Wow… Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que actualicé… y si les soy sincera tengo miedo de como reciban este 'regreso'… De verdad espero su apoyo y que me perdonen por la cantidad de tiempo que los dejé esperando… Había olvidado lo mucho que amaba escribir, y lo que me gustaba esta historia…
Para adelantar algo, les contaré que se me han venido muchas ideas a la cabeza, y tengo mucho drama para darles… Espero les guste…
Ojalá me den sus opiniones. Muchas opiniones, para así saber que me están apoyando, en especial aquellos mensajes, y reviews que he tenido en este último tiempo… En mis días más lánguidos sé que cuento con mi computador, un Word y sus ojos que leerán mis pensamientos más sórdidos…
Les dejo el resumen, porque sé que se les debe haber olvidado todo XD:
Cap10: Hanayo se despertó destruida, su cuerpo no podía con una fatiga interior, y al reunirse con sus viejas amigas de Printemps solo el apoyo de ellas calmó algo de su dolor.
Nico y Rin por otra parte, se llevan bastante bien, y ambas agradecen el apoyo de la otra. Y aunque Rin tiene un poco de miedo por ser una molestia, Nico le asegura que se puede quedar el tiempo que necesite con ella.
Al salir Nico para verse con Nozomi hablan de sus problemas. Nozomi confiesa que está locamente enamorada de Eli, y que le da miedo acercarse a ella. En tanto con tristeza Nico menciona lo ocurrido el día anterior… Nozomi, comprensiva hace un análisis de la confesión, y se da cuenta que Nico nunca dijo nada, causándole extrañeza, dándole una afirmación que deja descolocada a la más joven.
Kotori por su parte va a visitar a Umi, quien, a pesar de seguir algo 'enferma' y odiar al mundo, la recibe cariñosamente en su casa. Sin embargo, entre ellas existe ese cariño único y la escritora termina por aceptar los cuidados de la pajarita. Luego de un rato de mimos, Umi se decide y le dice a Kotori que le gusta.
Nozomi al salir del café va a su trabajo, y piensa en lo difícil que había sido tenerle ese amor a la expresidenta del consejo, por lo que lentamente comienzan dudas en su interior, y decidida elige apartarse de Japón aceptando la propuesta de estudiar en el extranjero.
Maki, al despertar luego de la borrachera con sus amigas de Bibi, es visitada por Yui, quien no aguanta y le confiesa sus sentimientos a la mayor.
Volviendo a Nico, quien está totalmente confundida, va a ver si su pelirroja se encuentra en su despacho, recibiendo la triste noticia de que no era así. Por lo que sin más se encamina a ver a su padre, quien le da a entender que sabe que Maki tiene sentimientos por ella, y que los aprueba mientras Nico los corresponda. Ésta, sabiendo que tiene una confusión respecto a los mismos, le pide consejos a su padre, y esperando aclararse.
Rin, encerrada en casa se cuestiona de sus pasos con Hanayo, y se da cuenta de lo importante que es para ella tener cerca a Hanayo.
Disfruten del capítulo, y háganme saber cualquier pensamiento, es lo que me motiva a continuar D:
Capítulo 11: "Trazas del sol mientras el tiempo frena"
Una, dos, tres… Caían las murallas como si fueran arenas desmanteladas por el viento. Ninguna de aquellas protecciones le servía y ella lo sabía –Kotori, me gustas –Soltó sin vacilar, estaba más claro que el agua. Una sonrisa se le escapó.
-Tú también me gustas, Umi-chan –Una chica sonrojada por el atrevimiento hablaba con voz baja.
La de pelo azul, se sorprendió, sin embargo, no pudo evitar que su distancia se acortara a centímetros, no quería pareces desesperada, aunque por dentro anhelaba más que nada aquel contacto. La otra no se hizo de rogar, y encaminó sus labios al encuentro. Cuando el beso se concretó, casto, suave e inútilmente pusilánime, se firmó un contrato de confidencia y deseo. Dulce y al mismo tiempo amargo por el vino que aún quedaba en la boca de la escritora, iba profundizando de a poco los sentimientos.
Con un pequeño empujón, Umi cayó a la cama. Sin separarse, el cuerpo de la modista se posicionó sobre el moldeado cuerpo de la joven. Las manos impacientes de la mayor acariciaron con ternura la cintura ajena y le aplicó fuerza para atraerla a sí.
-Esto está mal –Dijo triste
-¿Umi-chan?
-Tú ya tienes a alguien –Negó con la cabeza
-Yo no lo amo, eres tú a quien quiero –Con pánico en la mirada aclaraba la modista
-Pero eso solo lo sabemos las dos –Explicaba calmada la otra- No hay relación más frágil que la que se basa en mentiras
-No es mentira que te quiero –Reclamó
-¿Y que lo amas a él? –Preguntó seria- Supongo que es una mentira
-¡Sí, lo es! –Exclamó
-Demuéstralo –Soltó un dejé de enojo, puesto que las palabras estaban más llenas de pesar
-¿Qué? ¿Cómo? –Dijo descolocada
La otra suspiró cansada de su razonamiento lógico, queriendo olvidar el mundo en los labios ajenos, pero temiendo de su futuro. La amaba, pero la amaba demasiado para darle un venir complicado –Dame la confianza. Algo que me aseguré que puedo dejar todo por ti- Dijo.
-¿Por qué no solo te atreves? –Extrañada la miró Kotori- Te amo, ¿no es eso suficiente?
-Lo es –Tomó su rostro con ambas manos mientras cerraba los ojos y juntaba sus frentes- Para mí lo es. Es más que suficiente para llenar todo mi corazón, pero no quiero que nuestro alrededor condene desde antes nuestra relación
-Bésame –Le pidió con una lluvia cayendo en su cuerpo, lavándola, y enfriándola; abriéndole los ojos.
-No –Negó. Se empezó a levantar y besó su frente. Caminó hasta el umbral y se afirmó de la madera cansada de tener que reprimir sus sentimientos- Te volveré a besar con todo el amor que he guardado en estos años cuando pueda hacerlo frente a todos. No sabes lo feliz que me has hecho al corresponderme, pero sabes que no podemos…
-"Ah…" –Suspiró mentalmente la peli-gris- "Ella no cambia. ¡Umi-chan, a veces odio tu lado sensato!" –Reclamó, sin embargo la siguió y se le lanzó encima. Aferrada a su espalda le susurró al oído- Te quiero
La chica de pelo azul se sonrojó y estremeció bajo los brazos ajenos. De repente, una melodía tan vieja y conocida se hizo presente desde la garganta de la modista he hizo sonreír a la escritora.
Comparisons are easily done
(Las comparaciones son fáciles de hacer,)
Once you've had a taste of perfection
(una vez que has probado el sabor de la perfección,)
Like an apple hanging from a tree
(como una manzana colgando de un árbol,)
I picked the ripest one
(cogí la más madura,)
I still got the seed
(todavía tengo la semilla.)
Umi no se resistió, puesto que su amplia sonrisa no podía más, y tomándola de la cintura la hizo moverse alrededor de la casa, llegando abrazadas al salón del amplio departamento. Los ojos miel de la chica se inundaron de lágrimas, que la otra secó rápidamente mientras la apretaba un poco más hacia ella.
Cause when I'm with him
(Porque cuando estoy con él,)
I am thinking of you
(estoy pensando en ti,)
Thinking of you
(pensando en ti.)
