Descargo de responsabilidad: Personajes oficiales y universo de Harry Potter propiedad de JK Rowling. "Come Back to Me" propiedad de la imaginación de ChristinaFay. Traducción de vuestra servidora.
N de la T: Gracias por los comentarios del capítulo anterior, aquí retomamos justo donde las dejamos la última vez... y nos enteramos de los malvados designios de Tonks con Severus!
Capítulo Once – Las cosas que hacemos por amor
—Fui a visitar a Severus en su laboratorio —respondió Tonks en voz baja mientras intentaba contener una sonrisa maliciosa.
La sonrisa en el rostro de Hermione se congeló y sintió ganas de llorar.
—¿Qué? —Tonks arqueó las cejas—. ¿Por qué te ves tan sorprendida? ¿Acaso todo el mundo tiene que reaccionar igual que Sirius? ¿Es realmente tan malo hacerle una visita al Maestro de Pociones?
—Por supuesto que... no —Hermione parpadeó un par de veces y respiró hondo—. No quise decir eso. —Bajó la cabeza y comenzó a trazar con los dedos la fría condensación sobre el vidrio del vaso de cerveza de mantequilla.
—¡Bueno, bien! —Tonks dejó escapar un suspiro de alivio y tomó otro trago de su cerveza de mantequilla—. Ahora, ¿no vas a preguntarme por qué fui a visitarlo? —Le guiñó un ojo a Hermione con picardía.
Hermione se mordió el labio inferior y miró hacia otro lado, temiendo la respuesta que estaba a punto de recibir. ¿Había sido Tonks la elegida? ¿Durante todo este tiempo? —Claro —dijo en voz baja—. Entonces, ¿por qué estabas allí?
La sonrisa de Tonks se amplió y se inclinó hacia Hermione. —¡Lo convencí para que me deje ayudarlo a preparar una poción!
El aire en la taberna se estaba volviendo difícil de respirar. Mordiéndose el labio inferior, Hermione se forzó a sonreír. —Bueno, eso está bien.
—¿Verdad que sí? —Tonks se relajó en su asiento—. Pensé que él lo apreciaría. Es casi una locura si se tiene en cuenta todas las cosas que el tipo tiene que hacer para la Orden. Dumbledore le pide que prepare todas las pociones para la provisión de reserva. Una pensaría que Sirius debería, al menos, darle algo de crédito por no quejarse.
Hermione observó una gota de agua fría deslizarse por la pared de su vaso, sintiendo que su corazón se rompía lentamente en pedazos. Ella todavía no se podía hacer a la idea de detestar Tonks. Así que si Tonks era la elegida, si ella era quien lo haría feliz, Hermione pensó que tendría que respetar la elección del mago. Ella respiró profundamente varias veces para calmarse antes de alzar la vista hacia Tonks con una triste sonrisa. —Estoy segura de que te agradece la ayuda.
—Bueno, yo espero que sí —Tonks suspiró—. Pero él es una persona difícil de tratar. ¡Enseguida descubrió mi propósito! Y esa actitud amenazante... ¡Oh Dios, me hizo sentir como si fuera su alumna de nuevo y mereciera un detención sólo por hablar con él! Afortunadamente fui muy "convincente", supongo, porque al final cedió.
Hermione no podía oír una palabra más. Trató desesperadamente de cambiar el tema. —Entonces, ¿qué poción vas a ayudarlo a preparar?
—Ése es el secreto que tendrás que guardar para mí —el rubor de Tonks se oscureció, cambiando de un tono rosado a un escarlata—. Quiero sorprender a Remus con un regalo de Navidad. Sé que es muy difícil de preparar la Poción de Matalobos, y puede ser peligrosa si no se elabora correctamente. Pero yo no creo que tenga de qué preocuparme si puedo conseguir que el famoso Maestro de Pociones de Hogwarts me ayude, ¿no te parece?
—No... —Hermione frunció el ceño—. Quiero decir, sí, por supuesto. Pero ¿qué es lo que acabas de decir? —Su mente todavía no lograba darle sentido a toda la información—. ¿Una sorpresa para Remus? ¿No para Severus?
—¡Por supuesto que es para Remus, bruja tonta! ¿Por qué iba yo a querer ir tras Severus? No tengo deseos de morir, ¿sabes? —Tonks rió mientras volvía a llenar el vaso de Hermione—. Supongo que ése es también el motivo de por qué fue tan fácil para Severus descubrir mi verdadero propósito. Después de todo, Remus es el único que necesita la Poción de Matalobos.
