Chapter 11: Enfrentamiento
Bueno, ya volví... ¿adivinen quién cumple años el viernes? Pista: Es uno de los dorados, su nombre empieza con M y termina con O y es conocido por muchas féminas como "el bicho sexy" ¡Sí, Miluchis cumple años! :3
Por eso, éste viernes habrá un one shot especial dedicado a él y a Melissia como un capítulo alternativo de este fic, ubicado en el mes transcurrido entre los capítulo :)
Sí no me siguen como autora, recuerden darme "Follow" para que no se lo pierdan, pues lo publicaré aparte de este fic.
Una semana después
La semana había pasado rapidísimo. Mi cuerpo había quedado hecho pedazos después del entrenamiento al que me había sometido Saga. Una vez que se dio cuenta que había aprendido lo que quería, no me dio tregua con el combate y me hizo trabajar casi desde el amanecer hasta pasado el atardecer. Pero fue considerado y el día antes sólo me guió en un ejercicio de meditación junto con Shaka, aunque seguía sin dejar que me quitara las pesas. Como ya no estaba Kanon, me había pedido que me trasladara a Géminis mientras tanto.
Al llegar al Coliseo, vi a esa pequeña arpía entrenando.
-¿Está loca?, preguntó Saga con incredulidad.
-Debe, contesté yo.-Se va a cansar y así le voy a ganar. ¿Para qué Shion me hizo venir con la máscara?
-Es parte de la evaluación. Sí puedes ver perfectamente con eso puesto, significará que llevas tu entrenamiento del cosmos por buen camino. Por eso, yo insistí en que entrenaras con la máscara puesta.
-¿Dónde está Shaina?, pregunté.
-¿No te has dado cuenta que Corónide entrena sola? Shaina no quiere saber nada de ella. Es sólo cuestión de tiempo que Shion se dé cuenta, y entonces hará preguntas. Y todo se le irá al garete a esa niña insolente.
-Ojalá, a todo el mundo molesta. Y yo no he dicho lo que le hizo al pobre Kiki.
-Le gusta molestar al niño y lo tiene convencido de que sí dice algo, nadie le creerá. No sé a quién engaña. Kiki nunca miente y ella no es precisamente una rosa sine spina
-No puedo creer que apostara a mi maestro.
-Tiene la intención de decir que Shaina no la ayuda, y que quiere a Milo. Shion puede realizar el intercambio, es perfectamente posible. Pero como te digo: no le funcionará. Mu, Aiolia y tú escuchasteis lo que dijo de Shaina, y es la palabra de dos santos dorados y de una discípula ejemplar contra la suya. Además de que Shaina no es mala maestra: sólo uno de sus discípulos falló en obtener la armadura.
-Ya verá, la aplastaré.
-Eso desde luego. Ahora, ve con Shion.
Asentí y subí hasta arriba. Corónide dejó de entrenar y me siguió.
-Bien, ¿estáis listas?, nos preguntó.
Ambas asentimos.
-Ya sabéis las reglas: nada de trampas, completamente desarmadas y nada de ataques por la espalda. La que haga esto será castigada. A ver, extended los brazos.
Nos revisó, para checar que no tuviéramos ninguna arma oculta y nos mandó abajo. Corónide se acercó a Shaina. Ésta hizo una mueca de desagrado evidentísima.
Yo me acerqué a Saga.
-¿Por qué te acercas a mí? Yo no soy tu maestro.
-Pero…mi maestro no está aquí, musité confundida.
-¿Cómo que no, bichita?, se escuchó una voz muy familiar. Saga se apartó, dejando ver al maestro.
-¡Maestro Milo!, exclamé feliz, mientras le daba un gran abrazo.
-¿Crees que Shion iba a ser tan cruel de no dejarme venir a verte?, musitó, mientras me acariciaba.
-Escucha, Mel: Sí llegas a sentir que las pesas te estorban quítatelas, me confió Saga.
-¿Ahora sí?
-Ahora sí.
