"Seductora Inspiración"
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Summary: Ella necesitaba inspiración y él parecía ser una fuente suficientemente dulce para proveérsela, el problema era que... ¡era gay!
Capítulo 11
"Sutil Invitación"
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Las manos de Naruto acariciaban los costados de Sakura con lentitud, casi de forma parsimoniosa mientras mordía con suavidad el cuello femenino.
Sakura podía sentir los músculos de Naruto tensos bajo sus dedos curiosos, no dudo siquiera un segundo en mover milimétricamente su rostro cuando él alzó brevemente el suyo buscando sus labios.
Quería arrancarle la camisa y poder tocar a libertad centímetro a centímetro cada retazo de la piel bronceada del rubio. Sentía la urgencia de sentirlo piel a piel, ¿sería igual que el toque de sus manos? Lo dudaba.
Naruto apartó sus labios de los de ella para volver a bajar hasta el cuello femenino y morderla suavemente mientras sus manos alzaban en su totalidad la camiseta de ella, se moría por tocar y acariciar a plenitud su cuerpo; Sakura contuvo un jadeo e incluso sus manos se detuvieron, estáticas, en los hombros masculinos.
La sintió tensarse bajo sus manos y no pudo evitar el detenerse y alzar la mirada para buscar los ojos de ella, sus mejillas estaban sonrojadas y su respiración estaba entrecortada; a pesar de notar el deseo en su mirada sentía una especie de rechazo de su cuerpo.
Sakura abrió sus ojos con sorpresa cuando Naruto tomó sus manos para sostenerlas por encima de su cabeza.
—¿Qué...? —parpadeó, sorprendida.
—Quiero... —Naruto la miraba con el ceño ligeramente fruncido —que estés segura, completamente segura, tanto tu mente como tu cuerpo —la voz le salía baja y ronca, al igual que un tanto entrecortada.
—Tú... —Sakura respiró profundamente para tomar aire —¿de verdad te vas a detener si te lo pido justo ahora? —hizo énfasis en la última parte mientras sus ojos pasaban del rostro masculino hacia abajo, justo donde se destacaba la hombría del rubio más de lo normal; Naruto siguió el curso de su mirada y soltó una risa sin gracia.
—Tú cuerpo ya me lo ha pedido —suspiro, notando la confusión en la mirada de ella —tú cuerpo ahora mismo está tenso, como —trató de encontrar la palabra que definiera lo que quería expresar —como si me rechazará —finalizó, encogiéndose de hombros.
Sakura sentía su corazón latir en sus costillas con fuerza, una parte de sí pedía que le dijera que solo estaba imaginando cosas, pero por otro lado, sabía que él tenía razón. Su cuerpo había respondido por instinto al percibir que podrían (quizás) llegar mas lejos.
—Yo... —pasó saliva, sintiéndose totalmente indefensa —... lo siento —musitó. Naruto cerró los ojos un instante y soltó el aire con lentitud.
—Quiero que tengas algo en claro —abrió sus ojos, buscando su mirada —podemos llegar lo más lejos que quieras, aún cuando yo me esté muriendo de deseo si me dices que pare lo haré, algo como esto tiene solución —soltó una de las manos de ella y con su mano libre acarició la mejilla femenina con sus nudillos —tener relaciones ahora y que mañana te lamentes de ello no lo tiene —el pulso le latía desaforado en el cuello y su mirada era más clara de lo que recordaba haberle visto y supo que no mentía.
Ese hombre realmente se iba a contener hasta el final por ella, ¿por qué? Repentinamente sintió unas inmensas ganas de llorar no sólo por ella sino también por él.
—Probablemente me odies después de esto —murmuró con voz ahogada, apartando la mirada tratando de normalizar su voz y apartar las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos.
Impotencia. Lo que sentía era impotencia y enojo contra sí misma.
—No —Naruto le volvió el rostro hacía sí y apretó la mandíbula cuando una lágrima solitaria escapo y se deslizo por la mejilla de ella —Sakura-chan, te odiaría si hubieses seguido con esto en contra de tu voluntad —le limpio la lágrima con ternura —pero no puedo odiarte cuando has sido sincera —sacudió su cabeza—. Lo que yo quiero saber realmente es porqué rehuyes —Sakura aguantó la respiración —quiero saber quién te lastimó tanto que temes de tu propia sensualidad, al contacto de otros —la mirada de él no dejaba lugar a réplicas y ella no se sentía con las fuerzas suficientes para oponerse a ello.
—Naruto... —empezó ella.
—Usaré tu baño antes de que hablemos —liberó la otra mano de ella y le deslizo la camiseta hasta cubrir su torso hasta ocultarlo completamente —¿es igual que en el apartamento de Gaara, a la derecha del pasillo? —Sakura asintió quedamente y él sonrió tenuemente —regresaré en breve —y se puso de pie cuidando de no llevársela en el proceso, salió trastabillando un poco y Sakura se sintió repentinamente desprotegida, vacía.
Quería gritar de exasperación y jalarse los cabellos, soltando un gruñido de frustración se echó los cabellos hacia atrás. Su cuerpo era un traidor, aunque su mente sabía que no era Sasuke, a su cuerpo le daba igual, simplemente se detendría cuando sintiera "peligro".
—Porque sigues siendo una mujer frígida, Haruno Sakura —murmuró para sí misma con rabia, queriendo hundirse en el sofá.
Tenía junto a sí a este hombre capaz de aflojarle las rodillas y de ponerla a pensar en mil cosas, que la hacia reír y que la volvía loca con cada sonrisa y cuando se deciden a ir más lejos, PAM, viene su cuerpo y reacciona de forma involuntaria.
¿Qué le diría? ¿Cómo podría explicarle porqué era así? ¿Quién la había convencido de ser así? Hablar de su pasado con Uchiha Sasuke era algo que ella no esperaba se diese tan pronto, sino jamás. Podría pedirle que lo dejarán para otro día pero...
—Lo siento, tuve que usar tu toalla —Naruto se colocó junto a ella, secándose su rubia cabeza con la toalla de forma profusa. Se había acomodado la camisa y (lo miró de arriba a abajo) todo parecía estar bajo control.
—N-no hay problema —se aclaró la garganta, ¿cómo podía lucir tan tranquilo y calmado? Ella estaba a punto de salir volando.
—Entonces, pequeña Sakura —Naruto alzó las piernas de ella y se sentó de nuevo en el sofá, colocando las piernas femeninas en su regazo—. ¿Cómo surge esté versus entre tu mente y tú cuerpo? —le preguntó con calma, mientras se secaba el agua del cuello.
—¿Porqué...?
—Porque quiero saberlo, porque creo que es lo justo. Vamos a tener todo este tiempo para nosotros, para conocernos —sacudió su cabeza —y créeme que no me gustaría llegar al punto sin retorno y sentir que me rechazas, y si llegas a hacerlo, quiero saber el por qué.
Sakura mordió inconscientemente su labio inferior, podía decir que él no tenía derecho a saberlo, pero se le antojaba estúpido, ¿qué derecho tenía ella de negarle la respuesta cuando él se había contenido todo ese tiempo por ella?
—Es algo...
—No importa si es ridículo, largo o sinsentido —la miraba con decisión en la mirada, él no se iba a mover de ahí hasta que le dijera —quiero saberlo, quiero ayudarte —concluyó con suavidad.
Había algo en su tono que parecía doblegarla, que la incitaba y la derretía por dentro. Acarició su rostro con sus manos y soltó el aire inflando las mejillas en el proceso.
—Está bien, te lo voy a contar —echó alguno de sus mechones hacia atrás —pero no es algo divertido.
Naruto negó suavemente con su cabeza.
—No pensé que lo fuera, no voy a juzgarte por nada de lo que digas, yo —miró brevemente al techo —solo quiero saber —musitó.
—Es usted un hombre muy curioso, Uzumaki-san —ella esbozó una tenue sonrisa que no alcanzó a sus ojos—. Yo estaba comprometida hace unos años atrás con un hombre llamado Uchiha Sasuke...
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Estornudo una, dos, tres veces seguidas y frunció el ceño.
¿Le iba a dar gripe? Esperaba que no, aunque con tanto polvo levantado de esos documentos no lo dudaba. Pensando en el almuerzo de ese día, podía aseverar que su padre se había mostrado menos frío que la última vez que se habían visto, ¿por su madre, quizá?
Sasuke negó suavemente con la cabeza y sacudió el polvo de la portada del archivo que tenía en manos.
—Definitivamente tengo que convencerlo de que me deje hacer una copia de todo esto en la nube —murmuró con el ceño fruncido aún. Empezó a hojear el archivo con ojo crítico.
Impuestos pagados. Bonos de los empleados. Cierre del año. Bueno, debía admitir que aunque fuese de una forma tan arcaica su padre tenía todo aquello bien organizado.
Mantuvo el ceño fruncido mientras veía la fotografía familiar en su escritorio. ¿Qué había operado ese ligero cambio de su padre hacia su persona? No es que fuese cariñoso pero sí menos arisco.
¿Podría ser que veía su real empeño e interés en ser su sucesor? Se rascó la nuca y estornudo dos veces más. Bufó, molesto y sacudió la cabeza, quizás estaba pensando demasiado las cosas, decidió ponerse de pie e ir a tomar algo para la gripe, solo por las dudas.
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—Me gustaría poder decir lo mismo sobre Matsuri —Gaara se mantuvo totalmente inexpresivo mientras escuchaba a su hermana por la otra línea.
—¿Qué desea ahora? —Temari le recriminó el ser permisivo al notar la ligera burla en el tono de su hermano menor.
—Dice que no puede esperar a la noche de bodas —Gaara se atragantó con el agua que estaba tomando y Temari rió a carcajadas—. Estoy bromeando, ¡solo estoy bromeando!
—Te pediré que mantengas esas burlas a raya —pidió Gaara, limpiándose el agua de la comisura con una servilleta —me hacen pensar cosas que prefiero mantener controladas —musitó.
