Disclaimer: Naruto, sus personajes, escenarios, bla, bla, bla, no son creación mía. Son producto de la imaginación y el trazo de Masashi Kishimoto.
Sed bienvenidos a un nuevo capítulo.
PASAD Y LEED
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
CAPÍTULO XI
Sakura se revolvió en la cama. El reloj marcaba las tres de la madrugada y era incapaz de pegar ojo. Saber que Itachi estaba bajo su mismo techo la ponía nerviosa, aunque tampoco había motivos para que el corazón le latiese a aquel ritmo.
Cansada de dar vueltas se levantó y comenzó a pasear por su habitación. El Uchiha se había ofrecido a dormir en el sofá de la sala de estar, alegando que cualquier cosa era mejor que dormir en el suelo rocoso de la cueva.
La pelirrosa bufó y salió de la habitación silenciosamente. Se tomaría un vaso de leche y volvería a la cama. Pero sus pies se dirigieron solos a la sala de estar. La puerta estaba entreabierta y la ojiverde sacó un poco la cabeza por ella.
Itachi se encontraba tumbado en el sofá, con los ojos firmemente cerrados y, para la sorpresa de Sakura, suspirando pausadamente. Era la primera vez que veía al Uchiha tan relajado y una oleada de extraño cariño la invadió. No se arrepentía en absoluto de haberle pedido que se quedara en su casa.
El hombre se encontraba abrazado sobre sí mismo, cosa que llamó la atención de la pelirrosa. Inmediatamente subió a su habitación, agarró una manta y bajó otra vez. Entró con cuidado de no despertarle y lo tapó con ella. Se quedó unos momentos allí, viendo dormir a uno de los mayores enemigos de Konoha y sonrió dulcemente. "Cuando duerme tiene una cara preciosa", pensó la ojos de jade antes de salir de allí y cerrar la puerta tras de sí.
Itachi entreabrió los ojos y contempló la cálida manta que le cubría. Instintivamente sus ojos se desviaron hacia la puerta por la que segundos antes había desaparecido Sakura.
oooooooooooooooo
Cuando el cansancio venció finalmente a Sakura, el amanecer ya estaba próximo. Cuando logró abrir los ojos, el reloj que descansaba sobre su mesita de noche marcaba más de las diez y media.
"¡Oh, no!"
Se levantó tan apresuradamente que tropezó y cayó de bruces al suelo. Frotándose la nariz con fastidio bajó las escaleras de dos en dos. No había preparado el desayuno y tampoco había ido a comprar. Genial. Sencillamente genial.
Pero cuando entró en la cocina se quedó paralizada bajo el umbral. En la mesa había dos bols de arroz, sopa y un poco de fruta. Le costó unos segundos recordar que no se encontraba sola en la casa.
-No sabía que los ninjas de Konoha se levantasen a estas horas –dijo una voz burlona desde sus espaldas.
Sakura dio un respingo y se volteó para ver como Itachi sonreía sarcásticamente.
-Espero que no te moleste que me haya tomado tantas libertades –dijo señalando con la cabeza la mesa de la cocina.
La pelirrosa negó con la cabeza. Aquella faceta culinaria del Uchiha sí que no se la esperaba. Debió de poner una cara muy rara, porque Itachi la miraba con aire divertido. Sin decir nada más, se adentró en la cocina y se sentó en una de las sillas.
-Por cierto –dijo ladeando la cabeza-. Bonito pijama.
La ojos de jade se sintió enrojecer hasta los orejas. Llevaba puesto un pijama rosa con flores de cerezo de lo más infantil. Rápidamente subió arriba y se metió en el cuarto de baño. Encendió la ducha y se metió en ella. Necesitaba agua para despejarse. De buena mañana aquellas emociones no eran buenas. Cómo había supuesto, el contacto del agua sobre su piel la relajó un poco y cuando salió (vestida con ropa "decente") se sintió más algo tranquila.
Cuando bajó de nuevo se topó con que Itachi ya había terminado de desayunar y fregaba su bol. Tenía que estar soñando por fuerza.
El Uchiha sólo la miró y sonrió burlonamente. Sus ojos parecían estar vacilándole. De pronto, la pelirrosa cayó en la cuenta.
-Ah, Itachi. Arriba hay ropa que mi padre no se llevó. Quizás te apetezca ducharte y cambiarte de ropa –dijo señalando su capa negra.
El Uchiha asintió lentamente y pasó por su lado. Se paró frente a las escaleras y pareció dudar.
