Nota de autora: Hola a todo/as como están?, bueno aquí otro capitulo, de aquí se puede decir comienza la acción entre Hermione y Snape, jajaja espero lo disfruten!
Capitulo 11: Atrapada.
El dulce canto de las aves se escuchaba por doquier y retumbaba en las frías paredes del castillo; a pesar de ser una triste mañana gris el glorioso coro le daba un aspecto más ameno.
Caminaba por los pasillos, pensando en aquel quien le había robado el sueño, recordó su perfume a menta y canela, suspiró frustrada; lo que daría por que su aroma se impregnara en su piel… se sonrojo ante el pensamiento, tan impropio de ella, cuando un sonoro golpe la saco de sus ensoñaciones miró curiosa hacia el pasillo del cual provenía, no creía que muchos estudiantes estuvieran despiertos un domingo a las seis de la mañana. Estiro el cuello en un vano intento de distinguir algo, se mantuvo indecisa un momento, pero fue cuando escuchó otro estruendo cuando Hermione se aventuró en el pasillo a descubrir el origen aquello.
Caminó sigilosa, literalmente pegada a la pared, su mente no paraba de decirle que algo no andaba bien; recorrió un largo trecho hasta llegar a una vieja aula vacía, al acercarse notó una destartalada puerta la cual encontraba entreabierta por lo que decidió echar un vistazo, la pequeña rendija solo dejaba ver una larga fila de pupitres cubiertos de polvo.
- ¡Maldita sea!- Escuchó, grito que casi le hace prenderse del techo. - ¡Maldita, maldita sea!- Volvió a escuchar y a continuación una seguillida de pupitres volar y chocar estrepitosamente contra la pared, Hermione se encogió en un estremecimiento: Draco Malfoy no estaba de buen humor. Haciendo acopio de fuerzas trató de acercarse más sin ser descubierta. "¿Qué rayos hacia Malfoy allí?"
Pegada a la fría pared trato de ver a través del pequeño espacio y con gran asombro se encontró con un alto y pálido muchacho, quien se sujetaba la cabeza con desesperación y un viejo y gran armario de cedro; Hermione frunció el ceño tratando de descifrar aquella escena, pero inmediatamente una estrepitosa carcajada los alertó, de seguro Peeves había hecho una de las suyas; Draco miró hacia la puerta exaltado, mientras que Hermione completamente aterrada salió corriendo por el pasillo hacia su sala común.
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Estaba desesperado no le quedaba mucho tiempo, tenia que encontrar una manera, de lo contrario tanto él como su familia estarían en graves problemas, no podía permitirlo y más si quería un buen puesto en el nuevo dominio de Lord Voldemort. Se sujeto la cabeza desesperado, necesitaba pensar… Cuando de repente una estrepitosa carcajada se escuchó en el pasillo, al levantar la vista pudo distinguir a una persona, alguien que lo espiaba, sin embargo no pudo distinguir más que una melena de alborotado cabello castaño en el momento justo que desaparecía de su vista. Podría jurar que aquel cabello le era familiar…
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Corría desesperada por el vestíbulo, había estado muy cerca, tendría suerte si él no la reconocía. Aun no podía entender que la había impulsado a espiarlo, se reprochaba por ello; pero su instinto le decía que algo estaba pasando, que Draco Malfoy estaba tramando algo.
Al doblar en la esquina para subir las escaleras, hacia la torre chocó contra alguien y si no hubiese sido por que un brazo la detuvo hubiese terminado en el suelo "Debo quitarme esta costumbre" al tiempo que sentía un agudo dolor en su cabeza.
- Hermione… ¿estas bien?- Preguntó Harry preocupado y mirándola de arriba a bajo cerciorándose que no haya recibido ningún golpe, cuando la muchacha abrió los ojos.
- ¡Harry!... ¿Qué hacen aquí tan temprano?- Preguntó al ver un grupo de muchachos detrás de el, incluyendo a Ron (cosa que le llamó más la atención).
- Es que tenemos entrenamiento de Quiddich.- Comunico mostrándole la saeta de fuego que llevaba en su mano enguantada.