What you would do
(Qué harías,)
if you were the one who was spending the night
(si fueras la que estaba pasando la noche (conmigo))
Oh I wish that I was looking into your eyes
(Oh, desearía haber estado mirándote a los ojos.)
Kotori iba a saciar sus deseos y sentir calidez nuevamente en su nuca y cuerpo, sin embargo, la cara de Umi se desvió y se sumergió en la cavidad que formaba su hombro.
-Te darás cuenta que esperar un poco solo aviva el deseo –Murmuró Umi- Pero al mismo tiempo sazona las cosas deliciosamente
-Ojalá así sea–Sin pedir permiso, tomó su rostro y depositó un rápido beso en su mejilla- Puedo esperar
-Que bien –Aliviada relajó los hombros y se dejó acobijar por suaves y cálidos brazos.
Solo duraron un par de minutos de pie, ya que cuando necesitaban juntarse aún más, lo único que vieron como fuente de ayuda fue el sofá de cuero. Ahí, se fundieron por el calor de la otra. No eran nada más que amigas, pero sabían que los títulos importan poco. Uno siente amor por un amigo, como al mismo tiempo puede sentir solo cariño por un novio, todo es más relativo de lo que se piensa.
Cuando el sol tocó el horizonte, los astros empezaron a aparecer, y el par de corazones enlazados se separó, la escritora redacto: "Ese día lo pasamos juntas, hasta que la noche tocó nuestra puerta y nos obligamos a despedirnos con una mirada tierna y una caricia suave…"
Mientras la modista pensaba-"Acordamos que nos veríamos mañana, pero a medida que me alejaba de su casa, sentía como el tiempo se espesaba, y avanzaba cada vez más lento…"
(…) Eli's Pov (…)
Estaba recostada tan plácidamente en mi cama, ora durmiendo, ora despierta, que dejé que el tiempo corriera como quisiera por unos segundos. Sin embargo, como sé que no puedo estar en este lapsus mental me levanté.
Mi hermana ayer me trajo un regalo bastante particular, y así, regañarme de una forma peculiar. Llegó a eso de las doce de ayer con una caja bastante grande, y después de explicarme que su amiga 'Hanamaru-chan' le había pedido el favor de ayudarla, confesó que pensó de inmediato en mí. 'Ya que no te sabes cuidar por ti misma, pero te encanta cuidar a todos los demás creo que te servirá para levantarte de la cama' Me dijo cuándo después de dejar la caja en medio del salón corrió a la puerta para huir.
No sé cómo un gato me ayudaría a cuidarme a mí misma. Pero de todas formas lo alcé para verlo de frente. Era un gato normal, tenía muchas manchas de varios colores que en realidad lo hacía verse desordenado más que tierno, pero unos ojos verdes hermosamente intensos. Ese día me dejé querer por el gatito hasta que me hice el ánimo de salir de casa para comprarle su comida.
Hoy, para mí sorpresa, él no se había ni percatado de que me había levantado, y seguía dormido a un lado de la cama. Era solo un pequeño bulto, que fácilmente caía en mis dos manos. Puse a hervir el agua y preparé mi taza, en tanto, en un tazón vertía leche descremada y en otro un poco de comida para gatitos.
Lo fui a buscar en brazos, puesto que se veía muy frágil con todo ese embobamiento de recién despertado. Lo puse en una manta que compré en la tienda de mascotas y a su lado los platos. Fue un desayuno tranquilo, pero hace mucho que no me sentía así de acompañada una mañana.
Ayer, por miedo, no contesté ningún llamado de Nozomi. Me es difícil entenderla, puesto que hay días en los que quiere hablar, y otro en los que se niega a escucharme, por lo que terminó descolocada y más triste de lo que podía estar. Ella es especial, y como tal, debe ser tratada de diferente modo. Para mí, es la persona a la que le debo la mayor parte de mi cambio interior, por tanto a quien más le tengo que agradecer por convertirme en la persona que ahora soy.
Sin embargo, Nozomi, está fuera de mi alcance. Me desechará, y me veré envuelta nuevamente en desesperación. Sé que le llamo la atención. Sé que algo (por escaso que sea) le provoco. Pero también sé que no soy lo suficientemente buena, aún hay mucho por lo que debo pagarle y mucho más que debo mejorar.
Mandé un mensaje para que con las chicas nos viéramos un poco antes de empezar la junta. La última vez que nos vimos lloramos como niñas pequeñas sobre el rechazo de Nico a Maki, las dudas e inseguridad que tenía Umi por todo (literalmente), y claro, por mi imposibilidad de dilucidar los sentimientos de Nozomi.
Hace tres días, había estado cariñosamente en su casa consolándole los pesares que tenía, hace dos me ofusqué llamándola para ver cómo se encontraba después de eso, y ayer obvie sus llamadas por miedo. ¿Cómo sé que no me apartará? ¿Cómo sé que no es mi mente jugándome malas pasadas? ¿¡Por qué se contradice tanto!?
No quiero perder mi aliento con sin sentidos, pero mi pensamiento me golpea fuertemente la cabeza desde adentro. Pero claro, lo hace con conocimiento, siempre tuvo la razón, lo que yo sentía por Nozomi iba más que una amistad, siempre ha sido amor.
Sin escrúpulos la duda ataca y me deja ensimismada respecto a mi amor. Ni yo misma entiendo el motivo de que tanto amor no me deje realizar actos heroicos por ella, es contradictorio. Quiero arrullarla y guardarla cerca de mí, pero no puedo si tengo miedo.
-[Arisa] –Me detuve en una gasolinera, y con voz decidida le dije a mi hermana- [Lo siento, no podré ir hoy]
Tenía mucho en que pensar, ya mi mente se estaba cayendo a pedazos con mis supuestos, temó encontrar algo que odie de mí, encontrar errores de mi pasado que corregir, dar a entender que me equivoqué, y que viví en un error… Da miedo que parte de ti sea una mentira…
(…) Maki's Pov (…)
Estiré mi cansada espalda, ya había estado tres horas de pie tratando de adelantar el papeleo para así, mañana salir temprano, y llega a la hora que acordamos con las chicas…
Estaba terminando mi última vuelta cuando alguien se me acercó por la espalda, y sin prestarle atención me alejé…
-Espere –Me llamó una suave voz- Nishikino-san
-¿Sí? –Solo giré un poco mi cabeza
-Yo… -Poniéndose a mi lado tomo tela de mi bata blanca, como pidiéndome atención y agregó- Quería disculparme… desde ayer, que las cosas están tensas
-Lo siento, pero te dije no podía aceptar tus sentimientos… -Dije cortante
-Sí… -Su voz salió lánguida- Pero ya no le pediré eso…
Mis músculos se destensaron, volteé mi cuerpo y la miré para que prosiguiera
-Comprendo que no soy yo a quien usted quiere… -Suspiró- Pero en verdad me gustaría mucho ser su amiga, Nishikino-san
Me crucé de brazos y analicé su expresión. Se veía sincera y nerviosa, esperando a que algo de mi ceño delatara lo que en realidad estaba pensando, no le di la chance de adivinar- Bien… -Acepté- Solo te pido que no intentes sobrepasar ese límite…
Su rostro se animó un poco. Conforme –Sí, no se preocupe, muchas gracias por eso
-No me deberías dar las gracias –Negué con la cabeza mientras me volteaba a seguir con mi rutina
Sus pasos se escucharon en la otra dirección, y por fin me di la posibilidad de cerrar los ojos y frotar mi frente con cansancio. Sacudí mi cabeza, me había empezado a doler, y solo eran las dos de la tarde, este día se haría larguísimo.
