XI


Korra forcejeó con el Kreiken tratando de liberarse de su agarre, sin éxito alguno. Emma no tenía idea de lo que debería hacer, ella no poseía Magia en ese lugar y su Oscuridad sólo hacía que esa cosa creciera cada vez más.

─Parece que alguien se volvió más fuerte desde la última vez.

El Espíritu no dijo nada, sólo extraños gruñidos salían de su boca. El Avatar usó su Tierra Control para separarse de esa cosa y la mandó lo más lejos que pudo. Rápidamente se levantó y se paró junto a Emma.

─Korra, lo siento, no puedo ayudarte.

─ ¿De qué estás hablando? Cuando llegaste aquí estabas peleando contra él, usa tu Energía Oscura.

─ ¡No puedo! Cada vez que lo atacaba en Camelot con mi Magia, el Kreiken crecía desmedidamente.

─Y yo no puedo mantenerlo quieto para puri…

─ ¡Korra…!

El Espíritu las lanzó en direcciones opuestas, dejando a Emma sin ninguna posibilidad de ayudar a una Korra que estaba sometida de nueva cuenta por ese poderoso Espíritu.

─Wan y Kazuo te vencieron, y yo fui quien destruyó a Vaatu. Ten por seguro que seré yo la que terminé por fin con tu existencia.

─Estás muy equivocada, Avatar.

─ ¿Ahora ya hablas?

─Siempre pude hacerlo, fue gracias a ese estúpido humano de su mundo ─decía señalando a Emma─ que pasé quinientos años encerrado y puesto bajo las órdenes de un torpe triángulo metálico que me borraba la memoria cada que lo hacían sonar y poco a poco me convertí en este monstruo. Y al regresar a este lugar con el paso de los días recuperé mis viejas memorias, y mi identidad. Nunca pensé que agradecería tanto volver a este horrible sitio.

─ ¿Y qué vas a hacer ahora?

─Cumplir la promesa que le hice al Avatar Kazuo por supuesto. Le dije que me llevaría a una de sus vidas futuras.

─ ¿Qué?

El Kreiken metió su mano en el cuerpo de Korra, con la intención de extraer a Raava, para destruirla, sabiendo que no resistiría mucho fuera del cuerpo del Avatar. Emma se levantó en el momento exacto en el que el Espíritu introdujo su brazo y Korra comenzó a gritar de dolor. La Salvadora no podía quedarse ahí sin hacer nada. No podía lanzar su Oscuridad, porque sólo le causaría más problemas a Korra. Sus músculos actuaron antes que sus ideas y trató de ayudar, como fuera.

─ ¡Korra! ─Exclamó Emma moviendo su brazo con dirección a Korra y el Kreiken.

Lo siguiente que ocurrió fue algo increíble. El brazo de Emma llevaba consigo una enorme ráfaga de Aire que mandó a volar al Espíritu Oscuro.

El Avatar Korra se levantó y miró asombrada a Emma.

─No es posible…

─ ¿Qué diablos fue eso?

─No lo entiendo, ¿cómo rayos puede ser eso posible? ─Decía el Kreiken desde lejos.

─ ¿Qué rayos fue eso? ─Exclamaba Emma con desesperación.

─ ¡Por Raava! ─decía Korra soltando una risa nerviosa─ Tenzin se volverá loco si le cuento esto.

─ ¿Qué?

─Eres una Maestra Aire, Espectro. ─Exclamaba el Espíritu.

─Una… ¿qué?

─Eso no importa ahora.

Tras decir esto el Kreiken intentó entrar en el cuerpo de Korra de nueva cuenta, pero Emma se lo impidió con otra ráfaga de Aire.

─ ¡Retrocede Ser Oscuro, esta pelea no es contigo!

─Lo fue en el momento en el que me atacaste.

─ ¿No lo ves? No tuve elección, ¡no seas tonta! ¡Tú mejor que nadie deberías entender lo que es obedecer órdenes sin posibilidad a negarte!

─ ¡Basta! No dejaré que dañes a alguien más, en este ni en ningún otro mundo.

─ ¿Esto por qué te importa? Eres el receptáculo de todo el Mal del Bosque Encantado, tú eres la representación de Vaatu en tu mundo. ¡Tu misión es extinguir la luz!

