Disclaimer: todos los personajes de Naruto son de Kishimoto
Pesadillas.
Estaba atardeciendo y Gaara se encontraba solo en su oficina trabajando, tras la impactante y sorpresiva noticia, Hinata no se atrevió a quedarse y salió corriendo de regreso a su casa.
Cada cuanto Gaara miraba de reojo la silla a su izquierda donde se había estado sentando Hinata estos últimos días, suspiraba y regresaba al trabajo.
—¿Gaara, estas ahí?— escucha la voz de su hermano desde afuera de su oficina, sin embargo no le da respuesta.
Kankuro abre lentamente la puerta encontrando a su hermano enfocado en su trabajo su trabajo, una media sonrisa se marca en su rostro y se abre camino dentro de la oficina — ¿Qué día el de hoy, no Gaara?— comenta en tono alegre el hermano, pero Gaara no le da importancia y sigue escribiendo.
Kankuro intenta una vez más pero Gaara sigue ignorándolo —hey…Gaara, te estoy hablando…— llama fastidiado, pero su hermano sigue sin responder, ya al borde, Kankuro lanza un hilo invisible y jala de las manos de su hermano la pluma con la que escribía.
Un silencio sepulcral se hace presente y por un momento Kankuro siente que metió la pata al ver a su hermano inmóvil en la misma posición, pero no es así. Gaara suspira, gira la silla usándola de escudo —aún no termina…— susurra el Kazekage contemplando su aldea. Nuevamente una media sonrisa se hace presnete en el rostro del hermano:
—no…aun no…—
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Los Hyuugas había llegado desde muy temprano ese día acompañados por Shikamaru, Gaara había enviado a Kankuro tanto a recibirlos como escoltarlos a la sala en la cual Hinata los había encontrado esa mañana. Aunque al comienzo los Hyuugas se comportaron educados, rápidamente el ego y orgullo empezó a surgir, mientras Shikamaru mantenía la calma y analizaba la situación con tranquilidad.
Gaara permanecía inmutable ante las peticiones de los Hyuugas de regresar a Hinata, no fue hasta que uno de los presentes que describió a Hinata como su "Princesa" que se pudo notar un pequeño tic en el inexpresivo Kazekage. El tono y la forma en la que se refirieron a Hinata, sin mencionar el uso de la palabra "princesa" tocó un nervio sensible en Gaara.
—Ya veo…— fue la respuesta inicial del Kazekage al comentario recostándose en el sillón —. Siendo así, no creo que les moleste que su "princesa" permanezca al lado de un "príncipe"— añade Gaara, el comentario hizo que más de uno levantara la ceja en ese momento, Gaara se apoya sobre sus piernas y añade, en tono firme —lo que quiero decir es… que voy a hacer de Hinata mi esposa—
Fue justo después de ese comentario que Hinata y Temari llegaron a la entrada del salón donde se daba la reunión, tanto la noticia y el anillo en su dedo (el cual no tenía la más mínima idea de cuando se lo colocó) fueron tan impactantes que tras recuperarse, salió corriendo del edificio.
Por la actitud de Hinata, los Hyuugas estaban convencidos que las palabras de Gaara no eran más que un fraude, pero este no les dio oportunidad de objetar, tan pronto Hinata salió corriendo Gaara se levantó y añadió —me gustaría tener la bendición del Clan de mi futura esposa… tomen el resto del día para meditarlo y disfruten de su estadía en la aldea— con estas palabras Gaara se da media vuelta y retira dejando a Kankuro a cargo de apagar el incendio que él había prendido.
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—Siendo honesto…— comenta Kankuro, recostándose a la pared al lado de la venta por la cual Gaara miraba —has estado actuando raro desde que encontraste a Hinata…—
—No quería esto…— susurra Gaara, lo cual extraña a Kankuro —no quería que fuera de este modo— Gaara cierra sus ojos y recuesta —quería dárselo como era debido…
—Realmente has cambiando Gaara…— el comentario de Kankuro hace que este le dirija la mirada encontrando una sonrisa en su hermano —y para bien…— añade.
