Disclaimer: Harry Potter pertenece a J.K Rowling, solo unos pocos personajes y la historia me pertenecen.

Espero que esten disfrutando la nueva versión, no olviden comentar, siempre respondo.

Alexandert cross: gracias por tu comentario, me alegra que este te este cautivando más que la antigua versión, tarde mucho en actualizar y al menos trato de compensarlos.

china lop32: si lo siento por desaparecer, pero espero que la nueva versión lo compense, trato de que damon se muestre frío pero tambien que actué como un niño de su edad, después de todo tiene que adaptarse.

Espero que sigan comentando, aprecio muchos sus comentarios, espero que tambien lean la nueva versión de Dark Wolf.

XI

Enfrentamientos

El sol reflejado en las paredes ilumina lentamente la habitación, apareciendo entre los paisajes pintados del cuarto. Entre las sabanas se escucha un gruñido antes de que se asome un niño moreno, todavía medio dormido y el cabello hecho una maraña, se quita las cobijas del cuerpo y estira sus músculos de la manera más gatuna que su figura le permite. Damon siempre ha sido mañanero, pero retomar de nuevo el horario ingles es difícil, sobre todo si lo comparas con el tiempo en las altas montañas . Se sienta sobre la cama enterrando sus dedos entre sus cabellos y revolviéndolo, solo va con un pantalón corto de pijama y el pecho descubierto, para solo tener once años tiene los músculos marcados, cuando llegara al pico de la adolescencia probablemente podrá formarlos mejor.

Bosteza antes de levantarse y saltar al piso sin miedo, cayendo con las manos frente a él, un habito que agarro de su forma N'Duka. Observo su cuarto por un momento, captando a Fenrir despierto como es habitual.

-Buenos días, Fenrir- dice y palmea la cabeza del lobo antes de ir hacia el armario.

Rápidamente entra en la pequeña habitación que conforma el vestidor, tardando un buen rato en ubicar lo que necesita, saca primero su uniforme con un saco gris para llevar debajo de la túnica y lo deja sobre la silla del escritorio bien estirado para evitar que se arrugue; después vuelve a entrar y salir del armario con una pantalón de ejercicio y una camisa sin mangas. Se cambia de inmediato, calzándose con unas deportivas antes de salir del cuarto con Fenrir detrás de él.

No le sorprende encontrar la sala común vacía y un poco desordenada, parece como si un huracán hubiera pasado por ahí, probablemente los adultos mayores estuvieron hasta tarde. Suspira y niega con la cabeza antes de empezar a hacer estiramientos, Neko siempre lo despertaba a horas impropias para un niño de su edad y no de la manera más agradable, eso le enseño a mantenerse alerta, despierto a sus alrededores; porque después de todo la selva no perdona, entrenaba por su cuenta durante toda la mañana antes de empezar el que tenía preparado para ese día. En cuanto estuvo listo abandona la sala común y empieza a correr escaleras arribas, siendo acompañado fácilmente por el lobo.

Damon no tarda en descubrir lo laberíntico que es el castillo, llego a contar 142 escaleras en lo que el pudo deducir o interpretar como una enorme torre, estas parecen divertirse moviéndose a su antojo y jugar con su circuito cambiando de dirección, lo que hace que deba pensar rápido, saltando entre una y otra. La mayoría son amplias, con un exquisito cuidado o bien mantenidas, otras parecen olvidadas en el tiempo desconchadas y frágiles que amenazan con caerse ante el mínimo peso sobre ellas. Muchas veces pudo jurar que paso más de una vez por el mismo pasillo. Los cuadros cubren casi todas las paredes, sus habitantes dormían o apenas se despertaban en cuanto él les pasa por al lado, totalmente sorprendidos por lo que hacía, incluso vio a un extraño caballero con armadura oxidada decir algo, que no entendió, pero por su postura puede intuir una especie de reto.

Evita lo mejor posible el tercer piso cuando recordó las palabras del director, sólo una vez casi termino dentro del pasillo, aquel lugar es muy oscuro y siniestro, puede escuchar una especie de gruñidos en el fondo, pero le es incapaz de identificar que es; termino escapando cuando vio por el rabilo del ojo a una gata apareciendo por una esquina. Ya la había visto el día anterior mientras reconstruía las casas, ese animal no es normal, algo tenía que no le da confianza y lo mejor sería evitarla lo mejor posible.

Cuando una alarma en su bolsillo comenzó a escucharse, regreso a la sala común mientras apagaba el reloj de bolsillo, son las 7:15. Apenas se escucha a los alumnos mayores comenzar a levantarse, incluso ve a dos chicos de último año saliendo de su pasillo ya vestidos pero todavía adormilados, ni se percataron de su presencia cuando atraviesa la sala hacia sus escaleras. Damon entró directo al baño y a la ducha, ya tendría tiempo de probar la bañera, se toma su tiempo tranquilamente; agradece al menos que su forma N'Duka gustara del agua, nadar es uno de sus hobbies favoritos, siempre intentaba cazar en el agua aunque le es casi imposible.