-Arriba a la derecha –dijo Sakura medio divertida.
Pero antes de que ninguno de los dos pudiera hacer nada más, unos golpes aporrearon la puerta.
-¡¡Sakura-chaaaaaan!! –dijo la inconfundible voz de Naruto desde el otro lado.
-Itachi, escónde... te...
Pero el Uchiha ya había desaparecido de su cambio de visión. Sonriendo, abrió la puerta para encontrarse con el rubio y con Sai. El rubio le dio un abrazo tan fuerte que casi la tira al suelo.
-¡Qué bien que ya estés en casa! –dijo animadamente el Uzumaki-. ¿Cuándo te dieron el alta?
-Ayer –susurró la pelirrosa, correspondiendo al abrazo de su compañero.
Los invitó a pasar cortésmente y los condujo hasta la sala de estar. Ambos repararon en la manta que yacía sobre el sofá y en los rastros de que alguien había dormido allí.
"Mierda"
-¿Has tenido visita esta noche, fea? –dijo Sai con una pícara sonrisa.
-No, pero me quedé dormida aquí –dijo Sakura eludiendo el tema y ignorando el apelativo "cariñoso" de Sai.
La ojiverde apartó la manta de un manotazo y los tres se sentaron en el mullido sofá.
-¿Y qué os trae por aquí? Tsunade me ha prohibido los entrenamientos, al menos por unos días –se apresuró a apuntar la pelirrosa.
-¿No te has enterado? –preguntó Sai, cuya cara se había tornado seria de pronto.
-¿De qué?
-Esta mañana han encontrado a un akatsuki en los bosques de Konoha.
Sakura se atragantó con su ropia saliva y comenzó a toser desenfrenadamente. El rubio le dio unas palmaditas en la espalda.
-¿Estás bien?
-Sí, sí –se apresuró a contestar la ojiverde-. ¿Y qué ha pasado?
-Parecía haberse vuelto loco. Lo encontraron paseando por entre los árboles. Estaba como ido y murmuraba palabras incoherentes como "Itachi", "el demonio", "ha huido". Están intentando que vuelva ala normalidad, pero parece haber perdido la cordura –explicó Sai pausadamente.
-Sakura¿estás bien? Te veo un poco pálida... –preguntó Naruto mirando a su amiga.
-¿Qué? Ah, sí, sí, estoy bien. Sólo estoy algo cansada.
Los dos muchachos intercambiaron una mirada.
-¿Seguro?
-Sí, tranquilos –apuntó intentando parecer despreocupada-. ¿Queréis tomar algo?
-No, no podemos. Tenemos que ir a entrenar. Sólo hemos pasado para ver cómo estabas y para traerte noticias del exterior –dijo el rubio con una amplia sonrisa.
Sakura los acompañó hasta la puerta y les hizo un gesto con la mano a modo de despedida. Cuando los muchachos se hubieron alejado y hubo cerrado la puerta, alguien apareció a sus espaldas. No era muy difícil deducir de quién se trataba.
-¿Has escuchado?
-Sí –dijo con un hilo de voz. La pelirrosa hubiese jurado que estaba más pálido de lo habitual.
-No te preocupes, todo saldrá bien –dijo dándola una palmadita en el brazo-. Ve a darte una ducha y cámbiate de ropa. Luego te sentirás mejor.
La expresión de Itachi volvió a tornarse burlona.
-Sí, mamá –dijo con aire divertido mientras subía las escaleras.
-Idiota –susurró la pelirrosa mientras esbozaba una sonrisa. El peso de estómago pareció aflojarse un poco en cuanto vio la sonrisa del Uchiha.
oooooooooooooooo
Sakura caminaba nerviosa por la casa. ¿El akatsuki se había vuelto loco? No podía ser. Si no era consciente de lo que hacía podía hablar más de la cuenta y...
Necesitaba averiguar más.
-¿Estás nerviosa? –dijo una grave voz tras ella.
-Sí, voy a intentar averiguar sobre... –pero su voz se quebró.
Itachi se frotaba energéticamente el pelo con una toalla y llevaba el torso descubierto. La pelirrosa reconoció los pantalones de su padre. La herida estaba completamente cerrada y descubrió que a pesar de la aparente delgadez del muchacho, una hilera de abdominales se le marcaban bajo la piel. En la oscuridad de la cueva no lo había apreciado.
El Uchiha pareció darse cuenta de que Sakura enrojecía por segundos.
-Disculpa, no pensé que te molestaría –dijo educadamente.
