Hola a todos/as, Primero que nada quiero pediros disculpas por casi un año de espera. Casi todas conocéis mis circunstancias personales, el niño (que ya tiene un año y está hecho un bichillo, llevar una casa y trabajar es algo que solo sabe lo que cuesta la que pasa por ello). Necesitaba un paréntesis para organizar ideas y terminar mi otro fic (un ensayo para una novela original en la que ya estoy trabajando), pero como ya he dicho otras veces nunca dejaría un fic sin terminar y aquí me tenéis de nuevo, esperando hacerme perdonar por la espera... Y aquí os dejo este preludio a la boda de Harry y Ginny, más de uno va a terminar de los nervios y eso que aun no ha empezado la "fiesta" así que ahí os dejo eso y espero que os divirtáis un rato… Parece que Piggy va a descubrir un nuevo amor en su vida.
Os recuerdo de nuevo que Piggy es un cerdo, con todo lo que ello implica. Sus pensamientos, acciones y opiniones sobre el género humano pueden herir sensibilidades por lo que no me hago responsable de ello.
En fin, que aquí tenéis el capítulo.
Como siempre un beso muy grande a todos/as los que dejáis review: (Crizagloss, Eyp, Mar 90, Minerva91, Sely Cat, Gabrielle Rickman Snape, ItrustSeverus, LilandraBlack, Summer723, Juliacesar, Kismet, Daniie Snape Malfoy, MissLuppi, LithiumGaham, Allelu, Lyla Snape, Melissa Elizabeth Granger, Dinha Prince, AnHi, fjc Nix, Sailor Mercuri o Neptune, Lunnaris Elentaris, Ginebra216, Nena10124, Valitos, Rasaaabe, Eileen Prince Snape, Twiligth-Edwella, Mistontli, Mnica Snape, KM Black, Kakapunkn666, IsaMcQuenn, Deliria Mens, Hermsp, Eileen Prince Snape, Cullen-21-Gladys, Romina Prince, Patty-Snape, Covi, Mrs Gonzalez, Diosa Luna, Ellen1ta, Diable Dreams, Fabi Green, Araceli…) A Mis mortifagas favoritas: Patty—Sly, y Anita snape, a mi gemela maligna y Beta June Magic, a mi hermanita del alma Vampi Lolita, a mi super hermana Amia Snape y a mi querida Bluemeanie76 que me soporta día a día con mis berrinches de madre primeriza.,
Y a todos los que leéis y no dejáis rewiew os mando otro también.
Encuentros inesperados
Bajó los ojos de nuevo hasta esa condenada bebida muggle. ¿Cómo se llamaba?… Capu-algo antes de no ser capaz de reprimir un bostezo. La gorda camarera carraspeó llamando su atención, la mujer lo observaba con una ceja alzada y una mueca de escepticismo en su rollizo rostro mientras pasaba la bayeta por el gastado mostrador. Resopló con frustración y volvió de nuevo su mirada hacia el sucio portal de enfrente.
Aun no entendía que era lo que le había llevado a él, el "Príncipe de los Sangre Pura", el heredero de la familia mágica más antigua de Inglaterra, a pasar gran parte de la madrugada y toda la mañana sentado en aquella cochambrosa cafetería muggle, de un asqueroso suburbio de Londres. Sus acerados ojos se estrecharon cuando la oxidada puerta de enfrente se abrió con un chirrido que se escucho hasta donde estaba sentado, pero para aumentar su frustración lo que apareció por ella no era precisamente la persona que esperaba, sino un muggle de edad avanzada con una prominente barriga. Resopló lleno de frustración y tomó otro trago de la jodida bebida. ¿Cuántos llevaba ya?… ¿Tres?
Sí, sí que sabía lo que le había llevado a aquel cochambroso lugar. Desde que la había visto moverse sobre aquel escenario, su elegancia, su porte, su fuerza, esos ojos que eran capaces de robarle a uno la voluntad como el más poderoso Imperius, simplemente no podía quitársela de la cabeza. Ya en Howgarts se había tenido como un play boy, ninguna chica de su casa o incluso de otras casas se había resistido a sus encantos, y sin embargo ella… La forma en que le había plantado cara en aquel callejón, le había dejado sin aliento… Era orgullosa, de carácter… y todo un misterio. Trabajando en aquel garito del mundo mágico, sin varita y viviendo en aquel asqueroso barrio muggle. Eso era lo que más le asqueaba, cualquiera que lo conociera y lo viera en ese asqueroso lugar creería que era presa de un confundus, y con razón… pero tantas cosas habían cambiado en los últimos dos años.
Asqueado por tanta tortura y muerte había terminado desertando de las filas del Señor Tenebroso, como había buscado apoyo en un receloso Potter, ofreciendo su colaboración como espía para la Orden del Fenix, él y Snape habían sido los que sutilmente tejieron la tela de araña con la que entretener a ese loco sanguinario mientras el trío de oro encontraban y destruían los horrocruxes. Esto y la posterior deserción de su propia familia durante la batalla habían resultado clave en la victoria sobre el Señor Tenebroso, valiéndole el perdón de para sus padres y el agradecimiento de Potter y compañía… tampoco es que le considerase como un amigo, pero si mantenían una relación lo bastante cordial como para haber sido invitado a aquella boda.
"La boda". Miró el reloj de pared sobre el mostrador, aún era pronto para llegar, a esas horas y con lo mucho que habían bebido esa noche, el novio y sus cuñados aun estarían durmiendo la mona con total seguridad.
Sus ojos grises se abrieron de golpe. La pesada puerta se había abierto y la hermosa pantera que le había hipnotizado apareció por ella, su aspecto era completamente diferente del de aquella noche. Vestía unos ajustados vaqueros y una sudadera roja que acentuaba aun mas sus felinas facciones, su larga y oscura melena recogida en una alta cola de caballo, pero lo que más le llamo la atención era la niña pequeña que llevaba de la mano.
