Cap 10. Ojos de Luna
Ginny
No resultaba raro que Ron y yo discutiéramos por tonterías, lo habíamos hecho durante toda nuestra vida en la Madriguera. Sin embargo era peculiar la manera que discutíamos ahora y el motivo, ni en nuestros más retorcidos sueños creímos llegar a esto. La estancia de los niños en mi piso se prolongo hasta el domingo a las siete y treinta de la noche, cuando Ron tenía que regresar a Canadá y no podía ocultar su irritación ante las dos interrupciones que tuvimos por la madrugada del sábado. Tanta comida les había caído mal a Scorpius, terminamos en una clínica muggle, con Scarlett dormida en las piernas de un Ron, pero el pelirrojo terminaría doblando su orgullo por estos gemelos. Luna y Draco habían desaparecido del radar.
Para la de malas cuando regresamos, la cama la ocuparon los gemelos, Scorpius mas parecido a su padre con el carácter de su madre, se durmió sin confrontarme, así, como si la indigestión no hubiese existido ni le pincharan su bracito para darle suero y llorara silenciosamente, y vi que unos ojos grises con la mezcla correcta, pueden ser muy cálidos, como si Luna te mirara soñadora, pero lo que era Scarlett, madre mía, de facciones de muñequita antigua, más parecida a su padre, con su mismo genio , pero de sangre ligera y la inventiva maravillosa de su madre. Y recordé con más ahincó a nuestros hijos compartidos, a Rose y a James, tan distintos y tan similares en sí. Y en lo que yo nunca tendría: un hijo.
Ron se quedo dormido solo inflamos el colchón que nos presto mi amiga y lo pusimos en la salita, yo terminaba de guardar todo lo que los niños habían bajado y anote en una hoja aquello que rompieron, para cobrárselo a su Padre. Cuando fuimos a recogerlo, y le vio, le sonrió, y me codeo al entrar por este a su cuarto.
-Es todo un forro tu hermano- pregunto y sentí un pinchazo agudo, a duras penas sonreí- no sé que tienen los pelirrojos, pero en verdad está para agasajó…
-¿Te parece?, no lo había notado- una de mis cejas comenzaba a inclinarse involuntariamente y preferí leer las instrucciones de la cajita.
-Claro que no lo ves, es tu hermano. Pero ya lo quisiera para un buen fin de semana.- me miro seria y pregunto-¿Te molesta?
-¡¿Qué si me molesta?! No, claro que no!- me miro y comenzó a reírse.
-Tenemos una cuñada celosa.
-¡¿Cuñada?!...a si…si….no…yo no tengo porque celarlo putsss sería absurdo, ni que de veras fuera…no que va…desde luego que yo no…no, ¿Te parece guapo?...
-Estaría ciega para no verlo.
-Quizá y si necesitas anteojos- le empuje suavecito en juego, así lo tomo ella, quien me aventó un almohadón, mientras yo sonreía con las tripas en un nudo gigante.
-¿Soltero?-pregunto, cogí el almohadón del suelo casi estrujándolo, pero reaccione amable, lo esponje y lo puse de nuevo en su sitio, con cuidado, mientras ella, buscaba la bombita para inflar el colchón-
-No…no está soltero. Hermione es celosísima, si te escuchara, si te anda arrancando las extensiones amiga y tan lindas que se te ven- dije acariciando sus rulos negros.
-Uyyy, que lastima. Pero quien te dijo que son extensiones, es mi cabello.
-En ese caso, sería una lástima que te dejara huecos. Te digo, es celosísima…con él. - Sonreí, mientras batallábamos por bajar la cajita-
-¡Ah mira, aquí esta!.
Cuando regresamos, yo no podía ocultar mi molestia, el que tuviera que aguantar que dijeran:hermanos, forro y que me preguntaran por este no lo tome a bien. Yo era un poco celosa con Harry, bueno…en su tiempo fui y mucho. Pero con Ron, descubrí que eran celos de querer dañar de veras a la persona.
-¿Qué tienes?- pregunto este, como siempre sin darse cuenta de las moscas que volaban a rededor suyo.-¿Por qué esa cara?
-¡No tengo otra!- se desconcertó.
-¿Y eso qué?, deja eso y vente a dormir Gin.
-No te vas a dormir con la ropa puesta, te compre un par de pijamas,
-¿En serio?- afirme- vaya, gracias. ¿Tengo un cajón en tu armario?- afirme ya por la sonrisa de él al ver un par de ropa interior nueva, de su equipo favorito.- ¡Están increíbles Ginny, esta colección se agoto cuando quise comprarlos!