—Lo siento —Temari se aclaró la garganta pero el rastro de la risa se percibía en su tono —pero la verdad es que Matsuri ha estado bastante incontrolable en estos días, un día quiere las flores en un sitio y al siguiente quiere las flores de otro color y otro sitio —se acarició las sienes.
—Es el estrés post-boda, tenle paciencia —la rubia notó el deje de súplica en el tono de su hermano menor y asintió.
—Suele suceder, estoy pensando en amarrarla hasta que llegue el gran día, porque la abuela Chiyo ya no puede perseguirla con el bastón —y ambos rieron.
Platicaron un poco más sobre la vida de su hermana, los preparativos y los asuntos de la empresa. El menor de los Sabaku disfrutaba de aquellas pláticas con su hermana, jamás se aburría, además, Temari conocía el negocio desde dentro.
Se despidieron y colgaron a la vez. Gaara movió su cuello de un lado a otro, liberando la tensión acumulada en aquella zona y se pasó una mano por sus cabellos.
Dentro de poco tendría que dejar esas horas extras en la oficina para pasarlas en casa con su esposa y la idea no le desagradó para nada, reconoció.
Se permitió esbozar el fantasma de una sonrisa antes de ponerse de pie y dirigirse a la pequeña habitación que tenía en su oficina, aquella seria de las últimas noches que utilizaría la misma y debía aprovecharla al máximo.
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—Tienes cara de querer matar a alguien, Karin-chan —la pelirroja alzó la mirada al escuchar a su tía hablarle.
—Ah, no es nada, la verdad —Karin volvió la mirada a la pantalla de su cámara fotográfica —es solo que no me siento conforme con las fotografías que tomé hoy —volvió la mirada hacia la cámara digital entre sus manos.
—¿Personas? —Karin asintió y Kushina suspiro de forma leve—. Nunca es fácil, ni siquiera para los que queremos ser paparazzi con nuestros modernos smartphones en estos días —y Karin rió.
—Realmente es más difícil de lo que pensaba, hay que saber tomar ángulos, expresiones y siento que no lo he logrado —Karin dejo la cámara sobre la mesa y acarició el puente de su nariz, quitándose los lentes en el proceso.
—Vamos, el mundo no se hizo en un día, y además, es tu primera vez queriendo dedicarte de lleno a ello —Kushina tomó asiento junto a su sobrina —te especializaste en fotografía pasaijista, donde los modelos no se mueven tanto y no son tan complicados como una persona.
Karin resopló pero sabía que su tía tenía razón.
—Un paso a la vez, ¿verdad? —murmuró Karin mientras Kushina tomaba la cámara entre sus manos, examinando las fotografías.
—Tienes razón, uno a la vez pequeña —Kushina pasaba las fotos sin mirarlas mucho —y bueno, esta no está tan mal —y le pasó la cámara con la fotografía en cuestión—. La paciencia te traerá grandes recompensas, no lo olvides —se puso de pie y besó la coronilla de su sobrina antes de irse a su habitación.
—Lo dice la mujer que parece la personificación de la impaciencia y la hiperactividad —rió Karin por lo bajo, sintiendo un inmenso amor hacia ella y su tío Minato, una cosa iba de la mano de la otra, suponía. Se colocó sus lentes y volvió sus ojos hacia la fotografía que su tía le señalaba.
Allí en cuestión estaba un hombre de aspecto melancólico, su rostro era duro más sus labios pujaban para esbozar un pobre intento de sonrisa, los pétalos de cerezo parecían llover sobre sí, creando una lluvia color rosa a su alrededor, pero a pesar de intentar lucir animado, de que estaba bañado en el color los cerezos, su melancolía parecía evitar que la calidez y ternura de los cerezos le envolvieran realmente.
¿Cuándo había tomado esa foto? Hizo memoria, los cerezos habían estado a poco más de la mitad de su camino, luego de eso había tomado más fotos y cuando se acercaba al almuerzo, entonces tropezó con... Amplio la imagen un poco más y sus cejas se unieron al fruncir el ceño de forma tan profunda.
El "imbécil del otro día", acercó más la foto y, definitivamente, era ese idiota. Quizás había tomado la foto a la volada cuando se detuvo a mirar los cerezos, ciertamente sí había notado que había alguien allí, pero ni se había fijado a pesar de que su misión inicial era fotografiar a las personas.
Suspiro y admitió que la foto realmente era buena, a pesar de haber sido una totalmente random, sacudió la cabeza y decidió seguir intentándolo al día siguiente, empezó a recoger la cámara y sus lentes para guardarlos en sus respectivos estuches.
Aunque mientras lo hacía, no pudo evitar el preguntarse al menos por un breve instante, el porqué de la expresión del maleducado.
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Se quedó con los brazos abiertos de par en par en medio de su enorme cama mientras miraba al techo, rememorando su conversación de apenas horas con la mujer de cabellos rosados y verde mirada.
Acomodó su cabeza varias veces en la almohada para tratar de encontrar confort pero solo se sentía más y más incómodo, a pesar de haber estado un buen rato bajo la ducha la tensión en sus hombros no desaparecía y tampoco la rigidez de su mandíbula.
—¿Cómo podría alguien...? —se cubrió los ojos con una de sus manos, incrédulo.
«Tuvimos una relación de años, mis padres lo aprobaron a pesar de su fama de Playboy y los suyos aguardaron con la esperanza de que yo pudiera cambiarlo...»
¿Qué había sido aquello? ¿Aceptarlo a pesar de su fama, que ella podría cambiarlo? Cada vez que rememoraba sus palabras le daban ganas de golpear algo.
«Todo terminó porque lo encontré al salir del club de Yamato-san con otra mujer en brazos, fue todo un shock constatar mis dudas, era una mujer bellísima, de esas que te hacen preguntarte porqué no eres como ellas y mayor, cuando se volvió a mirarme cuando lo llame puso cara de póker y se encogió diciendo "es que eres muy fría en la cama, Sakura"»
Jamás iba a olvidar su expresión en ese momento, como si estuviera viviendo el momento de nuevo, como si las palabras de ese desgraciado fuesen reales.
¿Qué clase de hombre daña de tal forma a una mujer? Había cerrado su mano en un puño, ¡serle infiel! Aquello era algo que no se le pasaba por la cabeza.
«Nuestra relación tampoco fue de flores y citas al cine o a bailar, Sasuke se concentraba en trabajar y salir con sus amigos hasta altas horas de la noche y yo me concentraba en visitar el hospital a hacer rondas y seguir escribiendo mi segundo libro, en ese entonces me halagaba tener un hombre tan guapo conmigo pero la emoción pasó pronto, ni física ni emocionalmente él lograba llenarme y eso me frustraba y quizás a él también».
Le sorprendida que Sakura hubiese estado tanto tiempo con un tipo como aquel, era un canalla de primera.
«De algún modo, empecé a retraerme en torno a lo sexual, porque nunca se hacía lo que yo quería, sino lo que él quería, aunque trataba de hacerle frente, de alguna manera terminaba cediendo a hacer lo que quería, hasta que deje de insistir un día y de ahí detonó que fuese frígida, alegó que fue gracias a mi comportamiento en la cama fue que busco placer en aguas más cálidas»
Se sentó, aquello lo tenía de mal humor, ¿aguas más cálidas, era en serio? ¡Pero si había sido por su propia culpa! ¡El Uchiha se había buscado esa frialdad para sí! Ahora tenía que lidiar el con el daño que ese imbécil había dejado.
«Lo que más me dolió fue que no fue tras de mí cuando me marche de allí sin decir nada más, regreso al día siguiente al apartamento que compartíamos como si nada hubiera pasado y cuando quiso tocarme para "hablarlo" lo golpeé en pleno rosto, le dije que no quería volver a saber de él jamás en mi vida y que podía meterse el anillo donde mejor comprendiera, tomé mis pocas pertenencias y salí de allí hasta hoy»
Agradecía con el alma la sinceridad de ella, a pesar de que era notorio que le era incómodo y doloroso hablar de ello, ella había estado jugueteando con sus manos entrelazadas mientras hablaba, sus dedos habían estado fríos casi todo el tiempo, había sentido unas ganas increíbles de querer golpear a aquel hombre cuyo rosto no conocía.
Comprendía el rechazo de su cuerpo a pesar de desearlo, era la forma de protegerse de poder desear y no tener. Le había costado un esfuerzo enorme no abalanzarse sobre ella y prometerle que él no sería igual, que las cosas serían diferentes; aquello no era lo que ella necesitaba escuchar, de algún modo, percibía que decirle esas palabras justo en ese momento habría sido demasiado comprometedor.
Se tronó los dedos y volvió a echarse en la cama, esta vez de lado, metiendo una de sus manos bajo la almohada. ¿Cómo podría ayudarla a relajarse consigo? Cerró los ojos recordando la tersa sensación de su piel en sus dedos, la redondez de sus pechos, la exquisitez de su fragancia, gruñó y se dio la vuelta.
Había estado cerca, muy cerca de romper el acuerdo, sus propias reglas pero cada vez que estaba con ella la sensación de necesitarla solo parecía acrecentarse, bufó con los dientes apretados y se forzó a cerrar los ojos.
Aunque durmió, tuvo un sueño intranquilo, donde el pensamiento de cómo sería hacer el amor con ella rondaba de cuando en cuando al espantarse cada cierto tiempo.
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Sakura apagó el despertador antes de que siquiera sonara, había despertado unos veinte minutos antes, a pesar del poco tiempo que durmió, se sentía descansada.
—"Gracias por contármelo, Sakura-chan" —la voz rasposa de Naruto seguía filtrándose en sus oídos y su mirada solemne seguía sorprendiéndola, aún con sus ojos cerrados.
