Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solamente juego con ellos :)
Capitulo 11 - Indirectas
La cena fue de lo más incomoda para Quinn. Aun seguía torturándose internamente por lo que dijo en la habitación de Rachel. ¿Cómo pudo haberle gritado aquello a Santana estando Rachel presente? No tenia por qué ponerse asi en evidencia, pero el hecho de que Brittany quisiera tener sexo con su... con Rachel, no le gusto para nada.
-Con que quieres ser la única rubia en la vida de Berry, ¿no, Quinnie?- le cuestiono la voz en su cabeza provocandole un sonrojo. -No, Rachel es mi amiga, amiga, amiga, ¡AMIGA!
Auto convencerse no estaba funcionando. Necesitaba salir cuanto antes de la casa de los Berry. No soportaba tener a Rachel cerca y que ésta la ignorase todo el tiempo, quería tenerla a su lado, abrazándola, sentir las manos de la morena en su espalda regalándole uno de esos abrazos que provocaba miles de sensaciones en su cuerpo. Hubiera dado lo que fuera por ocupar el lugar de Brody o de Finn, ya que los chicos eran los que estaban sentados al lado de la morena en aquella mesa donde estaba llevándose a cabo aquella cena.
-Necesito salir de aquí, Santana- le susurro Quinn a la latina, que estaba sentada a su lado izquierdo mientras que Britt estaba sentada a su derecha.
-Te quedas sentada ahí, Fabray- negó Santana colocando su mano en la pierna de Quinn para que esta no se levantara.
-¿Toqueteándose debajo de la mesa?- cuestiono Rachel con ironía que, contrario a lo que pensaba Quinn, no perdía de vista sus movimientos. -Hay un hotel cerca de aquí. Digo, por si quieren ir.
Quinn se atraganto con la comida y Brittany comenzó a darle suaves golpes en la espalda. Santana sonreía con astucia por que los celos de su amiga morena no podían ser más evidentes, mientras que Quinn pedía que se la tragase la tierra. Los presentes en aquella cena miraban de un lado al otro de la mesa, tanto a Rachel por sus indirectas, como a Quinn por su sonrojo.
Brody, Finn y los señores Berry miraban todo completamente desconcertados. No entendían nada de lo que pasaba. Kurt estaba listo para salir corriendo si es que la batalla campal que se dio lugar en la habitación de Rachel se repetía en ese mismo momento. Por otro lado, Brittany siguió comiendo cuando Quinn se recupero un poco.
-¿Celosa, Berry?- ataco Quinn cuando dejo de toser. Si Rachel quería jugar, ella jugaría.
-Si, estoy celosa, Quinn Fabray- respondió, más bien grito, Rachel en su mente. Pero se reprocho y con un dejo de soberbia respondió en voz alta:
-Ya quisieras que este celosa. Mi mundo no gira entorno a ti, Fabray.
-Es verdad, sin embargo el mio si gira entorno a ti- respondió Quinn inconscientemente logrando que todas las miradas se posen en ella ¿Acaso hoy había perdido el filtro para decir las cosas?. -Me refiero a la verdadera razón por la que estamos aquí, Rachel. No se trata de mi, se trata de ti.
Con esa ultima frase, para alivio de Quinn, todos dirigieron su mirada hacia la morena que comenzó a removerse nerviosa. Con todo eso de que Quinn tuvo sexo con Santana se había olvidado por completo de la verdadera razón de aquella reunión. La rubia había ocupado todos sus pensamientos a lo largo de aquella cena. Sin bien no le había dirigido la palabra en ningún momento y fingía ignorarla, simplemente no podía evitar lanzar alguna que otra mirada hacia Fabray para asegurarse de que todo estuviera bien con aquella rubia de hermosos ojos verdes que daban vuelta su mundo sin siquiera proponerselo.
-¿Sucede algo que deberíamos saber, Rachel?- pregunto Hiram mirando a su hija con preocupación.
-Amm... De hecho, sí- respondió Rachel levantándose de su silla y yendo a buscar algo que no los demás no sabían que era. A los pocos minutos volvió con algo en la mano y Quinn supo de que se trataba. -Les presento a sus futuros nietos.
Le entrego a sus padres la ecografia que se había hecho días antes. Hiram fue el primero en tomar aquello llevándose una mano al pecho mientras que su esposo miraba todo con los ojos bien abiertos. Todos se quedaron en completo silencio, expectantes a la reacción de los señores Berry. Rachel no supo en que momento Quinn se acerco a su lado.