Unos minutos después ya estaba en su cuarto vestido con el uniforme y el saco bajo la túnica, no puede entender porque los magos usan un uniforme tan ridículo como ese, no mostraba que los magos y brujas fueran extraordinarios a los demás humanos, solo excéntricos en su manera de vestir; si tienes poder debes mostrarlo con orgullo y elegancia, no como un desquiciado mental con túnicas de colores brillantes o sombreros puntiagudos. Se aseguraría de no ser uno más del montón. Termina de ajustar su corbata y guarda el reloj en su bolsillo del lado derecho del saco, donde reluce el escudo de Slytherin, se acerca hasta el árbol.

-Nehebka baja, ya nos vamos-, sisea mientras coge su mochila del escritorio. Agradece de que tiene un hechizo de peso liviano, cortesía del dueño de la tienda, porque tiene que llevar todos los libros hasta que reciba su horario. Tambien tiene algunos extras por si quiere entretenerse.

-Ya voy-, contesta la serpiente algo fastidiada.

Damon la coge de una rama y le permite enrollarse en su cuello antes de descender a la sala común, ha decidido que de momento solo le acompañaría Nehebka hasta sentir que es seguro para los demás. La sala común esta algo más concurrido, solo unos pocos alumnos reunidos en grupos, quienes de inmediato lo miran con asco u odio, él simplemente los ignora y al grupo que estaba reunido en una esquina, reconoce a los dos prefectos de hace dos noches entre ellos; pero solo los mira con indiferencia antes de salir por el retrato y se dirige al gran comedor.

El gran comedor esta casi vació, solo la mesa de profesores esta completa, las demás solo tienen unos pocos alumnos. Se dirige a la mesa de Slytherin y ocupa el final del mesón, cerca de la mesa de profesores, ignora las miradas de algunos alumnos de la mesa de Gryffindor que lo señalaban y cuchichean entre ellos, empieza a servirse algo del desayuno: un plato de frutas, dos panes tostados con mantequilla, un huevo cocido y tocino semi crudo. Mientras alimentaba a Nehebka y a si mismo, saca de la mochila su libro Una historia de magia comenzando a leerlo; quizás de todas las clases que iba a tener Historia de Magia es la que más capta su atención, quiere averiguar que tanto los clanes han intervenido en el mundo mágico, si habían intervenido en alguna guerra o más importante aún: la historia de los Lord y Lady de la magia.

-¡Ahí estas, Damon!- grita Blaise al mismo tiempo que le da un leve empujón al moreno mientras se sienta junto a él-. ¿Por qué no esperaste a los prefectos?

Damon solo levanta la vista para verlo un segundo antes de volver a su lectura, tan concentrado estaba en el libro que no se percato cuando el gran comedor se ha llenado. Las voces de miles de alumnos empiezan a lastimarle los oídos.

-No me gustan las multitudes-, dice encogiendo los hombros y le da un bocado a su tocino.

-Para que termines perdiéndote-, ríe Erebus frente a él. Midna ocupa la izquierda de Damon y Theodore la derecha de Erebus.

-Tengo buen sentido de la orientación.

-¿Sólo hablaras en solo una oración?

-Déjalo, Erebus, él y Theodore son iguales-, habla Blaise señalando al castaño quien tambien ha abierto un libro y apenas toca su desayuno.

El moreno resopla y conversa con Blaise de las clases que les esperan, de vez en cuando Midna interviene; pero interrumpe más de una vez a Damon y Theodore para hablar de temas más interesantes, aunque quien más habla es el castaño.

Damon levanta la vista cuando algo salpica sobre su libro, un leve olfateo le indica que es su propio jugo de calabaza. Arquea una ceja y examina su copa, dentro hay una extraña bolita de papel disolviéndose, solo mira a un lado por donde escucha unas risas y miradas cómplices entre Malfoy y dos chicos de segundo año; aquello no tiene buena pinta por ningún lado, tampoco ayuda el silbido y el hedor podrido que produce la bola. Rápidamente coge la copa y aparta a Blaise de su camino, tira con fuerza la copa sin darse cuenta que esta sale disparada como una bala dorada, golpeando al rubio en la cabeza.

De inmediato la pelota estalla cuando hace contacto, llenando la mitad de la mesa de un humo gris, cuando esta se disperso el espectáculo abre el telón. Malfoy tiene la cabeza tres veces más grande de lo normal, una especie de montículos llenos de pus cubren toda su cara de manera dolorosa, haciendo que parezca una bizarra pelota deforme con manchas violetas. Los dos muchachos de segundo año ya no son una sola persona, están unidos entre si formando una especie de gemelos siameses de tres piernas, jorobados y con unas cornamenta enredada en todo el cuerpo. Por suerte en ese momento nadie ve lo que hizo en ese instante

Las risas llenan el comedor en todas las mesas, señalaban a los tres chicos mientras estos salen corriendo avergonzados y Malfoy gritando algo que nadie pudo entender. Damon vuelve a ignorar sus alrededores y centrándose en el libro, no aguantaba a los abusones, además por lo que ha visto en las interacciones de los demás alumnos de su casa, Malfoy no es el único quien le hará cosas como esa; tarde o temprano su paciencia se acabaría.

