Memorias de un dulce romance

11. Remordimientos.

.-¿Se puede saber a donde fuiste anoche?

Miro a su amante algo apenado. Bajo la cabeza mientras soltó un suspiro prolongado, realmente no tenía ganas de discutir con Azuma. Acaricio las orejas de su amado Kumakori, esperando en silencio la menuda pelea que se enfrentaría en ese momento.

.-¿Eso es todo?-el joven doctor estaba exasperado-¡No vienes a dormir y te quedas callado! Ni una llamada, ni nada, ¿Estas loco?

Volvió a mirar a Azuma, se veía que no había dormido en toda la noche, unas ojeras lo delataban, sin contar que tenía la misma ropa que el día anterior solo que mas desarreglada.

.-¡Me dejas plantado en plena cita! ¡Dejas que un idiota te atropelle! Y para colmo, ¡Te vas con él! ¿Qué hiciste anoche? ¿Le conocías? ¡Por todos los cielos, di algo!

Bajo la mirada, ¿Qué podía decirle? Había actuado imprudentemente, pero su cuerpo se movió solo, simplemente actuó y no razono las cosas. Además, no iba a decirle que se había andado besuqueando toda la noche con un imbécil que acababa de conocer, porque eso hizo, besarse hasta el amanecer como si no hubiera un mañana, pero eso ni él comprendía como sucedió aquello.

Azuma le miro irritado, cansado de vagar en la sala como león enjaulado. Se maldijo nuevamente, su amada vida se estaba yendo directo al caño, y todo por ese idiota rubio. Al diablo todo, tomo un cigarro, necesitaba calmar sus nervios, arqueo una ceja al notar como el menor daba un pequeño salto al detectar el olor característico del cigarro.

.-Dijiste que no fumarías más

.-Y tú dijiste que me amabas-soltó un poco de humo-Al parecer somos iguales, cielito

Kenichi volvió a mirar el suelo. Conocía el carácter de su amante, normalmente tranquilo y amoroso, pero al enojarse se podría comprar con una víbora venenosa, no sabía muy bien que hacer, ya que nunca había sido objeto del disgusto del doctor.

.-Te acostaste con él, ¿no es así?-le miro sorprendido al escuchar esa frialdad en las palabras-Te retorciste de placer en sus brazos como lo haces conmigo

.-¡No digas tonterías! ¡Eso nunca paso!

.-¡No mientas! Puedo oler perfectamente esa colonia impregnada en tu piel, y ese chupón que traes en el cuello

Se sonrojo de pronto. Si bien no había compartido cama con el escritor, los besos de pronto subían de tono, pero al sentir que el rubio mordía una parte tan íntima y sensible de su cuerpo lo aparto de golpe y salió corriendo de aquel lugar, notando así que había amanecido y le esperaba una bronca de aquellas.

.-No es lo que parece-volvió a bajar la mirada-No puedo estar con alguien que no seas tu

Azuma tiro la colilla despreocupadamente, no iba a ponerse quisquilloso por la limpieza de su casa en ese momento, simplemente tomo otro cigarro y lo encendió. Odiaba esto, ver a su amante con la cabeza bajo, como un cachorrito con la cola entre las patas, diciéndole que él era único, pero esa marca en su cuello, y justo en aquella parte sensible del menor, no cabía duda, oficialmente se encontraba enfrentando el horror de sus pesadillas, el maldito escritor Yuki Eiri. ¡Joder!

Se sentó a un lado de Kenichi, exhalando un poco de humo, le miro de reojo, notando sus ojos cristalinos y un ligero sonrojo que tenía cuando inevitablemente iba a llorar. Su orgullo se doblegaba, ¿Qué había hecho ese niño para conmoverle así? Ni con la misma Aoi, su ex mujer, había logrado suavizarlo, en el preciso momento en que la encontró en la cama con otro hombre, sin explicaciones, le echo de su casa y la saco de su vida para siempre. ¿Por qué no podía hacer lo mismo con él?

