Cap11

Entre Anne y Juice revisaron los resultados obtenidos y en menos de media hora localizaron la ubicación de los contenedores que faltaban. Pasaron toda la información a un pen drive y se lo entregaron a Chibs. Éste no tardó en localizar a Clay e informarle de los avances. El jefe de los SOA, complacido por la rapidez del proceso, organizó la reunión con los rusos para esa misma noche.

Llegaron al lugar seleccionado para la reunión, un descampado cerca del puerto, un poco antes de la hora acordada. Clay había enviado a Jax, Juice y Chibs para que echaran un vistazo y tener la zona controlada. No quería problemas de última hora o posibles emboscadas por parte de los rusos. Los SOA registraron la zona, pero aparte de un almacén abandonado, no había nada allí.

Esperaban en silencio a sus compañeros, cerca de una de las entradas al solar, cuando vieron un coche oscuro que llegaba al descampado por una carreterita que terminaba detrás del viejo almacén. El coche se detuvo a pocos metros de este.

Jax sonrió para si mismo. Posiblemente los rusos tampoco se fiaban de ellos y habían enviado una avanzadilla para registrar la zona, igual que habían hecho ellos. Del vehículo salieron dos hombres. Se encontraban un tanto alejados y no pudieron distinguir las caras con claridad. Uno era alto y corpulento, seguramente se trataba de uno de los guardaespaldas del Kozlov, el otro, por el contrario, era más bajo y delgado, pero por su forma de moverse y hacerle señas a su compañero estaba claro que era el hombre al mando.

Chibs no necesitó mirarlo dos veces para saber de quien se trataba. Yuri, el socio de Kozlov. La suerte había jugado en su favor y le había traído hasta él. Ya tenía pensado ajustar cuentas con el ruso antes de que abandonara Charming y esta era su oportunidad. Tiró su cigarrillo al suelo y, sin pensarlo dos veces, se dirigió hacia el almacén, donde los rusos, ajenos a la presencia de los SOA, acababan de entrar.

-"Chibs! Chibs!"- Le llamó, un par de veces, Jax, intentando no gritar y delatar su presencia a los rusos. –"Joder..."- murmuró, al ver que su compañero no le hacia ni caso. –"No te muevas de aquí."- Le ordenó a Juice, antes de seguir a Chibs.

Consiguió alcanzarle cerca de uno de los amplios ventanales del almacén. –"Pero qué haces?"- Le dijo, cogiéndolo del brazo para evitar que siguiera avanzando.

-"Es mío."- Gruño el escocés, mientras preparaba su arma.

Jax siguió la mirada de Chibs y comprendió el motivo del comportamiento de su compañero. Uno de los rusos que acababan de llegar era el tipo que había retenido a Anne. Suspiró, antes de preparar su arma, dispuesto a apoyar a su hermano. Esperaba que algo así sucediera tarde o temprano, y prefería que fuera de esa manera, con el allí para poder echarle una mano.

Ahí lo tenía, justo delante suyo. El tipo que había aterrorizado y torturado a Anne. El que había llenado su cuerpo de cardenales que aún tardarían días en desaparecer de su piel. Cómo se había atrevido? Por su culpa, ella estaba herida física y psicológicamente. Por su culpa, ella le había mirado con miedo cuando fue a buscarla al hospital. Por su culpa, le había hecho daño cuando él sólo había querido acariciarla. Y ahora le iba a pagar con la misma moneda.

Esperaron pacientes a que los hombres se separaran. Unos minutos después, Yuri le indicó al guardaespaldas que el almacén estaba limpio y éste se dirigió hacia la salida. Cuando atravesó la puerta, dos armas se apoyaron en su cabeza.

-"Media vuelta."- Le siseo Chibs, girándole de un manotazo y cacheándole. Se metió el arma del ruso en un bolsillo y le obligo a caminar de nuevo hacia el interior del almacén.

En la sala principal, disponiéndose a seguir a su compañero, encontraron a Yuri que, al verles, les apuntó con su arma rápidamente. Jax siguió apuntando la cabeza del fornido guardaespaldas mientras le indicaba que se pusiera de rodillas.

-"Que agradable sorpresa."- Sonrió el ruso a sus nuevos acompañantes.

Chibs dio un par de pasos hacia él, apuntándole con su arma, el guardaespaldas completamente olvidado. –"Hora de ajustar cuentas."-

Yuri rió. –"Esto es por la chica? Deberías haberla traído, nos habríamos divertido más."-

La expresión de Chibs se volvió aún más furiosa. Jax temió que el escocés empezara el tiroteo sin importarle que el ruso también lo tuviera a tiro, pero por el contrario vio como este bajaba un poco el arma.