- ¿Tan temprano?, ¿un domingo?- Preguntó extrañada sin apartar la vista de Ron (aun no podía creer ver al pelirrojo de pie un domingo, y sobre todo bien lucido)
- Es que queremos ganarle el campo a Slytherin.- Dijo Ron con una gran sonrisa maliciosa, a lo que solo Hermione asintió y volvió a dirigir una nerviosa mirada a Harry.
- Se que no es buen momento, pero quisiera hablar contigo Harry, Ron también me gustaría que estés presente.- Antes de que el ojiverde pudiese decir algo Ronald Weasley se interpuso entre ellos. - ¡No puedes hacer esto Hermione!, ya van tres semanas que perdemos el campo y justo hoy que llegamos temprano, vienes y pides hablar con nosotros ¿Por qué?, ¿Por qué no puede ser en otro momento?- Exclamó enfadado y haciendo gestos con las manos al hablar.
- Por que esto no puede esperar, es muy importante.- Igualmente enfadada y con una mano apartándolo del frente. Los leones se quedaron mirando unos a otros, el tono de voz de Hermione los preocupo, guardaron silencio un momento, hasta que Harry dirigiéndose a su equipo angustiado anunció: - Ustedes adelántense, nosotros iremos en unos minutos.- Y en cuanto dio la orden, el grupo siguió su camino hacia el campo de juego.
- Muy bien Hermione.- Comenzó el pelirrojo completamente resentido. – Lograste lo que querías, ahora espero no vengas a hablar de los tim…-
- ¡No voy a hablar de nada de eso!- Gritó furiosa. – ¡Se trata de Malfoy!- El rostro de sus amigos se transformó. - ¿Malfoy? , ¿Qué sucede con él? – Inquirió Harry endureciendo su postura y mirando con el ceño fruncido a la castaña.
- Será mejor que subamos.- Dijo señalando el retrato de la dama gorda y mirando recelosa lado a lado; al llegar la muchacha les contó nerviosa lo que había visto momentos antes y al terminar ambos muchachos se encontraban perplejos. – Se que puede ser paranoia, pero ¿Cómo estar seguros? , es decir…-
- Lo sé Hermione, te entiendo, de hecho ahora… ahora entiendo algunos comportamientos que tubo el huron conmigo.-
Ron frunció el ceño y apartó la vista de sus amigos tratando de recordar aquello que sabia era muy importante, pero que por no darle importancia en el momento, dejó que el recuerdo se perdiera en lo más recóndito de su mente…
- Ahora comprendo lo que quiso decir ese día en las mazmorras, cuando bajamos a tomar clases de pociones, ¿lo recuerdan? , ¡el desgraciado esta planeando algo!- Exclamó completamente irritado, armando el rompecabezas en su mente.
- ¡Ya lo recuerdo! – Gritó Ron con una gran sonrisa triunfante y levantándose repentinamente del sillón (dándole un aspecto tonto). Sus amigos lo miraron extrañados por el repentino comportamiento.
- En la mañana, antes que Snape se marchara, lo ví hablando con Malfoy en el patio de transformaciones, cuando fui a buscar a Lavander. El murciélago parecía bastante enojado y el huron nervioso.-
- ¿¡Te saliste de clases para ir a besuquearte con Lavander!- Preguntó alarmada Hermione, mirándolo con los ojos desorbitados. (Aun no podía terminar de priorizar las cosas, o al menos eso pensaba Ron).
- Si, cuando pedí permiso para ir al baño, ¿recuerdas?- Contesto satisfecho, como si de una hazaña se tratase.
- ¿Cómo olvidarlo? , dijiste que el desayuno te había caído mal y que tenias una diarrea incontrolable…- Dijo asqueada recordando el momento, al lo que solo el pelirrojo contesto con otra boba sonrisa.
- Así que Malfoy trama algo y Snape lo esta ayudando…- Pronunció en un susurro Harry.
