LAKEWOOD – OTOÑO 1964

El día de la boda comenzó radiante, como radiante estaba la novia, cuando Candy entró a la habitación en donde preparaban a Patty se quedo asombrada, sus ojos resplandecieron y se llenaron de emoción, la tomo de las manos y ambas se abrazaron, casi era la hora de irse, el vestido blanco de su hermana era precioso, la hacia parecer una princesa.

-Estas hermosísima Patty, que afortunado es Stear por tenerte – saco una pequeña caja y se la entregó – es mi regalo para ti

-Cuando saco la pulsera de plata con su nombre y los tortugas sorbió por la nariz y la miro con una sonrisa que llegó hasta sus ojos – ¡Ay Candy es hermosa! – se la colocó en la muñeca izquierda y la miraba emocionada – gracias...yo... también tengo algo para ti pero debe esperar, es parte de una pequeña demostración que haremos Stear y yo esta tarde

-Con tal de que no te pongas a cantar ira bien – ambas rieron

-Te quiero mucho. No sabes cuánto significo para mí estos días que pasaste conmigo, tuve de nuevo a mi hermanita, a la que siempre admiré, mi heroína.

-Con las lágrimas brotando su hermana volvió a abrazarla dándole un beso en la mejilla – no es momento de llorar arruinamos el maquillaje ¿recuerdas? y con el las fotografías - sonrío limpiando sus lágrimas

-Es cierto, por eso pedí que no me maquillaran hasta el último minuto y quería asegurarme que tú estés bellísima, hoy es un día especial, pero eso es natural en ti – sonrío mirándola fijamente y con cariño - quiero que seas feliz hermana como yo lo soy

-La felicidad es solo...

-Se lo que es ¿no me ves? – la interrumpió – seguramente tú lo serás también con tu esposo

-Cuando lo tenga seguramente, si es que me caso algún día – sonrío

-Entonces te veré sonreír de verdad Candy

-Ahora soy feliz Patty me hace inmensamente feliz verte así y tan enamorada

-Estar con la persona que amas te hace feliz – la miro fijamente, se limpió las lágrimas con un suspiro y añadió - ¿ahora puedes llamar a Mamá? Sé que me hará llorar también con algún discurso, luego necesito ponerme especialmente más hermosa para mí Stear

Cuando salió de habitación topándose con su madre limpiaba algunas lágrimas en su rostro pero sonreía

-¿Está todo bien hija? – preguntó al verla

-Si, solo que tú otra hija me puso hipersensible – sonrío a su madre

-Voy a verla – la miro sonriendo ampliamente – estas muy bella Candy, cuando sonríes parece iluminarse todo a tu alrededor, siempre ha sido así, no dejes de sonreír mi niña

-Gracias mamá, me ves con los ojos del amor – soltó una risita

-Por lo visto no soy la única, ¿podrías ver que tu padre no esté tratando de conseguirte un buen esposo? Desde que le dije que lo tuyo con Noel termino, se le metió en la cabeza que no sabes elegir y que él podría buscar un mejor hombre

-Ahh... Esto no acabara nunca... – hizo una mueca – iré a buscarlo

Bajo las escaleras y se dio cuenta que todo era un caos, la boda se celebraría en el jardín y la decoración había empezado desde el día anterior; ya habían invitados por todos lados, observó a su padre con otros caballeros conversando y se decidió ir cuando escucho su nombre

-¡Candy!, por favor discúlpame, es que te había estado buscando desde hace un buen rato, esto es una locura – mencionó Archie

-Hola, pues si es toda una locura, no me digas que también quieres casarte, seguro tienes un montón de chicas locas por ti – le dijo en tono divertido

-Yo... No creo que quiera esto – señaló todo a su alrededor – además las esposas son.. Difíciles – rió y ella con el - te buscaba por orden del novio, mi hermano está tan nervioso que creo que está a punto de raptar a la novia y casarse en un avión, ¿eso era lo que él quería sabes?, lejos de este alboroto – bromeó

-Bueno, llévame con él entonces – concedió

Al llegar a la habitación en donde estaba Stear, lo miró sorprendida, no sonreía como siempre y caminaba de un lado a otro, la observo con detenimiento y mientras la abrazaba le decía lo bella que estaba, Archie los había dejado solos entonces dejo de sonreír intuyendo alguna especie de confidencia.