.-No se que paso-escucho la voz del menor en un susurro-Simplemente sentí que…-hizo una pausa para contener las lagrimas-Debía estar con él, pero fue un error, es cierto, compartimos algunos besos pero…lo siento-bajo aun mas la cabeza

.-¿Le conoces?-el menor negó la cabeza-¿Es el retrasado del parque?-un movimiento brusco de afirmación-¿Solo besos?-otro asentimiento

Se paso una mano en la frente exasperado, le dolía la cabeza horrores, la falta de sueño y el exceso de cafeína no le hacia bien, ya no estaba listo para otra noche de residencia como en sus años mozos cuando era un médico inexperto. Suspiro cansado, no podía perder a Kenichi, además ese hombre le había informado de la situación, debía ser paciente, quizás la felicidad estaba cerca.

.-Te tomo desprevenido-soltó tranquilamente, notando como el otro se relajaba-Recuerda que tienes amnesia, quizá al verle recordaste a una antigua novia, o era un mañoso de lo peor, ya sabes como es Yuki Eiri, siempre en las noticias grandes anunciando que salió con otra modelo o alguna chica fácil, después de todo, pareces chica

Esa broma al final hizo sonreír a Kenichi, no era porque le gustará la comparación, sino que sabía que Azuma lo había perdonado. Con esa sonrisa volteo a verle que lo miraba tranquilo, con un brazo recargado en la parte alta del sillón indicándole que podía acercarse. De un salto llego a lado de Azuma y se acurruco en su pecho, con cariño el doctor le hizo algunas caricias en su cabeza.

Se quedaron en total silencio, disfrutando el momento, cada quien con sus pensamientos. Azuma deicidio tragarse su orgullo y hacer lo necesario para quedarse con Kenichi, mientras que el menor decidió no comentarle nada a su amante al escuchar el nombre de Yuki Eiri, era imposible que Azuma haya visto al conductor si estaban a mas de trescientos metros de él, además él nunca menciono que se había ido con el escritor.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.

Ayaka movía de forma frenética sus piernas, estaba sentada afuera del despacho de Seguchi Tohma, eso la tenía muy nerviosa. Realmente no había sido cuidadosa, prácticamente había corrido hasta China en busca de su novio para sacar la pena que le invadía, era obvio que el gran magnate se daría cuenta de su desliz y ahora necesitaba arreglar cuentas.

Respiro hondo para calmarse, no era una chiquilla, además sabía que por muy enojado que estuviera Tohma no le haría nada, ¿cierto? Después de todo, lo sucedido con el vocalista de ASK había sido un accidente, ¿verdad? Se golpeo mentalmente, si un accidente, y ella era la reina de Turquía.

.-Usami-san, Seguchi-san la espera-casi grita del susto, pero controlo sus emociones.

Con firmeza se levanto de su asiento. Estaba siendo ridícula, era una mujer educada con el vigor y rigor de un hombre adinerado prepotente, no iba a dejarse intimidar por un hombre con aire de grandeza, a paso firme se encamino a la puerta, retomando el poco valor que tenía, debía mostrar entereza, de todos modos, esto lo había hecho por su adora Eiri.

Al entrar, se sintió aliviada al ver a Sakano de pie a un costado del gran escritorio del rubio, al menos sabía que ese hombre no se atrevería a tocarla, Sakano no era de esas personas que lastimaban mujeres para lograr su objetivos. La silla de Seguchi estaba de espaldas, seguro miraba por el gran ventanal con los dedos entrelazados, pensando que le diría a la joven.

.-Por favor, Usami-san, siéntese

Aunque sonó suave, no dejo de ser una orden, se ordeno el cabello largo y lacio para tomar asiento en una de las sillas frente al escritorio, le regalo una sonrisa a Sakano que le correspondió con otra mas tímida que inmediatamente borro al momento en que Seguchi volteaba el sillón para encarar a la joven.

.-Buenos días, Seguchi-san

.-Buenos días, Usami-san

Un silencio inundo la habitación. Bastante incomodo faltaba decir, miro fijamente esa mirada penetrante, no se iba a dejar, tenía orgullo y la decisión estaba tomada. Un escalofrió recorrió su ser al notar como el rubio le sonreía mientras entrelazaba sus dedos y apoyaba su mentón sobre ellos.

.-¿Qué tal Nakano-san? ¿Le va bien en su gira?