Era cierto, existían muchos indicios de que Draco Malfoy planeaba algo, sin embargo parecía que Snape también se encontraba involucrado, pero él no podía conspirar junto a Voldemort, su lealtad le pertenecía a Dumbledore…. "¿verdad?" Tenia que estarlo.
Tubo una repentinas ganas de llorar he inconcientemente cerró los ojos. –Tenemos que averiguarlo.- Declararon sus labios sin siquiera pensarlo.
- Hermione tiene razón, debemos hacer algo para averiguar que esta pasando.- Aspetó el ojiverde con firmeza.
- Si, pero ¿Cómo?-
Harry suspiró y se sentó en su lugar de costumbre. – No lo se. Tal vez si lo seguimos… No seria muy arriesgado y probablemente no consigamos mucha información… - Dijo resignado. -Tiene que haber otra forma…-
Los tres se quedaron en completo silencio por unos cuantos minutos, los cuales les parecieron eternos.
- Poción Multijugos.- Declaró de repente la castaña. – Como en segundo año, pueden hacerse pasar por Crabble y Goyle para hablar con Malfoy.-
- ¡Y como Malfoy para hablar con Snape! , ¡Estupendo Hermione! – Agregó Harry poniéndose de pie por la emoción del plan. – Ahora solo queda un aspecto… Hermione… ¿tu podrías…?-
- ¿Tomar los ingredientes y preparar la poción?- Termino inquisitiva.
- Si… se que no es…- Comenzó su amigo acercándose.
- Lo se, Harry, lo se, no es fácil, pero no te preocupes lo haré; además será más fácil sin Snape en el castillo.-
- ¿Entonces será como en los viejos tiempos?- Preguntó el pelirrojo con un asomo de sonrisa en su rostro.
- Si Ron, será como en los viejos tiempos.-
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El viernes por la tarde, después de clases, Hermione se encontraba sentada en el sillón de su sala común contemplando el lánguido danzar de las llamas del hogar. Debía esperar hasta después de la cena, cuando todos los estudiantes se marcharan a sus habitaciones, solo en ese momento podía aventurarse en aquella osadía, como años anteriores. Miró el reloj eran más de las nueve, pronto los alumnos volverían de la cena; y si bien ella tenia permiso de pasearse por el castillo a altas horas de la noche sin darle explicaciones a nadie, no quería ser vista para no levantar sospechas, por lo que debía esperar al regreso de los estudiantes y para ello aun faltaban unas cuantas horas, suspiró y volvió a abrir el pergamino en el cual se encontraba una larga lista de ingredientes con el que había estado jugando, estrujándolo en su mano nerviosa y después de echarle una rápida mirada lo guardo en su bolsillo.
Al cabo de tres horas, cuando el ultimo alumno de Gryffindor subió a descansar, dejo a un lado el libro el cual fingía leer sobre la mesita ratonera (aun que en realidad no fingía con los demás sino con ella misma, quería aparentar que su mente se encontraba concentrada en algo más que en Snape).
Lentamente se puso de pie, demorándose todo lo que pudo, no sabia por que, pero tenia un mal presentimiento; fijo la mirada en la mochila que se encontraba a pocos metros de allí, la tomo y saco de ella la capa de invisibilidad de Harry, colocándosela permitiendo que la cubriera completamente.
Camino lentamente hacia la puerta de la sala común y salio hacia los pasillos cubiertos por un espeso manto negro, trago saliva he invoco un lumos y así atravesó los pasillos que extrañamente le parecieron más largos de lo normal y se pregunto si esa seria una señal.
Y como si de su miedo más grande se tratase llego a la pequeña puerta de madera oscura que albergaba tras de si el almacén de ingredientes de Snape, se despojo de la capa y lo contemplo con una efímera sonrisa al recordar como en segundo año había entrado y robado ingredientes delante de las narices de Snape.
Tomo temblorosa su varita y susurro: - Alohomora.- A continuación un pequeño click se retumbo en el desierto pasillo; tomando aire abrió la puerta y entró en la diminuta habitación, el cual se extendía curiosamente hacia arriba con estantes en abundancia y una cantidad infinita de frascos de todas formas y colores, a los cuales solo se podían acceder con una estrecha escalera de madera.