(…) Maki's Pov End (…)
Las llantas se pegaron en el pavimento, y después de una pequeña aceleración el vehículo se detuvo completamente. De ahí bajó una rubia, que ya cansada veía el reloj.
-Debería haber venido aquí primero… -Sonrió como compadeciéndose de sí misma, y caminó a la entrada del establecimiento.
Horas atrás, había pasado por calles, santuarios, y plazas que recordaba con fervor por un hecho en específico, pero no fue hasta que vio a unas niñas con un conocido uniforme que se le ocurrió venir a este lugar, el que pensaba que sería su última parada.
Atravesó cada piso con suma nostalgia, hasta que encontró el despacho con aquella gran puerta café caoba que involuntariamente imponía respeto… Golpeó, y apenas escuchó que se le había permitido la entrada abrió la puerta
-Hola –Sonrió algo avergonzada
-Elichika-san… -Dijo una mujer con ojos miel, arrugas marcadas y pelo pulcramente ordenado- ¿qué haces aquí?
-Es un gusto verla, directora Minami –Se acercó a la silla colocada frente a la mujer y se sentó- Tengo… algunas dudas existenciales, y he tratado todo el día de encontrar un lugar para pensar… -Confesó
-Y esperas que te preste el salón del consejo para eso, ¿verdad? –La sabia peli-gris sonrió comprensiva y añadió- Sabía que algún día vendrías a pedirme ese lugar para recapacitar, y si te soy sincera, no sé si te tardaste demasiado, o fue más rápido de lo que esperaba.
Soltó aire como aguantando una sonrisa- Esperemos que sea más temprano que tarde…
-Ojalá sea así… -Comprensiva la miró.
-La escuela cierra a las ocho, no te puedes quedar más tiempo que eso, pero por ahora, siéntete libre de utilizar el salón…
-Gracias –Dijo feliz Eli.
-No es nada… Siempre fuiste y siempre serás la presidenta a la que más confianza le brindé… No dudé nunca que llegarías a grandes cosas –Se sinceró la mayor pasando suavemente los dedos por sobre su mano- Espero que logres descifrar tus inquietudes.
En silencio sonrió y se encaminó a la puerta, dio una última mirada y caminó decidida al salón. Al entrar, cerró la puerta, puso una alarma en su teléfono y lo dejó en la mesa junto a la puerta. Rodeó el semicírculo y se sentó en el puesto que hace mucho tiempo le correspondió a ella.
Inhaló el polvo del lugar. Familiar, propio, cercano. En ese lugar el tiempo no había pasado. Sus ojos pesaron, pero no por sueño, sino sus sentimientos los hicieron decaer para retraerse a sí misma, a una Elichika que había perdido el camino hace quizá cuánto, que ya no pertenecía, y que temía de esa soledad.
-En mi vida… -Dijo como hablándole a alguien inexistente- He hecho siempre lo que otros han querido, velando siempre por ellos he podido ser querida, admirada… Pero hubo alguien que pese a todas las falencias que tenía me preguntó qué era lo que yo quería. Nunca me pidió cambiar. Nunca me obligó a pensar como ella lo hacía. Nunca puso su mano en el lienzo blanco que tenía por cerebro.
Se tomó un respiro… Abrió los ojos… Soledad… Alivio… Sonrió.
-No importaba cuánto tiempo pasaba –Continuó- Seguía a mi lado. No importa cuántas veces utilicé su hombro para llorar, ella estaba dispuesta a escucharme, a darme su apoyo. Y yo compartí cada uno de sus dolores también. Mis hombros no descansaban por darle algo que ella no me pedía, que incluso hoy no me pide… Entonces, ¿Qué le doy?
Sus ojos se presionaron con dureza. Su cabeza dio un giro hasta mirar a la ventana. Aquella que antes daba al patio llano, ahora mostraba un par de árboles.
-¿Qué quieres de mi Nozomi? –Su voz se quebró, pero sus ojos no dudaron- ¿Qué soy para ti? Y si no quieres nada de mí, ¿Para qué estar cerca de ti?
(…) (…)
Por otro lado, la pelirroja se lanzó con pereza sobre su sillón. Al fin había acabado lo que normalmente le tomaría dos días. Sin embargo, y pese a que su tiempo había sido record dentro de sus años de trabajo, no se sorprendió, era obvio que tratando de ocupar su cabeza solo se centró, como hacía tiempo, en solo trabajar. Nico y Yui podían salir de sus pensamientos, ella aseguraba no extrañar a ninguna ahí.
No había comido nada. Su vientre estaba más plano que nunca, y su cabeza no resistía ninguna palabra más. No quería más guerra, ni con el trabajo, ni en contra de ella misma.
Firmó un par de papeles, y releyó otros mientras bostezaba. La puerta sonó, levantó la vista y su entrecejo por instinto se relajó.
-¿Qué tal estás, Maki-chan? –Una sonrojada pelinegra la saludó
-Nico-chan, ¿Qué estás haciendo aquí? –Preguntó con sorpresa
-Verás… desde ayer que quería hablar contigo, y pensé que lo mejor sería a una hora como esta
-Sigo teniendo mucho trabajo –Dijo sin el afán de sonar antipática
-Bueno, entonces te esperaré –Contestó sonriente mientras dejaba una bolsa sobre el escritorio de la menor y caminaba al ventanal
-¿Qué es esto?
-Tu almuerzo
La otra en un total silencio empezó a desenvolver el paño que cubría a un contenedor con arroz y algunas verduras, era comida casera.
-Nico-chan, no entiendo, ¿Por qué me das esto? –Preguntó
-Porque apuesto lo que quieras a que no has comido nada desde el café de esta mañana –Dijo sin despegar su mirada del horizonte
De vuelta al silencio el pote se abrió y liberó un tierno y apetitoso aroma. La doctora, no se resistió y extrajo bocado tras bocado hasta dejar la caja completamente vacía. Su dolor de cabeza desapareció y su cuerpo agradeció la comida.
Guardo todo en la misma bolsa que venían y se sintió completa. En silencio vio la silueta aun quieta en la ventana, y siguió ordenando papeles.
Había pasado cerca de treinta minutos cuando se acercó. Y con suavidad tocó el hombro de la joven estrella- Nico-chan –Le dijo pensando que estaba dormida
-¿Sí? ¿Qué pasa, Maki? –A diferencia de la voz adormilada que esperaba la menor, solo escuchó duda, y algo parecido a la nostalgia.
-Pensé que estabas durmiendo –Confesó
-No… -Dijo la otra- Solo pienso
Sentándose a su lado susurró- ¿En qué?
-En ti
Por la sorpresa su corazón dio un salto- ¿Qué?
-¿Me creerías si te dijera que me arrepentí de algo? –Preguntó Nico
-Depende –Suspiró Maki volviendo a pensar
-¿De qué puede depender eso? –Sonrió irónica Nico
-De cuándo se tomó la decisión, claro –Dijo
-Mmm… ¿a qué te refieres?