-Tranquila. Estoy contigo pase lo que pase- le susurro la rubia en su oído y todo su mundo se tambaleó. Que Quinn este muy cerca de ella no ayudaba a sostener la ley del hielo que pensaba aplicarle a la rubia.
-Rachel Barbra Berry ¿Qué significa todo esto?- cuestiono Leroy mientras veía como su esposo comenzaba a dar vueltas de un lado al otro.
-Son los Berry Twins- intervino Santana levantándose también de su asiento.
-Papá, papi... Estoy embarazada. Eso que ven ahí- señalo Rachel la ecografia. -son mis hijos... sus nietos.
-¿Por eso esta Brody aquí? ¿Él es el padre?- pregunto Hiram deteniendo su caminata y mirando a su hija fijamente.
-Es algo... complicado- respondió la morena bajando la mirada. No quería ver la decepción en los ojos de sus padres. -No sé si el padre es Brody o... Finn.
-Chicos, creo que deberíamos irnos y dejar a los señores Berry con Rachel, Brody y Finn- sugirió Quinn, aunque se moría por quedarse al lado de la diva. -Necesitan hablar.
-Quinn tiene razón- apoyo la latina tendiéndole la mano a Brittany. -Vamos, Britt-Britt. Va a estar todo bien, diva. Estaremos cerca por si nos necesitas ¿Ok?
Kurt le regalo una sonrisa tranquilizadora a Rachel y siguió los pasos de la latina, mientras que Quinn tomaba la mano de Rachel.
-Ya lo dijo, Santana. Estaremos cerca por si nos necesitas- susurro Quinn acariciando con su pulgar los nudillos de Rachel. -Solo háblales con la verdad ¿Ok?
-¿Cómo tú y Santana lo han hecho conmigo?- replico Rachel mirándola fijamente.
-Juro que queríamos decírtelo, Rach- respondió Quinn bajando la mirada. -No era de esa forma como tenias que enterarte. Si quieres puedes venir a casa más tarde y hablamos más tranquilas.
-¿Qué fue todo eso de que soy tu chica, Quinn Fabray?- pregunto Rachel de repente y Quinn palideció.
¿Cómo fue tan tonta de creer que Rachel Berry olvidaría algo asi tan fácilmente? Era obvio que no lo haría. ¿Qué le diría?. No podía poner en evidencia sus sentimientos. No podía permitir que Rachel se alejara de ella.
-Lo dije para que Britt dejara esa absurda idea de tener sexo contigo. ¿Te diste cuenta que después de eso no volvió a insistir con el tema?- improviso Quinn con convicción y Rachel pareció creerle. -No quiero que estemos peleadas, Rach. Eres muy importante para mi ¿Lo entiendes?
-Hablamos más tarde, Quinn- fue la escueta respuesta de Rachel soltándose del agarre de Quinn e improvisando una falsa sonrisa de tranquilidad. Le regalo un beso en la mejilla y después dirigió su mirada a sus padres. Al parecer esa noche hablaría mucho, lo único que pedía era no quedarse sin voz.
/-/
-Britt ¿Estas bien?- pregunto Santana después de unos minutos en silencio una vez que estuvieron los cuatro en el patio trasero de los Berry. -Estas muy callada.
-Tú eres la madre de los hijos de Rachel Berry ¿cierto?- pregunto la rubia de ojos azules alejándose de la latina y sentándose al lado de Quinn con una expresión triste en su rostro. -Dijiste que serias la madre de mis hijos, no de los de Rachel, Santana. Lord Tubbington tenia razón. No debí ilusionarme.
-Gato metido- rezongo Santana mientras Quinn y Kurt miraban a Brittany atónitos por lo que dijo. -Britt, yo no soy la mamá de los Berry Twins. Lord Tubbington te mintió. Debes créeme.
-¿Cómo podría creerte? Tuviste sexo con Quinn- replico Brittany mirándola completamente seria. -Tranquilamente podrías haber tenido sexo con Rachel. Viven juntas ahora.
-Lo que paso con Quinn fue hace meses atrás- respondió la latina buscando apoyo en sus amigos pero estos estaban concentrados en contener la risa. -Además tú estabas con el boca de trucha, no puedes reclamarme nada.