-¿Estás lista, Melissia?, me preguntó Marin.
-¡Sí!, contesté con firmeza.
-Bien, sígueme.
-Suerte mi niña.
-No lo defraudaré, maestro.
Me atrajo hacia él.
-No importa sí ganas o no, igual estaré orgulloso de tí. Ahora, ve y patéale el a trasero a Corónide.
Seguí a Marin hasta el centro de la arena. Ahí se detuvo. Shaina empujó a Corónide y ésta trastabilló hacia nosotras.
-Muy bien, muchachas. Shion ya debe de haberles dicho las condiciones de este encuentro, así que no las repetiré. Yo seré el árbitro. Pónganse las máscaras, por favor. Y recuerden, mantengan la cabeza fría.
Me la coloqué y extendí mi cosmoenergía por mi cuerpo. La máscara dejó de ser un obstáculo para mi visión.
-Saluden al público, oí la voz de Marin.
Le hice una reverencia a la audiencia. Los diez dorados estaban sentados en la parte alta de las tribunas, junto con el sacerdote y nuestra joven diosa. Sólo el maestro y Saga estaban en la parte de abajo.
-Muy bien. Melissia, aprendiz de Serpens, éste es tu primer enfrentamiento. Que tengas suerte. Salúdense.
Nos hicimos una reverencia la una a la otra.
-¡Pueden empezar!, escuché a Marin.
Fijé mi mirada en Corónide. Ésta estaba en tensión y se veía algo perdida, como sí no supiera donde estaba parada. Recordé que su dominio del cosmos era menor que el mío. Talvez tuviera problemas con la máscara.
Me decidí por un ataque frontal. Las piernas me protestaron, como siempre que intentaba correr con esas benditas pesas. Adelanté el puño con velocidad.
Me bloqueó el golpe y me lanzó otro derechazo. Retrocedí y sentí que el puño pasaba a unos centímetros de mi barbilla. Me cogió del brazo e intentó desbalancearme. Ah, no, eso es lo que tú crees. Afiancé bien los pies en el suelo y la empujé, como había hecho con Saga, con el motivo de derribarla. No resultó, pero al menos me la quité de encima. Sin darle un segundo, lancé una patada con dirección a su estómago. Me cogió el pie y lo jaló haciéndome tropezar. Puse las manos como apoyo y dí un salto hacia atrás para evitar caer, esquivando de paso su patada.
Guardé distancias y subí la guardia, mientras la analizaba. De todos modos, ella era una de las mejores discípulas del Santuario, no debería subestimarla.
"Okay, Melissia, cálmate y piensa", me dije.
Noté que cojeaba del pie derecho. Se lo debía haber lastimado mientras entrenaba. Bueno, vamos a aprovechar eso.
Me lance hacia la izquierda con el puño adelante. Levantó el brazo con intención de bloquearme, pero en el último segundo cambié de dirección. Al llevar el pie derecho atrás para retroceder, éste no soportó el peso y ella cayó. Retrocedí, mientras ella se levantaba, claramente enrabietada.
-¡Maldita!, vociferó,-¡si mi maestra...!, se cortó ipso facto para no meter la pata. Noté que Shion se había inclinado levemente hacia adelante, y como Mu y Aiolia intercambiaron miradas.
-A ver, ¿cómo termina eso, Corónide?, la provoqué,-¿si tu maestra qué? ¿Sí no fuera una inútil?
-¡Cállate!, dijo mientras se abalanzaba sobre mí. Oí los murmullos de la gente.
La esquivé fácilmente y volvió a caer, producto de la lesión que tenía. Se levantó y empezó a lanzarme golpes al tuntún.
-¡No, no, niña mala! ¿Qué tu maestra no te enseñó que el que enoja pierde?, me burlé
Rechinó los dientes y aprovechó mi lentitud para meterme una zancadilla que me hizo caer al suelo.
Me quedé unos segundos en el suelo, evaluando el posible daño infligido a mi cuerpo. Como no noté nada me senté tranquilamente.