─No. No lo es, mi deber siempre ha sido traer de vuelta los Finales Felices, ¿sabes por qué? Porque antes de convertirme en el Espectro, era una heroína, porque, ¿sabes quién soy? ¡Yo soy la Salvadora! Y voy a detenerte.

─Muy bien. "Salvadora". ¡Veamos de lo que eres capaz!

Una vez más, el Kreiken se dirigió a Emma y esquivó sus pequeños ataques de Aire Control, avanzó en Zigzag, se volvió una gelatina y se metió en el cuerpo de Emma.

Ella cayó al suelo tras el impacto, el tener a ese Espíritu dentro de su cuerpo se sentía mucho peor que la misma Oscuridad. Korra miró a lo lejos lo que sucedía y al darse cuenta de lo que había pasado, corrió para tratar de ayudar a Swan. Pero, para cuando se pudo acercar a Emma, el Kreiken comenzaba a fusionarse con su Oscuridad, y el vapor púrpura volvió a emanar de su cuerpo.

Los gritos de Emma se escuchaban fuertemente y varios Espíritus que flotaban alrededor del Árbol se volvieron Oscuros.

─Emma, escúchame, tienes que resistir. ─Decía Korra tomando a Emma por los hombros.

Al sentir el contacto, el cuerpo de Emma reaccionó instintivamente y mandó a Korra a volar.

─ ¡Korra! ¡Tienes que hacerlo!

─ ¿Hacer qué? ─Preguntaba el Avatar desesperada.

─ ¡Lo mismo que hiciste con el Espíritu que toqué!

El rostro de la Princesa Tribal del Sur se llenó de un enorme terror al escuchar la sugerencia con tono de súplica de Emma. Sabía perfectamente a lo que se estaba refiriendo, y no quería hacerlo porque ya conocía el resultado.

─ ¡No! ¡No voy hacerlo!

─Korra, está bien, soy inmortal, no me pasará nada.

─ ¡No! Emma, no puedo purificarte, si lo hago, ¡te destruiré! No eres inmortal, la Oscuridad lo es, si yo te purifico, destruiré tu cuerpo, destruiré a Emma Swan, y la Oscuridad se quedará aquí, entrará en mi cuerpo y es probable que Vaatu renazca de nuevo.

─ ¡No…, importa! ¡Si Kreiken se fusiona completamente conmigo, tendrás que hacerlo de todos modos! ¡No pienso llevar este peso extra de vuelta a mi mundo! ¡Korra! ¡Purifícame! ¡Tú me dijiste que el Primer Avatar encerró a Vaatu en ese mismo Árbol ─explicaba Emma, señalando el lugar con dificultad─, estoy segura de que puedes hacerlo otra vez!

─ ¿Y qué hay de tu futuro? ¿De tu Amor Verdadero? ¿De tu familia?

─Ellos…, lo entenderán. ¡Hazlo! No sé cuánto más resistiré. Necesitabas que el Kreiken se quedara quieto, pues, ¡aprovéchalo!

Korra cerró los ojos y usó Tierra Control para sujetar a Swan del piso, igual que cuando la conoció, después tomó el Agua que necesitaba y comenzó a utilizar su habilidad Espiritual en Emma.

El Agua se dividió en dos grandes cúmulos que rodearon a la Salvadora, conforme iban subiendo, su cuerpo comenzaba a tornarse de un color dorado y un intenso dolor la invadió por completo. Era una tortura para Korra escuchar esos gritos tan perturbadores, esa era la segunda vez que no era capaz de salvar a alguien de la Oscuridad y no podía perdonárselo.


Estaba amaneciendo y no había ni un rastro del profetizado regreso de Emma. Mary Margaret era quien tenía la última guardia de esa noche mientras los demás intentaban dormir lo más que podían.

Dentro de la Cafetería, Regina y Merlín al fin habían salido del efecto de esa endemoniada Tinta de Calamar.

Henry sintió los movimientos de su madre e inmediatamente se levantó y la ayudó a sentarse en una silla cercana.

─ ¿Cómo te sientes?

─Mejor que hace media hora, Henry. Gracias.

─ ¿Todo bien? ─Preguntaba David desde la barra.

─Sí, ya podemos movernos con facilidad.