-Uno que tiene influencias…entre las arpías.
-De fabula…me estreno este- tomo uno azul marino con rallas delgadas en color naranja, la tela era delgada pero térmica, el largo, las mangas le quedaron excelente.-¿Cómo se ve?
Le mire por completo, se sonrojo cuando mi mueca se hizo más grande, alto, de espalda fuerte, de brazos y piernas ejercitadas que se ajustaban a la ropa, cuando levanto su ropa del suelo para llevarla al cesto, pude ver esos músculos en sus bíceps, no solo se veía guapo, ¡se veía guapísimo!, no era un forro…esa un agasajo a la pupila verlo, y más cuando yo ya sabía lo que otras solo imaginaban, salvo…Hermione.
-No te ves tan mal.
-A pues gracias…mira, yo también te traje algo, espera- fue por su maleta de viaje, traía ropa limpia y una cajita alargada que doblo su tamaño cuando uso su varita- espera a ver.
Lo tome y leí en la envoltura:"Luna Roja"
-¿Luna Roja, seguro es para mí?
-Claro tonta, no podía pedir a la empleada que pusiera: para mi hermanita. Imaginas la cara que me pondrían. Vamos ábrelo, me gaste una buena plata, pero seguro sabré desquitarlo.
La cajita era de una tienda elegante, levante las cejas cuando vi su contenido: un coordinado de seda rojo escarlata, la tanguita era minúscula y dude que me quedara con este nuevo cuerpecito mío, se verían mis lonjas. El sostén era muy revelador, trasparencias y lazos que parecían de satín, y un especie de encaje bajo el pecho, No sostendrían lo que yo tenía. Se veía un poco raro, como chicle, como si fuese algo a base de pasta.
-¿Pretendes que me ponga esto?
-Desde luego…si no para que te lo traje.
-Ron…esta no es mi talla, no me va a quedar- le mire un poco molesta- deja que baje unos kilos y quizá lo use.
-No, no, no…ni se te ocurra bajar un solo kilo, y te lo pruebas, vas a ver que si te queda. No se va a echar a perder, y yo te dije que tengo hambre.
-Si ya cenaste, no exageres.
-No…quiero cenar y bien.
-Mejor uso un pijama mío.
-¡Ginny, pruébatelo!
A regañadientes lo hice, en efecto, me costó trabajo subir la tanga que se pego como segunda piel, el sostén dejaba casi la mitad afuera, solo el encajito ese salvaba a que se vieran mis pezones, lo ajuste, quise estirarlo por su estructura y nada.
-¡¿Ya?!- pregunto impaciente y yo de plano me amarre una bata a decirle de cosas. -¡No me jodas…quítate la bata!
-No…y no grites o se despiertan. Te dije que no me quedaba esta talla…lo haces adrede-le pegue en el hombro- me estás diciendo gorda y si lo estoy, muy mi gusto. Te estafaron Ronnie, ni tela es esto.
Ron
-¡Quítatela!- uta, solo esto faltaba, que por lo que costo esa ropa y saliera con una bata mullida y rosa chillón-¿Qué demonios te tapas si te he visto hasta las pecas de…?
-No seas pelado. Menos me quito mi bata.- tomo el lazo y la amarro.
-Pareces un algodonzote de azúcar jajajaja.
-¡Algodonzote, tu Madre!
-Cálmate, es la misma jajajajajaja- se giro molesta para ir al baño de nueva cuenta cuando di un brinco y le llame- ya…espérate. Ginny, yo no te he dicho gorda…y sabes que podría decírtelo si me lo parecieras, pero me gusta la carne, soy de buen comer ¿lo olvidas?- rio- Para roer hueso, en una buena chuleta…que déjame decirte, la tuya es de lo mejor- se ruborizo y me reí- vamos, déjame verte el regalote.- me pego de nuevo mas roja que su cabello-
-Eres un pelado Ronald…pero bueno, solo para que veas que no me queda este tipo de ropa.- se deshacía el nudo nerviosa y levante las cejas.
-¿Por qué estas nerviosa?
-Porque no me gusta sentirme vulnerable…ni que se burlen…
-Te juro que si no te va, te lo digo.
-Ya sé que me lo dirías…por eso mismo.-aspiro, y con cuidado se quito la bata, aun cubriéndose por delante.-¿Y?
-¿Y, que?
-¿Como se ve?
-Desde aquí fatal.