-¿Qué haces, Melissia?, ¿te rindes?
-No...Sólo que éstas me estorban, dije, mientras dejaba caer una de las pesas al suelo. El objeto produjo un ruido sorprendentemente fuerte al caer. Me quité la otra mientras me levantaba y las apartaba de una patada.
No perdió tiempo y se abalanzó sobre mí. Retrocedí, pero para mi sorpresa, mis piernas lo hicieron más rápido de lo normal. Libres del peso extra ahora respondían más rápido. Me eché atrás para coger impulso y le lancé una patada que no le dio tiempo de esquivar y la mandó a morder el polvo.
-¡Ahora verás!, dijo, mientras acumulaba el cosmo en una de sus manos. Oh, maldición, ¿y ahora qué? Retrocedí de un salto y el golpe se perdió en el aire. Golpeó el suelo e hizo un hueco considerable. Seguí esquivando sus golpes, viendo cómo cada vez acumulaba mayor cantidad de cosmos, tratando de hacerme más daño.
-¿Qué, la bichita tiene miedo?, se burló, viendo cómo me imposibilitaba para atacar.
-¡Nada de eso! ¿Qué no sabes que la Serpiente le gana a la Liebre?
La noche anterior me había quedado un poco más entrenando y había descubierto que cuando estaba bajo presión mi cosmos se acumulaba espontáneamente en mis manos y salía en forma de una especie de rayo. Esta vez sentí como la energía rodeaba mi brazo como una especie de corriente eléctrica. Noté la mirada de Marin sobre mí. Cuando levanté el brazo, me dí cuenta que mi dedo índice estaba envuelto en cosmos, justo como el del maestro.
-¡¿Pero qué diablos?! se quejó Corónide.
-¿Qué? ¿Creíste que eras la única que podía lanzar ataques de cosmos?, sonreí.
Adelanté el brazo y el cosmos se liberó como si fuera un relámpago. Se echó a un lado y lo esquivó. Seguí lanzándole golpes. Tarde o temprano caería. Ya se la veía bastante agotada. El entrenamiento excesivo le estaba cobrando la factura.
Estuvimos en ese juego por varios minutos hasta que...
Me lanzó un enésimo golpe, pero la carga de cosmos fue mucho menor. Claramente se estaba olvidando que el cosmos es eterno, y estaba reduciéndolo para no gastarlo. Tropezó de nuevo y entonces, uno de mis disparos la impactó.
Soltó un alarido y se llevó la mano al costado, retorciéndose como presa de un shock eléctrico. Cuando trató de levantarse se quedó paralizada
-¿Qué diablos me hiciste?, masculló.
-No tengo la menor idea. Creo que el golpe traía veneno y electricidad, dije.
-¡¿Me estás diciendo que no sabes qué carajo me hiciste, mocosa inepta?! vociferó.
Marin intervino.
-Mejor lo dejamos aquí.
-¡Nada de eso!, ¡yo puedo continuar!
Shaina llegó a nuestra altura. Cogió a esa arpía por el brazo y le reventó una bofetada.
-Escúchame, Corónide. Sí ese golpe es como la Aguja Escarlata estás en problemas. Y sí además, está cargado de electricidad, con más razón todavía. No seas estúpida.
Me levanté y me dí cuenta que ya nos rodeaban los doce dorados. Shion se abrió paso entre ellos.
-¡Usted que sabe! ¡Es una inútil!
-¡Ojalá Ártemis te flechara, mocosa!, vociferó Shaina, furiosa.
Mu y Aiolia se palmearon la frente.
-¿Cómo dijiste, Corónide?, intervino Shion, que tenía el ceño fruncido.
El lío estaba armado.
-Dice que Shaina es una inútil enseñando y que a ella no le sirve un maestro así. Que quiere a un santo de oro, aportó Aiolia.
La cara de Corónide volvió a restallar, esta vez de mano del sacerdote.
-Le dijo a Melissia que la que ganara esto se quedaría con Milo como maestro, continuó Mu.