-La gente generalmente piensa que se arrepiente de algo que hizo, cuando en realidad solo cambio su punto de vista al respecto –Explicaba- Hacemos las cosas porque queremos hacerlas, nos arrepentimos porque no nos gustaron las consecuencias…
-Me parece lógico –Dijo Nico mirando más allá del horizonte ya casi oscurecido y tomándose un respiro dijo -Lo siento…
-¿Por qué?- Pregunto extrañada Maki
-Porque no comprendo mis sentimientos –Suspiró- Tengo una enmarañada de cosas en la mente
El silencio se prolongó unos segundos en sus lenguas…
La menor afirmó su corazón y con honestidad interrogó-¿Qué pasa Nico?
-No lo sé –Las palabras se le escaparon- Estoy en un cascaron del que me está doliendo salir…
-No entiendo
-Aun quiero creer en esas cosas, Maki-chan –Botó un aire pesado- Quiero creer que el amor es parecido a un cuento de hadas, que todo es maravilloso y mágico…
-¿Y qué te impide creerlo?
-Tu expresión cuando me miras –Sonrió tristemente- Sé que así no te deberías sentir
-Bueno, Nico-chan –Algo avergonzada contestó- Es obvio que el amor es maravilloso, pero no siempre es fructífero, así que como humanos nos frustramos
-El amor no justifica nada –Dijo con mirada atónita mientras el horizonte se apagaba junto con sus ojos- El amor que le tengo a mi padre no lo salvará, el amor que le tengo a mi familia no aliviará el dolor, el amor que le tengo a la gente no me mantendrá firme todo el tiempo para continuar con la farsa de mi carrera, el amor que µ's me da tampoco me serenará el corazón, y tu amor, me hace replantear mi vida…
-Lo siento- Suspiró de inmediato la menor
-No te disculpes –Soltó la otra- Quizá sea necesario
-No tengo argumentos para contradecir nada de lo que has dicho… -Negó lentamente- Por eso lo siento
-No te preocupes, no esperaba un consejo, o que me arreglaras la vida –Sonrió la mayor
El silencio se esparció, se hizo cada vez más terso y agradable. Los hombros de ambas perdieron un peso mientras el sol se ponía al otro lado del cristal.
-¿De qué querías hablarme? –Preguntó la pelirroja
-De nada en realidad, por algún motivo me relaja mucho abrirme a ti –Dijo con sinceridad y corriendo el riesgo, dejó caer suavemente su cabeza en el hombro de la otra.
Efectivamente y tal como dijo el padre de Nico sus cuerpos se fundieron en calor, en paz y en tranquilidad… pero ¿era eso lo que llaman amor, o es solo la amistad profundiza de ellas dos?
-"En realidad, ahora eso no importa" –Suspiró Nico
(…) Rin's Pov (…)
Ya era de noche. El sol se había puesto hace casi tres horas y yo aún no podía retomar mi apetito. Mi estómago se sentía vacío, pero mis ganas de levantarme y llevarme algo a la boca me desagradaba rotundamente. Solo estaba ahí, mirando el techo con curiosidad, buscando alguna mancha o relieve que me distrajera, trataba de calmarme y respirar.
Me puse a pensar seriamente en como esta ciudad había cambiado. Cuando era pequeña los edificios de Akihabara me asombraban, sin embargo, hoy en día la mayoría de mis amigas viven en uno, y son más comunes que las panaderías…A aquel pensamiento vino el recuerdo, cuando me mudé de la casa de mis padres y me fui al condominio… a mi memoria entró Hanayo-chan… Mi esposa… y la chica con la que viví gran parte de mi vida…
Mi recuerdo se amplió y pude visualízame frente a un espejo, completamente de blanco. Tenía una cara ávida y jovial, me veía animada y feliz. Mi cintura estrecha y mi cuello largo hacían un excelente juego con mi cabello corto; mientras Kayochin, con un busto resaltante, una cara tierna y descansada, más su cuerpo que resaltaba a la vista, relucía aún más por su cabello ondulado que le quedaba precioso. Retomé la sensación que me abarcó cuando la vi caminar hacia mí, ante la mirada de su familia, mi familia, y un montón de conocidos que nuestras madres se empeñaron en invitar. La sensación me llenó, pero la que me hizo llorar, fue al pensar en lo que prosiguió a nuestra noche de bodas: el sol golpeándome en la cara, deslumbrándome con la belleza de un hermoso ángel posado sobre mis brazos, sintiéndola mía y yo sintiéndome suya, algo realmente inexplicable con palabras, aunque lo más cercano sería hablar de una llama que iba creciendo exponencialmente en mi pecho, y que me hacía sentir una con ella.
Luego de recordar algo tan bello, quise encontrar el momento exacto en el que todo eso terminó, aquello que desgastó lo que creímos irrompible. No obstante, por más que pensé, no llegué a una circunstancia lo suficientemente concisa como para atribuirle la responsabilidad, porque, pese a que yo me alejé, lo que nos mantenía unidas fue lo que se quebró. Creo que los sentimientos se desgastan, como lo hacen las ropas, o las sonrisas.
Me imaginé a Hanayo en nuestra cocina, cocinándome como antes, lo que me produjo una sonrisa. Pensé en las veces en la que la abrazaba por detrás y me regañaba porque estaba cocinando. Pensé en lo sabroso que sabían sus comidas, ya que según ella, había usado su ingrediente especial, pese a que yo siempre creí que era porque mi mamá le enseñó la receta y ella la mejoró, como mejora todo.
Suspiré. Por la hora, asumí de inmediato que no tendría a nadie con quien hablar, sin embargo, el pote de Nutella y las galletas que compré para Nico-chan y para mí deben seguir ahí dispuestas a escucharme. Me levanté silenciosamente, pasando por la habitación oscura de Nico y sumergiéndome en la penumbra de la cocina, no obstante, una imagen surgió de improvisto en mí cabeza.
Era aquel momento en el que Hanayo-chan llegaba tarde del trabajo, la veía pasar por mi lado como un fantasma, y sentía que ella traspasaba mi densidad. Se encaminó a pasó silencioso hacia la habitación de la que acababa de salir, y en el umbral de la puerta visualice su ritual silencioso para desnudarse, mientras se acostaba en una cama, donde una desigualdad en comparación a su lado subía y bajaba en respiraciones lentas. Asumí que era yo. Ella caló las frías sabanas y se metió a mi lado. Mis manos rápidas la atraparon y mi rostro se escondió en la hendidura de su cuello, en tanto una sonrisa surgía en su rostro, y los cuerpos se relajaban.
Volví al colchón con cara larga y pensé en esos pequeños detalles que me hacían amarla cada día más, pero ¿qué detalles le di yo? No recuerdo haberle cocinado algo cuando estaba cansada, ni algún momento en el que le haya cantado para dormir, sin embargo, sí todas las veces que ella lo hacía. Juraba que mi mayor acto de amor había sido dejarle la pista libre para que ella trabajara en lo que le gustaba, sin ataduras ni limitaciones, pero olvidé que aunque era la mejor trabajadora, así mismo era mi esposa, y como tal, debía haberla atendido más. Ahora entendía porque estaba aburrida de mí…
Pero… ¡podía remendarlo! Haré el mayor acto de amor que puedo hacer, y le pediré perdón, porque ella se lo merece.
Me levanté de aquellas frías sabanas y caminé frente a la puerta de Nico-chan. Abrí lentamente la puerta y vi que estaba durmiendo sola en esa amplia cama. Supuse que ella tenía tanto frío como yo, así que no me lo pensé mucho cuando me acosté a su lado y me permití sentir ese calor fraternal que siempre me había tenido.