-Señor Riddle.

La voz de Severus le hace levantar la cabeza del libro. El hombre esta parado justo detrás de él, su mano extendida le esta dando un pequeño pergamino blanco. Damon lo coge y el hombre se aleja a continuar dando los mismos papeles a los demás, el niño examina el papel encontrándose con su horario de clases. Esta bastante aceptable si lo compara con los años que estuvo en la primaria, sólo tiene que esperar ver como son las clases ahora. Guarda el libro en su mochila y termina de comer rápido.

-Vaya, Damon, come con calma todavía quedan quince minutos antes de la clase-, habla Erebus con la boca medio llena.

-Aún así quiero llegar primero, de todos modos no soy fan de los dulces-, contesta cuando los platillos cambian a postres, él solo escoge unas almendras tostadas y espera a que sus compañeros terminen.

Poco a poco el comedor se vacía y los Slytherin de primer año siguen a Flora y Jugson hacia la aula de Historia de Magia, la cual comparten con Ravenclaw.

Dos horas después, Damon sale frustrado de Historia de Magia, aquella clase es un total desastre, había oído que la impartía un fantasma los primeros dos años y de inmediato sintió una enorme curiosidad de saber de primera mano sobre el pasado, quizás incluso poder discutir sobre los errores cometidos por los humanos y lo que aparto a los clanes del mundo; tal vez un profesor de historia puede ser imparcial en esos temas. Pero estaba equivocado, el profesor apenas habla y se percata de sus alumnos cuando entran, solo flota por toda el aula relatando algo sobre unas antiguas guerras de los duendes. Según Blaise a partir del tercer año Remus imparte las clases de historia, ojala pudiera adelantarse y tomar esas clases, pero no esta seguro que esos sistemas se apliquen en Hogwarts.

-No es la mejor manera de empezar la semana-, se queja Erebus bostezando, paso casi toda la clase durmiendo o molestando a Theo que se sentaba junto a él.

-Es una perdida de tiempo-, continua Blaise junto a Damon-, los mayores no mentían sobre esta clase cuando nos dijeron lo aburrida que era.

-¿Qué toca ahora?- murmura Damon con algo de mal humor.

-Herbología con los Hufflepuff.

-o-

Así paso Damon sus primeros tres días, descubrió pronto que las clases no implicaban solo movimientos de varita y unas palabras, los martes a por la noche debían observar las estrellas y saber el nombre de todos los planetas; herbología la imparte una mujer regordeta que al moreno por un momento le recordó a Helga Hufflepuff, te enseñaba más que todo el cuidado de plantas y sus nombres. Es de cierto modo interesante pero nunca llegaría a ser su favorita.

Ese miércoles comenzaban una nueva clase, Transformaciones y Defensa contra las Artes Oscuras, después de dos días de tener Encantamientos, Historia de Magia y Herbología. Es una clase que Damon espera tener; pero no con demasiado entusiasmo, porque será la primera con los Gryffindor.

Damon es el primero en llegar y rápidamente ocupa una mesa en la parte trasera del aula, las últimas veces que escogió al frente siempre es el blanco de sus compañeros y apenas lo dejaban concentrarse. Empieza a perder la paciencia con sus compañeros, tenia suerte de que su cuarto esta protegido, al parecer han intentado más de una vez entrar en ella pero nunca pasaban de Naga, la serpiente protege su cuarto. Deja caer su mochila empapada en la mesa antes de sentarse, pone una mano sobre ella y comienza a secarla haciendo que magia fluya sobre esta. Alguien lo había tomado por sorpresa cuando se había sentado a desayunar, como siempre se sentaba en el mismo lugar, un torrente de agua le cayó encima cuando se había sentado.

-¿Qué te pareció el baño de hoy, Riddle?- dice Malfoy detrás de él junto a su grupo, quien conformaba la mayoría de los de primero de Slytherin-, ya te hacía falta-, el grupo empieza a reírse bastante alto.

-Ahora no, Malfoy, no estoy para estar escuchando las únicas palabras que tu cerebro puede procesar.

Mientras Malfoy y sus seguidores intentan entender el insulto, Damon busca en su mochila algo con lo que entretenerse.

-Anda ahora te crees un gallito sin tu tropa, sin ellos no eres más que una mosca en la pared-, Malfoy sigue intentando provocarlo-, ¿les pagas para que sean tus amigos o qué? A no, perdón, tu no tienes nada porque eres un sangre sucia, seguro les das algo más físico.

¿Acaso Malfoy le estaba diciendo que vendía su cuerpo? piensa.