Había esperado rechazo o algún sentimiento similar y lo que recibió la dejo increíblemente sorprendida. Su mano apretando la suya, su mirada cargada de comprensión y sus escuetas palabras:
—"Ahora yo estoy contigo" —no quería darle un sentido errado, pero se había sentido segura, lo había sentido más cerca de sí en ese momento que si hubiesen estado desnudos, piel con piel.
Sus palabras parecían encerrar las mágicas palabras "te protegeré" y de algún modo lo creía, ¿porqué lo hacía con tanta facilidad?
—¿A dónde nos estamos dirigiendo, realmente? —se dio la vuelta en la cama y dejó escapar el aire con lentitud. El día anterior en su mente había tenido la mayor disposición de enredarse con él pero su cuerpo había tenido una reacción distinta.
No pudo evitar comparar reacciones, de haber sido Sasuke se habría levantado y la habría mirado fríamente alegando que debía cambiar esas formas, al contrario del rubio, que se refreno a sí mismo y pidió escuchar sus motivos y, no obstante a ello, había dicho que ahora estaba más ansioso por poder estar con ella.
Más ansioso. Se cubrió el rostro con la sábana, sonrojada mientras sonreía de forma tonta.
«—Y mira que sí que te deseo, pero no voy a forzar a tu cuerpo, lo voy a mimar poco a poco» aquellas habían sido sus palabras antes de besarla suavemente. Ella era la escritora pero admitía que el Uzumaki sabía expresarse muy bien.
Siguió sonriendo al salir de la cama y también cuando entro a la ducha para alistarse para ir al gimnasio.
Siguió haciéndolo mientras el pensamiento de que el ser deseada era una sensación bastante agradable.
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Se estaba comiendo las uñas. Ella, Yamanaka Ino, la mujer que no conocía de esas mañas y siempre le discutía a su mejor amiga por ese pequeño tic, estaba padeciéndolo justo en ese momento mirando la espalda de su novio.
—¿Crees que estará listo a tiempo? —vio como Sai bajaba sus hombros, clara señal de que había suspirado aunque el pincel en su mano nunca se detuvo, ni por un segundo.
—Cariño, es el regalo de cumpleaños de tu madre, lo voy a tener listo —y sacudió un poco su cabeza mientras esbozaba una sonrisa que ella no podía ver.
—¿Porqué no lo habías terminado antes? —gimió ella, ahora con los brazos cruzados. Sai detuvo el movimiento de su mano y se volvió hacía ella.
—Porque teníamos la presentación de arte y querías que la pintura anterior fuese exhibida —enarcó una ceja —y cuando volviste a recordarme la pintura, fue en circunstancias muy comprometedoras —añadió, pícaro, provocando un sonrojo en ella.
—¿Me quieres culpar a mi? —ella entrecerró sus azules ojos y Sai echó la cabeza hacia atrás, empezando a sentirse tenso, así que le hizo una seña de que se acercará, Ino frunció el ceño, pero se acercó.
—Ino, ¿estás buscando pelea conmigo? —ella le miró sin comprender y él hizo desaparecer todo atisbo de sonrisa en su rostro—. Desde que te mencioné el otro día sobre el matrimonio has estado muy a la defensiva.
—Yo... ¡Claro que no estoy buscando pelea, tonto! —ella fue a retroceder pero Sai la tomó de la mano.
—¿Segura? Porque parece que quieres una excusa para huir y, solo te lo voy a repetir, por si no lo has captado: no iré a ninguna parte —alzó el pincel con su otra mano —y si quieres pelearte conmigo, quiero que sea por algo justificado, no por una idea de un posible matrimonio.
Ino iba a reclamar algo pero las palabras se quedaron muertas en sus labios entreabiertos al sentir la fría punta del pincel con pintura negra en su mejilla izquierda.
—S-Sai... —empezó.
—La pintura del cuadro familiar estará a tiempo, nunca te he fallado, ¿verdad? —le pinto la otra mejilla y esbozó una sonrisa que a ella le aflojó las rodillas a pesar de querer golpearlo por estar pintándole la cara.
—¿Porqué me estás pintando cara? —preguntó Ino enarcando una de sus rubias cejas.
—Porque creo que es un motivo más justificado para que pelees conmigo que el tema del matrimonio, además, así te olvidas de tu nueva manía de comerte tu esmalte —añadió, apartando el pincel del rostro de ella mientras se aguantaba una carcajada, le había pintado bigotitos.
—Así que lo consideras más justificado, eh —le quitó el pincel de las manos —y seguro que ahora debo lucir como la Mona Lisa —añadió con sorna mientras le pintaba un círculo alrededor de un ojo, le apartó unos mechones de su negro cabello de la frente y le pinto una carita feliz.
—No hay nada que se justifique más que hacer las cosas por el arte y el amor —y rió, fue una risa corta y cargada de calidez, como pocas veces solía hacer.
—Ya que tenemos nuestra pequeña discusión con pintura negra en la cara, ¿cómo piensas hacer las paces conmigo? —espetó ella, alejándose un poco para ver qué tal le había quedado el bigote que le había hecho y no pudo evitar reír.
—Espero que me hayas hecho quedar como Johnny Depp, al menos —espetó, burlón al notar que ella reía de forma natural, como hacia días no pasaba en su presencia —pero ya que vamos a reconciliarnos por igual, lo justo sería un beso por la paz —Ino procuro alzar su mano con el pincel para evitar pintarlo más cuando él la pegó a sí, buscando sus labios.
Los labios de Sai eran cálidos y suaves, a pesar de que el pintor no daba la impresión de ser ni una cosa u la otra, cualquiera diría que un beso del moreno seria frío y mecánico, pero era realmente todo lo contrario. Logró separar sus labios e invadir su boca con dulzura, como si temiera romperla, sintió que el cuerpo de ella se relajaba bajo sus dedos y habría entonado el himno de la alegría de no haber tenido la boca ocupada en ella.
La mano libre de Ino se entretuvo con el cabello de la nunca de Sai, buscando profundizar más aquel beso. En un pequeño respiro, él se permitió verla, toda belleza y exquisitez extasiada por aquel beso y la decisión que había tomado días atrás solo se reafirmó más.
Olvidaría completamente el asunto del matrimonio con Ino, estaba más que dispuesto a estar por siempre con ella en unión libre con tal de que su expresión aterrada ante la mención del matrimonio no volviera a aparecer jamás en su jovial rostro.
Lo había decidido así, a pesar de que no era lo que quería y que el anillo de compromiso que tenía le quemará desde el bolsillo de su holgado pantalón.
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Sakura se quitó la barra de la espalda después de su sesión de «Lunges» y respiro profundo, antes de dar un único trago a su botella de agua, se secó el sudor de la frente y con la toalla alrededor de su cuello se dirigió a la máquina de aductores y recordó las indicaciones de su instructor de empezar con una sesión de 10 y luego ir aumentando.
Acomodó la botella de agua y la toalla junto a esta, aferró sus manos a las barras y apoyo su cabeza en la base detrás de la misma y movió sus muslos aferrándose con fuerza a las barras.
Las primeras cinco fueron las más difíciles, pero ya luego tomando la pausa de un minuto y aumentando la meta, le fue un poco más fácil a pesar de sentirse más cansada.
Completo su ronda de sesiones y no pudo evitar devolverle la sonrisa a Rock Lee cuando le saludo.
—¡Así que ha venido con todo hoy, eh, Sakura-san! —le saludo enérgicamente, ayudándola a ponerse de pie.
—Veo que tiene los ánimos por las nubes —sonrió Sakura.
—¡La llama de la juventud siempre debe arder! —explicó con emoción y a Sakura le recordó a alguien, aunque no supo discernir exactamente a quién.
—¿Y va a tomar su práctica de boxeo hoy? —vio que el enérgico pelinegro negaba con su cabeza y señalaba el área de barras fijas.
—Me toca ayudar en esta área por hoy —indicó y Sakura asintió en comprensión—. Si desea alguna instrucción sobre el ejercicio de barras, no deje de avisarme —ella inclinó su cabeza mientras murmuraba su agradecimiento por su atención mientras el hombre se retiraba. Vio que la prensa de piernas inclinada estaba libre y se posicionó sobre la misma colocando los pies altos sobre la plataforma y empujó, hizo varias sesiones y luego se tomó un minuto antes de volver a empujar la prensa, esta ocasión con los pies bajos sobre la plataforma.
Hacer ejercicio la ayudaba, procuraba no hacer ejercicios que la hicieran hacer mucho peso en sus manos y muñecas, ya que su vieja lesión solía molestarle durante días cuando lo hacía y por eso evitaba ejercicios en la barra fija o similares. Separó los pies dentro de la plataforma y volvió a subir y bajar la prensa con sus piernas.
Repitió los ejercicios mientras su mente menos cansada que su cuerpo le traía como un pensamiento accidental a Uzumaki Naruto.
«—Bueno, podemos decir que estamos saliendo, solo de conocimiento mutuo» la voz masculina diciendo esas palabras casi la hace perder la cuenta de la sesión.
No pudo evitar recordar cuando le expresó, antes de estar donde estaban ahora, su preocupación.
«—Me preocupé —se cruzó de brazos (¡magníficos brazos! Había exclamando Sakura dentro de sí) —pensé que había optado por engañarme en otra repostería.»
Sí, claro, otra repostería. Cambio y puso los pies juntos, tomó aire y prosiguió. Si alguien le hubiese dicho semanas atrás que se iba a ver envuelta en una "relación secreta" con el guapo repostero, se habría reído en su cara. Él tenía una especie de halo angelical a su alrededor, aunque tampoco negaría que podía atisbar a veces su forma traviesa de mirarla.
¿Cómo era que aquel excepcional hombre no estaba casado? Recordó su expresión cuando vio a Hyūga Hinata en su repostería. El estómago se le tensó y no fue precisamente por el ejercicio, ¿cómo habían terminado las cosas así entre ellos dos? Se preguntó concluyendo con la última sesión.
