Hola!!! Siento mucho la demora pero es que ya saben que he tenido muchas cosas que hacer y solo tengo tiempo el fin de semana para escribir si ni siquiera he tenido tiempo de leerlo para saber cómo quedó, eso se los dejo a ustedes y me dicen.

Bien, la idea de este capítulo es exclusiva de Vampirilla así que si les gustó la idea denle las gracias a ella.

Darle las gracias a iovs Cullen por poner mi fic en su lista de Fic que deben ser leídos según ella muchas gracias. Y aprovecho de devolverte la mano y decirles que se pasen por "Campamento Salvaje" es muy bueno y divertido.

Ahora estoy haciendo una encuesta y quería preguntarles cuantas de ustedes apagaron la luz anoche de 20.30 a 21.30 por la hora del planeta, cuantas no lo hicieron y cuantas no tenían idea de eso, les agradecería contestar. Yo lo hice y mi papá hizo hasta un discurso es tan loco el pobre jajajaja.

Ahora los agradecimientos a las personas que han dejado rr desde el capítulo anterior:

- I'm Rakel

- Conntagious

- Selesia

- Paau

- Peritha12

- Super Fandic

- Kohaku-clamp

- Missju

- Edwardkaname

- Lulii

- Sabricullen

- Ekate94

- Awen Granger

- Liss

- Panchi

- It doesn't matter

- Nonblondes

- Meeli

- Artemisa Cullen

Y a las personas que me agregaron a sus favoritos y no dejaron rr, que también agradezco montones por leer mi fic:

- Okashi Minako

- TheseRazors

- Terra2012

- Onlu-cullen

- Soff098

- Meriba

- Victoria-Hayley-W

- NiennaMalfoy

- MaRiFeR-CuLlEn

Gracias a todas, ahora que disfruten el capítulo.

-------------------------------------------Él es un maniquí-----------------------------------------------

Capítulo 11: Una noche juntos.

Punto de vista de Edward

Terminamos de desayunar lo que Bella había preparado para nosotros y luego las chicas le ayudaron a lavar todas las cosas que habíamos ensuciado. Los planes estaban hechos, iríamos todos a la playa La Push en la reserva, la cual yo no conocía y ahora que lo estaba pensando, ni siquiera conocía la playa. Sabía lo que era, por supuesto, como muchas cosas, la había visto en los pocos momentos en que había estado frente a la televisión.

Estaba entusiasmado y emocionado, no lo quería demostrar, no sabía cómo hacerlo, pero algo en mi interior me decía que sería mejor esperar.

Esperamos a que Bella arreglara sus cosas y nos fuimos de la casa. Nos dividimos en dos autos, Emmett y Rosalie iban en el jeep de él y los demás nos fuimos en mi coche conducido esta vez por Jasper. Confiaba en el, por supuesto también lo hacía en todos los demás, pero Jasper me daba aquella confianza con la que se nacía no aquella que se gana.

Cada hora que pasaba mí situación se me hacía más extraña, incluso más que a los mismos chicos. A ellos no parecía afectarles mucho todo lo que pasaba, como si todos los días te encontraran a alguien congelado o petrificado y resultara ser un humano. Todas las cosas que eran nuevas para mi parecía que en algún momento o algún episodio de mi vida ya las hubiera conocido, me asustaba, pues todas eran señales de que en algún momento antes de aquella existencia de maniquí, yo fui alguien más, alguien que había conocido este mundo y que ahora solo estaba recordando.

Estaba aterrado, aterrado de saber que alguien, en alguna parte de esta ciudad o incluso en el mundo entero había hecho algo para que yo me hubiera hallado en esa situación.

El suave roce de la mano de Bella sobre mi rostro me hizo salir de ese trance de pensamientos en los que me encontraba.

- ¿En qué piensas? –me preguntó tomando mi mano. Y acariciándola en su regazo.

- Solo son tonteras, no te preocupes –dije rosando el puente de mi nariz- hablamos de esto después, solo es algo que pasó por mi mente –le sonreí para tranquilizarla y pusimos atención en los chicos. Alice acababa de hablar con alguien por teléfono y ahora colgaba.

