Capítulo 11: Una confesión inesperada

En cuanto la figura de su padre se hizo visible entre la arboleda Nessie saltó de los brazos del apuesto Nahuel, quien había estado hablándole de su tierra natal a fin de distraerla, y cual grácil gacela salió corriendo a recibirle. En ese instante, una enorme masa peluda se adelantó a los recién llegados y acortando rápidamente la distancia que le separaba de la pequeña, se dejó caer ridículamente a sus pies.

- ¡No ha tenido gracia Jacob!-le amonestó Nessie, frunciendo el ceño. Aunque el lobo estaba haciendo gala de su mejor pose de arrepentimiento, la niña no estaba dispuesta a perdonarle tan fácilmente, o eso pensaba ella.

Contemplar esa repentina severidad en el hermoso rostro de Renesmee no hizo más que aumentar su encanto. Edward, embelesado cada vez que la miraba, se aproximó a su hija y la tomó cariñosamente en brazos. Los otros dos vampiros saludaron a la pequeña alegremente, y siguiendo los pasos de Nahuel y su tía, se encaminaron hacia el interior de la casa.

- Siento haberte asustado… -le dijo su padre, besándola en la frente.- Pero he cumplido mi promesa… ¿No?

- ¿Y esto? -objetó Nessie, introduciendo los dedos por entre las rasgaduras de la camisa de Edward hasta tocar la marmórea piel del vampiro, momento que aprovechó para transmitirle, con su especial habilidad, cuan preocupada estaba porque no regresaban.

- Lo siento, nos alejamos demasiado… -le susurró Edward con voz cálida, y bajando la vista hacia su destrozada camisa añadió cómicamente.- Jacob puede regalarme otra en navidad…

El lobo, que aun permanecía echado a un lado y con la mirada perdida en Renesmee, ni se inmutó. Luego de unos segundos caminaron hacia la casa.

- ¿Cuándo vuelve mamá?-inquirió Nessie.

- Pues… -comenzó a decir Edward.

- ¿Puedes venir un segundo, Renesmee?- les interrumpió Esme, salvando la situación.

Edward dirigió una rápida y significativa mirada a su madre, que permanecía inmóvil bajo el marco de la enorme puerta trasera, pero no obtuvo nada de ella. Si Esme sabía algo acerca de la visión de Alice, parecía estar bloqueando muy bien sus pensamientos.

- Ve con ella, yo buscaré a mamá -le dijo a Nessie, dejándola sobre sus pies con delicadeza. Jacob se incorporó rápido y gimoteó detrás de la niña.

- Buscaré algo de ropa para ti –le consoló ella cariñosamente, olvidando por completo su enfado.- Ve a cambiarte, te la dejaré en el garaje… ¡Enseguida vuelvo abuela!

Edward siguió a la niña con la mirada hasta que se hubo perdido en el interior de la casa, pero antes de dirigirse a su madre también esperó a que Jacob se marchara.

- ¿Qué es lo que pasa?- inquirió entonces, esforzándose por mantener la calma- ¿Dónde está Alice?

- ¿Pudiste ver algo?-preguntó Esme con serenidad, cosa que sorprendió a su hijo.

- Apenas, estaba demasiado lejos… -contestó Edward, enfocando los pensamientos de su madre una vez más, en vano.- ¿Qué es lo que pasa? ¿Dónde está Alice?

- Está con Carlisle en su despacho. Yo iré a buscar a Nessie… –dijo ella, pero antes de que su hijo se marchase le detuvo tomándole suavemente del brazo- Sé paciente Edward, ella no quiere hablar.

Edward POV:

Mientras subía las escaleras hacia al despacho de Carlisle, tan lentamente como era capaz, traté de tranquilizarme, pero era bastante difícil teniendo en cuenta que Alice guardaba silencio sobre una visión relacionada con Bella, una visión poco agradable había que añadir.

Esme y Carlisle habían sido testigos del trance de Alice durante la pelea, lo vi en los pensamientos de mi madre. Alice había lucido triste después de la visión, pero no había querido hablar de ello… Ninguno de los dos quiso insistirle después.

Todos apreciamos el manejo que hace Alice de sus visiones, ella nunca ha tomado decisiones de forma arbitraria, todo lo contrario, siempre actúa mirando por el bien de los demás. Por ello he de creer que hay una buena razón para que no quiera hablar… Pero tratándose de Bella no me gusta, necesito saber lo que está por pasar o acabaré perdiendo los nervios. No puedo dejar que nada malo le suceda, ella es mi vida...

Para cuando estuviese frente a Alice esperaba que mi padre hubiese logrado convencerla.

Emmett, que sin poder evitarlo había escuchado la conversación con nuestra madre, me interceptó en las escaleras.

- Ahora no… –dije rápidamente pasando de largo, pero él se interpuso de nuevo en mi camino.

- Rosalie tampoco ha vuelto Edward –dijo Emmett, impertérrito- ¿Debo preocuparme?