─Pero, no tenemos Poderes. ─Agregaba Merlín.

Ambos trataron de usar Magia pero nada salió de sus manos.

─ ¿Cómo es eso posible?

─Ese Arturo ha estado husmeando en mi Torre. Esta es una Poción que bloquea los Poderes Mágicos de alguien. Y dura veinticuatro horas.

─O sea, que no tendremos poderes sino hasta el atardecer.

─Precisamente.

─Bueno ─intervenía Killian─, en ese caso, será mejor que preparen bien sus armas para la inminente batalla que se aproxima.

Un extraño ruido proveniente del escondite de la Daga alertó a todos los Héroes, Henry fue por ella y la llevó con su madre y su abuelo. Snow también escuchó el sonido y entró para saber qué era lo que realmente pasaba. Regina miró el pequeño resplandor y comenzó a llenarse de terror aunque trató de disimularlo lo mejor que pudo. Cuando los demás notaron lo que sucedía, el pánico se extendía por cada uno de ellos.

─ ¡Maldita sea, Swan! ¿Qué diablos estás haciendo? ─Espetaba Killian con desesperación.

─Esto no puede estar pasando.

─ ¿Cómo es que esto está pasando?

─Sea lo que sea que esté haciendo, la está matando. ─Decía Regina, con un tono lúgubre.

El nombre Emma Swan desaparecía lentamente de aquel maldito artefacto ante la atenta mirada de todos los que la amaban en este mundo, ellos sentían impotencia al no saber la razón ni poder ayudarla.

En medio del caos, Bella dirigió la mirada a la ventana, y notó algo que sólo les traería más problemas.

─Tenemos otro tema que tratar, chicos.

─ ¿Qué pasa ahora?

─Arturo, viene hacia acá, con medio Ejército.


Korra no soportaba lo que estaban viendo sus ojos. La mitad del cuerpo de Emma brillaba con gran intensidad y sus gritos eran casi ensordecedores. Ella estaba sufriendo un verdadero dolor, un dolor que terminaría en el momento en el que su cuerpo se cubriera totalmente de ese brillo dorado y se convirtiera en esporas.

─ ¡No titubees y termina con esto, Korra! ¡No te preocupes por mí, sólo hazlo!

El Avatar la miró con disculpa antes de poder contestarle.

─ ¡Emma! De verdad lo siento.

Esa última frase fue más un susurro que lanzó para sus adentros, tomó un último respiro e hizo que el Agua siguiera su curso hasta la cabeza de Emma.

Por su parte, la Salvadora cerró los ojos y trató de pensar en los buenos momentos vividos a lo largo de su existenvvia, recordó como todo su panorama cambió en tan poco tiempo gracias a la visita de ese pequeño Ser que iluminó su sendero. Al tener todos esos pensamientos en su mente, Emma derramó unas cuantas lágrimas al darse cuenta de lo que significaba esto; en el instante en el que Korra terminara, no habría vuelta atrás, no volvería a ver a su familia, pero al menos, estarían a salvo del Espectro y sólo esperaba que contuvieran a Arturo.

Mamá, Papá, Henry…, Killian. Perdónenme. Lo siento.


En la Cafetería sólo se respiraba terror, no sabían la razón por la cual el nombre desaparecía rápidamente de la Daga y en el exterior, Arturo ya estaba por llegar a la entrada del establecimiento.

─ ¿Qué vamos a hacer? ─Preguntaba Happy.

─Lo que siempre hacemos ─contestaba Charming dándole una espada a su esposa─. Luchar.

─Abuelo, ¿y qué pasará con la Daga? El nombre de mi mamá se sigue borrando.

─Rezar por que la última letra no desaparezca. Sólo eso podemos hacer con respecto a Emma.

─Te lo dije, David. Yo tenía un mal presentimiento. ─Exclamaba Killian muy desesperado.

─ ¡Ya lo sé! Pero no podemos hacer nada al respecto ─respondía Charming con lágrimas en los ojos─. La única cosa de la que somos capaces en estos momentos, es de mantener esa Daga a salvo hasta averiguar qué es lo que pasa con Emma.

─Regina. ¿Qué haces? ─Decía Mary Margaret al mirarla tomar la espada de Robín.

─Ayudar, ¿qué no ves?