-¡Te lo dije!- menee la cabeza, exasperado, ella dio vuelta y el golpe de adrenalina me fulmino.
-¡Por Morgana, espérate!- ese trasero generoso se veía por completo, una fina línea roja en su cintura, su largo y lacio cabello rojo, llegaba a esa curvita entre la espalda y la cintura. Y mis manos como imán las tocaron.- estas increíble Ginny.
-No seas mentiroso- rezongo y mi desesperación sucumbió de que se lo quitara, así como una erección inmediata que si viera algo más que su bata, sabría la campiña francesa que estaba en mi entrepierna con mi pijama nueva.
-Te lo voy a demostrar, espérate aquí, no te muevas o te petrifico- advertí, a regañadientes espero, lleve el espejo y lo deje justo en la puerta del piso- ven-
-A no…no voy.
-Que vengas carajo. Por Merlín Ginny…en ocasiones me desesperas.- la lleve, la puse delante del espejo- y dame ese maldito trapo que coges con ganas, mírate…- no solo ella abrió los ojos, que debió hacerlo al sentir mi repegon, lo hice Yo entre un jadeo en su nuca. Porque solo había visto una de las partes que disfrutaba horrores, si no que por delante te dejaba boquiabierto. Ella estaba mirándose, mirando mis ojos ir de un sitio a otro, intento taparse y le cogí la mano- si vuelves a hacerlo, me voy a enojar en serio contigo.
-Ron, no puedo evitarlo.
-Pues lo haces…cuando estas encima de mí, no te cubres y vas desnuda…¿Por qué hacerlo ahora?
-¡Porque no me veo, te veo a ti!
-En ese caso, mírame…y veras que no solo te va bien la ropa, me va mejor a mi- guiñe un ojo- me has despertado y solo te mire.
-A si que el regalo no es justo para mí- rio y afirme.
-De los dos Gin…es para los dos. Aun se me hace imposible tenerte y admirarte así como lo hago, pero -comencé a besar su piel, su cuello, a sentir la tela entre su cuerpo-me prendes como pólvora, ¿te dije que es comestible?
-¿La ropa es comestible?
-Cumplí fiel a la palabra…estas para comerte completita.
-Pero los niños…se van a dar cuenta.
-Si…ya no sueles ser silenciosa- otra vez se ruborizo-¿te haces un hechizo burbuja?- afirmo- yo izonare y pondré un guarda sueño. Sabes…me encantaría ver la cara de Draco si supiera que follamos hasta hartarnos delante de sus hijos.
-¡Ron!
Y fue lo que repitió una y otra vez, entre besos, restregones y mete y saca de manos sobre mi pantalón. Rebotamos en ese colchón inflable, que crujía sonoro y nos provoco risas, era un agasajo para la vista, se relajo en seguida, y se abría con gusto. Sus rizas me alegraban el alma, cuando yo mordía y lamia la ropa de sabor a melaza y boronas de pan, un pedido extraño me dijo la empleada pero era nuestro sabor.
-Roooooonnn cómelo todo…todo!- grito cuando yo lamia el caramelo del listoncito en su cintura, el calor era avasallador-¡muérdeme!- solicito entre gemiditos,- déjame saber que eres real…
-Tan real como saber que le hago el amor a Ginny Weasley-dije- maldigo por ello…más no por ti. Maldigo tener que presentarte por quien dicen eres y no por lo que en verdad eres…mi mujer.
-Soy tu mujer Ron…lo soy- dijo entre suspiros, yo la recorrí, entre unos muelles de plástico y aire que no resistieron entre mis volteretas, me moleste-¡cabron, se me pega el puto plástico en las nalgas!
-Jajajaja…ahora sabes lo que sentí con esta…ropa. No se puede Ron…lo intentamos para la otra- dijo igual de frustrada que yo.
-No, no me chingues…yo no aguanto otra y no quiero una mamada, quiero correrme dentro de ti- dije ya de malas y sin medir mis palabras- quiero sentir lo estrecha que te pones…y la cara que haces cuando te vienes…
-Y como no, con ese tamaño jajajaja…cualquiera Ron…cualquiera- entonces dejo de reír y se incorporo con media ropa deslavada de tanto lamer- ¿Te acuestas con alguien más?
-Ginny…hoy no, por favor. Estoy que me lleva la chingada, mírame…¡mira la erección que tengo, y lo molesto que es tener que sobármela teniéndote aquí!
-¿Probamos en el sofá?