- ¿Quién era? –le preguntó Bella.

- Rosalie, pasarán a casa a buscar unas cosas así que llegarán un poco más tarde, pero no hay de qué preocuparse, Jasper comenzará a enseñarte a conducir y si luego de que aprendas quieres algo más extremo seguirás las lecciones con Emmett, bueno solo si quieres –me comentó Alice.

- Claro, me gustaría, no creo que me cueste mucho aprender.

Llegamos a la playa finalmente, la recordaba perfectamente, como si de alguna manera hubiera estado ahí el día anterior, era realmente aterrador, pero traté de sacar esos pensamientos de mi cabeza para poder pasar así un buen día. La lluvia había terminado y algo en mi se relajó, debía admitir que el aprender a conducir con lluvia me tenía algo preocupado.

- Ha dejado de llover –les comenté.

- Ya te acostumbrarás a este clima, es así de extraño, un momento puede estar lloviendo torrencialmente y al segundo siguiente un solo radiante –me explicó Bella- a mi me encanta, nunca se sabe lo que pueda pasar.

Nos bajamos todos de mi auto y esperamos unos momentos a Emmett y Rose, pero los chicos parecían no llegar muy luego y tampoco contestaban su celular, así que lo mejor fue comenzar con mis clases. Jasper se subió nuevamente en el asiento del copiloto, volteé mi vista hacia las chicas, noté que aún estaban de pie y no subían al auto.

- Preferimos dar una vuelta por la playa –dijo Bella al ver mi mirada de duda.

- Sí -la siguió Alice- soy muy joven y bella para morir aún, pero ten presente algo Edward Cullen –me dijo acercándose mucho a mi- si algo llega a pasarle a mi novio, te recomiendo que arranques porque te mataré ¿te queda claro?

- Perfectamente –miré a Bella que no podía aguantar la risa, luego se acercó a mí y me besó.

- Todo irá bien, Jasper es un gran maestro, el me enseñó a manejar a mí, no te preocupes, suerte –me besó nuevamente, se acercó a Alice y junas se alejaron a la playa.

Como lo pensaba, aprender a manejar no fue tan difícil, aunque Jasper era un gran maestro y eso ayudaba bastante, aprendí rápido y ya podía andar lo suficientemente bien como para sacar licencia ese mismo día, pero debía esperar, era fin de semana y nadie me atendería, ya tendría la semana que viene. Y la próxima, podría llegar a mi primer día de clases, con mi novia al lado y mi coche nuevo.

Tenía grandes ilusiones de entrar al colegio, las clases particulares que había tenido con mi madre, eran cada día mejores, ya sabía leer, escribir, sumar, restar, dividir, multiplicar, factorizar, sabía perfectamente lo que era un polinomio, un factor notable, algo sobre estadística, la historia de nuestro país, las leyes de la gramática, que era una palabra esdrújula, sabía biología, química, física… lo siento me entusiasmé, pero en general, sabía todo eso y alguna cosas más. Esme no lograba entender como mi cabeza hacía para guardar todas las cosas que me decía tan rápido y que no lo olvidara. Y todo me hacía plantearme nuevamente la idea de que no estaba aprendiendo, sino que solo recordando.

Nos habíamos alejado un poco de donde se suponía que se encontraban las chicas por lo que decidimos que era hora de volver, debíamos decidir que sería lo que comeríamos y ver si los chicos habían llegado ya.

No nos costó mucho ubicarlas, pero no me gustó para nada la compañía en la que se encontraban. Estaban con Jacob y se encontraban a una distancia que no me dejaba para nada contento.

- Buenas tardes Jacob –le saludé cuando ya me encontraba a su lado.

- Hola Edward.

- Edward no te sentí llegar –me dijo Bella asiendo que algo dentro de mi comenzara a arder.

- Sí parecías muy entusiasmada –le comenté.

- Jacob me contaba de su nueva adquisición, una gran moto y me ofreció cualquier día ir a montarla con él –parecía entusiasmada, pero el ardor aún seguía en mi pecho y mi respuesta hizo que ella notara que algo me pasaba.

