"Un futuro incierto. Seegson ha cortado sus pérdidas y está apunto de abandonar Sevastopol. Esta es otra muestra de los recortes que se están produciendo en todo el sector. A veces da la impresión de que el orgullo corporativo es lo único que mantiene esta estación en la órbita de KG348. Viviendo a bordo de esta estación, se hace evidente que Seegson arriesgó demasiado, tanto con su propia inversión, como con la de corporaciones bancarias, como geofund investor. La prisa por colonizar el espacio, sus desechos y su expansión ha salido muy cara a las corporaciones menos importantes. Weyland-Yutani, con su gran poder financiero y sus avances tecnológicos, puede seguir adelante mientras sus rivales se hunden. Hasta la compañía ha debido de oir las alarmas al valorar estos puestos orbitales en decadencia. WY no deja de invertir en tecnología de terraformación, lo que parece ser lo más inteligente, mientras observa impasible
cómo se van apagando estas luces distantes..."
Julia Johnes. 14 de septiembr de 2137
RIPLEY =
Estaba oculta entre las sombras, detrás de unas cajas. ¡Mierda! ¿La había escuchado? El hombre se llevó dos dedos vacíos a los labios y luego, al darse cuenta de lo que hacía, sacudió la mano y se la frotó contra el pantalón. Se alejó. Amanda volvió a respirar. Una cosa era enfrentar androides, pero éstos eran humanos, joder ¡y eran tres! Escuchó ruidos en los conductos arriba de ella.
"Por favor no bajes ahora"
— ¡Qué ganas de fumar! — Le oyó decir al hombre.
No tenía otra opción más que atravesar la sala, pero la cuestión era por dónde. Asomó la cabeza de nuevo. El tipo ya no estaba. Amanda se atrevió a salir de su escondite, esta vez con más cuidado. Izquierda, derecha.
Por donde lo viera, el camino estaba libre y bien iluminado, no había manera de avanzar sin que la vieran y no se atrevía a tirar un cebo sonoro. Más ruidos en los conductos. Miró el piso junto a ella con resignación.
No le gustaba para nada meterse en los conductos con la criatura rondando cerca, pero no había de otra. Abrió la compuerta en el piso y se metió, al menos encontró cosillas allí abajo. Sacó sus herramientas, un esquemático y piezas.
— Mahoney. Gracias a Dios. Nos asaltaron. Saqueadores.
— Lo vimos en las imágenes de seguridad. ¿Podéis subir hasta aquí?
— Estamos atrapados. Es ascensor está roto.
— Estáis al lado del almacén de sistemas y sintéticos. Allí tenéis de todo.
— No sabemos en dónde buscar.
— Activad un androide de asistencia.
— ¿Está LOCO?
— Peterson quiere saber si has perdido la puta cabeza. ¡Esas cosas se han puesto a atacar a la gente!
— Son amistosos a menos que hagáis algo raro. Por hablar con un androide no os pasará nada. Él sabrá cómo arreglar el ascensor.
— Vale. Corto. Gilipollas.
— No pasa nada... Pues está claro que yo no pienso hacerme amigo de una de esas cosas.
Vale, esa sí que había sido una información muy útil, sólo habría qué eludir a esta peña, llegar hasta el almacén, activar un androide y pedir ayuda, eso con el alien arriba en los conductos, casi nada. Se le ocurrió que podía eludir a los humanos explorando el conducto en el que se había metido. Hubiera sido una verdadera folla que la llevara al lugar al que tenía que ir, como en Sevastopol, pero para su mala suerte, el conducto sólo atravesaba la sala de un extremo a otro, y salía justo detrás de uno de los humanos, ¡Imposible salir!
Volvió al mismo lugar por donde había entrado. En verdad no quería lanzar un cebo sonoro, pero no había de otra. Se situó en el pasillo que conducía hacia el elevador, se escondió detrás de una caja, apuntó y... enseguida se metió al conducto y esperó.
Los sonidos que podía captar eran aterradores, sobre todo porque "el amigo" no era tonto en lo absoluto. Comenzó a rastrearla en cuanto eliminó a los humanos. Sabía que ella andaba cerca y parecía que esta vez la criatura estaba determinada a no dejarla escapar.
Después de un buen rato Amanda pudo arrastrarse hasta el almacén y obtener la pieza del ascensor que necesitaba, con muy poca ayuda del androide de asistencia, la verdad.
La otra era regresar por donde había venido, atravesar la sala del principio y cambiar la pieza averiada, todo con el alien buscándola.
"Vale, perfecto. Bien, no pasa nada"
MARCUS =
La cacería me mantiene ocupado desde hace un buen rato. Los grupos grandes han empezado a escasear, pero hay numerosos grupos pequeños de humanos que todavía rondan por allí. En especial niños. Pequeños humanos que caben en cualquier parte. He estado encontrando muchos en los conductos, espero que basten para la cada vez más grande colonia. Madre estaría orgullosa.
De pronto, oigo un estruendo, el armatoste se sacude y me llega el olor a humo. La piel se me eriza con sólo imaginar el calor y la espantosa luz extendiéndose en oleadas por la estación, y recuerdo la explosión en la que estuve hace poco.
Los gomosos de traje amarillo que custodian el pozo en donde se encuentra el nido, parecen nerviosos. Han aumentado su actividad. Yo también debo hacerlo, pese a mi miedo. He de proteger el nido en ausencia de Vlad. Algo lo mantiene ocupado allá afuera, algo que le impide volver.