Una niña de no más de tres o cuatro años de tez oscura y rebeldes rizos de ébano recogidos en dos coletas caminaba a saltitos a su lado. Draco se irguió en su asiento al ver como ambas comenzaban a cruzar la acera en su dirección. La veía dirigir una sonrisa radiante a la pequeña mientras cruzaban… Era la primera vez que la veía sonreír, la noche anterior su rostro había expresado orgullo, sensualidad, agresividad… era la mujer más condenadamente sexy que había visto en su vida… Pero ahora… esa sonrisa, la calidez que emanaba… Era simplemente preciosa. Se dio cuenta que las manos le sudaban y se las secó precipitadamente en el pantalón…
La campanilla de la puerta sonó y el tragó saliva.
-Buenos días Adelle. - Saludó a la camarera con total naturalidad, la niña se soltó de su mano y corrió hacia la mujer alzando sus manitas.
-¿Cómo está hoy la niña más guapa del mundo? - Contestó la mujer, aupando a la niña y besándola en la frente.
-Bien, tía Adelle. Buenos días. - Contestó con su vocecilla cantarina. - ¿Tienes chocolate para desayunar?
Draco parpadeó. Parecía que no había reparado en él todavía. "Tía". ¿Acaso también era el canguro de esa niña muggle?
-¿Qué se dice Thais? - Inquirío la joven acariciando el cabello de la niña. Esta la miró haciendo morritos.
-Por favor, tía Adelle. - La mujer sonrío dejándola en el suelo y volviendo a la cocina mientras las dos tomaban asiento tras la barra.
-Siempre tengo el desayuno favorito para mi niña. -Comentó volviendo con una jarra humeante. -Da gusto lo educada que está Thais comparada con otros niños de este barrio. No hace falta que seas tan estricta con ella.
-Mama dice que tengo que ser una señorita. - Canturreó de nuevo.
-Y lo eres mi cielo. - La gallega depositó un suave beso en la frente de la niña que bebía entusiasmada de su taza.- Eres la princesa de mama.
"Mama". Malfoy abrió la boca. "Mama". La volvió a cerrar y miró a su taza desconcertado. ¿Era su hija? ¿Esa niña era su hija? ¿Cómo era posible? Estaba seguro de que ella era de su edad… ¿Cómo podía tener una hija? … Entonces… ¿El padre?… Fue en ese momento cuando ella miró en su dirección, sintió como sus ojos dorados se clavaban en él como dos puñales haciéndolo estremecer. Su rostro hasta ese momento sonriente y luminoso se tornó una máscara de frialdad.
-Cariño, mama acaba de recordar algo, debemos irnos. - Habló precipitadamente, la niña la miró apartando la taza de su boca, llevaba la cara cómicamente manchada de chocolate.
-Pero mami, aun no he terminado… - Replicó mientras Tony cogía una servilleta de papel y le limpiaba la boca apresuradamente.
-Tony… ¿Qué pasa? - Preguntó preocupada la camarera.
No sabía cómo o por que lo había hecho, pero Draco ya se había levantado de la mesa y avanzaba hacia ellas sintiéndose como un completo idiota.
-Ya te contaré luego Adelle. - Murmuró la joven tomando a la niña en brazos y dirigiéndose a la puerta precipitadamente.
-Espera. - Pidió el Slytherin intentando alcanzarla. -Solo quería invitarte a un café.
-¡Creo que te lo dejé bien clarito anoche, niño pijo! - La chica se volvió hacia él con expresión furiosa. - Conozco bien a los de tu calaña…
-Pero…
-¡No soy un juguete que puedas comprar! - La chica salió azotando la puerta y dejando a un Draco con expresión abatida.
Tardó unos segundos en reaccionar y tratar de seguirla pero algo se lo impidió… La fornida camarera muggle lo sujetaba del cuello de su chaqueta y lo miraba con expresión furibunda.
-Creo que me debes tres capuchinos.
Draco murmuró una maldición… Dinero muggle… Nunca en su vida lo había usado y por supuesto no llevaba ni un penique encima… Miró a la mujer con expresión suplicante mientras se palpaba el vacío bolsillo… Parecía que tenía un pequeño problema que solucionar.
-PG-PG-PG-
Resopló fastidiado. Tenía hambre… Había tratado de hacerse entender por su amita, pero parecía demasiado ocupada cambiando una y otra vez el aspecto de su pelaje. Era algo que al principio le había desconcertado de los humanos, ellos y su obsesión por eso que llamaban "ropa". Con lo simple que era simplemente revolcarse en una maravillosa charca de barro, cubrir tu cuerpecito de una excelente capa de barro que te mantenía fresco y a la vez evitaba que los parásitos se pegaran a ti… Era por ello y por que el malvado cafre se estaba dedicando a patearlo cada vez que su ama entraba de nuevo al baño que había decidido aventurarse de nuevo por aquel lugar en busca de alguna nueva delicia con que llenar su estomago…
Volver al habitáculo de aquel ser de ojos saltones que había tratado de asesinarlo estaba descartado. A plena luz del día sus capacidades de mimetización quedaban muy reducidas. Pero aquel lugar era muy grande y sin duda pronto encontraría un nuevo tesoro… Simplemente se dejaría guiar por su agudo sentido del olfato… Y este había captado un exquisito rastro en un pasillo del piso inferior.
Comenzó a salivar y a mover la cola. El aroma agrio se hacía más intenso al otro lado de una puerta oscura, estaba seguro de encontrar un delicioso tesoro tras ella.
Meneando su colita se agazapó antes de atravesar la madera y aparecer directamente en su paraíso.