-"Qué pasa? Sólo eres valiente cuando se trata de pegar a mujeres."-

Yuri le miró con media sonrisa. Empezó a bajar su arma, indicándole que aceptaba su desafió.

Cuando ambas armas se deslizaron de sus manos y tocaron el suelo, los hombres se lanzaron uno contra el otro. Chibs le propinó un par de puñetazos que Yuri esquivo bien. Estaba claro que el ruso tenía entrenamiento militar. Cuando este atacó a Chibs, su puño impacto sin problemas en el estomago del escocés. Este retrocedió un paso, mientras recuperaba el aliento. Vio como Jax daba un paso hacia ellos. Con una seña le indicó que se quedara donde estaba. Ya le había dicho que Yuri era suyo. Volvió a la carga lanzando un par de nuevos puñetazos, uno de los cuales impacto sonoramente contra la mandíbula de Yuri. El ruso rió divertido, antes de escupir un poco de sangre. Chibs se mantuvo en guardia, esperándole.

Intercambiaron puñetazos durante varios minutos más. Unos daban en el objetivo y otros eran esquivados ágilmente. Durante la mayor parte del tiempo parecía que la pelea estaba bastante igualada. Yuri reía entre golpe y golpe, claramente disfrutando del ejercicio, mientras que Chibs le miraba, concentrado, y no perdía detalle de los movimientos de su oponente. Un par de golpes más y Yuri seguía riendo y escupiendo sangre, y el labio de Chibs comenzaba a sangrar. Un par más y Chibs, finalmente consiguió alcanzarle en las costillas. Notó como se partían. Sonrió para si mismo, ya le tenía.

Le propinó un par de golpes más en las costillas que le había dañado. Sabía por experiencia que eso podía llegar a ser muy doloroso, así que no le extrañó ver que el ruso perdía la sonrisa. Un tercer golpe hizo que también perdiera el equilibrio, lo que le permitió inmovilizarle por la espalda. Su brazo sujetaba con fuerza el cuello de su rival impidiendo la entrada de aire a sus pulmones. Pensó en ahogarle, pero tenía algo mejor en mente.

Le agarró la cabeza por el cabello y le golpeo la cara contra la pared cercana un par de veces. El ruso cayó al suelo, desorientado, con la cara ensangrentada. Consiguió sentarse contra la pared y miró al escocés, en su rostro había un intento de sonrisa que, debido a los golpes y la sangre que le cubrían, parecía más bien una mueca de dolor.

-"No vas a terminar?"- Le preguntó, refiriéndose a que debería haberle partido el cuello. Él sin duda el lo habría hecho.

-"Por supuesto."- Respondió Chibs, mientras de su bolsillo sacaba un objeto metálico.

El ruso dejó de sonreír al reconocer de qué se trataba. Unos alicates.

-"Diente por diente..."- susurró Chibs.


Clay llegó poco después al descampado donde se llevaría a cabo la reunión, para encontrar que dos de sus hombres habían desaparecido. Juice no parecía tener mucha idea de donde estaban, sólo que habían ido detrás de un par de rusos que habían llegado después que ellos.

El mercedes plateado ya se encontraba en el centro del solar, así que no les quedaba más remedio que hacer el intercambio con dos hombres menos. Le indicó a Juice que se quedara donde estaba, mientras el montaba de nuevo en su Harley y se acercaba lentamente al vehículo del ruso seguido de Tig, Opie y el novato.

Kozlov y uno dos de sus guardaespaldas bajaron del vehículo al verles llegar.

Les recibió con una amplia sonrisa. –"Y bien? Realmente tienen mis contenedores?"-

-"Sólo si realmente tiene el dinero."- Sonrió Clay.

El ruso rió antes de hacerle una seña a uno de sus lacayos. El hombre sacó un sobre marrón de un maletín y se lo tendió a su jefe.

-"20.000"- dijo el ruso, alzándolo.

-"La localización de los contenedores."- Dijo a su vez Clay mostrándole el pendrive.

El ruso sonrió, complacido, y dio un par de pasos hacia el jefe de los SOA. Éste hizo lo mismo. Intercambiaron dinero por información y cada uno obtuvo lo que quería.

-"Ha sido un placer hacer negocios con lo samcro."- Dijo Kozlov, retrocediendo junto a su guardaespaldas.

-"Lo mismo digo"- comentó Clay, revisando el contenido del sobre. Parecía que todo estaba correcto.

-"Si todo está en orden…"- comenzó el ruso, al ver como uno de sus hombres le asentía con la cabeza después de haber validado la información del pendrive –"…podemos dar por concluido nuestro pequeño negocio."-

-"Creo que aún falta algo."- Dijo Tig.