- No creo que sea buena idea, las motos son algo peligrosas y nunca sabes cuando un loco las anda manejando –dije solo mirándolo a él- Bella ya es hora de ir a comer, los chicos nos esperan, un gusto volver a verte Jacob –me despedí de él solo inclinando la cabeza, luego tomé de la mano a Bella y me la llevé de su lado.

- Adiós Jacob –alcanzó a gritarle Bella, cuando ya estábamos lo suficientemente lejos de él ella me detuvo- ¿Por qué se supone que actuaste así? –me preguntó.

- ¿Así cómo?

- Edward sabes perfectamente a qué me refiero, Jacob es mi amigo, no tenías porque tratarlo así.

- Bella él no me agrada ¿de acuerdo? Además él parece mirarte como si quisiera ser algo más que amigos.

- Eso es una estupidez –dijo sonriendo.

-No es una estupidez y no te rías, lo digo en serio.

- ¿Estás celoso? –preguntó sin dejar de sonreír.

Punto de vista de Bella

No me agradaba como Edward había tratado a Jacob, pero el notar el rostro de él en estos momentos y saber perfectamente que él estaba celoso solo hacía que me sintiera más feliz y mi corazón se hinchara de orgullo.

- Es solo que no me gusta cómo te mira Bella –dijo al fin luego de un largo silencio.

- No te tiene que importar como él te mira, lo realmente importante en cómo nos miramos nosotros, puedo mirar a mucha gente, pero con nadie lo haré como lo hago contigo, ya no pienses en esas cosas y vamos donde los chicos.

Cuando nos acercamos a los demás Emmett y Rose ya habían llegado y ese momento estaban bajando una gran cantidad de cosas del Jeep de Emmett.

- ¿Qué se supone que es todo esto? –pregunté a los chicos.

- Pues supuse que dejaría de llover muy pronto y haría un gran día, así que llamé a los chicos cuando veníamos hacia acá y les dije que pasaran por casa y trajeran todo lo necesario para acampar acá, ¿nos les parece una idea genial? –nos explicó Alice, parecía tan contenta que no me parecía buena idea llevarle la contra.

- Pero no tenemos nada de ropa ni esas cosas además no le avisé a mi padre –les comenté.

- Eso ya está todo arreglado hemos pasado por todas las cosas y hemos traído ropa y todo lo necesario para los seis y Esme dijo que se encargaría de avisarle a tu padre, así que no hay porque preocuparse, solo disfrutar –Rose nos explicó.

Y sin esperar más nos fuimos a buscar los lugares que estaban aptos para acampar. Nos atendió un joven muy amable que nos dijo que se llamaba Sam. Nos indicó todas las instalaciones del lugar y donde podíamos encontrar un negocio para comprar las cosas de comida.

- Cualquier duda que tengan, me buscan a mi o mi novia, se llama Emily ella también les ayudará en cualquier cosa, bueno ahora tengo cosas que hacer, si me disculpan nos vemos en un rato.

Nos despedimos de Sam y comenzamos a ordenar el campamento, tendríamos tres carpas, lo que de inmediato hizo que mi corazón comenzara a latir como desquiciado, pues estaba más que asumido que dormiríamos en parejas y eso hacía que me quedara a solas con Edward. Y no era que me molestara, pero estaba segura sobre el hecho de cómo actuarían mis hormonas ya que no confiaba para nada en ellas. Después de haber visto a Edward desnudo, ya se controlaban solas y no tomaban en cuenta mi opinión.

Dispusimos las carpas en círculo alrededor de la mesa que estaba junto a la parrilla donde cocinaríamos. Edward y yo tomamos los bolsos que los chicos habían traído con nuestras cosas y las dejamos dentro de la carpa. Una vez esta ordenada, nos juntamos alrededor de la mesa.

- Bien es hora de cocinar, ya se nos está haciendo tarde y después quiero ir a bañarme al río, así que propongo cocinar lo antes posible –nos dijo Emmett más como una orden que una petición.

- Si nos les molesta yo puedo ir a cocinar y mientras ustedes pueden ir a buscar leña para fogata de la noche –al parecer todos estuvieron de acuerdo, pues nadie reclamó- ¿Quién me acompaña?