Bajó de la maquina y tomó un poco de agua mientras se secaba el sudor, mirando a su alrededor, observó que Lee instruía a algunos jóvenes en las barras y decidió concluir con la caminadora.
Empezó a caminar entre las máquinas y mesas de pesas para salir al otro pasillo cuando el acelerado ritmo de subir y bajar de la barra de uno de los que la usaba llamo su atención. Se sorprendió al ver lo ágil que era haciendo tracción en la barra fija y como se mantenía en perfecto equilibrio a pesar de su velocidad.
Después que hizo diez subidas y bajadas, se colocó rápidamente en el suelo y empezó a hacer lagartijas, no alcanzó a contar bien ocho cuando ya el estaba de nuevo en la barra fija, subiendo y bajando.
Lo felicito internamente por su agilidad y precisión, ella ya habría caído rendida con su ritmo.
—¿Podrías alzarte la camiseta para que vean qué áreas trabajarán si lo hacen bien? —el hombre en las barras miró a Rock Lee y se encogió de hombros.
En lugar de solo "alzarla", el hombre se quitó la misma de una pasada y reacomodo la gorra negra que tenía con la visera hacia atrás. Sus manos se aferraron a las barras y se alzó, cruzando sus piernas a la altura de sus tobillos, subió y bajo de forma lenta, según le pedía Lee para mostrarle a los demás.
Señaló uno de los bíceps, que era una de las áreas que más se trabajaban en dicho ejercicio, el área del trapecio perfectamente definido, al igual que el dorsal ancho, Sakura alabó internamente esa bella definición de músculos.
—Deberías hacerlo tú, Lee —escuchó que le decía el hombre al moreno mientras fruncía ligeramente el ceño al oír su voz —es parte de tu trabajo —se bajó definitivamente de la barra y tomó una toalla que estaba colgando de la misma.
—Conmigo subido ahí no puedo señalar los músculos que se están trabajando, Naruto-kun —respondió con solemnidad —gracias por el tiempo —el rubio negó con su cabeza, restándole importancia.
—Iré a la máquina de «Curl», cualquier cosa —y le palmeó el hombro mientras tomaba su camiseta por igual y se volvía para dirigirse a dicha área y la encontró mirándolo, casi como si no lo creyera.
Abrió sus labios ligeramente en sorpresa de encontrarla allí, apenas a dos o tres pasos de sí, mirándole de aquella forma.
—Uzumaki-san, buenos días —Sakura hizo un esfuerzo enorme por apartar la mirada de su torso al inclinar la cabeza en un cordial saludo.
Debió haberse largado en lugar de quedarse mirando. Enderezó su cabeza y volvió a inspeccionar rápidamente cada parte al descubierto.
—"¿A quién le vas a mentir? ¡Te alegras de haberte quedado, mirona!" —sacudió su cabeza al escuchar esa vocecita en su cabeza con voz de Ino.
Naruto bajo la mirada unos segundos y se sonrió mientras alzaba sus cejas por el lapso de un segundo.
—Que grata sorpresa, Sakura-san —ella pudo percibir su nota de burla en su tono, así que decidió mirarlo directamente a los ojos pero inmediatamente se dijo había sido mala idea—. Verla así —la escaneo breve pero intensamente —me llena de ánimos también —concluyó, ya más cerca de ella.
Sakura quería mirar (y tocar) el torso que había curioseando a tientas la noche anterior, delinear cada contorno, cada músculo que parecía esculpido.
—Sus palabras, ehm, podrían malinterpretarse —podía sentir el calor que emergía del cuerpo del rubio gracias a sus ejercicios y lo apabullante de su mirada, también podía ver como le latía el pulso en el cuello, aún húmedo.
Percibió que él apretaba la mandíbula pero le sonrió.
—Es para que sean malinterpretadas —ella se sonrojo y el cerró brevemente sus azules ojos —¿vas a seguir haciendo ejercicios? —ella asintió suavemente—. ¿Curl?
—No, caminadora, ya es la última parte de mi rutina —se atrevió a estirar la mano y toco con su dedo índice apenas uno de sus marcados abdominales —ya voy entendiendo porque aunque cocinas tanto no subes de peso —musitó, haciéndolo reír.
—Ya te había dicho era un poco difícil mantenerse en forma comiendo pasteles —su abdomen se contrajo cuando ella lo tocó —a mi me toca sesión en las Curl ahora —Sakura apartó su mano y él dejo escapar el aire que no se había percatado había estado conteniendo —¿nos tomamos un café después? —le hizo un ademán para que avanzarán y ella así lo hizo.
—Voy a querer un baño después de esto —fue la respuesta de ella —y no suelo usar las duchas de aquí, a menos que sea una emergencia.
—¿Podrías considerar tomar un café conmigo una emergencia? —Sakura se volvió brevemente y no pudo evitar sonreír al ver su intento de rostro de pena.
—Bien, bien, ya voy notando que no va a funcionar —suspiro —¿te invito un café a las diez? —intentó de nuevo, quitándose la gorra con una mano y echando sus cabellos hacia atrás con la otra.
—Propuesta aceptada —llegaron al pasillo que los separaba —hasta más tarde, Naruto —se despidió ella, apartándose algunos mechones que se habían soltado de su pequeña cola alta.
Él quería decir algo más, hacer algo más pero prefirió conformarse con notar la figura delineada de ella gracias a su pantalón licra en color negro, la piel de su espalda gracias a la abertura de la camiseta holgada que llevaba e incluso había podido apreciar antes una pequeña porción de la piel de su vientre.
Sus dedos le cosquillearon por la ansiedad de tocarla, trato de sacudirse la sensación pero no pudo, pareciese que con solo mirarla pudiera encender el deseo en sí.
—"A las máquinas Uzumaki, a las máquinas" —se repitió mientras se obligaba a ir en dirección contraria.
Diablos, lo que quería de verdad era ir tras ella, besarla y desnudarla, respiro profundo antes de seguir avanzando, parecía que al final de sus ejercicios tendría que tomar una ducha doblemente fría.
-/-/-
—Entonces, ¿estamos de acuerdo? —Inuzuka Kiba era un hombre directo y que le gustaba dejar las cosas claras.
Sus ojos negros se encontraron con los opalinos de su interlocutora.
—Es extraño que me pidas ayuda, nunca lo habías hecho —fue la respuesta de la mujer con dulce sonrisa y el castaño bufó.
—Porque ahora lo necesito, no tengo tiempo para juegos, Hinata, es un proyecto importante para Yamato-san y él solo quiere lo mejor, por eso acepté su petición de hablar contigo.
—Eso suena un poco hiriente —ella se llevó a los labios la taza de té, el cual se tomó su tiempo en disfrutar —pareciese que solo me estas hablando por el trabajo.
—Podría ser —Kiba se dejó caer hacia atrás en su asiento —nunca hiciste el intento de volver a hablarme desde aquel entonces, así que... —sacudió la cabeza —no importa.
Hyūga Hinata dejó su taza con delicadeza sobre el platillo y se cruzó de brazos.
—Bien, lo haré, no es algo tan complicado —negó con su cabeza suavemente —aunque era un viaje demasiado largo para tocar un tema que pudimos coordinar por teléfono —se abrazo a sí misma, abrigándose aún más en el cobijo de su abrigo se lana —¿o hay algo más? —añadió perspicaz, esbozando una sonrisa tenue.
Kiba frunció el ceño mientras pasaba una mano por su corto y rebelde cabello color castaño. Hinata lo conocía prácticamente como la palma de su mano. Sabía cuando estaba enojado y cuando estaba emocionado, incluso podía asegurar qué cosas trataba de ocultar bajo alguna sonrisa falsa.
Mirándole hablar no le cabía duda de porque, a su manera, él siempre tuvo un gran revuelo entre el género femenino, con ese aspecto de chico rudo y salvaje, asunto que solo acrecentó al crecer y convertirse en lo que era hoy.
—Supongo que, aparte de, tenía deseos de ver a una vieja amiga —se puso de pie, alisando su camiseta —pero creo que ha sido suficiente por hoy —estiró su mano y ella no dudo en tomarla—. Hasta luego, señorita Hyūga —se despidió él, con cierto deje de galantería.
—Lamento que la visita haya sido tan corta —se lamento ella con sinceridad, cosa que al castaño pareció sorprenderle e incomodarle en partes iguales y ella lo notó —no tienes que preocuparte en responder, Kiba-kun.
—Gracias —agradeció él, con cierto alivio —entonces le diré a Yamato que estás de acuerdo —Hinata asintió cuando él alzó su tarjeta de presentación —hasta luego, Hinata —Kiba le hizo una seña para que lo dejara cuando ella hizo el amago de ponerse de pie y acompañarle a la salida.
El Inuzuka hizo una leve reverencia a la doncella que resguardaba la puerta, diciéndole que no era necesario acompañarlo.
—Hace mucho que sé dónde está la salida —le escucho responder ante la negativa de la doncella. Hinata le hizo una seña para que lo dejara.
—Déjalo, no es necesario —expresó, tomando de su taza de té —nunca le han gustado tantos formalismos —le aclaro al ver la expresión confusa en la doncella —no te preocupes.
Pensaba que su primer encuentro en años sería ligeramente diferente y lo fue, pero no del modo que esperaba. La última vez que ellos dos se habían visto, Kiba la había maldecido hasta el cansancio.
—«¡No puedo creer que le hayas hecho algo como esto a Naruto...!» —le había gritado con rabia, sujetándola con fuerza de los brazos—. «¡¿Estás loca?! ¡Olvídalo, no quiero verte jamás!»
Había esperado absoluta frialdad por parte del castaño, y definitivamente la había descolocado que se refiriera a ella como "vieja amiga"; a pesar de que casi desde el primer momento hablaron de trabajo, las típicas preguntas de "¿cómo has estado? ¿Has estado comiendo bien?" no pudieron escapar de los labios masculinos y viceversa.
