El lugar al que pertenezco

Carlisle POV

El caso médico de Alice Brandon se estaba volviendo realmente preocupante. Su degeneración avanzaba con demasiada rapidez en comparación con los otros casos cercanos a su edad. Aún no llevaba ni siquiera un año con la enfermedad y ya caminar le estaba costando demasiado según lo que yo veía y según su fisioterapeuta.

-Bien Alice-dije mientras finalizábamos en la última sesión- ¿podrías cantarme algo de tu canción favorita?

- Sí-dijo ella sonriendo-. Pero está en japonés ¿no importa?

- Por supuesto que no- afirmé mientras revisaba sus últimos exámenes médicos- aunque preferiría que fuera una canción en inglés.

A medida que ella cantaba en inglés pude notar que la enfermedad aun no afectaba sus cuerdas vocales ya que aun podía hablar bien y de una forma clara y entendible. Sabía que ese no era el mejor criterio para determinar si la degeneración espinocerebral de Alice avanzaba rápido, lo mejor era leer su letra en su diario de vida además de que así podría saber si es que la depresión entorpecía en algo a la rehabilitación.

- Cantas muy bien- dije apenas ella terminó, sin embargo, sus ojos se tiñeron por la tristeza rápidamente- ¿qué ocurre?

-Nada- murmuró a la vez que sus ojos retenían unas cuantas lágrimas-, es solo que me pone muy triste el saber que dentro de un tiempo ya no podré cantar ni hablar como antes.

- No te pongas triste- la miré con ternura ya que era demasiado injusto que esa enfermedad existiera y que no hubiera una cura posible-, haremos hasta lo imposible para que tu puedas llevar una vida normal. Recuerda que somos un equipo y que vamos a luchar hasta el final ¿estás de acuerdo?

-Sí

Alice me entregó su diario de vida antes de retirarse de la consulta médica. Ya había completado su primer cuaderno lo que significaba que ha estado escribiendo casi todos los días como yo le aconsejé hacerlo desde el principio.

- Se ha vuelto muy optimista- dijo su madre a medida que yo leía y mi rostro se teñía de preocupación-, al parecer quiere hacerse más fuerte para poder luchar contra su enfermedad.

- Claro.

-¿Ocurre algo malo?- me preguntó al ver que yo seguía en la misma página del diario.

" 20 de septiembre

Caminar cada día se me hace mucho más difícil. Hoy sin quererlo mi pierna derecha y brazo derecho se movieron al mismo tiempo mientras intentaba caminar. Mi vida es realmente frustrante pero quiero sonreír pese a todo y ser lo suficientemente fuerte para soportarlo todo

30 de septiembre

Hoy mientras comía arroz con pescado me atraganté un poco"

Después de convencer a Catherine Brandon de que nada nuevo estaba pasando con su hija, me quedé un rato pensando en esa última frase del diario de vida. Si Alice se estaba atragantando es porque su enfermedad está avanzando con mucha rapidez y que también se nos está acabando el tiempo. Me quedé bastante rato buscando información sobre nuevas terapias o medicamentos que podrían ayudar a la joven a alargar en algo su esperanza de vida y pude ver que en el Centro Neurológico hay una investigación sobre una posible cura para la degeneración espinocerebral en niños de 12 a 15 años de edad.

- Pensé que y te habías ido a tu casa- murmuró Garrett entrando a mi consulta- ¿qué es lo que te tiene tan concentrado en el trabajo?

- Es Alice- respondí entregándole el diario de vida para que leyera lo que ella había escrito-, al parecer no va a vivir por mucho tiempo.

- No puede ser- dijo mi amigo consciente de la gravedad de esta situación-, esto no debería estar pasando, no lleva ni siquiera un año enferma . Pero si me permites decirlo creo que fuiste muy cruel con decirle que estaba enferma y que no tenía cura ¿acaso no piensas en sus sentimientos?