Suspiró y sacó del bolsillo de su pantalón un pergamino doblado, comenzó a revisarlo con la ayuda del lumos de su varita. Leyó los primeros tres ingredientes: Crisopos, sanguijuelas y centinodia; observo a su alrededor, Snape había acomodado meticulosamente sus ingredientes por tipo y orden alfabético y cada frasco se encontraba rigurosamente en su lugar, sin ninguna excepción. Evidentemente Snape era muy estricto en cuanto a ello, pero indudablemente la limpieza no iba con él.
Para fortuna de Hermione la centinodia se encontraba cerca suyo, levanto el frasco polvoriento que contaba con una gastada etiqueta y lo metió en la mochila, luego fue el turno de las sanguijuelas, para lo cual tubo que subir por la escalera unos cuantos peldaños para alcanzarlas, repitió la acción: recoger he introducir en la mochila; a medida que el tiempo pasaba y la lista se acortaba notoriamente los nervios de Hermione disminuían y daban paso a una excitante sensación de triunfo, hasta que fue en busca del ultimo ingrediente: tiras de piel de serpiente arbórea africana, el cual por suerte se encontraba poco más arriba de su cabeza, estiro su mano y con la puntan de sus dedos lo alcanzó y lo acerco a su rostro para leer atentamente la etiqueta; al igual que lo hizo con los demás, este estaba cubierto de polvo pero notó con cierta curiosidad que este tenia marca de dedos que perturbaban su fina capa de polvo, dedos perfectamente marcados, como si fueran recientes…
Entonces lo entendió.
Su cuerpo se tenso y un espeluznante escalofrío le recorrió la espalda: Snape había vuelto.
Completamente aterrada de aquella realidad quiso salir corriendo de la habitación, pero cuando volteo presurosa, su corazón se detuvo en seco, sintió su sangre helarse y sentirse desfallecer: Severus Snape estaba parado frente a ella mirándola peligrosamente, su rostro denotaba tal frialdad que podía compararse fácilmente con el del acero.
- Profesor Snape…- Alcanzó a susurrar Hermione al tiempo que era bruscamente empujada y acorralada contra la pared.
- Es la segunda vez que me roba Granger…- Declaró el hombre aprisionándola con sus brazos a cada lado de sus hombros manteniéndola contra la pared. Hermione lívida de la sorpresa trató de balbucear algunas palabras que resultaron ilegibles.
- Tendrá que sacarse esa costumbre Granger…- Pronunció despacio acercando su rostro al de ella en un gesto amenazador, Hermione pudo sentir su respiración acelarse y un ligero aroma a wisky de la boca de Snape.
- Ahora quiere decirme ¿para que demonios quiere esos ingredientes?- Pregunto clavando sus ojos en los de la castaña.
- Bueno yo… he… los necesitaba para… - Comenzó titubeante. – Practicar. Quería hacer algunas pociones, por que ya ha pasado mucho tiempo que no tenemos clases de pociones y… quería practicar, eso es todo.- Finalizo tratando de aparentar seguridad. Y aun que lo creyese imposible Snape dibujo una media sonrisa en su rostro y levanto una ceja en ese gesto tan suyo.
- Ya veo… a si que mi teoría de la sabelotodo insufrible he insoportable es cierta…- Pronunció despacio dejando que su mirada divagara lentamente entre los ojos y labios de Hermione, un escalofrío extrañamente excitante recorrió la espalda de la castaña.
- Bueno yo…- Por alguna razón las palabras de Hermione se perdieron en el camino entre su mente y su boca.
- A mí más bien me parece que trata de hacer poción multijugos; pero ahora la pregunta es ¿para que?, ¿Qué es lo que planea Granger?-
- ¿Yo?, no…- Su mente trataba desesperadamente de reaccionar, pero Hermione se encontraba completamente perdida en el exquisito aroma a menta, canela y wisky de su profesor. – Se que no debo estar aquí, profesor…- Un estremecimiento de placer recorrió a Snape de la cabeza hasta la punta de los pies, como una descarga eléctrica al escuchar decir "profesor" de aquellos rojizos y tentadores labios de su alumna, no podía evitarlo pero la idea por más perversa que pareciese lo excitaba enormemente.