Nos levantamos, era incomodísimo, se me encajaban los soportes de la base, el ruido de matraca chillona que hacían, la molestia de ella por no responderle, no sabría decir que paso, pero después de intentos pudimos acomodarnos, y no sería como hubiese deseado, y me frustro mucho. Entre y eyacule sin poder evitarlo.
-¡Maldita sea!
Ginny
Estábamos enojados uno con el otro por todas las razones expuestas, ya me imaginaba que Ron siendo como era de calenturiento, y porque amaba a Hermione, en una manera distinta a mí, debía estar envuelto con ella, su esposa, su mujer legal y con la que podía salir a la calle sin necesidad de usar hechizos ni colores de cabello distinto.
Y que él solo entrara terminara, lo enojo más y me enoje con él por usarme como bacinica de semen y se lo dije y se sulfuro. Estábamos discutiendo acaloradamente cuando sonó el teléfono, Ron bufaba cuando dije lo último.
-¡No soy tu escusado Ron, que vengas solo porque Hermione no tenga ganas de que la folles cuando se te pega la gana!
-¡No digas estupideces Ginny, estuviste de acuerdo con este trato!
-¡¿Que cómodo para ti no?!
-ruttt…ruttt…-descolgué de mala manera.
-¡Bueno!
-Uyyy hermanita…¿te has levantado con el pie izquierdo?- sentí un calor de verdadera vergüenza al contestar teniendo a Ron desnudo, buscando sus calzoncillos .
-Ahh…George…lo siento…no tuve un buen despertar- mire con puñal al pelirrojo, resentida.- ¿sucede algo?
-No se…dímelo tu…no te escuchas bien.
-Solo me he dado cuenta de algo…- y no pude terminar, solté el teléfono y entre sollozando al baño, cerrando tras de mí la puerta, dejándome caer al suelo, con la cara entre mis rodillas. Yo amaba a Ron, lo amaba de veras y yo no podría estar con otro que no fuera él. Se escucho la voz de Ron zumbar.
-¡¿Qué demonios quieres George?, No…no tengo porque decirte a que vine…vete a la mierda!- sus pasos resonaron y comenzó a tocar la puerta- Ginny, sal…
-¡Me mentiste Ron!
-¡No es verdad!...no es verdad…Ginny…nunca hablamos de ello.
-¡Lárgate Ron, no quiero volver a verte nunca!
Cuando salí con los ojos rojos e hinchados en una bata amarilla, ya no estaba. George seguía hablando como loco por el teléfono que estaba botado en el sillón, lo cogí.
-¡… por idiota, seguro lo estropeaste!
-Ron se fue George- colgué y me deje caer en el sillón.
Así como muñeca de trapo me encontró Luna y Draco, que al ver el desastre se asustaron, los niños comían cereal de las cajas y el bote de helado de chocolate estaba chorreando en mi mesita. Luna corrió a Draco, y se quedo conmigo el resto de la noche, me abrazaba a ella, a esa menuda rubia quien no pregunto ni cuestiono al ver el pijama botado del equipo favorito de Ron.
-Mi vida es una mentira Luna…-repetí y ella aunque impactada, no dejaba de acariciarme la espalda-
-Solo lo es si tú crees que lo es.
-¡¿Qué respuesta es esa, Luna?!
-Que si no tomas al toro por los cuernos, pues no te quedas con ellos.
-Hay Luna…
El lunes muy temprano, recibí la visita de Mondragón. Estaba hecha una facha, y el piso más. Luna lo recibió con su cabellera alborotada y su vestido a rayas arrugado.
-Ah…pase, un momento y limpiamos.-hizo un gesto y anoto en su cuadernillo, yo salí con lo primero que encontré, nada combinable. Con pavor vi el calzoncillo negro bajo el sofá donde tomaba asiento, ante las atenciones de Luna- Hola, soy Luna Lov…Malfoy…
-Sra Malfoy…sí que gusto…¿Y el Sr. Malfoy?
-En casa con sus…nuestros hijos. Estamos preparando mi exposición, y abuse de la hospitalidad de Ginny…soy pintora de cosas
-Artista plástica, Luna- corregí al ver que este se fijaba en ese líquido café embarrado en el muro.
-Eso parece más helado de chocolate- dijo el hombre, ajustando sus gafas, pisando la orilla del calzoncillo ante mi mirada aterrada, si solo se agachaba lo podría ver, estaría acabada.
-Así de real logro pintar…- Luna siguió el recorrido de mi mirada apanicada, y cuando lo miro y vio que Mondragón se le resbalaron los anteojos y caían al suelo, se aventó sin más al hombre que se inclinaba, los tomo y metió en la bolsita de su vestido.
