Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.
Capítulo 10
—¿Volviendo a los viejos hábitos? —llegó el pensamiento de no muy largo.
—Por lo visto tú tampoco has cambiado los tuyos —contesté sabiendo que me escuchaba.
—Solo te estoy acompañando, como en los viejos tiempos.
—En el pasado temíamos que no me pudiera controlar, ahora no es una opción.
—Te equivocas, antes temíamos por el llamado de su sangre, ahora tenemos que quieras reclamar su cuerpo —comentó en tono burlón.
—¡Cállate! ¿No tienes una hija que cuidar? —susurré como respuesta tratando de no despertar a nadie, mientras me colaba por la ventana del cuarto de Kaden.
Como ha sido costumbre desde que reanude mis visitas nocturnas primero contemplaba a Kaden, su mente era fascinante, aun en sueños, no eran los mismos pensamientos que los de un niño de su edad, en ellos estaba muy presente mi sobrina, algo que sé no debe de agradar mucho a Rosalie, pero también estaba presente su mamá, una Bella en miles de facetas. Pero no era únicamente su mente lo que me fascinaba, se que Bella habló con Carlisle sobres las diferencias del niño, aunque él no las ha querido comentar, pero no puedo dejar de analizarlo cada vez que lo veo, empezando por su olor, Emmett me mostró como fue el día que se conocieron él y Sarah y como mi hermano pensó que el niño apestaba a su perro, perro que sé no tiene y aun así su olor persiste, también esta su calor corporal, siempre se encuentra por sobre lo normal de un humano y su agilidad no es natural y aun así por más que lo contemplo no hay nada que me haga encontrar que es lo diferente en él.
—Edward no… —oí en el cuarto contiguo, reconociendo el tono de voz de Bella cuando duerme, sin pensarlo estuve con ella en menos de un segundo —¡No me dejes! ¡EDWARD! —gritó para despertarse agitada mientras yo me ocultaba en las sombras.
—Todo esto es tú culpa Edward Cullen —dijo mientras masajeaba su pecho —¿Por qué me hiciste revivir esos momentos? ¡Debes de estar feliz ahora!
—No no lo estoy, nunca estaré feliz de verte sufrir —pensé mientras la veía tomar un poco de agua y tratar de conciliar el sueño de nuevo.
Y es que aunque ya han pasado dos semanas desde la última vez que hable con ella, el dolor de sus palabras siguen profundizando en el vacío que sería mi corazón.
—¿Entonces por qué fue tan fácil dejarme? Ese día en el bosque… ese día en el bosque morí. Mi cuerpo fue rescatado, pero mi alma quedó en algún lugar, llevándose mis sueños y toda mi alegría. ¿Acaso pensaste que te estaría esperando con los brazos abiertos? No Edward. Ya no soy la misma.
—Se que no eres la misma Bella, yo tampoco soy el mismo, cambie por ti.
—Ya eso no importa, seguí con mi vida y tú con la tuya, ya no hay un nosotros, así que no insistas.
—Debo insistir Bella, fue mi error y es mi deber solucionarlo.
—No hay nada que solucionar, sigue tu vida que yo seguiré la mía.
—No Bella, yo te amo y te lo demostraré, demostraré que valió la pena el sacrificio de mi familia al dejar todo atrás para seguirme, demostraré que valió la pena el dolor que sentí cada segundo que estuve lejos de ti, demostraré que hubo un motivo para que tu sufrieras de la manera que lo hiciste, demostraré que por cada lágrima que derramaste por tu hermoso rostro, mi corazón las derramó mil veces más, pero ante todo demostraré que mi amor por ti cada día es más grande y no permitirá que estemos más tiempo separados, ya han sido muchos los momentos perdidos para seguirlos perdiendo lejos de ti.