-Seguro planeaba inventar que Shaina no le servía como maestra, intervino Saga.
-La he visto molestar a Kiki, intervino Hyoga. Camus miró a su discípulo de reojo.
-¿QUÉ ELLA QUÉ?, estalló Mu.-Pero ¿por qué no me ha dicho nada? Kiki nunca me oculta nada.
-Porque le dijo que no dijera nada porque nadie le iba a creer, intervine yo.
-Como si eso fuera posible, querida. No eres precisamente una rosa sine spina, intervino Afrodita
-Se cree la última gota del desierto. Ya ven como se ha puesto porque alguien de menor edad y que lleva menos tiempo en el Santuario la ha vencido. Y para peores, con lo que parece ser el ataque de su constelación. A mí nadie me usa de intercambio...
-Mira quién habla, bicho...
-¿Qué? Yo puedo haber sido un arrogante, pero nunca le falté el respeto a mis maestros de esta manera.
-¡He hecho tanto por tí! ¡Y tú me lo pagas así!, dijo Shaina, cuya voz temblaba de rabia.
-Corónide, ¿qué tienes que decir en tu defensa?, preguntó Shion con la voz grave por el enojo.
Ella apartó la mirada con expresión de enojo.
-Increíble. Nunca en todos mis años en el Santuario, he visto un caso tal de insubordinación, murmuró Shion, evidentemente molesto.
-Y mejor no digo lo que ha dicho de los tres dioses, murmuró Marin, como quién no quiere la cosa.
Shion se quedó mirándola.
-Habla, Marin.
-No, ¿para qué? De todas formas, ya le fue mal, trató de zafarse la santa de Águila.
-¡Es una orden!
Ella suspiró.
-Dice que Poseidón y Athena son sólo niños malcriados jugando de dioses...y que Hades...
-¿Y que Hades...?
-No puedo decirlo, es demasiado escandaloso..., se excusó ésta.
Shion le hizo una seña. Marin se acercó y le dijo algo al oído. Éste abrió los ojos desmesuradamente y volvió a cruzarle la cara a Corónide.
-¡Es increíble tanta insolencia! ¡Se acabó! ¡Atendedla, para que se le quite el efecto de la técnica, pero después azotadla y expulsadla! ¡No la quiero ver más en el Santuario!, vociferó, mientras caminaba hacia la salida.
La vena de la sien le palpitaba con fuerza. Me anoté llevarle un té de camomila más tarde. Seguro que la cabeza le iba a molestar mucho después.
-Bueno, Mel, me dijo Marin.-parece que has ganado tú. Enhorabuena.
-Todo gracias a lo que yo le enseñé, se anotó Saga.
-¿Tú? ¿Sólo le diste clase una semana y ya pretendes haberle enseñado más que yo? No seas ridículo, se encrespó el maestro.
-Melissia, ¿por qué no me dijiste que habías descubierto ese ataque?, me preguntó Saga.
-Es que ya estabas dormido, y no creí que se repitiera, me excusé.
-Me llama la atención el ataque. Parece una mezcla entre el de Milo y el mío, intervino Shaina.
-Cierto. Podríamos catalogarlo como un ataque de picadura.
-Tengo dos teorías: una, la constelación tiene más relación con Ofiuco, talvez la armadura también se encamine a ayudarte a un ataque similar a la Garra de Trueno. Cada armadura tiene un portador predestinado o, al menos, se supone. Talvez eso sea, conjeturó Mu.-Por otra parte, el que el ataque sea parecido a la Aguja Escarlata, puede responder al entrenamiento que has recibido y a la manera en que has aprendido a externar tu cosmo.
-El asunto es que debes aprender a controlarlo, dijo Shura.
-Eso es fundamental. Si no, acabarás haciendo desastres, como nosotros, intervino Aiolia.
-Sí...como cuando Camus congeló a Saga, dijo Mu.
-¿Qué, a mí?, se sorprendió el gemelo.