-¡QUE DIANTES HACE CON MI ESPOSA!- el grito nos helo, Mondragón miro donde estaban sus manos-¡QUITE SUS MANOS DE LOS SENOS DE MI MUJER!- aulló, lo tiro, Mondragón no supo a qué horas le llego un hechizo aturdidor, y estaba tan apenado que ni las manos metió cuando el rubio lo estrello al muro, ese muro chorreado de helado de chocolate.
-¡Hay que bueno que llegaste Draky…este señor se estaba poniendo pesadito!…
-¡El Ministerio se va a enterar, y escúcheme - decía arrastrando al hombre que no sabía a bien lo que paso- no se le ocurra regresar!
Luna lo veía sonriente, aun con los calzoncillos de Ron en la mano. Tranquila y serena como es ella, avanzo, me los dio, y lo abrazo de espaldas, a quien empujaba por las escaleras, mirando correr despavorido a un confundido Auror de custodia infantil.
-Qué demonios sucedió aquí…Ginny, para que Luna lanzara un hechizo.- se giro con su vena saltada en la frente, retrocedí, escondiendo los calzoncillos tras la espalda.- Dame una buena excusa para ir a mi cita con el secretario del Ministerio, cuando Mondragón sepa a bien lo que sucedió y su lechuza me envié la citatoria…Y será mejor que me digas la verdad. ¡Y dejes en paz esos calzoncillos que escondes tras la espalda!
Draco hizo un movimiento de varita, y compuso todo en orden. No sin dejar su modo despectivo para mis muebles.
-Parece que se te paso la mano con el hechizo Luna
-¿Por qué?
-Ve, le has dejado todo maltrecho y ni un hechizo decente lo compondrá.
Fuimos a su casa, donde Luna estaba nerviosa y yo me sentía en el matadero, de nuevo ante ese hurón.
-¡¿Y bien Ginevra, que demonios está sucediendo?!
-Draky…no grites. Ginny ya nos cuenta…¿Quieren té o café?
-¡Luna!
-TÉ, si té de tila…eso es…a todos nos hará bien una taza de té.
-Es que…no se por donde comenzar.
-Por el principio Weasley…por donde más.
-No podre contarte todo…
-¿En que nos has metido?- dijo apacible e inquieto.- y que tiene que ver con Ronald…-Luna ahogo su exclamación al llegar con la charolita.- Y no se te ocurra llorar…solo, no me hagas perder la paciencia.
-Estoy enamorada de un hombre…
-¿De Draco?- pregunto como si nada Luna y los dos nos miramos como si nos picaran las piernas-
-¡NO!
-¡Como se te ocurre siquiera imaginarlo Luna,¿ Yo con una Weasley?!
-Ha…pues yo decía que fue eso, seguro pensó que eras tú y Ron que es bien celoso vino a cobrártela.
-Existe una leyenda…una que fue escrita y…
-Eso ya me lo dijiste- corto él y de pronto pareció comprenderlo porque sus ojos estaban a punto de salirse y se levanto derramando la infusión caliente sobre sus pantalones- ¡Maldición, me queme!...¡No…espérate…No pueden ser ustedes…no pueden serlo!...GINEVRA…dime que no cometiste la mayor estupidez de tu vida.
-¡No es una estupidez!- palideció, se dejo caer con las manos en el rostro, Luna me miro, a él y…
-¿Estas enamorada de…Ron?-Draco alzo el rostro…y le mire.
-Sí.
-¿Y él?- pregunto Draco, baje la cara- Merlín…esto no está sucediendo…La investigación…¡maldita sea, la investigación, las muestras que envié esta tarde!- se paro como de rayo, tomo un puño de polvos flu y corrió directo a la chimenea- ¡Ruega al cielo, que no lleguen a manos del Ministro!
-Plaff…
-Eche todo a perder Luna…todo.
-No, pues no digas eso…claro, si cambiara, no se…pero así de que tu solita lo echaras a perder pues no creo…contribuiste, si pero nada más.- me solté a llorar de nueva cuenta- vamos Gin…pues que se le va a hacer, me es bien raro, no sé.
-Ya lo sé, es una aberración…pero no pude evitarlo Luna.
-No Gin…eso no. Lo que se me hace bien raro, es que Draco dejara su varita.
-Esto me está destruyendo…lo amo Luna…le amo con todas mis fuerzas.