- No –contesté sin titubeos, pero el rostro de Emmett adquirió un matiz de incredulidad. ¿Quizás no había sonado lo suficientemente convincente?

- No sé de qué va esto Emmett –dije, sosteniendo su mirada hasta que estuve seguro de que esta vez me creía. –Deja que hable con Alice primero.

- Si se está cociendo algo yo también quiero escucharlo –dijo Emmett con obstinación.

- Tú mismo –musité, y ambos nos dirigimos al despacho de Carlisle.

Cuando ya estábamos frente a su puerta me detuve un segundo para enfocar los pensamientos de los individuos que nos esperaban tras ella. No me sorprendió que Jasper ya estuviese con ellos, pero habría preferido su ausencia. El amante de Alice sería un fuerte apoyo para ella, y con su habilidad me sería más difícil convencerla. Antes de poder captar cualquier otra cosa, la voz de Carlisle me llamó desde el otro lado.

- Entra Edward… -dijo éste, sonando tan sereno como lo había hecho mi madre.

- ¿Qué pasa Alice?-inquirió Emmett en cuanto hubimos entrado, yendo al grano. Yo tampoco perdí el tiempo y vagué por su mente, pero no obtuve nada más que imágenes de los hermosos vestidos de Renesmee, que no eran pocos.

- Déjalo ya Edward, también es difícil para ella -me advirtió Jasper, e inmediatamente una oleada de tranquilidad nos invadió a todos. Alice la recibió con manifiesto alivio y entonces fue capaz de mirarme. De sus profundos orbes dorados emanaba tristeza, pero también determinación. Carlisle intervino entonces.

- Alice, has estado preocupada desde que tuviste la visión, asumo pues que es importante… Aunque no quieras contárnoslo, todos seguimos confiando en ti (puso énfasis en "todos") y vamos a respetar tu decisión… -mientras Carlisle hablaba paseó su mirada por cada uno de nosotros, esperando que hubiésemos comprendido lo que el excepcional tono de su voz significaba. Aunque la mayoría del tiempo no se comportase como tal, Carlisle era nuestro líder y aquello era algo parecido a una orden. No quería que la atosigásemos.- Sin embargo he de preguntártelo, sois mi responsabilidad… ¿La familia corre peligro?

- No –respondió Alice y sonó sincera. ¿Pero cómo estar seguro? Alice bien podría mentirnos si lo creyese necesario y nadie podría reprochárselo.

Por un momento creí que aquél sería el fin de la reunión y que yo tendría que irme sin las respuestas que tanto ansiaba, pero las palabras de Carlisle parecieron hacer mella en Alice, porque seguidamente añadió.

- Lo siento Edward, pero lo que he visto es algo que debe ocurrir.

- Alice… ¿Cómo puedes pedirme que deje a Bella sufrir?–expresé en voz baja, apenas un susurro suplicante. El ambiente a mi alrededor se cargó un poco. Alice temía de verdad que hiciese algo al respecto.- No sé bien lo que he visto, estaba muy lejos. Pero sé que se trata de Bella y sé que es hoy cuando tendrá lugar... lo que sea que hayas visto tú.

- ¿Cómo estás tan seguro de eso? –preguntó Carlisle.

- Rosalie estaba con ella y vestía la misma ropa de esta mañana.-dije.

- Entonces definitivamente es hoy… –confirmó Emmett. Todos sabíamos que Rosalie nunca utilizaría dos veces una misma prenda.

Después de un silencio incómodo me vi forzado a bloquear los pensamientos del más fuerte de mis hermanos, pues si bien el rostro de Emmett era una máscara imperturbable, su cabeza era todo un nido de dudas: "Esto parece que va sobre Bella… Espero que Rose esté bien… ¿Por qué Alice no quiere hablar? ¿Cuál es el punto? Ha pasado tiempo desde su visión… ¿Será que ya ocurrió y trata de ponérselo fácil a Edward? Sólo fueron de caza… Pero si no están en peligro ¿Por qué no han vuelto todavía?".

- Me estás poniendo nervioso Emmett… –mascullé. Muy pronto en su cabeza no hubo más que una gran pantalla blanca. Desde luego Emmett no se hacía de rogar.- ¿Es todo Alice?

- Sí –dijo ella, con su voz suave. "Lo entenderás más tarde Edward, créeme… Es mejor dejarlo pasar…", me transmitió mentalmente.

- Oh, no me conoces si crees que voy a ignorar todo esto -dije en voz baja, tragándome la irritación que sentía. Al menos Jasper tuvo el tacto de no intentar cambiar mi mal humor. Ahora mismo me gustaba estar enfadado.- Voy a respetar que no quieras ayudarme, pero no pienses que voy a quedarme aquí dejando que cualquier cosa le pase a Bella sólo porque tú estés convencida de que es por su bien...

- ¡No Edward, espera!-gritó Alice, pero yo ya me deslizaba escaleras abajo, agradecido porque nadie me siguiera.