-Sí, ¿no te acuerdas? Te congelé hasta las rodillas...tuvimos que decirle a Shion que te descongelara, dijo Camus.
-Sí...es que no era yo. Era Kanon.
-¿Qué, Kanon?, se sorprendió Camus.
-Sí, era Kanon.
-El asunto es que así fue como Camus aprendió el Polvo de Diamante, intervino Aiolos con una sonrisa.
-Sí, la Ejecución Aurora la descubrió congelando a Milo, se mofó Death Mask.
-Mejor no hablemos de cómo descubriste el Sekishiki.
-O Excalibur
-O la Rosa Sangrienta...
-Ya entendí, ya entendí. Debo aprender a controlarlo, intervine yo.- ¿Y cómo se llama la técnica?
-No sé, reconoció Mu.-Creo que ha habido varios santos de Serpens. Sería cuestión de preguntarle al maestro Shion y revisar los registros.
-Yo lo haré más tarde. Pensaba subir a dejarle una camomila. Debe tener un dolor de cabeza bárbaro con esto de Corónide.
-¿Te dije o no te dije que iba a terminar expulsada?, me comentó Mu.-Ahora, seguro que Shion le dará dinero para qué vuelva a Sicilia.
-¿QUÉ?, ¿esa ragazza es italiana?, se sorprendió Death.
-Sí. Por eso Shaina se llevaba tan bien con ella.
-Pues yo no, enfatizó el santo de Cáncer.
-¿Qué le habrá hecho a Kiki?
-Lo molestaba mientras entrenaba y solía decirle que para lo único que iba a servir era para ser santo de bronce.
-¿Y eso qué? Aunque Kiki llegara a ser sólo un santo de bronce, podría llegar a ser un santo dorado tarde o temprano, como sucedió conmigo y Shion, aportó Dohko.-Además, el mocoso ha recibido entrenamiento de dorado y tiene un dominio del cosmos bastante bueno para su edad.
-En realidad, lo que lo asustaba eran las insinuaciones de estar decepcionándote, Mu. Por lo mismo puede que le asustara llegar a ser sólo un bronceado.
-Es increíble, murmuró Mu, negando con la cabeza.
-¿Y qué es lo que dice de Hades, Marin?
-No voy a repetirlo, se negó ésta.
-¡Pero sí ya se lo dijiste a Shion!, protestó Aiolia.
-Pero el maestro es el maestro.
-¡Vamos, Marin! Insistió Aiolia, poniendo cara de gatito tierno.
-¡Ash...está bien! ¡Pero no lo andes repitiendo por ahí!
-Está bien, dijo Aiolia contento. Aiolos se llevó la mano a la cabeza.
-Dice que Hades y Athena...bueno, que ellos..., se cortó mirando en mi dirección
-Marin, tengo doce, pero no soy tonta. Es algo erótico, ¿verdad?
- Dice que Hades se...a la señorita Athena, dijo, censurando la palabra.
-Tonterías. Hasta hace muy poco, Hades odiaba a la señorita. Además, parece muy enamorado de la señorita Perséfone, murmuró Camus, por lo bajo.
-Es ridículo, pero no deja de ser escandaloso. ¿Y eso de que Athena y Poseidón son niños malcriados...?
-Debe ser porque Julian Solo posee una buena fortuna y porque Athena fue criada como nieta de un adinerado hombre de negocios.
-Por cierto, ¿cómo andan las arcas de los Solo?, preguntó el maestro.-Escuché que Julian había donado toda su fortuna a los damnificados por las inundaciones.
-Eso sólo lo sabe Sorrento. Según Kanon, se lo encontró muy poco tiempo después de que Poseidón fuera sellado, intervino Alde- además salió en los periódicos.
-No creo que en poco menos de medio año lo recuperase todo, dudó Shaka.
-De todas formas, pasa más tiempo bajo tierra que en la superficie. Tampoco creo que le importe demasiado, dijo Shura mientras se encogía de hombros.