No he logrado volver a tener una charla con ella, pero no he estado lejos más que el tiempo necesario, el que trabaje desde su casa ha sido de gran ayuda para mis niveles de acoso, pero no me avergüenzo, necesito saber que está bien, pero ante todo aunque no me hable necesito saberla cerca de mí y aunque sean mínimos los momentos donde puedo rozar su delicada piel, son momentos que me dan fuerza para seguir adelante, la fuerza para esperar a tenerla de nuevo en mis brazos.
—Edward llamo Alice, nos necesita en casa.
—Que espere al amanecer —dije por lo bajo, mientras contemplaba el hermoso rostro de Bella.
—Dijo que es urgente, que mañana puedes pasar todo el día junto a Bella.
—¿Qué es eso tan urgente que no puede esperar unas horas? —pregunté mientras tocaba el suelo luego de saltar por la ventana de Kaden.
—No sé, yo solo soy el mensajero —contestó con una sonrisa mientras echaba a correr.
En poco tiempo lo alcance y adelante para llegar de primero a mi nuevo hogar, pese a que ante nuestro vecinos, Emmett y Rosalie tienen su propia casa, es muy común encontrarlos en la nuestra mientras mi adoraba Sarah duerme al lado de Esme.
—¿Cómo se portó lo princesa?
—Más que bien como siempre hijo, hoy domino el portugués, tendremos que ver qué idioma le enseñaremos ahora.
—Tal vez podríamos probar con un arte, tal vez el óleo.
—Buena idea hijo —dijo mi orgullosa madre, con sus iluminados ojos, luz que volvió después de todos estos años, luz que sé se extinguió debió a mi agonía.
Le debía tanto a mi familia, aunque les he fallado más de una vez, siempre han sido ese apoyo que he necesitado para sobrevivir un poco más. En el momento que les pedí partieran después del fatídico día de cumpleaños de Bella, no lo debatieron, aún Rosalie quien sabía le molestaba el cambio, no se interpuso, algo que agradecí, pero desde ese día la luz de la ilusión murió en los ojos de mi madre, en mi momento de mayor sufrimiento me cegué, no entendía que alguien aparte de mi estaba sufriendo tanto con esta separación, pero Esme sí, con la partida ella perdió la esperanza de verme feliz y eso trajo mucha tristeza a su vida.
Con la llegada de Sarah nuestras existencias cambiaron, una nueva motivación llegó para nosotros, pero aún así mi tristeza seguía presente y con ella el anhelo de mi mamá de verme feliz, anhelo que ha vuelto desde que regresamos a Seattle pero que yo veo cada vez más difícil de cumplir.
—Puedes dejar esos pensamientos, Jasper acaba de huir porque no soporta más.
—Lo siento —fue mi respuesta por lo bajo, aunque sabía todos los presentes la escucharon.
—Deja de lamentarte y ven a agradecer a tu hermana preferida que tiene el plan ideal para que pases el día junto a Bella.
Esas simples palabras me hicieron volar a la recamara de la ahora única adolescente de la familia, ya que Alice y Jasper decidieron no cambiar, llegué a la segunda planta de la casa para encontrarla pasando de una habitación a otra.
—¿Qué tramas Alice?
—¡Un hermoso día de campo! —canturreo mientras salía de la recamara de Esme con una canasta de picnic.
—¿Día de campo? ¿Dónde?
—He encontrado un lugar hermoso a las orillas del río, hay una piscina natural ideal para que los niños pasen el día.
—¿Y esto lo pensaste?
—Hoy cuando estabas perdido escribiendo, vas a tener la opción ideal para darle tu carta a Bella.
—Alice sabes que no quiero presionar las cosas.
—Sé que será el momento indicado.
—¿Por qué? ¿Ya lo viste?
—Sabes que no —contestó dándome esa mirada que dice cuanto quisiera matarme —eso es algo que debo hablar con Bella, así que ya arréglate con ella para poder aclarar las cosas.
—Sabes que es lo que más quiero.