-¿Qué crees que vio Patty en mi? Soy un desastre y ella es tan bonita – suspiro - ¿sabes? a veces no creo merecerla

-No digas eso Stear eres un buen hombre y ella te adora, me lo dijo, le encanta todo de ti hasta tu desastre – le dijo mientras le tomaba la mano

-Viviremos al norte de Chicago, compre una casa en donde podré hacer ruido tranquilamente sin asustar a los vecinos, no sé si es lo que ella quería, se lo pregunte y me dijo que iría a donde yo quisiera, pero a veces pienso que hubiese preferido estar más cerca de sus padres y sus amigas en la ciudad

-Me hablo de la casa – sonrío amablemente – y está feliz, dice que podrá tener un estanque que tu construirías para criar tortugas, y en lo personal creo que te ama tanto que no le importará el lugar con tal de tenerte a su lado

-La miro frunciendo el ceño – sé que no debería mencionarte esto pero entonces ¿que fue lo que hizo que tú te quedarás aquí, cuando Albert...? disculpa Candy no es mi problema, es solo que... Te llamé para pedirte algo – ella lo miraba fijamente sin saber qué decirle – Albert es muy importante para mí, para toda la familia, más que un tío ha sido para nosotros como un hermano, su responsabilidad siempre fue mayor por ser el sucesor del patriarca de la familia y con ello... Bueno te lo habrá mencionado alguna vez... Al ser hijo único no tenía muchas opciones, Jamás había sido tan Feliz como cuando estuvo contigo ese verano, sonreía, hacía bromas, era otra persona, luego regresamos a Londres y... – la miro de hito en hito - Era un ser sombrío, no podía ni escuchar hablar de ti, no quiso regresar, George se encargó de todo de este lado del charco hasta que Archie se graduó y lo envió, con él me vine yo también y lo dejamos en su soledad interna, en un vacío que nadie logró llenar, se volvió amargado y duro, estoy seguro de que su corazón lo dejo contigo, no pensé que aceptaría venir a mi boda, Patty y yo quedamos sorprendidos, la misma noche en que te volvió a ver, volvió a ser casi el mismo, lo vi sonreír otra vez, por fin mostraba un poco de si mismo, por favor Candy no vuelvas a dejarlo ir

-…Yo, no sé qué decirte, no lo deje ir entonces y ahora no tenemos nada, sé que el día de los juegos no supe comportarme pero... Entre nosotros no hay nada, lo siento

-Solo... – suspiró - no dejes que vuelva a ser infeliz, que vuelva a ser el que se convirtió todos estos años por favor

Antes de que pudiera decir algo la puerta se abrió y entraron los padres del novio proclamando la hora, era el momento de salir y casarse, se quedo pensando en sus palabras, no lograba apartar la conversación de su mente preguntándose si sería cierto, si él podía haberse sentido igual que ella, desecho sus pensamientos cuando se sentó en su lugar para esperar la entrada de su hermana, la decoración era de ensueño, la alfombra roja se extendía de un lado al otro entre los invitados, en un extremo Patty sostenía un ramo de claveles y en el otro su futuro esposo la miraba con completa adoración, camino hacia él del brazo de su padre y al llegar Stear beso su mano para dar comienzo a la ceremonia, el ministro hablaba y Candy recordó cuando decidió unirse así a alguien, estaba loca, estaba enteramente enamorada, había sido todo lo opuesto a esa boda, pero fue el día más feliz del mundo, un secreto que compartieron con amor, en su memoria estaba cada detalle, su sonrisa, sus ojos azules parecían piedras preciosas, tocó su cadena y miro de reojo en su dirección, él la estaba mirando, le sonrío y en un reflejo de sus pensamientos ella le devolvió la sonrisa.

La ceremonia fue hermosa, a su fin su hermana se convirtió en la Sra. de Alistear Cornwell, rebosaban amor. El brindis, el baile y las conversaciones amenas estuvieron a la orden del día, contagiaron a todos de la felicidad que envolvía a los novios y a sus familiares, entre fotografías de todo tipo pasó la velada hasta que llegó el pastel, como era costumbre juntos lo partieron y las imágenes debieron ser las más graciosas porque quedaron llenos del glaseado por toda la cara, Stear comenzó, solo había dejado un poco sobre su nariz pero su hermana debía obtener venganza y se inició un juego privado entre risas.