-¿Y la señorita Athena...?, preguntó Aiolos.
-Eso ya es otra cosa. Ella nació aquí en el Santuario como Athena. Si alguien-recalcó Dohko, y Saga sonrió nerviosamente,-no hubiera hecho lo que hizo, Saori Kido no existiría. En el caso del emperador Poseidón, Julian Solo es su nombre verdadero. En el caso de Athena, Saori Kido es sólo un alias. Ella ya no pasa tanto tiempo en Japón, va sólo cuando no le queda remedio y su ser de diosa está cada vez más despierto. Poco queda de la Athena que vino aquí y fue herida por una flecha. En cuanto a Poseidón...a juzgar por los temblores casi diarios, también ha despertado por completo. Además, ¿eso que tiene que ver? Ni uno ni otro es menos dios por tener dinero.
-Me pregunto por qué no joderá a Hades...
-Seguro porque no tiene identidad humana. Pero ese rumorcito que se inventó...si llega a oídos de alguien allá abajo tendremos problemas.
-¿Es común que se expulse a la gente?, me interesé.
-No mucho, pero siempre hay unos cuantos expulsados. Después están los que desertan y los que se escapan. Sin contar a los que mueren, sólo un puñado logra terminar el entrenamiento, me confió Saga
-¿Dónde está Afro?, me percaté, viendo que no estaba.
-Debe de haberse ido a poner a cubierto. Odia el sol, porque no está acostumbrado. Por eso entrena temprano en la mañana o al atardecer
-¿No está acostumbrado?
-Nació en Suecia y se entrenó en Groenlandia. Saca conclusiones. Siempre fue algo solitario, por eso no salía mucho. Ahora ha tratado de salir más, pero no soporta el calor.
-Se le despelleja toda la nariz, se mofó Death.
-Ya, Death.
-Iré a verlo y de paso, le dejó a Shion ese té, dije, mientras salía corriendo hacia los templos.
-Tómate el resto del día, oí que me gritaban.
-¡La consientes demasiado, Milo!
-¡Me importa un pepino!, oí que contestaba de vuelta.
Subí los templos con buen paso. Cuando llegué a Piscis, encontré a Afro sentado en el sillón, con la nariz untada de crema y abanicándose.
-Hola, Afro.
-Enhorabuena, bella rosa, me saludó.
-¿Se te despellejó la nariz?
-Sí...me pasa siempre que salgo. ¿Por qué seré tan blanco?
-¿Puedo usar tu cocina? Quería hacerle un té a Shion, debe de estar estresado.
-Sí, pero mejor espérate, porque todavía está abajo. Cuando suba, talvez puedas atajarlo.
-Pobre maestro, soportar tanto estrés.
-No es sin justificación. Talvez lo salve la experiencia, pero aún así admite que es difícil controlar este lugar. Algo de mérito le deberíamos de dar a Saga. La señorita Athena hace lo que puede, sin embargo.
-Afro, ¿puedo preguntarte algo?, pregunté con cautela.
-¿De qué se trata?
-El maestro Milo me dijo que la señorita Athena abogó para que los resucitaran. ¿Sólo a ustedes? ¿Qué pasó con los santos de plata?
-Los santos de plata también revivieron. Lo que pasa es que no suelen estar en el Santuario, porque son los encargados de las misiones generalmente. Los tres dioses recuperaron sus ejércitos al completo, con la condición de que no se pelearan entre sí. Por eso las pretensiones de Perséfone eran preocupantes.
-Ya...es que mencionaron a un tal Orfeo de Lira, un día de éstos.
-Orfeo estaba encargado de una misión en un país africano, junto con Misty y Argol. No han regresado todavía.
-¿No están preocupados?
-Son de los más fuertes entre los plateados y Argol tiene el escudo de Medusa. Los reportes llegan con regularidad, así que supongo que están bien. Ya no deben tardar en regresar.
-¿Qué hay de los demás?