Apareció directamente en una guarida muy parecida a la que ocupaban su mami y el humano desagradable y feo, pero a penas iluminada por el resplandor que se filtraba tras una cortina… Avanzó sigiloso hacia un bulto que se extendía sobre el suelo… Sus ojillos oscuros se estrecharon cuando se percató de la respiración regular de aquella cosa de sucio pelaje rojizo y de los ronquidos que emitía… Llegó hasta él y lo rodeó despacio, acechándolo como si se tratase de un enorme montón de gusanos jugosos incitándole a ser devorados.
-Fr….gjjj… Garr…rrriiiii…- Gruñó aquella cosa dándose bruscamente la vuelta y quedando espatarrado panza arriba. - … Eft….fftooo… zzzzz ñññññ… - Sus orejillas se empinaron y frunció su hocico… Él era un cerdo mágico de un complejo turístico… Estaba entrenado para conocer cualquiera de aquellas burdas formas de comunicación que los humanos llamaban idioma… ¿Pero aquello…? Aquel conjunto de gruñidos no se parecía a nada que hubiera oído entre los humanos… Pero le recordaba vagamente al dialecto de sus primos de Nueva Guinea… por un momento se permitió recrearse en la imagen de aquellas jabatas de prietos jamones… Ciertamente añoraba a los suyos, pero los deliciosos manjares y el amor de su nueva mami casi conseguían hacerle olvidar a su familia… y aquello era lo que tenía delante… Un delicioso manjar…
Aquel patético ser de cabello rojizo se encontraba completamente rebozado en deliciosa y viscosa comida regurgitada, aderezada con eso que los humanos llamaban alcohol y con un suave toque de jugo gástrico… No pudo evitar relamerse de pensar en el maravilloso festín que iba a regalarse. Se acercó sigilosamente olisqueando sus empapadas ropas, aquel ser emitió un lastimoso quejido pero parecía no ser una amenaza. Comenzó a lamer con avidez el charco pastoso que se extendía bajo su cuerpo, pronto no fue capaz de contener los gruñidos de placer que surgían de su hocico mientras degustaba aquel maravilloso "pudding". Impulsivamente saltó sobre él para seguir deleitándose, lamiendo sus ropas, su cuello para terminar limpiándole la cara y el hocico a lengüetazos.
Ron gimió, se sentía como si todos los habitantes de la lechucearía estuvieran encerrados en su cabeza y como si una manada de hipogrifos le hubiera pasado por encima. Sabía que tenía que despertar… Pero… ¿Para qué?… Además… ¿Estaba de verdad dormido? … Recordaba a aquellas nenas… La forma en que se contoneaban con sus casi inexistentes prendas… Podía ver como una exuberante pelirroja se deslizaba a gatas sobre su cuerpo… Su lengua recorriendo su cuello, su boca buscando la suya… Gimió… Era tan real… Su húmeda lengua sondeando su boca, enredándose con la suya… Abrió los ojos y entonces…
SS-HG-SS-HG
Severus chasqueó la lengua y rodó los ojos con disgusto al oír el desgarrador alarido que hizo retumbar la vieja Mansión Black… Decididamente aquella caterva de orangutanes en celo no había cambiado nada después de salir de Hogwarts… Frunció el ceño ante un nuevo grito y el inconfundible sonido de algo cayendo por las escaleras… Sí, quizás si habrían cambiado pero decididamente para peor… Pero claro… ¿Qué se podía esperar de unos Gryffindors? Miró con una mueca de maldad hacia la puerta entreabierta del baño por donde podía contemplar la gloriosa figura aun en ropa interior de su esposa, de pie frente al espejo, aplicando varios hechizos sobre su rebelde cabello… Sonrió con suficiencia volviendo de nuevo su atención a los botones de su camisa nueva. Sí, podía considerarse un cabrón doblemente afortunado. No solo la vida le había dado una segunda oportunidad que no esperaba, al lado de una mujer joven, atractiva e inteligente… Sino que esta era el único ejemplo existente de vida inteligente en la casa de los leones… Mejorando a la futura novia, que para ser Weasley también había demostrado un notable desarrollo neuronal.
-¿Qué te parece así? - Le preguntó la joven saliendo por la puerta y señalando su cabello peinado hacia atrás en un recogido bajo que dejaba escapar unos sedosos rizos enmarcando su rostro, se dio la vuelta para mostrarle el efecto de los rizos cayendo sobre su espalda desnuda… Su boca se rizó en una mueca burlona… Su pelo estaba precioso… Pero más precioso y revelador era el conjunto de lencería de encaje negro que llevaba, un sujetador sin tirantes, tanga y un liguero que sostenía unas medias de seda también negras a mitad del muslo.
-Me parece… - Comenzó entornando los ojos con voz sedosa. - Que esa jodida boda se podría ir al infierno… - Hermione suspiró. - seguro que tu y yo podemos encontrar otras… interesantes… Actividades a las que dedicar el día.
-Severus Snape… -Hermione se cruzó de brazos dirigiéndole su mejor mirada de indignación… ¡Merlín! Como le gustaba que se pusiera así.- Creo que ya hemos tenido suficiente de "ESE" tipo de actividades. - Severus sonrió con malicia… En lo referente a esas cosas nunca era suficiente. - Y te recuerdo que Harry y Ginny son mis amigos, y para mi es importante acompañarlos este día. - Snape resopló.
-Si la cuestión no es la boda en sí, es este jodido circo. - Contestó haciendo un gesto de hastío con la mano. Ella arrugó la nariz en un gesto de incomodidad.
-Sí, bueno. -Empezó acercándose hacia él. -Supongo que de haber dependido de Harry habría preferido algo mucho más intimo…- Snape se volvió hacia el espejo para hacerse el nudo de la corbata… Podía hacerlo con magia, pero por algún extraño motivo seguía defiriendo el estilo muggle. - …Pero ya conoces a la señora Weasley, le hacía mucha ilusión una boda por todo lo alto…- Hermione hizo una mueca al ver la corbata que su marido trataba de ponerse. - Ahh, no. - Protestó quitándole la prenda del cuello bruscamente.