Candy estaba con una de las Amigas de Patty riendo comentando los efectos del whisky con un pedazo de aquel pastel en la mano cuando los novios de nuevo presentables subieron a un pequeño escenario con un micrófono, el sol estaba descendiendo y lo más probable era que se escaparían en cualquier momento, pidieron la atención de los presentes y Stear tomó la palabra

*Buenas tardes a todos, esperamos que se estén divirtiendo tanto como nosotros, les damos las gracias por habernos acompañado estos días, han sido únicos y nos quedarán un millón de recuerdos hermosos, mi esposa y yo hemos recibido un montón de regalos, cada uno de ustedes han dejado un pedacito de historia en nuestra boda

*Es por ello que queremos hacerles un pequeño regalo de amor, especialmente a dos personas que son muy importantes para nosotros, ellos saben quienes son, esta historia es para ellos

*Cuando Patty y yo nos conocimos éramos aún muy jóvenes, la verdad no pensábamos en cosas de amor ni nada de romance – le dedico una sonrisa a su esposa – si señores, no fue amor a primera vista pero conocimos a una pareja para la que si lo fue, amor en verano que traspasó inviernos, primaveras y otoños

*Lamentablemente ellos ya no están juntos – hizo un puchero

*Cuando nos volvimos a ver 5 años más tarde yo me enamoré apenas la vi caminando por un parque, no estaba lo que digamos presentable para conocer a la chica, así que dudo que ella se enamorara de mí al verme

*Hizo explotar algo que raro – gritó Archie desde el asiento y la congregación estalló en carcajadas

*No se preocupe señor White no haré funcionar nada explosivo cerca de su hija, he jurado protegerla y cuidarla – beso su mejilla

*No te preocupes Janis, veré que no sea peligroso lo que explote antes de que lo ponga a funcionar, jure cuidar y proteger a tu hijo – dijo Patty bromeando y las carcajadas volvieron a resonar

*No pensé que ella me quisiera volver a ver, pero apareció en la puerta de mi departamento al día siguiente, con unos chocolates para que superara mi accidente, ¡no sabía lo regular que eran claro!

*No nos acordábamos que nos habíamos conocido un verano justo aquí en Lakewood

*Hasta que empezamos a conversar y las casualidades de la vida, nos hizo repetir una, dos, hasta tres citas, ¡gracias a dios! – dejo escapar el novio

*Comenzamos una relación formal, la verdad utilizo algún embrujo porque ya no quería dejar de verlo, ni de pensarlo – tomo su mano – poco a poco me enamore de sus locuras y sus inventos, de su ingenio y su creatividad

*Seis meses después le pedí que se casara conmigo – acaricio su rostro

*Preparo un paseo en globo, él lo había diseñado, caímos apenas unos metros sobre el río Michigan - rió – quedamos en la cesta como una balsa, ¡Dios mío! después del susto le dije que si, estar con él es toda una aventura.

*Estoy seguro de que me hubiese dicho que no si hubiera funcionado mi plan entonces – más risas

*Pero no por eso, decidimos casarnos aquí, la historia es más larga, estén atentos porque les contaremos la verdadera razón

*Se trata de una historia que hace de este lugar un sitio especial, hicimos una investigación exhaustiva de una pareja de enamorados de hace años atrás.

*Encontramos unas cartas de amor – suspiro - que estoy segura que los harían suspirar aunque sea un poco triste

*Carraspeo – leeré un fragmento de la carta que el caballero escribió para la que describe antes como su princesa, para su esposa, al parecer él haría un viaje que los separaría

Candy los miraba con los ojos abiertos de par en par, no podían estar hablando en serio, ¿que carta era esa?, ¿qué tontería era esa? No podía ni moverse, mientras tanto Albert tenía el ceño fruncido y resoplaba sin dejar de migrar a los novios, revivir el pasado sería recordarle a Candy lo que había pasado entre ellos y había avanzado lo suficiente para retroceder a eso. Se preguntó de dónde habrían sacado ellos esa carta. Pero las miradas intensas de los involucrados no turbaron su voluntad

*Me duele tener que dejarte ahora, precisamente ahora que te amo con toda mi alma, perdóname tuve que elegir entre tu felicidad y la mía, quizá no fue lo mejor ni la mejor manera ¿pero que podía hacer princesa?, el tiempo se me agotaba tus sueños estaban antes que yo y lo entiendo, no quiero que llores por mí, quiero que seas feliz, que consigas hacer realidad todos esos sueños, a pesar de estar separados te amare, como lo prometí, te amare cada uno de los días que pase lejos. Solo le pido a dios que te cuide por mí y te conceda aunque me duela algún día el amor que yo no podré darte, aunque fue corto el tiempo juntos, ha sido el mas importante y valioso regalo que nos concedimos, siempre tendremos a Lakewood y nuestra pequeña historia de amor. Eternamente.