-No estoy más con Sammy- contradijo Britt como si nada acariciando el cabello de Quinn. -Me gusta tu cabello, Q. Ahora que ya no estoy más con Sam podríamos tener algo tu y yo ¿no te parece?
-¡Aléjate de Fabray, Brittany!- exclamo Santana alejando a las chicas lo más lejos posible. -Siéntate aquí. Luego hablaremos tu y yo- Sin previo aviso Brittany le robo un beso a Santana, que perdió el hilo de la conversación. -¿En qué estábamos? Ah, si... Fabray ¿qué fue todo eso de que Rachel es tu chica?
Quinn presentía que escucharía muchas veces eso a lo largo de la noche. Se paso las manos por la cara en señal de cansancio. No hacia falta que Santana le recordara lo evidente que había sonado esa frase.
-No quiero hablar sobre eso, Santana. Lo único que quiero es que me trague la tierra- confeso Quinn recostando su espalda en el suelo.
Lo que realmente quería era callar todas aquellas voces que gritaban en su interior lo que sentía por Rachel. Algo de lo que estaba segura pero que no quería decir en voz alta por temor a que todo se volviera más real. No podía gustarle Rachel Berry, no ahora que iba a ser madre de unos hermosos gemelos y seguramente formaría familia con el padre de los bebes, aunque aquello le doliera. En su interior rogaba que el padre sea Brody de esa forma estaría segura de que Rachel cumpliría su sueño, en cambio con Finn tenia sus dudas al respecto. Conocía demasiado bien al chico alto como para asegurarse, que a su lado, Rachel no tendría un futuro muy prometedor. No es que el chico no le diera lo que necesitara, sabia que Finn haría lo que fuera para que Rachel tuviera todo lo necesario a su alcance, sino que estaba preocupada por que la morena dejara de lados sus sueños para llevar una vida de ama de casa que poco y nada tenia que ver con ella.
Aunque Rachel no lo dijera, Quinn sabia que todo aquello de los bebes seria un gran desafío para la morena. No solo seria uno, sino dos. Aun asi se la imaginaba siendo una perfecta madre, cantándole a los niños para dormir, se imaginaba a los gemelos con la misma intensidad y pasión de Rachel y soltó una carcajada pensando en las posibles discusiones que se presentarían respecto a eso.
-¿Pensando en Berry, Q?- cuestiono la latina mientras Kurt y Brittany corrían por el patio trasero intentando atrapar insectos que solo la rubia de ojos azules veía.
-Me la imaginaba discutiendo con los gemelos- respondió Quinn sin quitar la sonrisa de sus labios. -¿Te imaginas lo que será eso, Santana? No quisiera estar presente en ese momento.
-¿A quién quiero mentir? Me muero por estar en ese momento y luego tranquilizar a Rachel con un beso- agrego Quinn en su mente.
-Eso no te lo crees ni tú, Fabray- contradijo Santana mirando a Quinn. Luego se recostó en suelo junto a la rubia y se quedaron unos minutos en silencio hasta que la latina volvió a hablar: -Es complicado enamorarte de tu amiga, yo más que nadie lo sé. Pero tampoco puedes cerrarte a algo tan hermoso como lo es estar en los brazos de la persona que amas. No debes torturarte por eso, Quinn.
-Dime cómo hago para olvidar lo que estoy sintiendo- suplico Quinn apoyando su cabeza en el hombro de Santana. -Dime qué hacer para no desearla tanto, ¿Cómo hago para sacarla de mis pensamientos? Entiendes que no puedo enamorarme, Santana.
-Wow... lo que faltaba- ironizo la voz de Rachel sobresaltando a las chicas. Quinn rápidamente palideció ¿Hace cuanto había estado Rachel allí y ella hablando como si nada? ¿Cuanto había escuchado?. -Confesiones de amor en el patio trasero de mi casa. Eso no me lo esperaba, aunque... Después de que hayan tenido sexo podría esperar cualquier cosa por parte de ustedes dos.
-Te veo mañana, Santana- Se despidió Quinn levantándose del suelo y regalándole a su amiga un abrazo susurrándole al oído: -No digas nada de lo que hablamos. Guardarme el secreto, por favor.
Rachel no merecía saber lo que Quinn estaba sintiendo respecto a ella, no después de esas indirectas. Ya le había dicho que lo de Santana fue hace mucho y no lo habían vuelto a repetir ¿Por qué seguía insistiendo con eso? No iba a suplicarle a Rachel que le creyera, ella ya había sido sincera, si la morena no le creía era problema suyo.