Salgo de la zona del nido para asegurarme de que todo está bien. No he dado ni tres pasos fuera cuando el conducto detrás de mí se cierra inesperadamente. Horrorizado busco otro acceso sin resultados, ni la cuarta, ni la quinta ruta de entrada me sirven, ¡me han dejado fuera de mi propio hogar! Mis hermanos y hermanas...todos están atrapados, sin poder salir.
La rabia me corre por las venas como un fuego que no se puede apagar, empiezo a cazar humanos por el simple placer de asesinar, frustrado porque ellos han sido los culpables de las explosiones, los culpables de que éste armatoste se esté llendo a la mierda poco a poco.
Sin embargo, mis matanzas parecen enfurecer a los humanos, ahora todos llevan armas, es por eso que me fuerzo a ser más rápido, a llevarme sólo a uno, de entre los grupos que deambulan por la estación.
Llego a un sitio y se activan las alarmas, esos sonidos estridentes que lastiman mis oídos, en cuanto bajo del techo tengo de frente a tres humanos que me apuntan con sus armas. Disparan, me hacen daño, pero no mucho. Los humanos con armas me enfurecen. Decido atacar al que recarga y lo llevo conmigo mientras esquivo los disparos de los otros humanos.
RIPLEY =
"¿¡Pero qué coño, tío?! ¡Se acaba de llevar a uno!"
Acababa de dejar atrás al alien en el almacén de componentes, se estaba acercando cada vez más a Taylor y Samuels, pero entonces, al entrar en la planta de fluido sintético, una alarma se encendió.
A lo lejos pudo distinguir a tres humanos. Luego, el alien bajó de los conductos, pero en vez de despacharlos, como había estado haciendo desde hacía algún tiempo, tomó a uno de ellos y desapareció con él, con los disparos de los humanos restantes tras de sí.
Tenía que salir de allí inmediatamente, tenía qué llegar al tránsito con el botiquín para Taylor, no podía rendirse ahora.
"Sólo dos humanos, son sólo dos humanos... ¡puedes hacerlo Ripley!"
La verdad es que no quería vérselas a tiros con esa peña, no con el alien tan cerca. Aunque la verdad, si lo consideraba, en la planta de fluido sintético había mucho ruido, probablemente la criatura no la escucharía si empezaba a disparar. No. Lo pensó mejor y decidió tiran un emisor de sonido por las dudas.
Lo único que consiguió fue que se pusieran a buscarla, así que tuvo que ocultarse en un conducto cercano. Al menos le dejaron el paso libre y pudo continuar su camino hacia la salida.
Cuando bajó del ascensor, se encontraba de nuevo cerca de San Cristóbal, !qué diferente le parecía esta vez! El lugar estaba más tranquilo. Miró en dirección al altavoz. Una lástima lo de Khulmann. Tenía qué seguir, había personas que dependían de ella y no podía entretenerse mucho.
Mientras pirateaba la puerta, le pareció extrañísimo no escuchar al alien. Llevaba mucho tiempo en su compañía y ahora, esta tranquilidad relativa no le gustaba nada. En cuanto llegó a la zona del tránsito le pareció reconocer la voz de Samuels. Amanda estaba tan contenta de escuchar una voz conocida que no se dió cuenta, si no hasta muy tarde, de que él y Taylor no estaban solos...
— ¡Identifícate!
Exigió el hombre al tiempo que la apuntaba con un arma.
— Soy Ripley. De la Torrenz...
Ripley se dió cuenta enseguida que no eran personas comunes y corrientes. Llevaban uniforme y placa.
"¡Buff! Menos mal"
— ¿Qué está pasando aquí mariscal? ¿y las fuerzas de seguridad? — preguntó ella
— Aquí nos tienes
Era una broma ¿no?¿sólo ellos? Joder, las cosas estaban más graves de lo que ella pensaba.
— He visto a la criatura, ¿qué es?
— Ni idea. Sólo sé que la trajo Marlow, el capitán de la Anesidora
— La nave que encontró la unidad de registro — dijo Samuels.
Amanda se sorprendió al saber que ese hombre estuviera todavía por aquí. Todo este tiempo había supuesto que la tripulación de la Anesidora había traído consigo la caja negra y se había marchado de la estación con la recompensa. Esta era una oportunidad sin igual. Ese tal Marlow tal vez tendría más información sobre la Nostromo, y si así era, estaría más cerca de saber qué había sucedido con la tripulación de ésta y... con su madre.
— ¿Queda algún lugar seguro en la estación todavía? Esa cosa anda merodeando por allí y los sintéticos de Seegson no ayudan.
— Malditos androides
— Amanda, tenemos qué atender a Taylor
Samuels se veía realmente preocupado. Marlow y la Nostromo tenían qué esperar un poco más, pero ni pensar en llevar a Taylor a San Cristóbal.
— No podemos llevarla a enfermería. No podemos llevarla allí — Dijo Ripley, el mariscal pareció ablandar su corazón un poco.
— Tenemos una unidad de cuidados intensivos en el cuartel. Podemos llevarla allí.
— ¡Entonces vamos! — gritó impaciente Samuels
" Tranqui, Samuels"
Amanda ayudó a Samuels a cargar a Taylor cuando el Mariscal Waits le tocó el hombro a ella.
— Necesitamos el tránsito que va al cuartel, pero no funciona. El control de tránsito está arriba. Samuels dice que tú eres ingeniera. Hazme el favor de hacer algo útil. Ya que fuiste tú quien jodió la trampa.
"¡Pero qué borde! Mucho ¿eh?"
Vale, no se ganaba nada con discutir. Había qué estar unidos.
— Lo que tú digas. Ya hablaremos de eso más tarde, Waits. Protégelos mientras estoy por allí ¿entendido?