(…) Rin's Pov End (…)
Era temprano cuando tocaron a su puerta y por ende, con la pereza de un día sábado en la mañana tuvo que levantarse a abrir.
-Ryu –Se sorprendió – ¿Qué haces aquí? –Preguntó de inmediato
-Bueno, soy tu novio, y pensé que hacer algo por ti de vez en cuando es tierno –Entregándole un ramo de lirios
-Gracias, pero no tenías que hacerlo –Le sonrió
-Claro que debía, has estado muy extraña este último tiempo –Agregó él
-No, eso no es cierto –la peli-gris se dio la vuelta y caminó a la cocina, dándole las chances para que el joven entrara al departamento.
-Kotori –La llamó el siguiéndola- Sabes que puedes decime lo que sea
Ella sonrió- Si, lo sé –Pero no le dio la cara
-Ahora –La tomó suavemente del brazo- ¿Me dirás que es lo que te tiene así?
-Ryu-kun –Suspiró- En realidad, tengo que hablar contigo
Y como una introducción al desastre, él se preparó inconscientemente tensando su cuerpo y poniendo una mirada de seriedad –Sabes que soy tu novio –Remarcó para que ella lo recordara- Te cumpliré lo que pidas
-Es que… -Contradijo de inmediato- Tu y yo… -Sus ojos se llenaron de lágrimas al saber que rompería algo que nunca debió haber comenzado, y que solo causo daño, lo cual provocó el estancamiento de sus palabras- Ryu, te quiero… pero…
-Kotori-chan –Interrumpió antes que ésta prosiguiera. El miedo le ganó al chico, y previniendo el eminente final se negó a aceptarlo aún- No se te ve lista para decirlo, que tal si lo dejamos para mañana –Le sonrió de la forma más dulce que pudo y puso una mano en su cara para secar las lágrimas- Te escucharé, pero no te fuerces –Dijo. Sin embargo, Ryu estaba consciente que hacía eso más por él, que por ella.
-No creo que debamos posponerlo –Negó la peli-gris
-Solo es un break para ambos –Suspiró- Y de todas formas, hoy no consto de tiempo, así que me debería ir
-¡P-Pero…! –Quiso prohibirle su huida, pero admitía estar lo suficientemente incómoda para seguir soportando la presencia del chico
Él le miró con la esperanza que ella le pidiera quedarse y arreglar las cosas, no obstante, ese no fue el caso, y en cambio, inició su marcha fúnebre hasta la puerta con todo el deseo de escapar. Se detuvo en seco y la miró otra vez- Recuerda que veremos a tus amigas hoy en la noche, no pongas esa carita –le sonrió con dulzura, sin embargo la expresión de Kotori no cambió, y simplemente él cerró la puerta tras de sí.
Ella, se quedó en silencio hasta que el ambiente del departamento se estabilizó. Ya no tenía que más hacer, había echado las cartas encima, ahora solo tenía que revelarlas.
-Todo sea para remendar mi error… -Suspiró
Con cansancio se dirigió a la habitación sin siquiera poner las flores en agua y cerró las cortinas. Sin prender las luces se dejó caer sobre la cama para pensar sobre aquello, pero ni siquiera logro poner su cuerpo completo en la colcha sin que antes su teléfono la sorprendiera. Lo tomó sin más y miró la pantalla que se desbloqueó de inmediato por la huella de la chica, un chat estaba abierto, y el último mensaje decía:
["Kotori… Quiero hacerte feliz… Y en algún momento convertirme en la pareja perfecta que deseas… Solo dame una oportunidad"]
El remitente era obvio, así que no subió la mirada… En cambio, ella no hizo nada. Dejó que su mano cayera junto con su teléfono en su abdomen y se limitó a encontrar respuestas.
(…) (…)
En una cafetería, a media hora de allí una rubia sorbía un café lo suficientemente caliente para que su garganta se quejara, pero pasó como si nada ya que la concentración de la muchacha recaía en algo más allá de lo que estaba a la vista, su mirada lo decía.
-¿Está todo bien? –Le sonrió una camarera sacándola de su transe
-Llega a tiempo –Le correspondió la otra- Quiero un pastel de chocolate
-De inmediato –Dijo la chica del delantal blanco feliz que le volviera a ordenar
Un rato después, logró suspirar con su estómago lleno, lista para salir a caminar.
Era el segundo día que faltaba a su trabajo, y se sorprendía de sí misma.
Recordó como el día anterior caminó por el viejo templo en el que trabajaba Nozomi, por el centro de la ciudad, cerca del río, por la calle en la que en algún invierno se montó un escenario… Pero se complicó pensando lo triste que fue no lograr encontrar aquella valentía de antaño…
Se detuvo y miró hacia su alrededor… Conocía ese barrio de memoria… Cerca comían parfait con Nozomi, y un poco más allá estaba el recinto en el que estudio tres años con ella… Con razón su cuerpo se movía solo, él ya conocía todos los baches de aquellas calles…
Una canción sonó en su móvil, y sin ver quién era se lo colocó en la oreja.
-[¿Hola?] –Preguntó
-[Eli, ¿qué tal estás?] –Le contestó del otro lado una conocida voz
-[¡Umi!] –Sonrió al saber quién era- [Acá, tú sabes, tratando de afrontar todo, ¿qué tal estás tú?]
-[En realidad, algo tensa] –Dijo rápidamente- [¿Estás en el trabajo?]
[Nop] –Dijo- [Falté hoy]
-[Que bien] –Contestó extrañando a la rubia- [¿Dónde estás?]
-[En un café cerca de mi casa] –Cada vez más extrañada se sentó en un banco para esperar respuestas- [Umi, ¿qué pasa?]
-[Tú solo envíame tu ubicación] –Dijo cortante- [Confía, y no te muevas de donde estás]
-[Okeey…] –Ya algo más divertida colgó el teléfono e hizo lo que le pidió su amiga
En menos de dos minutos un claxon sonó desde el automóvil frente a ella, y con el vidrio totalmente abajo una peli-azul gritó- ¡Rápido! ¡Sube!
La mayor no se hizo de rogar, y se subió de inmediato.
-¡Hey! ¿Dónde vamos? – Preguntó
-Hoy nos íbamos a juntar, ¿verdad? –Miró con una ceja levantada la escritora
-Sí, pero faltan tres horas para eso –Se quejó
-Faltaban… -Sonrió de lado- El tiempo es relativo
(…) Maki's Pov (…)
Mi motocicleta rugió entre mis muslos y me provocó cierta sensación de adrenalina. Mis manos se sentían poderosas al tener tan veloz fiera bajo mi control. Hoy había gastado treinta minutos en solo pensar si es que sería mi vehículo el día de hoy, y aunque me tuve que devolver dos veces, decidí traerla.
Alguien que no cree en el destino, no debe ni quiere dejar que las cosas pasen porque sí. Cada decisión, cada camino por seguir es por iniciativa propia. Pero… Cómo explicar situaciones tan aleatorias y extrañas, que no se pueden controlar, y que llegan de una forma muy peculiar…
Eso me cuestioné de caminó al trabajo, y me incentivó a llamar a las chicas, pero, ni siquiera sabía si eso estaba bien, o que era correcto o aceptable, y que no…
Aceleré, mis pies se despegaron del piso, y apenas cambié a la segunda marcha, ya tenía a ambos sobre los puntos de apoyo. Mi cuerpo se relajó y al salir del estacionamiento puse otra marcha. Me sentí una con el aire y con la ciudad.