—Entonces, ¿cómo exactamente lo convenciste para que te enseñara? —Hermione se estaba recuperando lentamente de la montaña rusa de emociones.
—Bueno... —la sonrisa de Tonks se ensanchó—. Lo amenacé con visitar su laboratorio de nuevo si él no accedía a ayudarme. ¿Mencioné que mi guitarra derribó un estante y que yo accidentalmente rompí un caldero aún antes de siquiera comenzar a decirle el propósito de mi visita? ¡Estaba tan enfadado para cuando le dije que no aceptaría un "no" como respuesta! Si no fuera porque el profesor Dumbledore justo pasó por su oficina en las mazmorras, ¡estoy segura de que me hubiera maldecido! Luego de sopesar sus opciones, calculo que él decidió que le convenía enviarme una lechuza con las instrucciones y así no tener que volver a verme de nuevo en su laboratorio. Oh Hermione... ¡deberías haberle visto la cara! Si todavía hubiera sido alumna suya, probablemente me habría meado encima. Las cosas que hacemos por amor...
Hermione rió histéricamente mientras escuchaba la historia de su amiga. Tonks sintió bastante divertida al ver el cambio en la joven bruja durante su conversación. Un minuto ella parecía tan deprimida, y el siguiente tan aliviada como si acaba de ganar el Torneo de los Tres Magos ella sola.
Más tarde ese día, la joven Auror se preguntó si algo de su conversación habría tenido algo que ver con el "floreciente interés amoroso" de Hermione. Sin embargo, la idea había sido rápidamente olvidada para cuando Tonks se reunió con sus amigos en la Tienda de Música de Dominic Maestro para conseguir el nuevo disco de Las Brujas de Macbeth.
Los pocos días que Hermione pasó en su casa durante las vacaciones de Navidad fueron inusualmente incómodos. Ella les dio a entender a sus padres que una guerra se avecinaba en el horizonte. Sin embargo, el señor y la señora Granger no podían sentirse identificados con ninguna de las preocupaciones de su hija.
—No puede ser tan malo, cariño, —su madre levantó la vista de los platos en el fregadero y sonrió a su hija—. Si este "Señor Oscuro" realmente fuera a "conseguir el poder", estoy segura de que tu director nos enviaría una carta y discutiría la situación con nosotros. ¿No lo crees, querido?
—¿Eh? —contestó el señor Granger desde detrás del periódico—. Por supuesto, querida. No te preocupes. He estado observando el mercado de valores y las cosas se ven bastante bien. Creo que los ahorros de nuestra alcancía ya alcanzan para que uno de estos días hagamos ese viaje a Australia. Y, Hermione, ¿qué son todas esas historias que escuchaste en la escuela? Sé que el mundo mágico ha mantenido algunas tradiciones interesantes. Pero ¿un "Señor Oscuro" y sus seguidores? Suenan como personajes de una novela de fantasía de la época medieval. ¿Estás segura de no haber pasado mucho tiempo en la biblioteca leyendo ficción adolescente?
—¡Deja de burlarte de tu hija! —La señora Granger pretendió regañar a su marido—. Sabes que a Hermione no le gusta perder el tiempo leyendo ficción. ¿Verdad, cariño? —continuó, burlándose de su hija—. ¿O has desarrollado nuevos intereses? Espero que mi hija de dieciséis años no le esté dando demasiada importancia a las historias románticas. ¿Hay algún muchacho que te haya llamado la atención? Es posible que quieras traerlo a casa para que tu padre y yo podamos evaluarlo.
—¡Oh, madre! —Hermione suspiró con frustración y corrió a su habitación. El hecho de que sus padres hicieran caso omiso de su advertencia no hacía más que aumentar sus preocupaciones. ¡Cómo deseaba que estuvieran más conectados al mundo al que ella pertenecía!
Así, fue prácticamente un alivio para Hermione el poder reunirse con Harry y Ron en el número 12 de Grimmauld Place el día después de Navidad. Por lo menos, allí todos alrededor de ella compartían la misma ansiedad y preocupaciones. Era una extraña sensación para Hermione el comparar la relación de Ron con su familia y la suya propia con sus padres. En ese sentido, podría entender a Harry mejor que nadie. Al igual que ella, Harry también estaba completamente solo en el mundo mágico.