Ron
-No voy a volver a buscarte…no lo hare. Solo un loco e imbécil regresa.- murmuraba sin parar al llegar al Ministerio de Londres, teníamos una reunión con la oficina de regulación mágica.
-Ron, deja de esta hablando solo…concéntrate, llevas ya toda la semana con ese genio que ni ti te aguantas.
No conteste, rumie y conseguí poner atención en los documentos que me sellaban. Reconocí una cabellera azabache y sentí que me quemaban las entrañas. Harry también se puso rígido, su mueca lo delato. Pero el venia con el Ministro y yo iba con el secretario del Ministro Canadiense que venía siendo casi lo mismo, porque el Ministro de Canadá vivía en un retrato.
-Harry.
-Ron.
-estamos reunidos aquí, debido a que los resultados nos arrojan un tema preocupante para todos. Encontrar al guarda de esa leyenda…solo así podremos saber la profecía y si se ha cumplido ya.
Harry me miro sin evitar y contrajo la mandíbula, yo le sostuve la mirada.
-La ventaja de trabajar en equipo es que tanto el Sr Potter como el Sr Weasley son amigos de toda la vida, y los mejores en su rama. Tina es brillante como Auror de rastreo y solo falta convencer a su esposa, Sr Weasley de trabajar con nosotros…me han dicho lo brillante que es resolviendo dilemas y codificando.
-Mi esposa no esta interesada Sr Ministro.
-Deberá Sr Weasley, deberá…esto es sumamente importante.
Lo que duro la charla entre los representantes, a lo que no puse atención pero me fiaba que Tina sí, porque anotaba. Harry y yo no bajamos la mirada, el estaba seguro de algo que no pasaba por estar a guardavela Ginny y yo me burlaba de que creyera que no podía burlar el Auror de quinta que le mando poner. Al despedirme me tomo del brazo con fuerza y me gire dispuesto a vaciar mi mal humor.
-La semana entrante es el cumpleaños de los niños.
-Eso lo sé…duermo cada noche con ellos- dije-
-Hermione decidió celebrarlo en la Madriguera…
-No soy estúpido…y ya lo sabía, ¿acaso estas sordo y no escuchaste donde duermo?.
-No quiero pelear contigo Ron…no ese dia. Quiero que mi hijo conviva con su familia. Pero no te pases de listo, te vigilo.
-Tu vigilancia métetela por donde te plazca Potter…y deja de estarme chingando la madre.
Solo salieron los Aurores y los Ministros, me empujo con ganas y yo le tumbe las gafas.
-¡Hijo de la chingada, te olvidas quien soy!
-¡Me viene valiendo madres!
Ya se la tenía guardadita, avente la varita al escritorio, y me quite la capa. El hizo lo mismo, esto que no se resolvió en la laguna de mi casa en Londres, se terminaba aquí. Pegaba con ganas, infeliz, seguro había estado entrenando con una vaca, porque sentí crujir mi mandíbula.
-¡¿eso es todo lo que tienes Ron? ajajajajaja!
Me le tire al estomago y lo derrumbe con todo y sofá, y las cosas se estrellaban y su nariz sangraba. Recordé a Ginny y sus jadeos y los celos que me dieron imaginarla con este y deje salir toda esa frustración, toda. Un pujido y quejido escuche cuando ya casi estaba inmóvil. No escuche cuando la puerta se abrió.
-Oye Ron, dice el secretario que te apures porque…¡ahhh, suéltalo lo vas a matar, suéltalo Ron!- me distraje con su voz y el otro lo aprovecho para tundirme, mientras Tina corría a cerrar la puerta-¡ Déjalo Potter, déjalo. Merlín debo buscar ayuda!
Cuando nos separo una varita, estábamos sudorosos y sangrábamos y Percy estaba ahí sosteniendo a Harry quien bramaba y escupía incoherencias.
-¡Ya suficiente, o los corren a los dos, Srita, llévese a mi hermano, AHORA!
-¡Vámonos Ron…no puedes quedarte aquí!
-¡Aléjate de ella!- grito el pelinegro- ¡No me importa con quien se acuesta, pero contigo NO!
-¡No será contigo…te lo aseguro!- escupí.
-¡Ya Ron…cállate!- me dijo mi hermano quien a penas retenía a Harry, pero se le escapo y yo quite a Tina para que la silla no chocara contra ella-
-¡Puto, cobarde!
En un momento nos rodeaban Bill y George, quienes con ayuda de los otros dos nos retenían y nos jalaban cada uno a una esquina. George me jalo casi cargándome.