Ni siquiera me di cuenta cuando ya estaba en la carretera, y mi cuerpo, por reflejo, al sentir el ronroneo del motor cambio la marcha. Mi muñeca derecha estaba jalando con entusiasmo el acelerador.
El camino tan conocido saludó a mi cuerpo que serpenteaba por curvas a una velocidad exagerada, pero con una extraordinaria facilidad.
A algunos minutos de la ciudad, me cambié de pista, y salí rápidamente por un pavimento que se dirigía al campo. Me detuve frente a la gran parcela a esperar que el portón automático se abriera.
Volví a colocar primera, y rápidamente segunda, para encaminarme a la casa situada en medio del frondoso sitio, y estacioné la motocicleta a un costado. Entré y lancé sin pensar el casco al sillón, la chaqueta que traía, y donde cayeran los zapatos.
Mi cuerpo, pidiendo lo que hace tanto le había negado, caminó solo en busca de descanso, y lanzándome boca abajo sobre mi cama dejé que las sabanas secaran las lágrimas que amenazaban con aparecer.
Me odio, estoy frustrada, y tengo unas ganas horribles de que todo esto acabe, como sea, pero que se termine. Tenía que empezar desde ya a rehacer mi vida, y no se me ocurría mejor comienzo que dejar de hacerle daño a la persona de la que me enamoré… Por lo que tomé mi teléfono, y tecleé, sin ningún arrepentimiento… Le demostraría a Nico-chan que no quería hacerle daño…
Y como si el destino me sonriera por primera vez en mucho, sonó mi teléfono
-[¡Hey Maki!] –Me gritaba una rubia muy conocida- [¿Nos piensas dejar todo el día frente al portón?]
Una risita me quitó el nudo de la garganta- [Debería hacerlo, son unas alborotadoras]
-[Habla por Eli, tú sabes que no soy así] –Reclamó la peli-azul
-[Verdad, Eli es la causante de todos nuestros males] –Suspiré seriamente para que me creyeran
-[¡Ustedes dos, par de traidoras!]
Ambas nos reímos, y presionando un botón el portón se empezó a abrir.
-[Ya era hora] –Volvía a hablar Eli
Fui a recibirlas y las vi bajar del automóvil con una sonrisa de suficiencia. No importaban los días, aún nos alegraba estar las tres juntas.
Miraron alrededor y Umi comentó rápidamente- Acabas de llegar, ¿verdad?
-Sip, así es –Contesté
-¿Y qué tienes para servirnos?- Sonrió Eli
-No podemos beber, después tenemos que ir al local de Honoka –Contestó Umi
-No quiero perder mi licencia –Suspiré
-Hey, hey, yo lo decía por comida –Nos miró a ambas extrañada y levantando una ceja agregó- Son ustedes la que piensan en alcohol
Ambas nos sonrojamos y para alivianar mi vergüenza dije- Iré a ver que tengo –Escapando rápidamente
Me puse a hurgar por los muebles de cocina, y el refrigerador, y lo único que encontré fue un paquete de papas fritas y unos tarros de ramen.
-Esto es lo único que tengo –Dije colocando las cosas encima de la mesa de la sala de estar
-Con las papas estaremos bien –Sonrió Umi mientras las tomaba
Las tres nos sentamos y nos miramos interrogantes- Piedra –Sonreí
-Papel- Añadió Umi
-O tijeras –Terminó Eli, mientras las tres mostrábamos nuestra elección
Dos tijeras un papel, suspiré derrotada- Hasta para jugar piedra, papel o tijeras son muy gay –Volví a suspirar
-Ya, está decidido, tu comienzas –Sonrió Eli- Y como soy la más gay de las dos seré la última
-No eres la más gay –Se defendió tontamente
-Mi lista de mujeres es amplia –Orgullosa sonrió Eli
-Yo también he besado a mujeres
-¿¡Besaste a Kotori!? –Exclamamos las dos
-Bueno sí, pero aparte… -Y ahí entendí de que estaba hablando Umi
-¿A quién más has besado tú que ni Maki ni yo sabemos? –Preguntó
-Solo a una chica más –Comentó sonrojándose
-¿Quién? ¿Cómo se llama? –Interrogó Eli- Y tu Maki, ¿no sientes curiosidad?
Y allí se fue todo el fingido desinterés. Mis mejillas se coloraron aún más que las de Umi, y nuestros ojos se encontraron pidiendo ayuda a la otra.
-Okey… Quiero una explicación muy gay de esto –Exigió Eli
Negué rápidamente con la cabeza, pero ya era tarde Umi había empezado a hablar- Verás… pasó hace muchos años… en la preparatoria de hecho
-¿Y me lo escondieron? –Con dolor exclamó
-Es que juramos no decirte nada –Contradije- No queríamos ocultarlo
-Suéltenlo ya, ¿qué es? –Apresuró
-Mi primer beso…
-Y el mío –Agregué
-Fue con Maki –Terminó Umi
-¿Están bromeando? –Miró perpleja Eli, hasta que se puso a reír- ¿Y cómo fue? Quiero detalles
-Nada del otro mundo –Dije quitándole importancia- Estábamos detrás de la escuela, solas, y como ambas teníamos dudas nos besamos
-Wow, eso definitivamente no me lo esperaba –Rio- Ustedes dos tan conservadoras y se besaban detrás de la escuela
-¡Solo fue una vez! –Se excusó Umi- Fue totalmente indecente y lo dejamos ahí
-Está bien, no me digan más –Tomó una bocanada de aire para aliviar las carcajadas- Dejaré lo otro a mi imaginación.
Con Umi nos miramos dudosas, pero preferimos dejarlo así.
-Bueno Maki –Suspiró los últimos restos de risa- Te toca contar qué tal te ha ido… Pero omite los 'ntr' con Umi –Aguantó una risa
La miré con algo de enojo, pero empecé a hablar de todas formas- Pues con la chica que les conté que se me confesó las cosas han mejorado, y con Nico… bueno, estamos bastante cercanas, pero ya he decidido tomar algunas precauciones
-¿Cómo cuáles? –Preguntó Umi
-Mm… Estoy tratando de alejarme de buena forma de ella, darle a entender que no quiero presionarla
-Es una buena técnica –Sonrió Eli- Solo trata de no estropear todo el avance
Me tensé un poco, pero sonreí de todas formas- Lo intentaré – Dije sincera
-Y bien, tu turno súper chica gay que ha besado a una de sus mejores amigas y a la chica que le ha gustado por diez años –Se burló Eli
Umi sonrió divertida y negando comentó- Como ya les dije, besé a Kotori… Fue algo bastante tierno a decir verdad, me fue a visitar el jueves y le confesé mis sentimientos que correspondió.
-Vaya, eso es muy bueno –Se impresionó mi amiga
-Y tú llorabas porque estaba con el otro idiota –Suspiré yo
-Ese es el problema, aún está con él –Se encogió de hombros- O estaba…
-¿Y aun así te correspondió? –Me sorprendí
-Bueno, sí –Contestó- Dijo que no lo amaba
-¿Y le creíste?