- Pienso en sus sentimientos- respondí con algo de tristeza-, créeme que sería mucho peor para ella el no saber lo que le está ocurriendo, ver que su cuerpo no funciona como es debido y no saber la causa es mucho más deprimente que saber que se está enfermo. Alice es fuerte y se merece vivir por eso quiero preguntarte si tu conoces a Marcus Vulturi, es hermano del que fue mi profesor de neurología y dicen que está haciendo un seminario sobre la posible cura de la degeneración espinocerebral en niños. Si es posible y da resultados reales estoy dispuesto a intentarlo con Alice.

- Sí le conozco, pero no le digas nada a la familia de Alice. No podemos darles falsas esperanzas sabiendo que la recuperación es casi imposible.

Alice POV

Un nuevo año ha comenzado y a su vez me he vuelto más dependiente de la ayuda de los demás.

Habíamos ido a la iglesia para pedir a Dios por nuevos deseos para este nuevo año y agradecer las cosas conseguidas en el año viejo. Papá me ayudaba a caminar ya que la movilidad en mis pies a disminuido notoriamente y dar unos cuantos pasos es algo difícil.

- Deseo que mi familia esté bien y unida- murmuró papá en la oración.

- Deseo que Alice se ponga bien pronto- dijo Amy ganándose una mirada enternecida de parte de todos.

-Gracias Amy- contesté sonriendo a la vez que pensaba gracias por decir lo que no me atrevo a expresar en voz alta porque sé que es un deseo imposible.

Después de que rezamos un poco y participamos en la misa era la hora de volver a casa. Mi padre me ayudó a llegar hasta las escaleras a la vez que el bajaba un escalón para que yo me trepara sobre su espalda. Teníamos que llegar hacia donde habíamos dejado a mi silla de ruedas que usaba no porque no pudiera sentir mis piernas, de hecho las siento y sé que están ahí y que no funcionan como deben. Si no que uso una silla porque caminar ya es difícil y sé que no podría moverme con total libertad sin ella.

- ¿Vas bien?- le pregunté a papá a medida que el bajaba las escaleras.

- Claro que sí- respondió riendo-, soy bueno en esto porque antes de abrir la tienda de tofu yo era bailarín.

En cuanto bajamos todas las escaleras papá quería que nos tomáramos una fotografía como recuerdo familiar. Papá era fanático de recordar momentos como familia a través de una foto, la primera había sido el primer día de clases que tuve en el instituto. En ella yo estaba sonriendo y mi rostro era el más alegre de todos los que aparecían en ella. Era increíble como las cosas habían cambiado en tan poco tiempo, antes yo estaba llena de esperanza y sueños de una vida larga y plena.

-¿Otra foto para el recuerdo? -preguntó Cynthia a la vez que cubría mis piernas con mi manta roja para que no tuviera frío.

-Sí- dijo papá sonriendo mientras programaba la cámara-, es la primera foto del año. ¡Listo! ¡Pongan su mejor cara!

En esta fotografía salíamos todos sonrientes pero mi rostro no era igual que en la primera foto, algo de la esperanza que tenía el año pasado se había ido pero yo aún seguía siendo yo y por eso debo luchar y ser fuerte hasta el final.

Durante la cena no podía evitar pensar que incluso comer se ha vuelto un tanto frustrante ya que tenía que usar una cuchara tenedor para que la comida no se escapara, incluso muchas veces mi hermana me ayudaba a picar y a poner la comida en mi cuchara para que no me demorara tanto en comer. Le estaba muy agradecida pero de todas formas yo quiero ser independiente aunque esta enfermedad se empeñe en convertirme en un bebé de guardería.

Las vacaciones de año nuevo ya habían terminado y debía volver al instituto. Por supuesto que ya no podía ir a tomar el autobús como antes debido a mi silla de ruedas, así que mamá me iría a dejar todos los días a clases en la furgoneta blanca de mi padre. El día en que volví a clases hacía mucho frío y apenas estábamos llegando pude ver que Bella y Rose me estaban esperando en la entrada.