-Yo a diferencia de ti, Malfoy, si tengo algo que ofrecer, tu no llegarías si quiera a que pagaran por ti; yo diría que más bien tú pagarías para servir de algo en esta vida.

-¡¿Cómo te atreves?!

-Tú empezaste, no es mi problema que no tengas nada en la azotea-, golpea con los nudillos la cabeza del rubio y vuelve a concentrarse en buscar un libro.

Apenas salta para evitar un hechizo dirigido hacia él, pero debe seguir moviéndose cuando más rayos de colores siguen disparándose en su dirección, algunos nunca los ha oído o visto en algún libro. Los jóvenes se quedan sorprendidos al verlo moverse de ese modo, usando las mesas para saltar más alto; pero no duro mucho cuando un rayo rojo golpea a Damon en el pecho, cayendo de bruces en una esquina del aula. Sacude la cabeza un poco aturdido, su visión estaba algo borrosa por el hechizo, aunque eso no evita que se percate en el problema en el que esta, Malfoy y sus compañeros lo rodean contra la esquina, dejando muy poco espacio para que el pueda escapar.

-Ahora si no tienes salida, Riddle, te enseñaremos que tu lugar es en el suelo y de rodillas.

-Malfoy, quítate de en medio-, gruñe peligrosamente mientras su cuerpo tiembla e intenta levantarse del suelo.

-¿Ahora vas a rogar?- se ríe Parkinson, mientras se acercaban más y más.

Damon cada vez sentía su cabeza llena de un recuerdo terrible, la cual se repite una y otra vez, uno que siempre le atormentaba. No podía aguantarlo por mucho tiempo, cierra los ojos con fuerza tratando de ignorar las risas y los ruidos de aquel recuerdo. Suelta un rugido que vibra por toda el aula y paraliza al grupo frente a él, Damon se levanta de golpe y coge a Malfoy por el cuello de la túnica, casi corriendo lo choca contra la pared opuesta.

-No sabes a quien te enfrentas, mocoso-, gruñe.

Malfoy lo mira aterrado al sentir como le asalta una poderosa aura, cuya intención asesina la siente sobre la piel, y unos ojos de color sangre le perforan el alma, dejándolo incapaz de moverse o luchar.

-Bastante los estoy soportando, a ustedes y sus niñerías, yo no les he hecho nada. Por una maldita vez yo no soy hijo de un maldito muggle, ni lo voy a ser, así que dejen sus juegos porque mi paciencia tiene limites.- Clava las uñas en su espalda hasta sacarle sangre-. ¿He sido claro?

Malfoy apenas puede asentir.

-Esta es mi advertencia o esto parecerá un juego comparado con lo que haré.

Sin esperar que le conteste, coge su mochila y sale corriendo del aula, no le importa si tiene que saltarse una clase, necesitaba aire fresco urgentemente, necesitaba un espacio abierto y pronto.

Empuja a todo el que se le ponga en medio, ignorando los quejidos o maldiciones que se dirigen a él, sentía su corazón latiendo con mucha fuerza y la cabeza palpitando furiosa, no sabe si es por causa del hechizo que le golpeo o por el recuerdo. Al fin llego a uno de los pateos del castillo, que por suerte esta solitario en ese momento, se detiene apoyando las manos en las rodillas y respirando lentamente, mientras lentamente el pánico desaparece de su cuerpo.

-¿Damon, estas bien?- escucha a Remus acercándose a él. El niño se aferro a él cuando estuvo bastante cerca, temblando todavía-. Tranquilo, pup, ¿qué ocurre?

-No quiero volver ahí, no quiero- habla casi como si estuviera fuera de la realidad.

El licántropo mira a su alrededor antes de cargarlo en brazos, alejándose del castillo a través de un largo puente hasta alcanzar el borde del bosque prohibido.

-Damon, tranquilízate- dice sin mucho éxito-, ¿sino me explicas como te voy a ayudar?

-Amo, ya estamos en el exterior-, sisea Nehebka pasando la lengua por la mejilla del niño-, esta a salvo ahora.

Pero el niño se abraza las piernas y esconde la cara en las rodillas, tratando de calmarse.

-Lo siento-, habla un poco débil-, solo reaccione.

-Damon sino me explicas que pasó, no puedo ayudarte o entender lo qué pasa-, Remus se sienta junto a él.

-Me quebré, Malfoy se paso de la raya-, trata de evitar responder por completo, mientras sus mejillas se ponen algo rojas.

-¿Qué hizo el señor Malfoy?

Damon se muerde el labio antes de volver a hablar.

-Se acerco demasiado, él y su grupo de seguidores, no aguanto los espacios pequeños. Yo-, traga saliva mirando el suelo-, soy claustrofóbico.

-Pero eso es un miedo normal, Damon, tranquilo.