-Por supuesto, pero le dije que no podríamos estar juntas hasta que solucionara eso
-Mm… -Pensé- Eso es bueno…
-Es cierto, nadie las está presionando –Sonrió Eli- Y es mejor que Kotori tomé de una vez por todas las riendas de su vida y acate las consecuencias de sus decisiones
-Puede ser… pero admito que quise mandar todo a volar y hacerla mía
-Vamos, sabes que eso solo les traería problemas al final –Suspiré- Fue una buena decisión, acéptalo, estuviste bien
-También pienso lo mismo –Sonrió Eli
-Entonces es tu turno –Sonreí a la rubia
-¿Qué tenemos que saber antes de la junta? –La miró dubitativa Umi
-Que estoy segura que hoy en la noche le confesaré mis sentimientos a Nozomi –Sonrió con el pecho inflado
-¿A qué se debe ese cambio tan repentino? –Pregunté
-Me costó mucho a decir verdad… Tuve que pensarlo mucho… -Suspiré- Quizá Nozomi no me necesita, y quizá yo tampoco a ella, pero hay algo entre nosotras que nos hace querer necesitarnos, y lo deseo, lo quiero, y está bien si ella no lo quiere. Por mi parte, yo anhelo necesitarla y que ella me necesite, que esté siempre para mí, y estar siempre para ella.
-Vaya, estás muy segura entonces –La miró feliz Umi
-¡Definitivamente!
(…) Maki's Pov End (…)
Para la pelinegra, era el segundo día despertando al lado de su querida amiga. No lo habían acordado, pero para las dos era reconfortante saber que al despertar tendrían a alguien acompañándolas.
Era tarde ya, casi medio día, y con un poco de ansias tomó su celular de la mesita de noche y empezó a revisar los mensajes que habían llegado hace poco. Entre ellos, los más destacables eran las advertencias de Miyama Rika diciendo que se cuidara de los paparazzi y un par de líneas de Nozomi pidiendo que se reunieran. Claramente no lo pensó mucho y le respondió de inmediato que se juntaran en el departamento de la mayor, tendrían mucho que hablar, algo se lo gritaba.
No hizo mucho ruido cuando se levantó, ni menos cuando se vistió, así que logró ver a su joven amiga dormida aún sobre su cama, y solo dejó un mensaje para avisarle dónde estaría y que la llamara cualquier cosa.
Tomó su automóvil y lo condujo a la casa de su amiga. Se demoró más de lo que pensó, pero aprovechó todo ese tiempo para cuestionarse las distintas interrogantes que le podía hacer su mejor amiga cuando le tocara su turno de contar lo que había pasado en los últimos días.
Entró amigablemente al edificio y saludó al portero con una sonrisa. Él no se hizo problema y dejó que ella entrara tranquilamente al elevador, marcó el piso y al llegar buscó la puerta. Al tocar, fue rápidamente recibida por quien venía a ver.
-¡Nicochi! –Innegablemente la peli-purpura se alegró de ver a su mejor amiga- Pasa por favor
-¿Cómo estás, Nozomi? –La saludó en tanto retiraba su chaquetilla y sus zapatos
La astrónoma soltó un suspiro- Mejor primero sentémonos –Susurró
La otra asintió en silencio y dejo ser conducida por el departamento hasta la sala de estar. Ahí tomó asiento y esperó a que su mejor amiga llevara té. En todo ese tiempo, las únicas palabras que intercambiaron fueron respecto a la taza que por fin sostenían en sus manos, sin embargo, y pese al silencio, el ambiente se mantuvo grato, solo abundaba la ansiedad.
-¿Y bien? –Habló Nico
-Nicochi, eres la primera que sabrá esto… -Y rápidamente soltó-Verás, me ofrecieron una beca para viajar al extranjero y trabajar para una de las mayores empresas en astronomía, pero me tengo que ir a vivir a Estados Unidos… -Sin dejar si quiera un espacio a una dudo cerró los ojos
-¿¡Qué!? –Gritó casi de inmediato la peli-negra –Supongo que declinaste
-De hecho, declinar me parecía lo más correcto –Comentó- Pero acepté
-Nozomi, debes estar bromeando –Incrédula negó- ¿Por qué aceptaste si sabes que µ's después de tanto al fin está junto? Aparte, ¿no estabas convencida de que Eli correspondería a tus sentimientos?
-Nunca dije eso –Dijo dejándose caer sobre el sillón- Solo creo que puede ser así
-Entonces, ¿el viaje es un plan 'b'? –Preguntó- Como para escapar si no resulta
-Más bien es el 'a' –Sonrió- Me iré sea lo que sea su respuesta, pero aun así, no quiero vivir en esta ciudad, a decir verdad me consume demasiado
Nico suspiró- Bueno… Ya tomaste tu decisión al parecer –Se cruzó de brazos y cerró los ojos para pensar, y después de un rato agregó- Supongo que mi única opción es apoyarte –Sonrió feliz
-Sabría que lo harías –Dijo Nozomi lanzándose arriba de su amiga- Eres la mejor
-Lo sé, no es necesario que lo repitas –Su voz sonaba como que le molestaba el contacto, pero no se alejó ni forcejeó
-No seas mentirosa, Nicochi –La voz de la mayor sonó un poco más calma, sería y apaciguada- Te estás aferrando mucho a mi brazo –Sonrió maternalmente
-No hables como si fueras tú la que está consolando –Sus ojos se llenaron de lágrimas- Tus brazos tampoco me quieren soltar
Se acomodaron lentamente, hasta quedar fuertemente abrazadas apoyando sus cabezas en el hombro ajeno. Sus ojos soltaron miles de sentimientos que ya las palabras no podían expresar
-Me dejaras sola, mala amiga –Lloró con una sonrisa la pelinegra
-Tú me dejaste once años sola –Siguió bromeando con los ojos empañados
-También responsabilízate –Rio Nico
-Solo piensa, que si hace once años fue nuestra despedida, y hace algunos meses nuestro reencuentro, ya el destino no quiere que te liberares de mí –Sonrió- Me quiere apoyándote, y recibiendo tus fuerzas
-Sigues igual de profunda –Comentó
-Hay cosas que no cambian
-Pero otras que sí
-Tampoco quiere decir que eso sea malo, Nicochi –Le dijo su amiga revolviéndole el cabello
-Hey –Se quejó
-Honoka es una persona más responsable, Hanayo-chan y Rin-chan son más maduras, y por tanto, tienen diferencias, Kotori sabe llorar cuando lo requiere, Umi es más comunicativa, Elichi es más sincera –Se tomó una pausa- Tu dejaste de ser tan vanidosa
-¿Es que no me has visto en la tv? –Rio sarcástica
-Pero dejaste de usar el 'Nico' después de cada frase –Sonrió dejando a la otra con un mohín, y volviendo al tema, con voz lenta dijo- Y Maki… ahora al menos intenta¬
-Aún no me creo todo lo que ha pasado en este tiempo… -Suspiró Nico, interrumpiendo a su amiga
-Sí, ha sido todo muy rápido… -Concordó Nozomi- Y ¿cómo vas con eso?