─No tienes Magia, Majestad. ─Respondía Killian.

─Sé usar una espada mucho mejor que tú, Capitán Descerebrado.

─Da igual ─respondía Killian dándole la espalda─, salgamos a hacerle frente al amiguito de David.

─Bella, Abuelita, cierren todo después de que nosotros salgamos, y, si es necesario. Quítenle a Zelena ese maldito brazalete. ─Ordenaba Regina.

─Está bien.

─Desearía poder ayudarles, pero sin mi Magia soy inservible.

─No hay problema, Merlín.

─ ¡David! ¡Se ha terminado el tiempo! ¡Entrega esa Daga!

─Bien, esa es nuestra entrada. ─Exclamaba Snow con decisión.

─Entonces, no hay que hacerlos esperar. ─Replicaba Charming.

Los Héroes salieron decididos a dar su vida para proteger ese artilugio del que el nombre de la Salvadora desaparecía a cada instante, para ese entonces ya sólo quedaba la palabra wan, y parecía que nada detendría esa extraña cosa.


A unos pasos de terminar con la vida de Emma, una voz dentro del Avatar, le hizo abrir de nueva cuenta los ojos. Era Raava.

Korra, detente y mira.

Del pecho de Emma se podía distinguir una esfera de luz púrpura que no dejaba de brillar como si fuera un latido.

─ ¿Qué es eso?

Es el Kreiken. Korra, puedes sacarlo de su cuerpo y purificarlo, todavía estás a tiempo. ¡Apresúrate!

El Avatar se detuvo y usó Aire Control para llegar a toda prisa hasta Emma. Acto seguido, tocó su pecho y la esfera brilló con más intensidad, una vez que el Kreiken estuvo fuera del cuerpo de Emma, Korra tomó el Agua y atrapó al Espíritu en una burbuja, mientras ella hacía eso, las ataduras de Swan desaparecieron y cayó casi inconsciente al suelo.

─Lamento decirte que no lograrás cumplir tu promesa, Espíritu.

─ ¡No!

─ ¡Sí! Está vez, no volverás, Kreiken, eso te lo prometo.

Repitió el uso de su habilidad Espiritual y rápidamente se deshizo del Espíritu Oscuro, y al igual que Vaatu, Kreiken se desvaneció convertido en esporas de luz dorada.

─Ve en paz. ─Exclamaba Korra, saludándolo respetuosamente.

Una vez que el Espíritu se fue, Korra salió disparada para ayudar a Emma. Al llegar, empezó a moverla sin obtener respuesta, comenzó a preocuparse porque ella ya no pudiera despertar, sin embargo, a los pocos segundos, el Espectro logró reaccionar, pero le costaba ponerse de pie.

─ ¿Qué te ocurre?

─No lo sé ─respondía Emma con dificultad─. Es como si algo dentro de mí se reconstruyera a cada momento. Arde demasiado.

─Debe ser tu Espíritu interior, de eso, creo que yo tengo la mitad de la culpa, Emma; de verdad lo siento.

─No te disculpes, yo fui quien te lo pidió ─replicaba el Espectro tratando de controlar su respiración─, no tenías otra opción cuando lo sugerí, no sabías que esa luz estaría ahí.

─Tienes razón. ¿Quieres esperar hasta que te recuperes?

─ ¡No! ─contestaba Emma con tono impaciente─ Mi…, mi familia me necesita ahora.

─ ¿Estás segura?

─Sí. Tengo que volver, ya.

Subieron al Árbol de nueva cuenta y una vez más, lo que sucedía en Camelot se veía proyectado en las paredes de aquel lugar.

─Oh, no. Esto es mucho peor de lo que me imaginaba.

Sus padres, Killian, Regina y Robín peleaban codo a codo contra los Caballeros de Arturito. Nunca los había visto pelear de esa manera, parecía como si estuvieran entregando su vida con cada ataque.

─Muy bien, será mejor que comencemos, de otro modo, te dejarán fuera de la diversión. ─Comentaba Korra.

Cuando el Avatar fijó su vista en Emma, ésta última yacía en el suelo, hincada tratando de sobrellevar el inmenso dolor que le provocaba la reconstrucción de su Espíritu.

─Están dando buena pelea, deberíamos esperar.