-¡Feliz Año Nuevo!- exclamó mi madre con una sonrisa a la vez que bajaba de la furgoneta para ayudarme a abrir la puerta.

-Perdón por molestarlas con el frío que hace- murmuré sonriendo feliz de poder ver a mis amigas.

- No pasa nada- dijo Bella mientras tomaba mi mochila para que yo me afirmara en los brazos de Rosalie y pudiera bajar-. De hecho teníamos ganas de estar aquí afuera.

- Parece que no has dormido mucho- exclamó Rose mirándome con alegría, sin embargo, su rostro cambió un poco en cuanto vio a mi silla de ruedas en manos de mi madre.

-¿ No parece demasiado?- preguntó Rose sonriendo apenas vio a la silla.

-Creo que es mejor usar esto primero- dijo mi madre refiriéndose al tema de que teníamos que ahorrar para comprar una silla eléctrica.

-Pero caminaré tanto como pueda- me apresuré a decir eso ya que no quería ser una carga para mis amigas. Ya lo era de antes y ahora con una silla de ruedas las cosas cambiaban para peor un poco-. Aunque sé que va a ser un problema para las dos.

-No pasa nada- murmuró Rosalie abrazándome por sobre los hombros-. Nosotras nos encargamos.

Lo más difícil no eran las miradas curiosas de una alumna que usa una silla de ruedas, era el tener que subir y bajar las escaleras. Para hacerlo me recargaba totalmente al barandal con mis dos manos para no caerme, al mismo tiempo Rosalie me acompañaba rodeándome con sus brazos para que en caso de pisar mal o de perder el equilibrio no me cayera por las escaleras y me golpeara contra el suelo. Bella tenía el trabajo más complejo: llevar la silla de ruedas que no era para nada liviana ni pequeña además de mi mochila y su bolso.

-¿Estás bien?- le pregunté sintiéndome un poquito culpable.

-Claro que sí- dijo Bella sonriendo-, además esto sirve como ejercicio.

Aunque he empezado mi vida en la silla de ruedas, mis amigos siguen siendo mis amigos. Los amigos son geniales espero estar siempre con ellos.

Jasper POV

Me había pasado todas las vacaciones de año nuevo investigando sobre la enfermedad de Alice, en cada texto y ensayo que leía las esperanzas de una posible cura se iban desvaneciendo ya que al parecer era muy difícil y casi imposible conseguir que el cerebelo y la médula espinal dejasen de funcionar mal y volvieran a funcionar como es debido.

Cuando volvimos a clases el profesor nos dijo que después de este trimestre ya no estaríamos juntos como curso, porque dependiendo de nuestros objetivos estaremos en cursos diferentes. Teníamos que hablarlo con nuestras familias y llenar un formulario que se recogería la próxima semana. Por lo que sabía Alice y yo lo más probable era que termináramos en cursos diferentes, ella quería ser traductora ya que el japonés y el español se le daban muy bien; y yo creo que escogeré algo ligado con la ciencia aunque aún no estoy muy seguro de qué es lo que quiero hacer con mi vida.

De lo que sí estoy seguro es de mantenerme lo más alejado posible de María. Hace algunas semanas ella se ha estado ofreciendo a ayudarme en el laboratorio de biología, supongo que está algo celosa porque le permitía a Alice hacerlo antes de las vacaciones. La cosa es que Emmett me ha dicho que debo ser más amble con María ya que cada vez que la rechazo o le digo algo que a ella no le parece es mi amigo quien tiene que lidiar con el fuerte carácter de la chica por ser ambos los delegados de curso.

- ¿Has decidido a qué universidad vas a ir? - le preguntó Emmett a Rosalie apenas el profesor se fue. Por alguna extraña razón la relación que había entre ellos se había terminado aunque creo que mi amigo no es de los novios que son fieles a una sola chica.