- Yo –dijo Edward de inmediato, me tomó de la mano y juntos nos dirigimos hacia donde Sam nos dijo que había un negocio.

- Solo desde esta mañana que eres mi novia y no he podido estar contigo ni un solo segundo del día y eso Bella, me frustra –dijo deteniéndose y parándose frente a mí.

- ¿Y qué puedo hacer yo para que ya no estés frustrado? –le pregunté con una mirada para nada inocente.

- Por el momento darme un beso, ya veremos luego –con su mano alzó mi barbilla y se acercó a mí hasta que nuestros labios se unieron y yo como siempre ya estaba perdida. Sus labios sabían muy bien que hacer para encajar perfecto con los míos. Con unas de sus manos tomó mi cuello y la otra la posó en mi cintura y juntas en un movimiento de sincronización perfecta me acercó más a él. Pero luego pasó algo, su actitud parecía más tímida, nada en comparación al beso que nos habíamos dado en su cumpleaños, el cual había sido más de roces que de besos, pero luego entendí el porqué. Con un suave movimiento su lengua rozó mi labio, pidiendo un permiso silencioso para entrar en mi boca, el cual le concedí sin meditarlo. Nuestras lenguas solo habían tenido un pequeño roce cuando edward repentinamente se separó de mí. Yo pensé que había hecho algo mal, pero la razón de nuestra separación estaba detrás de mí.

- Lamento ser yo quien los interrumpa como siempre, pero los demás no se atreven –nos dijo Emmett con cara de pocos amigos- sé que después de lo que acaba de pasar no tengan mucho apetito, pero yo sí, así que por favor podrían guardar su hambre carnal para más tarde e ir a comprar las cosas para el almuerzo.

- Por supuesto Emmett, lo sentimos mucho y en recompensa haré tu plato preferido –le dije para calmar un poco su mal genio por el hambre.

- Eso está mejor, ahora vayan a comprar de una vez.

Con Edward seguimos las indicaciones que Sam nos había dado y sin dificultad llegamos al negocio. Tomé una canasta y comencé a echar en todo lo necesario para el plato favorito de Emmett y el cual no era nada del otro mundo y que en un local de comida rápida lo harían: Pollo con Papas Fritas y mucho, mucho aderezo.

- ¿A qué sabe la mostaza? –me preguntó Edward cuando me vio echándolo en la canasta.

- Vaya, nunca me habían preguntado eso y sinceramente no se como responder, pero la mejor solución es esperar hasta el almuerzo y descubrirlo tu mismo – le dije.

- ¿Y si no me agrada? –me preguntó sin despegar la vista de la mostaza.

- Ahí está lo emocionante de la vida, vivir cosas nuevas sin temor, solo vivir, sino nos arriesgamos en algunas cosas jamás que sabremos que hubiera pasado –dije mirándolo justo en el momento en que alzaba la vista y me miraba- solo vive el momento Edward, trata de no pensar demasiado en lo que se vendrá.

Me sonrió con cariño, tomó la canasta que estaba en mi mano y la dejo en el suelo, me acorraló contra una estantería y me besó, no dudé un segundo en contestarle el beso, pero luego recordé donde estábamos y me separé de él de mala gana, una señora a nuestro lado nos miraba con mala cara.

- Edward ¿por qué hiciste eso?

- Solo probaba lo emocionante de la vida, solo me arriesgaba y seguía tu consejo –me dijo tomando la canasta del suelo y yendo hacia la caja para pagar las cosas que habíamos comprado.

No podía reclamarle eso, yo se lo había aconsejado, además no iba a negar que me hubiera encantado lo que había hecho. Cuando la cajera terminó de pasar todas las cosas y nos dio el total de la compra casi me caí ahí mismo.

- Pero eso un robo –le dije a la cajera- si tan solo son unas pocas cosas.

- Lo siento señorita, yo solo trabajo aquí, no coloco los precios a los productos –me dijo ella algo apenada.

- Tranquila –le dijo Edward- toma aquí tienes y quédate con el vuelto por la atención y soportar a la escandalosa de mi novia.

La chica no separa la vista de Edward, pero cuando el dijo que yo era su novia, tomó el dinero y enseguida nos dio el cambio.

