XI: La propuesta
Naruto dormía plácidamente entre ronquidos sórdidos abrazando un peluche de felpa mientras el timbre sonaba insistentemente hasta que finalmente la puerta fue tumbada de un golpe y alguien comenzó a sacudirlo en la cama
-Maldita sea, Naruto… ¡Despierta!!!!!
-¿Qué demonios pasa? ¡Sai!!!! Apenas es mediodía ¿Ya olvidaste que es sábado?
-Ash… eres imposible…. ¿Qué no te acuerdas? Se supone que luego del almuerzo debemos escoltar a la esposa y la hija del señor feudal del país del té
-Diablos ¿Hasta cuándo van a fastidiarme con eso?
-Sólo vístete y terminemos con esto…
-¿Por qué no las envías en una de tus aves? Sería mucho más fácil –le dijo colocándose los pantalones que halló en el piso, Sai se dejo caer en una silla apoyando el codo en la mesa mientras su compañero se vestía-
-Deberías limpiar de vez en cuando, esto es un basurero
-Si… he pensado en hacerlo –contestó dejando a su lado un frasco de leche que bebía para ir por su equipo ninja, Sai tomo el envase dando un suspiro
-Esto expiró hace una semana… será un largo día…
-Ni que lo digas… ¿Sakura-chan nos acompañará?
-No lo creo, después de lo de anoche
-¿De qué hablas?
-¿No lo sabes? –en su cara siempre inexpresiva se atisbó un poco de sorpresa, todo el mundo lo sabía, excepto su distraído amigo, luego de titubear un poco habló- …Ino me comentó que salió de la fiesta antes de que termine, estaba frenética y empujó a varias personas en su camino aunque realmente no sé lo que sucedió, ya sabes cómo es Ino
Naruto levantó una ceja extrañado ¿Qué había pasado con su amiga? Últimamente la había notado demasiado extraña, triste y en ocasiones sus ojos daban la impresión de haber estado llorado, pero aunque intentó obtener respuesta por todos los medios siempre le contestaba lo mismo "No me pasa nada, sólo estoy cansada" no le creía ni media palabra pero se le acababan las ideas… salió sin molestarse en levantar la puerta que permanecía en el suelo, Sai lo observó discretamente con algo de pena en los ojos pues sabía la propuesta que había recibido su compañera, sólo que no se atrevió a decírselo al rubio ya que eso no ayudaría en sus animos… al caminar unas pocas cuadras notó que el estómago del Uzumaki gruñía
-Ah… creo que algo me hizo daño –Sai sólo se cubrió el rostro con una mano y siguió su paso sin prestar atención al malestar del chico
La pelirosa caminaba por otra calle con paso decidido a pesar de que una molestia provocado por los nervios la invadía, tenía una sensación horrible y creía que podría vomitar en cualquier momento, esto empeoró cuando a poca distancia divisó la torre Hokage, penetró en ella ahora más lento levantando con dificultad sus pies hasta que se encontró frente a la puerta donde trabajaba su maestra, entró sin tocar provocando sorpresa en la mujer que luego de una fracción de segundo de mirarla se levantó pronunciando su nombre, ella endureció la mirada avanzando hasta ella
-Sakura…
-No diga nada… la que va a hablar soy yo…
-Sakura, por favor
-¿Cómo pudo hacerme eso? Confié en usted y…y… me tendió…¡Una trampa!!
-No fue así
-¿Entonces como fue? Todo el tiempo lo tuvo planeado, no lo puedo creer, me trató como una imbécil… no crea que aceptaré
-No es algo que puedas decidir, es una decisión ya tomada
-¿Perdón? –De repente sentía que definitivamente iba a vomitar- ¿Cómo que…?
-Lo siento, Sakura… pero tendrás que casarte con ese joven…
-Ja… ¿Se escucha al hablar? Es de mi boda de la que estamos hablando ¿Cómo así que no puedo decidir con quién casarme?
