Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Track 11:

El pez en el acuario

Se quitó el anillo rosa, de finas estrellas plateadas, que se empeñaba en usar aunque no le quedara. De pura irritación, tuvo el impulso de arrojarlo, pero luego recordó que ella era Mimi, y Mimi Tachikawa no se deja llevar cuando la dejan plantada. Acomodó de nuevo el bolso sobre su hombro, se echó el cabello para atrás y decidió recorrer el acuario sola. Todo le pareció demasiado azul, al principio. Los destellos del agua se reflejaban en sus ojos y Mimi ;como adoptando inconscientemente el movimiento del lugar, que mutaba a todos los visitantes en criaturas del mar; se convirtió en una sirena con ojos de aguas doradas.

Sonrió extrañada cuando se topó a un pececillo de colores, sus ojos negros miraban directamente a donde ella estaba, o a las personas detrás, o a los peces del otro lado. Se acercó despacio, escondiendo las manos tras su espalda, como si fuera una señal de paz. Quizá el pez captó el mensaje de la niña, porque no se movió hasta que ella llegó con su curioso andar; entonces sí la miró.

El momento fluyó como el agua misma. Mimi se preguntó si las personas en la televisión eran iguales, si a ella la verían de la misma forma —somera, burlona, insustancial— cuando cumpliera sus sueños y apareciera en programas televisivos… De repente su sonrisa se detuvo, su mente también. Al pez lo despidió con la mano y se fue.

Estiró los brazos, fatigada, y decidió que la próxima vez que se pintara el cabello, lo haría con muchos colores.


Canción: Mirrors, de Justin Timbarlake.