.-Esta cansado, pero esta contento

.-Tuviste una platica bastante interesante con él

.-Claro que si, es mi novio, siempre tengo platicas interesantes

.-Sabes que no me refiero a eso

.-Su esposa, Mika-san, no estaría contenta de lo que hace

.-¿Te sorprendería si te digo que esta al tanto y esta de acuerdo?

Abrió un poco los ojos de la sorpresa, pero la disimulo de inmediato. No era posible. Quizá estaba mintiendo, aunque, conociendo al joven de enfrente no sería raro que la haya amenazado.

.-Siempre me has simpatizado, Usami-san, antes que nada, pensé que serías excelente para Eiri, por ello incité a mi suegro a considerarte la prometida de su hija mayor, creía que serías la única que podría aliviar el dolor de Eiri

.-Y supongo, que se dio de topes al notar que yo no era la indicada

.-No tanto como los tuyos, Usami-san

.-Quiero a Nakano

.-Pero ama a Eiri

Silencio incomodo. Una lucha de miradas intensa, la joven podía sentir como sus mejillas estaban impregnadas de un color rojizo y el calor le invadía hasta las orejas.

.-Quizá tenga razón-se levanto de su asiento-Pero al menos, tengo la dignidad necesaria para saber y aceptar que Shindo-san es el hombre para Eiri

Otra larga mirada. Tohma ya no estaba sonriendo.

.-Seguchi-san, por el bien de su hijo, debería dejar su obsesión por Eiri, igual como yo le hice, buenas tardes

Con una leve reverencia se despidió de Sakano, que también se veía apurado, pero fue cortes al responder su gesto. Salió con paso decidido, sin saber si lo que había hecho era bueno o malo. Realmente no importaba más, antes de cualquier cosa, debía prevenir a Eiri que su cuñado estaba hecho una furia.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Se revolvió entre las sabanas aturdido sin dejar de mirar la pantalla de su celular. Estaba confundido, y mucho. Soltó un sonoro suspiro que el único en escucharle fue su fiel amigo Kumakori, que descansaba en el umbral de la puerta como todo perro guardián. Dejo a un lado su celular y miro la ventana, pequeñas gotas golpeaban el cristal anunciando la llegada de la lluvia.

Sentía un malestar inusual en su estomago, por alguna razón se sentía sucio e impotente, no era la primera vez que compartía cama con Azuma, después de todo eran amantes desde hacía tiempo, pero era la primera vez que después del placer carnal sentía una opresión en el pecho evidente, como si hubiera engañado a alguien. Se golpeo mentalmente, al único que había engañado era al doctor al besarse con un extraño, era normal entre parejas después de una pelea tener sexo de reconciliación, pero por algún motivo, se sentía incomodo.

Miro de nuevo su celular. ¿Estaría muy mal hablar con ese idiota rubio justo después de tener coito con su amante? ¡Demonios! Si se escuchaba tan mal, realizar la acción era peor. Aun así, que diablos, necesitaba calmar su mente, al diablo el cerebro, seguiría su corazón. De inmediato marco la tecla de marcar, ya que estaba mirando el contacto que le había dejado el escritor, su celular privado.

Estaba nervioso, pero no se iba a echar para atrás, era ahora o nunca. Dos pitidos, quizás ni contestaba, tres pitidos, igual ni era su numero, cuatro pitidos, ¡iba a colgar ahora!, cinco pitidos, ¿No que iba a colgar?, seis pitidos, ahora si, iba a colgar.

.-Yuki Eiri

Esa voz del otro lado le dejo congelado, juraría que la respiración le falto. ¿Ahora que hacía? No le había llamado para quedarse estático como un idiota del otro lado de la línea. Movió la boca repetidas veces pero nada salió de ella, al parecer, había olvidado como hablar.

.-¿Eres tú?-su corazón se agito-Si serás idiota

.-No….. ¡no soy ningún idiota!

.-Quedarse callado por un minuto sin saber que decir, es ser idiota, ¿para que llamas si no dices nada?

.-¡No es de tu incumbencia, estúpido!

.-De acuerdo, voy a colgar

.-No, no, ¡espera!