─ ¡De ninguna manera voy a quedarme aquí observando! Tengo que ayudarlos ─espetaba Emma poniéndose de pie una vez más─. ¿Qué tenemos que hacer?

─Según Tenzin, tenemos que combinar nuestras Energías, pero el impacto debe ser lo bastante fuerte para conseguirlo. Yo tengo que entrar en Estado Avatar, así seré yo quien esté en contacto con la Energía Cósmica del Universo. Esa Energía en conjunto con la Energía de Luz de Raava y tu Energía Oscura lograrán abrir el Portal que te enviará a con ellos.

─Hagámoslo. ─Respondía Emma tratando de no parecer exhausta.

─Emma, tienes que entender algo. Con que me lances tus rayos Oscuros así como si nada, no será suficiente.

─ ¿De qué diablos hablas?

─El Kreiken le tenía un profundo odio al Avatar y cuando lucharon, su intención al lanzarle su Oscuridad era matarlo. Emma, tú debes hacer lo mismo conmigo, debes lanzar tus rayos con la intención de ASESINARME.

─ ¡¿Qué?! ¡No! Asesinar es el acto más claro de Oscuridad, y eso es algo que no aceptaré jamás.

─Debes hacerlo. Sólo imagina que no soy yo, que soy, no sé, Arturo. Recuerda todo lo que pensaste hace dos días, recuerda todo el dolor y sufrimiento de tu vida anterior, imagina que ese Rey está matando a Killian.

─ ¡No!

─ ¡Hazlo o tendré que obligarte a que lo hagas, maldita Huérfana!

─ ¿Qué fue lo que dijiste?

─ ¡Lo que oíste! Así que a menos que quieras que te purifique de verdad, tienes que hacer lo que te pedí de una buena y estúpida vez.

Emma asintió y cada una se puso en su posición, la Salvadora se enfocó en la rabia que le provocaba Arturo y la situación actual de su familia, recordó todo el maltrato en los hogares adoptivos y en prisión, recordó toda la soledad que plagó su vida, y se imaginó lo que sería volver a ese lugar sombrío si algo le sucedía a su familia. De nueva cuenta las palabras de Rumplestiltskin resonaban en su cabeza:

"Piensa esto, ¿qué harás si tu familia ya no existe? ¿Qué será de ti si Arturo ya los mató a todos? Merlín y Regina estaban inmovilizados con esa Tinta de Calamar y el regimiento de Arturito estaba ahí".

Esos pensamientos comenzaban a tener el efecto deseado en ella y así, su furia crecía a cada momento.

"¿De verdad pondrían su fe en esa loca? Y de haberlo hecho, ¿quién te dice que ella no los traicionó? ¿Qué habrá para ti si regresas y ellos ya no están? ¿Qué pasará contigo si decides volver a Storybrooke? ¿Los demás te aceptarán? La gente suele ser muy voluble cuando alguien cambia".

Me llevaré la vida de todos los que amas, y no podrás hacer nada para detenerme.

La mirada de Emma se cegó y su mente imaginó perfectamente a Arturo frente de ella. Y así, la rabia y la Oscuridad por fin se apoderaron de la Salvadora. Mientras Emma se convertía en el Ser Oscuro, Korra hizo lo propio conectándose con Raava y el Árbol del Tiempo y así su Energía de Luz salió expulsada de su cuerpo en forma de rayos, justo en el preciso instante en el que Emma la atacó.

Los rayos salieron al mismo tiempo y con la misma intensidad, y al llegar a media distancia de ambos, éstos se encontraron. El plan de Korra había funcionado y Emma aumentaba la potencia de su Energía.

Los segundos pasaban y todo el interior del Árbol del tiempo se volvió blanco, aunque por fuera, el Árbol se dividía en los colores Azul y Rojo, los colores de Raava y Vaatu respectivamente; los colores de la Luz, y la Oscuridad.

Los Espíritus huían tras sentir el estruendo que provenía de la raíz del antiguo Árbol, de pronto hubo una especie de explosión que se suscitó dentro y la onda expansiva mandó a ambas al suelo. Korra se levantó de inmediato y quedó maravillada por el Portal de reciente creación, pero Emma, era otra historia.


─ ¡Bella! ─Gritaba Henry desesperadamente.

─ ¿Qué pasa Henry?