-¡Te la cobro Ron, me la vas a pagar te lo juro, y donde más te duela!
- ¡Si tú te pasas de listo con Ginny en la audiencia, te mato infeliz!.
-¡No me amenaces, imbécil, rogaras mi ayuda, te lo juro!
Fue lo último que escuche antes de que me sacaran a través de la red flu y polvos dorados. Agitado salí, aun queriendo regresar.
-¡A ese infeliz lo mato, lo mato!
-¡Cálmate Ron, ya cálmate!
-Y mañana tenemos reunión con el comité de jurisdicción…- diría Tina a quien fulmine con la mirada- ve nada mas como quedo la capa…¿no podías romperte mejor un brazo?
-¡SUELTENME…YA DEJENME EN PAZ!
-Como pesas Ron, te juro que no entiendo cómo te carga ella- dijo George, a quien le empuje-
-¡Cállate!
Una lechuza arribo a la tienda del gemelo, Tina me limpiaba las heridas y me ponía ungüentos. George, me miro al leerla.
-Como puedes cagarla tanto Ron…carajo. Creo que Bill y Charlie tenían razón y fue una idiotez ponerme de su lado…y Percy también.
Ginny
-Lo sabremos en unas horas- me dijo el Huron, mirando el frasquito de cristal con mí sangre, asentí. Luna me cogía de la mano y me frotaba de manera de consuelo.
-Seria improbable Draco.
-Lo improbable no existe, aun en este hay posibilidades. Asegurémoslo.
Las horas se me hicieron eternas, los tres mirábamos como avanzaba el segundero. Hasta que un clic indico que estaba. Draco lo analizo, lo metió en líquidos, en equipo especial. Y su cara se trasformo cuando miro el resultado.
-Cuatro semanas.
-Estás jugando conmigo…
-No Ginny…tienes cuatro semanas.- comencé a temblar de pies a cabeza- Tranquila, existen casos especiales, podemos tratarte…para que no lo rechaces…y mantenerlo oculto, no puede enterarse el Ministerio de esto…no cuando ya se supo que buscan al guardián de la leyenda.
Un mar de sensaciones me agolparon, Luna me sujetaba fuerte, tenia temor, miedo de que se gestara bien, y lo más…Pablo nos había engañado…yo no había quedado estéril…lo tenían planeado tan bien, para que no tuviese motivo de negarme.
-¿Quieres llamar a Ron, Gin?-pregunto Luna y negué…estaba en shock.
-Cuanto debemos esperas, para aseguranos Draco…de que se geste bien.
-En tu caso, cuatro meses Gin. ¿Empezamos con el tratamiento?
-Si…SI.
-Luna, dile a mi asistente que no recibiré llamadas, y cancele mi agenda de esta semana. Tendremos que ser discretos. Muy discretos. Y por favor Ginny, serénate, no te hará nada bien. Reposo y nada de movimientos bruscos. Aun no se afianza en tu matriz. Hablare con Ron para que no sea tan…brusco.
-No…deja que ella lo diga.
-No sé si se lo diré.
No fue fácil asimilarlo, aun no caía en la idea, podía no darse y estaba además que si se aferraba a mí, se gestara bien. Luna y Draco no me dejaron sola, me mude con ellos a su casa, dando las gracias a mi casera Draco pago seis meses más. El tratamiento era doloroso, pero estaba dispuesto a ello. Una enfermera muggle me vigilaba las noches y de día Luna me sacaba de mi temor.
-Saldrá bien Ginny…piensa positivo. Es tu hijo lo que llevas aquí…un hijo tuyo y de él. Ya que importa si son lo que son…preocúpate porque se sepa amado.
Para el jueves decidí que necesitaba comentarlo, no cabía de felicidad, Draco me había dado espacio para que mi cuerpo asimilara el tratamiento, y podía salir a tomar aire libre sin que me sobrepasara.
-Ginny, está aquí - asomo Luna y afirme con esta sonrisa que no me abandonaba.
-enseguida voy…solo me pongo mis tenis.
Baje las escaleras con cuidado, el pelirrojo me miro extrañado de que no fuera corriendo y arrebatada me echara a sus brazos para ese apretón de oso que me brindaba. Draco asomo y dijo que nada de estrujones innecesarios, le di un abrazo cálido y suave.
-¿Qué quieres hacer?
-Tengo hambre…invítame a comer.