Mientras tomaba de su té notaba que el castaño apenas había tocado el suyo, incluso aún humeaba ligeramente.
Era una lástima, se dijo, haber perdido un buen amigo de esa forma y, pensándolo bien, prefería que fuese así, lo que ella estaba planeando iba a requerir más del Kiba hombre que del amigo.
Dejó la taza sobre el platillo, buscando olvidarse del castaño momentáneamente y se preguntó qué estaría haciendo Naruto.
-/-/-
La oportunidad de verse camino a los vestidores fue fugaz, ella salía de refrescarse el rostro con la toalla alrededor de su cuello y él iba a entrar a darse una ducha rápida.
Le tomó medio minuto cortar las distancias y un segundo el buscar sus labios para fundirlos en un beso demasiado breve para el gusto de ambos, se había separado de ella a regañadientes y se obligó a seguir su camino, no sin antes recordarle sobre el café de las diez.
Y ahora estaba ahí, metido en su despacho, leyendo un correo que le había enviado Matsuri sobre los toques finales del pastel y la bollería en general sin leerlo en realidad. Se rascó su sien derecha de forma distraída mientras pensaba en Sakura y su pasado amoroso, si a eso se le podía llamar así.
Parpadeó un par de veces cuando el timbre de su móvil lo saco de sus cavilaciones, lo tomó rápidamente al ver que era una llamada de Gaara.
—¿Cómo se encuentra hoy el futuro hombre privado de su libertad? —saludo, bromista mientras trataba de enfocarse en lo que leía mientras esperaba la respuesta de su amigo.
—Nervioso, supongo —respondió Gaara del otro lado —he hecho muchos tratos antes, pero ninguno de este tipo —Naruto rió de forma queda y Gaara por su lado sacudió la cabeza—. Por cierto, te estoy llamando porque Temari y Matsuri me tienen presionado desde antes de despuntar el alba para saber si vas a llevar algún invitado a la boda —Naruto frunció un poco el ceño y Gaara espero paciente.
—¿Porqué? —Naruto movió su cuello de un lado a otro, repentinamente tenso.
—Porque Matsuri ya tiene las mesas contadas, los invitados y no quiere que nadie se quede fuera —Gaara cerró los ojos —la boda es en dos semanas y no quiere "sorpresas de último minuto".
—¿Ella sabe lo mío con Sakura? —cuestionó con voz ligeramente ahogada.
—No —respondió secamente —al menos, no lo que yo sé —Gaara entrecerró sus ojos y se reclino en su asiento —ella lo sospechó desde el primer momento que los vio juntos —examinó la palma de su mano izquierda—. Conque ahora es "Sakura" —se burló.
—Cállate —Naruto empezó a pellizcar distraídamente su labio inferior —¿ella...? —cerró los ojos, recordando que unos días atrás Matsuri había ido con Gaara, sus padres y Karin a la última prueba de vestuario—. Ella dijo algo, ¿verdad? —añadió con voz ahogada.
Gaara frunció el ceño no entendiendo y así le hizo saber a su rubio amigo, que le hizo saber su temor.
—No te voy a mentir, sí que dijo algo, eso de que Haruno-san pensaba que eras homosexual y eso —Naruto trago en seco —tus padres lo tomaron de forma muy relajada, Kushina-san incluso dijo que ya le habías hecho el comentario, pero a Karin no le hizo mucha gracia, la verdad —y se permitió soltar una pequeña carcajada que disimuló con una tos queda.
—Si la llevo a la boda —Naruto se estremeció —se van a enterar de lo nuestro y quedamos en mantenerlo para nosotros —musitó.
—¿Entonces yo qué soy? —se quejó Gaara.
—Bah, eres mi mejor amigo, mi hermano, decírtelo a ti es como hablar conmigo mismo, solo que con menos respuestas y más estoico —rió Naruto de forma queda, pensando en su familia y la percepción de Matsuri.
—Bueno, por lo visto habrá algo más que un contrato entre ustedes, creo que esta bien que lo quieran mantener para ustedes, después de todo, ambos son personas conocidas en los medios y tú familia seguro querrá echarséle encima para saber hasta su marca de ropa interior, pero...
Naruto se acariciaba la frente mientras apoyaba sus codos en el escritorio.
—¿Pero...?
—Si vas a llevarla a la boda, será mejor que dejes las cosas claras en casa o se podría armar todo un drama —señaló —y, aparte de eso, Baki te ha conseguido una entrevista para una revista local, en un rato te enviara los datos, para ver si das el visto bueno —Naruto dejo escapar el aire, sabiendo que su amigo tenía razón.
—Bien, dale las gracias Baki-san de mi parte —se mordió el labio superior —y sobre esa invitación, dile a Matsuri que le dejare saber en la semana.
—Pero...
—En la semana —repitió Naruto, sacudiendo la cabeza —Gaara, es la primera mujer que me gusta, que de verdad me gusta en años, quiero volarle encima y también tengo este deseo de querer protegerla, hicimos esta especie de contrato y claro que al hacerlo tenía mucho interés personal en ello pero —soltó un chasquido —ella me esta volviendo loco y quiero descubrir exactamente porqué.
Gaara alejó el teléfono de su oreja y miró al aparato con escepticismo antes de llevárselo de nuevo a la oreja.
—Bueno, mientras lo descubres piensa si vas a dejar tu vacante para acompañante abierta —Gaara miró su reloj —y, Naruto —hizo una pausa.
—¿Qué?
—Espero que de verdad sepas lo que estás haciendo —respiro profundamente —están tratando de jugar un juego bastante peligroso y no quiero que te pase lo de la vez anterior —añadió, con cierto deje de molestia en su tono.
—Ella no es Hinata —murmuró con lentitud.
—No, ella es peor que Hinata —espetó con calma —al menos con Hyūga sabías sobre qué estabas pisando, ahora estas totalmente obsesionado con una mujer sin saber qué es lo que te está arrastrando a ella.
—Gaara... —empezó en tono conciliador.
—No, te lo estoy diciendo en serio —sacudió la cabeza —sino te conociera diría que más que desearla, te has enamorado de ella a primera vista —escuchó que a su rubio amigo le entraba un ataque de tos al otro lado de la línea—. No ando bromeando y lo sabes —finalizó con bastante seriedad.
—Gaara, eso es totalmente ridículo —sacudió la cabeza —me gusta, me atrae físicamente y no te voy a negar que es una mujer bastante interesante, pero de ahí a estar enamorado —casi escupió las últimas palabras —me fue muy mal cuando creí que lo estaba y no quiero repetir la experiencia.
—Sólo ten cuidado —repitió el pelirrojo mirando la hora en su reloj de pulsera —te dejo, tengo una reunión en unos cuantos minutos.
Naruto asintió y después de dos o tres palabras más, colgaron. Naruto se golpeaba suavemente la frente con una de las esquinas de su móvil, ¿amor? Sacudió la cabeza, creía en el deseo, en el respeto mutuo y en el cariño que podía durar años pero, ¿amor?
Él no estaba hecho para eso y con Hinata lo había aprendido de la peor manera. No, definitivamente no estaba enamorado de Haruno Sakura, simplemente era una mujer que encontraba sumamente atractiva e interesante por lo tanto, su libido y pulso se disparaban al verla o sencillamente estar en su presencia. Era la primera mujer que lograba desestabilizarlo tanto en mucho tiempo y quizás eso era lo que hacía que su amigo se preocupara de más.
Pero no estaba enamorado o parecido, en lo absoluto.
-/-/-
No le sorprendió encontrar la tienda ya llena de vida a pesar de ser una hora relativamente temprana. Se formó en la cola detrás de una joven de cabellos castaños, había dudado en acercarse a la repostería del rubio a tomarse ese café.
Él la hacia sentir protegida, pero también vulnerable, especialmente después de haberle contado su asunto con Sasuke la noche anterior. En el gimnasio esa mañana se había preguntado qué le diría o cómo lo saludaría al verlo cuando apenas se percató de que el apuesto hombre que había admirado en la barra fija era justamente él.
Como un acosador, se atrevería a pensar. Un acosador con un torso perfectamente definido, un abdomen marcado, hombros anchos y piel bronceada. No se había podido contener y como si hubiese estado hipnotizada había estirado la mano para tocarlo. Apretó los labios.
Físicamente no tenía nada que enviarle a nadie, acordó, pero había algo que iba más allá que la inquietaba, como su forma de mirarla o como se le contraía su estómago al verlo sonreírle de aquella forma tan suya.
¿Hasta dónde iban a llegar con aquello? ¿Cuánto iban a soportar ambos o hasta cuándo se cansaría él de no obtener la respuesta que buscaba de sí? Se mordió el labio inferior y mientras estaba en esas cuestiones, llego su turno en el mostrador.
—¡Sakura-san, buenos días! —le saludo Udon en ese momento, acomodándose los lentes en el puente de su nariz.
—Muy buenos días, Udon-kun —respondió ella a su vez, forzándose en olvidar sus cavilaciones —¿te tocó solo hoy en la mañana? —el castaño asintió suavemente, sonriendo.
—Aunque Konohamaru debe estar por llegar —le sonrió —¿qué va a querer hoy? —le preguntó con dulzura.
Ella abrió la boca para pedir pero la petición quedo justo en sus labios, antojándose de otra cosa que no le podía pedir al adolescente. Sus ojos se quedaron prendidos en la figura más atrás de Udon, quien volvió la cabeza brevemente y se aguantó algún comentarlo.
Naruto la miró y esbozó una sonrisa de esas muy propias de sí mientras ella se preguntaba cómo era posible que aquella camisa de algodón con collar mandarín en color gris claro se ajustará tan perfectamente a todo su torso y las mangas recogidas hasta poco después de sus codos pudiese resaltar tanto su tez.
¿Cómo era posible que se viera tan bien con ropa y sin ella? Notó rápidamente que pantalón que llevaba era negro y hecho a la medida.