—¡Entonces has algo! ¿O es que esperas que Bella venga, llame a la puerta y te pida una oportunidad?
—Sabes que no, pero estoy respetando su decisión.
—Es hora que dejes de ser un caballero, no le des su espacio, presiónala, hazle ver que deseas estar con ella ¿o cambiaron tus expectativas?
—Por supuesto que quiero estar con ella, ¿Por qué iban a cambiar las cosas?
—Por algo muy sencillo, Bella ahora es madre, ahora hay un niño en la ecuación, ya ella no está sola y como todos sabemos Kaden es ahora su prioridad.
—¿Crees que no lo sé? ¡Claro que lo sé! —exploté como llevaba días queriéndolo hacer —¿Crees que no me carcome la duda que no me acepta de vuelta porque ama al padre de su hijo? ¿Qué no soy lo suficiente bueno para estar en su familia? ¿Qué por su hijo ya no puede desear estar rodeada de vampiros? ¿Crees que todas estas dudas no han pasado por mi cabeza? Han pasado Alice, y cada vez que salta una nueva es como cavar más hondo mis posibilidades, si antes no era lo suficientemente bueno para formar parte de la vida de Bella, ahora con un hijo menos lo soy, pero no puedo, no puedo seguir luchando contra este amor —solté mientras golpeaba mi pecho tratando de disminuir el dolor del desgarro que siento en mi muerto corazón cada vez que surge la posibilidad de perderla—, aunque deba ser solo un vigilante en las sombras, con eso me conformaré, porque prefiero poder verla a la distancia y anhelar sus horas de sueño, momentos donde podré revivir el roce de su piel, el sentir su respiración y así soñar que algún día conseguiré estar cerca de ella, puedo vivir de una ilusión, lo prefiero a sumergirme en el agujero que fue mi existir mientras no la tuve cerca, no puedo Alice, no puedo vivir esa agonía de nuevo aunque no formar parte de vida sea un dolor, lo prefiero mil veces más a no poder estar a su alrededor nunca más.
—De verdad está sufriendo, no pensé que fuera tan profunda su agonía, pero su mirada cristalina, sus palabra de angustias y su rostro desfigurado por el dolor no pueden estar mintiendo, ¿y si las cosas no salen como él quiere? ¡yo no puedo perder a mi hermano! Tendré que tenerlo vigilado.
—¿Sabes que me entero de lo que estas pensando?
—Lo siento Edward, pero nunca te había visto tan afectado —susurró mientras sus ojos tomaban ese brillo vidrioso que vio en los míos—, todos sabemos que extrañas a Bella, pero por lo menos yo no lograba entender la profundidad de tu dolor, nunca he tenido que estar separada de Jasper como para imaginar lo que puedas estar pasando.
—Es algo que no le deseo ni a mi peor enemigo, es como si mis sentidos hubieran muerto, mi olfato murió cuando deje de apreciar su aroma en el aire que me rodea, mi vista se cegó cuando perdió la calidez de su mirada, mi gusto perdió todo sabor cuando dejaron de probar sus labios, la audición se cerró en el momento que dejo de oír sus sonrisas y mi tacto, mi tacto murió en el momento que no pudo percibir el calor de sus sonrojos y la delicadeza de su piel, Alice mi alma, si es que la tengo, no murió, pero mi cuerpo sí, mi cuerpo murió porque no sabe vivir sin Bella.
—No me asustes, se que una vez decidiste no vivir sin ella, por favor no lo hagas de nuevo.
—No Alice, mi egoísmo es tal que no puedo hacerlo, no puedo pensar en alejarme de ella.
—Edward no lo hagas, sé que su futuro es juntos.
—¿Cómo puedes saberlo? No puedes ver a Bella ¿Cómo vas a saber que va a estar conmigo?
—Por eso mismo, porque desde que descubriste que estaba en Seattle y decidiste venir a buscarla tampoco te veo a ti.