Se quedo en silencio, podía escuchar su corazón latir tan deprisa, sus mejillas rojas y la cabeza apunto de explotar. Nuevamente rodo por la cama, estaba muy nervioso. Después de un enloquecedor minuto sin escuchar nada, supo que le había colgado, pero al ver rápido la pantalla seguía corriendo el cronometro del teléfono.

.-¿Sigues ahí?-susurro apenado por la pregunta tan estúpida

.-Dijiste que esperara, pero eres tan baka que no dijiste nada

.-Pensé que habías colgado

.-Y como buen idiota te quedaste con el teléfono pegado al oído esperando a escuchar algo, ¿no?-escucho una risita-En serio eres un mocoso tonto

.-Yo…. Bueno, es solo que…..quería,-se iba a morir de vergüenza-Es que, yo….

.-¿Tanto extrañas verme, baka?

Oh no, esto no pintaba bien.

.-Llegaré por ti en veinte, no me hagas esperar, imbécil

El rubio colgó de inmediato. Aun sentía su corazón latir de prisa. ¿Qué estaba haciendo? Recién se había en contentado con Azuma e iba corriendo a los brazos del otro. ¿Estaba realmente loco? No, no, solo necesitaba aclararle que tenía amante, ya que había cometido la torpeza de no decirle que estaba con alguien, simplemente saldría con el a tomar un café y le aclararía todo, después de todo, amaba a Azuma.

¿No?

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-

Exhalo un poco de humo complacido, cuando dejo al pequeño en ese estacionamiento le dio mala espina, ya que era un conjunto departamental algo lujoso, pero no le quiso darle la importancia aunque los celos le gritaran que quizá vivía con alguien. Debía admitir que no reconocía aquel número y estaba tentado a no contestar, sin embargo recordó que le había dado su celular al otro una vez que este bajo de su mercedes, así que cabía la posibilidad de que fuera él.

Finalmente estaba dando resultados, quizá era un poco diferente, porque el pequeño estaba mas renuente y pensaba mas las cosas, pero diablos, que su niño ya no era un idiota de 19, tenía casi 25 por lo menos debía ser mas cuidadoso cuando conoce a alguien. Su plan estaba funcionando, si ese tonto le había hablado para volver a verle, significaba que su corazón aun estaba apuntando a él, al arrogante Yuki Eiri, el escritor de moda.

Vibro nuevamente su celular, miro con desdén en el identificador extrañándose de que fuera Ayaka la que le hablaba.

.-¿Qué paso?-contesto sin mas, seco como siempre

.-Acabo de hablar con Tohma, Eiri-san-arqueo una ceja confundido, algo malo paso para que Ayaka no fuera cortes y llegara al punto tan rápido-Esta furioso

Volvió a exhalar mas humo. Cierto, estaba su cuñado.

.-¿Qué dijo K?

.-No mucho, realmente no he sabido de él

.-Vete con Nakano, no sería bueno que te sucediera algo por las tonterías de la familia

.-De acuerdo, Eiri-san, tenga cuidado

Simplemente colgó. Guardo su celular y apago el poco cigarro que le quedaba. Menudo problema que le estaba metiendo su querido cuñado. Ya arreglaría eso después, por ahora tenía una cita con su amado amante, e iba a sacar todas sus armas para volver a dejarlo a sus pies.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-

Notas de la autora:

Henos aquí, después de un rato. Si, si, dije que iría mas rápido pero otra historia llamo mi atención, pero no importa, regreso con esta, con suerte se acaba pronto. Muchas gracias a todos los reviews, me animan mucho y me ayudan a mejorar, como la que dijo que el capitulo 10 estaba algo aburrido, si lo sentí pero no estaba segura, espero que este sea mas de tu agrado Lina-san.

Ah, y guerrera estelar, si puedo explicarte, pero déjame tu correo, te envió paso a paso como hacerle, antes era más fácil subir historias y todo, pero ahora resulta un poco mas tedioso, pero un gusto ayudarte. Por lo pronto te digo que en la parte superior de la pagina de Fanfiction, a tu lado derecho hay dos palabritas, busca la de 'Sign up' y ahí aparece un cuadro donde tienes que poner tu nombre de usuario, tu correo y la contraseña. De todos modos, déjame tu correo y nos ponemos en contacto.

Gracias por todo y ¡nos andamos leyendo!