- No es necesario que me deje el cambio, he atendido a gente peor –y diciendo esto miró a las siguientes personas que estaban en la fila de la caja, dándonos a entender que ya debíamos irnos.

Tomamos las bolsas y salimos de la tienda.

- ¿Por qué la chica cambió de actitud tan rápido, la ofendí de alguna manera? –preguntó preocupación.

- Si –le respondí- le dijiste que yo era tu novia y se notaba a lo lejos que estaba atraída hacia ti.

- ¿Quién está celosa ahora? –la sonrisa en su cara era inigualable.

- Eso quiere decir que si estabas celoso de Jacob –asumí tratando de evitar su pregunta.

- Por lo menos lo reconozco.

Llegamos al campamento que habíamos armado y todo parecía listo. La mesa que solo mostraba madera cuando nos fuimos, ahora estaba decorada con un lindo mantel que supuse había sido traído por Alice. El almuerzo no demoró en estar listo y el más contento era Emmett, su ánimo había mejorado notoriamente y ahora se reía de todo y de todos. Descansamos cerca de una hora, lavamos los trastes y nos sentamos a jugar cartas. Pero el juego no duró mucho, pues Alice dejó las cartas en la mesa y se puso de pie.

- Bien chicas es hora de cambiarse de ropa y ponerse traje de baño, nos vamos a la playa –no se porque tenía el presentimiento de que mi traje de baño sería al estilo Alice.

Nuevamente Punto de vista de Edward

Las chicas se cambiaron en la carpa de Alice y Jasper y nosotros en la que Bella y yo lo haríamos, cuando salimos de la carpa ellas aún no lo hacían.

- Las esperamos en la playa –les gritó Emmett- vamos chicos –nos dijo encaminándose a la playa sin dejarnos más opción a Jasper y a mí que seguirlo.

Llevamos unas toallas y unas pocas cervezas, luego nos tendimos en la arena a esperar a las chicas. Recordaba la playa, las olas, el olor a sal, la resequedad, la piel pegajosa, todo, recordaba la playa, el problema era que no sabía de dónde. Traté de recordar, buscar en alguna parte de la memoria de mi cabeza, pero nada aparecía, me frustraba. Pero y ¿si fuera mejor olvidar? ¿Había pasado algo en mi vida que provocó que mi mente borrara esos recuerdos? Ahora era feliz, tenía una familia que cualquiera quisiera tener, unos grandes amigos y una hermosa novia que quería mucho. Sí, quizás lo mejor sería olvidar todo estas dudas y solo seguir el consejo de Bella y vivir cada segundo de mi vida sin importar lo demás.

- Bien Edward, ahora cuando las chicas lleguen, debemos esperar hasta que ellas se vayan a bañar y después vamos nosotros –me explicó Emmett.

- ¿Y eso por qué?

- Porque a las chicas les gusta desvestirse aquí, me refiero a sacarse la ropa y quedarse con bikini y luego que les ayuden a colocarse bloqueador solar –Emmett parecía encantado.

- ¿Qué es un bikini? –pregunté con cierta curiosidad.

- Es el mejor invento del hombre, créeme tienes que verlo –dijo con una gran sonrisa- ahí vienen las chicas.

Volteé mi mirada y ahí venían las tres chicas riendo entre ellas. Traían un bolso en que supuse que venían sus cosas, traían puesto un short y una pequeña polera. Pero mi vista estaba completamente centrada en Bella. Desde que la conocía, nunca la había visto con tan poca ropa, sus piernas estaban completamente descubiertas y quedé fascinado con ellas.

- ¿Demoramos demasiado? –preguntó Alice sentándose junto a Jasper.

- Para nada –le respondió él besando una parte de su hombro que estaba descubierta.

- Bien chicas colóquense luego bloqueador para ir a bañarnos –y en ese momento comenzaron a hacer lo que Emmett me dijo que harían. Como si en cámara lenta fuera Bella comenzó a sacarse el short y luego la polera, dejando al descubierto lo que imaginé era un bikini, el cual era la prenda más increíble que hubiera visto hasta el momento. Era azul y hacia que el cuerpo de Bella de viera espectacular.