-Tranquila, no diré nada- respondió la latina con sinceridad mirándola a los ojos.
-Saluda a Britt y a Kurt de mi parte, parecen muy entretenidos y no quiero interrumpir- continuo Quinn mirando como el chico estaba con las manos en la rodillas y Brittany le saltaba por arriba.
-¿Te vas?- cuestiono Rachel completamente sorprendida por la repentina despedida de Quinn.
-Si, tengo que buscar un buen hotel para tener sexo con Santana y Britt... Ah, y también con Lord Tubbington- ironizo Quinn cortante, dirigiéndose hacia la salida sin siquiera despedirse de Rachel.
-Quinn...- llamo la morena pero la rubia ya había desaparecido. Después miro a Santana buscando explicaciones del por qué se fue asi Quinn.
-A mi no me mires, Berry. Pregúntale a tu gran bocota el por qué se fue la rubia- replico Santana con las rodillas en el pecho y los brazos alrededor de estas.
Rachel soltó un suspiro de resignación. Sabia que la latina tenia razón pero no pudo evitarlo. Escuchar a Quinn decir que no podía enamorarse y escucharlo justo después de la confesión de sus amigas, le jugo un mal truco en su mente.
-Júrame que solo paso una vez, Santana- pidió Rachel en voz baja sentándose al lado de la latina.
-No tengo motivos para mentirte- replico Santana mirándola. -Paso una sola vez y fue en la boda del Sr. Schue, después no volvió a pasar. Yo estaba mal por que Britt había ido con Evans a la boda y Quinn tenia unos tragos de más y quiso experimentar, fue solo eso.
-¿No hay sentimientos de por medio?- cuestiono Rachel sintiendo una sensación de culpa en su interior.
-Para nada. Es como una hermana para mi- respondió Santana con sinceridad y seriedad. -Y sé que ella me quiere de igual forma. Nos golpeamos, nos abrazamos, nos gritamos, pero eso es lo que hacen las hermanas ¿no?
-¿De qué hablaban antes de que yo llegara?- pregunto Rachel mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Santana en señal de que estaba todo bien entre ellas.
-Te imaginaba a ti y a los gemelos en el futuro, manteniendo discusiones intensas- respondió la latina contemplando a lo lejos a Brittany y sus locuras. -Deberías ir a buscarla y preguntarle a ella de quien no puede enamorarse.
¿Cómo sabia Santana de que aquella era su siguiente pregunta? Maldita latina y su tercer ojo psíquico mexicano. Sin que se lo repitan dos veces se levanto del suelo y se dirigió hacia la salida de su casa sin siquiera buscarse un abrigo.
-Solo espero que no seas tan lenta esta vez, Fabray- susurro Santana antes de sentir como el cuerpo de Britt se lanzaba hacia el de ella.
/-/
El camino hacia la casa de la rubia se le hacia largo a pesar de solo vivir a unas pocas cuadras. Quería verla, abrazarla y decirle que le creía. Preguntarle de quien no podía enamorarse aunque eso le doliera. Estaba segura de que Quinn le diría el nombre de algún compañero de la universidad o, lo más triste aun, de una compañera. Ya tuvo sexo con una mujer una vez, tranquilamente podría enamorarse de una ¿no?
-¿Te has perdido?- le cuestiono una voz a sus espaldas cuando llego a la plaza que quedaba entre su casa y la de Quinn.
Rápidamente comenzó a buscar a la dueña de esa voz y su corazón dio un vuelco cuando se encontró con la rubia hamacándose en uno de los columpios, cual niña pequeña.
-Te estaba buscando a ti- respondió Rachel acercándose a Quinn y sentándose en el columpio de al lado. -Iba para tu casa, pero me sorprendió encontrarte aquí.
Quinn no respondió, seguía con su mirada al frente hamacándose cada vez más alto. Como si de esa forma pudiera eliminar las lagrimas que intentaba retener. Quería que la adrenalina que sentía al columpiarse tan alto reemplazara aquella tristeza que sentía.
-Aquí fue el primer lugar al que vine después de que me entere que estaba embarazada de Beth- confeso Quinn después de unos minutos en silencio y deteniendo el columpio con sus pies para terminar hamacándose suavemente. -Quería recuperar a la niña que había perdido. Volver a ser la pequeña Quinnie.