—Eso no es nada seguro Alice.
—Lo sé, pero es una esperanza, una esperanza que no puedes perder.
—Eso trató Alice, me tengo que aferrar a la posibilidad porque no puedo estar lejos de ella, ya no.
—Entonces empieza a conquistarla de nuevo, en unas horas tendrás la oportunidad, aprovéchala.
—No sabes si Bella va a aceptar.
—Ya lo hizo —dijo mientras me mostraba su conversación telefónica.
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—¡Hola Bella!
—¿Alice? ¿Cómo estás? —por lo visto su relación con ella tampoco ha mejorado mucho.
—Bien Bella, ¿crees que sea posible que Kaden pase el día con nosotros?
—¿Con ustedes? No creo que sea lo mejor.
—Lástima, Sarah estaba muy ilusionada en pasar el día con él pero tendré que cancelarlo entonces.
—¿Fue idea de Sarah? —aun en los pensamientos de mi hermana su tono sonaba dubitativo.
—Sí, quería compartir un rato con él fuera del cole y como sabes para nosotros no es fácil estar en cualquier lugar, por eso pensamos un día de campo.
—¿Quiénes irían Alice?
—Toda mi familia Bella, tu hijo va a estar bien cuidado, lo sabes.
—Sí lo sé, pero él se ha relacionado con los papás de Sarah y los tuyos, pero no con los demás.
—Bella si temes por Jasper te aseguro que ya no hay ninguna probabilidad de que pierda el control.
—No es eso Alice —contestó y pude notar la incomodidad en su voz —pero no sé si Kaden este cómodo.
—Ven con él y así el estará mejor.
—¿Yo? No creo que sea buena idea.
—Bella, si esto del amor a primera vista que explicaste es cierto, van a haber muchos momentos donde debamos compartir.
—Está bien Alice, ¿dónde nos vemos?
—No te preocupes, Sarah quiere viajar con Kaden así que te recogen a las diez.
—¿Ok?
—Gracias Bella y te extraño amiga —dijo mi hermana con tono melancólico.
—Hasta luego Alice.
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—Ya lo sabes, así que espero los estés recogiendo puntualmente.
—Alice dijiste que Sarah pasaría por ellos.
—Y lo hará, mi querida sobrina quiere un viaje con su tío.
—¿No crees que estas presionando mucho?
—Ya te dije, se acabo el ser sutil, tú quieres a Bella a tu lado y yo quiero a mi amiga de vuelta, así que no lo estropees —dijo para dejarme plantado en el pasillo.
Mi mente vampírica podía absorber muchas cosas a la vez, pero parecía que en este momento solo tenía capacidad para pensar en una cosa, pronto estaré cerca de Bella, a las diez dijo Alice, automáticamente volví a ver mi reloj y era las tres cuarenta y cinco, faltaban seis horas y quince minutos para poder estar cerca de ella y desee que el tiempo transcurriera a la velocidad de la luz, algo sabía no pasaría así que traté de ocuparme lo más posible, fui a mi recamara a ver qué vestimenta utilizaría pero como era de esperar ya Alice la tenía preparada para mí junto a la carta que había escrito hace unas horas, sé que mi hermana no la leyó porque dadas nuestras condiciones todo lo que podamos mantener en secreto lo hacemos, por esto no tiene idea de que dice en ella pero puede tener razón en que debería entregarla, la última carta no lo hice y siempre tendré la duda de que habría pasado si Bella la hubiera leído en ese momento, por lo que en esta ocasión no cometeré el mismo error así que tome la carta y decidí guardarla de una vez en la guantera para esperar el momento ideal mañana.
Después de dejar el delicada envoltura sobre mis discos de música, noté las dos sillas en la parte trasera de mi volvo, una era delicada y rosa muy similar a la que utilizan Rose y Emmett en su auto y la otra era de una color azul cobalto con detalles grises, dándole una imagen de varonil pero confortable.
