Capítulo 11
Kakyuu
Helios se dejó caer en el pasto, preso de una angustia brutal. Ahora no nada más era saber que estaba enamorado de la Pequeña Dama, de Rini. Sino que probablemente estaba enamorado de la hija de los amoríos de dos herederos, uno legítimo y otro oculto. Setsuna contenía las ganas de llorar y Hotaru con voz madura, advirtió.
- Debemos seguir hablando con las demás. Transportémonos al Templo Hikawa. Esto ya nos concierne a todos. ¿Estás de acuerdo, Helios?
- Sí…
Setsuna activó la esfera de su báculo y en pocos segundos, inner y outer scouts estaban alrededor del fuego del templo con Helios. Uranus se adelantó al ver al otrora Pegaso.
- ¿Y bien?
- Será mejor que se sienten…
- ¡Contesta de una buena vez!
- De acuerdo… Están en lo correcto. Hay muchas posibilidades de que Rini no sea la Pequeña Dama…
- ¿Entonces quién es su madre? – gritó Uranus mientras Mars y Venus se quedaban estáticas al igual que Neptune.
- Una princesa llamada Kakyuu… de Kinmoku… pelirroja de heYo nrmosos ojos rojos…
- Eso yo lo vi en mi espejo pero no sabía que se llamara Kakyuu…
- ¿Y quién demonios es? – Uranus estaba fuera de control.
- Por favor… siéntense… - pidió Setsuna.
Todas obedecieron. Setsuna y Helios permanecieron de pie.
- Yo no lo sabía… Yo sólo sabía que Neherenia era hermana de la Reina Serenity…
- ¿Qué? ¿Y por qué…?
- Serena no habría podido con el sentimentalismo de vencer a su tía… eso es lo único que yo sabía pero yo no sabía que…
- Kakyuu… la pelirroja que ustedes vieron en el espejo de Michiru… es la hermana gemela de Serena… hija de la Reina Serenity… princesa del Milenio de Plata no reconocida, princesa de Kinmoku y al parecer… la madre verdadera de Rini… y necesitamos encontrarla antes que Serena. Y hacerle saber de la mejor manera que…
- Que alguien manipuló a Darien para trasladarlo a Kinmoku y engañarla con su propia hermana… - Venus se dejó caer derrotada. – Creo que después de esto no podré volver a defender el amor. – Esto es un asco…
- Pero aún no terminamos… - dijo Hotaru.
- ¿Ahora qué? – preguntó Jupiter con fastidio casi.
- Si Kakyuu está viva y pudo engendrar a Rini… También debe estarlo el hermano de Endymion… el otro príncipe de la Tierra… el heredero que también tuve que desterrar junto con Kakyuu…
- ¿Quién? – preguntó Mercury.
- El príncipe Seiya. El menor. El sí debe tener recuerdos de su hermano… si tan sólo consiguiera encontrarlo y llevarlo al pasado. Debe tener recuerdos muy vagos de Endymion y de mi lago… si lo hago recordar el podría constatar que es de la Tierra y reconocería lo que digo… él también tenía derecho al trono… si Endymion alguna vez hubiese decidido abdicar…
- ¡Tenemos que encontrarlos! – se aprestó Uranus pero Mercury ya estaba en su computadora especial y habló muy quedo.
- Olvídalo… si quieres ir a Kinmoku… simplemente olvídalo…
- ¿Por qué lo dices? – preguntaron Jupiter y Neptune al mismo tiempo.
- Kinmoku ya no existe. Está destruido. – Mercury les mostró la pantalla con una foto donde el planeta estaba destruyéndose sin remedio.
S&S
- ¡Aluminum Siren!
La nueva sailor se hincó ante Galaxia y ya tenía sus planes hechos para ofrecerle semillas estelares a su ama.
- Dígame, mi señora.
- Necesito semillas… terrícolas…
- Desde luego… he detectado algunas… de este sistema… Ya tengo algo planeado… Será en un avión… no habrá manera en que escapen…
- ¡Perfecto!