—Así que no olvido nuestro café —la saludo, acercándose. Su forma de caminar era elegante, como una pantera.
—En lo absoluto —negó ella, recuperando la compostura. Naruto se acercó al mostrador y admiro sus denim desgastados que delineaban sus piernas esbeltas y su jersey negro con cuello alto que también hacia un magnífico trabajo al ser ajustado y no holgado, no pudo evitar el preguntarse si todo sería a juego.
—Me alegra saberlo —respondió él, abriendo la puerta del mostrador —por favor, pase —ella alzó sus cejas en sorpresa y Naruto no pudo evitar sonreír ante su rostro —aún tengo unos correos que debo enviar, no me gusta la idea de hacerle esperar todo ese tiempo, así que pase.
—Pero si esta ocupado...
—Será mejor que le haga caso, señorita Sakura —intervino Udon —Naruto-nii es un hombre terco y no va a moverse hasta que lo acompañe y agradecería que lo hiciera porque siguen entrando clientes —señaló.
Sakura miró hacia atrás y vio a varias personas formadas tras de sí, pidiendo permiso por la intromisión y disculpándose con los demás clientes por haberles hecho esperar, paso del otro lado, hasta donde se encontraba el hombre que hacía que se sintiera frustrada y complacida a la vez.
—Ven —musitó Naruto, ignorando las miradas de los clientes al ver como la tomaba de la mano y la llevaba tras vestidores —creo que si el tipo detrás de ti seguía mirándote le iba a partir la cara —Sakura emitió un sonido de no comprender mientras era llevada por el pasillo, atisbo la gran cocina y un enorme freezer a un lado y muchos tanques del otro —te estaba devorando con la mirada —abrió una puerta al final y la hizo pasar delante de sí, permitiéndose solo ese instante para soltarla de la mano.
Sakura sacudió la cabeza mientras soltaba una pequeña risa, seguro que el rubio estaba viendo cosas.
—Naruto, no creo que nadie —se cortó a sí misma cuando sintió sus labios posarse justo en la unión de su nuca y cuello —¿qué...?
—Oh, yo creo que sí —la abrazo desde atrás, rodeando su cintura —que tú no te des cuenta es una cosa —sus labios se dirigieron hasta el lóbulo derecho de su oreja, el cual mordisqueó gentilmente haciéndola estremecer —pero de que lo hacen, créeme que sí —aseguró, apoyando su frente en el hombro de ella.
—No es así —musitó ella, cubriendo con sus manos las de él que aún la sujetaban —no vayas a adquirir una actitud troglodita, eh —trató de restarle importancia al comentario del rubio mientras se volvía hacia él.
—Créeme cuando te lo digo —la miró fijamente a los ojos —yo no te mentiría, en lo absoluto —Sakura sintió sus rodillas aflojarse, ¿porqué todo en él tenía que ser tan intenso?
—No digas cosas que no podrías cumplir —murmuró, llevando una de sus manos hasta la nuca masculina —déjalo así, por favor —pidió al ver que él abría la boca para replicar.
—Lo dejare pasar por ahora —le hizo saber, apretando la mandíbula —tu ex me cae más y más mal cada vez —bufó y su aliento acarició los labios femeninos.
El efecto fue inmediato, sintió el cuerpo de ella tensarse junto al suyo y de verdad deseo poder golpear al tipo ese.
—Déjalo —negó con su cabeza —más importante aún —se atrevió a rozar su nariz con la del rubio —¿dónde está mi café?
—Esta —la beso —por ahí —se encogió de hombros mientras le tomaba el rostro por la barbilla —sabes que yo no quería tomar café, ¿verdad? —Sakura rió contra sus labios y emitió un sonido afirmativo.
—"Nosotras tampoco queremos café" —dijo su subconsciente de forma malévola —"si llegamos a la parte en que te quitamos la camisa, será todo mucho mejor" —luchando por ignorar aquella vocecita, ahondó más el beso con el rubio, solo un poco más.
A pesar de que ella estaba aún bastante tensa, Naruto se atrevió a alzar el dobladillo de su jersey lo suficiente para rozar con sus dedos la tersa piel de su vientre.
—El café era una excusa —replicó ella, riendo cuando él hizo un puchero al detenerle la mano en su ascenso por su abdomen.
—No seas tan cruel y déjame curiosear —pidió, acariciando su mejilla con la de ella.
—Ya luego vas a curiosear lo que quieras —señaló ella, negando con su cabeza mientras la mirada de Naruto se tornaba pícara.
—¿Lo que quiera? —ella enrojeció ligeramente y el corazón del Uzumaki se llenó de placer y ternura—. Sakura-chan, eres una traviesa —se burló y ella le pellizco un antebrazo —pero tampoco debemos llegar a la agresividad —gimió, fingiendo dolor.
—No busques que sea agresiva en serio —amenazó ella de igual modo, sintiéndose más relajada —y dame mi café —volvió a pellizcarlo.
—Ou, ou, calma, calma —la fue echando hacia atrás hasta dejarla sentada en una de las cómodas sillas —lo tengo, tu café, iré por tu café —dijo de forma sumisa, mientras se acariciaba la zona donde ella le había pellizcado, todo de forma muy dramática y así se lo hizo saber ella.
—Eres bastante dramático, ¿sabes? —rió —pareces un niño grande, muy guapo sí, pero aún con tintes de niño —y Naruto rió por igual.
—Gracias por ese cumplido —sonrió y sus ojos se entrecerraron bastante al hacerlo —creo que de mi círculo de amigos, soy el que tiene la actitud más infantil, a veces —admitió y ella enarcó una ceja—. Es en serio —se dirigió a la puerta y se volvió, señalándola —vendré en breve con ese café —y cerró la misma tras de sí.
La Haruno se permitió soltar el aire lentamente mientras trataba de relajar los músculos de sus hombros. Ese hombre era definitivamente toda una caja de sorpresas; conocía muchos que negarían de forma inmediata el tener un toque infantil, aunque fuese de broma, otros incluso le retirarían la palabra.
—"Como Sasuke" —no pudo evitar pensar, su ex la habría mirado con toda la frialdad que era capaz y le diría que se dejase de tonterías, los Uchiha no pueden hacer el tonto, o algo así.
Prefirió sacudir la cabeza y alejar al menor de los Uchiha de su cabeza, no quería dañar su buen humor recordándolo y menos después de haber tenido que revivir su experiencia con el moreno la noche anterior así que optó por examinar el interior del despacho del Uzumaki.
Era un despacho bastante amplio y con mucha luz, había un ventanal a un costado que permitía que entrará bastante luz natural, las paredes eran de un color beige que hacia juego con el escritorio y los archiveros que habían en fila detrás de la silla giratoria del escritorio.
Junto a uno de los lados del ventanal había un librero y no dudo en ponerse de pie para echar un vistazo. Todos estaban perfectamente ordenados por títulos y se percató que casi todos eran relacionados a la cocina, en medio había un pequeño juego de muebles con dos pequeños pero aparentemente cómodos sillones individuales y un sofá para dos personas que daba espaldas al ventanal, vio que en medio había una mesita que estaba llena de papeles, notas y lapiceros.
Echó un vistazo por el ventanal y atisbo lo que parecía ser un pequeño jardín, movió su cabeza de un lado a otro con lentitud, pensando en lo que sabía de su Naruto.
No tenía hermanos, sus padres habían viajado bastante cuando era pequeño hasta que tuvo unos ocho años. Su padre era un catedrático de la universidad de Tokio que viajaba regularmente a otros países a impartir seminarios sobre la antropología y sus descubrimientos; su madre era médico, aunque no había hecho mención a especialidad alguna.
Cercano a él era Gaara, el cual había sido su mejor amigo desde siempre y al que consideraba su hermano, también tenía a su prima Karin, que era también considerada su hermana.
—Criada por los padres de Naruto —se dijo en voz baja, volviéndose. Había una maceta en una esquina del escritorio y sobre el mismo vio más papeles (aunque más ordenados), la pantalla de su computador, el teclado, un set de post-it, un móvil y lo que parecía ser el marco de una fotografía, le llamó el mismo la atención y lo tomó de forma despreocupada.
La foto no le pareció muy antigua, pues Naruto lucía prácticamente igual a como era justo en ese momento, su cabello estaba echado hacia atrás y su sonrisa era amplia, tal que sus ojos estaban cerrados; se encontraba en medio de dos personas, las cuales rodeaba con cada brazo por los hombros y éstos también le abrazaban devuelta. A su izquierda había un hombre que asumió inmediatamente era su padre por su enorme parecido físico, el cabello rubio y corto, los increíbles ojos azules y algunos rasgos como la forma de la nariz y la mandíbula, incluso parecían de similar estatura.
A su derecha estaba una mujer que le abrazaba apoyando su rostro en el pecho del rubio, entrecerró sus ojos con cierto deje de incredulidad y examinó la foto de nuevo, en efecto, la mujer en la fotografía tenía el cabello rojo intenso y una amplia sonrisa que no dejaba lugar a dudas de a quién se la había heredado Naruto, la forma de los ojos también era idéntica, los pómulos... Sacudió la cabeza en negación.
No podía ver los ojos de la mujer pues los tenía cerrados igual que Naruto, pero no le cabía ni la menor duda, aquella mujer era...
—Lamento la tardanza —Sakura del susto casi deja caer la fotografía y se volvió a mirar al rubio con una expresión entre incrédula y atónita —¿pasa algo? —Naruto entró con una bandeja cerrando la puerta tras de sí.
—Tú... —Naruto dejó la bandeja con el café en el escritorio y la sujetó por los hombros.
—¿Yo? ¿Qué pasa? —preguntó con preocupación, tratando de discernir que podía provocar esa expresión entre fascinación y espanto en la mujer—. ¿Has encontrado alguna fotografía indecorosa? —trató de bromear, bajando una de sus manos para tomar la de ella que aún sostenía el marco con la fotografía.
