Disclaimer: Naruto no me pertenece, es creación de Masashi Kishimoto.
"Porque Sasuke es hombre"
Advertencia: (?
Contexto: Sasuke 20 años, Sakura 21 años.
Dedicado a Eli, aunque haya pasado como dos semanas de tu cumpleaños.
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El sueño se había desvanecido y el frío casi gélido se coló por su nuca desnuda intensificando sus sentidos.
El brazo de Sakura empezó a arder y la valentía se le fue a los pies. Pero era demasiado tarde para dar marcha atrás, porque la mujer que estaba casi acostada sobre él lo miraba atenta a su próximo movimiento, y sus labios entreabiertos parecían darle la bienvenida.
Para Sakura tampoco fue el mejor contexto del mundo. Durante años soñó -y cuasi planificó- que su primer beso (con aquel niño malhumorado y misterioso) sería en un campo lleno de flores donde Ino ardería e hiperventilaría humo por las orejas de la envidia. Luego aquel importante deseo pasó a ser solo un detalle y a pesar que seguía anhelando aquel beso con ahora un hombre más sereno pero igual de malhumorado, anteponía su bienestar y el beso (diablos no, en realidad sí lo deseaba con desesperación oculta) había pasado a segundo plano. Pero nunca imaginó que en su primer beso tendría los ojos hinchados, la nariz roja y los labios resecos de tanto llorar.
Pasaron pocos segundos y Sakura notó algo peculiar en el rostro de Sasuke; puede que se equivoque y es el fuego de la fogata el cual crea esa ilusión, pero cree ver un sonrojo en sus mejillas, allí, justo debajo de sus ojos negros que la miran y perforan su corazón.
Sakura decide hacer su último movimiento, cierra los ojos y se inclina un centímetro más. Lo deja todo en manos de Sasuke; si él decide apartarla estaba bien… no, no estaba bien, seguro su corazón lloraría y se despedazaría en pequeños pedazos desilusionados, pero, seguiría latiendo. No es el fin del mundo, pensó, solo sentiría la misma dolorosa sensación de haber llegado en segundo lugar.
Si los segundos pasaban y el beso no se concretaba, no era porque Sasuke no tenía ni la menor idea de lo que tenía que hacer (al menos una vaga idea pasaba por su mente), su temor era hacerlo terriblemente mal. Aún con mil dudas en su cabeza, se inclinó por fin, hasta rozar sus labios con los de ella.
Y sucedió luego de dos meses de viaje. Sintió los labios de Sakura temblar, o tal vez eran los de él, o tal vez eran los dos. Se quedó inmóvil, incluso su respiración se volvió más pausada, no quería expulsar todo el aire que contenía sobre el rostro de ella.
No era como besar su frente, sus labios eran suaves, más gruesos de lo que se veían. Como un durazno… era a lo que más se asemejaban. El labio inferior de Sakura se movió hacia arriba y lo espabiló, la imitó pero su labio inferior bajó para capturar el labio que subía. Repitieron el movimiento, aumentando de a poco el ritmo y la intensidad. Sasuke soltó el aire que contenía y no solo la quemó a ella, sino él mismo.
Se separaron y recuperaron el aire con las narices unidas. Sakura sonrió tenuemente, sus mejillas arreboladas provocaron que él también sonriera.
La culpa volvió asomarse por su cabeza, viejo fantasma que salía de vez en cuando, sobre todo cuando empezaba a sentirse pleno. Y tal vez arruinara el momento, pero tenía que decirlo.
—No soy el hombre que mereces. —La verdad se asomó por su boca en forma de susurro.
—Eres el hombre que decidí amar —pronuncia ella con firmeza—. Tú… ¿me amas?
Sasuke tragó en seco. Sakura había sido contundente, ella quería una respuesta clara. Intentó ordenar su mente pero las palabras salieron de su boca sin pensarlo mucho. Incluso la culpa se escondió, esperando otro momento para atacar.
—Sí. —Los ojos de Sakura brillaron como dos linternas, su sonrisa evocó las palabras de Naruto, cuando moría por verla sonreír—. Pero…—Sakura contrajo las cejas, veía venir los viejos fantasmas que molestaban a Sasuke, así que se preparó para contrarrestar su argumento. Lo que siguió, ni en sus más descarados sueños lo imaginó—, será para siempre.