-Asterión, Moses y Babel también están en misión, al igual que Dio, Algheti y Sirius. Shion prefiere mandarlos a todos de una vez, así mata varios pájaros de un tiro. En cuanto a Jamian...saber dónde andará.
-¿Y Shaina y Marin?
-Shaina es la que comanda a los soldados rasos y la que suele comandar también a los plateados. Además, por ahora ellas son las que deben entrenar al grueso de discípulas. Necesitan estar aquí. Orfeo también suele quedarse aquí, pero está vez Shion insistió en enviarlo.
-¿Van a buscar un nuevo aspirante a Liebre?
-No lo creo. Aunque sí es cierto que Corónide no era la indicada.
-¿Qué quiso decir Perséfone con eso de que buscaría apoyo en el Olimpo para castigar a la señorita Athena?
-No todos los dioses están contentos con ella. Que Hades, Poseidón y Zeus estén de su parte no quiere decir que los otros lo estén. Es un problema. Sólo esperemos que de verdad cumpla su palabra.
-Algo me dice que sí intenta algo será por medio de Saga. Parece que a Perséfone le gusta.
-Pobres geminianos. ¡Se traen una suerte! Desde sus vidas pasadas se volvieron juguete de los dioses. Aunque en caso de Saga y Kanon fue más por su propia ambición. No se vale que ahora se hagan las víctimas. Sobre todo Kanon.
Me desplacé hasta la cocina y empecé a hervir el agua.
-No esperaba poder descubrir mi ataque particular tan pronto, reconocí
-Eres un pequeño prodigio, Melissia, me contestó él,-hasta Poseidón y seguro Hades se han dado cuenta de eso. Sí Shaka fuera celoso, estarías en problemas. Nadie ha dominado el cosmos tan rápido excepto él. Posiblemente, llegues a ser como Orfeo, que es un santo de plata pero con un poder equivalente a un dorado.
-Talvez sí logro atajar a Shion pueda preguntarle qué onda con eso.
Me senté en la silla y empecé a hacer garabatos en una servilleta.
-¿Crees que Corónide esté bien?
-No te preocupes, ella se lo mereció. De todas formas, sana no quedará. Shion se debe de haber enfurecido bastante para mandar a azotarla
Vertí el agua caliente en dos tazas y le ofrecí una. La cogió y bebió un sorbo.
Oímos los pasos enérgicos de Shion. Éste apareció en el hueco de la puerta arremangándose la túnica y con el casco en la mano. Una profunda arruga le hundía el entrecejo.
-Tome, maestro, dije, poniéndole la taza humeante delante de la nariz. Se quedó mirándome con el entrecejo todavía fruncido. Su mirada se fue dulcificando y la arruga desapareciendo. Puso el casco en la mesa y cogió la taza.
Aspiró profundamente y tomó un sorbo mientras se sentaba.
-Hades, qué estrés, murmuró por lo bajo.
-Y que lo diga, maestro, murmuró Afrodita desde el sofá.
-Siento lástima por Shaina.
-No te preocupes, pequeña. Shaina estará bien. Es una mujer fuerte, me tranquilizó Shion.
-Eeeh... ¿podríamos hablar sobre lo que hice allá abajo? No sé ni qué pensar.
-De acuerdo. De todas formas, necesito decirte un par de cosas.
Afrodita se levantó y se fue para adentro, para darnos más privacidad.
Como ya expliqué anteriormente, el ataque de Melissia es una mezcla entre la Thunder Claw y la Scarlet Needle. Todavía tiene pendiente un nombre ^^U Seguro que Shion me ayuda xD
*Rosa sine spina: Rosa sin espinas en latín. Que no se haga la santita :3
*Ragazza: Muchacha en italiano :3
Gracias a Lunacrystal, por su dibujito de la diosa Perséfone. Su DA es "Rikkua020399" por sí desean ver su dibujo. ¡Muchísimas gracias, corazón!
Espero que les haya gustado. ¡Dejen reviews y MP's! Ya estoy a uno de los 50, ¡qué emoción!