- ¿Me ayudas con el bloqueador? –me preguntó una vez que estaba a mi lado. Yo sin saber que hacer miré a mi lado y vi a Emmett y Jasper asentir con energía. Ellos ya se encontraban junto a las chicas, tomaban un tubo con crema y luego la esparcían en la espalda de las chicas.

- Claro –le dijo con entusiasmo al notar cual sería mi trabajo.

Bella se acostó sobre mi toalla que ya estaba en el suelo y dejó a mí vista su espalda y algo más que solo la espalda. Imité lo que los chicos hacían, vertí un poco de esa crema en mi mano y luego lentamente comencé a esparcirla por el cuerpo de Bella. Su piel era lisa y muy suave. Pasé bloqueador por su espalda piernas y un poco más por la parte superior de sus piernas que se encontraba descubierta, la cual al sentir mis manos se estremeció.

Ese estremecimiento provocó que mi cuerpo reaccionara y mis manos se detuvieran. Bella se puso de pie y me miró, estaba completamente sonrojada.

- Muchas gracias –dijo tomando el bloqueador de mis manos y luego poniéndose de pie y siguió a las chicas que en ese momento ya se dirigían al agua. Cuando ya estuvieron lo suficientemente lejos, me tendí en la toalla.

- Me está volviendo loco –les dije a los chicos.

- Si ellas suelen hacer eso todo el tiempo –me dijo Jasper que se encontraba en la mismo posición que yo.

El resto de la tarde pasó tranquila después de eso, jugamos el agua casi toda la tarde y solo el apetito que comenzamos a sentir nos hizo salir del agua. Nos cambiamos ropa y nos comimos unos emparedados que Alice y Jasper habían preparado.

Cuando comenzó a anochecer, con Jasper y Emmett comenzamos a preparar la fogata y las chicas fueron a comprar algunas cosas, para disfrutar en la noche.

De todos estos días que había compartido con ellos, nunca la había pasado tan bien. Emmett era una persona demasiado especial, que hacía que nadie lograra sentirse incómodo a su lado, al igual que Alice, Jasper podía ser muy reservado, pero si había siempre tenía el ánimo de dejar la seriedad a un lado y disfrutar y si hermana Rose era igual.

Entrando ya en la madrugada a las chicas les dio dueño y comenzaron a entrar en sus carpas para dormir, pero al ver el rostro de los chicos al seguirlas supe que lo menos que harían sería dormir.

- Yo también me voy a entrar ¿vienes Edward? –me preguntó Bella. Pero eso ni se preguntaba.

- Me aseguro de apagar bien el fuego y te sigo –le dijo por lo que solo asintió.

Y nuevamente cambiamos punto de vista, esta vez, turno de Bella.

Estaba nerviosa, había pasado toda la tarde con mi corazón y mis hormonas aceleradas. La idea de Rose de pedirle a Edward que me echara bloqueador había funcionado, pero cuando había pasado su mano delicadamente por mi trasero, no pude evitar estremecerme, lo había disfrutado y debo admitir que sentí algo de frustración cuando se detuvo, pero después sentí rabia conmigo o en realidad con mi cuerpo, pues parecía no querer hacerle caso a mi mente.

Ahora pasaría toda la noche con Edward y no sabía que ocurriría. Me cambie y me puse pijama mientras él apagaba el fuego y me metí en mi saco de dormir. Al poco rato entro Edward.

- Me voltearé para que te cambies –le dije cuando había encontrado el short de su pijama. El asintió y yo me volteé, podía escuchar cada movimiento que hacía y mi mente dibujaba todo aquello, lo cual me hizo estremecerme nuevamente.

Cuando sentí que abría su saco de dormir y se metía en el, me volteé. Él estaba a mi lado y me miraba.

- ¿Pasaste una buena tarde? –le pregunté para buscar algo de conversación.

- Sí, la pasé muy bien –dijo acomodándose y afirmándose en un codo para verme mejor- aunque hubo un momento en que una chica, hizo que casi me diera un infarto –sin entender muy bien de quien se trataba hice que el monstro de los celos llegara a mi por solo unos segundos- andaba con un bikini azul, que me dejaba muy poco a la imaginación –me explicó y supe que era yo. Se fue acercando un poco más hasta que su rostro estaba sobre el mío- ¿Sabes dónde puedo encontrar a esa chica?