Su labio inferior empezó a temblar, apretó ambos fuertemente porque estaba segura que debía verse tonta. Normalmente suele anticipar sus lágrimas, cuando el ardor es insoportable en los ojos y se le seca la garganta son señales que empezará a llorar. Pero esta vez las lágrimas le ganaron y empezaron a salir en generosas cantidades. Llevó sus dos manos hacia el rostro y empezó a limpiarse las lágrimas, logrando humedecer por completo las palmas. Su rostro compungido debía verse horrible.
Sasuke detuvo su muñeca e inconscientemente detuvo la otra. Sakura sentía la cara húmeda y caliente, algunas lágrimas salieron sin parpadear y Sasuke detuvo la gota que amenazaba llegar a su labio superior.
—Tú…
Y antes de que Sakura continuara, Sasuke estiró su cuello y la besó sin temblar, firme. Sus mejillas y su nariz se empaparon, y en medio del beso, saboreó la última lágrima que Sakura soltó esa noche.
Ellos no lo saben, pero ya son las tres de la mañana.
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Si Sasuke tuviera que definir cómo era los besos de Sakura, le bastarían tres palabras: dulces, cálidos e imprevistos.
Los labios de Sakura eran dulces y cálidos, como dos pétalos de las flores que llevaban su nombre. Ella presionaba sus labios contra los de él y él solo podía aferrarse a su cintura y acercarla un poco más a su cuerpo porque no solo la besaba, también aspiraba su aroma hasta abstraerse del lugar y sentir pequeños hormigueos en la palma de su mano y en su estómago. Y no sabía si debía alegrarse por bajar de tal forma la guardia; tal vez molestarse era lo más idóneo porque acababa de descubrir otra debilidad. Él era un ninja, no un campesino que labraba en esas fértiles tierras y besaba a su novia cuando tenía la cosecha lista. Entonces, ¿cómo evitar tamaña desconcentración? Supuso que el tiempo y la costumbre quitarían esa sensación.
Pasaron los días y la sensación nunca se fue.
…
Si Sakura tuviera que definir cómo eran los besos de Sasuke, le bastarían dos palabras: torpes e insistentes.
Los labios de Sasuke eran suaves y delgados, como caramelos de menta que a Sakura le encantaba saborear. Él presionaba los labios contra los de ella y a Sakura le daba la impresión de que quería todo de ella, sus labios, su rostro, su cintura. Él no se daba cuenta —o tal vez sí— pero se aferraba a su cintura tan fuertemente que Sakura estaba segura que si él seguía así, su cintura se reduciría unos centímetros más. A Sakura la idea le fascinó.
Y ella reía en las noches, porque Sasuke era algo torpe besando. Y no es que ella fuera una especialista besando, pero como decía, Sasuke era tan insistente en sus movimientos que en los primeros besos besó sus dientes en más de una ocasión. Y Sakura reía fuerte y alto porque eran dos tontos disfrutando de la juventud.
Y reía tan fuerte que Sasuke la halaba del brazo y la callaba con un beso, cada día, menos torpe.
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¿Ya había precisado que los besos de Sakura eran imprevistos?
Lo eran, porque no explica cómo de haber estado observando la luna llena ahora se encontraban tumbados en el suelo. Sin romper el beso, intentó acomodarse con ayuda de sus pies mientras Sakura hacía lo mismo debido a la gran diferencia de estatura.
¿También comentó acerca de la abstracción y esas tonterías románticas que pasaban por su cabeza?
La sensación de abstracción se incrementó por la humedad del beso, acompañado de una nueva sensación, una mezcla entre ansiedad y vértigo.
La culpa es de Sakura.
Es su culpa por abrir la boca, él solo había querido delinear sus labios con la lengua. Es la verdad. Pero Sakura había separado su labios y sus lenguas habían coincidido. Y esa es una historia aparte. La sensación fue la misma de cuando alguien mete su mano gélida dentro de tu chompa y toca tu espalda. Similar, pero con consecuencias totalmente distintas. No se sentía molesto, mucho menos frío. Su estómago prendía en llamas, y la lengua de Sakura, que buscaba no sé qué en su boca solo avivaba el fuego.