Mientras que a ella no le hubiera molestado recibir un poco menos de la actitud sobreprotectora de la señora Weasley, Hermione no podía dejar de estar de acuerdo con la bruja en que el padrino de Harry estaba empujando demasiado al joven mago en forma prematura. A Hermione le parecía como si Sirius estuviera reclutando a Harry para unirse a la Orden, no que el joven mago necesitara convencerse. Ella se mordía la lengua y no expresaba su desacuerdo con Sirius porque sabía que el mago se preocupaba por su ahijado y lo amaba como a su propio hijo. Después de todo, el único sobreviviente masculino de la familia Black debía necesitar una buena cantidad de autocontrol para contener su opinión personal sobre Severus y animar a Harry a aprender Oclumancia con su profesor de Pociones.
Y antes de darse cuenta, las vacaciones de Navidad habían terminado y los jóvenes magos y brujas regresaron una vez más al majestuoso castillo.
Hermione podría haber predicho la corta duración de la tutoría entre Harry y Severus. Si Dumbledore hubiera reconocido la interacción de los dos magos en los últimos años, el director tampoco debería haber tenido ningún motivo para no ver venir esto.
Fue una tarde cuando Harry irrumpió en la sala común de Gryffindor, que todavía estaba un poco concurrida por los estudiantes que regresaban del Gran Comedor después de la cena. Fue recibido de inmediato por sus dos mejores amigos.
—Caray, Harry. ¡Tu rostro está tan colorado! ¿Qué pasó? —Ron arrastró a Harry hasta el sofá junto a la chimenea.
—Pensé que habías ido a tu clase con el profesor Snape. ¿Te dejó ir temprano? —Le preguntó Hermione en voz baja.
Meneando la cabeza rápidamente, Harry frunció el ceño ante el fuego. Y luego, después de un largo momento de silencio, el joven mago murmuró: —Me echó.
—¿Qué? —Ron se quedó sin aliento—. ¿Qué hiciste?
Hubo otra larga pausa antes de que el mago de cabello oscuro contestara. —Había algo de su pasado que él no quería que yo viera. Lo guardaba en un pensadero. Llegué temprano. Él no estaba allí. Así que eché un vistazo y... él me atrapó.
Hermione se inclinó hacia adelante y le preguntó con gran preocupación: —¿Te dijo algo?
—Dijo que nunca querría darme clases particulares de nuevo —Harry suspiró. Y luego añadió—: Es probablemente algo bueno. Yo nunca quise estar allí de todos modos. Debí haberlo sabido... Snape me odia... —Sin otra palabra de advertencia, el joven mago se levantó súbitamente de su asiento y subió corriendo a su dormitorio.
—Eso es raro —Ron se rascó la cabeza—. ¿No crees que debería estar feliz ahora que no tiene que ir más a ver a Snape para tomar clases particulares? ¿No dijo que no quería estar allí? No lo entiendo...
—Tal vez puedas hablar más tarde con él —Hermione empezó a recoger sus libros. —Tengo que ir a la biblioteca y revisar algo para la asignación de crédito adicional para la clase de Encantamientos. ¿Quieres venir conmigo?
—Oh no... esta vez paso —Ron se levantó rápidamente también—. Iré a ver a Harry. Tal vez él quiera hablar de eso ahora. Ya hubo suficiente lectura por hoy... para mí, por lo menos.
Hermione le ofreció a su amigo una pequeña sonrisa y rápidamente desapareció por el agujero del retrato. Se sentía contenta de que Ron no sospechara nada, porque tenía una visita importante que hacer.
—¡Señorita Granger! ¡Qué agradable sorpresa! —El director saludó a la joven bruja amablemente—. ¿Sorbete de limón? Conseguí algunos sin azúcar en mi último viaje a Londres muggle. ¡Son bastante buenos! Son nuevos, según me dijeron. ¡Casi no se nota la diferencia!
—No, gracias, profesor —respondió Hermione cortésmente—. Pero me preguntaba si usted tendría unos minutos para responder una pregunta.
—Por supuesto, querida. Pero pensé que usted había estado haciendo muy buenos progresos con la Oclumancia. Seguramente que usted no tiene más dudas desde nuestra última lección.