S&S
Serena y Seiya estaban abrazados después de que él terminara la canción. Había notado la emoción en ella, el olor a canela, casi podía sentir al abrazarla, las alas a punto de desprenderse de sus omóplatos. Y ahí estaban tirados mirando las estrellas. No podía contener más la pregunta.
- Serena… tú eres Kakyuu… ¿verdad?
- ¿Qué? – la rubia volteó y se le quedó viendo intrigada.
- ¡No finjas más! ¡Tú eres Kakyuu! Prácticamente me lo dijiste cuando me confesaste que eres princesa… Tus ojos, tu peinado, tu olor…
- De manera que… - Serena empezó a llorar llena de dolor – tú amas a otra… a esa tal Kakyuu y yo te la recuerdo… y por eso… tú…
Serena se levantó e iba a echarse a correr cuando Seiya comprendió que Serena no era Kakyuu y que aquello le estaba costando el amor de su bombón.
- ¡Bombón! ¡Espera, no es lo que tú crees!
- ¡Déjame!
- ¡No! ¡Te lo voy a explicar! ¡Porque te quiero!
Hizo que se sentara en los columpios y limpió las lágrimas de Serena con besos hasta que la rubia se calmó.
- Empezaré por mí mismo. ¿Recuerdas que te dije que tengo dos personalidades?
- Sí.
- Bueno, una de ellas está buscando a Kakyuu. Kakyuu es una princesa. Huele exactamente igual que tú, a canela. Se peina muy parecido a ti, con dos coletas, a excepción que en vez de hacerse dos chonguitos, dobla la coleta para que forme como una especie de luna. Tiene tu misma estatura, tu mismo porte, es idéntica a ti… la única diferencia que tienen es que tu cabello es como la miel y el de ella es como la paprika… tu eres rubia y ella es pelirroja.
- ¿Y por qué la buscas?
- Porque una parte de mí, cuando estoy cantando, le sirve a ella. Es como si yo junto con Yaten y Taiki fueramos sus… mmmm… como te lo explico…
- ¿Protectores?
- ¡Exacto! Pero ella está perdida aquí… por culpa de un hombre… casi como tú… triste…
- ¿Qué le hizo?
- La enamoró… ella se quedó embarazada y el nunca más volvió a verla…
- ¿Cómo es posible? Debió haber sido horrible para ella…
- Sí… fue horrible… lloraba desconsolada por amor… pero lo que vino fue más terrible… tuvo una niñita… pero murió y su cuerpo desapareció…
- ¡No, por Dios! – Serena se llevó las manos a la boca.
- Y Kakyuu huyó de sí misma y la estamos buscando… no sabemos en donde está… además que fuera de nosotros, no tiene familia…
- ¡Ay Seiya, perdóname! ¡Y si encuentras a Kakyuu, dile que yo seré su familia! ¡Si me parezco a ella y me duele tanto esto que me cuentas, no podría soportar que siguiera sufriendo así! ¡Pobrecita! ¿Y cómo se llamaba ese mal hombre?
- Nunca nos lo dijo… pero sí lo vimos de lejos varias veces… tenía el cabello negro, corto, alto, esbelto, de ojos azules y siempre vestía de negro… Se nos hacía raro que cuando la visitaba, lo hacía vestido de frac y siempre le llevaba una rosa roja… ¿por qué?
Serena sólo tragó saliva. Se paró inmediatamente y salió corriendo hasta su casa. Ignoró los gritos de Seiya. Una sola imagen se estaba formando en su cabeza. Seiya no acertó a detenerla. Había dicho demasiada información. Se quedó viendo flotar el cabello rubio con angustia. Serena se trepó a su balcón y se tapó completamente con la colcha. Se abrazó a sí misma, repasó la descripción que Seiya le había dado y lo único que pudo susurrar fue.
- Tuxedo Mask… Darien.