-¡No, no lo es! Cuando tenía siete años, durante un entrenamiento con Neko quede atrapado en una cueva donde apenas mi cuerpo entraba en posición fetal, la caverna empezaba a inundarse cuando yo estaba dentro, un río se había desbordado ese día. No pude escapar, odio no tener el control, odio tener miedo.

Remus le revuelve el cabello.

-Damon tener miedo no es tan malo, muestra que eres humano, lo que pasaste fue terrible y lo entiendo. Pero no puedes reaccionar así, no dudo que le hayas hecho algo a Malfoy, te pondrías en peligro si te expones demasiado.

-Tengo que controlarlo.

-Poco a poco, Damon, vamos te escoltare a tu clase. Creo que necesitas un poco de distracción después de lo ocurrido, ¿crees que puedas entrar?

Damon asiente y se levanta del suelo, sigue al licántropo de vuelta al castillo. Por el rabilo del ojo pudo ver a Remus anotando algo en un trozo de papel antes de llegar al salón de Transformaciones, el hombre abre la puerta donde todos los alumnos voltearon a verlos.

-Señor Riddle, me preguntaba si decidiría a unirse a nosotros-, habla McGonagall con voz severa acercándose a ellos, pero antes de que pudiera decir algo más, Remus le entrega el pergamino. Después de una lectura rápida miro a Damon-. Vaya a sentarse, señor Riddle.

Damon camino hacia la única silla libre junto a Midna, quien solo le dedica una mirada antes de continuar anotando algo en un pergamino. Él mira hacia el frente del aula donde en la pizarra esta algo escrito, se quita la mochila de la espalda y saca las cosas de la clase.

Poco a poco se va tranquilizando, estar concentrado en lo que hablaba la profesora y lo que debe ir anotando le ayuda, quizás esa noche debe salir al bosque prohibido sin importar cuanto tarea tiene, necesitaba algo de tranquilidad; no ha podido salir por ir adelantando en sus trabajos, aunque le fuera fácil no quiere dejarlas para último. Cuando terminan de escribir la profesora les da una cerilla a cada uno, la cual deben convertir en una aguja.

Damon coge la suya con un suspiro, dejar fluir su magia es lo mejor para liberar su estrés y ocupar su mente con algo más complicado. Coge la cerilla y la examina lentamente, sintiendo la madera entre sus dedos, una cosa era transformarse a si mismo y otra un objeto ajeno; esta seguro de que las palabras de la profesora sobre que la transformación es una de las ramas más difíciles de la magia, él tardo en dominar la suya en cuatro meses y comprender los instintos en un año. Juega un poco con el fósforo, el olor de la madera le trae recuerdos de sus aventuras en los bosques, puede ver del árbol del cual fue creado y siente el dolor del pobre ser cuando lo cortaron, los humanos a veces pueden ser crueles con la naturaleza. Niega con la cabeza, estaba divagando demasiado, sujeta la cerilla entre dos dedos dejando que su magia escape por las yemas de los dedos, intenta imaginar que el fósforo es parte de su cuerpo, pero a la vez no para no transformarse él. Imagina el objeto en su forma original y lentamente transformarse en una aguja, pensando en su forma, material y textura.

La cerilla tiembla un momento antes de transformarse en una aguja plateada, pero cuando intenta levantarla con la otra mano, descubre que la había casi fusionado a su piel.

-Al menos te toco mejor que a mi-, ríe Midna mostrando un dedo cuya punta esta en forma de punta y plateada-, ¿crees que si lo meto en un tintero pueda escribir?

Damon bufa riendo y con una sonrisa a medias.

-Creo que mejor sería de espada-, responde.

-Al menos ustedes hicieron algo, miren lo que me paso-, se queja Blaise frente a ellos. Su cerilla tiene algo parecido a un globo en la punta.

-¿Quieres ir una feria acaso?- sigue riendo Damon.

-¿Qué es una feria?- arquea una ceja.

Damon y Midna se ríen con más fuerza ante la confusión del muchacho, llamando la atención de los demás.

-Veo que ustedes dos se divierten-, habla McGonagall detrás de ellos, paralizando a Midna y Damon, Blaise rápidamente se vuelve a sentar-, supongo que ya habrán terminado su asignación, enséñenme entonces.

El moreno suspira y vuelve a mirar su aguja pegada en los dedos, cerró los ojos y volvió a hacer el mismo proceso; pero esta vez concentrándose mejor en la aguja como una parte externa de su cuerpo. Siente su piel separarse del metal más rápido ahora, cierra el puño sobre la aguja y la deja caer sobre la mesa.

-Impresionante, señor Riddle-, habla la profesora con algo de entusiasmo en su voz-, 5 puntos para Slytherin y otros cinco para ti tambien señorita Boreal.

Damon mira a su lado y ve a Midna mostrando su propia aguja a la profesora.

-¿Creen poder revertirlo?

Ambos vuelven a sujetar la aguja en su mano, sin molestar a esconder que pueden hacerlo sin la varita, solo les toma un par de segundos antes de que aparezca las cerillas de nuevo.