Clay se volvió para mirarle, pero su compañero tenía la vista fija en algo tras ellos. Miró en la misma dirección y maldijo en silencio. Jax acababa de aparecer de detrás del almacén apuntando a la cabeza de uno de los hombres de Kozlov que caminaba delante suyo. A su lado iba Chibs quien llevaba del brazo, casi arrastras, al socio de Kozlov, medio inconsciente y cubierto de sangre. Cuando llegaron a su altura, lo tiro a los pies del jefe de los rusos. Yuri apenas se movió, sólo tosió y escupió sangre, manchando los zapatos de su socio.

-"Creo que ahora sí podemos dar por concluido nuestro negocio."- Sonrió Clay falsamente.


Por fin todo ese asunto iba a concluir. Los SOA intercambiarían la información que habían obtenido por el dinero de los rusos. Su cuenta con Kozlov quedaría saldada y su pequeño negocio con los SOA finalizado. Lo que la obligaba a pensar en el siguiente problema de su larga lista. Yuri...

Anne se dejó caer pesadamente sobre la cama en su habitación del club, mientras un escalofrío recorría su cuerpo al recordar la fría mirada del ruso. Qué iba a hacer? Tenía la sensación de que ese tipo no la iba a dejar en paz. Y no parecía de los que obedecían órdenes, así que por mucho que su jefe les hubiese asegurado que su cuenta con los rusos quedaría saldada, sabía que él iría a por ella igualmente. Y no tenía ninguna duda de que los SOA no moverían un dedo por ella. Ya habían obtenido lo que querían, dinero, y ella sólo les había traído problemas. Así que la solución al problema de Yuri era sencilla. Tenía que desaparecer.

Se tumbó sobre la colcha y escuchó el barullo que provenía de la sala común. Chibs y los demás aún no habían vuelto, pero eso no había detenido al resto de miembros del club y habían empezado la fiesta sin ellos. Anne, en cuanto vio la velocidad a la que tragaban la cerveza, decidió retirarse a su habitación. No quería ser testigo de lo que pasaba en esas fiestas, ni tenía ganas de tener otro encontronazo como el de la noche anterior con alguno de esos tipos. Ese tal Tig ya la había asustado suficiente para una buena temporada.

El sonido de varias motocicletas en el exterior del recinto la hizo incorporarse. Se acercó a la ventana para ver a Clay y el grupo que le había acompañado a la reunión con los rusos acercarse al club y aparcar sus vehículos. Parecían contentos, pensó al ver que bromeaban entre ellos y se unían a la fiesta sonrientes. Todos excepto uno.

Chibs se quedó más retrasado, estaba serio y sus movimientos eras deliberadamente lentos. Mientras avanzada hacia la entrada del club, alzó la vista apenas unos segundos, sus ojos ocultos tras sus gafas de sol aun habiendo ya anochecido.

Anne dio un paso hacia atrás, sorprendida. La habría visto? La habitación estaba completamente a oscuras, así que era poco probable, de todas maneras se volvió hacia la puerta, involuntariamente esperándole. Pasaron los minutos y Chibs no apareció. Por un segundo se le paso por la mente salir de la habitación. Quería saber como había ido. Quería saber si ya todo había acabado. Y, sobretodo, quería verle, necesitaba saber porque su comportamiento de aquella tarde había pasado de afectuoso a frío en menos de un segundo. Pero no se atrevió, temía la respuesta...

Se recriminó su propia estupidez antes de tumbarse de nuevo en la cama. Cómo podía estar ahí pasmada pensando en él cuando tenía problemas más serios de los que ocuparse. Yuri y Will. No sabía a cual de los dos temía más, pero desaparecer era su mejor opción... lo que irremediablemente dejaba a Chibs fuera de la ecuación.


-"Puedo unirme a ti, muchacho."- Le dijo Piney a Chibs, sentándose a su lado.

Había visto que el escocés se sentaba solo en una de las mesas más alejadas después de coger una botella de whiskey. Y le conocía lo suficiente como para saber que ese no era un comportamiento habitual en él, lo que, unido a todo lo que había pasado últimamente, hacía que su preocupación por su compañero aumentara.

Chibs sólo asintió sin llegar a mirarle, pero llenando el vaso que el viejo motero había dejado en la mesa.

-"He oído que todo ha ido bien con los rusos."- Intentó comenzar una conversación, pero únicamente consiguió que su compañero asintiera.