—¿Por qué, exactamente, quiere que aprenda Oclumancia, profesor? —Hermione le preguntó en un tono uniforme, intentando de contener sus emociones—. Y por favor, no se moleste en decirme que es la base para algo más avanzado. Los dos sabemos que no es el caso.
—Ah, ya veo —Dumbledore sonrió a la chica—. La curiosidad lleva al descubrimiento, el descubrimiento conduce a la incertidumbre. Por favor, tome asiento.
Hermione se sentó cuidadosamente en el borde de la silla frente a la del director. —Yo ya lo he descubierto, profesor. Usted quiere que esté preparada para ocultar cierta información, ¿verdad?
El director asintió lentamente, con los ojos brillantes detrás de sus gafas de media luna. —Oh, sí, querida. Entiendo que es cercana a Harry, y confío en que usted lo ayudará a través de muchas de sus aventuras. La Oclumancia es sólo una habilidad que usted necesita tener para garantizar su seguridad y la de Harry.
—¿Fue Harry realmente el que estaba en su mente la primera vez que se ofreció a darme clases particulares? —Los ojos de Hermione se estrecharon—. ¿O estaba más preocupado por su espía en ese momento?
Dumbledore frunció el ceño ante la pregunta, pero no dijo una palabra.
—¿Me equivoco al decir que ha habido un cambio en sus preocupaciones últimamente, profesor? Si usted me puede enseñar Oclumancia, ¿por qué no puede enseñarle también a Harry? —Hermione continuó—. ¿Acaso las circunstancias han cambiado tanto que su espía ya no vale tanto como solía hacerlo? De hecho, su valor debe haber disminuido tanto que usted ha considerado que vale la pena poner en peligro su vida, sólo para que usted no tenga que lidiar con un muchacho que muy posiblemente pueda ser controlado por Voldemort, ¿no es cierto?
—¿Por qué tengo la sensación de que hay fuertes emociones detrás de sus palabras , Hermione ? ¿Por qué tengo la sensación de que éstas no son preguntas que usted necesita que yo responda, sino acusaciones que apenas puede contener dentro de su cabeza? —El director dejó escapar una risita y se levantó de su silla. Con las manos detrás de la espalda comenzó a pasearse por la habitación—. Las prioridades cambian, mi querida niña, especialmente en circunstancias como ésta. He sospechado durante mucho tiempo que usted desarrollaría una amistad especial con Severus, basado en un vistazo de su conversación con él poco después de que se despertó de sus sueños. Así que sí, mi plan original era prepararla para proteger el conocimiento de que él es un espía de la Orden, o cualquier otra información que yo estuviera dispuesto a compartir con usted. Ciertamente las cosas cambiaron desde el regreso de Voldemort. Hasta que no sepa el grado de control que tiene Voldemort sobre Harry, tengo que mantener distancia de su amigo. En el caso de una infiltración accidental, no podría arriesgarme a concederle el acceso a los planes de la Orden. Es por eso que le delegué la tarea a Severus, quien resulta ser un oclumante muy capaz. Usted seguramente puede entender mi razonamiento, ¿no?
—Pero ¿qué pasa con el profesor Snape? Usted está poniéndolo en una situación muy peligrosa. ¿Qué va a pasar con él si hay un "accidente", tal como teme? ¿Qué va a hacer entonces, cuando tenga que pararse frente a Voldemort otra vez después de que ese monstruo haya descubierto su relación con la Orden? Y en caso de que usted nunca se haya dado cuenta, Harry y Severus nunca se llevaron bien. Me temo que su plan de estudios sólo empeoró las cosas entre ellos.
—Puede que no sea malo que ellos alberguen cierto prejuicio uno hacia el otro, Hermione. Mantener una pequeña distancia del muchacho puede ser útil para que Severus haga su trabajo en el futuro —Dumbledore continuó, sonriendo cálidamente—. Esa relación puede simplemente resultar favorable, cuando llegue el momento.
—¿Resultar favorable? —Hermione resopló—. -¿Es que todos somos peones en su juego de ajedrez? Siempre he pensado que usted se preocupa por la gente. ¿O es que sólo nos usa para lograr el objetivo de su "juego"?