-Yo no quería… realmente no quería que fuera así… pero… pero… fueron esos malditos viejos los que dieron su palabra en nombre de konoha… sabes que no todo es aprobado por mi y ellos creyeron que era lo mejor para Konoha…
La chica se tumbó en una silla sujetando su cabeza, estaba encolerizada… así que había sido una pieza sacrificada por konoha en su intento idiota de hacer amistad con todos los países
-Fui canjeada…
-No lo digas de esa forma
-Maldita sea, esto no me está pasando –su maestra se acercó colocándole una mano en su hombro en señal de apoyo, Sakura lo apartó bruscamente para luego mirarla con desdén
-Lo siento, te juro que no estaba de acuerdo… no lo iba a aceptar… pero luego…luego de conocer a Hideki, Sakura te aseguro que creí que él podría hacerte feliz
-¿Desde cuándo sabe lo que me hará feliz?
-Él es un buen hombre, una gran oportunidad para ti
-¿Para mí o para Konoha?
-Escucha niña… el te ama realmente –la zarandeó mientras le decía esto- Sakura… ha pasado mucho tiempo, no puedes seguir aferrada a la misma ilusión de cuando niña, tienes que seguir con tu vida, tienes que enamorarte y ser feliz como lo mereces
-Nadie le da derecho a lo que hizo, no puede… -su voz se cortó, se aclaro la garganta y luego continuó- no puede obligarme a… olvidarme de él
-¡Sasuke no va a volver!!!! Date cuenta de ello y déjalo atrás, sólo quiero que seas feliz…
-No lo seré con ese desconocido… y en cuanto a Sasuke… él… él…
-Es un desertor, por mucho que intenté las personas del consejo se niegan a considerarlo como un ninja de konoha, para todos él es un traidor que debe ser eliminado, trabaja con akatsuki… por Dios…
Sakura salió corriendo dando un sonoro portazo dejando muy triste a su maestra, quien notó que había hablado de más… la pelirosa se encontraba demasiado herida, se sentía traicionada por una de las personas en las que más confiaba, ella parecía haberse reducido a un simple objeto que puede ser vendido o canjeado, fue tan estúpida, sabía que negarse no era una opción, en una ocasión tuvo la desagradable misión de llevar a la hija de un señor feudal hasta el país de las olas para unirse en matrimonio con un daimio de allí, por supuesto la chica lo hacía en contra de su voluntad, pero resistirse no le sirvió, en ese entonces se sintió tan mal, pero ese sentimiento no se comparaba con el de ahora, corrió sin rumbo hasta que sin darse cuenta se encontraba casi en las afueras de konoha, se sentó en una banca, la misma donde Sasuke la había dejado varios años en el pasado… fue al recordar esto cuando su nombre se vino a su mente y luego las palabras de Tsunade
"…para todos él es un traidor que debe ser eliminado…"
Se sintió tan estúpida, todas esas veces que salieron en su búsqueda no eran más que un engaño, en realidad jamás pretendieron perdonarlo ni mucho menos, lo único que querían era eliminarlo, siguió maldiciendo mientras con sus manos hacía círculos en su cien, la cabeza le punzaba, sentía a la vez una enorme opresión en el pecho que no le dejaba respirar a pesar de que tomaba grandes bocados de aire, pensó en el moreno y compendió un poco el odio que sentía pues en ese momento ella también experimentaba ese sentimiento, odiaba con cada una de sus células a esas personas que se atrevían a decidir su vida sin consultar, se puso de pie pero flaqueó por un momento, había sido vilmente traicionada y sólo conocía un lugar donde reconfortarse sin embargo un mareo la obligó a sentarse de nuevo, cerró los ojos fuertemente y unos segundos después escuchó unos pasos acercase, alzó la vista que estaba algo nublada y distinguió un rostro familiar, cabello cobre, ojos miel…
-Maldita sea…
Se puso de pie dispuesta a huir pero el chico la sostuvo del brazo y no logró librarse
-Quiero hablarte
-No me interesa lo que tengas que decir
-No me iré de konoha hasta que me aceptes Sakura-san
Apretó fuertemente los puños y se mordió los dientes, su paciencia se agotaba, sabía que con su descomunal fuerza lograría enviarlo lejos y estaba considerarlo hacerlo