Le miró preocupado antes de centrar su atención en su whiskey. Permaneció a su lado en silencio unos minutos, dándole la oportunidad de hablar de lo que le preocupaba, pero sin éxito. Chibs parecía absorto en sus pensamientos. Su vista iba de su vaso a la botella y poco más.

Al verle llenar el vaso por tercera, vez ignorando por completo a una de las chicas que se les acababa de acercar, ya no pudo contenerse más.

-"Bueno, chico. Vas a soltarlo de una vez?"-

Chibs le dio un trago a su whiskey antes de mirarle. –"Soltar qué?"-

Piney suspiró. El maldito escocés se creía que nadie iba a darse cuenta de su estado? Ni siquiera lo estaba intentando disimular.

-"Lo que te tiene aquí bebiendo solo y ahuyentando a rubitas en minifalda"- dijo, señalando con un pulgar a la chica a la que no había hecho caso y que ahora se sentaba sonriente sobre las piernas de Juice.

Chibs la miró antes de alzar una ceja sin comprender a que se refería su compañero. Piney sonrió, el tipo estaba tan obcecado que ni siquiera se había percatado que la rubia había estado un par de minutos restregándose por su espalda. Eso era más grave de lo que había imaginado en un principio.

-"Estoy bien. Solo necesito un poco más de esto."- dijo Chibs, agarrando la botella con una mano. –"Y que me dejen solo. No soy buena compañía hoy."-

Piney le miró entre severo y sorprendido. Al observar mejor la expresión de su compañero, creyó comprender a que se debía su estado.

-"Intentas que el alcohol te de el valor suficiente para hacer algo?"- comentó Piney, señalando la botella y haciendo que Chibs le mirara de nuevo. –"O quizás, que te de el valor para no hacerlo?"-

Chibs sonrió levemente, antes de beber otro trago. Su viejo compañero había dado en el clavo. –"Aún no lo he decidido."- murmuró, sintiendo una copia de la llave de la habitación de Anne quemarle en el bolsillo del pantalón.

Piney también sonrió, sabía que había acertado. No es que el escocés fuera muy charlatán ni se dejara leer con facilidad, pero él era un perro viejo y no era tan fácil engañarle.

-"Sabes, si estuviera en tu lugar no dudaría tanto."- Le comentó. –"Si una chica como la que duerme en una de esas habitaciones se interesara por mi, no estaría aquí, solo, bebiendo whiskey. Pero claro, las cosas se ven de manera diferente cuando eres viejo."-

-"Yo tampoco soy un crío que digamos."- Respondió Chibs. –"Y ella trae muchos problemas."-

Piney alzó una ceja. –"Aún puedes conducir tu motocicleta, no has de ir por ahí con un patético triciclo, ni con esto a cuestas."- Le recrimino el anciano, enojado, señalando la bombona de oxigeno que siempre le acompañaba. Chibs alzo las manos en señal de paz, no había sido su intención molestarle.

Piney respiro hondo e intentó tranquilizarse. –"Y qué más da los líos en los que haya estado metida. A caso no tenemos todos un pasado?"-

Chibs suspiró. No temía tanto al pasado de Anne como a su futuro. Sabía que ella planeaba marcharse de Charming. Sabía que esa había sido su intención cuando abandonó el hospital hacía un par de días... y en cuanto supiera que Yuri estaba fuera de circulación, ya no habría nada que la retuviera allí.

-"No creo que planee quedarse por aquí."- Dijo, finalmente, antes de terminarse su bebida de un sorbo.

Piney le observó rellenar su vaso de nuevo, comprendiendo sus palabras. –"Lo único que debería importarte, es que ella aún está aquí. Cada problema a su tiempo."-

Y, tras darle un par de palmaditas en la espalda, le dejó solo. Ya no había más que el pudiera hacer, esa elección era solo suya.

Se dejó caer en uno de los sofás y sonrió al ver que su rubia favorita le dedicaba una sonrisa y se acercaba a él moviendo sus caderas insinuantemente, como a él le gustaba. Pasó un brazo por su hombro, una vez se sentó a su lado, y dejó que se acurrucara contra su pecho. Qué había mejor que tener a una mujer hermosa en tus brazos, se preguntó, mientras observaba las curvas de su acompañante. Quizás abrazar a alguien que realmente se preocupara por ti. Escuchó una débil voz, en lo más profundo de su mente, responderle. Su expresión se volvió más seria. Lamentablemente, ese barco hacía tiempo que había zarpado para él. Alzó la mirada hacia la mesa que ocupaba Chibs, pero el escocés ya no estaba allí. Le busco por la sala y lo vio dirigirse hacia el pasillo y las habitaciones con paso decidido.

Piney sonrió para si mismo. Quizás aun no era tarde para él...