-Pero que…
-¿No esperaras ir así a la boda? -Severus bajó la vista a su ropa con indignación. Ya llevaba puestos los pantalones de un traje muggle de color negro antracita y una elegante camisa también negra, que la corbata fuera del mismo color resultaba claramente excesivo.- Pareces un funerario…- Y dejándolo con la palabra en la boca se volvió a rebuscar en su baúl. La ceja del ex profesor se disparó al reconocer otra de las prendas que su mujer le había regalado y que esperaba no ponerse jamás.
-¿Y tú no esperaras que me ponga esa cosa? - Replicó señalando con el dedo la corbata de seda granate que su mujer llevaba en la mano.
-Por supuesto… - Contestó con un respingo, sosteniendo la corbata en alto con un dedo y poniendo el otro brazo en jarras con la mano en la cadera. - Y no estoy dispuesta a discutir más, Ginny debe estar esperando que la ayude con los últimos detalles del vestido. - Severus tragó saliva recorriendo con la mirada las gloriosas curvas de su esposa. Si seguían así de ligera de ropa podían seguir discutiendo hasta mañana si hacía falta.
-"Si mama." - Contestó quitándosela de las manos y poniendo voz en falsete con una mueca burlona en el rostro. Ella le dedicó un gesto obsceno con el dedo medio y dando media vuelta se dirigió de nuevo al baño para terminar de enfundarse en su elegante vestido de fiesta. Snape continuó con los ojos clavados en su hermoso trasero. Quién le hubiera dicho que esa niña de 11 años, delgaducha, dientuda y de cabello alborotado iba a convertirse en esa deseable mujer… Y que esa mujer seria solo suya… Entonces lo recordó…
Su atención se volvió hacia aquel horroroso cuadro de un paisaje campestre que había terminado cayendo de la pared durante sus actividades de esa noche y que aun seguía bocabajo en el suelo. Miró de reojo de nuevo hacia la puerta cerrada del baño, podía oír a su mujer tarareando una canción muggle y en su rostro se dibujó una sonrisa maligna.
-Bueno, bueno… - Rezongó deteniéndose junto al cuadro. -Mira lo que tenemos aquí…-Haciendo un sencillo gesto con la mano el lienzo se levantó hasta quedar apoyado en la pared. Su oscura mirada recorrío la pintura en busca de algo que sabia debía seguir allí. Aquellas condenadas ovejas seguían pastando mansamente mientras la tenue brisa mecía las ramas de los árboles y un chucho negro paseaba entre ellas manteniendo de vez en cuando a ralla a un ardoroso macho cabrío. Los ojos del exmortifago se estrecharon mientras sus labios se rizaban en una maligna sonrisa. - Un sucio y asqueroso chucho pulgoso… - El enorme perro negro se detuvo y le desafió con la mirada mientras enseñaba los dientes con fiereza. La mirada de Snape se hizo aun más sombría. - …Un asqueroso chucho a quien ya tenía "casi" olvidado… ¿Qué pasa Black? ¿Adquiriendo las "buenas" costumbres de tu amiguito el rata?
-Ese desgraciado no es mi amigo. - Espetó Sirius Black recuperando bruscamente su forma humana y amenazando a Snape con el puño cerrado. Severus esbozó una sonrisa torcida, aun después de muerto el muy imbécil seguía siendo el mismo descerebrado impulsivo, ni lo había pensado antes de descubrirse…
-Vaya, vaya… No decías eso cuando según él, le dejabas mirar mientras te dabas el lote con todas esas chicas en la escuela… - La cara del animago se enrojeció ligeramente, Severus hizo una mueca de profundo asco.- Si, Black… Para mi desgracia el maldito psicópata cara de serpiente me obligó a soportar a ese parasito en mi casa todo el verano después de que… -Le dedicó otro gesto de desdén. - …tu "delicada" prima nos privara de tu grata compañía. A ese pedazo de basura le daba por beberse mis reservas privadas de vino de elfo, y taladrarme los oídos con vuestras "gloriosas hazañas" de juventud… - Chasqueó la lengua. - Que a Pettigrew le diera por "consolarse" mirando a los demás lo puedo entender… Pero a ti… - Lo miró de arriba abajo, el rostro del animago ya casi había alcanzado el mismo tono de púrpura que su chaqueta de terciopelo. -Que decepcionante…
-¡Maldito bastardo! -Comenzó a gritar asustando a una de las ovejas que pastaba junto a él. - ¿Que le has hecho a Hermione? ¿Un Imperio? ¿Uno de tus malditos brebajes? Conociéndola no me creo que esté con un cabrón como tú voluntariamente.- La boca de Snape se rizó en una sonrisa maligna mientras se acercaba al cuadro.
-¿Y con quien debería estar? ¿Contigo…? ¿O quizás con su amiguito el cabeza de zanahoria? Hermione es una bruja inteligente y brillante… Te puedo asegurar Black que le he hecho muchas cosas… - Susurró con voz melosa. - Y con todas ellas se ha mostrado encantada y participativa… Aunque eso ya te quedó bien clarito anoche ¿no?
Black abrió la boca para replicar pero en ese momento la puerta del baño crujió al abrirse tras ellos. Severus dejó caer el cuadro bocabajo con un golpe seco y se volvió para mirar a su esposa que ya salía por la puerta.
-"Hijo de p… Aiii". - Lanzó una disimulada patada contra el lienzo caído haciendo callar al animago. Hermione se paró extrañada y miró a su alrededor.
-¿Has oído algo? - Preguntó frunciendo el ceño. Severus se encogió de hombros con un gesto de despreocupación, la muchacha sacudió la cabeza y se acercó hasta su marido. -¿Se puede saber que haces aun así? - Le reprochó mirándole con el ceño fruncido. Él alzó una ceja mientras su mirada la recorría con deleite. El hermoso vestido verde esmeralda resaltaba sus femeninas formas de una forma espectacular. Un corpiño palabra de honor, adornado con un sencillo bordado de cristal swarosky y con un escote en picos asimétricos, acentuaba su esbelta cintura, la falda caía en capas desde sus caderas abriéndose en un elegante abanico hacia atrás. Esbozó una sonrisa satisfecha. No se cansaba de pensarlo: era un cabrón con suerte.