-No, tranquilo –dijo la pelirrosa apartando la mirada-. Te decía que voy a intentar averiguar sobre qué ha pasado con el akatsuki.
Itachi asintió lentamente.
-¿Estarás bien? Todavía estás convaleciente... –dijo mirando instintivamente los puntos de la sien de la muchacha.
-Tranquilo, papá –dijo imitando la voz del muchacho.
El Uchiha le dedicó una media sonrisa y se apartó para dejarla pasar.
-No tardaré –dijo antes de cerrar la puerta tras de sí.
De pronto un pensamiento la asaltó. ¿Era sólo cosa de ella o parecían un matrimonio? Apartó esas ideas de su cabeza y echó a andar hacia el despacho de Tsunade, aunque con un leve sonrojo en las mejillas.
oooooooooooooooo
Sakura abrió la puerta del despacho lentamente y se encontró a su maestra enfrascada en un tremendo papeleo.
-Toc, toc –dijo imitando el sonido de la puerta. Tsunade alzó la vista-. ¿Puedo pasar?
-Oh, Sakura. Claro, adelante –dijo apartando algunos papeles con la mano-. ¿Cómo te encuentras?
-Bien –dijo la pelirrosa sentándose en una de las sillas.
-Y bueno¿qué necesitas?
La ojos de jade se revolvió en su asiento.
-He oído que habéis encontrado a un akatsuki por los alrededores de konoha...
-Así es –afirmó Tsunade.
-Y... ¿qué ha pasado con él?
La Hokage arqueó una ceja.
-¿Por qué lo preguntas?
-Curiosidad.
La mujer suspiró pesadamente.
-Parece haberse vuelto loco. Es algo muy extraño. No hace nada más que repetir algo sobre Itachi, un demonio y no sé qué traición. No entiendo qué ha podido sucederle para perder la razón de ese modo.
La pelirrosa tragó saliva.
-Aunque no entendemos qué quiere decir. Está ido completamente, es imposible sacarle una respuesta en condiciones.
-¿Dónde está ahora?
-De momento está recibiendo tratamiento para ver si logramos que recupere un poco la cordura. Después intentaremos sonsacarle algo sobre el Akatsuki.
La ojiverde asintió. Para su alivio, no habían averiguado nada.
Todavía.
-Cambiando de tema –dijo la pelirrosa en un intento por aligerar la tensión-. ¿Cuándo podré volver a entrenar?
La Hokage la miró con ambas cejas levantadas.
-Te di el alta ayer –dio a modo de respuesta.
-Ya, pero me encuentro bien –aseguró Sakura apasionadamente-. Y necesito hacer algo ahora que mis padres no están.
Tsunade meneó la cabeza negativamente. Su alumna no tenía remedio.
-Está bien, está bien –dijo con resignación-. Si quieres, mañana puedes volver a hacer algo de ejercicio. Pero –agregó viendo que la pelirrosa abría la boca para decir algo- no hagas demasiados esfuerzos. Mañana ligerito. Pasado mañana te retiraré los vendajes y los puntos. A partir de entonces, ya hablaremos.
Sakura agradeció a su maestra y salió del despacho algo más animada. Mientras el akatsuki no recuperara la cordura, no tenían de qué preocuparse. Deseó que tardase bastante en recuperarla, ya tenía bastantes problemas.
oooooooooooooooo
Sakura abrió la puerta de casa y se adentró en ella. Un silencio abrumador la recibió. La pelirrosa sonrió, sabiendo lo que tenía que decir.
-Vengo sola –dijo en voz alta.
Un segundo después, Itachi se apareció ante ella con las manos en los bolsillos de un chandal de su padre. Le quedaba un poco grande, pero el azul marino le favorecía.
-Bienvenida.
Ambos muchachos se dedicaron una afectuosa sonrisa y sin decir nada, se dirigieron hacia el sofá para hablar más cómodamente, demostrando así el increíble grado de complicidad que ambos muchachos habían adquirido en tan poco tiempo.
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Bueno, no se puede decir que este capítulo haya estado cargado de acción, pero ya sabemos que, de momento, el akatsuki sufre una locura pasajera. Intentaré actualizar rápido, ya que recibo muchos reviews pidiéndome más (Gracias, gracias y gracias ) .
¿Un review como premio por actualizar tan velozmente XP?
Sin lectores, la historia deja de existir. Opiniones/críticas/consejos/apoyo/etc... comunicádmelo en un review, please.
Lyann