-¡Cinco puntos para Slytherin cada uno!- sonríe la mujer-. Nunca en mi vida he visto a dos alumnos tener esa habilidad de conseguir el objetivo. Sigan cambiándola hasta el final de la clase, intenten que se vea diferente ahora. Todo requiere de visualización.

Por el resto de la clase, Damon y Midna jugaron con las agujas, ignorando las miradas de odio que les dedicaban. Intentaron hacerlo con las varitas pero no conseguían nada de ese modo, es más divertido del otro modo. Al final ambos entregaron dos agujas nuevas: la de Damon estaba hecha como una serpiente con las escamas en relieve, siendo el agujero el ojo; la de Midna es una flor de loto en la parte superior siendo el centro el ojo de la aguja, y la punta el tallo. Erebus y Blaise apenas lograron volverla plateada, pero Theodore si consiguió la aguja y ganó otros cinco puntos.

Cuando suena la campana, Damon espero a que todos salieran primero, empezando a recoger sus cosas, tenían una hora libre y después el almuerzo, no había prisa. Sale al pasillo encontrando a sus amigos esperándolo.

-Ey, Damon, estábamos decidiendo a donde ir hoy-, habla Blaise.

-¿Para qué le preguntas a él? Siempre quiere ir a la biblioteca o la sala común, nunca hacen nada divertido-, se queja Erebus.

-¿Podemos ir afuera hoy?- habla Damon masajeando su frente mientras recibe una extraña mirada de los otros cuatro-. Necesito algo de aire fresco.

-¿Te sientes bien?- preguntan los cuatro al unísono.

-Si-, comenzando a caminar.

Los cinco caminan un rato hasta alcanzar la puerta principal, el cual daba más cerca al lago, solo habían unos pocos de otros años tomando el sol a la orilla. Damon no dio tiempo a los cuatro en decidir a donde sentarse, corrió hacia el árbol más cercano y se trepo a este con rapidez hasta alcanzar las últimas ramas, donde simplemente se echo de espaldas sobre la rama. Respiro hondo el aire fresco, sintiéndose mejor de inmediato, dejando su magia recorrer su cuerpo y relajándolo.

En algún momento escucho que lo llamaban pero los ignora, bastantes tenía con las multitudes por un rato, necesitaba estar solo. Nehebka abandona su cuello para explorar un poco el árbol, tal vez con suerte encontrara algo de comer. No se cree capaz de integrarse por completo en la sociedad, es demasiado extraña comparada con la naturaleza, todos los humanos dependían tanto de maquinas y magia para sobrevivir; el día que todo eso acabe, la humanidad tambien lo hará. ¿Estarán los humanos consientes de eso? piensa, se sienta sobre la rama, lo duda seriamente.

Había leído el libro de Defensa contra las Artes Oscuras, tenía muchas preguntas sobre esta materia, ¿por qué solo enseñaban a defenderse contra la magia oscura?, ¿qué tenía de malo ese tipo de magia? Lo único que habla es de hechizos, maldiciones y sus contrapartes, siempre explicando movimientos de varita y un montón de teoría. Estaba contento con su varita y bien sabe que le es útil, pero no siempre la puede tener una a mano, ¿los humanos no son capaces de manipular la magia por su cuerpo? Nunca va a entender este mundo.

-Pero miren que tenemos aquí, a los marginados de Slytherin.

Damon suelta un gruñido cuando escucho la voz de Nicholas debajo de él, ¿acaso su día no puede mejorar? Piensa con ironía. Mira hacia abajo para encontrar a Potter y Weasley, esos dos nunca se separan.

-Piérdete, Potter-, contesta mordaz Blaise.

-¿Por qué? Yo puedo hacer lo que me da la gana, tengo el derecho no como ustedes, víboras rastreras.

-¿No deberían estar bajo tierra escondiéndose? Claro que conociéndote, Zabini-, ríe Weasley-, quizás prefieras más estar en las calles como tu madre.

Blaise casi corre a golpearlo pero lo retiene Erebus.

-¡No te metas con mi madre, Weasley!

-Solo decía su profesión.

¿Desde cuando esos dos sacaban insultos como esos? piensa Damon, asomado desde una de las ramas. No aguantaba que insulten a una buena mujer como es Atenea. Da un salto hacia el suelo, cayendo con fuerza frente a Nicholas y dándole un susto que hizo caer al suelo a los dos.

-Tienes una gran bocota, Weasley, al menos él tiene una madre tu lo que tienes es un conejo. ¿Dime seguirán teniendo más hijos? Porque si es así yo me mudo, no quiero vivir en un lugar donde solo vea Weasley-. Le mira bien las ropas y hace una mueca, aquello parecen más un trapo sucio que túnicas-. Dime, ¿vendieron la casa para comprarte eso que llamas ropa?