Y a pesar de estar quemándose, él colaboró en avivar el fuego. Su lengua se movió en búsqueda de 'esa cosa' que Sakura buscaba pero que parecía ahora estar en su boca. Sentía que no solo besaba sus labios, sino parte de su rostro.
Sakura pasó el peso de su cuerpo al lado izquierdo, tanto en su codo como en su rodilla. Sentía los labios hinchados y a pesar que ella también se estaba quemando, no dejó de mover los labios, cada vez más rápido, cada vez más intenso.
Sasuke no era idiota y sabía muy bien lo que estaba pasando de su cadera para abajo: malditas hormigas invisibles caminaban desde el ombligo hasta las plantas de los pies. La adrenalina en su cuerpo no se iba a ir sino solucionaba aquello. Debía agradecer su gusto por los pantalones sueltos.
Pero de nuevo fue la culpa de Sakura.
Se dejó caer sobre su cuerpo. No podía culparla, estaba mucho tiempo sosteniendo su propio peso con los brazos y las rodillas debía tenerlas entumecidas.
Su cadera encajó con la suya, y apenas sintió el roce de sus sexos, levantó la cadera apenas un poco. Fue una respuesta inconsciente, jura.
Ambos abrieron los ojos, labios unidos. El rostro de Sakura estaba completamente rojo, y para Sasuke no cabía la menor duda de que ella era consciente de su bochornoso estado.
No le quedaba otra opción si quería recuperar su honor.
—¡Ah! —gritó Sakura al caer bruscamente de costado —¡Sasuke-kun!
—Ya es tarde —pronunció mientras le daba la espalda—. Hay que dormir.
Sakura se reincorporó y gateó sobre el asfalto crecido hasta la gran espalda de Sasuke.
—Sasuke-kun… —susurró casi cantando contra su oído, en el cual depositó un fugaz beso.
A Sasuke se le escapó una mueca de incomodidad que Sakura no pasó por alto.
—¡Bien! —exclamó fuertemente rompiendo el silencio de la noche— Si no quieres que te bese, no lo haré más.
Y sin más ella se dejó caer sobre el asfalto, espalda contra espalda.
Sasuke exhaló dándose por vencido. En este preciso instante debía de estar combatiendo contra enemigos que amenazaban contra la paz de Konoha y no estar en medio de una ridícula pelea de novios. Se volteó y mirando el cielo estrellado la llamó. Ella respondió haciendo un ruido con su boca y él no tuvo opción de girarla para que le diera la cara.
Le sonrió en busca de paz y a Sakura la molestia no le duró más de dos segundos. Se estiró en un intento por alcanzar sus labios pero Sasuke la detuvo tomando su nuca y bajando su cabeza para besarle la frente, como hacía cada noche que dormían juntos.
—Duérmete —le susurró mientras mantenía su mano firme en su nuca.
Acurrucada en sus brazos y con las caderas separadas, Sakura sonrió divertida. Porque molestar a Sasuke debido a problemas hormonales como lo era una erección, es una oportunidad única en la vida que no podía desaprovechar.
:_:
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N/A: Espero Eli que te haya gustado, me esforcé :c
Estoy pensando seriamente en quitarle la advertencia, siento que le quita la emoción al capítulo :(.
Hubo puntos de vista repartidos (ya no solo el de Sasuke), es que quería burlarme del Sasukii ;-;
A quienes no pude responder: LilyNatsumi (gracias por agregarme ;-; me alegra que te guste mi trabajo con Sasuke, desde ahora será más difícil manejarlo asjfa), MariaPHO (aquí está la continuación del capítulo anterior, espero que haya cumplido con tus expectativas ;-;), Krol (era algo inevitable… ya iban diez capítulos y nada xd gracias por comentar), GabiiSesshYue (ya se besaron jfnakna no apures al Sasuki ;-;), Melissa (cuatro veces? D: omaigat, muchas gracias ;-; es que ahora Sasuke se me escapa de las manos y se me hace más complicado escribir sobre él ;-; muchas gracias por tus palabras, me emocionaron ;-;).
A quienes les guste el SakuHarem (sé que hay gente por allí (?) hay una encuesta en mi página de perfil al inicio, es para un nuevo fic que pienso escribir.
Próximo capítulo: Compromiso (tal vez, no estoy segura).
Besos (?
:B