-Mujer, aun me queda más una hora. Ya es bastante fastidioso tener que acudir a esa dichosa boda solo mientras tú acompañas a la novia, para que encima pretendas que baje antes. - Replicó con visible fastidio. - Ella se acercó con una sonrisa ladeada y deslizó sus manos por su camisa hasta llegar a los botones del cuello que aun quedaban sin cerrar.
-¿Son celos eso que percibo, profesor? - Comentó divertida cerrando el último botón y deslizando sus dedos hasta la corbata suelta. Severus emitió un gruñido. -Ginny me pidió que fuera su dama de honor, para mí también es muy importante estar con ella en ese momento. Además. ¿Por qué no eres un "niño bueno" y acompañas un rato a Harry?….- Snape resopló con profundo desagrado. - Conociéndole debe estar de los nervios y seguro que agradece algún consejo de tu parte, al fin y al cabo hace una semana de nuestra boda. - Rodó los ojos con fastidio. ¿Acompañar a Potter? …¡JA!… Se le ocurrían cosas mucho más interesantes que hacer antes de verse atrapado en ese jodido circo… Por ejemplo emborracharse lo suficiente para poder soportarlo… Aunque eso después de saltarse "ley seca de Hermione" la noche antes estaba más que descartado.
-Mujer, ya veré lo que hago. - Contestó con un gruñido haciendo que ella esbozara una sonrisa de satisfacción. Volvió a mirar de reojo al maldito cuadro, de momento tenía ciertas cosas que aclarar con un chucho asqueroso.
-Haz lo que quieras. Te veo luego.- Suspiró ella dándole un ligero beso en los labios antes de dirigirse a la puerta. - Solo intenta… -Sacudió la cabeza… - …Solo son unas horas y luego nos iremos a casa, y estaremos solos… ¿Vale?
Gruñó como respuesta antes de verla desaparecer por la puerta. "A casa"… Llamar casa a esa alcantarilla de la calle de la Hilandera era mucho más que un halago… Pero de momento y con los ahorros que tenia de sus años como profesor no tenía nada más que ofrecerle… Suspiró y pensó en su sueño, en aquella choza de cañas, en como ella lo había convertido en el más maravilloso de los hogares. Poco importaba donde fueran, su hogar ahora era ella y con un poco de trabajo quizás esa horrible casucha podría asemejarse a uno.
-"Eso niñaaaaaaa…. - El chillido ahogado le sacó de sus pensamientos. - Si sabes lo que te conviene no vuelvas con este cabronnnnnn…"- Resopló con fuerza y su varita voló hacia su mano desde la mesita de noche. Hizo un rápido movimiento y el cuadro salió despedido bruscamente por los aires para ir a estamparse contra la pared de enfrente, sus oscuros ojos se estrecharon sobre la imagen del mago tirado patas arriba sobre la hierba.
-No merece la pena ni que te conteste Black… - Escupió acercando su crispado rostro a la tela del lienzo, Sirius volvía a recuperar la verticalidad y se sacudía unas briznas de hierba de sus ropas. - ¿Qué es lo que más te revienta? ¿Qué ella esté conmigo…o… - Sonrió con malicia antes de continuar. - …o Pensar que te espera una dolorosa eternidad de consolarte con… esas jodidas cabras? - El rostro del animago se crispó aun más. - Oh si… He dado en el clavo, ¿verdad? A ti lo que te fastidia es eso. No es el que sea Hermione, sino el hecho de que sea YO el que después de todas vuestras burlas y cabronadas tenga una mujer hermosa en MI cama y no tú… ¿Me equivoco chucho?
-Ya veremos lo que te dura. - Espetó Black con los nudillos blancos por la ira. - No sé lo que lo habrás hecho para que esté contigo, pero te dejará. ¡Mira Lily! ¿No erais tan amigos? Y sin embargo te terminó mandando al carajo. - En ese momento fue Severus el que se quedó lívido, aquella alusión a Lily Evans era un maldito golpe bajo y avivaba todas sus malditas inseguridades. - ¡Vaya! Ahora he sido yo el que ha dado donde duele ¿no?
-Cierra esa bocaza chucho asqueroso, o tendré que lavártela con aguarrás. -Le amenazó aun con la varita en la mano. - Que te quede claro, maldito sarnoso. HERMIONE-NO-ES-LILY.- Sus oscuros ojos lo miraban peligrosamente, Sirius tragó saliva y retrocedió un paso inconscientemente… Ya casi había olvidado lo peligroso que podía ser Snape cuando se le tocaba la moral, y teniendo en cuenta su sesión de voyerismo de la última noche ya se la había tocado y mucho…
-… ¡Claro que no es Lily! -Replicó con nerviosismo. - A ella no pudiste embrujarla, ¿Qué maldición estas usando con Hermione? ¡Jodido cabrón grasiento!- La crispada cara del ex mortifago se acercó más al cuadro silbando entre dientes como una serpiente.
-Veo que después de todo no tuviste tan buena panorámica anoche… - Susurró con su voz cargada de sarcasmo. -¿Te pareció acaso que ELLA estuviera hechizada? ¿Podría alguien bajo un Imperio retorcerse así? ¿Marcarme con sus uñas como a ella le gusta? ¿Suplicaría por más como lo hizo ella? ¿Sería capaz de llevar el control como lo hizo anoche? -El sudor comenzaba a deslizarse por el rostro del animago al revivir las gloriosas imágenes de la noche anterior. Esos gloriosos pechos rebotando, ese trasero que subía y bajaba ante sus ojos… Tener toda la eternidad para recrearse en esas imágenes era más que un deleite, una tortura. - Sí Black, a ella le gusta llevar el control y de vez en cuando me gusta dárselo… Ni te imaginas lo glorioso que es verla montándote a su gusto… - Snape esbozó una sonrisa maliciosa. - Tsk, tsk... Bueno chucho, con la vista que debiste tener anoche bien podrías imaginarlo… Te recreaste bien la vista con MI mujer, ¿No, escoria? - Sirius apretó los puños, rojo de ira.