- … pero la verdad es que los necesitaba para practicar, y creí que…-
- ¡Deje de mentirme!- Gritó furioso. – ¡Estuve observándola desde el principio y sé que los ingredientes que lleva en su mochila son para hacer multijugos!... ¡Así que dígame la verdad de una maldita vez si no quiere que deje a su casa sin puntos!- La amenazo iracundo; el corazón de Hermione latía desbocado, ¿Qué mentiría ahora? , miró a un lado y a otro como si pudiera encontrar la respuesta en los polvorientos frascos.
- O tal vez no sea usted, sino Potter quien planea algo y la usa a usted para preparar la poción… ¡valla quien diría lo inútil que es!-
- ¡No!... ¡el solo quería!…- Se excusó pero en cuanto se dio cuenta ahogó un gemido y se llevó ambas manos a la boca tapándosela en un acto reflejo. No se dio cuenta, pero había contestado demasiado rápido y justamente lo que Snape quería oír. Maldijo su suerte y su enorme bocota.
El rostro del maestro de pociones se transformó dejando ver todo el odio que sentía por el niño que vivió. - ¡¿Qué demonios quiere hacer Potter esta vez!- Preguntó enfurecido acercando inconcientemente su rostro al de Hermione cada vez más.
- Nada… yo… no quise decir eso…- Se excusó aterrada tratando de hacerse parte de la pared.
- ¡Deje de defenderlo!- Gritó. - ¿Por qué tiene que elegirlo? , ¿Por qué a él?...- Finalizo en un lastimero gemido.
- Señor yo…- La castaña trató de defenderse una vez más pero al darse cuenta que aquello no tenia coherencia alguna y al ver el rostro de dolor de su maestro se preocupó.
- ¿Qué?, profesor, ¿se encuentra bien?- Snape aun la tenia acorralada contra la pared, pero bajó el rostro dejándolo cubierto por dos cortinas de cabello negro, en signo de derrota.
- ¿Qué es lo que quiere, Granger?- Preguntó derrotado, pero ante el silencio gritó: - ¡Dígame que es lo que demonios quiere!- Hermione se sobresalto ante la acción.
– No se… a que se refiere señor.- La escueta contestación hizo que Snape dejara escapar un gruñido de fastidio, levanto el rostro dejándole ver unos vencidos ojos que denotaban una infinita tristeza.
- ¿Qué es lo que quiere de mí?...- Pregunto con la mirada clavada en sus castaños ojos. Por inercia estuvo a punto de contestar, pero cuando se dio cuenta de que no sabia que, cerró la boca y lo miró confundida, pero sin distinguir: si por no tener la respuesta o por el significado de la pregunta. Sus miradas se mantuvieron unidas por unos minutos, los cuales a los dos les parecieron exquisitamente interminables y una vez más la distancia de sus labios se acortó, solo que esta vez fue Snape quien se acercó. Un calor intenso comenzó a subir por el cuerpo de Hermione al ver que se acercaba. Cerró los ojos aguardando el momento que descubrió sorprendida que hace tiempo deseaba. Y juró sentir un leve rose en sus labios, un leve rastro de un beso que provocó que su cuerpo ardiera entero de pasión y dejara un aparente rastro de fuego en sus labios, sin embargo cuando su cuerpo le pedía a gritos más, la gloriosa sensación se desvaneció por completo dejando paso a una horrible sensación de frío y vacío.
Al abrir sus orbes se dio cuenta con infinita tristeza que Snape se había marchado, y se pregunto si aquello habría sido producto de su fantasía o si había sido real… Cerró los ojos y se llevó los dedos a los labios preguntándoselo.
Nota de autora:Como verán las cosas de aquí en más entre Hermione y Snape comenzaran a tener otro giro. Espero hayan disfrutado este capitulo, pliiiiissssssss dejen reviews! Les tomara menos de 5 minutos (sino, no escribo mas jajaja mentira).
