Bueno, hemos llegado al final, espero les halla gustado :) y si les apetece dejarme un comentario, sera bien recibido! Muchas gracias por leer!
Epilogo: Lázaro…
"El niño sufre al ser engendrado, sufre al nacer sufre al ser detestado; sufre a todas horas hasta la muerte, la facultad de saber sufrir es mas que la mitad de la vida y de hecho es toda la vida.
El destino duele, el actuar es evitar el sufrimiento, huir del sufrimiento es como huir de vosotros mismos, de vuestras almas. El sufrimiento brota de la soledad de la montaña en el silencio nace el sufrimiento que habéis llegado a sentir…"
Hermann Hesse. Y si la guerra continúa.
Sudaba copiosamente, se removía inquieto, tenia una pesadilla, sombras con forma de demonios lo asechaban y no le dejaban en paz, soltó un grito…
Milo se sentó alterado en la cama, respiraba con irregularidad, quedo desubicado por un momento, donde estaba? Vio a su alrededor, las paredes blancas, las sabanas de color verde y el mismo metido en una bata verde de hospital, se paso el brazo derecho por el sudoroso rostro, ya que sentía el izquierdo extremadamente pesado, lo miró, tenia un gran yeso que le abarcaba desde el hombro hasta la palma de la mano.
Como había llegado ahí? No lo sabia, el ultimo recuerdo que tenia era haber caído desmayado después de ver a un ángel? Cargando con el cuerpo muerto de Camus, suspiro ruidosamente mientras se repetía la palabra "muerto"…
Volvió a escanear con la mirada el lugar, a su lado en la otra cama se encontraba Saga, tenia un montón de tubos por todos lados y una bolsa con sangre conectada a su brazo, estaba sumamente pálido y una maquinita marcaba el raquítico pulso del gemelo mayor, si que le había ido mal, mas alla en un sillón para visitas se encontraba el otro gemelo dormitando sentado, la cabeza le caía sobre el pecho y tenia los brazos lazos a cada lado del cuerpo, era el que había salido menos herido de la "situación" se podían ver entre la ropa algunas vendas pero nada grabe.
Tenia tantas preguntas que hacer… que era lo que había sucedido? Necesitaba que alguien se lo explicara o terminaría volviéndose loco, su razón le decía que todo había sido un mal sueño, que los ángeles y el demonio no eran mas que "folclor" religioso, pero las pruebas de lo contrario constaban en su propio cuerpo, además quería saber como había llegado hasta ahí? Que había pasado con el cuerpo de Camus? Pero a quien preguntárselo?
En la mesita de noche que estaba al lado de su cama encontró un control remoto, frente a el estaba un pequeño televisor, lo encendió, lo primero que salió fueron las noticias, la reportera estaba en la capilla en la que habian estado ellos, la cúpula estaba rota como también la tierra abierta, se decía que había sido un "ataque terrorista" acusando al Islam de esto, Milo se quedo confuso, sabia que la iglesia sabia lo que había pasado, entonces… por que no decir la verdad? Y para colmo ahí estaba Aioria igual cubierto de vendajes, explicaba a la reportera que los "terroristas" habían escapado y que se continuaría la investigación…
- Pero… cómo es posible?- musito para si.
- Van a esconderlo todo, no quieren que el mundo se entere…- dijo una voz desde la puerta, Milo giro, ahí se encontraba el rubio seminarista… vestido como civil, llevaba una taza de café en las manos, el joven le sonrió, Milo lo miró entrar a la habitación y dirigirse hacia Kanon, se cercioro de que estuviera dormido y se sentó al lado de Milo el cual lo miraba confuso.
- No quieren que nadie se entere para evitar una histeria general, además de que saben que nadie creeria que el "demonio" vino a la tierra así como un arcángel, y para cerciorarse de que nadie dijera nada pues… me expulsaron del seminario alegando mala conducta y amenazaron con tomar cartas en el asunto si es que acaso revelaba lo que habia sucedido…- dijo con amargura el joven, Milo no podía creerlo.
- Pero… por que hacer algo asi? Por que ocultar la verdad? Que no se supone que representan a la "única verdad"?- decía irritado el columnista, Shaka sonrió a medias.
- A la iglesia no le conviene que se sepan muchas cosas, te sorprenderías de lo que no nos dicen Milo… necesitan controlar la fe de la gente, si no seria un total caos, créemelo hay mas corrupción en la iglesia que en un partido político…- Milo rio sarcástico.
- Y supongo que la advertencia que te dieron va para todos nosotros cierto?- Shaka asintió.
- Es por eso que Aioria dice lo que dice, el quería decir la verdad, pero entendió que es… inverosímil… acepto las condiciones de la poderosa iglesia, pues amenazaron con dejarlo en la calle, y si acaso tu llegaras a publicar algo, arruinarían tu carrera…- Milo se volvió a recostar sobre la cama.
- No puedo creerlo…- dijo al final…
Y era cierto lo que le dijo el seminarista, ya que después, cuando volvio al trabajo, una carta le fue dejada, esta contenía el sello del Vaticano, dentro de esta se le pedía de la forma mas atenta que no "develara" lo que había sucedido, y adjuntaban una "historia" de lo que supuestamente había pasado, su jefe le encargo el reporte de los hechos, después de todo, él, como el buen reportero que era, habia estado en el lugar de los hechos, tragándose su orgullo de periodista tuvo que escribir las mentiras que le habían sido enviadas, gracias a este reporte, meses después ganaría el premio pulizer y otros reconocimientos por su trabajo, premios los cuales llego a repudiar con toda su alma…
Fue dado de alta dos días después, dos semanas después Saga también fue dado de alta, y decidieron hacer un funeral para su amigo, enterraron un ataúd el cual solo contenía una fotografía del pelirrojo, al terminar la ceremonia, la cual no fue precedida por ningún sacerdote, solo sus amigos, Shaka fue el que se encargo de la parte "espiritual" del funeral. Saga que traía muletas puesto que la bala que había recibido en la pierna le había pasado hasta el hueso, se acerco a Milo que miraba ausente la blanca lapida del sepulcro…
- Como estas?- pregunto con voz suave le gemelo mayor, Milo lo miro un segundo.