-Y tú sabías que estaba allí ¿No? - El ex profesor se limitó a arquera una ceja. - ¡Puto exhibicionista! Incluso lo disfrutarías mas sabiendo que yo miraba.
-Tsk, tsk… Sabes, nunca pensé que diría algo así en mi vida. Pero me resultas tan, tan patético… -Los ojos grises de Sirius se abrieron desorbitadamente. -Sí, Black. Me das pena, todos esos años en ese oscuro agujero en Azkaban, escapar para tener que vivir bajo la apariencia de un chucho sarnoso y después recluido en esta jodida casa… Y todo para terminar así… En una insípida existencia incorpórea… ¿Cómo se siente Black?
-Hijo de puta. - Gimió el animago, una mueca maligna se dibujó en el rostro del pocionista.
-¿De verdad creíste por un momento que no me daría cuenta de tu asquerosa presencia? Si he logrado sobrevivir a 20 años de espionaje, sirviendo a un psicópata y a un viejo manipulador no ha sido solo por suerte. Casi debería darte las gracias porque tú y tus malditos amigotes hicierais de mí un jodido paranoico. - Ladró con profundo desprecio.-Por supuesto que noté tu asquerosa presencia desde que entré por esa puerta… Claro que al principio casi pensé que era manía mía… Pero luego…- Su voz se tornó casi un peligroso susurro. - ¡Merlín chucho! ¿Alguna vez te has planteado lo que es el sigilo? Hasta Hermione llegó a escuchar tus gritos, tuve que emplearme a "fondo" para que no te descubriera.
-¡Maldito cabrón! Yo seré un mirón pero tú eres un exhibicionista de MIERDAAA.- Gritó Sirius fuera de sí, una sonrisa maléfica se dibujó en el rostro del ex mortifago.
-¿Por qué? ¿Por tratar de evitarle un disgusto a MÍ ESPOSA? ¿Cómo crees que le habría sentado descubrir que el idolatrado padrino de su amigo del alma es un asqueroso y sucio mirón pervertido? - Black abrió la boca para protestar de nuevo, pero la furia contenida que veía en los ojos de Snape le hizo callar en seco. -Teniendo en cuenta tu patética situación, casi podría considerarse como un acto de caridad. Dime Black… ¿Qué se siente cuando sabes que NUNCA, jamás volverás a tener una mujer en tu cama? ¿Cómo te sentiste viéndola montarme cuando sabes que es algo que nunca tendrás? … - El animago se había quedado más blanco que la nieve y la mandíbula le temblaba visiblemente. - Y espero que de verdad disfrutases de la vista, porque ESO es lo único que vas a tener por el resto de tu inútil no-existencia. Ahora…- Su descompuesto rostro se acercó de nuevo al retrato. - SAL DE MI VISTA.
-Si crees que puedes mandarme lo que hacer estás equivocado Quejicus. - Replicó con furia. - ¡Estaré muerto pero esta sigue siendo MI CASA!
Y encima se atrevía a ponérsele chulo… Aquella era la gota que colmaba la paciencia del ex mortifago. En esos dos días, había soportado el numerito de sus suegros, las malas caras de Molly, una noche de juerga de esa pandilla de imbéciles, que el jodido lobo le vomitara encima, la presencia del condenado cerdo y darse cuenta de que su peor enemigo se dedicaba a espiar sus actividades conyugales con Hermione… Si no hubiera sido por ella le hubiera pegado fuego al puto cuadro en ese mismo momento… Su mano se cerró con más fuerza sobre la varita… Pero ahora ella no estaba.
-"Solvendo pictura." - El hechizo golpeó directamente contra el lienzo tomando por sorpresa a Sirius que cayó de espaldas al tratar de esquivarlo. Inmediatamente el árbol que se encontraba tras él comenzó a disolverse a chorretones humeantes que caían sobre la hierba dejando un borrón indefinido en el sitio donde se alzaba, el animago boqueó varias veces perplejo mientras las ovejas corrían despavoridas de lado a lado tratando de escapar.
-Tu… - Black no se atrevió a continuar cuando vio como Snape volvía a apuntarle amenazadoramente con su varita. Mascullando maldiciones se apresuró a salir del cuadro con el macho cabrío pisándole los talones.
Severus resopló antes de guardar su varita en el bolsillo del pantalón y de volverse al espejo para terminar de anudar aquella horrorosa corbata granate. A penas terminaba con la condenada cosa cuando su sentido de espía le alertó que no volvía a estar solo.
-¡Chucho asqueroso! Creí que te había quedado bien clarito… - Se volvió hacia el cuadro de nuevo varita en mano.
-¡Vaya hijo mío! No sé que me sorprende más, enterarme que te has casado o verte usar algo de color rojo. - La boca del ex profesor se curvó en una mueca de sarcasmo al tiempo que sus ojos se estrechaban escépticamente. -Quizás después de todo sí que deberías haberte clasificado para Gryffindor.
-Yo también me alegro de verte… Albus… - Gruñó con una mueca de asco, haciendo que una radiante sonrisa se dibujara en el rostro del anciano director. - Veo que Minerva ya te ha informado de la nueva situación.
-Sí bueno… Ha sido bastante "efusiva" al respecto. -Comentó el anciano con visible diversión. - Créeme muchacho que fue un acierto que estuvieras fuera de Inglaterra cuando "Corazón de bruja" publicó esa exclusiva. Ya sabes que la señorita Granger es su debilidad. Tendrías que estarme agradecido, tuve que usar toda mi persuasión para evitar que la pobre saliera a buscarte para lanzarte alguna maldición dolorosa.