-Va…
Llegamos a una cafetería, donde el olor que salía me llamo y me hacia agua la saliva. El me veía divertido y acepto. Tomamos la mesa cerca de las gladiolas, y esta vez mire a una mujer con su barriga enorme, quejándose de los pies hinchados con su marido y no llore, ni desvié la mirada. Sonreí. Y sin dejar que pasara el trago de agua que bebía, se lo dije.
-¡Estoy embarazada!
-¡¿Qué tu qué?!...vamos…no juegues…- afirme y le sonreí, y el reacciono como esperaba, ese loco hermano mío, me abrazo con ganas de estrujarme-
-¡No, cálmate…no tan fuerte!
-Cierto…lo siento…¡¿cómo fue, cuando?!
-Todavía necesito esperar a que mi cuerpo no lo rechace, tengo un tratamiento- el afirmaba temeroso- pero …sabes George…no soy tierra seca, áspera ni porosa. Soy tierra fértil, como estas macetas- y ahí si lloré, llore de temor, de terror, pero de una infinita felicidad.
El gemelo, me acogió y me animo a pensar que sería una mujer latosa e insufrible con una enorme panza, que me llenaría de estrías y manchas azules en la cara y solo pude reír por todo eso. Hasta que llegamos a lo siguiente.
-díselo Gin…Ron debe saberlo.
-¡Lo corrí, olvidaste!
-Lo merecía por cabron…que si te soy sincero, uno tiene sangre bulliciosa Gin, ya debías saberlo- me dijo con una picara mirada que me sofoco- ¿O me equivoco?-
-No…pues no se…¡no me preguntes esas cosas!
-Ginny…
-Bueno…pues si- sentí la cara roja de vergüenza, el otro se carcajeo-
-Malo sería que tuvieses sangre de atole…hablando de atole…tengo hambre. ¿Ordenamos?- asentí dando un trago a mi vaso de agua. Tintineando el vaso con mis dedos.-deja eso, que me pones de nervios.
-¿Desean ordenar?- el pelirrojo le sonrió y le miro del mandil a la cara, la mesera se sonrojo y yo estaba de no creerlo-
-¿Qué tiene el menú?...no, no me diga…puedo verlo y muy bien. Excelente diría Yo.
-George…compórtate- le dije bajito, la mesera seguía ahí sin saber que anotar y me vio- dos baguettes italianos y dos tés helados de moras azules. Disculpe a mi hermano…parece que mi Madre fracaso en su educación.
-No, espera, Mamá no fracaso…me educo y muy bien…y no seré grosero con la señorita…me llamo George Weasley. Y aquí te anoto mi número, llámame y vemos.
La muchacha salió a trompicones y con su mano cubierta de tinta que de seguro quiso lavarse y no se borro porque regreso de rato con el pedido y la mano roja de tanto frotarse, George soltó una risotada y le regañe solo se escurrió.
-Eres un sinvergüenza…en mi cara TE LE INSINUASTE- dije con voz severa.-
-¿Y qué sentiste?-pregunto.
-Pena ajena…
-¿Y por qué crees que lo hice?
-Porque eres un sinvergüenza.
-Jajajajaj, no Gin. Veras lo hice porque uno como hombre, disfrutamos con ver, con tener oportunidades fuera.
-Pero tú estas casado.
-Jajajaja. Esas son mojigaterías. Gin, por Merlín. Déjalo para Percy, no se…y aun este que dijera respecto a encontrar algo más. Solo vemos, solo eso. Y bueno…dime, ¿porque se enfadaron?
-No sé a qué te refieres.
-A que Ron esta de un genio de la fregada…peor que de costumbre y tú te escondes de nuevo para no verle.
-Eso no es cierto
-¿No?... Vas a ir al cumpleaños de los niños?
-Claro.
-Y sabes que estará Ron y Harry…
-Si… ¡y eso que!
-Bueno, que Harry ha decidido que se celebre en el salón del Ministerio.- deje caer mi vaso de té-
-¡¿Qué el que?!
- Después de la charla que tuvo con Ron, no quiere pisar la madriguera. Hermione creyó que era lo mejor por ahora para quitarse de encima la insistencia del Ministro de que regrese a trabajar. Ya estas avisada.
-¿Y eso me tiene que dejar tranquila?...
-No, pero piénsalo Gin…quizá sea mejor que no vayas-me tomo de las manos- asegúrate de estar tu bien, y después vemos como salimos de esto.
-Si…creo que será lo mejor- asentí con mi mano en mi vientre ni tan plano ni tan redondo.-
-Serás una buena madre Gin. Ya lo veras.
…continuara.