-No- dijo Rosalie en tono bastante cortante-, aunque hay bastantes opciones, pero...

-¿Qué tal si vas a la misma que yo?- preguntó Emmett sonriéndole a la chica de forma coqueta

-¿Qué?-preguntó ella con ironía- Tienes que estar de broma. No necesito salir con un chico como tú.

-Vale-murmuró él en cuanto la rubia se fue para hablar con sus amigas.

- En esta vida...- dijo Edward poniendo su mano en el hombro de Emmett- no tienes ninguna oportunidad- y como era de esperarse comenzaron a pelear como dos niños pequeños.

Alice había insistido en ir a ayudarme después de clases, supuestamente no tenía nada que hacer porque en el club de baloncesto se estaban preparando para el partido de las novatas y ella no podía ayudar mucho en ese lugar.

-Jasper- me llamó mientras terminaba de cambiar el agua de los peces- ¿Qué vas a hacer tu? ¿humanidades? ¿ciencias?

-No he decidido nada aún- respondí mirándola de reojo.

-Lo sabía- dijo riendo a la vez que intentaba tomar una tortuga entre sus manos con mucho cuidado para que no se le cayera- ¿y si te haces veterinario? Después de todo sabes mucho sobre los animales.

- Quién sabe lo que pasará con algo tan lejano- pensé en voz alta- y ¿qué hay de ti? ¿ya lo has pensado?

- Ahora mismo, solo estoy recibiendo la ayuda de los demás, ¿verdad?- me preguntó mientras miraba a través de la ventana- Por eso, en el futuro, quiero tener un trabajo en el que pueda ayudar a los demás.

-No me hagas reír- murmuré para molestarla.

-¡Lo digo en serio!- respondió frunciendo el ceño- Estar vivo significa que tenemos que ayudar a los demás.

Me quedé mirándola por un momento. Alice era una chica muy hermosa, preciosa aun estando en una silla de ruedas. Tenía unos ojos grandes y expresivos y una sonrisa tierna y soñadora. Era una persona realmente especial y aunque una parte de mí sabía que ella sufriría mucho estando en una relación con alguien no podía evitar el quererla y querer ver su sonrisa las 24 horas del día.

- Debería irme- dijo a la vez que sonreía y me entregaba la tortuga que tenía en sus manos haciendo que nuestros dedos se rozaran-, mamá viene a recogerme.

- ¿No es mejor que la esperes aquí?- me apresuré en preguntar casi al mismo tiempo en que ella intentaba ponerse en marcha con la silla de ruedas- El coche aún no llega

-Pero aquí parece que estoy molestando.

-Entonces ve allí y limpia esto en el fregadero-murmuré tomando un frasco que estaba algo sucio.

-¿Qué?-me preguntó Alice sorprendida.

-¿No querías ayudar a los demás?-pregunté sonriendo- Toma.

Me recibió el recipiente con algo de lentitud y en cuanto se giró vio que la furgoneta blanca que venía a recogerla estaba llegando al instituto. Nos apresuramos en tomar sus cosas a la vez que yo comenzaba a llevarla en su silla de ruedas por los pasillos del instituto. No sabía si es que Alice se sentía cómoda o no con la idea de que alguien la llevara como si fuese incapaz de valerse por sí misma, pero a mi me gustaba la idea de ayudarla ya sea en algo tan sencillo como llevar su silla o acompañarla siempre que me permita hacerlo.

-Oye-murmuré mientras avanzábamos por el pasillo-. ¿A partir de ahora por qué no te quedas a esperar a tu madre aquí con migo?

-¿He?

-En el laboratorio de biología- aclaré en cuanto se giró a mirarme llena de confusión.

-Entonces para agradecértelo tengo que ayudar ¿no?- preguntó ella con su aguda voz llena de alegría y felicidad.

-Claro- dije como si fuese lo más obvio del mundo.