─ ¡La Daga! ¡El nombre se sigue borrando! ¡Ya sólo queda la "N"! No lo entiendo, ya se había detenido.

─ ¿Y no regresó a la normalidad?

─No. Se quedó como estaba cuando mis abuelos y mi mamá salieron. ¿Qué está pasando?

─No te preocupes, Henry. Esperemos que se quede ahí y ya no se mueva, Emma va a estar bien.

Bella abrazó a Henry tratando de tranquilizarlo, y a Henry se le escapaban unas lágrimas de desesperación por no saber lo que le ocurría a su madre en aquel lugar donde se encontraba. El chico volteó hacia la ventana y miró a su familia peleando arduamente contra las fuerzas de Arturo que comenzaban a superarles en número.


─ ¡Emma! ¡Levántate! ¡El Portal está abierto, tienes que irte!

─Lo sé, pero, no puedo. ─Respondía Emma con un hilo de voz.

─El Portal…, el Portal te debilitó más.

Korra valoró la situación meticulosamente y sabía que podría arrepentirse en el futuro por su siguiente decisión, no obstante, tenía que ayudar a Emma y su trabajo aún no terminaba. Tomó a Emma del brazo, la obligó a levantarse y la llevó frente al Portal.

─Korra, ¿qué haces?

─Estás muy débil, Emma. No te dejaré enfrentar a ese Rey tú sola.

─ ¿Y qué pasa si ese Portal se cierra? Dejarás a tu mundo sin protección.

─Ellos ya me han demostrado que pueden resistir sin mí. Además, si ese tal Merlín es tan poderoso como dices, creo que podrá ayudarme a volver a casa.

─Korra...

─Tú me ayudaste, déjame devolverte el favor.

─Y yo que creí que no existiría alguien más terco que yo.

─Ya lo encontraste. ¡Vámonos!

Korra ayudó a Emma a ponerse de pie y juntas cruzaron el Portal de regreso a Camelot.


Enfrente de la Cafetería la lucha era muy dura para los Caballeros y Soldados que nunca se habían enfrentado a personas tan fuertes y perseverantes desde que le sirvieron a Arturo.

─ ¡Nunca retes a alguien del Bosque Encantado! ─Gritaba la ex Reina Malvada apartando a unos Soldados con el pie.

─Regina, ¡Cuidado! ─Gritaba Robín al apartarla y ser herido por una flecha.

Regina soltó la espada por inercia y fue directo ayudarle, pero cuando menos se dieron cuenta, varios Soldados los tenían acorralados, Killian trató de ir en su ayuda, pero más Caballeros aparecieron y le impidieron avanzar. Sólo quedaban Charming y Snow peleando con todo lo que tenían.

─ ¡Alto! ─ordenaba Arturo─ David, tú y tu esposa, deben bajar las armas, a menos que quieran que sus amigos salgan heridos.

Los padres de Emma miraron a los lados sólo para ver a Killian, Robín y Regina capturados por varios Soldados y con una espada sobre el cuello de cada uno.

─Tú ganas, nos rendimos. ─Respondieron al unísono y arrojaron sus armas al suelo.

Dos Caballeros los capturaron y Arturo comenzó a reír por la derrota de los Forasteros.


Cerca de la Colina de Cadbury se abría un Portal de donde salían el Avatar y la Salvadora. Korra miró el Portal y notó que no se había cerrado todavía.

─Esperemos que se quede así bastante tiempo. ¡Vamos!

El Avatar corrió con Emma agarrada de su brazo. Mientras ellas se acercaban a su destino, el Espectro se recuperaba cada vez más.

─ ¿Saben? Hace mucho que no uso mis catapultas, sería bueno probarlas en este viejo lugar, sólo para comprobar que no están descompuestas, ¿Qué opinan?

─ ¡No lo hagas!

─ ¡Carguen las catapultas! ¡Quiero ver arder este lugar!

─ ¡Bella! ¡Hazlo!

Bella no escuchó claramente la orden de Regina gracias al Caballero que le tapó la boca para silenciarla.

─ ¿Catapultas? ¿Qué, acaso estamos en la Guerra de los Cien Años? Emma, ¿puedes mantenerte de pie?

─Sí, ya me siento mejor.

─Bien.