*Ella le escribió también, no en respuesta pero sus almas parecían estar conectadas sin saberlo – "Príncipe, no entiendo porque te fuiste de ese modo, haciéndome trizas, te odie, pero solo me duró unos días, te escribo porque te extraño, de tal forma que me cuesta hasta respirar, aún no quiero creer en tus palabras de despedida, no puedo creer que me dejaras con todo este amor que es solo tuyo, sé que quizá pensaste que era mejor para mí y para ti que continuáramos con nuestras vidas como si no fuéramos parte el uno del otro, pero te equivocaste, si me hubieses dicho que aún me amabas, si tan solo me hubieses dado una razón para hacerlo en ese instante yo hubiese elegido irme contigo, lo hubiera hecho, por que el día en que me convertí en tu esposa quería que fuera para siempre, mis planes podían transformarse, dirigirlos de otra forma, lo preferiría antes que a esta distancia, a este dolor al que me condenaste, mi felicidad la encontré cuando te conocí, estar a tu lado, ya no podemos volver atrás, se feliz, yo te amare Eternamente, lo sé"

*El suspiro general fue triste la pareja se decía adiós a pesar de todo el amor que sentían – para que no sea motivo de tristeza, y aunque ellos nunca llegaron a recibir estas cartas en el momento de su envío, nosotros investigamos que fue de esta pareja de Lakewood ¿y adivinen que? - en eso momento se encendieron todas las farolas en el jardín y las mesas

*Su amor es tan grande como dios, les juro a todos que existen y hasta el sol que se oculta hermoso esta tarde ellos siguen casados, así que el amor si puede traspasar la distancia y el tiempo es una prueba viviente

*Por eso y por el poder que tiene el amor verdadero para superar dos obstáculos tan poderosos, Patty y yo en honor a ellos y a esta historia hermosa nos casamos en Lakewood

*En otoño, por un nuevo comienzo, por los reencuentros, por las segundas oportunidades para amar – dijo Patty alzando su copa

*Y los vimos juntos...siguen tan enamorados como si el tiempo no hubiese pasado, tan enamorados como nosotros – Stear y Patty miraban a los involucrados quienes estaban perplejos e inmutables – y rogamos porque su matrimonio y el nuestro dure para toda la vida

Todos alzaron sus copas y brindaron por el amor que perdura en el tiempo y la distancia, Candy reaccionó tarde, tomo la copa temblando como una hoja, pálida respiraba muy rápido, se llevó la mano al pecho y acaricio el anillo, cuando pudo moverse, se levantó pero las piernas también le temblaban, camino como pudo hacia el interior de la casa sin mirar a nadie. Albert reaccionó más deprisa, la vio dirigirse bastante alterada a la casa y miro a Stear; se iba a levantar pero una mano lo detuvo

-Hijo, ellos no tienen la culpa, cuando nos marchamos ese verano no volviste a ser el mismo no fui el único que lo noto, no me hizo ninguna gracia ver a mi único hijo sufrir, llegaste esa tarde lluviosa y bastante mal, te encerraste toda la noche en el despacho, sabía que lo habían dejado y eso te destrozó, creí que había sido ella la que no quiso ir contigo, al día siguiente los muchachos, tu tía y tu partieron a Londres; yo me quede una semana más solucionando legalidades, el cierre, más el cuidado de la villa, encontré entre la correspondencia un sobre para Sanders de tu parte, lo deje estar pero luego llegó una carta de esa muchacha, pensé que sufrirías más si la recibías y la leí – lo miro avergonzado – lo siento Albert, en cuanto vi que no era lo que creía abrí el sobre para el abogado y me encontré con que estabas casado y dejabas firmados los papeles para la anulación, leí tu carta para ella, vi la fotografía, le dejaste el anillo que le di a tu madre... – se pasó la mano por el cabello corto cano – metí todo en el sobre y lo deje en la caja fuerte, un amor así volvería a ser es de los que son para siempre, pasó el tiempo y deje que la vida siguiera su curso decidí no intervenir más de lo que había hecho, tal vez tú madre lo hubiera manejado mejor, no supe que decirte o que hacer, le dije a Sanders que si preguntabas la respuesta sería que todo estaba solucionado, cuando Stear llevó a su prometida para que la conociéramos solo al mencionar nuevamente el nombre de aquella chica hizo que recobraras vida, lo vi en tu rostro, no lograste ser feliz con nadie más y le confíe esto a los más jóvenes... Aún la amas se te nota cuando la miras, y ella a ti – suspiro y palmeo su mano - es hora de que volvamos sin ti, recupera a tu esposa Albert

-Sonrío con ojos empañados – gracias papá – se levantó y cruzó el jardín hasta la casa, allí pregunto por ella pero nadie supo decirle en donde estaba hasta que salió de la cocina con un pastel de chocolate a medio comer