—De nada —dijo la voz cantarina de mi hermana a mis espaldas.
—Sarah no necesita eso y lo sabes.
—Se que no, pero Rose y Emmett lo hacen para evitar problemas con la autoridad y como Kaden tiene una edad similar debe de utilizarlo también, además con las dos sillas en el asiento trasero ¿dónde le tocara ir a Bella?
No había pensado en eso, ella pudo haber pedido ir con su hijo en la parte de atrás y ahora con esto Alice se aseguraba que se sentara a mi lado, donde nunca debió estar
—Repito de nada —dijo la duende para luego correr en busca de Jasper.
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—Tío ¿me veo linda?
—Estas preciosa señorita.
—Quiero verme linda para Kaden, ¿sabes donde vive? Tía dijo que tú sabías.
—Sí, ya falta poco para llegar —deseaba conducir a una velocidad mayor que a la que acostumbro, no podía porque Rosalie me lo advirtió más de una vez, traigo su tesoro más preciado conmigo, aparte de que no queremos llamar la atención de la policía —, mira es esa casa de ahí.
—¿Puedo ir contigo?
—Por supuesto déjame y te ayudo —contesté mientras bajaba del coche para abrir la puerta de mi mini señorita, nos tomamos de la mano para caminar a la entrada y llamar a la puerta.
—¡YA VA! —gritó Kaden desde dentro para luego oírlo hablarle a su madre —ma apúrate no quiero hacer esperar a Sarah.
—Ya voy Kaden no puedo ir más rápido —susurró Bella sabiendo que el que se encontraba en la puerta podría escuchar lo que hablaba.
—¡HOLA! —dijo el niño eufórico viendo únicamente a Sarah —es hermosa, mira como el sol brilla a su alrededor y es mía —está declaración me dejo boquiabierto, aunque se son muy niños los pensamientos de Kaden son muy seguros de lo que quiere.
—¿Edward?
—¡Hola Bella!
—¿Dónde están Emmett o Rosalie?
—Mis papitos fueron a comprar una comida que me gusta mucho y yo pedí venir con mi tío Edward —Tía me dijo que debía decir eso.
—Espero no sea un problema viajar conmigo.
—Por supuesto que no —contestó mientras oía su corazón acelerarse —, ¿estás listo cariño?
—Sí mami, vámonos —canturreo el niño mientras tomaba la mano a mi sobrina y se dirigían al coche.
Acomode a Sarah en su sillita con sus seguros correspondientes mientras Bella hacia lo propio con su hijo, me apresuré un poco para poder terminar antes que ella y así poder abrirle la puerta del copiloto.
—Gracias
—Todo un placer —susurré mientras saboreaba la riqueza de su cercanía.
—¿Podemos irnos?
—Por supuesto —dije mientras cerraba la puerta y daba la vuelta al coche.
—¿Eres tío de Sarah? —me interrogaron mientras encendía el motor.
—Sí —contesté sin saber que más decir.
—Ok —fue su respuesta —el tío de Sarah es el que le hace brillar los ojos a mami cool.
Una breve sonrisa se planto en mis labios mientras nos dirigíamos hacia el lugar que me había indicado Alice.
—Bonito auto.
—Gracias, lo tengo no hace mucho.
—¿Qué hiciste con el otro?
—Digamos que tuvo un accidente hace un tiempo.
—¿Un accidente? ¿Tu Edward?
—Bueno tal vez no fue tan accidente, pero no sobrevivió.
—¿Te hiciste daño?
—Aunque lo intenté no —contesté sinceramente, no más mentiras para Bella.
—Mami está hablando con él y tiene esa cara de preocupada igual a cuando yo me caigo. —¿Bella está preocupada por mi? Eso es un avance.
—¿Por qué lo hiciste?
—Creo que no sea lo mejor hablarlo delante de los niños —dije lo más bajo posible para que ellos no lo oyeran.