—Me gustaría que no fuera tan dura, Hermione —Dumbledore suspiró—. Si no la conociera mejor, le pediría que volviera más tarde cuando ya no esté tan enojada. Sin embargo, siendo yo un terco Gryffindor, sé que ésa no sería una sugerencia muy acertada. Así que... antes de hacer o decir algo que usted luego pueda lamentar... permítame asegurarle que por supuesto que me preocupo por todos ustedes. Pero estamos en guerra, no en un evento social. Es necesario hacer ciertas concesiones. Hay que tomar ciertos riesgos. Severus lo sabe, también.
—Claro que lo sabe —Hermione le espetó amargamente—. Él vino a usted luego de cometer un error cuando era muy joven, y voluntariamente le ofreció su ayuda. ¿Qué ha hecho con esa oferta? ¡Usted lo ha estado usando! ¿Le preguntó cómo le fue cuando fue a ver a Voldemort la noche en que regresó? ¿Sabía que fue maldecido por ese asesino? ¿Ha pensado en algún plan de contingencia para él? ¿Cómo va a salir él de todo esto al final?
—Tengo que admitir que sabe más de lo que esperaba. —Dumbledore se detuvo frente a la bruja y asintió en silencio—. Realmente no esperaba que él compartiera su turbulento pasado con usted. En caso que no lo sepa ya, Severus es un mago muy capaz, y muy ingenioso. Estoy seguro de que puede encontrar la manera de salir de cualquier situación difícil. Y, por cierto, yo no... yo no sabía que regresó herido de su visita con Tom —el anciano frunció el ceño.
—¿Así que ese es su plan para protegerlo? ¿Utilizar la capacidad y el ingenio de él? ¿No puede proporcionarle algún otro tipo de asistencia para respaldarlo? —Hermione podía sentir la ira hirviendo en su interior—. ¡Por favor! ¡Prométame que lo hará!
—Hermione. —Dumbledore dejó escapar un profundo suspiro—. Prometer es una gran palabra. ¿Qué pasa si no puedo estar allí para ayudarlo? ¿Si me encuentro físicamente impedido para ayudarlo?
—Entonces piense en otra manera, si no físicamente, entonces con magia, profesor! Usted tiene a toda la Orden protegiendo a Harry. Pero Severus es el que tiene que enfrentarse a Voldemort solo, ¡TODO EL TIEMPO! Él es el que va a necesitar ayuda en algún momento. ¿Quién va a estar ahí para él? ¡Usted tiene que organizar un plan de contingencia para protegerlo! —Hermione podía oír su corazón rugiendo en sus oídos. Una voz en el fondo de su mente le decía que su petición no era razonable. Sin embargo, saber que el viejo mago no tenía el mejor interés de Severus en mente y sólo estaba jugando él como si fuera un soldado en su ejército enfurecía a Hermione. Le parecía como si el director estuviera dispuesto a enviar a su espía en una misión suicida, y todo tan sólo porque Severus nunca diría "no".
—¿Por qué le preocupa tanto la seguridad de Severus, Hermione? —Dumbledore preguntó con curiosidad—. Pensé que Harry era su mejor amigo.
Mordiéndose el labio inferior, Hermione consideró la situación ante ella. Con un pequeño ceño entre sus cejas, lentamente se pensó en un plan.
—Harry es un buen amigo mío, profesor. Pero Severus también es un buen amigo. —Hermione respiró hondo para calmar su acelerado corazón—. Estoy segura de que hay cosas que usted sabe acerca de Harry que no está compartiendo con nadie, lo que me lleva a creer que lo necesita mucho en esta guerra. Lo que le estoy pidiendo es que organice un plan de contingencia para ayudar a Severus, que esté ahí cuando él más necesite su ayuda. Si puede hacer eso, yo voy a darle algo que le va a hacer falta.
Acariciando su larga barba plateada, el director consideró las palabras de Hermione. Un momento después dijo: —No esperaba entrar en una negociación, señorita Granger. Pero teniendo todo en cuenta, estoy dispuesto a escuchar su oferta.
Tomando aire profundamente Hermione se levantó de su asiento y se alejó del viejo mago. Pasando sus dedos a lo largo de los volúmenes que se mostraban en los estantes del director, comenzó a hablar lentamente. —Soy la única hija de mis padres, profesor.
—Creo que estoy al tanto de eso. —El director inclinó la cabeza ligeramente ante la información.
—He hablado con mis padres acerca de la guerra durante las vacaciones de Navidad. Ellos están considerando abandonar el país. Y les gustaría que su única hija se mantenga alejada de la guerra, y asista a la escuela de magia en Australia —mintió.