La persona que buscaba estaba en el garaje devolviendo algo de ropa usada al interior de uno de los arcones que allí teníamos. Cuando éstos se llenaban iban a parar a alguna que otra organización de la beneficencia.

Me saludó con un gesto de la mano en cuanto captó mi efluvio pero apenas volteó a mirarme.

- Nessie sacó más de la que necesitaba -comentó Jacob, bastante animado.- Siento que llevo horas amontonando ropa aquí dentro.

- ¿Dónde está ella ahora?-dije, y algo en mi voz le obligó a prestarme atención.

- ¡Diablos! ¿Por qué traes esa cara?-exclamó él. Supuse que no debía verme muy simpático en este momento- Nessie está con Esme en la cocina...

- Bien, iré a verlas un segundo pero luego necesito que vengas conmigo.

Alice no me había querido decir el lugar exacto en el que se encontraban Bella y Rosalie, cosa que me habría facilitado muchísimo las cosas, pero no iba a perder el tiempo lamentando eso, ya no importaba. Gracias a los recuerdos de Esme y Huilen, había elaborado un mapa mental de posibles localizaciones, teniendo como punto de referencia el viejo tronco alrededor del cual se habían reunido hacía unas horas y que afortunadamente me era familiar. Si acaso Bella se había desplazado desde entonces, contaba además con los agudos sentidos del licántropo para seguir el rastro hasta encontrarla… Sólo esperaba que para entonces no fuese demasiado tarde.

"¿Demasiado tarde para qué? No lo supe hasta que llegamos…"

Jacob y yo alcanzamos a las chicas en el momento apropiado y parecían estar discutiendo. Parte de lo que Alice no había querido mostrarme estaba teniendo lugar ahora frente a nosotros, y tal vez fue cosa de la providencia que nos detuviésemos un instante a observar, ocultando nuestra presencia, pues cuando captamos el sentido de lo que entre ellas se gritaban, desapareció en mí todo interés por detenerlas…

- Tú nunca serás un monstruo Bella-dijo Rosalie.

- ¿Cómo estás tan segura? ¿Y si este… este autocontrol que tengo no es infalible? ¡¿Y si no soy tan fuerte como creéis?- rebatió ella.

- "¡Por supuesto que eres fuerte!"-quise gritarle, pero me contuve a tiempo.

Alice tenía razón, no es que no pudiera intervenir, yo no debía hacerlo. A la vista estaba que Bella necesitaba desahogarse… ¿Por qué mi hermana no había querido ni tan siquiera explicarme esto?. Me sentía tremendamente culpable por no haberme dado cuenta antes.

- Haces cosas que ninguno de nosotros ha podido hacer antes, por eso estoy segura de que el escudo mental no es la única habilidad que tienes. ¡Has superado demasiadas adversidades para que ahora dudes de ti misma! ¿No te das cuenta? Sobreviviste al ataque de James, escapaste de Laurent y de Victoria, gracias a ti tuvimos posibilidades en el enfrentamiento contra los Vulturis…-insistió la otra vampira.

- No, no… ¡No es cierto!-gritó Bella, desesperada.- Nunca estuve sola, fueron otros quienes me salvaron…

- ¡Por favor Bella! ¡Trajiste al mundo a Renesmee y estás viva!-exclamó Rosalie. Era tan fuerte la convicción con que ésta trataba de reconfortar a mi esposa que no pude más que amarla y sentirme orgulloso.

- ¡No! ¡Estuve a punto de morir! ¿¡Es que no lo entiendes!?-gritó Bella entonces en un tono tan agudo que habría sido horrible para un humano. Jacob, a mi lado, se encogió.

Mi único amor y compañera estaba tan fuera de sí que quedé absolutamente petrificado. "¿Por qué mi hermana no había querido ni tan siquiera explicarme que esto pasaría…?" Bien, definitivamente no estaba preparado para escuchar todo lo que vino a continuación.

- ¡El dolor era insoportable! ¡Me estaba perdiendo a mí misma! La oscuridad… Yo… Yo pensé… que jamás volvería a ver a mi hija…- Bella gemía, atormentada, sus manos firmemente apretadas contra el pecho.- Y entonces vino el fuego… ¡Me estaba quemando viva! ¡Y no podía moverme, ni gritar! Mi cuerpo no respondía… ¡No podía pedir ayuda! ¡¿Dios, por qué no me ayudasteis!? Estaba tan asustada… tan asustada…

- Oh, oh No… Bella… -susurré tan bajito, que nadie me oyó.

(continuará)


NOTA: De verdad espero que este capítulo les haya gustado, me costó mucho escribirlo porque quería que fuese emocionalmente intenso... ¿Lo he conseguido?.

¿Hasta el momento qué os parece el PoV de Edward? ¿Lo identificáis con el personaje del libro?

Agradeceré mucho vuestros comentarios ^^

Hasta la próxima actualización!