-¿Igual que debería agradecerte que me hicieras pasar un infierno en el último año de guerra? - Rezongó con la voz cargada de sarcasmo, el viejo director cambió su actitud a otra más incómoda. - Porque te recuerdo que no fue gracias a ti que Potter y compañía descubrieran de qué lado estaba realmente.
-Bueno Severus ese contratiempo era inevitable, ya sabes que sin esa cobertura para el chico Malfoy y para ti, nunca hubierais podido tender esa trampa para Tom y los suyos. Fue decisivo para la victoria.
-¿CONTRATIEMPO? ¡Oh, claro! ¡La gloriosa victoria final! -Escupió con la voz cargada de rencor. -El fin justifica los medios… Estas hablando de tu asesinato, Albus, que te recuerdo me obligaste a cometer, no de una derrota de tu equipo de quidditch… ¿Contratiempo? - Bufó otra vez. Aquel año había sido un completo infierno para él, toda esa tensión, las coacciones del jodido viejo, aquella noche de pesadilla en la torre de astronomía, esos meses de aislamiento viéndose condenado a lame botas del condenado psicópata… Todo mientras seguía cuidando del pellejo del niño-que-vivió-para-joderle-la-vida-y-que-solo-deseaba-desollarle-vivo, de hecho él y su amiguito zanahorio no habían creído los informes de Draco cuando les advirtió de la última ofensiva de los mortifagos… Fue solo por el sentido común de su ya esposa que no le atacaron también durante esa última batalla.
-Pero afortunadamente todo resultó como esperábamos. -Contestó con benevolencia.
-Mas bien como tú esperabas, viejo. - Replicó con sarcasmo. - Sinceramente yo no tenía muchas esperanzas de sobrevivir a esa batalla, te recuerdo que hasta tu protegido intento maldecirme cuando le avisé de ese ataque final y de la debilidad momentánea del señor tenebroso… Y si no hubiera tenido que dejar que ese jodido psicópata acabara conmigo.
-Bueno pero todo salió bien, y por lo que veo con unas consecuencias totalmente inesperadas. - Comentó el anciano con un brillo divertido en sus ojos azules.
-Si te refieres a Hermione ni yo entiendo como surgieron las cosas, pero solo te diré que es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Así que no toleraré que me sermonees ya tuve suficiente con Minerva. - Albus asintió complacido, no es que fuera un acérrimo defensor de la Adivinación pero desde que había tratado a la señorita Granger no había podido evitar ver muchas similitudes entre ella y el estoico profesor de pociones, simplemente pensaba que eran una pareja perfecta.
-No pienso sermonearte, hijo. Y espero que Minerva termine entrando en razón, pienso que prescindir de ti en Howgarts es un error.
-Pues yo pienso que ya he desperdiciado suficientes años tratando de inculcar conocimientos en esos cabezas huecas, ahora quiero vivir y dedicarme a actividades más estimulantes. - Albus alzó una ceja, la forma en que dijo esto último denotó claramente un doble sentido.
-¿Deduzco entonces que tienes algo pensado? - Severus emitió un leve gruñido antes de contestar.
-Creo que ya te has metido bastante en mi vida estos últimos veinte años, pero sí, creo que sé en qué voy a invertir los ahorros que he acumulado a costa de esa paga de mierda que me dabas como maestro.
-Severus, muchacho, ya sabes que los sueldos de los docentes siempre los ha establecido el consejo directivo. - Contestó con forzada indignación Snape se limitó a alzar una ceja con socarronería….
-HG-GW-HG-GW-
-¿De verdad estás segura de esto? - Preguntó Hermione mientras terminaba de alisar la larga cola del vestido de su amiga, la pelirroja se giró y la miró molesta desde lo alto del taburete.
-Por supuesto que estoy segura. ¡Hermione estoy de más de dos meses! ¿Qué crees que va a decir mi madre cuando lo sepa? - La chica alzó una ceja al más puro estilo de su cónyuge. De modo que Molly aun no conocía ese "pequeño" detalle.
-No me refiero al hecho de casarte, sino a todo este jaleo. - Le replicó haciendo un gesto cansado con la mano. - Joder Ginny, hay mas invitados que en la boda de tu hermano y Fleur, la arpía de Skeeter está ahí fuera con la mitad de la prensa del mundo mágico… ¡Merlín es estresante!
-Pues a mí me encantaría una boda como esta. - Comentó con mirada soñadora Lavender. - Tanta expectación.
-Bueno quizás hubiera preferido algo más tranquilo, lo de la prensa me parece un poco… - Ginny se mordió el labio nerviosa. -Excesivo, pero ya conocéis a mama.
Hermione resopló. En esos momentos lo veía claro, en un principio tuvo sus dudas… Casarse en aquella isla, lejos de sus amigos, de su familia, pero viendo lo que veía ese día… Sin duda había sido precipitada pero había sido la mejor decisión de sus vidas… Por un instante se recreó de nuevo en aquel momento…
-Flashback-
Sorbió otro trago más de zumo de piña a través de la pajita y se reacomodó debajo de aquel cocotero… ¿Podía existir algo mejor que aquello? Tumbarse a disfrutar del sol y la suave brisa marina con un zumo en una mano y el último ejemplar de "Ars Alchemica" en la otra… Sonrió con picardía y se deslizó las gafas de sol por la nariz para poder mirar sobre ellas… Severus emergía del agua después de hacer su serie de largos diaria, en esos días le había contado que mantenía esa costumbre desde que volvió a Hogwars como profesor, nada como una sesión de natación en el Lago Negro al amanecer para mantenerse en forma para su tarea de espía y para templar sus nervios ante tanto cabeza hueca. Solo que desde que estaban juntos "otro" tipo de ejercicio físico retrasaba esa costumbre… Sí, si que existía algo mejor… Ver como las gotas de agua se deslizaban por la piel de su pareja mientras se escurría hacia atrás el empapado pelo negro… Dio un resoplido al sentir como sus mejillas se encendían violentamente… Llevaban más de 10 días juntos y antes un año atrapados en ese sueño tan real y aun se admiraba del estupendo físico que su ex profesor escondía bajo su túnica. Siguió con la vista clavada en él mientras caminaba hacia ella, usaba un bañador-bermuda largo y suelto de color negro pero al estar mojado se adhería a sus largas piernas y a otras partes muy reveladoras de su anatomía como una segunda piel.