—Quizás las cosas no salieron como planeabas, pero…— mirando de reojo a su hermano continua —te mantuviste firme y por fin fuiste honesto con Hinata— separándose de la pared, Kankuro toca la cicatriz de en la frente de Gaara y añade —esta palabra que tienes grabada aquí… es más compleja de lo que te puedas imaginar.
Con esto, Kankuro se retira. Gaara toca la cicatriz en su frente — ¿Amor, eh?— musita. Un sentimiento que se le había negado desde pequeño y el cual no podía comprender
—¿Huh?— Gaara siente algo extraño, mira de reojo a su derecha encontrando una sombra sentada en la silla de Hinata, en un parpadeo la sombra se desaparece.
—No quiero…—susurra levantándose de su silla y caminando a la que se sentaba Hinata —no quiero seguir estando solo…— añade el pelirrojo, colocando la mano en el espaldar, levanta la mirada dirigiéndola a la puerta y puede ver no una, sino varias sombras moviéndose de un lado a otro de su oficina.
Todas esas sombras eran Hinata, reconocía todos y cada uno de esos eventos, observa de reojo la silla y ahí se encontraba otra, una sonrisa se dibuja al recordar aquel momento, cuando Hinata tallaba la marioneta de él.
—No voy a permitirlo…— musita Gaara. Con un suave movimiento de su mano una fina capa de arena recorre toda la oficina, borrando las sombras de Hinata —no vas a convertirte en una sombra de mi pasado Hinata…— Gaara se toca los labios sorprendido, era primera vez que sonreía tan naturalmente, se sentía extraño, pero era un sensación agradable y no quería perder —voy a convertirte en mi Sol Hinata… el sol que ilumine este desierto en el que he vivido toda mi vida…
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La noticia de Gaara eligiendo a Hinata como su esposa se esparció por la aldea como arena… Antes de que llegara el medio día, no había persona en la aldea que no supiera de dicho acontecimiento. Tanto así que Temari se vio obligada a montar guardia frente al apartamento de Hinata para evitar una conmoción, aunque esa no fue la razón principal, estaba preocupada por Hinata. Desde que escucho la noticia, se había encerrado en su apartamento y se reusaba a salir por más que ella intentaba pedirle que la dejara entrar.
—Se hace tarde…— se dice Temari al ver el sol ponerse, sentada con su abanico frente a la puerta del apartamento de Hinata. Se levanta, limpia un poco y toca una vez llamando a Hinata, pero no recibe respuesta. Resignada le informa a Hinata de que regresara mañana en la mañana a buscarla para terminar la reunión, con estas palabras se retira.
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Hinata había pasado todo el día encerrada en su cuarto, pensando en lo que había sucedido. Llega y encuentra a su clan discutiendo con Gaara y este proclamándola como su futura esposa.
No solo confusa, tan bien molesta. Hinata sintió que se le trataba como un objeto, y no una persona. Odiaba a su clan por tenerla igual que una muñeca por los últimos dos años, y en cuanto a Gaara… no sabía que pensar de él. Había sido sumamente amable el último mes, protegiéndola y ayudándola a regresar a su vida como ninja, y de un momento a otro la llama esposa, con un anillo fantasma en su mano.
Hinata al llegar, se remueve el anillo y se disponía a lanzarlo contra la pared… pero su brazo se congela, le es imposible hacerlo. Resignada abre su puño y contempla el pequeño y dorado objeto, no era de arena, ni falso; era un anillo de compromiso de oro bastante sencillo, no tenía ningún grabado en particular.
