninguna emoción pero en el momento que nuestros ojos se conectaron pude ver el alivio y otro sentimiento que no pude descifrar. En un pestañeo lo tuve frente a mi, envolviéndome con sus fríos brazos de mármol.
— ¿Qué es lo que sucede Edward? —aunque ya supiera la verdad tenía que aparentar frente a él y sus acciones desconcertarían a cualquiera, incluso a mí. Si no supiera la historia, claro está.
— Por unos momentos pensé que te perdía. —contestó mientras se sentaba en la mecedora y me sentaba a mí en su regazo.
— ¿Por qué penaste eso Edward?
— En el partido de béisbol aparecieron tres nómadas, te juro que es ese momento agradecí que tuvieras otras cosas que hacer. Jugamos un partido con ellos y se marcharon en el momento que ellos no estaban en un radio de cinco kilómetros le pregunté a Alice sobre ti pero me dijo que no podía verte. Corrí hasta aquí a toda velocidad por el bosque para saber si algo te había sucedido. Te vi sana y salva… en los brazos de un muchacho. —lo último lo dijo entre dientes. Me di cuenta de que estaba celoso por la manera en la cual lo dijo y por su mandíbula tensa.
— ¡Oh! ¿Me has visto abrazando a Sam o a Jacob?
— ¿Son dos? —rodé los ojos por su expresión asombrada y aun mas celosa. —solo pude llegar a leer la mente de uno de ellos y no pensaba en ti de una forma amistosa.
— Primero que nada. Sam tiene novia y están muy enamorados. Segunda, Jacob es menor que yo, tiene quince años y no lo veo como alguien con quien salir. Ahora, ¿No hace menos de 24 horas que te he dicho mis sentimientos hacia ti? ¿Cómo puedes dudar de esa forma? —pregunté algo dolida y enfadada.
— Lo siento mucho, Bella. Es algo que esta fuera de mi control. El solo pensar que estas con otra persona, una persona humana que te puede dar todo lo que yo quiero darte pero no puedo me hace sentir… celoso—empezó a buscar la palabra adecuada.
— Edward —dije tomándole el rostro con mis manos — Tú me das todo lo que quiero y más. Nunca nadie podrá hacerlo. De eso nunca tengas dudas.
— Lo siento, me estoy comportando como un adolescente inseguro.
— Bueno exteriormente lo eres —bromeé para quitarle tensión al asunto.
Un bostezo se escapo de mi boca. Edward me cargo hasta mi cama y me deposito dulcemente en ella. Con un gesto lo invite a acostarse conmigo y esta vez no dudó en hacerlo. Me acomodé en su duro pecho y cerré mis ojos. Lo último que recuerdo es que Edward me tarareaba mi nana.
Hola a todas!
Bueno aca dejo otro capitulo de esta historia que espero que les guste!
Bueno nuestro Edward estaba celoso de Sam y Jacob!
Espero que hayan pasado una muy buena navidad!
Yo la pasé en la casa de unos parientes de mi madre que sinceramente no tenia idea de su existencia y adivinen qué! Era la mas pequeña asi que me sentia algo... excluida jaja
¿Tiraron muchos fuegos artifiales?
Yo no, la verdad es que me asustan bastante los sonidos. Esto es culpa de mi madre que me traumo de chiquita pero que se le va a hacer... El dinero que gastaron en mis hermanos me lo dieron, osea para ser equitativos jaja
Bueno nos las molesto maaaaaaas!
Nos leemos en el proximo cap!
Kisses
Maru