Severus se paró junto a ella mirándola con una expresión divertida en el rostro.
-Me pregunto en qué piensas gatita. -Ronroneó dejándose caer perezosamente a su lado, ella suspiró.
-En lo mucho que voy a echar de menos esto cuando volvamos. - Contestó con desgana.
-Sí, tú y tu afición al sol, la playa y la piña colada. - El sarcasmo era más que patente en su voz. - Sin contar esos festivales nativos tan "vistosos".
-Bueno, no te negaré que me gusta esto, pero hay algo que aun extrañaré más. - Sus ojos color miel brillaban visiblemente.
-¿Esta diciéndome señorita sabelotodo… - Susurró en su cuello. - que va a extrañar a este viejo decrepito?
-¡OH SEVEUS SNAPE! ¡Puedes ser cualquier cosa menos viejo decrepito!- Le golpeó el pecho fingiendo enfado. - Se que te burlaras de mi, pero… La verdad es que… Estos días… ese sueño mientras estuvimos en coma… Es como…- Snape alzó una ceja con socarronería. - No sé, me he acostumbrado a ti… Cuando volvamos… Bueno, han pasado muchas cosas durante el año en que hemos dormido, va a ser como empezar de cero y luego… la prensa ya sabe lo nuestro… - La otra ceja se alzó también. - … Están mis padres, la gente que nos conoce… ¡Merlín Severus, la directora McGonagall te ha mandado un vociferador!
-¿Y te preocupa lo que ellos piensen? - preguntó con gravedad, ella negó con la cabeza.
-No me importa lo que piensen… Aunque si me molesta que hablen mal de ti… No tienen ni idea de lo que pasó… -Tomó aire. - …O de la clase de relación que tenemos…
-¿Y qué clase de relación esperas? - Preguntó de nuevo sin evitar una mueca de diversión.
-Bueno, se que tenemos buen sexo… - Se mordía el labio inferior con nerviosismo. - …Pero… no creo que sea solo eso, estamos a gusto juntos, tenemos las mismas inquietudes intelectuales, y… en fin… supongo que… Nos queremos ¿No?
Severus no contestó se limitó a esbozar una sonrisa sarcástica. Por supuesto que la quería, nunca se había permitido soñar con un futuro y ahora era incapaz de imaginárselo sin ella.
-¿Y si no pudieran dudar de la naturaleza de esa relación? - Hermione le miró con los ojos muy abiertos.
-¿Qué quieres decir?
-Casémonos. -Lo soltó como si no tuviera la menor importancia, ella abrió la boca perpleja. - Sí. Si crees que van a tratar de meterse en nuestra relación, demostremos que nos importa un comino. ¡Casémonos! ¡Aquí! ¡Mañana! A ti y a mí no nos importan los convencionalismos, el gran chaman local puede unirnos en una ceremonia mágica, Alan y Kathlin estarán encantados de ser nuestros testigos. Eso acallaría muchas bocas cuando volvamos. ¿Qué dices?
-Bueno la verdad es que… - Se rascó la nuca pensativa. - Siempre había imaginado que sería de otra forma… No se… ya sabes el momento en que me pidieran matrimonio.
Severus esbozó una tenue sonrisa, su varita voló hasta su mano y realizó una serie de hechizos no verbales. Un resplandor los envolvió a ambos, seguido de un fuerte tirón en las entrañas. De pronto Hermione se vio de pie en un hermoso jardín, llevaba su vestido de gasa azul celeste, parpadeó al percatarse que Severus estaba de rodillas frente a ella ataviado con su eterno traje negro y sostenía una cajita de terciopelo rojo en las manos.
-Hermione Granger, me harías el mago más feliz de este mundo si aceptaras ser mi esposa. - La caja se abrió y mostró un precioso solitario de brillantes engarzado en oro blanco, Hermione dejó escapar el aire en un suspiro.
-¿Esto ya lo tenias planeado, verdad? - Preguntó con una sonrisa nerviosa en el rostro, Severus se limitó a encogerse de hombros y hacer un gesto de suficiencia. - Pero… ¿Y mi familia? ¿Y mis amigos? Debería contar con ellos yo…
-Has dicho que no te importaba lo que pensaran los demás. - Hermione se mordió el labio sin dejar de mirar la joya.
-¡Oh! ¡Severus, eres y siempre serás un jodido tramposo! - No pudo evitar empezar a reírse contagiando al ex mortifago. - ¡SIIII! - Chilló. - ¡Rayos, SIIIIII! - Snape no esperó más la abrazó por la cintura al tiempo que se ponía de pie y empezaba a girar sujetándola en el aire. - SIIIIIIIIIIII. - Chilló de nuevo. - Quiero ser tu mujer. ¿Pero qué dirán los demás?
Snape se detuvo y la miró con gesto teatral.
-Francamente querida, me importa un pito.
Si, aquello había sido una locura pero una locura maravillosa y una locura que viendo lo visto había sido un acierto. Ni ella ni Severus habrían soportado un espectáculo como aquel.
-Bueno, creo que ha llegado el momento. -Resopló la pelirroja tratando de tomar aire, bajando el velo sobre su cara y Hermione la ayudó a bajar del taburete.
Sí, había llegado el momento de salir a la arena y lidiar con los leones….