—Entiendo.
—¿Y cómo va el trabajo?
—Bien tengo varios manuscritos en revisión, la editorial cree que sería bueno que yo los revise aunque ya pasaron por otro editor.
—Eso es porque eres muy buena como en todo lo que haces.—¡Mami esta roja! Nunca la había visto así
—¿Mami estas bien? —pregunto preocupado el niño.
—Sí cariño, ¿por qué no lo iba a estar?
—Estas roja mami, tienes calor.
—Seguro es eso cariño, no te preocupes, sigue jugando con Sarah.
Los pocos minutos que faltaron para llegar a nuestro destino se convirtió en un silencio interrumpido por los juegos de los niños, los pensamientos de Sarah eran muy similares a los de Kaden con respecto de que solo existía ellos y nada más.
—Es hermoso —expresó mi acompañante mientras contemplaba el lugar que teníamos enfrente.
Como dijo Alice, es un lugar muy bonito donde parecían fusionarse toda la naturaleza mostrando un cuadro digno de un artista, el follaje verdes, las flores multicolores y el agua cristalina lo hacían ver idílico, me recordó mi amado prado, aquel lugar que no volví a visitar desde aquel fatídico día.
—¿Tío puedo bajar?
—Por supuesto señorita —declaré mientras bajaba del coche, en una velocidad que sabía no era nada humana primero abrí la puerta de Bella para luego acercarme a la de Sarah.
—Cuida tus movimientos frente a Kaden.
—¡Bella! —gritó mi hermana dirigiéndose en una velocidad tampoco nada humana —, no te preocupes, debe de irse acostumbrando si nos tendrá toda su vida alrededor.
—Todo a su tiempo Alice —contestó mientras se giraba para dejar salir al niño y después dirigirse donde Esme para darle un cálido abrazo, a ella sí.
—Querida ¿Cómo estás? —quita esa cara Edward, la vas a espantar.
—Bien Esme, que gusto verte después de tanto tiempo.
—Demasiado cariño, pero por dicha ya no será igual ¿verdad?
—No hay nada fijo en esta vida Esme, esperemos a ver qué pasa.
—Bella que gusto verte de nuevo, ¿cómo siguió el niño? —pregunto Carlisle.
—Bien Carlisle, debió de ser una enfermedad de un día.
—Que bueno —contesto mi padre mientras sus pensamientos decían otra cosa.
—¿Mami puedo quedarme en bañador?
—Claro, déjame ayudarte.
—¡Mamá! —chillo para luego acercarse a su oído y susurrar —,no al frente de Sarah, es mi novia.
—¡NOVIA! SOBRE MI CADAVER —grito en el pensamiento Rosalie, quien más que nadie se había opuesto a este acercamiento de los niños.
—Rosalie —dije por lo bajo llamando la atención de Alice y Esme, quienes la vieron de manera reprobatoria, y es que Carlisle nos había explicado el asunto del amor a primera vista de los quileute y después de conocer los pensamientos de Kaden sé que es cierta esta historia y más que nadie puedo estar feliz que haya algo que mantenga a Bella unida a nuestra familia.
—¡Mami! ¡Papi! ¡Llegaron! Quiero ponerme el bañador.
—Por supuesto mi cielo vamos —dijo Rose aprovechando para alejarla de Kaden.
Bella por su parte llevo a su hijo bajo una sombra y le aplico loción en su cuerpo mientras le susurraba que los Cullen éramos especiales y que cualquier cosa extraña que viera le preguntará luego en la casa y ella le explicaría.
Pocos minutos después los niños empezaron a meter sus piececitos en el agua para poco a poco empezar a chapotear en unos pocos minutos, por su parte Esme disponía de toda la comida que Emmett había traído sobre el mantel, mientras Bella leía un libro bajo la misma sombra donde había llevado a su hijo. Se veía un poco acalorada por lo que aproveche para llevarle una botella de agua.