-¡Cállate, yo al menos tengo casa!- grita Weasley con la cara tan roja como su cabello-. No se como has sobrevivido tú estos tres años, ser un Potter ni siquiera te da prestigio, Harrison.

-Mi nombre es Damon-, gruñe apretando los puños.

-¿Qué clase de nombre es ese?, ¿lo sacaste de un basurero?- Nicholas y Ron empiezan a reírse.

Damon le suelta un puñetazo en la cara a Weasley y suelta un zarpaso al pecho de Potter.

El pelirrojo cae al suelo agarrando su nariz mientras gritaba, Potter se tapaba la cara mientras intentaba decir algo, abre las manos para ver a Damon y responderle el golpe; pero se encuentra con una furiosa pantera negra frente a él, lo único que se le ocurrió hacer fue correr.

Damon lo persigue, va a matarlo, acabara con él de una maldita vez y rápido. No le importaba si lo veían, no le importaba si lo expulsaban; nunca dejaría que alguien se burlara de su nombre ni de su familia. Casi llegaban a la puerta del castillo y solo queda unos metros para terminar con Potter, cuando un relámpago de luz roja golpea a Nicholas dejándolo inconciente. Damon se frena en plena carrera que casi pierde el equilibrio y voltea a ver quien ha lanzado el hechizo, un poco alerta por si era necesario.

Encontrando al profesor Quirrel apuntando al muchacho inconciente.

-Señor Riddle, sígame por favor- dice el hombre mientras levita a Nicholas.

Damon maldice entre dientes mientras vuelve a ser humano, ahora que lo analiza bien ha sido un completo idiota al reaccionar así. Sigue al maestro con las manos en los bolsillos de su saco, teme dejar sola a Nehebka pero seguramente Midna o Blaise la recogerían.

Caminan un poco atravesando los pasillos hasta la torre de transformaciones, algunos alumnos sonreían con malicia al verlo pasar y otros lo señalaban. Pronto llegaron a un aula, esta es muy similar a las demás: con varias hileras de escritorio como si fuera un anfiteatro, rodeando el centro donde se encuentra un pedestal con el pizarrón detrás; olía muy fuerte a ajo y una iguana estaba apoyada en el pedestal.

Quirrel dejo a Nicholas sobre un escritorio sin mucho cuidado antes de dirigirse a Damon.

-Tome asiento por favor-, habla el hombre sin decir un solo tartamudeo para sorpresa de Damon, quien obedece sentándose en el frente; pero se queda mirando el pupitre y en silencio-. ¿Me puede explicar que ocurrió?

-Nada…

-¿Nada? A mi no me parece que sea nada, estaba persiguiendo al señor Potter en forma de una gran pantera negra y no creo que estuvieran jugando.

-Él se lo busco-, sisea y mira al cuerpo de Nicholas-, quien le manda a ofender a mis amigos.

-Yo diría que fue algo más que por defender a sus amigos.

-Insulto mi nombre y mi familia-, gruñe tensando su cuerpo, la presencia de Potter no lo estaba ayudando para nada-. Bastante he tenido con los malditos mocosos de esta escuela, todos diciendo que soy un sangre sucia, ¡mis padres no son muggles!

Quirrel arquea una ceja y Damon puede jurar que por un segundo escucha una segunda voz.

-Bueno es difícil con ese apellido, no es conocido por el mundo mágico.

-Para lo que me importa el mundo mágico, he visto cosas más importantes que lo que la mitad ha visto en toda su vida, solo me importa mi madre, mi padre, mi familia y mi maestro.

-¿Y tus amigos?

-Son conocidos-, bufa.

-Yo no diría lo mismo, los defendiste de Potter y Weasley.

Chasquea la lengua y mira a otro lado, fingiendo observar las cosas de la clase.

-¿Qué hará con Potter y conmigo?

-Le borraré la memoria.

-¿Por qué? Rompí las reglas al tratar de matarlo- arquea una ceja mirando al profesor de nuevo.

-¿Quieres que te descubran y te expulsen?

-No, pero…

-Entonces dejémoslo como un simple interés, no te castigare si me respondes unas preguntas.

-Pregunte-, resopla y rueda los ojos, mientras se pone cómodo apoyando los pies sobre el mesón.

-¿Por qué te puedes transformar y en qué?

Damon lo mira, calculando que debe responder, extrañamente ese hombre le produce una calma extraña.

-Soy un cambia pieles, mi maestro me enseño a dominar la forma cuando tenía solo ocho años. Mi forma es de un N'Duka, el único con vida probablemente-, contesta con franqueza y mirando sus uñas.

-¡Un N'Duka!- La voz de Quirrel se escucho doble por un momento.

-Le agradecería que no grite-, gruñe pasando las manos por sus orejas-, tengo el oído muy sensible y bastante sufro con las comidas en el comedor.

-Lo siento, me sorprende que haya alguien que pueda hacerlo-, ríe nervioso-, tu maestro debe ser muy fuerte para poder enseñarte a dominarlo.