Ella no respondió y dejó que él tomará la fotografía y la volviese para verla, ella le miró atentamente, viendo lo rápido que el pequeño surco que se había formado entre sus cejas desaparecía y se relajaba, mientras sus labios dibujaban aquella sonrisa pequeña y sincera, sin pretensión alguna.
Sakura no pudo evitar pasar saliva de forma casi imperceptible y morder su labio inferior, aquella sonrisa era capaz de derretir a cualquiera y lo peor era que ni siquiera estaba intentando coquetearle; encima no podía creer que él, justamente él, fuese el hijo de...
—Es una fotografía relativamente reciente —la miró —de cuando regresé de mi viaje a Estados Unidos —dejó escapar el aire con lentitud —pensé que habías visto algo peor, como alguna fotografía de cuando tuve que disfrazarme con una falda de palmeras y un sostén de cocos —Sakura trato de reprimir una carcajada, saliendo de su perplejidad.
—¿Falda y sostén de cocos? —su voz le salió ligeramente ahogada y él asintió.
—Una apuesta perdida —sacudió su cabeza —nunca apuestes contra Gaara o su hermana Temari —cerró sus ojos —vas a perder sí o sí —él volvió a mirar la fotografía —pero solo es la fotografía que tengo con mis padres —Sakura no asoció los nombres que el rubio le mencionó, más si volvió a sí el asunto que la había sorprendido en cuestión.
—Creo que más que sorprendida me habrías encontrado rodando de risa por todo tu despacho de haber encontrado esa foto —Naruto soltó una risita nerviosa.
—En serio, tu cara era de sorpresa y espanto —dejó la fotografía sobre la mesa —y es solo una foto familiar —concluyó con cierta duda incluida en su mirada.
—No es por ser una foto familiar —Naruto enarcó una ceja y se apoyó en el borde del escritorio, esperando pacientemente su explicación con los brazos cruzados —sino quién esta incluida en ella —él echó un vistazo por encima de su hombro para volver a ver la fotografía.
—¿Mis padres conmigo o la torre de Tokio? —cuestionó sin entender nada.
—La mujer en la fotografía —ella también se cruzó de brazos —es Uzumaki Kushina-san, ¿no? —Naruto frunció su ceño, todavía sin entender el punto al que ella quería llegar—. La médico Neurocirujano más destacada de estos últimos años gracias al haber realizado innumerables operaciones exitosas bajo prácticamente cualquier situación, ¿no? —titubeó un poco en la última parte.
—Bueno, sí —él se rascó la nuca de forma distraída —te había dicho que mi mamá es médico y mi papá catedrático con especialización en antropología —se encogió de hombros —no sé porqué...
—¡Médico, dices! —le interrumpió ella —¡tú madre es una de los médicos especializados más destacados en Japón en los últimos años y tú...!
—Calma, ¡calma! —alzó sus dos manos en son de paz —claro que sé que mi madre es una importante Neurocirujano y toda esa palabrería bonita, ¡por supuesto que lo sé! Muchos de los viajes en mi familia se debía a las constantes peticiones de enseñar y toda esa parafernalia —se acarició una de sus sienes —pero para mi solo es mamá y papá, simplemente —se encogió de hombros y Sakura suspiró.
—Tú madre fue parte de mi inspiración para tomar esa especialización —murmuró, colocándose un mechón detrás de su oreja —realmente la admiro mucho, incluso lamente bastante el haberme perdido hace unas semanas su seminario sobre operaciones extremas —se quejó, apretando los labios.
—¡Vaya! —Él abrió sus ojos, bastante sorprendido—. Esto si que no me lo esperaba, ¡S. Hino, admiradora de la doctora Uzumaki! —bromeó.
—Oye, es en serio —quiso poner un poco de espacio entre ambos retrocediendo pero antes de que diera el primer paso ya el la había sujetado por uno de sus brazos.
—Lo sé, lo lamento, no quería que sonará a que me estoy burlando, solamente quiero que te relajes, Sakura-chan —sonrió de forma conciliadora —si hubiese sabido que le admiras tanto, te la habría presentado hace unos días —ella le miró con sus verdes ojos de hito en hito.
—¿Q-qué?
—Aunque jamás espere que tú, entre todo el mundo, admires a mi mamá —se encogió de hombros al ver la mirada confundida de ella —cuando eres justamente tú, entre los nuevos autores de los últimos años, su favorita.
—Estás bromeando —negó Sakura, incrédula —debes estar bromeando —repitió y el solo esbozó una sonrisa ladeada, mientras negaba con su cabeza.
—Ya te había dicho, leo por mi mamá —señaló, encogiéndose de hombros —ella viene de vez en cuando a la tienda, para ver qué tal estoy —la tomó de la mano —sí que te has puesto nerviosa —ella iba a retirar la mano y él no la dejo —tienes la mano fría, cálmate —pidió, poniéndose de pie.
Ella le miró con los ojos entrecerrados y Naruto quiso poner los ojos en blanco.
—Tú madre es una celebridad... —empezó ella.
—Y tú también lo eres, relájate —dejó salir el aire de golpe —es una mujer sencilla, como tú, le gusta el té por encima del café y le gusta quedarse en pijama hasta tarde —miró alrededor, pensando en qué otras palabras expresarle que su mamá era una mujer como cualquiera, bastante humilde para su profesión y logros —olvida a veces el cereal favorito de papá y, vaya, ¿qué es eso que estoy viendo? ¿es una sonrisa? —y le acarició la mejilla al ver que ella le sonreía tenuemente.
—Entiendo, ya capté —tomó aire y trato de calmarse —es el shock, nunca asocié que fueses el hijo de la doctora Uzumaki —él la miraba bastante divertido —ella es una especie idol para mí —admitió —pero oírte hablar de ella así, hace que pierda algo de aire celestial —y rió suavemente.
—Me alegra escuchar eso —le acarició la barbilla —a ella no le gustaría saber que la tienes en una especie de altar, pero bueno —se volvió para tomar una taza vacía —¿quieres el café o no?
—Oye, claro que sí —replicó ella, riendo.
—Ya me lo temía —suspiró él con aire derrotado mientras se disponía a servir el café para ambos.
-/-/-
El teléfono en el apartamento de Uzumaki Naruto sonaba incesantemente, después de varios repiques, salto la contestadora.
—Saludos, señor Uzumaki, le estamos llamando de parte de One Potato Two Potato Productions, el motivo de la llamada es por la extensión de una invitación por parte de nuestro productor Gordon Ramsay para ser partícipe en una evento conducido por el mismo, en cuanto pueda, por favor devolver la llamada al número...*
Nota: Todo esta en negrita y cursiva porque esta dicho en inglés.
-/-/-
Naruto había hecho tres llamadas, respondido dos correos y dado cinco opiniones a diferentes glaseados; había tenido la oportunidad de conocer a Akimichi Chouji, el otro chef junto con Naruto y visto otro lado del rubio.
Y aún incluso con todo eso, habían conversado de todo un poco, le contó un poco más de sí mismo cuando era pequeño y sus travesuras; ella le confió su deseo de haber tenido hermanos, preferiblemente mayores que ella.
—Habría sido la niña mimada de casa —rió ella, tomando un poco de cheesecake de Mocha con menta que Chouji le había ofrecido antes.
—¿No lo fuiste por ser hija única? —cuestionó Naruto, al ver que ella negaba con su cabeza suavemente.
—Mamá nunca se lo permitió a papá —se encogió de hombros —fui criada con mucho cariño pero sin consentirme en exceso, todo debía ganármelo, buenas calificaciones, comportamiento y eso.
—Vaya, una buena crianza —celebró Naruto, asintiendo mientras tecleaba algo rápidamente —por cierto, quería comentarte algo —se aclaró la garganta y decidió reclinarse en su asiento para controlar los nervios.
—¿Qué cosa? —dejó el cubierto a un lado del platillo del cheesecake y espero que él prosiguiera.
Naruto dudó, ¿debería hacerle la pregunta? No quería incomodarla y bien sabía que lo que ellos tenían habían acordado dejarlo entre ellos, pero... viéndola allí, mirándole de aquella forma y volviéndolo loco en más de un sentido, sintió que quería empujarla en aquella dirección.
—Te había comentado de que Gaara se casa en poco menos de dos semanas, ¿no? —ella asintió en comprensión—. Me ha llamado esta mañana para saber si voy a llevar un invitado —quería tamborilear sus dedos en el escritorio pero se conformo con pasarse las manos por la pernera del pantalón.
Sakura asintió de nuevo, emitiendo un quedo "ah".
—En todo momento he dicho que iría solo —ella alzó sus cejas —pero Matsuri le ha insistido a Gaara en que me pregunte, parece que ella tiene esta, ¿cómo llamarlo? percepción desde que nos vio aquella vez de que estamos en algo —Sakura hundió los hombros y Naruto sintió su estómago tenso por los nervios.
—¿Gaara-san sabe...?
—Sí, lo sabe, pero no le ha dicho nada —sacudió la cabeza —y tampoco le va a decir nada, he estado dándole vueltas al asunto y he estado a punto de decirle que seguiré yendo solo pero... —pasó saliva.
—¿Pero...? —le instó Sakura, viendo el movimiento de su nuez de adán subir y bajar. Tenía las manos sudorosas. Cierto que habían acordado que no estarían con otras personas mientras su "contrato" estuviera en pie, pero...
—He querido saber si te gustaría acompañarme, a pesar de todo lo que conlleva a que lo hagas —concluyó él, mordiendo su labio inferior de forma tenue.
Sakura se sintió aliviada de que él estuviera pensando en ella, pero más tensa ahora.
—¿Lo has pensado seriamente? —murmuró con un hilo de voz.