─ ¿Listos? ¡Fuego!

Encendieron las enormes rocas y las lanzaron contra la Cafetería. Korra las vio volar por los aires y las detuvo antes de que cayeran en el Edificio, justo después las regresó al remitente, destruyendo las tres catapultas. Los Soldados miraron atónitos la destrucción de sus artefactos bélicos, nadie sabía qué era lo que sucedía, ni siquiera el mismo Rey.

─ ¿Qué diablos fue lo que…?

Arturo regresó su mirada hacia David y compañía, sólo para ver a sus hombres salir disparados de la Tierra y arrojados lejos entre una ráfaga de Aire. Varios Soldados retrocedieron y Arturo le ordenó a sus Arqueros arremeter contra los Héroes, cuando las flechas volaban una ráfaga de Fuego las consumió.

Una niebla extraña rodeó el lugar y el frío comenzó a hacerse presente. En un último intento por atacar, mandó a unos cuantos de sus Hombres y una enorme barrera de Tierra protegió a sus contrincantes.

─ ¿Qué clase de Magia es esta?

─Te equivocas, Arturo. No es Magia. ─Se escuchaba una voz como un eco, un voz muy conocida por David.

Todos voltearon a ambos lados sin encontrar al emisor. De pronto un Humo apareció encima de esa barrera de Tierra y cuando se disipó, los Héroes sonrieron y se llenaron de emoción al volver a ver a su Salvadora con una extraña al lado de ella.

─Se llama Control.

Tras decir eso, Korra bajó la barrera y se quedó inmóvil, igual que Emma.

─Emma… ¿Eres tú, Amor?

─Sí, Killian, soy yo. Ustedes descansen, déjennos esto a nosotras, ¿o no, Korra?

─Claro que sí.

─ ¿Quién diablos eres? ¿Cómo rayos fue que volviste, Espectro?

─Verás, Arturito. Cometiste un error al enviarme al mundo del Kreiken, en donde había alguien que podía destruirlo y ayudarme a regresar aquí para patear tu asqueroso y pútrido trasero.

─Emma, ¿podrías hacernos el favor de mostrar tus nuevas habilidades?

─Creo que puedo hacerlo, ya me siento mejor.

Emma mandó a volar a Arturo y sus Soldados con un sólo movimiento de su mano, expulsando Aire del mismo. Todos ellos cayeron de manera brusca y Korra le aplaudió.

─ ¡Excelente! Has dominado el Aire Control al estilo "Korra", pero, a Tenzin le encantaría que le contara que aprendiste como se debe. Observa y aprende.

El Avatar comenzó a moverse y creó un bucle de Aire que absorbió a Arturito.

─Observa atentamente. El Aire Control se basa en movimientos en espiral, siempre debes ser como la hoja y fluir con la ¡corriente!

Arturo cayó de golpe al suelo y sus Soldados huían como Cobardes. Korra se acercó a él y lo levantó.

─Majestad, tengo que decirle algo.

─ ¿Qué es lo que quieres?

─Creo que debo agradecerle.

─ ¿A mí? ¿Por qué?

─Simple, debo agradecerle a usted por habernos devuelto al Segundo Espíritu Oscuro más Poderoso de todos los tiempos, y ¿sabe qué más? Yo soy el Ser de Luz más Poderoso del Mundo Físico y el Espiritual, y yo no tengo una relación muy cordial con los Líderes Mundiales, así que no crea que le tendré conmiseración.

─Korra…, creo que deberíamos demostrarle nuestro enojo.

─Estoy de acuerdo contigo, Emma.

El Avatar lo soltó de su agarre, lo atrapó con un Látigo de Agua del cuello y lo llevó hasta Emma.

─ ¡Hola! Tanto tiempo sin vernos, Majestad. ¿Puede ver ese Portal de allá? Ahí está su mundo ─explicaba Emma, señalando a Korra─, ¿qué le parece si para compensar el que me haya enviado con ese Demonio a ese lugar, lo enviamos nosotras con todos esos Espíritus?

─Sí, conozco una zona de Suricatos que "aman" a los Humanos.

─Me parece buena idea, Korra… ¿podrías?

─Será todo un placer.

Korra salió corriendo con Arturo aún en su agarre, avanzó lo más que pudo hasta quedar a unos metros del Portal.