—¿Huh?— una gota cae en la palma de su mano. Sin darse cuenta lágrimas empiezan a brotar, una sonrisa se dibuja Hinata, y nuevamente, se lo coloca el anillo — Gracias Gaara kun… Gracias—se repetía una y otra vez llena de dicha. No podía negarlo, realmente amaba a Gaara, lo que sentía en ese momento era algo que nunca en el pasado había sentido cuando observaba o estaba cerca de Naruto. Con Gaara podía actuar naturalmente, ser ella misma, si bien había ciertas costumbres difíciles de controlar, bastaba una sola mirada del pelirrojo para regresarla en sí.
Hinata se limpia las lágrimas, dejándose caer sobre su cama, no podía negar que le molestaba un poco por la forma sorpresiva en la cual recibió su anillo, no de la manera que hubiera soñado o esperado, pero el hecho de tenerlo la hacía muy feliz.
Sin embargo tan pronto cierra los ojos se da cuenta de que algo está mal, de la nada la misma escena se repite nuevamente: Naruto frente a ella, de espaldas, tan pronto lo ve, abre sus ojos de inmediato, encontrándose en su cuarto, sudando y no entendía porque.
No era la primera vez que ese sueño la atormentaba. Respira hondo y decide hacerle frente de una vez por todas, cierra sus ojos y se deja caer dormida.
—No… no es más que un sueño…— se dice Hinata mientras este progresa —pue… ¡puedo hacerlo…pue!— por más que se repetía una y otra vez, tan pronto aparece la silueta al lado de Naruto, Hinata se despierta agitada y bañada en sudor, aprieta fuertemente sus dientes en señal de frustración y decide confrontarlo de nuevo.
Era un tormento, por más que lo intentaba, por más que quería terminar esa maldita ilusión de su pasado, no era capaz de llegar al final de ese sueño, despertándose siempre en la misma escena, Naruto de espaldas con una sombra negra a su lado.
Cada vez que escuchaba a Temari llamarla le respondía en tono molesto "NO" he intentaba confrontar de nuevo ese sueño.
Era de noche y estaba exhausta, no había comido en todo el día y le estrés provocado por ese sueño era mayor de lo que esperaba.
Su estómago gruñe del hambre, no quedale de otra que levantarse a prepararse algo de comer. Cuando pasa por al lado dela mesa de su cuarto en la cual reposaba la marioneta de Gaara se dibuja sonrisa, extiende su brazo para sujetarla, pero tan pronto la acerca, Hinata lanza un grito de terror, soltando la marioneta.
—¿Qué…que fue…?— temblorosa, se agacha para levantarla, la voltea y la encuentra normal —ju…juraría que…— por un instante Hinata creyó haber visto el rostro de Naruto en lugar de el de Gaara, se deja caer y suelta un risita —ton… tonta yo… como pude confundir a Gaara kun con…. ¿eh?— una expresión de confusión que lentamente se transforma en terror. En sus recuerdos no podía ver a Gaara, lo que veía era el rostro de Naruto.
— ¿Por…porque…?— se dice aterrada la peliazul, lentamente dirige la mirada a la marioneta y efecto, no era Gaara a quien sujetaba, era a Naruto.
— ¡No!— suelta la marioneta Hinata y se sujeta su cabeza —¿¡porque…porque no puedo olvidarlo!?— Hinata no dudaba de sus sentimientos por Gaara, pero los sentimientos que había albergado toda su vida por su Naruto aún estaban clavados en lo más profundo de su ser y se reusaban a desaparecer
Lentamente Hinata se encoje, recoge sus piernas abrazándolas, las lágrimas empiezan a brotar cuando casi en susurros puedes escuchar a Naruto llamándola por su nombre —Ga…Gaara kun…— se repetía tratando de opacar las voces que escuchaba y de recordar el rostro de la persona que amaba, pero por más que se esforzara era el rubio quien se mostraba —Ga… Gaara kun… ayúdame, por favor…ayúdame…
Editado 08/04/2015
Debido a que mi calidad a subido mucho gracias a los miembros del Foro de la Aldea oculta entre las Hojas, he acomodado este fic para hacerlo, MUCHO más legible y acomodar la mayoría de sus errores, disculpen si se escapó alguno, y espero lo disfruten :D