—Espero te refresque —ofrecí mientras acercaba la botella.
—Gracias.
—¿Puedo saber que lees?
—Es una escritora nueva, la editorial tiene mucha fe en ella, así que el trabajo es delicado.
—Ya veo, pero sé que eres muy capaz de lograrlo.
—Gracias.
—¿Puedo saber por qué decidiste esta profesión?
—Fue una solución en un momento difícil, Jake había muerto, Kaden tenía dos años y yo acababa de terminar el bachillerato, se dio la opción y la tome.
—¿Dos años? Bella tu siempre fuiste ejemplar, como perdiste dos años.
—Los primeros meses después de que se fueron me convertí en un zombie —dijo haciendo doler cada fibra de mi cuerpo —, a los meses Jake reapareció en mi vida, mostrándome que debía volver a vivir, me tomó de la mano y me ayudo a dar un paso a la vez, hasta cuando creí que la felicidad estaba cerca de nuevo, pero no llegó, se la llevo Victoria junto a la vida de Jake, volví a caer en depresión, dormía durante todo el día, lo poco que comía lo devolvía y empecé a perder peso, hasta que caí en el hospital, —en este momento del relato anhelaba desgarrar mi piel por haberle causado tanto dolor—, y ahí el brillo de esperanza llegó cuando me di cuenta que mi sol me había dejado un rayo de su luz.
Siete meses después Kaden llegó a mi vida, pero como era de esperar con tanta depresión y siendo madre soltera deje mis estudios de lado, cuando mi hijo cumplió un año vi la necesidad de valerme por mi misma, saque la secundaria, busque un trabajo e inicie mis ahorros, trabaje en limpieza de la editorial durante un año, hasta que un día, de casualidad, un manuscrito llegó a mis manos, di mi opinión y al editor en jefe le pareció muy válida, me ofreció que si estudiaba el puesto era mío y ahora aquí estoy, ya llevo cuatro años ganándome la vida con algo que me encanta, leer.
—Bella, lo siento tanto, parte de esto es mi culpa.
—No Edward, no hay nada que sentir, es mi vida y yo decidí seguirla así.
—¿Y Charlie no te ayudó?
—Por supuesto, si no como crees que pude sobrevivir los primeros años, sin mi papá no lo habría superado, bueno sin él y el apoyo de todos lo de La Push.
—¿Ahora eres muy cercana a ellos?
—Ellos son mi familia.
—Pero nos ven como enemigos —comenté sabiendo que era verdad.
—Las cosas cambian…—decía cuando el grito de Kaden nos distrajo.
—Mami, mirame como tío Paul cuando salta en el acantilado —decía el niño mientras se subía a unas piedras al lado del río, estiraba su cuerpo en todo se esplendor y saltaba, dando dos vueltas en el aire para luego entrar al agua y generar el peor sonido en el mundo, piel contra piedra, un golpe seco que hizo a mi familia quedar en shock, hasta que se oyó el desgarrador alarido de Sarah.
—¡KADEN! ¡KADEN! —y sin necesidad de moverme lo pude ver, por medio de los asustados ojos de Sarah vi como el niño estaba inconsciente en el fondo del río con sangre manando de su cabeza...
¡Hola hermosas!
Solo quiero agradecer por seguir leyendo, como comente por otros medios se me complico mucho y no pude escribir, la inspiración esta en mi contra y no queria volver hasta ahora. Tengo que dar un gran agradecimiento a Marta que si no fuera por ella que me escucha y aconseja no tendrían esto acá, de igual manera este cap es especial para Fathi y Vero mis amores si hay alguien que me motivo a escribir fueron ustedes, que aunque en su silencio he sentido el apoyo día a día y esto es para ustedes. A todas las demas que me honran con su lectura muchisisisisimas gracias no tienen idea lo que significa para mi.
Las quiero
Besos
Yas