-Lo es.

-¿Cómo harás mientras estas aquí en Hogwarts? Dudo que logres dominar tu forma por completo aún.

-De eso no me preocupo-, sonríe con malicia.

-¿Por qué?

-Porque el esta aquí en Hogwarts-, ríe ante la cara de confusión del profesor, quien parecía debatirse si preguntarle quien era o no-. Profesor Quirrel-, decide cambiar de dirección la conversación-, ¿puedo hacerle una pregunta?

-Adelante.

-¿Por qué su asignatura se llama Defensa Contra las Artes Oscuras?

-¿Perdón?

-¿Qué porque se llama Defensa Contra las Artes Oscuras? Leí el libro que nos mandó pero solo habla de hechizos y contra hechizos, seguido de un montón de teoría sin sentido, supongo que es la parte mágica de la defensa; pero ¿por qué solo contra las Artes oscuras? Sino son hechizos oscuros no podremos defendernos, he visto libros de hechizos en la biblioteca y hablan de las otras ramas de la magia, tambien pueden ser peligrosos si se usan de cierta manera.

'Si el objetivo es enseñarnos a defendernos, ¿por qué no solo se llama defensa mágica? No comprendo, qué es lo que tienen las Artes oscuras, ¿quién decide que son oscuras? ¿por qué no se las enseña tambien en la escuela? No todos los alumnos tienen afinidad hacia la magia blanca o la neutral, al enseñarles solo esos dos tipos ¿no dañan a los mismos alumnos?'

Cuando acabo, observa al hombre. Quirrel estaba entre silencioso y petrificado ante la lluvia de preguntas, todas referidas a las Artes Oscuras.

-El ministerio es quien clasifica las Artes Oscuras, están totalmente prohibidas en Gran Bretaña, aunque estoy de acuerdo en lo extraño del nombre de esta clase, pero yo no soy quien decide que clases se imparten en la escuela. Usualmente las Artes Oscuras son clasificadas por los magos y brujas a todos los hechizos que matan o hacen daño.

-Esa es la mayor estupidez que he oído. Por lo que he leído, muchos hechizos neutrales y de magia blanca pueden ser peligrosos.

-¿Has estudiado las Artes Oscuras?

-No todavía-, se muerde el labio-, tengo unos libros en mi cuarto que son de mi familia pero aún no los he abierto.

-¿No consideras a las Artes Oscuras como una amenaza?

Damon bufa tronando sus dedos con el dedo gordo de la mano.

-La gente es un animal de manada, lo que no entienden les aterra y el miedo corre por la población como pólvora. El humano quiere tener el control del mundo porque se siente seguro, cuando era pequeño siempre escondí el hecho de que estaba sobre el promedio, incluso de la familia que me tenía encarcelada, nunca entendía bien porque lo soy hasta que conocí a mi maestro, me enseño que yo no soy humano sino un ser perteneciente a un clan, sea al suyo, al de los cambia pieles o los N'Duka. Él me ha enseñado las verdaderas raíces de la magia, me enseño a usar mi cuerpo como conductor y ver la varita más como un catalizador especifico.

Extiende la mano y mira un libro apoyado en una de las bibliotecas, pocos segundos después este sale volando para aterrizar sobre su mano.

-Aún no la desarrollo del todo, pero puedo hacer más que los niños de esta escuela. Los clanes pueden enseñarnos cosas más útiles de lo que dicen en los libros, yo no necesito de una varita para luchar o de un elfo para comer, solo necesito de mis propias habilidades e instinto. A mi no me importa como sea mi magia, solo yo se como funciona y que afinidad entona mejor conmigo. Si a mis padres no les gusta, no me importara, yo seguiré el camino que mejor sea para mi.

Quirrel se le queda mirando, dejando que todo el discurso del niño se grabara en su cabeza, incluso su maestro tambien parece silencioso. El sonido de la campana rompe el silencioso entre los dos.

-Es mejor que vayas a comer, Damon, no querrás perderse la comida.

-No iré a comer con los demás-, sonríe levantándose y ajustando mejor la mochila de su espalda-, hoy iré a cazar, tengo suficiente con la comida humana por hoy- hace una mueca mientras se dirige a la puerta.

-Una pregunta más, Damon-, el niño voltea a verlo-. ¿Quién es tu maestro?

El niño ríe con una sonrisa afilada.

-Yo nunca dije que estaba en el castillo, profesor, o que fuera humano.

Sale del aula, sintiendo un peso menos sobre si mismo. Sin saber que dejaba a un profesor estupefacto ante la revelación y de lo cerca que estuvo de su padre, quien esta más decidido en saber con quien ha estado su hijo los últimos tres años.

Tom Riddle nunca lo admitiría, pero en ese momento su hijo lo ha dejado sin palabras y lleno de orgullo su alma al ver lo inteligente que es, siendo capaz de generar una opinión propia sobre el mundo. Solo necesita saber quien le ha enseñado todo eso.