-¡Ah! ¡Lo siento! Espera un momento- exclamó Alice sonriendo a la vez que se ponía de pie con algo de dificultad y hacía rechinar una tabla suelta del piso de madera cada vez que pisaba con uno de sus pies.

-¿Qué estás haciendo?-pregunté aun sujetando la silla de ruedas con mis manos y viendo como en Alice se posaba una pequeña sonrisa.

-A mí... me gusta mucho este sonido- dijo ella mirándome con una sonrisa-. Siempre que venga al instituto, vendré y andaré por aquí. Es como si los pasillos me dieran la bienvenida.

-Eres muy rara-murmuré a la vez que ella me sonreía.

El otro día fue algo extraño, la paciencia de los profesores para tratar a Alice era bastante limitada. Prácticamente le pedían que intentara escribir como una persona normal cuando ella solamente puede hacerlo a un ritmo más lento para que su letra sea un poco más legible a la hora del estudio.

-Italia y Alemania formaron una alianza que controló a Rusia- fueron las últimas palabras de la profesora de historia antes de comenzar a borrar la pizarra mientras Alice aun escribía aunque los demás ya hubiéramos finalizado.

-Profesora-murmuró Alice con algo de tristeza al darse cuenta que no podría copiar el contenido.

-Sí- dijo la profesora mirando a Alice con algo de superioridad-, verdad que el ritmo de esta clase tiene que ser más lento. Lo siento.

-Perdón- dijo Alice bajando un poco la mirada algo avergonzada.- No se preocupe por mí. Por favor, continúe.

-Después yo te presto los apuntes- susurró Rosalie a Alice después de que la profesora continuo borrando la pizarra.

Prácticamente todos los profesores eran iguales, no tenían piedad con ella ni siquiera por el hecho de que subir y bajar escaleras durante todo el día fuese un problema para ella. Durante toda la semana las cosas progresaban de la misma manera y no podía entender como era que Alice pudiera mantener una sonrisa en su rostro pese a las adversidades.

Había pasado una semana desde que habíamos vuelto a clases y Alice me había pedido que la acompañara a entregar el formulario para determinar a que curso pertenecería durante el segundo año, también me confesó que quería decirle a nuestro profesor que dejaría el club de baloncesto porque ya estaba estorbando en los entrenamientos y se sentía desgraciada por no poder participar como sus amigas y compañeras de equipo.

Supongo que habrá sido duro para ella el tomar aquella decisión. Alice era sin lugar a dudas la mejor jugadora del equipo cuando aun los síntomas de su enfermedad no se hacían presentes. Ella amaba el baloncesto y eso se notaba en los partidos en que participó y en los premios que ganó durante toda su vida escolar.

Después de que ella hablara con el profesor sobre dejar el equipo de baloncesto, fuimos al laboratorio de biologia hasta que llegó la madre de Alice a buscarla. Le ayudé a llegar hasta el auto y mientras le ayudaba a ponerse de pie Rosalie Hale venía corriendo desde el gimnasio y con un rostro que reflejaba bastante enojo.

-¡Alice!- exclamó la rubia enfadada- Irte sin decir nada es demasiado. El equipo de baloncesto. ¿Por qué no hablaste con migo primero?

-Lo siento-susurró Alice mirando a su amiga.

-Sé que lo dejas- murmuró Rosalie mirándola con enojo- porque tu cuerpo no responde y no tienes otra opción. Pero ¿por qué no has dicho nada antes de hacerlo? ¿No confías en mí?

-Lo siento. No es eso.

-Muy bien- exclamó Rosalie enfadada antes de irse corriendo hacia dentro. Alice adornó su rostro con una mueca de tristeza, yo quería abrazarla pero decidí que me mantendría al margen hasta que las cosas se salieran de control.

Pensé que tal vez las cosas entre Alice y Rosalie se habían arreglado un poco, pero al parecer me había equivocado porque la rubia a la ultima hora de clases le lanzó los apuntes del día a Alice , para luego irse a ordenar sus cosas y marcharse con Bella.