─ ¿Qué le parece? ¿Le gusta la idea?

Arturo emitió un gruñido como respuesta.

─Espera, déjalo contestar.

─Bien. ─Decía Korra frunciendo el ceño y atrapándole los pies con Tierra Control.

─ ¿Qué dijiste?

─No. No me envíen allá.

─Entonces, tú dejarás en paz este lugar, ¿oíste?

─Sí.

─No, eso no me convence.

Emma le arrancó el Corazón de nuevo, esta vez, de manera más fría que antes. Korra estaba impactada al ver ese Corazón fuera del cuerpo del Rey.

─Emma, ¿qué haces? ─Preguntaba Korra.

─No te preocupes no es nada malo. Arturo; tú no te vas a acercar a Granny's nunca más, porque, nunca podrás ganarnos mientras, el Capitán Garfio, Robín Hood, Blancanieves, el Príncipe Encantador, la Reina Malvada, y el Espectro, tengan al Hechicero más grande de la Historia de su lado. Así que, puedes perder la vida en este instante ─exclamaba el Espectro apretando el Corazón─, o ser inteligente e irte de aquí con lo que queda de tu Ejército y regresar a tu asqueroso Castillo. Aunque, aún tenemos la opción del Portal, en un mundo en donde usted no tiene ningún poder y ella puede matarlo con un chasquido de sus dedos. Decida rápido, Majestad.

─No volveré, me largo de aquí.

─Es una buena decisión.

Emma le regresó el Corazón, Korra lo soltó y lo dejaron ir. Antes de que desapareciera entre el follaje, entre las dos lo mandaron a volar con Aire Control.

Una vez que desapareció, Korra y Emma comenzaron a reír sin control hasta que Emma sintió el cansancio de nuevo y se dejó caer al suelo.

─ ¡Emma! ─Gritaba Snow.

─ ¿Qué sucede? ¿Estás bien? ─Decía Charming.

─Sí, es sólo cansancio acumulado.

─ ¡Mamá!

Henry corrió como loco y se abalanzó a hacia su madre y la abrazó como la primera vez. En sus manos tenía la Daga, y el nombre regresaba a la normalidad.

─ ¿Qué fue toda esa exhibición de parsimoniosa Magia Oscura? ─Espetaba Regina.

─ ¡Oye! En ningún momento usé Magia Oscura, bueno, tal vez cuando le arranqué el Corazón la utilicé, pero sólo fue una vez.

─Además, todo lo hice yo. ─Respondía Korra.

─No queremos parecer descorteces, pero, ¿quién eres tú?

─El Avatar Korra, el Ser más Poderoso de mi mundo, ¡ah! Y puedo controlar los Cuatro Elementos.

─Y eres alguien que tiene que irse. ─Contestaba Emma al ponerse de pie y señalar el Portal que comenzaba a cerrarse.

─ ¡Maldición! Fue un placer conocerlos por fin, Emma no dejaba de hablar de todos ustedes.

─ ¿De verdad?

─Sí, es difícil hacer que se calle, y sobre todo en la noche.

─Tú fuiste la que quiso quedarse despierta conmigo el primer día, ¿lo olvidas?

─De acuerdo, tal vez tengas razón. Oye, lo que te dije antes, no era en serio, necesitaba que te enojaras para abrir el Portal.

─No hay ningún problema, lo entiendo y se cumplió tu cometido. Por cierto, ya sabes lo que tienes que hacer.

Primero hablar con Asami, y luego resolver todo con Mako. Lo sé.

─Ten ─decía Emma sacando un sobre─. Esto es para ti.

─ ¿Qué es esto?

─Algo que debes leer con Mako, cuando ambos estén listos.

─Emma… ─Decía Korra con fastidio.

─Esa será tu decisión. De verdad, yo sólo quiero ayudar.

─ ¿Sabes qué? Tenías razón. En este mundo o en cualquier otro; siempre serás la Salvadora.

Ambas se dieron un rápido abrazo y Korra comenzó a caminar rumbo al Portal.

─Despídeme de todos, Korra. Y debes reconsiderar lo de volver al Pro-Control.

─Lo pensaré. Gracias.

Korra atravesó el Portal y éste último se cerró, después de eso, Emma y los demás entraron a Granny's.