-Mi padre dijo que Maki ya tiene su aprobación –Dijo casi riendo
-Vaya, Maki es rápida, aunque se debería haber ganado a la novia antes que al suegro –Bromeó
-Por un lado –Contestó seria, sorprendiendo a la astrónoma- creo que sí me ha ganado… pero aún tengo dudas…
-¿De qué tipo? –Preguntó
-Verás, mi padre dice que si la veo, y me siento enamorada es para mí, pero tengo miedo a ver –Su cara se entristeció- Ayer, en su despacho, cuando estábamos a solas me percaté de eso… quería tantas cosas, pero tenía tanto miedo…
-Nicochi… -Contestó su amiga tomando su mano- ¿No será que tienes miedo a conocer tus sentimientos? Al fin y al cabo, no tendrías miedo si es que no implicaran algo
-Puede ser… no lo sé
-Hey, te estas cerrando a oportunidades maravillosas. Sea que te guste o no, tienes que probar
-Pero no quiero hacerle daño, ni darle falsas expectativas
-Tampoco te estoy diciendo que te lances a ella –Suspiró Nozomi- Es solo que te acerques, que la toques y que la mires. Es poco, pero nadie te quitara lo que sentirás en esos momentos, sea para bien o para mal. Experiencia es vida vivida Nicochi.
-Está bien… -Cerró los ojos y apretó el tabique de su nariz con sus dedos- Tú ganas, pero si al final de la noche termino triste es tu responsabilidad
-Créeme –Sonrió- Estaré ahí para beberme unas copas contigo si eso pasa
(…) (…)
-¡Tsubasa-chaaaaaan! –Exclamó una peli-naranja lanzándose a los brazos de su novia
-¿Qué pasa? –Le sonrió su novia dejando de lado su bolígrafo y las letras que componía
-¿Es tarde para cancelarle a las chicas? –Dijo haciendo un puchero
-No me digas que estas nerviosa –Sonrió picara su novia
-Por supuesto que lo estoy –Dijo aferrándose a su cuello y sentándose en sus piernas
-¿Y por qué?
-¿Qué tal si las chicas están molestas conmigo por todo lo que pasó? No soportaré si no aceptan mis disculpas
-Ay, Honoka –Acariciando su mejilla le dio una alentadora sonrisa- Son tus amigas
-¿Y eso qué? –Lloriqueó
-No hay forma que no acepten tus disculpas, te quieren mucho para odiarte
-Pero¬
-Nada de peros amor… -La besó tiernamente- Cuando hay cariño de por medio no hay forma que rechacen una disculpa que viene del corazón…
-Tienes razón Tsu-chan –Dijo abrazándola suavemente- Las chicas me quieren, y mucho –sonrió
-Sí, pero no más que yo –Aferrándose fuertemente la empezó a besar cariñosamente- Y ahora es mejor que te arregles, ya es tarde y tenemos que hacer unos cuantos preparativos –Le guiñó el ojo
-¡Es verdad! –Se levantó de golpe- ¡Vamos!
(…) (…)
Eran las nueve cuando las chicas empezaron a llegar. Tsubasa y Honoka ya estaban en el local, y puntuales llegaron Eli y Umi, quienes saludaron animadamente a la pareja, para después continuar con la larga ronda de preguntas de Umi hacia su amiga y la novia que desconocía. Poco después, aproximadamente unos cinco minutos, llegó Hanayo, seguida inmediatamente por Nico.
Las seis chicas se sentaron cómodamente en una amplia mesa y hablaron de lo más normal. Hasta que la puerta se volvió a abrir y una rubia apretó fuertemente la mano de la escritora, quien se percató de inmediato de los nervios que le había producido la recién llegada.
-¡Nozomi! –Le sonrió de inmediato Nico, y seguida por el saludo de las otra- Siéntate a mi lado –Dijo inocente sin pensar que al otro lado de ella se encontraba la expresidenta del consejo estudiantil.
Sin embargo, Nozomi no declinó ni se mostró incomoda, en cambio le dio una gran sonrisa, y sentándose a su lado comenzaron a charlar con Hanayo que se hallaba frente a ellas.
-Estoy nerviosa- Confesó Nico cuando la plática se volvió más cerrada.
Hanayo hablaba con Tsubasa y Honoka, y Umi y Eli no dejaban de murmurar entre ellas. Eran muchas chicas, y más que quedaban por llegar, por lo que en realidad, a ninguna le molestaba que las conversaciones fueran dirigidas a personas en específico.
-Relaja¬ -Pero no alcanzó a terminar la frase cuando la puerta se abrió y una cabellera rojiza se asomó
Y aunque para Nico no era doloroso verla, si lo fue cuando muy cerca de ella se vislumbró otra persona, de cabello fucsia llamativo y ojos calipso.
-Trajo a Yui como pareja –La joven idol lucho contra el nudo en la garganta y por más que quiso, su voz pedía a gritos que alguien la contradijera
Al momento, entraron dos personas más. Un alto pelinegro y una tierna peli-gris, causando que de inmediato la joven peli-azul se sintiera devastada.
-¿Por qué sigue con él? –Preguntó a la nada
-Tranquila –Fue lo único que logró decir su amiga
Recién había empezado la noche, y el ambiente estaba más tenso que nunca entre las integrantes de µ's. Las miradas volaban de un extremo a otro.
Las chicas estaban sentadas en una mesa circular, en donde, a la derecha de Honoka se encontraba Tsubasa, seguida de Hanayo, luego, Maki, Yui, Kotori, Ryu, y un puesto vacío, después Nozomi, Nico, Eli y Umi para volver nuevamente a Honoka.
Comenzaron a llegar la comida. Varias chicas, un poco menores que las integrantes de µ's entraron y sirvieron los platos con una sonrisa en la cara, mientras Honoka le hablaba a You (su camarera de mayor confianza) de los últimos pormenores. Todas concordaron que en esa noche se bebía, así que de inmediato se empezaron a servir copas y se colocaron muchos tokkuri y un sakazuki para cada quien.
Nico se empinó su copa, y con un gesto miró a Honoka interrogándola con la mirada. Cuando ésta última asintió, Nico dejó su plato a un lado, tomó sake y caminó al escenario.
-¡Hey! Chicas, ¿qué tal está la comida?- Preguntó Nico ganándose la atención de los diez presentes, pero sin esperar respuesta continuó- Honoka me dijo que les comentara lo feliz que está al tenerlas aquí, así que primeramente, haremos un brindis por la anfitriona.
Con un movimiento todos alzaron sus copas, y casi al unísono se escuchó- Por Honoka(-chan) –Para luego beber del contenido de sus respectivos vasos.
-Y ahora, que estamos todos entonados, les pediré su atención y participación –Nico sonrió y agregó- Bienvenidas al sábado de karaoke
Las luces se empezaron a apagar, y ante los aplausos de Nico los demás se unieron lentamente, hasta que la figura de Rin apareció. No hubo sonido en un momento que se hizo eterno, pero de apoco se escuchó unos primeros acordes y una respiración.
Bueno, releí muchos comentarios y me decidí a no cambiarle la apariencia a Maki, o al menos no por ahora.
Por otro lado, la primera pareja que desarrollaré será el NozoEli y el RinPana… Y es que leí un comentario que decía que el KotoUmi hay que disfrutarlo, y en ese sentido estoy de acuerdo, siento que esas dos aún son un poco 'niñas' para formalizar, pero se verá muy pronto… Por otro lado el NicoMaki es algo mucho más sufrido, lento y tortuoso, es claro que no puede ser el primero, pero si se verán muchos avances en los próximos capítulos, porque su relación empezara a cambiar…
Saben que me encanta leerlos, y es lo que me motiva, así que de verdad ruego su apoyo… Espero poder subirle pronto un nuevo capítulo. Gracias por todo.