- Mmm no lo sé es muy esquiva, no sé si ella quiera conocerte –le dije siguiéndole el juego.

- Puedes decirle que quiero conocerla y si aún así no la convences dile que beso muy bien.

- No sé si eso la convenza, pero puedes darme una muestra a mí y yo después le digo si es verdad o no que besas muy bien –le dije sonriendo.

- Esa es una muy buena idea –se acercó a mí y me beso.

Dios, nunca me cansaría que me besara, era tan exquisito y suave, que provocaba muchas cosas que eran inexplicables. Tal como en la tienda, rosó suevamente con su lengua mi labio, pidiéndome permiso para entrar en mi boca, como si lo necesitara. Abrí lentamente mi boca y nuestras lenguas se juntaron, esta vez no habría nadie que nos interrumpieran.

Sus besos eran suaves y sabían a mi menta. El saco de dormir que estaba entro nosotros me impedía tener más contacto con él y Edward pareció pensar lo mismo, pues en ese mismo momento sentí como el cierre comenzaba a bajar. Se separó un poco de mí, pero sin romper el beso, corrió el saco a un lado y luego se puso sobre mí con un cuidado tan exquisito y especial.

Puso sus manos en mu cuello y otra en mi cintura, mientras yo enredaba mis brazos en su cuello y lo acercaba más a mí. No puedo describir lo que sentía en esos momentos, sabía que él era mío, los sabía desde el cumpleaños de él, pero quería más, sentirlo más si eso era posible.

La mano de Edward que se encontraba en mi cintura, se deslizó suavemente bajo a tela de mi polera tocando la piel de mi vientre, ¡Dios! Se sentía tan bien y no quería por nada del mundo que se detuviera, más ahora que sus labios se dedicaban exclusivamente a mi cuello

- ¡Edward! –gemí al momento en que su mano estaba cerca de mi busto y en ese momento mi mente reaccionó. No estaba lista, sabía que dependía de ese momento si permitía que esto siguiera o no.

Hace solo unas pocas semanas que lo conocía y todo estaba yendo muy rápido.

- Edward detente –le dije apenada. Él de inmediato levantó la vista y la enfocó en mi- deberíamos detenernos, yo… no estoy preparada.

- Tienes razón –dijo dándome un corto beso en los labios- deberíamos dormir.

- Gracias –le dije- por entender.

- No hay nada que entender mi Bella, todo está bien mientras tú lo estés –él se recostó a mi lado y yo puse mi cabeza en su hombre y estábamos dispuestos a dormir, cuando unos sonidos e las carpas de al lado nos lo impidió.

Nunca había escuchado los nombres de mis amigos tantas veces en solo unos segundos. Y por alguna razón el sueño se nos espantó.

- ¿Quieres ir a dar una vuelta? Dicen que la playa de noche es muy romántica –me propuso Edward, pero yo sabía que era para no tener que escuchar los gemidos de nuestros amigos.

- Por supuesto.

En Londres

- Nada señor, parece que ninguna droga hace que se acuerde de lo que ocurrió, solo vuelve a repetir siempre que solo dijo que quería que estuviera siempre a su lado.

Aro ya estaba completamente enfadado, nada estaba resultando y el tiempo se le estaba acabando, necesitaba saber que había pasado con el chico Masen y si aún se encontraba congelado.

- Sigue intentado –le dijo Aro- pero ahora ten mi limusina preparada, debemos ir a dejar a mi hija al aeropuerto.

En ese momento una hermosa chica entraba a la sala de Aro.

- Ya estoy lista padre –decía la chica.

- Muy bien Jane, ahora ya sabes lo que tienes que hacer, cuando lo encuentres y estés segura de que es él, me lo informas, ya sabes que el tiempo que tenemos es escaso y no nos podemos permitir fallar.

- ¿Cuándo te he fallado padre?

----------------------------------------------Él es un Maniquí----------------------------------------------

Un beso que estén y díganme que opinas del capítulo.

Con cariño, Philana.