-Lo miro por un instante y comió otro pedazo, pasó de largo a uno de los salones pequeños y él la siguió, dejo el resto en una mesita pidiéndole amablemente a dos de los meseros que salieran del lugar, entrecerró la puerta y se giró para enfrentarlo, se sentía mejor comiendo algo dulce, le calmaba la ansiedad – ¿en donde tengo que firmar? – preguntó en voz baja mirándolo a los ojos

-No lo sé, no lo sabia pensé que había quedado solucionado, deje todo arreglado pero mi padre.. – pasó su mano por el rostro – Candy lo siento

-Dijiste que anularías nuestro matrimonio Albert que no hacía falta nada más, y ahora...

-Sigues siendo mi esposa – se acercó un poco – podemos solucionarlo pequeña

-¿Solucionarlo? ¡Claro que si!.. Esto es una locura, es... Increíble – se abrió la puerta y Patty entro junto a Stear, cerrándola por completo

-¿Y bien? – los miro Patty a ambos – no fuimos invitados a su matrimonio pero les perdonamos porque nadie mas lo fue

-Patty esto no es un juego, ¿tienes esos papeles?

-Si bueno lo que queda, les dejaremos las cartas, es lo único que tenemos ahora mismo, él acta de su matrimonio...está en Chicago y la gestión que inició Albert para el divorcio, está hecha pedazos

-¿¡Que!? – resonó al unísono

-Es que... Era basura, hace años que dejó de ser algo legal, las fotos se las dimos y las cartas – le entregó a cada uno la el otro – son mucho más largas solo fue un párrafo y no quiero más preguntas, las respuestas la tienen ustedes, voy a cambiarme salimos de viaje de bodas en un par de horas – beso a su hermana con una sonrisa - papá se alegrará de saber que no tiene que buscarte un esposo

-¡Espera Patricia! Necesitamos ese papel para iniciar el proceso nuevamente – pidió Candy alucinada

-Si lo sabemos, es por ello que no lo tendrán de vuelta hasta que regresemos de luna de miel, es un tiempo más que suficiente para tomar decisiones importantes

-¿Cuando regresan? – preguntó tranquilamente Albert

-En 25 días si no nos distraemos... – anunció Stear – nuestro regalo de bodas para ustedes

-Son increíbles, esto lo tenían más que planeado desde el principio - mencionó Candy cruzándose de brazos con impotencia

-Hace meses hermana – le lanzó un beso al aire - feliz luna de miel

-Así que... espero que su luna de miel sea tan fantástica como la nuestra – rió Stear antes de salir con su esposa dejándolos solos en el silencio

Resopló con una risita nerviosa y tomo la torta para terminar de comerla, se sentó en el sofá y mientras lo seguía comiendo pensaba o trataba de pensar en esa situación, él la miraba fijamente, camino unos pasos y se sentó a su lado guardando la carta en el bolsillo interno de su chaqueta con cariño

-El pastel de bodas está delicioso pero este es mejor – comentó Candy con un bocado en la boca

-Iré contigo a Nueva York

-Yo puedo pedir la receta y hacerlo en casa

-Quiero que tratemos, sé que esta vez funcionara

-¿Aún te gusta el pastel de limón?

-Sonrío – aún me gusta todo de ti

-Hace mucho que no hago ningún pastel

-Dudo que olvidaras como hacerlo

-No, no lo he olvidado – susurro

-¿A qué hora sale tu vuelo mañana?

-Solo compré el boleto para venir

-Yo me encargo

-¿Estas seguro que es lo que quieres?

-Es lo que necesito, comenzar de nuevo contigo, recuperarte

-No lo entiendes Albert – lo miro al fin – no me perdiste, me dejaste

-Perdóname y comencemos de nuevo – tomo su mano

-Eres mi esposo de todas formas – entrelazo sus manos y se quedó mirándolas juntas

-Pero quiero volver a ser tu príncipe

-Si no lo intento me arrepentiré – apartó la mirada

-No volveré a dejarte

-Eso parece, solo que no me basta con palabras – lo miro con una mueca que pretendió ser sonrisa y se levantó dejándolo pensativo en el salón.


Saludos a todas, me entretuve leyendolas, sobre quien tuvo la culpa... yo creo que ambos... Cuando algo se rompe e intentamos repararlo siempre quedan grietas, cicatrices que prueban su fragilidad... Asi que toca irse con cuidado... Hasta el proximo capitulo, Abrazos miles a travez de este espacio ;)