Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.
¡SI QUIERO!
-Necesito que Annie busque sus documentos ¿en donde están Annie?
-En mi casa Albert, papá tramito un permiso para que pudiera viajar con ustedes de ser necesario por las vacaciones, Annie levantaba los hombros como si cualquier cosa, últimamente pasaba más tiempo con los Andrew que con ellos.
-Entonces tu ve a cambiarte de ropa, que Archie te acompañe, si de casualidad los ven, se hacen los locos y se desentienden de todo, hagan como que están preocupados y van a buscar a Candy , hoy mismo debemos partir New york, no traigas equipaje Annie, solo van por los documentos, no hagan nada que llame la atención o levante sospechas.
-Yo tengo los documentos de Archie, Neil, Candy y los míos en la oficina, ya son las cuatro y es mejor que descansemos unas horas, antes de que amanezca, Candy, tu Annie y Archie se va a instalar en un hotel al llegar a Chicago, mientras Neil y yo nos vamos a las oficinas, dependiendo de como estén las cosas veremos si podemos abordar un tren directo a New York.
-¿Albert por qué tu tienes en tu poder nuestros documentos? pregunto Archie.
-Después de lo de Stear, de la amenazas de Neil de ir a la guerra como voluntario, y de los espectaculares escapes de cierto miembro de la familia, no me a quedado de otra que retener los documentos de todos y dejarlos bien resguardados en las caja fuerte, no es mi intensión perderles de vista nuevamente.
-Candy necesito hablar contigo a solas por favor, ustedes descansen, el día de hoy estará muy complicado, solo pude asentir con la cabeza , algo extraño estaba a punto de suceder estaba segura de ello.
-Necesito explicarte algo pequeña, la cara de Albert se puso seria y realmente me asuste, no me gusta cuando tiene esa expresión en su rostro.
-Explícame lo que sea, yo podre entender, lo prometo Albert.
Realmente me estaba matando la preocupación y la curiosidad, Albert suspiro profundamente tratando de organizar sus ideas y ver como explicarle a la rubia lo que había acordado hacer, y lo que les esperaba en el viejo continente, lo menos quería era causarle un dolor, o provocar que ella hiciera una locura y escapara despavorida nuevamente.
-Esto es complicado Candy sera complicado viajar con mujeres solteras, es por eso que lo más conveniente es el matrimonio de Annie y Archie, aunque tu eres una Andrew es un riesgo para ti.
-¿Entonces Albert no podre ir con ustedes? ¿ me van a sola? ¿si por mala suerte ese hombre nos alcanza e insiste? me sentía frustrada, molesta, decepcionada y sobre todo impotente al escuchar esto.
-Lo ideal sería que estuvieras casada Candy, pero puedes quedarte con Neil, no seria en Escocia por evitar al tipejo ese , podría ser en Francia.
-No es justo,entonces no podre ir Albert, no es justo, todo aquello era injusto para mi, y comencé a llorar.
-Ya princesa tranquila, no te voy a obligar a casarte, no llores a demás no permitiría que te sacrificarás en un matrimonio sin amor, ya no llores pequeña nunca he soportado verte llorar.
-Entonces podrías solucionarlo ¿podrías casarte conmigo? aquellas palabras lo quejaron en una pieza, en toda mi vida nadie me cuido como él, así que seria de lo más normal que nos casáramos.
-¿Pero qué cosas dices princesa? contesto él con melancolía.
-¿Tan desagradable te parezco Albert? conteste indignada apunto de iniciar en una pelea.
-¿Sabes lo que significaría eso Candy? eso no tendría vuelta de o hoja, ya sabes lo que se espera de mi, si te casaras conmigo, serias presa de este apellido, estarías atada a mil obligaciones de por vida, perderías tu libertad, piénsalo bien, es mejor que te quedes con Neil, él te va a proteger.
Por un minuto guardé silencio, tenia que pensar rápido, tenía que converserlo de que me llevara con ellos, no podía ni quería alejarme de él, por nada ni por nadie, mis lágrimas ya habían corrido el maquillaje de mis ojos, tan sumida estaba tratando de argumentar razones que no escuche parte de lo que Albert me decía.
-Ya princesa, si no quieres no te voy a obligar a que te cases conmigo, ya no llores más por favor.
¿Qué? ¿casarse conmigo? Enseguida levante mi rostro y para ver si estaba soñando, pero no el me veía con tristeza.
-Albert tu quieres casarte conmigo?
-Si, pero entiendo tu reacción, no te preocupes, no voy a obligarte a nada, ya veré la manera de dejarte en un lugar seguro, bien sea en Escocia, Londres o Francia.
-No, Albert yo quiero estar contigo, no quiero ir y no hacer nada, y sentirme como una inútil.
-No voy a permitir que te sacrifiques si no quieres, pensé que decías enserio eso de casarnos, además ese no es motivo para casarnos, él se dio la vuelta ese brillo que minutos antes vi en sus ojos poco a poco se fue apagando, lo tenia en frente, pidiéndome que me casará con él y yo... Yo sólo lo veía como tonta, mientras él entristecía ¿motivo? Si ese no era el motivo entonces ¿cuál era? ¿por qué me pidió matrimonio?
-Albert ¿Entonces cuál es el motivo por el nos casariamos?
Él seguía de espalda sin contestar mi pregunta, hasta que por fin lo escuche hablar.
-Candy, porque te quiero, pero entiendo que tu solo lo dijiste en un arrebato, no te preocupes esta bien.
Sin pensar en nada lo abrace desde atrás, él sin decir nada se volteó y me abrazo, así permanecimos un rato, era un sueño sentir el calor de sus brazos, su olor, que tonta soy si yo lo amo tanto ¿por qué no?
-Mejor vamos a dentro Candy, no sea que por mala suerte alguien nos vea y todo el plan se nos venga a bajo.
Aún que él decía aquello no soltaba su agarre, que feo sentí cuando dejó de abrazarme, sentí que me dolía el alma verlo entrar a la casa del árbol, me apresure para darle alcance y tome su mano para detener su andar.
-Si, si me quiero casar contigo.
-¿Estas segura? Su cara era una mezcla de alivio, alegría y emoción, casi como la cara que ponen los niños del hogar la mañana del día de Navidad al abrír sus obsequios, me lleno de ternura verle así.
-Si, le conteste sin dar espacio a la duda.
-Candy este matrimonio no será un juego, si te casas conmigo no podremos disolver luego el matrimonio, debes pesar las cosas muy bien antes de aceptar, no me contestes ahora, piénsalo y antes de partir partamos a New York, me comunicas la decisión que haz tomado
-Albert no necesito esperar ni pensar nada.
-No me respondas ahora ¿si? Lentamente se inclino hacia mi y rozó mis labios con los suyos, aquella breve caricia hizo de un estremecimiento recorrerá todo mi cuerpo, ya casi amanecía y el tiempo pareció detenerse ante nosotros, sin decir palabra alguna caminamos hacia el interior de aquella casi y entramos para encontrar a mi amiga y mis primos rendidos de lo cansado que estaban, nos sentimos sobre un par de cojines que estaban en el piso juntos sin soltar nuestras manos, él siempre protector me abrazó y me apoyo sobre su pecho para luego recostarse llevándome con el abrazada para que pudiera descansar unas horas.
Continuará...
