CAPITULO 11. PECULIARES VISITAS EN MIRAMAR

3 de Octubre de 1863, Palacio de Miramar, costas del Mar Adriático, Austria.

Después de casi de 2 años de descanso por los servicios prestados en la Guerra contra Francia en el Piamonte, me he reincorporado a mis funciones militares, solo que ahora estoy cargo de guardia imperial apostada en el hermoso castillo de Miramar, en donde reside el hermano del emperador Francisco José, Fernando Maximiliano de Habsburgo.

Debo admitir que durante el tiempo que he estado a su servicio, me dado cuenta de las diferencias tan radicales que guarda el archiduque con su hermano, el emperador.

Si me lo preguntaran abiertamente, diría que su excelencia, Maximiliano es una persona de carácter más abierto, mucho más tratable además de que entre sus gustos destacan la buena lectura y las artes.

No obstante también es un amante de las formalidades y su manejo de los asuntos en estos territorios del imperio han sido impecables, lo que me ha llevado a preguntarme muchas veces, que si el emperador Francisco, no ocupara el puesto que tiene actualmente, lo más seguro es que este hombre seria el mejor candidato a asumir la corona del imperio Austriaco, por su inteligencia y simpatía para convencer a las muchedumbres.

Sin contar además que cuenta con el afecto de su madre, la archiduquesa Sofía y el fuerte apoyo de su amada esposa, la princesa Carlota Amalia, hija del Rey Leopoldo I de Bélgica.

Ante todo esto, cabe duda que el señor Maximiliano, nació para gobernar y quizá su oportunidad ha llegado mas pronto de lo que él mismo se imaginaba, sobre todo por los sucesos que hoy en la tarde.

Ese mismo día unas horas antes.

Eh, pero quienes podrán ser esas personas que caminan por el pasillo, nadie me ha informado de ninguna comitiva que viniera a ver al archiduque el día de hoy.

Disculpe mayordomo, podría decirme quienes son esas personas que se dirigen al salón de recepciones de su excelencia.

Ah, ellos, son una comisión de delegados que han venido a ver a su excelencia para ofrecerle la corona imperial de un país lejano en América llamado…haber déjeme ver…como se llamaba aquel país, no lo recuerdo muy bien…Mexi…Mexia…México, si ese es el nombre México.

México, y desean que su excelencia se convierta en el emperador de ese país, vaya, vaya eso si que es una noticia sorpresiva.

Continuara…