- Bien… aun dolorido por los golpes…- le dijo con una media sonrisa, Saga le sonrio de regreso.
- Me refería de aquí…- dijo el gemelo tocándose el pecho.
- Oh… bueno, estamos vivos y el esta en un lugar mejor… creo que eso es lo importante no lo crees?...- dijo con voz triste el joven sin dejar de mirar la lapida, Saga soltó un suspiro.
- Milo… yo quería disculparme… nunca fui muy amable contigo, tengo que confesar que estaba celoso, pero… al final, él fue el que decidió y bueno… yo solo quería hacer las pases contigo…- le dijo el gemelo, Milo observo la mano extendida hacia el, y con una sonrisa la tomo, sacudiéndola firmemente.
Después de ese momento, los cuatro se hicieron muy amigos, Shaka vivía ahora con los gemelos, los cuales seguían trabajando con el estado Vaticano, ahora arreglando la capilla del Papa, que había quedado semi derruida por los ataques "terroristas".
Shaka había comenzado a estudiar periodismo, ya que Milo lo había contratado como asistente en su trabajo y pareció agradarle la situación de un periódico, el columnista obtuvo un aumento y asenso, llegando a ser editor adjunto del periódico, aun así seguía con sus mordaces opiniones contra el Vaticano…
Se le había hecho costumbre ir una vez al mes a visitar la tumba del joven pelirrojo, habían pasado casi 6 meses desde la muerte de este y ya cada uno de los jóvenes se había acoplado a su nueva vida, llego el día de ir a visitar la tumba, iban los cuatro caminando y burlándose unos de los otros, Saga y Milo se burlaban del pobre Shaka que hacia un mes había aceptado ser pareja de Kanon el cual defendía a su rubio a capa y espada, y después Kanon y Milo se burlaban de Saga ya que este había caído en las garras de su psicóloga, pues había decidido seguir con el tratamiento para su bipolaridad y parece que la doctora le había caído muuuy bien, ya que tenían una cita ese fin de semana…
- Quien es ese?- les dijo de repente Shaka, deteniendo así la discusión, un hombre estaba parado frente a la lapida, era alto, de pelo corto que ocultaba en una gorra negra, traía una chamarra de algún equipo de fútbol americano y pantalones de mezclilla deslavados, tenía las manos dentro de la chamarra, pareció percatarse de los jóvenes que se dirigían hacia el, y después de inclinarse en la lapida, salio del lugar sin mirarlos, al verlo de perfil, los jóvenes se percataron que llevaba barba y bigote bastante tupidos de un color castaño rojizo, lo cual hacia imposible descifrar su edad y por ultimo unos amplios lentes de sol, dejando en incógnita el color de los ojos del tipo.
Los chicos se acercaron dubitativos, no se explicaban el por que ese sujeto había estado frente a la lapida donde se leía " Gerard Baptiste Camus, Resta in Pace Caro Amico" y en el epitafio decia "Hombre que vas por la quimera perdida, aquí se acaba la vida y comienza la eternidad" Shaka de nueva cuenta llamo la atención de los presentes haciéndoles notar que el sujeto había dejado algo.
- Oigan… miren el tipo dejo algo…- dijo mientras se inclinaba, y sobre el Cristo que adornaba el centro de la lapida se encontraba una cadena dorada con una imagen, Milo abrió los ojos con espanto, conocía esa cadena, la arrebato de las manos del joven, temblando la observo bien, era la medalla de Camus, la del arcángel Miguel.
- Camus…- musito, los otros chicos lo miraron expectantes, no entendían por que tanto problema con esa cadena, de súbito Milo volteo hacia donde había visto irse al sujeto, y sin pensarlo dos veces salio corriendo dejando estupefactos a los otros que le gritaban llamándole.
Corrió cerca de 5 minutos, buscando al sujeto, pero parecía que se lo había tragado la tierra, por fin se detuvo, dando por perdida su búsqueda, asió con fuerza la imagen en sus manos mientras respiraba ruidosamente tratando de recuperarse, la levantó frente a su rostro, admiro la dorada imagen durante un segundo, comenzó a reir, el solo en medio del cementerio, comenzó a reir, por que no se le ocurría otra cosa que hacer.
- Te odio sabes?...- le dijo al viento, un viejo roble se levantaba al lado suyo, se apoyó sobre el, para después sentarse al pie del mismo, mientras lagrimas por la risa comenzaban a escurrir en su rostro.
- Te odio por que esto es lo único que me has dejado para recordarte… pero sabes lo que mas odio? Odio mas que no puedo odiarte, por mas egoísta que te hayas visto al dejarme aquí después de enamorarme, no te odio, en cambio y aunque parezca imposible, agradezco a Dios el que te haya cruzado en mi camino, a ese Dios que tu me mostraste, no al que predica la iglesia, gracias Camus, ahora comprendo las palabras de aquel arcángel, ahora comprendo por que debo estar feliz, ahora comprendo tu sacrifico, gracias…-
Se quedo sentado un momento mas al pie de aquel roble, contemplando en silencio la imagen, para después colocársela en el cuello, no queriendo preguntarse quien era ese sujeto que la dejo, simplemente agradecido…