-No quiero hacerte daño, Sakura-San… pero… ¿sabes?... ejem… tal vez te parezca una persona egoísta, terriblemente egoísta sin embargo…lo hago… porque… te amo, te amo desde aquel día que te encontré, más bien.. que me encontraste y es algo que no puedo evitar sentir –disminuyó la tensión de su mano abriendo los ojos con sorpresa, cavilaba el asunto y no lograba entender cómo alguien llega a amar a una persona sin conocerla-
-Estás… confundido, no puedes amarme, apenas me conoces…
-Es amor a primera vista, supongo… tampoco lo entiendo, pero créeme… es así, uno no elige a quien querer… te juro que si aceptas te haré muy feliz –se acercó tomando su mano para pasar suavemente una argolla por su dedo, ella al notarlo se apartó rápidamente dándole la espalda
-No lo haré… no puedo hacerlo, todos me han traicionado, me vieron la cara de idiota… ja.. están muy mal, no aceptaré ser vendida de esta forma!!!! –huyo del lugar dejando al chico con el brazo extendido en un intento de detenerla, corrió lo más que le permitieron sus piernas al igual que lo había hecho en la madrugada pasada, sólo que esta vez llevaba otro rumbo
Trepó el árbol entrando al refugio del moreno, este se hallaba recargado en el diván, al verla se puso de pie con intención de alcanzarla, su cara estaba extrañamente sonrojada pero al verla su expresión cambio, sus pupilas de negro profundo adquirieron un brillo apagado bajo la luz estival que cruzaba por la ventana… algo no andaba bien
La chica se veía diminuta, pequeña… frágil. Se abrazaba a sí misma mientras unos mechones rosas le cubrían parte del rostro, sus ojos esmeraldas estaban cubiertos por una capa brillosa de lagrimas y se veían cansados, sentía un abrumador vacío y un dolor, un punzante dolor tan grande que ningún kunai o shuriken podría causarle, sino el dolor que provocan las palabras, el más grande dolor causado por una acción…ahora sabía lo que era eso de "la causa y el efecto" tenía una sensación de vértigo, de pánico, de desconcierto y comenzaba a contagiársela al Uchiha que fue recorrido por cientos de ideas en el minuto que se quedó inmóvil en su puerta, se atrevió a mirarlo para luego correr a buscar refugio en sus brazos, él le correspondió estrechándola con fuerza sin preguntar el motivo que la mortificaba pero una fastidiosa sensación le heló el estomago, ella se aferró a su camisa con la misma desesperación que lo hace un moribundo a la vida, su rostro estaba inmerso en sus pectorales mientras con dificultad respiraba su masculina esencia, la frustración, la rabia y el abatimiento amenazaba con estallar en su interior, él la abrazó con más fuerzas con la esperanza de calmarla y aunque su rostro permanecía hierático su interior se desesperaba al no oírle decir nada, un ligero gemido brotó de sus labios hasta que quedó diluido en el silencio
-Sa..Sakura
La tomó sutilmente del mentón obligándola a erguir la cabeza, mas sus ojos permanecían esquivos
-Mirame… ¿Qué… que ha pasado?
Emitió un intento de sonrisa, con el dedo índice tocaba la argolla en el anular, la siguió empujando hasta que la dejó resbalar para luego rodar por el piso
-No es nada… -le dijo con una voz que no sonaba como la suya- Gomene… -él le acarició el rostro mirándola con desconfianza, de algo estaba seguro, esa chica no sabía cómo mentir, separó los labios para hablar pero ella lo calló con un inesperado beso, para otra vez abrazarlo
-Sasuke-kun… promete que no me harás daño
Su cuerpo se tensionó y sólo se limito a su típica monosílaba, un vacío "hpm" sin hallar otro modo de responderle, buscó sus labios para depositarle un tierno beso sin dejar de rodearla con sus fuertes brazos haciendo círculos en su espalda, la sensación de culpa lo arrasó mas no soportaba oír sollozar a esa inocente criatura, nunca le había agradado ver llorar a una mujer, pero esta mujer en particular potenciaba ese sentimiento, en esos momentos deseaba más que cualquier cosa aliviar su dolor para verla sonreír y lo único que se le ocurría era… mentir
-Lo… prometo…