Alice se quedó sentada con bastante tristeza a la vez que guardaba las cosas en su mochila. Sabía que estaba preocupada porque sus dos amigas eran quienes la ayudaban a subir y bajar las escaleras del instituto. Yo no quería que ella estuviera triste por lo que con Emmett nos turnamos para llevar la silla de ruedas y ayudarla a bajar las escaleras.

- Cuando dijiste que dejabas el equipo, Rose no necesitaba discutir contigo ¿verdad?- dije mientras guiaba la silla de ruedas de Alice hacia la salida donde debía estar esperándola su madre.

- De hecho, en realidad no quiero hacerlo- murmuró Alice juntando sus manos sobre su regazo-. He estado en el equipo de baloncesto con Rosalie desde la secundaria. Pero Rose debe haber sentido como si la traicionara. Hasta ahora, hemos sido de ese tipo de amigas que se lo cuentan todo.

- Sin embargo,creo que ella es egoísta- dije a lo que ella me miró contrariada- , no pensó en tus sentimientos ni en que para ti era difícil el quedarte en el club sabiendo que no podrías cooperar mucho.

- Yo tampoco pensé en que ella se sentiría mal por no haberle dicho mi decisión- sus ojos me miraron con algo de alegría-, pero no te preocupes. Mañana arreglaré las cosas con Rose y ya no tendré que molestarte para que me ayudes a bajar las escaleras y la silla de ruedas.

No supe muy bien como, pero Alice pudo arreglar las cosas con su mejor amiga al día siguiente de haber dicho eso. Supongo que nadie podía estar tanto tiempo enfadado con ella ya que incluso Rosalie la invitó a presenciar el primer partido en el que ella sería pieza fundamental en el equipo y ya no estaría como reemplazo.

Ese día era también la reunión de padres y se desarrollaba en una sala contigua al laboratorio de biología donde yo pasaba gran parte de mi tiempo. Yo no era cotilla pero mientras me dirigía hacia las escaleras para marcharme a casa pasé por el aula donde se desarrollaba la reunión y pude escuchar una conversación que no dejó de preocuparme.

-¿Alguien tiene alguna pregunta?- murmuró nuestro profesor dirigiéndose a los apoderados.

-Yo tengo una pregunta- dijo el padre de Bella-. Como Catherine Brandon está aquí también...Quiero preguntar por el problema de Alice. ¿Cómo va a afrontarlo la escuela en el futuro?

- Mi hija me ha dicho que a menudo llega tarde a clases- comentó la madre de María-. En estas condiciones no podrán competir con las demás clases ¿no?

- Sobre qué va a ocurrir en el futuro lo estamos discutiendo con la señora Brandon- exclamó el profesor a lo que todos miraron a la madre de Alice.

- Lamento mucho causar problemas- dijo la señora Brandon poniéndose de pie a la vez que los miraba a todos-. Mi hija lo sabe también. Yo también quiero esforzarme al máximo para hacer las cosas de lo que soy capaz. Por favor, solo durante un poco más de tiempo, dejen que mi hija se quede en el instituto de Forks, y ayúdenla a seguir ¿vale?

- Ya hemos ayudado mucho ¿no cree?- preguntó el padre de Bella mirando a Catherine con algo de enfado-Por culpa de esto las notas de mi hija han empeorado durante el segundo semestre.

-Su hija usa una silla de ruedas ¿verdad?- preguntó ahora la madre de Rosalie- Por eso necesita a menudo la ayuda de los demás ¿no?

-Sí- la madre de Alice lucia triste. Era increíble que aun no me descubrieran escuchando y mirando a través de la pequeña ventana que estaba sobre la puerta, sin embargo, no me iría hasta saber que iba a pasar con mi amiga.

-¿Qué pasa si mi hija resulta herida mientras ayuda?- exclamó enfadada la madre de Rose.