Rachel no sabia que decir. Quinn parecía tan vulnerable en aquel momento, era consciente de la fuerza que hacia la rubia para retener las lagrimas. Se sentía tan culpable por haber dicho aquello en su casa. Debería haber dejado sus indirectas a un lado y concentrarse más en lo que sucedía con su amiga. Por lo que escucho de la conversación con Santana, Quinn estaba luchando contra un sentimiento que no podía manejar, debería dejar sus confusos sentimientos a un lado y ayudar a su amiga, después de todo la rubia la había apoyado en silencio al principio de su embarazo. Sin pensarlo dos veces abandono su columpio y se paro frente a Quinn, que la miraba completamente sorprendida, y más aun cuando Rachel le ofreció su mano.
-¿Vas a hacer que te ruegue?- bromeo Rachel al ver que Quinn no le devolvía el gesto.
-Lo estoy pensando- replico Quinn siguiendo la broma. Espero unos segundos más y después le devolvió el gesto a morena. -Listo, te tome de la mano ¿y ahora?
-Ahora me llevaras a tu casa por que los Berry Twins y yo tenemos frío- respondió Rachel tirando suavemente a la rubia que la miro con confusión. -Después de la cena en la casa de mis padres me dijiste que podía venir a tu casa más tarde y hablaríamos, pero como siempre abrí mi boca y lo arruine todo, pero luego lo pensé y me dije: "Rachel, ve y arregla las cosas con tu chica. A lo mejor te perdona por tu estupidez y te invita nuevamente a su casa".
Quinn la detuvo tirando suavemente de la morena y posicionándose frente a ésta, que rápidamente trago saliva. Ella quiso que aquello sea tomado como una broma, o al menos eso era la excusa.
-¿Tu chica?- cuestiono Quinn mirándola con una ceja levantada. -¿Desde cuando soy tu chica, Rachel Berry?
-Desde que yo soy la tuya- fue la respuesta de la morena colocando sus manos en la cintura de Quinn. -¿O ya olvidaste lo que gritaste en mi habitación?
Justo cuando Quinn estaba por contestar sonó el móvil de Rachel sacándola de su trance La morena contesto pero sin moverse ni un poco de al lado de Quinn.
-Santana, recuerdame por qué te quiero- fue lo primero que dijo Rachel al contestar la llamada de la latina. -No, dormiré en la casa de Quinnie.
Quinn la miro completamente sorprendida. ¿Rachel Berry se había auto invitado a dormir a su casa? No es que le molestase, todo lo contrario, se moría por tener a la morena a su lado, pero ese era el problema. No estaba segura de cuanto podría controlarse estando las dos juntas en una cama.
-Santana quiere hablar contigo- repuso Rachel sacándola de sus pensamientos. Tomo el teléfono que le entregaba la morena y lo primero que escucho por parte de Santana fue una carcajada.
-Eres lo más patético que conocí en mi vida, Fabray- se burlaba Santana. -Rachel Berry acaba de llamarte 'Quinnie' y ni siquiera se lo recriminas. Lo que hace el amor, ¡Por dios!
-Cierra la boca, Santana- replico Quinn ruborizándose mientras Rachel sonreía con ternura. -Dime que es lo que quieres.
-Solo quería advertirte que cuides de Berry esta noche o me conocerás, Fabray- amenazo la latina. -Por ultimo, trata de no lastimar la cabeza de los Berry Twins cuando metas tus dedos en...
Quinn rápidamente corto la llamada aumentando su sonrojo. No quería ni escuchar como terminaba aquella frase por parte de Santana. Le entrego a Rachel su teléfono y le tomo la mano para emprender el viaje hasta su casa.
-Dios, dame fuerzas para no hacer algo estúpido- pidió Quinn internamente antes de que Rachel entrelazara sus dedos haciéndole perder todo la cordura. -¡Maldición! Sera una noche larga. Dios no me abandones ahora.
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Como siempre gracias por sus reviews y por tener esto entre sus favoritos!
También quiero agradecer a los que aprobaron el capitulo anterior y decirles que me causo gracia todos y cada de sus reviews. Me reí mucho!
Aun falta un poquito para que nuestras chicas den el siguiente paso pero están rumbo a eso, les pido paciencia!
Eso es todo, asi que...
Hasta la próxima!
Besos & Abrazos!