—Sí que lo he hecho —soltó el aire de golpe —los medios van a saber que estamos "saliendo juntos" —hizo comillas con los dedos —y, ciertamente, mi familia se va a volcar en ti, preguntando cómo, cuándo y porqué —se pasó una mano por el pelo, echándolo hacia atrás.
—¿Y eso no te preocupa? ¿Que la prensa te asocié conmigo? ¿Tú familia...?
—Me preocupa más lo que piensas tú, Sakura —se puso de pie y se acercó a ella —solo quería que lo supieras —le tomó el rostro con ambas manos.
—De algún modo siento que esto va muy rápido —musitó ella, viendo la preocupación en su mirada.
—Lo siento —podía ver la consternación en la mirada de ella, sentía que de algún modo, se estaba comportando como una especie de patán —solo quería hacértelo saber, pensaba ir solo de todos modos —le hizo saber.
Ella se estaba debatiendo dentro de sí sobre lo que él le decía y lo que sentía.
—¿De verdad no llevarás a nadie? —él negó con su cabeza.
—Tú o nadie —se permitió sonreír —tú eres la persona con la que estoy saliendo actualmente, no faltare a —hizo una breve pausa —nuestro acuerdo —concluyó, torciendo levemente los labios al tener que emplear aquel término.
—¿Puedo pensarlo antes de que confirmes que irás solo? —Naruto abrió la boca para replicar —será solo pensarlo, ¿bien?
—Es más de lo que esperaba —admitió él, evidentemente sorprendido —esperaba un no inmediato —le acarició los pómulos con sus pulgares —no tienes que hacerlo sino quieres —añadió con dulzura.
—Sólo voy a pensarlo, lo prometo —vio que Naruto asentía mientras su corazón bombeaba sangre más rápido.
—Con eso para mi es más que suficiente —la beso brevemente —oye —volvió a besarla mientras ella emitía un "¿hmm?" contra sus labios —la menta sabe mejor de lo que esperaba.
Él rió al ver que ella se sonrojaba y le pegaba suavemente en el pecho llamándolo pervertido.
Ella le gustaba en más de un sentido, pero no estaba enamorado de ella, estaba seguro, en lo absoluto.
—Continuará—
Agradecimientos a:
Guest (0.1): ¡Sí, volvi! Y aquí una nueva entrega, habría querido tanto actualizar ayer (T_T) pero no pude, pero nada, aquí está el capítulo que marcará el desenlace de esta historia (?), lamento que los sentidos arácnidos tuvieran que verse frustrados, pero prometo que ya falta menos (a ley de un capítulo, más o menos), el miedo al compromiso de Ino no es tan grave, pero es pánico, al fin y al cabo xD, Minato y Kushina son amorsh, sabes que amo escribir de ellos, Gai merecía esa aparición *o* y lo de Kiba y Hinata se explicará ya dentro de poco, ya la historia llegará pronto a lo interesante, por mientras, espero que hayas disfrutado de este capítulo y me permitas saber qué te pareció, ¡feliz año nuevo! ¡Abrazos!
Yomii20: Debí seguir con la limonada, lo sé, pero habría dañado lo que tengo preparado para estos dos, ciertamente Kushina es una pro, siempre lamentare que ni ella ni Minato pudieran disfrutar más de su pequeño en el Manga, espero que hayas tenido unas felices fiestas y que este capítulo sea un buen regalo de año nuevo, jaja, un abrazo.
Anime Love: ¡Hola! Jaja, me alegra que te hiciera feliz ver una nueva actualización, espero que te emociones por este también, ya sobre el aclare de los protagonistas y sus sentimientos se verá adelante, habrá más momentos MinaKushi y aclararé lo sucedido con Kiba y Hinata, aunque aquí les di un pequeño vistazo, espero que hayas pasado una feliz navidad y te deseo un próspero año nuevo, ah, y claro, que este capítulo sea de tu agrado, jeje, ¡saludos!
Guest: ¡Holaa~! Ay, que me sonrojo ^/^ me alegra saber que puedo dejarlos al borde del asiento, espero no me maten por cómo deje la historia jaja, todas nos preguntamos cómo Sakura-chan se resiste a Naruto, hay que pedirle consejos, muchas gracias por comentar y espero que hayas pasado unas muy felices fiestas, espero que el capítulo sea de tu agrado por igual, ¡hasta luego!
Sakuita 01: ¡Oh Santo Dios! Jaja, me alegra saber que te gusto mucho el capítulo anterior. MinaKushi, ellos se han hecho muy populares en la historia, casi tanto como el NaruSaku, uhm, creo que haré algún extra sobre ellos dentro de la misma, jajaja. Ay, la pobre de Hinata (xD), ella tiene historia con todo mundo, ¿verdad? O eso parece xD jaja, pero ya luego verán el porqué. Suigetsu es un personaje bastante gracioso para mi, así que aparecerá más dentro de poco *guiña el ojo*, nuestra pareja estrella tiene ese tira y jala, personalmente me están volviendo loca, pero ya voy a arreglar eso (o eso espero xD), lo de Gai xD, creo que es evidente, pero ya lo diré en el siguiente capítulo jaja. Morí con eso de que yo si que tengo ovarios jajajajajaja, rodé de risa xD, mira que fue difícil contenerme y no seguirlo aquí como Dios manda, uuff, pero todo tiene su razón de ser, lo saben, confíen en mi, lamento haberme tardado, pero espero que este año las cosas sean diferentes, espero que hayas pasado unas muy felices fiestas y que este año que entró sea genial, un abrazo enorme para ti y ese pequeño terremoto tuyo, ¡apapacho!
ASUKA02: LOL, ¿yo, malvada? Pero que si soy la personificación de lo bueno *tose*, tienes razón, Naruto y Sakura son unos masoquistas de primera, pero ya eso se les va a pasar pronto *ríe con malicia, luego recuerda que es buena y se le pasa*, no es que Hinata conozca a todo el mundo xD, es que justo conoce a Kiba y Sasuke y son "importantes", eh, que también me gusta el KibaHina, pero no sé, lo que ella hizo fue malo (?), en fin, ¡tarde menos esta vez! ¡Espero que el capítulo sea de tu agrado, un abrazo enorme y seguimos en contacto :D!
NathixG: Jajaja, tu apareces cuatro mil años después y yo justo un mes y par de días después de mi última actualización, ¡vete a jugar la lotería! ¡No tarde tanto! ¡Ay, te leíste todo! Caramba, debiste leerlo para estas fechas, así subías de peso de forma justificada :P, HAHAHAHAHA, comerte a Naruto más rápido que Chouji a una bolsa de papas fritas xD, ciertamente que ellos dos se han tomado muchas confianzas (NS) pero es algo necesario y bueno, se han dado casos, ¿no? XD, espero que este regalo de año nuevo sea de tu agrado y espero lo hayas pasado genial xD, moriré con ese nombre de Harumaki Josefina de la Santísima Trinidad, ¡un abrazo!
Carolin Cacao: *sonrojo* me comparas con Asuka-chan, ains, me halagas como no te imaginas, ella es una de las mejores escritoras de la pareja NaruSaku que he tenido el placer de leer y que me pongas al nivel de ella es WOOW, me alegra contribuir a que tu corazón NaruSaku salte de felicidad :') es un verdadero placer. Oooh, que me halaga saber que mi Naruto es el más sexy que has leído hasta ahora, me llena de un humilde orgullo saber que el esfuerzo que he dedicado a esto vale la pena a cada capítulo, en serio, ¡gracias de todo corazón por tus hermosas palabras! Espero que esta actualización sea de tu agrado y las que están por venir, ¡feliz año nuevo!
Gldavid: Jajaja, me alegra que haya valido la pena la espera, espero que con este capítulo también, ¡gracias por comentar y espero que el capítulo sea de tu agrado! ¡Saludos!
Annagc: xDDD mucho se aguantó Sakura, ¿verdad? Lamento tener que haberlo dejado ahí, pero ya vendrá el momento en que apenas podrá quitarle las manos de encima *guiña el ojo*, ¡gracias por leer y espero que el capítulo sea de tu agrado!
Ahsayuni15f: ¡Mujeeeeeer, que estabas más perdida que yo! ¡Espero que hayas tenido unas felices fiestas! Hahaha, que bien me conoces, es que tantos años leyéndome jajaja, es tal como dices, vienen revelaciones de secretos y demás, pero también tendrá su toque hot, lo prometo, ¡un abrazo para ti y me alegra que estés devuelta! Espero pronto tengas PC, móvil o te acostumbres al Kindle, jeje, cuídate mucho :D
KuroO21: ¡Estimado! Me alegro que el capítulo haya sido de tu agrado, especialmente el desarrollo de Naruto (es que yo necesitaba hacerlo diferente al resto) y me alegro de que esté siendo aceptado, me llena de felicidad, lo sabes. Hahaha, ¿ser protagonista de mis historias? Hahaha, sería cool poder tener una vida como muchas historias, pero las mejores son las que vivimos por nuestra propia cuenta :), espero que esté capítulo sea de tu agrado por igual, ¡un gran, gran abrazo fan #1!
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Notas del Autor:
¡Feliz navidad y próspero año nuevo 2016 para todos ustedes, tanto los que me leen y comentan, como los que sólo leen, ponen en favoritos y seguimiento! ¡Que este año sea uno cargado de bendiciones para cada uno, de sueños y metas alcanzadas! ¡Sí~!
Vaya, quería actualizar en diciembre, justamente ayer día 31, pero por cuestiones de tiempo no pude, así que igual espero que este regalo de año nuevo les agrade, jeje. No tengo mucho que agregar más que gracias a ustedes por seguir apoyándome durante todo el año pasado de publicaciones/actualizaciones de esta historia y de todas las demás que fui publicando, ¡este año será mucho mejor y con más historias, si señor!
La historia desde este punto tomará ya cambiará, así que espero que disfruten el viaje :D, sin más que agregar más que ¡hasta la próxima actualización!
¡Ja ne!