-Nosotros estamos muy preocupados- apoyó el papá de Isabella.

- Pero no vamos a echarle la culpa- la madre de María también se apresuró en hablar- y queremos apoyarle. Es solo que como tú te preocupas por tu hija, nosotros también lo hacemos por nuestros hijos.

- Por supuesto que lo hacen- la mamá de Alice parecía consternada y en silencio , de seguro no se esperaba el poco apoyo que tendría su hija-. Por eso en vez de quedarse en un lugar que no está adaptado para ella ¿por qué no la lleva a un colegio para discapacitados? Allí de seguro no molestaría a nadie.

- Aparentemente la enfermedad de Alice es difícil de curar- Nunca le había perdido el respeto al jefe de la policía pero con esas palabras y las otras ahora el padre de Bella me parece un idiota.

-La enfermedad de mi hija es, según el médico, incurable- aclaró Catherine Brandon con amargura en la voz-. Llegará el día en que le resultará difícil escribir y comer por sí sola. También será difícil hablar para ella- pude ver que la madre de Alice lloraba por el triste destino de su hija-. Al principio mi marido y yo no podíamos creerlo. La llevamos a diferentes hospitales y leí muchos libros de medicina. Esperaba que hubiera algún error en alguna parte. Pero... esta es la verdad. Cuando le dijimos a nuestra hija lo de su enfermedad, ella dijo... "¿por qué a mí?" " Solo tengo 15 años" Mi hija ya ha abandonado muchas cosas a causa de esto. Ir al cine con sus amigos en vacaciones y participar en sus actividades favoritas del club. Pero, Alice, realmente quiere venir al instituto. Tiene ganas de ver a sus amigos. Todos los días viene a clases con una sonrisa en su rostro. Ella además sabe que, en esta escuela, no será capaz de permanecer así para siempre. Por eso, por favor déjenos un poco más, solo un poco más de tiempo, para que mi hija lo considere. No importa que pase, por favor esperen hasta que pueda tomar su decisión de permanecer aquí o trasladarla a un colegio para personas con capacidades diferentes. Cuando llegue el momento de dejar el instituto, ella dijo que decidiría su futuro por sí misma. Cuando ese momento llegue, dejen que ella se ponga de pie y que se valla del instituto de Forks. Sé que como padres, esto es una petición realmente egoísta. Pero... por favor...No importa que pase, se los ruego por favor no echen a mi hija de aquí, aún no.

-Catherine- murmuró el padre de Bella- usted es dueña de la guardería ¿verdad?

- Sí

-Si tanto quiere que su hija permanezca aquí, ¿por qué no se queda usted a su lado y la ayuda en lo que necesite?

-¿No puede abandonar su trabajo?- preguntó la madre de Rosalie.

Era totalmente injusto lo que le estaban pidiendo a Catherine Brandon y aun más me dolía el hecho de que quisieran echar a Alice del instituto solamente por que las notas del curso habían bajado un poco o porque no nos podíamos comparar con las otras clases. No podía creer que todos fueran tan egoístas y que no pensaran en como se sentía ella después de tantas cosas que le habían ocurrido en tan poco tiempo.

Me alejé lentamente de ahí para poder irme a mi casa, no quería seguir escuchando una conversación donde atacaban a una persona que ya estaba sufriendo mucho por una enfermedad que ni siquiera tiene cura.

Hola como estan? espero que bien sé que quedó algo raro pero en el siguiente capitulo las cosas se aclararan un poco. Gracias por leer y un abrazo n.n espero que perdonen la demora y nos leemos pronto ;)

Reviews n.n

Richter EverSwan: Hola n.n espero que estés bien y bueno en cuanto al capítulo ahora hay que ver como reaccionará Alice cuando se entere de que ya no la quieren en el instituto :/ No me agradezcas por traer esta historia porque es realmente hermosa *-* Debo irme xd un abrazo y nos leemos pronto