Los ojos de Dumbledore se abrieron más grandes cuando se dio cuenta de a qué se refería la bruja.
—Les dije que necesito pensarlo —Hermione continuó con calma—. Según lo que he experimentado en los últimos cuatro años, puedo ver por qué cree que voy a estar allí para ayudar a Harry a lo largo de sus muchas aventuras. Soy una de las muchas personas que ha incluido en su plan, y en un papel importante, si no estoy sobreestimando mi valor. Usted va a necesitar mi ayuda para proteger a Harry, o que le ayude a lograr sus metas, las que sean que usted tenga en mente. Si me da su palabra de que va a hacer arreglos para ayudar a Severus, no voy a dejar el país con mis padres, por lo que va a tenerme al lado de Harry durante toda la guerra. Si usted no puede hacer esa promesa... —Hermione se tropezó con sus palabras. Después de todo, no era una mentira fácil de decir—. Voy a cumplir con la voluntad de mis padres y dejaré Hogwarts al final del año escolar.
La habitación estaba muy silenciosa mientras el director internalizaba las palabras de la joven bruja. Una larga pausa después, observó: —Usted ciertamente no suena como una chica de dieciséis años de edad, señorita Granger.
—Tal vez sea porque no lo soy —respondió Hermione en voz baja—. Incluso si fue sólo un sueño, criar a un niño completamente sola en un entorno extraño mientras manejaba un negocio pequeño me dio algunas buenas prácticas en la negociación. Así que... ¿qué dice, profesor?
—¿Cómo sé que no está jugando un juego conmigo, querida? —El brillo en los ojos del anciano regresó con el tono suave de su voz.
—Tal vez lo esté haciendo, y tal vez no. ¿Le gustaría apostar? —Hermione miró fijamente al viejo mago.
Riendo suavemente, Dumbledore caminó hacia Hermione y puso una mano en su hombro. —¡Cómo me gusta su espíritu Gryffindor! Pero curiosamente, veo un poco de Slytherin en usted esta noche. Que así sea, señorita Granger. Es un trato.
—Bueno. —Hermione dejó escapar un suspiro de alivio—. Para que quede claro, usted promete que siempre tendrá un plan de contingencia para proteger a Severus.
—Y usted promete que no se irá con sus padres y se quedará aquí para ayudar a Harry.
Antes de que el director pudiera terminar la frase, la puerta del despacho se abrió de golpe y el Maestro de Pociones entró. Con la puerta abierta se podía oír la protesta de la gárgola. —¡Se le dio el privilegio de poder entrar cuando quiera, pero eso no quiere decir que no deba usar la cortesía y llamar antes de entrar!
Haciendo caso omiso de la gárgola, Severus miró a la joven bruja que tenía delante. —¿Qué ha hecho? —siseó—. ¿No le he dicho que deje de preocuparse por mí?
Luchando contra las lágrimas, Hermione mordió sus labios con fuerza. Sin decir una palabra, pasó corriendo junto al mago y desapareció en el pasillo.
—Sólo escuché las últimas palabras. ¿Qué le has hecho prometer que haga? —Severus le preguntó al director exigentemente.
—Yo no hice que ella haga nada, muchacho. —Dumbledore se rió entre dientes mientras se abría camino de regreso a la silla detrás de su escritorio—. Sólo hizo una promesa que yo siempre supe que ella iba a cumplir.
Haciendo caso omiso de los penetrantes ojos negros del Maestro de Pociones, el director caminó alrededor del escritorio y se sentó en su silla favorita. —Sin embargo, tengo que admitir que se trató de una conversación en verdad liberadora. Me alegra saber que has encontrado una aliada tan fiel.
—¿Qué quieres decir? —Severus entrecerró los ojos.
—Creo que la señorita Granger se preocupa por ti más que nadie que hayas conocido, Severus —Dumbledore respondió francamente—. Y estoy muy contento de que puedas contar con una buena amiga. Y perdóname por no preguntar, estás aquí esta noche porque...
—Se terminó, Dumbledore... —gruñó Severus—. ¡Estoy harto de ese mocoso Potter!
N de la T: ¿En el próximo capítulo? La Batalla del Departamento de Misterios... y la respuesta a una pregunta, o incluso varias!
